Media hora despuês del eventâ en casa de Sunev, tiempo mâs que bas-
to para dar la dilucidaciôn (a Jancia) sobre eso de los barqueros inmôviles,
pero someramente y como tal sin detallismo y acento especîfico de jaez peda-
gôgicos por parte de la lengua de Hagapajitas de Falogracia, llega un tanto ar-
chiexcitado Sarambo por una inesperada discusiôn en la taberna con uno y de
loa asiduos biberius, siendo el motivo del tropiezo semântico (o de la disputa)
la acusaciôn de êste de que Sarambo habîale jugado una mala pasada a Anaxî-
metro de Apolonia con el objetivo concreto de apoderarse del puesto de traba-
jo, o que si no una (ex profeso) marranada de las mâs vulgares y maculadas; a
lo que Sarambo agrega, con una afirmaciôn concreta en el momento pertinen-
te y con la persona que ignorante de pasada fue la justa, que ni tanto una cosa
y mucho menos la otra, pero que en resumidas cuentas de creerse lo que crêe-
se lleva tono, medida y peso en la conciencia del creyente, del que per se mê-
tese en laberintos o infla globos en la cercanîa del fuego con la ilusiôn metafî-
sica de que êstos no van a romperse, como si lo profilâctico no existiera (tam-
biên) para riesgos eludir a partir de la tenencia de la ilusiôn aquêlla: lo contin-
gente sacado de colocaciôn por una prevenciôn.
--Vaya discusiôn!! Si supiera ese biberius que Anaxîmetro ya no tiene funciôn
tal vez hubiêrase ahorrado entrar en liza verbal con usted.
---Cômo que ya no tiene funciôn, Hagapajitas, cômo?---pregunta Sarambo.
---Acaba Jancia de lanzarle un cenicero de Murano a su cabeza...
---Y hay seguridad de que estâ muerto?
---Si lo desea puede comprobarlo usted mismo---dice Jancia.
---Deja deja, si asî es entonces....
---Entonces, Sarambo, hay que enterrarlo---dice Hagapajitas de Falogracia.
---No enterrarlo no, eso no.
---Cômo que no, quê entonces?----indaga Jancia.
--Quiero decirles, que de donde es oriundo el difunto no se entierran a las gen-
te sino que se tiran al mar, segûn una vieja tradiciôn que practican.
---Mucho mâs fâcil para mî que soy barquero.
---Quê?, fâcil para usted por eso; pero, que no dêbese perder de vista o dejar y
de tener en cuenta, cômo sacamos el cadâver de la casa sin que nadie nos vea?
---Eso no es problema, Jancia, se espera la noche y listo---dice Sarambo.
---Y cômo lo llevamos hasta el puerto?
---Jancia, yo conozco un afluente por el que entrarê con mi barca...
--Eso disminuye la distancia, Hagapajitas, pero Jancia pregunta cômo lo trans-
portamos de aquî hasta su barca---dice Sarambo.
---Lo cargamos, no?, hay en total, sumândome yo, cuatro hombres...
---Por cantidad es la exacta, mas querrân el colosero y Prixeletes participar en
esto?---pregunta Jancia que agrega: bueno, en el caso de que estên aquî mâs y
tarde, porque hace dos noches que no los veo.
---Nos queda entonces una cosa por hacer---dice Sarambo.
---Cuâl?---fisga Hagapajitas de Falogracia.
---Esperar que llegue la noche.
---Y mientras tanto, que faltan siete horas para que llegue, quê hacemos con y
el cadâver?---indaga Jancia.
---Tirarle un saco encima y ponerlo cercano a la puerta o a una ventana.
---Quê es eso, Sarambo, un ritual?
---Nada de eso, sino mâs bien contra la descomposiciôn, ya que como hace de-
masiado calor el olor que desprêndase debido a êsta pudiera salir o por la puer-
ta o por la ventana.
---Tiene razôn Sarambo, Jancia, hâgamos eso---dice Hagapajitas de Falogracia.
