Dienstag, 30. November 2021

La cazuela de Vitelio (914)

        Las mâs turbadas etereas de Masalia, segûn contaba Meli, llegaban al cul-

men de algûn tipo de proyecciôn una vez que la flama que quemaba a la made-

ra iba creciendo paulatinamente, A esta actividad  (dîgase mejor esta palabra y

no apego) entregâbanse cuasi siempre ya comenzada la segunda vigilia, hora-

rio  que mediada entre la terminaciôn del crepûsculo y el inicio de la nocturna,

momento (ademâs) como tal propicio para efectuar algûn cambio tanto de efî-

meras actitudes como de semblantes taciturnos, mas con la aplicaciôn sincera

de un inveterado adverbio: mutatis mutandis. 

----Las mâs turbadas etereas de Masalia!! Por el oro de las retamas y la pûrpu-

ra de los brezos!!, Meli-melosa, vaya quê pincelada: tremenda!!

----No me extraña que captes râpido, Kosmos, quiên si no para llevârsela al ti-

ro---dice Meli.

----Dîgame, Meli, y que fue lo que diole pâbulo para hablar de eso?---fisga el

arquîatra Golemo.

----El fuego hecho en esa hoguera por el leñador de Britania.

----Y cuândo vino el leñador de Britania, porque yo ni me enterê?

----Cuando vino no sê, sôlo sê que ahora estâ aquî, Kosmos---responde Meli.

----Eso de fuego hecho y el 21 de Julio como que me sigue preocupando--dice

el flamen.

----Pero, flamen, aquî no hay ningûn templo, sôlo un palacio alejado de la fla-

ma. No tendrâ usted una especie de obsesiôn con esa imago de que algo serâ y

abrasado por lo que posee elevada temperatura?

----Kosmos, que desconocemos los designios del Indivisible...

----Me tendrîa que reîr, flamen, aunque fuese de forma corta?

----Puro sacrilegio, Kosmos!!

----Mas usted perdôname, no?

----Si usted desde el principio no le hubiese perdonado todas sus patrañas ver-

bales no estuviese como estâ---dice Dido.

----Câspita!!, patrañas?, quê injusticia, cuâl que aplîcaseme sin la posibilidad

de acudir al juramentum suppletorium...

----Kosmos, las pruebas de quê?---pregunta el flamen.

----Las Semiplenas, êsas!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Voy a presentar a Dido la actio ingrati---anuncia Kosmos.

---Lo que no serîa el senario yâmbico de la tragedia latina: cuivis potest accide-

re quod cuiquam potest---suelta el tîo de Kosmos.

----Tan frâgil el propôsito, si no que deleznable, que refutarlo la pena no vale..

----Atenciôn, Kosmos, con los cambios de posiciôn, que pudiera entenderse de

otra manera lo que amplificas---dice el flamen.

----El orden de los factores no altera el producto, aunque sî hace posible una y

llamada de atenciôn.

----Y risas del flamen.

----Ve usted, flamen?

----Quê debo ver, Dido?

----Que reîrse es tambiên perdonar.

----Entre nosotros la risa no tiene un funciôn teolôgica---dice Kosmos.

----Yo no pertenezco a ese nosotros, aunque ahora estê entre alguno de ellos.

----Flamen, que los epicûreos con sus âtomos y yo con mi totalidad que los e

incluye sin que siendo êse alguno de ellos escîndame del placer.

----Esto no es fâcil, Dido, vaya destino el de usted---dice el astrôlogo Sula.

----Ya sê, ya sê, mas es el mîo.

----Conformismo, aceptaciôn o tolerancia?

----El que tolera acepta y el que acepta cuasi que llega a tener conformismo.

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!---afirma Kosmos.

----Dido, esa fôrmula es muy de usted, no?

----Crêelo usted de que sôlo pudiera ser mîa, astrôlogo Sula?

----De mi parte no es para mî.

----Hay que lascar en la masa jamonera!

----Esa frase tuya me encanta---acentûa Meli.

----Como que crêote sempiternamente----dice Kosmos.


         La signora Lacrusea tan emperifollada como una dama de sociedad con

cierta posiciôn y dinero, de las que andan exhibiendo el porte y aspecto como

si tratârese de lo fundamental que es garante de alguna envidia y acarreante de

respeto, eludîa repatingarse donde estaba sentada por entenderlo como algo in-

correcto asimismo que como un tîpico arrellanamiento que caracteriza induda-

blemente a las posturas mâs soeces de las damas con înfima educaciôn. Resul-

taba curioso que al pasar a la ciencia de la glotologîa contradijêrase hasta y el

punto de que quien la oyese sûbito captara una contradicciôn, ya que de lo que

pensaba a lo que decîa la diferencia era ingente, porque por un lado (el del pen-

sar) defendîa lo suntuario; por el otro (el de la palabra) lo criticaba, siendo cla-

ramente la razôn por la que el flamen dijêrale:

---Signora, me parece que usted deberîa lograr un equilibramiento entre dos y

cosas importantes, lo que le darîa a su espîritu una tranquilidad tremenda.

---Ya sê, flamen, que êse es uno de mîs mâs grandes problemas, pero usted ab-

solutamente cree que yo soy la ûnica que padece de tal problema?

---Por supuesto que no, pero como es del que ahora soy testigo, lo tengo cerca

y lo escucho, es el que me toca señalar o refutar aunque no sea el mîo.

----Refutar usted como flamen, es eso posible?

---Signora Lacrusea, el hecho de que yo sea flamen no quiere decir que me ca-

racterice una perfecciôn, con lo que le quiero decir que aun siêndolo no vêome

en la obligaciôn de no rechazar ciertas cosas...

---Por quê mejor no cambiamos el tema, le parece bien?

---Entre el bien y el mal velero como una embarcaciôn del Uno.

---Quê usted quiso decir con eso, flamen?

---Tômelo usted como que no mal el bien me parece. A ver, de cuâl tema desea

usted hablar?

---Sabe que lo he pensado mejor, y entonces no es un tema del que yo quiero y

hablar.

---Signora Lacrusea, hable usted de una vez, suelte su lengua.

---Mire, flamen, es que se trata de que no hace mucho observê a una persona de

espalda y no supe si era una o la otra.

----Quiên es la una y quiên la otra?

----Antîmaco de Ocamitân y Gaye Macinas.

----Y cuâl es el motivo del no saber, signora Lacrusea?

----Es que los dos miden tres metros...

----Tendrîa que verlos yo de espaldas a ver si son tan parecidos?

----No le (he)cho una peticiôn, que yo sepa, no?

----No he dicho que usted me la hizo, no?

----Pero por su pregunta parêceme que quiso hacêrmela...

----Se estâ pareciendo usted, ahora mismo, (a)lguien que conozco.

----Verdad, flamen, cierto?

----Asî es, signora Lacrusea, asî es!! Y dîgame: a vuelto a ver de frente a Kon-

fuza?

----No, flamen, y la ûltima vez que la vi fue cuando estuvimos en la casa con y

el nûmero 460.

---Desde entonces?

----Desde ese momento, flamen.

----Y por quê no la ha visitado de nuevo, que es su amiga?

----Mire, usted sabe, uno va dejando las cosas correr y entonces pasa el tiempo.

----Cômo no voy a saber que estoy mâs viejo?

----Y usted es una cosa que se deja correr?

----Una cosa? Yo le dirîa mejor un grano de arena visto desde las alturas...

----Y un grano de arena no es una cosa?

----Una cosa y un grano de arena son dos cosas diferentes...

----Ah, flamen, pero usted ahora habla como un filôsofo menos que como y lo

que es: flamen.

----Sabîa usted que la teologîa formaba parte de la filosofîa?

----Alguna vez su amigo del colegio de los sacerdotes Salios me hizo una pareci-

da pregunta.

----Mi viejo compinche Pempeo Noncola!!

----Sî, flamen, sî que lo sabîa, mas creîa que funcionaban como materias separa-

das aunque estuviesen juntas.

----Parêceme que esta conversa ajûstase a mi almorzada, êsa es la res!!

----Contra, Kosmos, quê oîdos mâs grandes tû tienes.

----Flamen, para oîrlos mejor.

----Kosmos convertido en lupus?

----Y risas de kosmos que agrega: un lupus sin colmillo, de lo que sale que, en-

tonces, la piel del hombre no periclitarîa.

----Kosmos, el viajero de la palabra apoyado por la Luna--dice el arquîatra Go-

lemo.

----Ni que yo fuera Duracotus concomitado por Fiolxhilda...

----Ah, Kosmos, alusiôn a "El sueño o astronomîa de la Luna"?

----Câspita Sula!!, que êsa es la res.

----Sî, pero reconociendo que de modo forzada, aunque puedo entender el moti-

vo o el porquê.

----El entendimiento es beneficioso para el alongamiento de la fiesta que inclu-

ye el juego.

----Otra de tus repeticiones, Kosmos, la que mejor se repite.

----Lo que se dice nuevamente es lo mejor. La fiesta y el juego vuêlvense a de-

cir. Entonces...

----Que por silogismo ya sâbese la tercera proposiciôn---suelta el didâscalos filô-

fico llegando.

----Hasta donde sê dirîa que los silogismos sirven para formar un juicio.

---Amplifica usted lo correcto, Golemo, amên de que la invensiôn de su forma es

una especie de matemâtica universal---agrega Kosmos.

----Kosmos, y por quê lo de tu repeticiôn que es la mejor?

----Golemo, porque el espîritu humano muêstrase mejor en los lûdicos que y en

los asuntos mâs serios; al igual que mâs suelto al beber copas de vino.

----Hace falta sacar a puesto la mâxima latinizada correspondiente respecto a lo

ûltimo que dijiste?

----Flamen, usted cree que haga falta?

----Como no se trata de lo que llâmase una oraciôn subordinada, el verbo creer

lo dejo sin indicativo.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, una respuesta de las y

pimpantes, înclitas o magnas.

----Flamen, y dônde usted aprendiô, digamos, esa regla?---fisga Golemo.

