Sonntag, 3. April 2022

La cazuela de Vitelio (982)

      Destino tienen las amapolas mas colocaciôn los aforismos, amplificaba aco-

pas Kosmos al enterarse de que el cazador habîa conocido al cinciunatus recien-

temente en el salôn de los recibimientos de palacio, pincelada poêtica que pene-

tra (ininteligiblemente) por los oîdos del cazador en el momento preciso en el y

que êl atisbaba detalladamente el capacete (casco) parecido al de Plutôn (el Or-

ci Galea), pero sin quedar de repente estupefacto por escuharla, ya que a la pos-

tre y al cabo pronunciada por quien la expresô era normal que fuese de tal colo-

ridad y jaez. Al parecer, y en una ocasiôn como êsta, la pincelada resulta y algo

intempestiva, por lo que entonces dêbese una dilucidaciôn para clarar el motivo

o el porquê de su inesperado o repentino aparecer, explicaciôn saliente a puesto

o a colocaciôn sûbita e inmediatamente, mas ajustada en un espacio angosto pa-

ra asî eludir un despilfarro de verba; lo que significa, entonces, que por esta vez

êsta ahôrrase. La rerum es [asî plus y de acuerdo a lo acabado (de)cir] que actî-

vasele la reminiscencia a Kosmos al oîr la palabra cinciunatus, empero que me-

nos por alguna resonancia por cuestiôn onosmâtica: el ônoma de un dictador y

cônsul romano: Cincinnatus, al que encantâbanle las amapolas y cuasi siempre

tenîa en boca algûn que otro aforismo.

----Sabes una cosa, Kosmos?, que no me habîa fijado en este detalle; quedô to-

talmente fuera de mi captaciôn---confiesa el cazador.

----Es un detalle cosiato: el cambio de una de las "n" por una "u".

----Mâs meritoria de aplausos es la captaciôn cuando capta un detalle cosiato.

----Si entramos en anâlisis, cazador, habrîa que examinar la cosa de si por ser y

el detalle grande, o sea, que quede regaladamente frente a la vista, pudiese ver-

daderamente ser captado sin ninguna dificultad, fâcilmente: quê usted cree?

----Que mejor dejar el anâlisis para otro momento; que ahora, el instante que y

para ti es eternidad, lo que es relevante es el hecho de haber venido hasta aquî

para ver el casco, no?

----Exactamente êsa es la res!!, pero usted sabe que asimismo es relevante que

entren en lûdico los agregados, que precisamente son los que diêronme pâbulo

de inventar una frase que ya es figura retôrica.

----De cuâl frase se trata, porque tû tienes unas cuantas?

----Punto a la raya y que continûe la letra!!

----Y la figura retôrica?

----Un epîmone!!

----Lo que entiendo de la frase es que, y dime si estoy equivocado, que el pun-

to hace posible destacar una finalidad, pero a su vez esta finalidad hace posible 

que no detêngase la letra, no?

---  No estâ mal entendido, cazador, pero pasa que, al existir o haber agregados, 

la letra es indetenible...

----Yo creo que hablar (de)tenimiento de letra en la Kosmona, es posible?

----Êsa ya es una pregunta extra, una que no es imposible hacerla mas que es y

una perogrullada cuando posible formûlase.

----Alguna vez han pensado los contertulios vedada esta pregunta en la institu-

ciôn?

----Confiêsole de mî hacia usted dentro de la mîmesis geomêtrica que estamos,

que tal palabra en la Kosmona jamâs existirîa, ni aun amplificada en serio: veda-

do, si acaso, no vedar.

----Vedado no vedar!!, suena bien, tiene su encanto, su elegancia...

----Su potencia resonante sin maltratar al sentido de la escucha, a uno de los dos

del conocimiento objetivo.

----Y cuâl es el otro?

----El que permite la captaciôn del detalle, Pero, câspita, cazador, que usted no

quiso entrar en un anâlisis, mas estâ al servicio de otro?

----Quiên escaparîa de tus palabras que conducen a preguntas?

----Quien quiere preguntar puede!!

----Pues yo no lo que querido y he tenido que preguntar.

----Yo no creo que usted no sepa cosas: usted?, menos aûn...

----Respecto al saber te dirîa una cosa.