Mas en lo que pasaban tales siete horas salîa a perîstasis, en la Kosmona,
la cuestiôn de la causa victoriosa, empero sin la distinciôn de êsta de quê, algo
relevante para arrumbar el tema o el argumento del discurso por la senda perti-
nente, adecuada o precisa. La cuestiôn, entonces, diole a Kosmos la justa opor-
tunidad de repetir algo que êl mismo amplificô ya hace bastante tiempo, canti-
dad que remôntase a la incunabula de la instituciôn:
----"Ahora que ha comenzado la cosa que por câlculo tendrâ sus pericias y ne-
cesarios embrollos".
---Contra, Kosmos, eso me acaba de recordar mi llegada a la instituciôn y con
el sigynon en la mano, y de que tû raudo me identificastes con un guerrero.
---Câspita, Vercingetorix, y con quê si no?, y si la reminiscencia activôse pue-
de ser asimismo debido a que su llegada fue el mismo dîa que yo dije lo ante-
rior, aunque usted, a raîz de lo escuchado (de escucharlo) me clarô lo siguien-
te: si porto el sigynon es porque vengo de mi ûltimo combate contra los cuar-
teles de Labieno, y de haber prendido la mecha para promaquias por toda y la
Galia sucedidas.
----Increîble, quê memoria!!, de esto ûltimo sî que no me acordaba...
----Y quiên de nosotros se acuerda de eso?----dice el tîo de Kosmos.
----Nemôsine elefantina!!---afirma el didâscalos filosôfico.
----Nosotros no podemos acordarnos porque llegamos despuês, despuês y mu-
cho de la inauguraciôn de la Kosmona----dice Temîganes de Alejandrîa miran-
do a Perrasiestes de Mocarês y a Asonis.
----Y cômo uno acordarîase de algo que jamâs ha oîdo?, cômo funcionarîa un
molino sin un pneuma que impûlselo?---pregunta Kosmos que agrega: asimis-
mo no es parecida la memoria a un movimiento que sucede por una causa?
----La victoriosa, Kosmos?
----Y risas de Kosmos que responde: ya percibo, noto y capto que usted ha y
aprendido a sacar lascas de la masa jamonera.
----Vitrix causa diis placuit sed victa Catoni---latiniza el tîo de Kosmos.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, bienvenido Lucano.
----Pero estâ un poco forzada la frase, porque aquî ni hay deidades ni ningûn
Catôn----acentûa el didâscalos filosôfico.
----Y eso que usted, didâscalos, varias veces dijo que no entendîa latîn....
----Haga memoria usted, que lo dicho varias veces por mî no es exactamente
eso---dîcele el didâscalos al tîo de Kosmos.
----Quien venza tendrâ una causa con la que sentirîase orgulloso por haber si-
do vencida---amplifica Kosmos.
----Vencimiento semântico?----indaga el tio de Kosmos.
----Aportas y reportas para la distinciôn menester!
----Te explicas?
----La causa victoriosa del vencimiento semântico!!, êsa es la res. êsa!!
----Vaya relaciôn!!
----De quê tipo: de comparaciôn o de concurso?
----Y risas del didâscalos filosôfico.
----Quê embrollo el que ustedes forman para decir una cosa concreta----dice
Perrasiestes de Mocarês.
----Cenutrio!!, ya olvidôsele la pincelada con la que comienza esta dialogiza-
ciôn?----pregunta Kosmos.
----Y cuâl fue?
----Se da cuenta usted el porquê le llaman cenutrio?----pregunta el didâscalos
filosôfico.
----Y risas de Kosmos y de su tîo.
----Perrasiestes, el comienzo de la cosa, que lo mismo puede ser la fiesta que e
incluye el juego que el juego que tiene fiesta---dice el didâscalos filosôfico.
----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!----afirma Kosmos.
----La que como tal no estâ in terminis----señala el tîo de Kosmos.