Seguido a la indagaciôn correspondiente hecha a raîz de terminada su calle-
jera funciôn, la que de facto facilitôle el saber de en dônde podîa (exactamente)
encontrar al psilo que salvôle la vida al morderlo el coralillo, arrûmbase a pala-
cio el saltimbanqui. Algûn que otro ciudadano de Bedriaco caîa en perplejidad
al ver pasar a êste por enfrente de su casa, estupefacciôn debida a dos o bâsicas
o elementales cosas: la primera por su forma de vestir, vestuario que ademâs de
un tanto raîdo, caracterîzabale una policromîa descollante; la segunda, y siendo
sumamente forânea, su manera de caminar cuasi como si diera pequeños saltos
con la punta de los pies. Mas a pesar de lo anteriormente dicho, su dirigirse y a
palacio no viose interrunpido por ninguna pregunta con el fin o propôsito de en
un periquete aliviar la perplejidad, algo que daba calaña de que en el fondo êsta
no acarreaba grandiosos problemas magnânimos, y que como tal podrîa llevarse
sin resonancias en la conducta. Transcurrido el tiempo pertinente o necesario de
traslado de un punto a otro, el saltimbamqui llega a la corte, pero completamen-
te ignorando lo que le iba a pasar: la detenciôn indefectible por los soldados bâ-
taros de guardia.
---Señor, identifîquese!! Quiên es usted y quê hace aquî?
---Yo soy un saltimbanqui y vengo a ver al psilo, ya que me dijeron que êl vivîa
aquî.
---Eso es cierto, pero por quê usted quiero verlo?
---Porque me salvô la vida y quisiera agradecêrselo.
---Pues espere aquî, no se mueva de donde estâ, que pudiera recibir unos cuan-
tos flechazos; que yo, para dejarlo pasar, primero debo contar con mi superior.
---De acuerdo, ni me muevo, si quien mejor que yo para mantener el equilibrio.
Tres minutos despuês llega el magister equitum y le dice al saltimbanqui:
----Asî que es usted el picado por el reptil ofidio, no?
----Sî, soy yo!!, y cômo usted lo sabe?
----Porque yo no estaba muy lejos del lugar donde êste lo pico. Cômo se siente?
----Ya totalmente bien, y fîjese si asî, que ya regresê a la cuerda. Y gracias por y
su pregunta.
----Quê bien que usted retorna al equilibrio. Mire, venga conmigo, pero no le y
aseguro, no puedo asegurarle de que el psilo estê o no estê...
----Y se lo agradezco señor...
----Señor no, sino magister equitum.
----Magister equitum se lo agradezco.
----Venga, saltimbanqui, acompâñeme!!
En lînea recta, y por una conductual angosta al costado izquierdo de pala-
cio, dirigîanse el magister equitum y el saltimbanqui al habitâculo del salvador
de êste, o sea, al del psilo, a su vez que (cêleramente) dândose cuenta el magis-
ter de la manera de andar del saltimbanqui, manera que al no ser comûn pâbulo
diole de hacer la siguiente pregunta:
---Por quê usted, saltimbanqui, anda dando esos saltos, estâ usted nervioso?
---Yo no estoy nervioso, magister, es mi forma de caminar, la que ya sê que re-
sulta extraña; una gran diferencia con la de usted, no?
----Se nota que es usted un buen observador.
---Y cômo no, magister, si precisamente no es la cuerda para alguien que no sea
observador: el observar para un acrôbata es fundamental , no?
----Me parece que sî...
----Le parece?
----Mire, saltimbanqui, ve usted aquellas tres casitas?---pregunta el magister a la
vez que señala.
----No me vaya a decir que las tres son del psilo.
----Sôlo la del medio es la de êl.
----Entonces usted se va, magister?
----Debo ocuparme de otra cosa, asî que vaya usted hasta allî y toque a la puerta,
que es la ûnica manera de saber si el psilo estâ adentro o no. En el caso de que y
no, yo me encargo de comunicarlo al psilo de su visita.
----De acuerdo, Y de nuevo gracias, magister, gracias!!
A raîz de lo acabado (de)cir arrumba sus pasos el magister equitum hacia el
lugar donde estaba el cocinero de Irlanda, el que al parecer padecîa de algûn ti-
po de apuro, cosa demostrada con una sûmula de ademanes eyectados a distan-
cia.
----Y quê es lo que le pasa a usted, cocinero, no deberîa estar en la cocina?
----Estoy en horario de pausa, magister, pero le hago saber que a la cocina no y
regreso mâs, por quê?, porque me voy de Bedriaco.
----Y cuâl es la razôn de su ida, cocinero?
----Mire usted, magister, lo que pasa es que, con la muerte de Meli, ya igual no
me siento en este lugar, ya que son muchos los recuerdos que tengo en mi testa,
----Puedo entender que el fallecimiento de un ser querido es algo difîcilîsimo de
soportar; pero, lo que no quiere decir que me oponga a su partida, no cree usted
que en estos casos lo que se necesita es tiempo, el que muchas cosas sana como
que asimismo tantas otras ubica en su justa posiciôn?
----No es que lo descrea, magister, no es eso, sino que sencillamente ya tomê una
decisiôn, que es la definitiva.
----De ser asî, que es algo muy individual, que sea, mas por quê usted me lo dice
a mî y no a Dido?
----No piense que es que tengo algo contra su majestad, es que intuitivamente al-
go me dice que es a usted al que deberîa decîrselo, no a Dido..
----Es interesante lo que acaba (de)cir, algo que me impresiona tanto.
----Pero ademâs, magister, quisiera pedirle un favor.
----Siempre y cuando pueda hacêrselo [...] de cuâl se trata?
----De que le dê los tres zarcillos a Kosmos, sîmbolo relacionado con el nûmero
tres, a la vez que vinculado con la triple diosa.
----No soy muy ducho en esta materia, asî que aprendo de usted. Y por quê se lo
deja usted a Kosmos, cocinero?
----Porque yo sê que a êl siempre le interesô, magister, por eso. Entonces, me ha-
râ usted el favor?
----Pero no tiene que ser ahora mismo, no?, porque tengo cosas que hacer.
----No, claro que no, sino cuando usted pueda.
----No hay problema!!, le hago el favor.
----Gracias, magister, que la triple diosa lo protegerâ.
----Y dîgame, cocinero, se va usted ahora mismo?
----Despuês de recoger mis pertenencias, que no son muchas.
----Pensê que me responderîa: despuês de la sepultura de Meli.
----Quiere que le confiese una cosa?
----Si de querer se trata, debe de ser el suyo y no el mîo.
----A mî los entierro me ponen muy nervioso; no los aguanto.
----Ah, eso; y bueno, si es asî, puedo entenderlo. Me quedarîa entonces por y
desearle buena suerte y que mantêngase usted saludable, con salud.
----Gracias, magister, y salud para usted igual. Y mire, aquî los tres zarcillos.
----Gracias, cocinero!!, y en cuanto pueda le hago el favor.
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