----No es mâs relevante que la sê que el dônde la aprendî, Golemo?

----Disculpe usted, es que yo soy un tanto curioso, flamen.

----Siempre son bienvenidos los curiosos a la Kosmona: no quisiera usted ser y

parcionero de la continua curiosidad que no siempre revelada caracteriza a y los

contertulios de la instituciôn, Golemo?

----Gracias por la invitaciôn, Kosmos, mas yo me quedo en mi casa, en la calma

y sin ningûn tipo de bullicio semântico.

----Eureka!!, que el bullicio semântico mantiene vivo al asombro, por lo que en-

tonces creo que usted, en su casa, debe aburrirse, no?

----Le responderîa, didâscalos, de que no; al contrario, que de tedio nada, y sabe

por quê?

----Sê que por quê es parte de mi materia, mas el suyo no: por quê?

----Porque tanto la calma como el silencio son como el "oro de Tolosa"

----Aberture oîdos y escuche esto: Cuando los romanos hablan del "oro de Tolo-

sa" se contradicen al relatar la derrota de los galos contra Camilo.

----Kosmos, que no encaja lo tuyo con lo mîo dicho...

----Piense usted, Golemo, pienso: age!!

----Vercingetorix, acêrquese, que saliô a puesto, a colocaciôn en la conversa na-

da mâs y nada menos que el oro de Tolosa---pide Kosmos que pregunta: nos de-

leita usted con un alongamiento del tema, sobre el Aurum tolosanum?

----Contra, Kosmos, que ni te callas en momentos de sepulturas--dice Dido.

----Cômo, que yo debo de esconder con tesôn o ahînco?

----Esta fiesta de ambiguedades me gusta!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Usted me resulta un gran alcahueta, didâscalos.

----Mi respeto por usted, majestad, condûceme al mutismo.

----Vaya sofisma!!, tremendo, regio y bien puesto---amplifica Kosmos.

----Esto que acabas (de)cir pudiera tener su consecuencia---dice Dido.

----Sabes que la clave de la consecuencia consiste en la forma?

----Pero vas a seguir con tu verborrea?

----Hacia ti la desvîo de la lînea recta, la que crûzase con otra una sola vez.

----Lo mejor que pudieras hacer, lo justo...

----Y en el momento preciso y con la persona adecuada!!---afirma Kosmos a la

vez que mira al didâscalos filosôfico.














































 




































 




   


























Samstag, 27. November 2021

La cazuela de Vitelio (913)

         Sin ninguna disensiôn por parte de los [que estaban] presentes, y a raîz de

hacer la correspondiente pregunta de si podîa hacerlo o no, amên que formula-

da no mucho despuês de retirare el aldabate, el que sôlo vino con el ûnico obje-

tivo (de)jar saber que la mâscara tirada por uno de los actores trâgicos en vez y

de para êl era para que apropîârasela Kosmos, algo que pasô (ineludiblemente)

aquella ya alejada noche del presente en curso y en el odeôn de Apragôpolis, la

ciudad del ocio, Lolia Paulina empieza a contar los pasos que seguîa el entierro

de una persona desconocida para ella, a la vez que arropada de forma tan mise-

rable o paupêrrima, que tan sôlo con mirarla resultaba suficiente para definir, y,

sobre el pucho, su alcanzada categorîa, o sea, o de servil o de vagabundo. Pero

si algo diole jovialidad dentro de lo taciturno que iba aconteciendo, aunque por

esto  no viêrase en la necesidad de ponerle pausa a su narrar, de facto fue la co-

sa-en-sî (menos que el fenômeno mediando una distinciôn) de contemplar a su

hija Dido tan lozana como siempre y proyectando una pose mayestâtica enhies-

ta, la que por analogîa pudiera tener similitud con la de las reinas mâs sobresa-

lientes y con renombrado gentilicio, mirîfico por su oriundez (de) y medallado

por a la postre rimbombar como una letra (A), enfoques superlativos como am-

brosîas diamantinas. 

         Mas el contar de Lolia Paulina es interrumpido acopas por la llegada y al

lûdico de Atabân, Flacius Ilyricus y Pandolfo Colunnecio, dejando saber el pri-

ro que el emperador del imperio romano de oriente por costumbre tenîa la mâs

o menos aceptada por sus compinches mâs cercanos, aunque no quedarîales le-

jos el apellido de alcahuetas por permitir lo que no es correcto, lo indebido, de

jugar a los dados en el preciso instante en el que enterrâbanse a los sucumbidos

generales recientemente en las promaquias en disîmiles parasangas, saliendo a

relucir la excepciôn que hizo con el austero Belisario, el severîsimo sobre todo

contra los sasânidas, vândalos y ostrogodos, criaturas por antonomasia tan sal-

vajes y violentas como el leôn de Nemea.

----Vaya con quiên hizo la excepciôn tal emperador, con el que menos deberîa 

(de) hacerla---dice Flacius Ilyricus.

----Saca el dato, revela por quê dices eso---pide Atabân.

----Segûn cuenta Procopio de Cesaria, Teodora, la esposa de Justiniano, diose

una escapadita con Belisario, quedândose con êl cuasi todo un mes en sus cam-

pañas por oriente...

----Flacius, y necesariamnete tendrîa que suceder una felonîa amorosa.

----Tû te estâs haciendo el tonto o el simpâtico, quê otra cosa si no?

----Pero, Atabân, hablar de felonîa amorosa por aquellos tiempos era tan normal

o habitual como hacer banquetes con el cuerpo acostado---dice Pandolfo Colune-

cio.

----Estoy totalmente de acuerdo con Pandolfo--dice Lolia Paulina.

----Cômo no, si te encantaban esos banquetes, los que ya ni recuerdo cuântas ve-

ces hicimos en Fenecia----dice Cotisôn Alanda Coto.

---Sobre emperadores no tengo buen recuerdo; lo contrario, tan malo que ni de-

seo recordarlo---señala Cornelia.

----Y si tan malo por quê lo dice?---pregunta Atabân.

----Yo sê el porquê tal recuerdo le resuena a Cornelia---dice Flacius Ilyricus.

----Verdad que sî, por eso de la violaciôn, por eso---reconoce Atabân.

----Ve usted, Atabân, que asî, de esa manera no puede ser bueno?

----Disculpe usted mi pregunta, Cornelia, es que lo de la violaciôn se me habîa y

olvidado.

----Pero entonces cuâl es el porquê de la excepciôn que hizo ese emperador?

----Sabinsqui, no escuchô usted lo que dijo Atabân?---pregunta Cornelia.

----Sôlo que era austero, mas solamente por eso hizo la excepciôn?

----Mire, y para que usted lo entienda, por aquella êpoca existîa la creencia de 

que todo aquel que le caracterizara una austeridad significaba que habîa dentro 

de êl una deidad superpoderosa, si no que estaba bajo su mandato, por lo que se

pudiera deducir que cometer alguna falta contra êl pudiera tener perniciosas con-

secuencias para quien la cometiera--dilucida Atabân.

----Mas y acaso todos los generales no son austeros?

----Disciplina no quiere decir austeridad: se da cuenta de la diferencia?

----Y austero con la disciplina?

----Ah ya eso es otra cosa, otra: rigurosidad excesiva en têrminos militares.

----O ser estricto, sin flexibilidad alguna---agrega Pandolfo Colunnecio.

----No estoy de acuerdo con lo que ustedes dicen, y parece mentira, falacia, que

el decir venga de jefes militares---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Se nota que usted fue rey---suelta Atabân.

----Quê usted quiere decir con eso?

----Quê voy a querer decir diciendo lo que dije?

---Por favor tranquilidad, que ya de nada sirve por acâ entrar en liza o en banales

o nimias discusiones---pide Lolia Paulina.

---Escrupulosas?

----No, Flacius, sin relevancia.

---Saben ustedes que tanto mi padre, como mi tîo, sirvieron a las huestes de Volo-

geso?----pregunta Sabinsqui.

----Aquî todo es posible, todo!!---afirma Atabân.

----Y si todo es posible, por quê yo los veo a ustedes, y no a mi padre, mi tîo y a

Vologeso?

----Porque aûn tu ver es limitado, y por haber bebido tres copitas de Soma----y 

responde Cornelia.

----Y sôlo posible a travês del espejo de dos caras---agrega el centuriôn.

----Se han preguntado ustedes sobre el dic cur hic?---fisga Sabinsqui.

----No hace falta, ya que sabemos "dônde nos encontramos"----responde Atabân.

----Porque todo es posible.

----Por eso todo es todo, ni menos ni mâs.

----De momento no tengo mâs preguntas.

----Quiên es el prôximo en asir los arilos del Taxus?---pregunta Cornelia.

----Me gustarîa ser yo---dice Atabân.





































  



 



      

Donnerstag, 25. November 2021

La cazuela de Vitelio (912)

      De la pesquisa mêdica realizada por el arquîatra Golemo extrâjose la con-

clusiôn o el motivo del sucumbimiento de Evandro de Atella: un aceleramien-

to del bombeo cardîaco acarreado por la observancia de êste de la descollante

e imponente belleza que caracteriza a palacio. Aunque esta reacciôn del ôrga-

no aûn estaba sometida a un incesante estudio por parte de algunos especialis-

tas de algunos sucuchos del mundo, ya empezaba a definirse como una forma

o especie de complejo que determinada o hacîa posible una emociôn de fuerte

jaez, y como tal salir incôlume de su acoso necesitaba algo mâs que un voliti-

vo control por la parte de quien la padecîa, si no que la compra de un medica-

mento lîquido que desprendîa un aroma que al ser olido menguaba un poco la

pudiencia de la emociôn, mas como aûn su producciôn limitâbase a una canti-

dad mînima de frascos y amên de su precio que no todo el mundo podîa pagar,

su adquisiciôn resultaba un tanto complicada, ya que por lo dicho habîa que y

viajar a otras localidades donde su venta apellîdase poca. 

