(cont, 876)
La madre de Sabinsqui sucumbiô no mucho despuês del parto de êste. Fue
una señora con carâcter austero, y, en cuestiones de gusto, cuestiôn de la que
sâbese no discûtese, preferîa a los mâsculos uniformados y con largas extremi-
dades, algo que dilucida el porquê de su relaciôn (oficial) cupidosa entre ella y
el que al parecer la fecundô, o sea, el padre de Sabinsqui. Pero para que del to-
do no quede oscura la res, habrîa que revelar algo sucedido antes del nacimien-
to de Sabinsqui. La cosa es que una imantaciôn pudiente acercô a la madre al y
hermano del padre de Sabisnqui, que como ya dijôse tambiên era oficial. Pero
aquî destacarîase el dato, que tal imantaciôn tambiên tuvo lugar por la variabi-
lidad de fantasîas profundas y coloridas que propûsose la madre a lo empîrico
transportar, y no solamente por lo expuesto arriba en lo atinente a las de gusto
cuestiones. Habrîa que ver que llevarlas a la prâctica no pasô con celeridad, ya
que la variabilidad conformaba una sûmula tan grande, que cuasi era imposible
de un sopetôn disfrutarlas todas, con deleite gozar la cantidad, o con suspiros y
brincos eyectar el resultado como efecto general. Aquî no trâtase entonces de y
a partir de precisiones indispensables y de apreciaciones imprescindibles desen-
trañar la madeja por la punta mâs resonante, sino mâs bien de hacer saber, que
el conyuge de la madre jamâs pûsole cortapisas a êsta en el desarrollo de sus y
fantasîas, aunque tampoco ninguna oponencia que obstaculizârale lo que para
ella (ostensiblemente) significaba un tremendo beneficio trifênico. Mas su her-
mano al principio no aceptô tan libêrrimamente compartir tales fantasîas, pero
con el tiempo como que se fue acostumbrando, por lo cual tuvo un final apelli-
dado feliz. Ya embarazada, con algunas nâuseas y con los pêtalos tan inflados
como una ampulada pelota, preguntâbase la madre acosada por la duda: Pero
en realidad fecundôme mi marido? En fin, que Sabinsqui nunca enterôse de la
fruiciôn (participaciôn) del tîo, porque êste nunca moviô la lengua para referir-
se al gozo en el que participô; ni tan siquiera hizo el intento los dîas antes y de
su fenecimiento, pero a cambio de este mutismo dejôle toda la sûmula que po-
seîa de (bienvenidos) sestercios.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen