Freitag, 3. März 2023

1108, 49.

        Al regresar a palacio, y despuês de haber ido a buscar a la Kosmona

al gato Lah, Ateriana fue directamente a su cuarto cargando al felino, pe-

ro Kôs no pudo eludir el responso del magister equitum por haber salido

de  la corte sin la correspondiente escolta de los soldados bâtaros. Al ter-

minar el magister con la indefectible regañina, y por ser êl el responsable

de la seguridad de los infantes, Kôs dice lo siguiente:

----Magister, usted me dijo que en diez minutos regresaba, mas pasô me-

dia hora y usted no vino, por lo que nos cansamos de esperar.

----Ya sê, Kôs, ya sê que no volvî en el tiempo que te dije, pero aun asî

deberîan esperarme, porque te lo repito, si a ustedes les pasa algo quien

se busca el problema con la reina soy yo, y uno grande.

----Pero magister, quiên estarîa interesado en hacernos algo a nosotros,

en atacarnos o en secuestrarnos?

----Kôs, que aûn no tienes basta experiencia como para conocer ciertas

y deteminadas cosas que en este mundo pueden suceder, y mâs por for-

mar parte ustedes de la familia mayestâtica.

----Entonces siempre tenemos que salir con escolta?

----Kôs, ya llegarâ el momento en que no, pero hasta que llegue tal mo-

mento sî. Pero dime una cosa: por dônde ustedes salieron con el caballo

negro que la guardia bâtara de posta no los vio?

----Eso no se lo voy a decir, queda secreto.

----Cômo que no ? Sabes que puede pasar?

----Quê, magister, quê puede pasar?

----Que la seguridad de palacio, de ti y de Ateriana, de tu madre y el res-

to de la familia mayestâtica corra peligro.

----Y por quê?

----Porque yo sê lo que te estoy diciendo. Asî que es mejor que me reve-

les el lugar por donde ustedes salieron, que si no tendrê que hablar con y

tu madre.

----Pues hable usted con mi madre, pero yo no digo nada.

----Ah sî? Estâ bien. Despuês no te quejes cuando te pongan el castigo.

----Quê importa uno mâs, otro?

----Ya veremos si cuando estês castigado vas a decir lo mismo. Bueno, ya

me tengo que ir, que hay cosas con las que debo cumplir por edicto de Di-

do, asî que pôrtate bien y no hagas de las tuyas.

----No es tan fâcil no hacerlas, pero lo intentarê.

----Muy bien!! Intêntalo!!

----Adiôs, magister, adiôs!!


       Siete minutos despuês Kôs llega al cuarto de Ateriana. Êsta ludicaba

con Lah encima de la cama como si êste fuese su preferido juguete, a pe-

sar de unos leves arañazos en el brazo izquierdo. Por consecuencia de ês-

tos algo de malestar sentîa, mas que al ser ligero no impedîa la continua-

ciôn del juego, que el entretenimiento con el felino dejara de ser un posi-

ble por las marcas en la piel de poca extensiôn, lo que traduce que cortas.


----Es un gato especial, Kôs, especial!!----afirma Ateriana.

----En quê sentido especial?

----En que, por ejemplo, te mira como si te conociera de tiempo, como si

fueses una vieja amistad, o algo como eso.

----Bueno, te mira si acaso a ti como dices...

----Kôs, porque yo no lo maltrato como tû; le doy cariño y lo toco suave-

mente.

----Y si lo tocas suavemente, por quê tienes esos arañazos?

----No tiene que ver nada con eso, sino con su naturaleza, con el instinto

felino.

----Dime, Ateriana: te dijeron algo tus padres por haber salido de palacio

sin decir nada?

----Regañarme?, si yo ni sê dônde estân, y hasta ahora no los he visto. Y

 a ti, Kôs?

----Antes de llegar aquî mi madre me dijo que querîa hablar conmigo, pe-

ro me escapê del hablar al decirle que venîa a tu cuarto.

----Y tû pudiste escaparte con lo severa que es tu madre?

----Severa no, disciplinada, ya que es respetuosa con las reglas.

----Quê diferencia con la mîa, que es todo lo contrario.

