Dienstag, 5. April 2022

La cazuela de Vitelio (983)

    Tuvo que ponerse el colectivo [que llega a clasificaciôn de quinteto y con las

siguientes cinco personas: Kosmithôs, el didâscalos filosôfico, el arquîatra Go-

lemo, el cazador y cinciunatus] en funciôn de buscarle un solvento tanto râpido

como apodîctico a esta cuestiôn: o hâcese la reuniôn entre ellos en casa del cin-

ciunatus o en la del arquîatra Golemo, de acuerdo a la invitaciôn que êstos voli-

tivamente hiciêronle (recientemente) a las criaturas que concomitâbanles. Pero 

sin descartar otra posibilidad como baricentro para la reuniôn, aunque eso sî, al 

raso, Kosmithôs formula esta pregunta: 

---Y quê les parece si la hacemos en el sitio donde estâ el tejo, el que exhibe su 

verdor impresionante y su lozanîa perfecta?

---Quê buena idea se te ha ocurrido, eureka!!---afirma el didâscalos filosôfico.

---Y por quê no mala, didâscalos?---indaga Golemo.

----Porque lo bueno y lo malo mîdense por las consecuencias que puedan que-

dar como posibles a posteriori, razôn por la cual le preguntarîa: la consecuen-

cia que vendrîa despuês de respirar aire fresco, contemplar la Luna y sentir un

deleite por tener la comodidad en un espacio vasto no serîa buena?

----Se nota que usted no es un carpintero...

----Cuando no se responde lo que se pregunta es porque el que debe responder

ya sabe o que carece de razôn o que puede escapar de lo preguntado utilizando

tanto una consideraciôn como una inferencia, por citar sôlo dos de una serie de

aplicaciones al respecto.

----Sabe quê, didascalos?, de mi parte no hay oponencia en hacer la reuniôn y

donde propuso Kosmithôs.

----Y de la mîa tampoco, me da igual---agrega el cinciunatus.

----Entonces, por mayorîa de votos no hechos, la hacemos allî----dice el didâs-

calos filosôfico.

----Votos?---pregunta el cinciunatus.

----Ausencia de oponencias tiene analogîa con votar a favor de algo.

----Si usted lo dice...

----Gracias por reconocer que no fue usted!!

----Didâscalos, y que usted cree de la casualidad de habernos encontrado?

---Casualidad, cinciunatus, en todo caso causalidad.

---Causalidad, casualidad o lo que sea, pero nos vamos al tejo o no?

----Sî, tienes razôn, vâmonos!!---afirma el didâscalos filosôfico.


      Empero si algo ignoraba el quinteto (lo que aferente conduce a una sorpre-

sa menos que eferente a una desilusiôn?) es que en el tejo ya estaba Vercingeto-

rix desde hacîan ya dos horas, tiempo aprovechado en invocar a ciertas y deter-

minadas deidades del panteôn celta, como asimismo en seguir con la vista el y

vuelo de tres pâjaros (incomprendidos) en derredor el ârbol, y que no son otros 

que la graja, la urraca y el ciervo, y los que al parecer querîan amistarse. Mas y

tambiên habîa preparado las condiciones para hacer una fogata, aunque los tro-

zos de madera que pudo encontrar para tal fin costôle algo de trabajo, algo que

hubiera podido eludir de haber ido a la granja del leñador de Britania, pero por

no querer causarle algûn tipo de pejiguera por una visita improvisada êl mismo

pûsose en funciôn de hallarlos. Faltando ya poco para hacer el fuego, el que se-

gûn costumbres cêlticas deberîa empezar (a)rder justamente con la hora en que

da comienzo la noche, menos que antes si la funciôn que va a tener no es la de

proporcionar calor sino la de con su simbologîa idolatrar a las invocadas deida-

des, percibe Vercingetorix el ascenso del polvo levantado por la velocidad a la

que era sometido un cuadrûpedo, y el que a su vez directo venîa hacia donde êl 

estaba, ascenso que causô en un periquete el cesamiento del vuelo de los pâja-

ros alrededor del ârbol. Non plus ultra de tres minutos, y reconocido tanto y el

cuadrûpedo como y el jinete, dîcele Vercingetorix a Kosmithôs:

----Te encanta sofocar al corcel asturiano innecesariamente, quê abuso!!

----Algo parecido le dije yo, pero al parecer lo dicho no sirviô de nada----dice

el arquîatra Golemo y a la vez que bajâbase del corcel soltando estas palabras:

no me montô mâs en êl.

----Vercingetorix, que es un corcel y no una mula, la que por cierto estâ por lle-

gar con cierto retraso---dice Kosmithôs.

----La mula del didâscalos filosôfico?

---- Conoce usted otra, Vercingetorix?

----Cômo no va a llegar con retraso al lado de esta bestia.