----Agradecidos por su explicaciôn, Golemo, gracias por ella!!

----De nada, flamen, que es parte de mi oficio---dice Golemo que pregûntale:

Y cômo estâ usted de su estômago, no ha vuelto a padecer de acidez?

----Ni me la recuerde, que no quisiera volver a tomar ese antîdoto que usted y

me dio de cuerno de ciervo rallado y mezclado con agua...

----Y dos dîas despuês del ûltimo âgape aquî donde estamos.

----Buena memoria que tiene usted, Golemo, buenîsima!!

 

(TROMPETA  AUSENTE MAS APARECE DIDO)


----Ya me han barruntado de la causa de la muerte de Evandro de Atella, por y

lo que mâs tarde no se olvide de pasar a buscar el peculio correspondiente.

----Cômo se me puede olvidar una cosa como êsa, Dido, y mâs cuando me aca-

ban (de)cir que tengo buenîsima memoria---dice Golemo mirando al flamen.

----Sabe usted, Golemo, de lo que no hace mucho me acordê?

----No su majestad, no lo sê.

----De la crema que usted me enviô con un soldado bâtaro para que me curase y

los rasguños ocasionados por el accidente en la roca Tarpeya.

----Al parecer no soy yo el ûnico aquî que tiene buenîsima memoria...

----Y dîgame, Golemo, que por asociaciôn con lo que estâ pasando ahora aqui le

pregunto una cosa.

----Haga la pregunta, Dido, hâgala.

---Ha visitado usted la tumba de los pastores oriundos de Cantalia que lo criaron?

----No su majestad, porque ya estoy un tanto senecto para hacer un viaje tan largo.

----Puedo entenderlo, aunque no estoy de acuerdo con que la senilidad sea una jus-

tificaciôn; pero bueno, que si usted no ha emprendido el viaje, lo que es su toda y

completa responsabilidad, no soy yo quien para regañarlo como si fuese un crîo o

un mancebo.

----Asî es, Dido, no de otra manera. Y puedo preguntarle algo, majestad?

----A ver, cuâl es la pregunta?

----Si ha sabido o visto al cazador, que la ûltima vez que lo vi fue en el cercano y

bosque a Albula.

----No, Golemo, no!!, pero êl tambiên estâ invitado al entierro, porque debe traer

la masa cârnica pertinente que debe cocinarse para despuês del entierro...

----Cômo, que tenemos otro âgape hoy, que ademâs es un dîa de Julio con desta-

cada resonancia?----pregunta el flamen.

----No, flamen, y ya sê que a usted le encantan los âgapes, mas hoy no hay nada

de eso, sôlo una ligera comida---responde Dido que dice: pero aun asî tendrîan y

utilidad sus apophoreta: trajo sus mâppae?

----Vaya pregunta!!, que siempre si no cinco diez hay en mi bolsillo.

----Muy bien, flamen, muy bien!!


(KOSMOS A LA VEZ QUE ESCUCHA PIENSA EN VOZ ALTA)       


         La cosificaciôn (dispensable) repasada de las ideas mâs fortuitas, que ser-

virîan lo mismo para incorporarlas a la sûmula narrativa con la que cuentan los

florilegios como para ornamentar polêmicas con cierta extensiôn pimpante, pa-

ra Kosmos significaba la reducciôn mâs propicia para asperjar lo que en repre-

sentaciôn o en funciôn conjuntiva padece de una aridez mesurable, pero y que

asimismo una posible oponencia con la idea del ojo asomante que en vez de y

reducir elimina. Lo carente de mezcla (referencia a lo objetivo) y que puede a 

nûmero llegar, a un expresable beneficioso- numêrîco, a satisfacer un afân que 

por antonomasia repîtese, sube a cûpula y engendra estrellas, lumbre que solu-

ciona la desilusiôn de mapuche y ya harta de Antû por las palizas dejadas.

---Ah, Kosmos, en cuâl estado mapuche: Kuyên ulcha, Kuyên Ñuque o Kuyên 

Cushe?--- pregunta el astrôlogo Sula.

----Câspita, Sula, vaya quê mirîficos oîdos que tiene usted!!

----Cômo si no para cuestiones de altura?, ademâs de que se te oye.      

----Saben una cosa?

----Amplifiquela, flamen, amplifîquela---pide Kosmos.

----Ustedes sobrepasaron las nubes; mas yo, porque la reminiscencia lo hace po-

sible y entonces no puedo eludir el hacerle caso, el tener en cuenta o el prestarle

atenciôn, estoy un poco preocupado porque hoy es el 21 de Julio...

----Al fin dice usted el nûmero que corresponde al dîa con destacada resonancia,

dice el astrôlogo Sula.

----Captado, flamen, captado, êsa es la res!!, que entonces el pastor de Êfeso lle-

ga como recuerdo, no?

----A pesar, Kosmos, de que mi templo no es el de Artemis...

----Se pudiera saber de quê ustedes estân hablando?---fisga el astrôlogo Sula.

----De un acto delictivo para conseguir renombre, que es anâlogo a decir de eros-

tratismo...

----Se nota que nada tiene que ver con mi materia---destaca el astrôlogo Sula.

----Con la mîa tampoco, mas como soy responsable de un templo me queda cer-

ca tal recuerdo---dice el flamen.

----No estâ muy lejos de mî la sospecha de que ustedes al amplificar con cierta y

parsimonia estuvieron bebiendo conditum paradoxum, no?

----No hables tan alto como Ascâlafo que se enterarân los presentes--pide el fla-

men.

----Confirmada mi sospecha!!

----Sî, Kosmos, asî es, y sabes cuâl planeta estâ en apogeo?

----Êsa es su materia, Sula, êsa.

----Neptuno, nada mâs y nada menos que êl.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que ya creo saber lo y

que me va a repetir----dice Kosmos.

----La repeticiôn es importante.

----Muchitanto bien que lo sê, cômo no?

----Ahora el que quiere saber de quê estân hablando soy yo---dice el flamen.

----De aquella primera vez en que conocî a Kosmos, mas que tuvo que ser en y

una sala de interrogatorio, momento en que le informê de que el dîa en que lle-

gô al mundo el mismo planeta estaba en apogeo---dice el astrôlogo Sula.

----Ah, eso, sî, eso usted me lo contô hace ya tiempo---dice el flamen a Sula.

----Flamen, que ya habîa sabido que bebiô el conditum por el olor que salîa de

su boca---dice Dido.

----Pero para saber eso, majestad, hay que conocer el conditum, no?, y fîjese y

si es asî, que yo no pude identificar el olor---destaca Golemo.

----Nôtase que usted no me conoce a mî.

----Disculpe, majestad, no quise ofender.

----No es una ofensa sino que desconocimiento.

----Desconocimiento, majestad?

----De mi persona!!

----Repeticiôn de la identidad!!, el yo doble!!---afirma Kosmos.

----A quê te refieres con eso del yo doble?----indaga Dido.

----A que acabas de amplificar de que nôtase que usted no me "conoce a mî, y 

el desconocimiento "de mi persona"...

----Pero fue Golemo el que preguntô, no?

----Creo que la falta de captaciôn fue mîa, Kosmos, mîa---reconoce Golemo.

----Mondo lirondo que un polemizante expongo!!---afirma Kosmos.

----Quintus Septimius Florent Tertullianus!!

----Y punto a la raya y que continûe la letra.

----Con recta o con curva, Kosmos?---fisga el flamen.

----Allâ voy, por quê me llama!!, y saquê usted la conclusiôn: en la distancia y

mâs corta entre dos puntos.

----Entonces descartada la curva.

----Êsa es la res, êsa!!, y risas de Kosmos.

----No te soporto, cada vez menos---dice Dido.

---Quê viva la senilidad, quê viva!!, en lo atinente mâs a edades mayûsculas que

menos a reducciôn de facultades.

----Vaya hijo difîcil que usted tiene, Dido, amante de complejidades.

----Destino señalado que me tocô, si no que subrayado, Golemo. 































 





Mittwoch, 24. November 2021

La cazuela de Vitelio (911)

           Finalizada la tirada de Sabinsqui acopas llega el aldabate, quien no hacîa

muchitanto habîale aliviado la pejiguera que padecîa su caballo por la presencia

de un tâbano. Por algûn motivo que no fijôse en profundidad, que es lo mismo a

decir que no pûsole atenciôn ni le dedicô un repaso, y sin pregunta de ningûn ti-

po que diera pie a una respuesta debida, de sopetôn amplificô que en realidad la

mâscara tirada por los actores trâgicos mâs bien deberîa haberla cogido Kosmos

y no êl, y aquella [noche en la que asimismo tuvo lugar el juicio de Pilares reali-

do por los centunviros y en un lugar donde habîa clavada un asta] vez en el ilus-

tre Odeôn de la ciudad del ocio.

----Y usted que creyô siempre, tenîa la convicciôn de que tal mâscara era para y

usted---dice Lolia Paulina.

----Rectifico, Lolia Paulina, rectifico. Ni yo lo creî ni tuve tal convicciôn, como

usted acaba (de)cir, sino que mâs bien y simplemente yo me apoderê de la mâs-

cara, me la puse y terminê arrestado por presenciar el juicio susodicho---clara el

aldabate. 

----Pero señor, si usted explicara quê relaciôn hay entre mi tirada y lo de la mâs-

cara, quedarîale agradecido---dice Sabinsqui.

----Le comunico que ni yo mismo lo tengo claro para darle una explicaciôn con-

creta...

----Cômo que no lo tiene claro, acaso oscuro?

----No habrâ tenido usted una conversa con el capitân orcivo, y de ahî que usted

sepa que la mâscara era para Kosmos?---indaga Cotisôn Alanda Coto.

----Ninguna conversa, Cotisôn, ninguna---responde el aldabate.

----Y dônde estâ esa mâscara, señor?---pregunta Sabinsqui.

----Esa pregunta yo se la puedo responder---dice Neoptolemo.

----Espero su respuesta, a ver, dêla---pide Sabinsqui.

