Dienstag, 19. April 2022

La cazuela de Vitelio (990)

       Empero amên de lo tocante al contenido, el ritmo y la melodîa, Kosmos no

pasaba por alto el entramado de un poema, cômo êste con los signos de puntua-

ciôn eyecta un sistema de elementos que en conjunto dan vigor que si no recie-

dumbre, lo que de facto êl define como verticalidad murallada invisible, pero y

tambiên muro contra intenciones invasoras. Quedâbale ostensible, entonces, ya

por oponencia a lo anterior como por su contrario, que tal sistema verîase afec-

tado o endeble al no contar con signo alguno, como verbi gratia el proveniente

de alguna alcheringa y que enriquece sus componentes mâs en funciôn de rela-

ciôn con la hermenêutica que de concatenaciôn con la fabricaciôn pêtrea. Pero

habrîa que ver que para êl mismo, y tratândose de signos, el punto, sobre todo,

es uno de sus preferidos, el que descolla ---y cuâl mejor paradigama que su ya

conocido epîmone que amplifica: punto a la raya y que continûe la letra----y el

dador de incomparable placer. Como unas castañuelas, por ofrecerle (metafôri-

camente) un alongamiento expresivo con pimpante profundidad, al punto dâba-

le calificaciôn de "una lînea dando un paseo con una sûmula de paradas", algo

que traduce que al haber mâs de un punto en un pârrafo, la lînea, lôgicamente,

no podrîase seguir estirando exenta de un detenimiento o de una limitaciôn en-

tre pinceladas en fluencia; dejarîa de avanzar independiente, con soltura sobre

una superficie cândida, mas aun asî manteniendo su relevancia y sin atañer su

paseo.

----Ya veo, Kosmos, que mi ûltimo tenzôn ha engendrado el salir de tus espu-

mas; pero, que de facto me causa una duda, ese muro contra intenciones inva-

soras?, intenciones de quiên?----indaga el vate.

----Câspita, vate!!, de las lenguas mâs lenguajeras que disparan a fanegadas

acentuaciones desmedidas, pusilânimes o provocativas sin fundamento.

----Y dônde estân esas lenguas mâs lenguajeras?, a no ser que tû, como exce-

lente bellaco, te refieras a nuestras lenguas de forma indirecta----dice Temîga-

nes de Alejandrîa.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, cômo usted crêeme

excelente bellaco y, a su vez, incapaz de reconocer que lo indirecto pudiera y

ser detectado?

----No entiendo esta combinaciôn expositiva interrogante.

----Que de ser excelente bellaco lo que pudiera decir serîa dicho de una forma

indetectable.

----Muchitantas gracias, vate, por el apoyo y la fidelidad---dice Kosmos.

----Yo no sê quê tû entiendes por bellaco; pero igual, que tanto ni me perjudica

ni poco me hace entrar en liza.

----Temîganes, que si de entendimiento trâtase, no habrîa que cuestionarlo?

----A favor de quiên y por cuâl sublime razôn, Kosmos?

----Impepinable que usted ya ha aprendido a ludicar entre nosotros.

----Y quê si no por repeticiôn?

----Y punto a la raya y que continûe la letra!, y agrego: a fortiori.

----Hablando de lûdico, parece que me llaman?----fisga el tîo de Kosmos.

----Que yo sepa no te he mencionado para que llegues sûbito---ludica Kosmos

con el sentido alusivo.

----Pro parte virili?

----Quê si no al escenario de las representaciones?

----Donde eyectarîase un acto?

----Y cuâl si no del hombre actor?

----Que se diferencia de Sabinsqui?

----Êsa es la res!!, hay una diferencia.

----Que tû bien conoces!!

----Cômo no voy a conocerla conociêndola bien?

----De momento no hago mâs preguntas.

----Age, no las hagas!!


       Siete minutos despuês de haber dicho el tîo de Kosmos que no harîa mâs

preguntas, decir que aprovecharon los contertulios presentes para no formular

ninguna, penetran bien despiertos y joviales por la puerta de la Kosmona Ver-

cingetorix y el didâscalos filosôfico, momento tempestivo en que êste pregûn-

tale a Kosmos:

---Y cuândo el cazador sacô el casco de Plutôn de la instituciôn, que ni me en- 

 terê; no te ibas a quedar con êl?

----Dos preguntas a la vez, cuâl respondo primero?

----El orden de los factores no altera el producto

----Cumpliôse el propôsito de hacerle la pregunta---dice Kosmos y rîe.

----Como si no supiera de tus preguntas calculadas.

----Mire usted, didâscalos, dilucîdole. No me quedê con el capacete porque dî-

jome el cazador, que al estar demasiado toqueteado, aunque su verba justa fue

manoseado, no podîa hacer nada por êl, razôn por la cual dîjele que botâralo.

----Respondida la segunda. Y la respuesta a la primera pregunta.