----Es que la tuya se criô y creciô en una granja; sacaba a pasear ovejas.

----Sî!!, ya sê, algo de su pasado me ha contado, dicho.


       Simultâneamente, y en la cocina de palacio, el cocinero de Irlanda

lavaba los agaricus bisporus para agregârselos a un nuevo plato de su e

invenciôn. Consciente estaba que resultarîa exôtico para los comensales,

pero que asimismo no dudaba de la aceptaciôn que iba a tener como al-

go  nuevo en el  menû de la cena. A raîz de ya estar del todo limpios los

agaricus bisporus pûsolos todos juntos en una vasija de cristal de media-

no tamaño, la que sin darse cuenta podîa caerse al estar pegada al borde

de una de las mesas mâs grandes que habîan en la cocina, y como tal lo

suficientemente  vasta como para  ponerle encima un animal apellidado

ingente. Empero antes de echarlos en la salsa deberîa picarlos a la mitad,

ya que de acuerdo a su experiencia en el oficio enteros no eran garantes

de  proporcionarle un exquisito sabor a la salsa. Y entonces, cuchillo en 

mano, prepârse para empezar a picarlos, momento en el que un asombro

padece al percatarse de que el gato Lah miraba la vasija de cristal con y

tremenda fijeza, como si los agaricus fuêranle conocidos. De inmediato

suelta el cuchillo, y con cierta parsimonia agâchase con el objetivo y de

coger al gato. Al ya tenerlo entre sus brazos, penetra el cibiosactes en la

cocina y sin dilaciôn dice:

----Seguro que el gato vino en busca del ratôn blanco.

----Cômo, cibiosactes, cômo?, si el gato lo que estaba mirando era esta

vasija de cristal donde, como usted ve, estân los agaricus bisporus. Pero

desde cuândo hay ratones en la cocina de palacio?

----Sôlo hay uno, cocinero, uno y blanco, como acabo (de)cir.

----Pues yo no lo he visto. Y este gato de quiên es?

----Del cazador.

----Y si es del cazador quê hace aquî en palacio?

----Porque se lo prestô a Ateriana para que jugara con êl. Se llama Lah. Y

ahora debo retirarme que tengo cosas que hacer. Cômo va ese nuevo pla-

to?, pregunto antes de irme.

----No le falta mucho, sôlo agregar los agaricus bisporus y en breve esta-

râ listo.

----Muy bien, cocinero. Bueno, continûe con su trabajo. Nos vemos mâs

tarde.


        Tres minutos despuês de la ida del cibiosactes aparece Kôs en la co-

cina y pregûntale al cocinero:

----Por casualidad usted ha visto al gato por aquî?

----Sî Kôs!! Mira, estâ allî, donde se echô despuês que yo pique a la mi-

tad los agaricus bisporus---responde el cazador señalando.

----Ha dicho usted agaricus bisporus?

----Asî es!!, eso acabo (de)cir, Por quê preguntaste?

----Porque el gato Lah los conoce.

----Los conoce? De dônde?

----Ya estâ acostumbrado a verlos porque el cazador los come.

----Ah, eso. Ya entiendo entonces el porquê de que el gato los mirara 

con fijeza.

----Lo que sî no me explico es cômo êl supo de los agaricus; jugâbamos

con êl en el cuarto de Ateriana, y de repente de la cama dio un salto y sa-

liô corriendo.

----Cosas de gatos, Kôs.

----Pero, cocinero, agaricus bisporus en la comida de palacio?

----Sî!!, ya sê que suena raro, mas es un nuevo plato que preparo para la

cena de hoy. No hueles el buen olor que sale de esa cazuela?

----Cômo no? Claro que sî!!

----Pues te revelo que es posible gracias a los agaricus; es uno muy espe-

cial, aunque me atreverîa decir que es exclusivo.

----Si usted lo dice, que es el cocinero....

----De la corte nuevamente.

----Y cuândo estâ lista la cena?

----En una hora mâs o menos.

----Estâ bien. Entonces me voy.

----Y no te llevas el gato?

----Le digo a Ateriana que venga a buscarlo, porque empieza a ronronear

si yo lo cargo. 

----Entiendo. 













































 




  




  










































 






 

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