----La tenîa Sarambo en su tienda para venderla, al igual que el torques de Pila-

ris; aunque êste, y segûn me informô aquêl, fue comprado por Rubria, la esposa

de Kosmos.

----Quiên mejor para saberlo que el ayudante de Sarambo---señala Lolia Paulina.

----Asî fue, señora, asî!!---afirma el aldabate.

----Se queda usted para participar en el lûdico?---pregunta Sabinsqui.

----No señor, que sôlo vine para decir lo que dije, asî que me voy ----responde el

aldabate.

 

       Simultâneamente pâsale por la testa de Kosmos un pensamiento referido a la

ekpyrosis (periodo del ciclo côsmico donde la preponderancia del apasionado ele-

mento alcanza su mâximo), y con esto una amplificaciôn conspicua del celebêrri-

mo Simplicio: "El cosmos se calcina y despuês es reconstruido".

----Tu salto es mâs que conocido, mas de êste no sê quê decir.

----Didâscalos, sepa usted sûbito, de inmediato y raudo que yo tampoco, aunque

pudiera sospechar que de mî cotorrean por algûn lugar, por ahî...

----Creo haber oîdo alguna vez de ese periodo y por el decir de ustedes.

----Kosmithôs, que tû sabes que aquî la repeticiôn tiene un objetivo, un fin o una

meta.

----Didâscalos, el telôs?

----Eureka, bravo, Kosmithôs, bravo!! Fîjate en este silogismo...

----Deje, deje, se lo agardezco, que no estoy ahora para eso de que me digan: Y 

te explico despuês, mâs tarde.

----Y risas de Kosmos y del didâscalos filosôfico que dice: tû ves, Kosmos, que 

y has sido el culpable de que tu hijo muestre, deje calaña de desinteres por los y

silogismos.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, y cuândo tuvo interês y

por ellos?---pregunta Kosmos que agrega: si ni tan siquiera sabe lo que es un si-

logismo.

----Dos proposiciones de la que sale una tercera!!---afirma Kosmithôs.

----Tû ves, Kosmos, no lo subestimes que tu hijo ha ido aprendiendo.

----Didâscalos, paradigma del telos de la repeticiôn.

----Tâ pros tô al êl mismo!!

----Me gusta esa combinaciôn de colores---acentûa el vate.

----Quê si no, vate: una novedad?

----Claro que no otra cosa, didâscalos, y ostensible que no.

----Vengo a comunicarles que en una hora entierran a un fallecido que sucumbiô

ayer en palacio.

----Cômo, quê usted ha dicho, magister equitum?---pregunta Kosmithôs.

----Lo que acabas de escuchar, Kosmithôs, eso.

----Punto a la raya y que continûe la letra. Y de quiên se trata?

----De Evandro de Atella, Kosmos, y al parecer enemigo no declarado del lictor.

----Los enemigos mâs perniciosos: los no declarados!!

----Pero, y de dônde saliô esa criatura?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Ahora no tengo tiempo para explicarte eso, didâscalos, por tal razôn que como

mismo vine me voy.

----Cômo, que nos invitan a un entierro?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----Por ethos hâcese, cenutrio!!, êsa es la costumbre!!, la que como tal siendo cos-

tumbre es repeticiôn...

----Mas in casu êsta contribuye a que el muerto no se quede fuera de la tierra.

----Que no es la Pitia la que predice desde el trîpode y el laurel de Febo.

----Contra, Kosmos, otro salto de los tuyos, eirônikôs et per ridiculum?

----Hermenêutica de su parte, didâscalos?

----Dejemos sin punto a la raya, que llegarîamos tarde al entierro.

----Age en plural, age!!---colofona Kosmos.












































Montag, 22. November 2021

La cazuela de Vitelio (910)

        Seguido a la explicaciôn correspondiente en lo atinente al fenecimiento de

Anaxîmetro de Apolonia en la ciudad del ocio, y dada por el copero [y quien se

enterô por la noticia mandada por Sarambo] a Manes de Nicôpolis---descartada

aquî la posibilidad, por cuestiones de facundia, de que la dilucidaciôn contara y

con la prolijalidad hiperbolizada que llega (a)lcanzar una en boca de un amante

de la verba----, saca a puesto êste una reflexiôn fortuita sobre un tema que llegô

con su desarrollo a seducir a unos cuantos ciudadanos, pero no para discurso al-

guno sino mâs bien para satisfacer ciertos y determinados deseos mayûsculos y

de comprensiôn acerca del porquê suceden cosas que al parecer nimias (en el y

sentido de que por su relevancia no tienen parangôn con otras de jaez pudientes

y perpetuas) son muchitantas veces la causa o el motivo de muerte, y quê mejor 

paradigma de lo anterior que  el caso de Anaxîmetro, el que pasô en un perique-

te a pagarle moneda a Caronte a raîz del golpetazo en su testa de un cenicero de

Murano lanzado por Jancia. Mas inesperadamente, y quiên sabe si proporciona-

do por el embullo o la jovialidad de Manes que en este kairos reflexionaba insô-

litamente, y como ciertos enlaces que funcionan de modus crîptico, llega a colo-

caciôn su vecino cincuinatus, pero no tanto que con el propôsito de irrefragable-

mente convertirlo en un cero a la izquierda, no por mala persona sino por su tra-

to efîmero, aunque sî que mâs por la razôn de ser parcionero de una creencia es-

pecîfica de que la invisibilidad no era imposible en el caso de que acudiêrase al

mêtodo que la facilita, que la causa o que la provoca.

----Y cuâl mêtodo es êse, Manes?----indaga el copero.

----Previo a responder a su pregunta yo debo hacerle otra.

----La escucho y se la respondo si puedo.

----Conoce usted el mito de Perseo?

----Creo que no puedo responder la pregunta. Quê hay con ese mito?

----Que en êl se habla de un casco que quien se lo pusiera quedaba invisible.

----No sabîa que usted era amante de lo mîtico siendo hiperôsmico.

----Yo no soy el amante sino mi vecino el cincuinatus, mas la cosa no termina y

aquî.

----Entonces cômo sigue?

----Que en aquella viejas consultas a las que venîa Dido, cuando aûn ni pensaba

en ser reina, en mâs de una de êstas me revelô que gustâbale el tema de la invisi-

bilidad, aunque no tanto para convertirse en fanâtica.

----Totalmente nuevo este barrunte para mî!!

----Copero, que ni Kosmos sabe de esto, tal vez su tîo mas no puedo asegurarlo.

----A ver, siga hablando, dîgame un poco mâs, suelte su lengua.

----Fortuitamente (?) y en una conversaciôn ya lejana con mi vecino le hablê y

sobre el gusto de Dido.

----Y quê le dijo êl?

----Que êl tenîa dos cascos parecidos al capacete de Plutôn, y que si Dido que-

rîalo êl venderîale uno; mas eso sî, que como aclaraciôn es fundamental, por 

parecidos querîa decir que no surtirîan efecto alguno si antes no eran trabajados 

por la mano de algûn mago o de un taumaturgo...

----Y acaso no es lo mismo?

----Hay sus diferencias que ahora no son importantes.

----En fin, que usted es mago...

----Si usted supiera que el ûnico que no puede hacerlo es un mago hiperôsmico.

----Ah, pero usted no especificô quê tipo de mago.

----Menos uno como yo cualquier otro.

----Bueno y entonces Dido se lo comprô?

----Asî es, pero lo que sî no sê es que si Dido fue a ver (a)lgûn mago o no...

----Y por quê no, acaso no siguiô viniendo a sus consultas?

----Sî, pero despuês de comprarlo mâs nunca me hablô de eso y yo no le pregun-

tê.

----Y quê me dice del casco con el que se quedô su vecino?

----Tampoco lo sê, porque despuês de eso mâs nunca nos hablamos.

----Y cuâl es el misterio?

----Vaya y pregûntele a êl, a mi vecino.

----Claro que no voy a preguntarle eso ni nada, que no me interesa.

----Copero, desea usted tomar algo?

----Vaya pregunta que usted le hace a un copero!, quê tiene para llenar la copa?

----Vaya al sucucho de la esquina derecha y sîrvase usted mismo.

----Quê deleite de altura!!, allâ voy!!







 








 

















 



 


sarlo por la cuchilla  




Freitag, 19. November 2021

La cazuela de Vitelio (909)

       Luchando contra el polvo sin embadurnarse el uniforme con su mirada ca-

racterizada por un continuo escrutamiento [sobre todo en el] cuando una situa-

ciôn lo requiere sea ya en la parasanga o en los derredores de palacio, encanta-

do quedô el magister equitum con el encuentro inesperado de un capacete muy

parecido en su forma al que apellîdase de Plutôn, lo que como tal indica que y

con esta analogîa sôlo funciona como reminiscencia menos que como efecto si

es que llega a la cabeza dejando al que llêvalo invisible. Con especificidad que

si no (con)creciôn amplifîcase del Orci galea ( de Orcus, Orco [infernal divini-

dad] y galea, casco), amên de asimismo ser una locuciôn nominal con matraca,

platillo y bombo, por no decir rimbombante para un otro que quiera usarla. Pe-

ro este encuentro fue posible al estar buscando el magister equitum algo para y

cubrir el cadâver de Evandro de Atella, el que reciente sucumbiô arropando su

vejez con unas telas raîdas, cual motivo desconôcese o el porquê se ignora, te-

niendo de tal guisa la posibilidad de haber sido reconocido por el lictor como y

aquel que una vez vio en Omonia vestido con un uniforme de soldado, y con la

intenciôn de acercarse a Circe para gozar de su cuerpo entero, quedando osten-

sible para êl mismo que no antes de hundir la mano en la profundidad del bolsi-

llo y extraer de êste las correspondientes monedas. Mas el lictor que el regreso

del magister esperaba y trayendo lo que fue a buscar, tantîsimamente atônito y

quêdase al percibir que el magister retornaba al punto de partida allende que y

con un pedazo de saco ingente con el capacete susodicho, algo que dio pâbulo

de un espeluznamiento como hasta el momento no tenido, mas tambiên de que

no pudiese eludir la tempestiva pregunta que sin dilaciôn hîzole:

----Magister y dônde usted hallô ese casco?, que me ha erizado hasta los....

