Al regresar a palacio, y despuês de haber ido a buscar a la Kosmona
al gato Lah, Ateriana fue directamente a su cuarto cargando al felino, pe-
ro Kôs no pudo eludir el responso del magister equitum por haber salido
de la corte sin la correspondiente escolta de los soldados bâtaros. Al ter-
minar el magister con la indefectible regañina, y por ser êl el responsable
de la seguridad de los infantes, Kôs dice lo siguiente:
----Magister, usted me dijo que en diez minutos regresaba, mas pasô me-
dia hora y usted no vino, por lo que nos cansamos de esperar.
----Ya sê, Kôs, ya sê que no volvî en el tiempo que te dije, pero aun asî
deberîan esperarme, porque te lo repito, si a ustedes les pasa algo quien
se busca el problema con la reina soy yo, y uno grande.
----Pero magister, quiên estarîa interesado en hacernos algo a nosotros,
en atacarnos o en secuestrarnos?
----Kôs, que aûn no tienes basta experiencia como para conocer ciertas
y deteminadas cosas que en este mundo pueden suceder, y mâs por for-
mar parte ustedes de la familia mayestâtica.
----Entonces siempre tenemos que salir con escolta?
----Kôs, ya llegarâ el momento en que no, pero hasta que llegue tal mo-
mento sî. Pero dime una cosa: por dônde ustedes salieron con el caballo
negro que la guardia bâtara de posta no los vio?
----Eso no se lo voy a decir, queda secreto.
----Cômo que no ? Sabes que puede pasar?
----Quê, magister, quê puede pasar?
----Que la seguridad de palacio, de ti y de Ateriana, de tu madre y el res-
to de la familia mayestâtica corra peligro.
----Y por quê?
----Porque yo sê lo que te estoy diciendo. Asî que es mejor que me reve-
les el lugar por donde ustedes salieron, que si no tendrê que hablar con y
tu madre.
----Pues hable usted con mi madre, pero yo no digo nada.
----Ah sî? Estâ bien. Despuês no te quejes cuando te pongan el castigo.
----Quê importa uno mâs, otro?
----Ya veremos si cuando estês castigado vas a decir lo mismo. Bueno, ya
me tengo que ir, que hay cosas con las que debo cumplir por edicto de Di-
do, asî que pôrtate bien y no hagas de las tuyas.
----No es tan fâcil no hacerlas, pero lo intentarê.
----Muy bien!! Intêntalo!!
----Adiôs, magister, adiôs!!
Siete minutos despuês Kôs llega al cuarto de Ateriana. Êsta ludicaba
con Lah encima de la cama como si êste fuese su preferido juguete, a pe-
sar de unos leves arañazos en el brazo izquierdo. Por consecuencia de ês-
tos algo de malestar sentîa, mas que al ser ligero no impedîa la continua-
ciôn del juego, que el entretenimiento con el felino dejara de ser un posi-
ble por las marcas en la piel de poca extensiôn, lo que traduce que cortas.
----Es un gato especial, Kôs, especial!!----afirma Ateriana.
----En quê sentido especial?
----En que, por ejemplo, te mira como si te conociera de tiempo, como si
fueses una vieja amistad, o algo como eso.
----Bueno, te mira si acaso a ti como dices...
----Kôs, porque yo no lo maltrato como tû; le doy cariño y lo toco suave-
mente.
----Y si lo tocas suavemente, por quê tienes esos arañazos?
----No tiene que ver nada con eso, sino con su naturaleza, con el instinto
felino.
----Dime, Ateriana: te dijeron algo tus padres por haber salido de palacio
sin decir nada?
----Regañarme?, si yo ni sê dônde estân, y hasta ahora no los he visto. Y
a ti, Kôs?
----Antes de llegar aquî mi madre me dijo que querîa hablar conmigo, pe-
ro me escapê del hablar al decirle que venîa a tu cuarto.
----Y tû pudiste escaparte con lo severa que es tu madre?
----Severa no, disciplinada, ya que es respetuosa con las reglas.
----Quê diferencia con la mîa, que es todo lo contrario.