----Amplifîquela, cazador, amplifîquela!!

----Que viendo este casco creo que no puedo hacer nada.

----Quê fatorracho de barrunte!!, y por quê no?

----Fato quê?

----No hâgame caso, que entiêndome.

----Porque este casco estâ muy desgastado por los toques que le han dado; ni y

sirve para/como ornamento.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que no hago mâs pre-

guntas.

----Entonces quê, lo botas?

----Lo que sâbese no pregûntase!!

----Pues yo te preguntarîa algo porque no lo sê.

----Pregunte, age!!

----Quieres que me ocupe yo de botar el casco?

----Ni pongo pero ni punto alguno. Llêveselo usted y arrôjelo por el despeñadero 

 cercano a la roca Tarpeya.

----De acuerdo, eso harê.


      Una hora despuês, y en la roca Tarpeya, el cazador pone el casco encima de

êsta antes de acercarse al despeñadero y lanzarla al vacîo. De no haberla tirado

sûbitamente, a raîz de su llegada a este sitio, clarando que no encontrâbase tantî-

simamente lejos de la instituciôn, lo que no quiere decir que por no estar tan dis-

tante de êsta pudiera ser posible divisar ostensiblemente el exactîsimo momento

del lanzamiento, debiôse al recuerdo de un hecho que sucediô en el pasado, uno

tan conocido por los habitantes de Bedriaco, sobre todo por los que de juventud

carecen, que es lo mismo a decir los ya senectos, que no acordarse de êl estando

en este lugar si no imposible resultarîa extraño, aunque descartado no queda eso

de que siempre hay una excepciôn; no harîa falta decir cuâl a pesar de que la re-

peticiôn de las cosas sea una forma habitual incluida en lo narrativo, a su vez y

que una costumbre de los contertulios al subrayar que con ella lôgrase alcanzar

la menester perfecciôn (en el caso de que realmente êsta sea posible), una pala-

brilla con lumbre, siempre con vigencia, con indubitable valor, con resonancia

y sombra. Y en fin, que ya dispuesto el cazador para cumplir con el lanzamien-

to, y parândose en el borde del precipicio, utiliza el conteo de tres para pasar a

la acciôn. A continuaciôn de haber dicho en alta voz: dos y, una inesperada pre-

gunta tiene como consecuencia que asustado baje su brazo derecho y vîrese pa-

ra reconocer al que la hizo con voz mâscula.

----Pero quê susto usted me ha dado, cinciunatus, ni tan siquiera sus pasos es-

cuchê, y mire que mis oîdos son muy buenos por ser cazador. Respecto a su

pregunta, le respondo que voy a tirar el casco porque no es ûtil ni como ador-

no.

----Estâ usted seguro de lo que acaba (de)cir, cazador?

----Cômo no voy a estar seguro de lo que yo mismo considero?

----Y por quê usted lo considera asî?

----Porque mire, no ve usted---dice el cazador a la vez que levanta el casco y

pônelo frente a frente de los ôculos del interlocutor---lo desgastado que estâ,

por lo que en tal condiciôn serîa en vano el intento de hacerle un trabajo mâ-

gico.

----Y cômo usted sabe de esos trabajos si es usted cazador?

----Y tambiên taumaturgo, le dejo saber.

----Taumaturgo?, ah, entonces la cosa cambia. Y por quê usted no se dedica a

eso en vez de a cazar?

----Me dediquê por un tiempo cuando laboraba en el navîo.

---Asî que en el navîo, interesante!! Y dîgame, cazador, le puedo pedir una co-

sa?

----Cuâl, que le deje el casco?

----Sî, y asî regresa a su dueño...

----Ni que el casco fuese un bumerân.

----Igual lo que usted piense, pero me lo da o no?

----Sî, côjalo, que de todas maneras a mî me da igual. Y dônde es que usted vi-

ve exactamente, cinciunatus?

----Si no tiene nada que hacer, y lo desea, lo invito a mi casa, y sabrâ por usted

mismo la ubicaciôn de êsta: quê me dice?

----Que acepto la invitaciôn, ya que hoy no tengo ganas de caza.

----Entonces vamos, que para luego es tarde.

----Pero si ya casi es de noche.

----Y risas del cinciunatus.












 















 















 













 








 


  

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