----Entre un montôn de antiguallas que Dido tiene cumuladas para botar. Pero,

lictor, tampoco hay que abusar con el vocabulario para llegar tan abajo, que el

capacete se parece mas no es el de Plutôn. Me ayuda usted a estirar este pedazo

de saco?

----Bueno, ya que con tan sôlo parecerse me causa lo que me causô. Claro que

lo ayudo. A ver estire usted por allâ que yo por aquî.

----Yo por aquî tû por allâ [....] vaya quê parangôn con una arcaica canciôn.

----Magister, cuâl canciôn es êsa?

----Carece de relevancia, sôlo dije un pensamiento en voz alta...

----Como que sospecho que estân bien formados sus pensamientos.

----Eso puede ser, no se lo refuto. Mire, lictor, fîjese bien en aquella esquina...

----Quê es lo que tengo que fijarme?

----No ve usted que estâ doblada: estîrela, estîrela!!

----Algo mâs fâcil imposible!!

----Entonces no es estimulante...

----Cômo que no si es fâcil?

----Es que pensaba en algo que una vez oî decir a Kosmos.

----Quê fue lo oîdo?

----Que sôlo lo difîcil es estimulante!

----Vaya extrañeza oîr eso por parte de Kosmos: serîa una novedad?

----Pero sincera(mente) y aclarativa es la cuestiôn de que si oî decîrlo a êl eso,

no le pertenece, no es su propiedad semântica.

----Mas hay que reconocer que tiene buena memoria, no?

----Ni se discute ni entra a duda!! Bueno, lictor, creo que ya estâ bien cubierto

el cadâver, asî que hagamos una cosa: pongâmoslo encima de esta mesa hasta

que Dido dê el edicto de sepultarlo.

----De acuerdo, magister, de acuerdo. Magister, desea usted que le diga algo a

Dido de su parte?

----Que dê el edicto lo mâs râpido posible, eso.

----Eso harê de inmediato, magister, eso. Y quê va a hacer con el capacete?

----Quitarle el polvo y colgarlo en la pared.

----Verdad que usted va a hacer eso?

----Lo acabado (de)cir no es un pensamiento en voz alta.

----Pues hâgalo, magister, hâgalo!!

----Seguro, lictor, seguro!!, por lo que aûn me podrân ver.

----Y risas del lictor.

 

         Media hora despuês, y ya barruntada Dido de que el cadâver estaba ya y

preparado para ser sepultado y a espera de su edicto para tal enterramiento, re-

cuêrdase de la celebêrrima ciudad de Atella por sus danzas, y de aquella ûnica

vez que siendo niña pasô por esta ciudad llevada por su madre Lolia Paulina y

en uno de los dîas que estaba en apogeo las fiestas en honor a la Bona Dea. Y

si sôlo por aquellos tiempos mâs solîa escuchar mûsica que bailar, en este jol-

gorio hacîa el esfuerzo por tirar unos pasillos, aunque tales acarrearan la mofa

de las fêminas que observâbanla danzar.  Convencida de la proposiciôn de que

una burla en grupo responde a determinada defensa para ocultar el poco lleva-

ble complejo de indiferencia, Dido daba calaña de un me da igual sostenido y

como tal que durase la burla que por lo dicho quedaba sin caso. Mas saliendo

de la reminiscencia, y por lo ya sabido de Evandro de Atella, entra en el tener

en cuenta de que la visita de êste a Bedriaco no creîala tan inesperada como y

pudiera pensarse, y mâs sobre todo por la sûmula de años pasados despuês de

aquel encuentro en Omonia, algo que mâs bien señalaba por el tiempo menes-

ter durante el cual pudiêrase calcular con destacada parsimonia la forma de y

venganza mâs justa, definitiva y râpida, allende que las posibilidades de esca-

pe o de fuga, todo un desafîo îngente frente a las postas de guardia de palacio

y la austeridad de los soldados bâtaros a la hora de sacar espadas y cuchillos.

----Usted me ha puesto a pensar con sus palabras, y con êstas lleva posible y

razôn, Dido, mas verdaderamente usted cree que tan anciano como estaba en

realidad pudiera escapar de los soldados bâtaros Evandro de Atella?

---Lictor, el hecho de que yo lo crea o no no hace imposible una fuga, un es-

cape, ya que he aprendido de que subestimar por cuestiones de ciertas condi-

ciones fîsicas y biolôgicas no siempre es garante de un aseguramiento total y

de algo, 

----Pero acaso, Dido, eso que dijo que es un desafîo ingente no es como tal

un aseguramiento?

----Lictor, es mâs bien una valorizaciôn si no que una consideraciôn, sôlo y

eso. Pero sabe usted quê es lo que me ha levantado las pestañas?

----No lo sê, Dido, quê?

----Que ese Evandro de Atella haya esperado por una segunda ocasiôn para

llegar a la decisiôn de vengarse de usted, algo que pudo hacer ya desde la y

primera vez que sintiôse frustrado al sentirse indiferenciado por mi nulo ca-

so en la taberna de Apragôpolis...

----Por aquellos tiempos usted era muy linda, tan especiosa como una egip-

cia orquîdea...

----Le agradezco sus palabras mas me lastiman a la misma vez con eso y de

aquellos tiempos yo fui linda: Hiere a mis oîdos el galope de âgiles caballos.

----Disculpe usted, Dido, mas no fue mi intenciôn que sintiêrase ofendida. Y

me pudiera decir usted de dônde sacô el capacete que se parece al de Plutôn?

----Ya ni me acuerdo dônde lo comprê o quiên me lo regalo. Y cômo sabe y

usted eso, lictor?

----Porque se lo encontrô el magister equitum entre las antiguallas que usted

tiene para botar.

----Si le interesa que se quede con êl, que como usted acaba (de)cir son para

botar antiguallas.

----Me dijo que le quitarîa el polvo para colgarlo en la pared.

----Mejor asî y que no se lo ponga.

----Y yo me tengo que volver a reîr...

----Como que se estâ contagiando usted con mi hijo.

----Con la diferencia de que no me rio tan seguido.

----Volviendo al asunto de Evandro de Atella. Usted no tiene que ocuparse de

nada, sino que yo mâs tarde le mando a decir al magister equitum que mañana

entierre el cadâver.

----De acuerdo, majestad, como usted diga.



















 





  





  






































Donnerstag, 18. November 2021

La cazuela de Vitelio (908)

        Sobre el pucho y debido a lo amplificado por Kosmos, el didâscalos filosô-

fico, y a manera de provocaciôn, saca a puesto, a colocaciôn un inveterado prin-

cipio metodolôgico: 

---En igualdad de condiciones la explicaciôn mâs sencilla suele ser la mâs pro-

bable.

----Câspita, didâscalos, que no compliquê esta vez nihil, mas ya que usted me

ha dejado con esto un aliciente para hacer mover mi lengua, escuche esto: Rea-

lizando sustituciones por cosas iguales, la igualdad mantiênese: quê parêcele?,

pregunta Kosmos.

----Que quê me parece?, ora escucha tû esto: Dos magnitudes homogêneas son

iguales cuando una ni es mayor ni menor que la otra.

----Vaya delicia, didâscalos!!, deliciosamente hablando oiga esto: De dos lîneas

donde cada una de ellas tiene su concavidad siempre en el mismo lado, la que

encierra a la otra es la mayor.

-----Y a quê debêse este duelo entre Euclides y Arquîmedes?----indaga Temîga-

nes de Alejandrîa.

-----A lo que amplifiquê sobre el frutero de Junco que me recordô al bardo Ta-

liesin, porque precisamente êste siendo pequeño fue encontrado flotando y en

una cesta de Junco---responde Kosmos a manera de fastidio.

----Contra, Kosmos, contra!!, un poco mâs de respeto con la mitologîa de don-

de soy oriundo---pide Vercingetorix.

----No lo voy a hacer mâs, promêtoselo!!

----Como si te lo fuera a creer, que cuasi que te estâs riendo.

----A ver, Temîganes, que sobre todo por el vicio y menos que por la virtud, y

respecto a la Tabula....

----Rasa?, didâscalos.

----Quiên no espera desespera y como tal interrumpe...

----Quien no espera, no es quien espera?

----Esperar es una magna virtud, y precisamente acabo (de)cir que sobre todo y

por el vicio y menos que por la virtud.

----Esperar, no es tener paciencia?

----Contra, cenutrio, es lo mismo mâs dicho con otras palabras: acaso tenerla es

desesperar?

----Ah, eso, Kosmos, eso.

----Pero el vicio de quê, didâscalos?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.

----De quê no, en todo caso....

----In casu!!---afirma Kosmos.

----Y risas del didâscalos que continûa: en todo caso cuâl vicio..

----Cuâl?

----Temîganes, el semântico, el se-mân-ti-co!!

----Y quê hay con la Tabula?

----La de Cebetis!!

----O Tabla de Cebes---agrega Kosmos.

----Cebes: el discipulo de Sôcrates!!---afirma Asonis.

----Atribûyesele al susodicho, mas crêese que compuesta fue por un artîfice

anônimo.

----Exacto, Kosmos, exacto!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Y entonces, cômo sigue todo esto?----pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----Con los axiomas idênticos en geometrîa!!

----Cômo, Kosmos?

----No extrâñame tu pregunta.

----La explicaciôn no estâ completa, y ya hâblase de seguir con esos axiomas?

----"El principio de contradicciôn o las demostraciones que conducen al impo-

sible", Temîganes----dice Kosmos.

----Pues saben quê?, que me silencio la boca.

----Est res magna tacere---dice el tîo de Kosmos.

----Êsa es la res!!, mas aquî dura poco; digo, si es posible---señala Kosmos.

----Una ingente virtud el callar---dice el didâscalos filosôfico.