----Es que la tuya se criô y creciô en una granja; sacaba a pasear ovejas.
----Sî!!, ya sê, algo de su pasado me ha contado, dicho.
Simultâneamente, y en la cocina de palacio, el cocinero de Irlanda
lavaba los agaricus bisporus para agregârselos a un nuevo plato de su e
invenciôn. Consciente estaba que resultarîa exôtico para los comensales,
pero que asimismo no dudaba de la aceptaciôn que iba a tener como al-
go nuevo en el menû de la cena. A raîz de ya estar del todo limpios los
agaricus bisporus pûsolos todos juntos en una vasija de cristal de media-
no tamaño, la que sin darse cuenta podîa caerse al estar pegada al borde
de una de las mesas mâs grandes que habîan en la cocina, y como tal lo
suficientemente vasta como para ponerle encima un animal apellidado
ingente. Empero antes de echarlos en la salsa deberîa picarlos a la mitad,
ya que de acuerdo a su experiencia en el oficio enteros no eran garantes
de proporcionarle un exquisito sabor a la salsa. Y entonces, cuchillo en
mano, prepârse para empezar a picarlos, momento en el que un asombro
padece al percatarse de que el gato Lah miraba la vasija de cristal con y
tremenda fijeza, como si los agaricus fuêranle conocidos. De inmediato
suelta el cuchillo, y con cierta parsimonia agâchase con el objetivo y de
coger al gato. Al ya tenerlo entre sus brazos, penetra el cibiosactes en la
cocina y sin dilaciôn dice:
----Seguro que el gato vino en busca del ratôn blanco.
----Cômo, cibiosactes, cômo?, si el gato lo que estaba mirando era esta
vasija de cristal donde, como usted ve, estân los agaricus bisporus. Pero
desde cuândo hay ratones en la cocina de palacio?
----Sôlo hay uno, cocinero, uno y blanco, como acabo (de)cir.
----Pues yo no lo he visto. Y este gato de quiên es?
----Del cazador.
----Y si es del cazador quê hace aquî en palacio?
----Porque se lo prestô a Ateriana para que jugara con êl. Se llama Lah. Y
ahora debo retirarme que tengo cosas que hacer. Cômo va ese nuevo pla-
to?, pregunto antes de irme.
----No le falta mucho, sôlo agregar los agaricus bisporus y en breve esta-
râ listo.
----Muy bien, cocinero. Bueno, continûe con su trabajo. Nos vemos mâs
tarde.
Tres minutos despuês de la ida del cibiosactes aparece Kôs en la co-
cina y pregûntale al cocinero:
----Por casualidad usted ha visto al gato por aquî?
----Sî Kôs!! Mira, estâ allî, donde se echô despuês que yo pique a la mi-
tad los agaricus bisporus---responde el cazador señalando.
----Ha dicho usted agaricus bisporus?
----Asî es!!, eso acabo (de)cir, Por quê preguntaste?
----Porque el gato Lah los conoce.
----Los conoce? De dônde?
----Ya estâ acostumbrado a verlos porque el cazador los come.
----Ah, eso. Ya entiendo entonces el porquê de que el gato los mirara
con fijeza.
----Lo que sî no me explico es cômo êl supo de los agaricus; jugâbamos
con êl en el cuarto de Ateriana, y de repente de la cama dio un salto y sa-
liô corriendo.
----Cosas de gatos, Kôs.
----Pero, cocinero, agaricus bisporus en la comida de palacio?
----Sî!!, ya sê que suena raro, mas es un nuevo plato que preparo para la
cena de hoy. No hueles el buen olor que sale de esa cazuela?
----Cômo no? Claro que sî!!
----Pues te revelo que es posible gracias a los agaricus; es uno muy espe-
cial, aunque me atreverîa decir que es exclusivo.
----Si usted lo dice, que es el cocinero....
----De la corte nuevamente.
----Y cuândo estâ lista la cena?
----En una hora mâs o menos.
----Estâ bien. Entonces me voy.
----Y no te llevas el gato?
----Le digo a Ateriana que venga a buscarlo, porque empieza a ronronear
si yo lo cargo.
----Entiendo.
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