Un rato despuês, momento en el que fue posible hacer una efîmera pausa se-
mântica, Kosmos adopta la correspondiente postura para leer el reciente tenzôn
escrito por el vate; y el que, como ya dîjose, fue (exclusivamente) dedicado y al
summun del refinamiento. Su opiniôn muy contraria (amên que tâcita y que ser-
virîa tanto de aliciente como de sustento para una polêmica) a la absoluta que el
artîfice de la composiciôn poêtica tenîa sobre tal refinamiento, pero sin que y el
autor diera dilucidaciôn del porquê de ser absoluta, contenîa bâsicos elementos
---nada que ver con los cuatro de los inveterados aqueos como componentes de
la naturaleza---que pudieran reforzarla, o que si no darle reciedumbre, pero sin
que êsta perjudicase de alguna manera al hontanar suntuoso de donde salen los
asperjamientos cognitivos. Y en fin, que entonces lee:
no serîa para Sardanâpalo ni sacar mil cuentas ni cerrar los ojos,
porque ni cercana quêdale una actividad matemâtica ni una acciôn
que para êl no serîa gaya),
como tampoco serîa un hipotêtico para su voluntad apremiante
cualesquier principios sostenidos por corchetes),
como si tal vez fuesen garantes de mutilarles a la conciencia su
ramaje alongado),
un conjunto que en color a dadorîa aspira,
a concretar con ofrecimientos lo que en suma o fragmentado
pudiese terminar en bulto).
Cuenta êl con un lucir que se apellida mayestâtico;
no es por gusto que en Asiria su corona no lamêntese por la
ausencia de concubinas),
las imprescindibles y joviales que favorecen la extensiôn,
y dando igual que de las risas o de los mil y un gimoteos,
aunque asimimso el lugar donde el porciento sucede del toque
de las yemas que penetran con soltura y con sensibilidad en las
adustas profundidades).
Sardanâpalo que bien pensô el mâs que le califica,
o el a-demâs que entre aromas complacientes ubicâbalo,
fuesen ya los habituales de los jardines podados que los de la
piel con ese ampo (y) acicateante dado),
sin relevancia por quiên y sin respuestas a las preguntas de jaez
sofisticadas),
que de momento no trâtase de entrar en monografîa.
Cuâl ventura mejor dicha por una lengua febril?
Sardanâpalo la tiene sin côdigos y sin esquemas,
sin acudir a los subterfugios que de hecho provocarîanle que
tuviese que explicar lo que explicaciôn no necesita),
que tampoco explicitar cual oponencia a las oscuridades,
o por el motivo de que hay dudas sobre algo incomprendido,
y lejano asî entonces, de que pase a ser perîstasis, de un grupo
universitario que incluye las resonancias en su planificaciôn
indefectible),
grupo que, ademâs, entregado a las pesquisas, tiene mâs en
cuenta favorables descubrimientos que valoraciones estâticas,
(o extâticas por costumbre o voluntad),
con lamentable fijeza,
las que en petulancia terminan que si no en ôntica asfixia,
la que eludiô Sardanâpalo, el que bien disfrutô.
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