----Y entonces, didâscalos, ya se olvidô del vicio?

----Temîganes, no acaba (de)cir que se silenciaba la boca?

----Del dicho al hecho hay un gran trecho!!

----La lînea recta entre dos puntos es aûn mayor de no tener caballo, 

----Quê, Kosmos, una proposiciôn a tu manera?---fisga Temîganes.

----Câspita, Temiganes, que tendrîa que volver (a)mplificar lo de la consciente y

proyecciôn de factores que influyen en la imaginaciôn?

----Deja deja, que te encanta embrollarlo todo.

----Embrollarse el pulpo que no fustiga (a) los costados!!

----Levanto la mano por estar de acuerdo con la pincelada---deja saber el vate.

----A mî ni me miren, que sigo tocando el crôtalo---suelta Kosmithôs.

----Quê dices, Kosmithôs, quê? Tû le echaste una miradita, Kosmos?---fisga

el didâscalos filosôfico.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que ya ni me acorda-

ba de que estaba frente a nosotros.

----Cômo, y acaso no escuchabas el crôtalo?---pregunta Kosmithôs.

----Con este vicio semântico que estrêpito engendra....

----Ad ovo!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Del huevo de Leda del que naciô Helena de Troya?

----Vaya têrmino interrogativo!!; unum ex primis cognitis inter terminus com-

plexos.

----Ya podemos empezar: con la polêmica!!



























 




















 



 


Dienstag, 16. November 2021

La cazuela de Vitelio (907)

        Ni quedan desperdicios ni retazos almacenados al si acaso valerse, buscar

apoyo, acudir al uso de la Tabula Cebetis con el objetivo concreto del desarrollo

clâsico de la elecciôn entre el vicio y la virtud, mas como la aplicaciôn (ya sabi-

da) indefectible de la idea del ojo asomante por Kosmos mâs bien ocûpase de 

la eliminaciôn de ciertos y determinados atiborramientos que obtaculizan, dirîa-

se  como amplificaciôn mejor que ludicarîa un rol principal la consciente proye-

cciôn de factores que influyen en la imaginaciôn para sacar de êsta (a todo tran-

ce) lo que si no imantativo por su potencia de atracciôn lo dador por la resonan-

cia que deja, aunque no siempre la vibraciôn conviêrtase raudo en el baricentro

donde la verba entra en danza hasta ser garante de polêmicas. Referente a los 

factores susodichos pondrîase por ejemplo la sui gêneris estrategia con la que 

los contertulios salen incôlumes de la complejidad posible de las  (ya ni sâbese

cuântas) dialogizaciones a las que enfrêntanse, causa entonces primordial de la

formaciôn  de tempestivos alicientes beneficiantes que atizan al magîn, empero

asimismo al cogitatio que termina transformado por la fuerza del color expresi-

vo en el fruto ideal que acicata y sustenta. A todo esto ûnese el imborrable e in-

cesante hecho del adscribir a una sola persona la conducciôn de la vela abierta,

mas amên la responsabilidad de restablecer los daños ligeros acarreados por la

marea semântica, solvento contra la tupiciôn de la maquinaria que eyecta teno-

ras tildantes y cual herramienta nos es otra que su diamantina facundia. 

        Simultâneamente ocurrîa que a palacio llegaba una criatura senecta y con

un vestuario que sin dilaciôn activô la atenciôn de la guardia bâtara. En un pe-

riquete fue detenido, y seguido a las preguntas correspondientes de quiên era

êl y quê venîa a hacer a la corte, fue conducido al lugar donde diaria y normal-

mente el magister equitum estâ para cumplir con la funciôn de su trabajo. Non

plus ultra del tiempo adecuado que tomôse êste para la observaciôn pertinente

que hîzole posible llegar a una conclusiôn, cêlere lo mirô fijamente y entonces

dîjole:

----Al fin y al cabo usted ni tendrîa fuerza para sostener un arco, por lo que y

descartado queda el hecho de un disparo de flecha, mas por cierta disciplina y

muy bien que establecida por su majestad Dido, todo forâneo que aquî llegue

tiene que pasar por este momento (de)tenciôn, lo que no debe entender como

una disculpa sino como aclaraciôn. Mas señor, el objetivo de su presencia en

palacio me parece una locura, segûn me ha informado uno de los soldados y

que lo trajo hasta aquî, por no decir que me causa risa, ya que Dido, si acaso,

lo que se va es a compadecer de usted.

----Frente a la presencia de ciertos poderes mi cuerpo tiembla, pero sepa y de

una vez usted que si he venido desde la ciudad del ocio hasta aquî, con este y

cansancio y esta edad, no es sino para otra cosa que para liberarme de un vie-

jo recuerdo que intensivamente me acosa..

----Pero si usted cree, señor, que con decirle a Dido que usted fue aquel bibe-

rius que la mirô con fuerza y deseo aquella vez en la taberna de Apragôpolis

y la primera vez del viaje de la reina a esta ciudad va a liberarse de tal suso-

sicho recuerdo, no sê hasta que punto su recuerdo vaya a desaparecer...

----Disculpe que le rectifique, ya que no soy un biberius sino un caldius, que

entre ambos hay una ligera diferencia.

----Una ligera diferencia no cambia el hecho de que ambos tomen vino. Pero

sabe usted una cosa?, yo no creo que Dido tenga tiempo para escucharlo, me-

nos aûn tratândose de lo que se trata, asî que yo le aconsejarîa que no perdie-

ra el poco tiempo que le queda en esperar.

----Me han informado que el lictor estâ aquî en Bedriaco, es cierto?

----Y usted lo conoce?

----De vista, de aquella misma vez que lo vi la primera, aunque despuês algu-

na que otra vez.

----De aquella misma vez que lo vi la primera?, usted habla al revês, señor?

----Por costumbre no por defecto!!

----Vaya costumbre la de usted! Sî, el lictor estâ aquî ya desde hace un poco 

de tiempo, cuando fue traîdo por Pandolfo Colunnecio y la tribu germânica...

----Ah, entonces es cierto lo que se cuenta en la taberna...

----Saben que tanto el jefe como los seguidores ya no estan en este mundo?

----Algo de eso oî, asimismo que de la muerte de Anaxîmetro de Apolonia.

----Ay esa taberna, quê buen centro de informaciôn!! Mire, hâgamos una co-

sa, ya que usted no representa peligro de ningûn tipo. Quêdese aquî que man-

darê que le traigan algo de comer, que usted estâ mâs blanco que el mismîmo

mârmol, que ya veremos despuês si Dido quiere hacerle caso.

----Le estarê agradecido eternamente, gracias!!


        Dos horas despuês, y enterado de la llegada del caldius directamente por

la  boca del magister equitum, el lictor queda un poco estupefacto por lo que

acaba de oîr, razôn por la cual pîdele a êste que llêvelo adonde estaba tal cria-

tura. Mas el asombro duplîcase al ver el lictor a una persona conocida, pero y

ya muerta, acabada de sucumbir y boca arriba en el piso, que utilizô para lle-

var a cabo un determinado fin la estrategia inveterada de hacerse pasar por y

quien no era arropândose de con telas raîdas.

---Usted ha quedado con la boca tan abierta que al parecer o nunca ha visto a

un muerto o que sabe de quiên se trata.

----Magister, esta criatura es; bueno, fue, Evandro de Atella, el que llevaba y

una indumentaria de soldado en Omonia, un personaje confuso con el cual tu-

ve un encuentro por quererme quitar a Circe.

----Y quiên es Circe, no me vaya a decir que tambiên una hechicera?

----No no, una prostituta de la zona susodicha.

----Quê raro estâ todo esto!!, tiene usted una idea de lo que pretendîa hacer y

este señor ya tan viejo?

----Algo tenîa pensado hacer, porque si no no hubiese venido hasta aquî.

----Lictor, algo me parece aquî que no encaja, porque como ya le dije, êl me

hablô del dîa en que la taberna de la ciudad del ocio usted acompañaba a Di-

do, cosa que no es mentira...

----No sê, magister, no sê, sôlo sê lo que le estoy diciendo, que por primera

vez lo vi en Omonia.

----Bueno, en fin, que este personaje no me pareciô muy bien de su cabeza, y

al decirme lo que me dijo respecto a Dido, y de eso que querîa liberarse de y

el recuerdo que no dejâbalo tranquilo.

----Y quê piensa usted hacer con el cadâver?

----Enterrarlo, no?

----Sî claro, mas dônde?

----Contra, lictor, en la tierra...

----La tierra de cuâl lugar?

----De Bedriaco!

----No tengo mâs preguntas.

----Ya me dirâ Dido; mejor dicho, me darâ el edicto de sepultarlo. Mientras y

tanto voy en busca de algo para cubrir el cadâver.

----De acuerdo, magister, de acuerdo.


















   


























 




   

Sonntag, 14. November 2021

La cazuela de Vitelio (906)

        Para una visita corta en el templo de Jano Quirino llega el astrôlogo Sula,

y si efimera debido al intenso trabajo que tenîa en funciôn de una observaciôn

menester a Neptuno, el planeta que facilita una especie de pastiche  (que si no

que de fusiôn) entre el mundo de los onîricos, la fantasîa y el inconsciente. Tal

detallado miramiento resultâbale relevante porque a partir de un conocimiento

especîfico tendrîase mâs o menos la idea de cômo podrîan desarrollarse poste-

riores acontecimientos, los que tantos dejarîan resonancia en identidades disî-

miles como en el infinito del universo basado en un continuo, siendo por la ra-

zôn  segundita que pudiera amplificar algûn docto en la materia exento de ca-

vilaciôn: Si un continuo engloba el infinito con razôn hay que elegir, el cual y

la implica. De facto, para el astrôlogo Sula, Neptuno por antonomasia ha sido

desde siempre su planeta favorito, por lo que de extrañar no es como tampoco

dudoso, que en apartada conversa con el flamen, de esas que en peso y conte-

nido apellîdanse doradas, confesôle alguna vez que muchitanto antes de pasar

a ser un escolario en la Schola de la buena educaciôn [la que ademâs de carac-

terizarse por una austera disciplina por su precio era muy cara, y que gracias

a que sus progenitores por aquel entonces a trancas y barrancas por cuotas po-

dîan pagarla pudo mantenerse en ella] quedâbase despierto hasta mâs allâ y de

la segunda vigilia mirando por la claraboya al cielo en busca del planeta suso-

dicho, al que claro estâ nunca vio mas disfrutaba aquellos momentos, aquellos

deleitosos de una temprana edad.