----Sacolô en el instante preciso que, como el posible en un momento determi-

nado, fue el oportuno o el ideal para poner en prâctica su pericia.

----Eureka!!, ya respondiste las dos preguntas.

----Y ora respôndame usted êsta: sabe usted si el cazador lo botô?

----Regresô a las manos de su propietario, quien estuvo en desacuerdo que fuese

lanzado el casco por el precipicio cercano a la roca Tarpeya.

----Esto hâceme pensar, que el dueño del capacete encontrôse con el cazador.

----Asî fue!!, y Kosmithôs y yo nos encontramos con el arquîatra Golemo, y se-

guido con el cazador y el cinciunatus, y sabes dônde terminamos los cinco?

----Amplifique el lugar, didâscalos, amplifîquelo, age!!

----En el tejo, donde estaba yo---interrumpe Vercingetorix.

----Vercingetorix, por esta vez le perdono la interrupciôn; pero de haber otra se

la perdono igual.

----Es cosa grande perdonar!!---afirma Vercingetorix.

----Algo parecido pasa con la cosa callar: est res magna tacere!!----agrega y el

tîo de Kosmos.

----Câspita!!, que estâs en una cosa magna, porque no has preguntado mâs des-

de hace unos minutos, o sea, que te has quedado en mutismo.

----No te voy a responder, que bien conozco tus intenciones, Kosmos.

----Precaria la respuesta a superficie una pregunta.

----Cuâl, Kosmos?----indaga el didâscalos filosôfico.

----Dônde estâ Kosmithôs?

----Tuvo embriaguez y se fue a dormir a palacio.

----No dîganme que ustedes montaron una fiesta en el tejo, una fuera de la insti-

tuciôn.

----La culpa es de Kalîas, no de nosotros.

----Pero, didâscalos, y segûn lo que usted acaba (de)cir, el nombre de Kalîas no 

sale a relucir entre los cinco dichos----dice Perrasiestes de Mocarês.

----No, porque de facto no estaba con nosotros, sino en su casa.

----No entiendo entonces el porquê de que la culpa sea de Kalîas.

----Cenutrio, no ha podido educir usted, que Kosmithôs estuvo en casa del suso-

dicho?---pregunta Kosmos.

----Didâscalos, y cômo supo que Kosmithôs estaba borracho si estaba en casa y

de Kalîas?, en el caso de que sea cierto lo acabado (de)cir por Kosmos a manera

de pregunta.

----Asonis, porque antes de irse a palacio pasô por el tejo, adonde deberîa volver

despuês de tener un elixir recomendado por el arquîatra Golemo.

----Elixir? y que tiene que ver esto ahora?

----Contra las hormigas que causâronle pejiguera a una pata del corcel asturiano.

----Yo me ocupê de tapar el nûcleo de las hormigas; de profundidad tenîa veinte

centîmeros---dice Vercingetorix.

----Y resultô bien el elixir?

----Sobre êl no dijo nada Kosmithôs, pero sî nos informô de otra cosa.

----Que a saber serîa...

----Kosmos, que la oveja Capricho se metiô debajo del corcel asturiano, y posi-

ble fue sacarla de ahî al treparse Kosmithôs en el corcel...

----Asturiano. Pero cuasi que mata de un flechazo el cazador a la oveja.

----Vercingetorix, me vuelve a interrumpir?

----Ya que usted me dijo que me volverîa a perdonar, interrumpi de nuevo.

----Y risas del didâscalos filosôfico que clara: la cosa fue que, al montarse Kos-

mithôs en el corcel, la oveja saliô corriendo. En casa de Kalîas estaba el cazador

ingiriendo alcohol. Como la puerta de la casa estaba abierta, el cazador ve pasar

una masa cândida, masa que como tal hîzolo sûbitamente reaccionar, a lo que y

siguiô que colocara en su arco la correspondiente flecha y saliera en busca de la

masa. Como ya tenîa algo asî como un belebele, por consecuencia de la dadorîa

de Baco, la identificaciôn del animal fue imposible, ademâs de ser de noche. Ya

a punto de disparar, lo que significa que el anankê de la oveja Capricho no es el

de terminar atravesada por una flecha, oye el cazador la voz de el leñador de Bri-

tanîa que le hace saber que tratâbase de la oveja. Y punto final: la oveja se salvô,

y el cazador y el leñador de Britania quedâronse en casa de Kalîas consumiendo

la inveterada dadorîa.

---Didâscalos, si usted hubiese ornamentado su discurso con un recurso retôrico

mirîfico que quedarîa.

----Eso de ornamentar se lo dejo a usted, vate, asimismo que a Kosmos.

----Le barrunto que el vate ha compuesto un nuevo tenzôn, y dedicado al sum-

mum del refinamiento; y, especîficamente, a Sardanâpalo---dice Kosmos.

----El hêktor del seismôs entôs!!

----Cômo, didâscalos?---pregunta el vate.

----Y risas de Kosmos.









  
















 

























































   

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