Dienstag, 14. März 2023

1112, 53.

        Cumplidos exactamente los siete minutos que faltaban para que diera 

comienzo el âgape, Kosmos es el primero de los contertulios en llegar a la

comilona, mas que en vez de dirigirse sobre el pucho a la variedad desco-

llante de sustentos seductivos atisba la estatua del Kuros sin eyectar algûn

magîn en su semblante y sin dejar calaña de asombro o impresiôn. Empe-

ro  si de algo no pudo quedar exento, o que si no eludir con soltura o faci-

lidad, fue de la reflexiôn propiciada por la posiciôn de Aretê y justamente

al frente de la base de la estatua, una que de jaez exhibicionista dejaba os-

tensiblemente marcada una atingencia entre ella y el atleta desnudo, pero

que de tal guisa una relaciôn simbôlica, o sea, sin contingencia alguna de

perforaciôn. La  inclinaciôn hacia delante favorece el acceso a la canasta

de las deidades; invita a participar en lo adusto con un lenguaje de imago,

a fantasiar con lo coralino, con lo que humectado hace mâs deleitoso en-

trar en profundidades, dîcese Kosmos a sî mismo y a su vez siendo testi-

go visual de otra cosa: el cocinero de Irlanda pônese a la zaga de la posi-

ciôn  de Arete; y êsta, como si en nombre de la rosa conviniêrale el acer-

camiento de aquêl, deja caer su corpus un poco mâs hacîa delante, por y

lo que entonces colofona Kosmos: la inclinaciôn del plano ya no es y de

cuarenta plus cinco grados sino de diez.

----Kosmos, en quê tû estâs?

----Câspita, didâscalos, que usted me ha dado un inesperado susto. Pues

le respondo que estoy oyendo al gallo que canta para mî mismo.

----Inesperado susto? Y desde cuândo êste es esperado?

----Si fuera otro no le dirîa, didâscalos, que es usted un buen participan-

te en el lûdico que nunca acaba, que brîndale pleitesîa hasta fuera de la

Kosmona.

----Quiên mejor que tû para captarme sûbito.

----Dos que câptanse bien tienen suntuosa correspondencia.

----Pero quê hace Argos con una escalera?---pregunta el didâscalos filo-

sôfico y a la vez señala.

----Sabe usted una cosa, didâscalos?

----Que mi pregunta da pâbulo de otra pregunta?

----Êsa es la res!! Voy sin dilaciôn a hacêrcela a Argos.


       Pero en lo que Kosmos dirigîase adonde estaba Argos, el magister,

que concomitaba al mago hiperôsmico y agarrâbalo por un brazo, sin di-

laciôn pregûntale a Kosmos:

----Y eso que tû vas en direcciôn al este, la latitud de los pernicios mâs

sorpresivos?

----Eso dicen, magister, mas no estân comprobados tales pernicios. La

vulgata crea sus inventos para despuês justificar el desprecio por un y

punto cardinal. Magister, voy a preguntarle a Argos el porquê de estar

dejando en su lugar la escalera.

----Pues si tû quieres te doy sûbito la respuesta.

----Kosmos, quê tal, cômo va ese juego incesante en la Kosmona? 

----Manes, todo como siempre en su puesto y medida, manteniendo los

acentos y tachonando trivialidades.

----Eres el mismo, el eterno decorador de los posibles expresivos.

----Manes, ya puedo darle la respuesta a Kosmos?

----Disculpe usted la interrupciôn, magister, pero sôlo quise saludar a

Kosmos. Claro que sî, dêsela!!

----La escalera la utilizô Argos para coger a Lah que estaba en los hom-

bros de la estatua, mas no le sirviô por ser demasiado corta.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Y cômo enton-

ces cogiô al gato?

----Pues la respuesta es que êl no lo cogiô sino el estrîgido.

----Venga acâ, magister, estâ usted ludicando con un ludicador?

----Tû sabes que yo no soy de lûdico ninguno, que no me conoces y de

ayer. Es un estrîgio que, desde hace un tiempo para acâ, se estâ posando

en la rama de aquel ârbol--dice el magister señalando--y justamente a la

hora en que da comienzo la segunda vigilia.

----Descollante novedad!! Y dônde estâ Lah ora?

----Lo tiene Ateriana en su cuarto.

----Y cômo, magister, Lah llegô a los hombros de la estatua?

----Por un brinco que dio desde la ventana del cuarto de Ateriana.

----Câspita!!, que la palabra brinco encântame. Magister, y Ateriana tie-

ne cerrada la ventana?

----Cômo yo voy a saber eso, Kosmos?

----Magister, una ûltima pregunta? Sabe usted el porquê de que mi ma-

dre hâyale edictado a usted traer a palacio a Argos?

----Porque tu madre leyendo las Correspondecinas de Lolia Paulina dio

con el nombre Lifêrico, y êste fue un buen amigo de Argos.

----Lifêrico? Primera vez que escucho el ônoma, aunque Argos sî me y

dijo que un buen amigo de êl sucumbiô a causa de la caîda de una llu-

via de flechas de la tribu de los bructeros al mando de Atabân. 

----Êse mismo es Lifêrico. Bueno, ahora te dejo, que soy responsable

de eludir la caîda de Manes y de llevarlo hasta la silla que le correspon-

de en el âgape.

----Al avîo, magister, al avîo!!

----Kosmos, hablamos mâs tarde?

----Si la dicha es buena nunca hay un pasado mañana para la palabra.

----Cômo, Kosmos, cômo?

----Manes, si usted le hace caso a Kosmos, no va a llegar nunca a la silla

que le corresponde---dice el magister equitum.

----Y risas de Kosmos que dice: nos vemos mâs tarde, Manes.





















 















 












        


  

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