---Vaya honor el hecho de que usted me visite, Sula, que tiempo que no lo veîa

ni tan siquiera en sueños. Respecto a Neptuno ya sê que a usted le encanta, cô-

mo no, mas le recomendarîa que siempre busque la quamtum satis tambiên en

la observaciôn, que los excesos siempre son perniciosos.

----Ya sê, flamen, ya sê, pero no llega a ser exceso aunque el trabajo sea inten-

sivo del ôculo con la lente dirigida hacia arriba...

----El dîa que la dirija hacia abajo me lo barrunta sûbito y entonces sabrê que

cambio de oficio.

----Y hablando de oficio, cômo le va a usted?

----Cuasi reciente bauticê al hijo de Kosmithôs y a la hija de la campesina.

----Kosmithôs con un hijo?, esto sî que es tremendîsima novedad. Y cuâl nom-

bre le puso?

----Kôsmythos, y Ateriana la niña de la campesina.

----Y para ponerle la tapa al pomo ademâs de padre tîo...

----Vaya responsabilidades inesperadas y acercamientos perpetuos!!, ya es hora

de que vaya alcanzando seriedad, no?

----Y cree usted que la alcanzarâ?

----Bueno, si no imita mucho a su padre tal vez, radicando aquî el problema..

----La seriedad de su padre es muy juguetona; desde que lo conozco ha manteni-

do la misma...

----Y me lo recuerda usted a mî que lo conozco desde hace tanto tiempo al igual 

que usted?

----No fue mi intenciôn traer reminiscencia.

----Hablando de Kosmos, sabe de su novela titulada El bullicio en el silencio?

----Otra noticia nueva, fresca, acabada de escuchar. Y de quê trata?

----Serîa de esperarse de algo fâcil? Utiliza los tiempos de Vologeso, regresa a la

alcheringa para darle desarrollo al personaje de Sabinsqui, asimismo que le da y

soltura a su fantasîa. Cree usted que, por las influencias neptunianas, el momen-

to le llegô para escribirla?

----Eso puede ser posible, no quedarîa descartado, y sî ya Kosmos por naturale-

za goza de una tremenda fantasîa, quê pudiera ser de ella bajo la influencia del

planeta Neptuno?

----Sula, que ex praecognitis et praeconcessis.

----Sî claro, pero la procedencia del razonamiento no es mala, no?

----No he dicho ni que mala ni que buena, sino que por proceder de donde pro-

cede es ya algo sumamente conocido que tal vez admitido menos.

----Yo le dirîa que a partir de que conozco acepto, porque si no cuâl sentido ten-

drîa el conocer? Usted conoce al Uno y lo acepta, no?

----Vaya pregunta la de usted, claro que sî, cômo que no. Pero tambiên se puede

conocer acumulando informaciôn sin tener que aceptar nada, no?

----En mi caso no que soy mâs cientîfico y como tal necesito comprobaciones y

pruebas seguidas a la aceptaciôn, que son las que propician un sentido cognitivo.

----Me parece que se complica como los contertulios de la Kosmona.

---No lo creo por ser dos ambientes totalmente diferentes, ya que tales contertu-

lios polemizan sin comprobar nada; hacen que lluevan las palabras sin examinar

exactamente la condiciôn de la nube que hâcelas posibles que caigan...

---Como que su exposiciôn verbal tiene algo poetizado..

----Flamen, a quiên si no dêbole lo que aprendî en ese campo, ya se le olvidô?

----De quiên se trata el maestro?

----Maestro no sino un libro..

----Cuâl?

----El de usted de la colecciôn de poemas neronianos...

----Verdad que sî!!, que usted ya hace muchitanto tiempo pûsole atenciôn. Cô-

mo pude olvidarme de eso?

----Ya no somos tan jôvenes.

----Le doy la absoluciôn por decirme viejo, y en nombre de....

----Deje deje, que yo soy cientîfico.

----De no ser usted mi compinche de tantos años ya le hubiese quitado sûbito y

la absoluciôn acabada de dar.

----Disculpe usted, pero mi camino es otro, diferente es mi meta.

----Por esta vez acepto su disculpa en nombre mîo.

----El nombre como lo conozco lo acepto, por lo que entonces no le dirîa deje.

----Pero que muy buena que me la sacô usted!!

----Lo que no necesita ni comprobaciôn ni prueba.

----De quê, de si verdaderamente conoce mi nombre?

----Ya usted aceptô lo que dije, por eso mantiênese en la misma lînea melôdica.

----Amên!

----Amên de allende o de sea asî?

----Contra, Sula, cuâl es el ûnico sentido que yo pudiêrale dar?

----Entonces entendido cuâl amên es.

----Quê le parece si abro una botellita de conditum paradoxum regalada por su

majestad la reina a hurtadillas el dîa del bautizo?

----Que despuês de disfrutarla no voy a observar por unas horas a Neptuno.

----Y risas del flamen.

























































 


 

Freitag, 12. November 2021

La cazuela de Vitelio (905)

       Con la tirada de Neoptolemo saliô a relucir una numeral trascendente; me-

jor dicho, preponderô êsta menos que la quebrada o la irracional, motivo por el

cual  Sabinsqui tuvo en cuenta la relevancia tenida de un inveterado deseo que

mâs de una vez hizo presencia en su conciencia por aquellos tiempos en que y

dedicôse a utilizar la mâscara en el ambiente histriônico. Bien que cumplîa su-

ficientemente con satisfacer cierta aspiraciôn de îndole pedagôgica, y con êsta

la  preferencia (de)dicarse a la enseñanza en algûn lugar con tal vez una carac-

terîstica  centralizada en  una vasta capacidad, la que a su vez serîa garante de 

que  la verba resonara como matraca china, menos que en otro con una limita-

ciôn  de espacio donde quedarîa la palabra expuesta al alcance de un imperati-

vo opaco. Mas la repeticiôn de tal susodicho deseo algûn que otro dîa dejô de

aparecer; como si ya no tuviese el mismo vigor tîpico resultô que simple y lla-

namente  esfumôse o se fue a otra testa que la empollase, aunque Sabinsqui, y

entre  dudas sostenidas y sospechas quebrantadas, quedô totalmente exento de

la  determinaciôn absoluta de pensar la conclusiôn de que el deseo hubiese fe-

necido y con êl su "relevancia".

      Recurriendo discretamente al expresivo locativo a masa martillo mas con 

la intenciôn precisa de estabilizar su devociôn al padecer un impulso menos y

que su aspiraciôn (a)lgo por alguna idea tenida, Euticô señala con soltura el y

cômo  el trabajo con las estatuillas diole en su momento de cada dîa el debido

y correspondiente estusiasmo al mantenerse incesante en lo atinente a la acti-

vidad creativa: creando no espero nada del mañana, ni me sirve de mucho ês-

te por no poderse saber si en realidad o su posible vengan, agregô.  

       En cambio Sabinsqui ni puso querella ni entrô en liza, ya que respecto o

el  tener en cuenta ciertas y determinadas  consideraciones cada cual ingênia-

selas para erigir un mundillo mediando la creencia o algûn que otro pudiente

fundamento que como tal lo hace posible o permîtelo, por lo que entonces un

beneplâcito de alguien queda descartado para comenzar con el levantamiento.

----Y yo que pensaba que ya no estâbamos en el sistema que incluye anâlisis y

reflexiones por ya haberlo sobrepasado---  dice Temîsclates de Fuganvilla a la

vez que mira a Mildêsias de Bapullôn.

----Verdad que sî!!, el sistema donde estâ la instituciôn, no?

----Asî mismo, Mildêsias, asî mismo!!

----Una instituciôn tiene vasta capacidad, sin duda alguna---dice Sabinsqui.

----Es cierto, lleva usted razôn---dice Temîsclates de Fuganvilla.

----Donde hay mâs palabras que piedras en las pirâmides de Egipto---señala y

Lolia Paulina.

----Nunca te habîa oîdo hablar de comparaciones---dice Cotisôn Alanda Coto.

----A lo mejor no te acuerdas, pero claro que sî..

----Es posible porque todo aquî lo es.

----Todo hasta que ya no estê el espejo de dos caras---dice Sabinsqui.

----Lo que significa pasar de la atingencia (de)signaciôn a la de la expresiôn.

----Ah usted, capitân orcivo, rato que no veîalo---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Pues aquî me ve, en un camarote de mi navîo a travês del cristal.

----No le gustarîa hacer una tiradita a usted?

----No, Lolia Paulina!!, y sigan ludicando ustedes que yo me ocupo de otras co-

sas.

----Pero ocupado y estâ aquî?---pregunta el eunuco Posides.

----Hay ocupaciones que parecen que no lo son...

---Usted me sigue resultando un personaje misterioso---dîcele Neoptolemo al y

capitân orcivo.

----Si usted supiera que referente a lo crîptico todos estamos dentro de la mis-

ma jâbega cambiarîa de opiniôn, aunque yo por ser el mâs viejo llêveles venta-

ja.

----No les parece mejor seguir jugando, que si no esto se complica?

----De acuerdo con su mejor, centuriôn, de acuerdo!!--afirma Sabinsqui que pi-

de: dêjenme ocuparme de la prôxima tirada.

----Aquî tiene los arilos del Taxus, Sabinsqui, côjalos---dice Neoptolemo.




