----Pero no solamente estâ por arribar la mula con el didâscalos, sino que tam-

biên vienen hacia acâ el cazador y el cinciunatus, el que porta un casco que pa-

rece un espantapâjaros-----dice Kosmithôs en lo que amarra el corcel al tronco

del ârbol.

----Cômo que un casco que parece un...

----Eso mismo, un espantapâjaros.

----Verdaderamente el casco no es bonito, pero no hay que exagerar----acentûa

el arquîatra Golemo.

----Exagerar yo?, deja que usted lo vea, Vercingetorix, y ya me dirâ si no tengo

razôn---dice Kosmithôs.

----Y de dônde saliô ese cinciunatus, Kosmithôs?---fisga Vercingetorix.

----Es un viejo vecino de Manes de Nicôpolis, el que segûn êste le facilitô ese

casco a mi abuela hace ya muchîsimo tiempo, cuando ni pensaba ser reina.

----Y cômo tû lo conociste?

----De ahora, que venîamos juntos, una casualidad de encuentro....

----Casualidad?---pregunta el arquîatra Golemo.

----Quê sê yo [....] me da lo mismo lo que sea.

----Y para quê la reina querîa ese casco?

----Mire usted, Vercingetorix, segûn lo que se sabe, ese casco parecido al capa-

cete de Plutôn deja invisible a quien se lo ponga, pero por ser parecido necesita

de un trabajo mâgico, segûn nos aclarô el cinciunatus en lo que venîamos hacia

acâ----revela el arquîatra Golemo.

----Interesante!!, mas por quê, Kosmithôs tu abuela como que querîa no ser vis-

ta?

----Eso, Vercingetorix, pregûntaselo a mi abuela, no a mî.


(y llegan el didâscalos, el cazador y el cinciunatus)


----Es una sorpresa encontrarlo a usted en este lugar, Vercingetorix, el que da-

dorîas le ofrece---dice el didâscalos filosôfico que suelta a la mula.

----Si usted supiera, didâscalos, y respecto a las dadorîas, no hace mucho vola-

ban en derredor de este ârbol una graja, una urraca y un ciervo.

-----Y por quê dejaron de volar?

----No estoy seguro, pero sospecho que haya sido por el polvo levantado por y

el corcel asturiano...

----De estar cerca ya no se podrîan ver esos pâjaros por casi ya ser de noche.

----Kosmithôs, de noche es raro que tales pâjaros vuelen---dice Vercingetorix.

----Mire, Vercingetorix, le presento al cinciunatus---dice el didâscalos filosôfi-

co.

----Un gusto, señor, un gusto. Puedo pedirle una cosa?--pregunta Vercingetorix.

----Encantado, Vercingetorix, encantado. Quê desea pedirme usted?

----Que me deje ver ese casco.

----Agârrelo, aquî lo tiene.

----Pero, Kosmithôs, esto no parece lo que tû dijiste...

----Que no, Vercingetorix?

----Y quê dijo Kosmithôs?

----Didâscalos, que el casco parecîa un espantapâjaros--responde Vercingetorix

a la vez que toca el casco. 

----Y risas del didâscalos filosôfico.

----No sê quê le encuentras de parecido con un espantapâjaros---dice el cinciuna-

tus.

----De ser; o mejor dicho, de parecer lo que dice Kosmithôs, saben cômo hubiê-

rase realmente comprobado?

----No es difîcil la respuesta---dice el arquîatra Golemo.

----A ver, cômo?

----Dejândoselo ver a los pâjaros que ya no vuelan.

----Contra, verdad!!, lâstima que ya no estân los pâjaros, porque seguro me da-

rîan la razôn---dice Kosmithôs.

----Bueno, y ahora dîganme ustedes: quê hacen por aquî, quê aquî los trajo?

----Una decisiôn en comûn, Vercingetorix---responde el didâscalos filosôfico.

----Cuâl?

----La de hacer la reuniôn aquî.

----Una reuniôn?, me encanta!! 

----Veo que ya tiene madera preparada para darle fuego.

----Sî, preparada, mas no con el objetivo de que caliente el fuego a una reuniôn.

----Y acaso los objetivos no se pueden cambiar?

----Quise que supieran que el fuego serîa hecho con otro objetivo.

----Cômo no entenderlo, Vercingetorix, si de facto usted no sabîa que nosotros

harîamos una reuniôn, flagrante entonces que el objetivo es otro: uno netamente

suyo, pensado por usted.

----Entonces cambio el objetivo, y el que tenîa lo pospongo.

----Mas una cosa, Vercingetorix.

----Cuâl, didâscalos?

----No si era importante, porque los objetivos que lo son no deben posponerse.

----Yo no dirîa que importante, sino que mâs bien responde a una costumbre.

----Entonces podemos hacer una cosa, que no serîa otra, que la de que cumpla 

usted con la costumbre y, seguido a êsta, hacemos la reuniôn sin fuego mas y

con la lumbre lunar: de acuerdo?

----De acuerdo, didâscalos, de acuerdo!!



 



















































 
















 





 

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