  




 

 









Mittwoch, 10. November 2021

La cazuela de Vitelio (904)

        Como tiro de flecha entra Vercingetorix en el ambiente de la actualizaciôn

de una cosa, por lo que aparece entonces el celebêrrimo poemôn celta  La silla

de Taliesin, el que reinterpretado darîa la posibilidad de alcanzar tanto joviali-

dad como gozo, menos que la mantenciôn de una ilusiôn reforzada con especu-

lamiento y câlculo difusos; pero asimismo activarîa la preferencia por el mejor

decir "todo lo que es conoce" que no por "todo lo que conoce es", por lo menos

de esta manera para el entendimiento cêltico.

----Câspita, Vercingetorix, que a raîz de usted haber amplificado el ônoma del

poemôn, cuasi que ya sentîame en el limbo como si hubiese ingerido una bebi-

da de iniciaciôn preparada con prîmula y verbena---dice Kosmos y rîe.

----No dudarîa en pensar que fueras tû el que primero saldrîa con un comenta-

rio revelativo, menos que con un agregado en este caso.

----Cômo no va a ser el primero si es una maldita enciclopedia?

----Pudiera usted ser mâs decente con la verba, Perrasiestes, y sustituir maldita

por otra especiosa palabra?---pregunta Kosmos.

----Decente con la verba?, yo nunca escuchê eso...

----Si no acicala sus oîdos seguirâ siendo cenutrio.

----O sea, Vercingetorix, que para el modo de verlo cêltico la identidad es lo y

primero por tener experiencia el sujeto que la posee, no?

----Algo como eso, didâscalos, parecido, de esa manera...

----Ah, entonces aquî sucede una inversiôn, a groso modo---suelta Temîganes.

----A gozo mono!!---afirma irônicamente Kosmos.

----Como que tû mismo ya estarîas trepado en un ârbol---dice el tîo de Kosmos.

----No entendî esto---dice Perrasiestes.

----Perrasiestes, porque Kosmos siempre va a gozo...

----Agradêcele la dilucidaciôn, didâscalos---dice Kosmos que agrega: yo mismo

me definî jocosamente: ay quê mono!!

----Y risas generales.

----Si parangôn tus ocurrencias!!, Kosmos---dice Perrasiestes.

----Habrîan que honorizarlas con un toque de crôtalo?---pregunta Kosmithôs.

----Quê tû crees, Kosmos?---indaga el didâscalos filosôfico.

--- Que como todo lo que es conoce, y entonces yo siendo, al ser conozco y a

Kosmithôs, que lo age, que êsa es la res!!

----Pues te escuchamos, Kosmithôs, te oîmos.

----No voy a tocarlo porque no me llaman!!, didâscalos.

----Katapaizetô syrphetodôn!!

----Cômo, quê usted ha dicho?

----Y retorno de las generales risas.

----Vaya caso breve a mi exposiciôn, aunque rîame con ustedes---quêjase Ver-

cingetorix.

----Un contertulio tan viejo en la instituciôn con querellas por el caso breve?

----Con mâs razôn para quejarme, didâscalos, porque precisamente los conoz-

co...

----Se nota que usted es!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Giramos en derredor del mismo eje menos que dejar sombra en la hipotenu-

sa.

----Indirectamente aludes a lo no existencia del lado opuesto, por lo que serîa e

intempestiva la sombra, Kosmos.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que usted cuasi siem-

pre me capta.

----Yo no sê cômo usted puede entenderlo, didâscalos---dice Perrasiestes.

----Cuestiôn de vînculo, de relaciôn, de una atingencia que funciona oculta.

----En fin, me dejaran tocar el crôtalo?---pregunta Kosmithôs.

----No habîas puesto una inversiôn al decir de Nîobe?

----Pensê que captarîan mi ironîa, didâscalos---dice Kosmithôs ya con el crôtalo

preparado para hacerlo sonar.

----Vaya pensar el tuyo, cuando aquî la ironîa ya cuasi como que es perîstasis en

repeticiôn. A ver, tôcalo, tôcalo.


        En lo que Kosmithôs cumplîa con el cometido voluntario de hacer sonar el

crôtalo, Kosmos vuelve a tomar eso [amplificado por Vercingetorix de] la actua-

lizaciôn de una cosa, y la que allende no es otra que la indefectible y justa por y

ser dejante de suntuosas dadorîas que resultan perlas en la cuadratura de la Kos-

mona. Siendo asî como es, con esas dos adjetivizaciones que lumbran suficiente

como estrellas fijas, trâtase no de otra que del canto que precisa, que dirime a la

formaciôn engendrada por un encanto a raîz de echar las habas, asimismo que el

que ocûpase de la carnavalizaciôn de la verba con un fin determinado, una meta,

pensando o no alguno de los contertulios que por capricho o esfuerzo êsta varias

veces ha sido sobrepasada con la potencia de la facundia. 

        Quê decir entonces del vate? Que al resonarle la palabrilla "canto" vînole y

encima todito el monte Helicôn con sus musas y el musageta, descollando de en-

tre aquêllas la primera de un listado de consuno con un orden antiguo; y, a saber,

Calîope: la concordante con ciertas exigencias o la coincidente con inmaculadas

aspiraciones, por no decir que la concomitante del color y del ritmo?

----Y punto a la raya y que continûe la letra!! Concordante, coincidente y conco-

mitante: vaya trîada que ha formâdose: tremenda!!, y exenta esta vez de las rea-

lizadas monografîas tanto por Pitâgoras como por Alquîmedes...

----Kosmos, "Sobre el equilibrio de los planos"?

----Didâscalos, esta vez no captôme, porque no me fui por "la ley de la palanca".

----Eureka!! y por la respuesta buena de un endôxois como tû...

----Câspita!!, bien-venida la êndoxa utilizada por la lengua aquea, la que tal vez

sea polêmica en algûn que otro hemêra.

----Esto sî que es una novedad!!---suelta Perrasiestes de Mocarês.

----Novedad, cuâl?---pregunta Asonis.

----De que el didâscalos no haya captado a Kosmos esta vez..

----Estâ usted, Perrasiestes, Fuera de juego---dice el didâscalos filosôfico.

----Persona non grata!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Ademâs de cenutrio una persona asî?----pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----Y retorno de la risa que apellîdase general.

----Ahora el que se querella soy yo, mas por el breve caso que me han hecho al

tocar el crôtalo---dice Kosmithôs mirando a Vercingetorix.

----Contertulios serîa posible un minuto de atenciôn?---indaga Kosmos.

----Nunca te habîa visto tan serio haciendo una pregunta---dice el didâscalos.

----La ataraxia engendra verborrea circunspecta!!

----Verdad, Kosmos, verdad?

----Dikaiosynê metafôrica!!

----Pasikata physin!!, es posible...

----Êsa es la res!!, que ya usted conoce mi naturaleza.

----Cômo, quê han dicho ustedes?---pregunta Kosmithôs.

----Le explicas, Kosmos, le explicas?

----Mâs tarde, didâscalos, despuês.




 
















 





























Dienstag, 9. November 2021

La cazuela de vitelio (903)

       

     Tanto menos que por la gruesa capa que por conceptualidad o metâfora su-

braya, empero mucho mâs por el  si nisi non esset de las apreciaciones primiti-

vas, dirîase Kosmos que algûn pincelamiento (de marras) dejarîa de tener posi-

bilidad de apariciôn, mas como cuasi siempre hay un "pero",  por mor de o so-

bre todo cojeras sustituibles y resoluciones canijas por razones tanto de concu-

rrencia como de conveniencia, lo tempestivo tocado por una punta embadurna-

da ocupa puesto y hasta alôngase, veâse ya expuesto a lo (ineludible) transfor-

mante por la fluencia de una proposiciôn conspicua (lo ûnico que perdura es el 

cambio) que a la repetida maturranga que interpone su aplicaciôn superlativa a

masa de martillo, sin que intervenga en la fabricaciôn de êste el arcaico Hefes-

to. Serîa entonces de esperar que allende de lo que dirîase acudiera a su idea 

del ojo asomante, la que como tal benefîciarîale muchitanto en cuestiones con-

cretas de darle la oportunidad cupular de retroceder hasta llegar a fundamenta-

ciones primarias; o mejor dicho elementales, por ser las garantes de la fruiciôn

menester en lo atinente a dadorîas estimulantes, de las que pudieran ser un pa-

radigma sobresaliente las llamadas aggregata.

      Estas "combinaciones de sustancias" las tomarîa sin cavilar el didâscalos

filosôfico no tanto (taxativamente) por el caudad de entidades, sino mâs clara-

mente por el hecho de poner en marcha el correspondiente algoritmo con el y

que  infatigablemente trabaja Kosmos en sus dîas y horas, el que como mêto-

do de câlculo incluye el lascamiento de la masa, y no sôlo para fragmentar la

totalidad pertinente, la que correspôndele, sino que asimismo para que a par-

tir de lo separable [ya en trozos o pedazos] el nûmero mantenga su adecuado

uso y la medida su tratamiento por las lenguas que sofocan.

     A seguidilla de lo anterior entra el tîo de Kosmos en el examen medio y de

una proposiciôn que aparece en De inmortalitate animae, la que a saber es la

siguiente:  Nosco me  aliquid noscere: at quidquid noscit; est: ergo ergo sum.

Sabrosura en puesto que no invierte el hysteron prôteron, ya que de facto una

forma de polemizar ya tiene su forma propia de viramiento, indica que la re-

ducciôn al absurdo enlaza lo ûltimo con lo primero, dos componentes que de-

pendiendo del conocer hacen del pensar una joya del ser, de la mîsmisima ôn-

tica identidad imprescindible, importando menos que sea la responsable abso-

luta de cualesquier malacrianzas habidas y por haber o de la imponente facun-

dia que a todo trance impera en la instituciôn con reciedumbre o vigor.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que el pensar para el

existir cuenta con un antecedente---amplifica Kosmos.

----Eureka por eso del hysteron prôteron; sî, eureka!!---afirma el didâscalos fi-

losôfico.

----In casu hay una especie de combinaciôn, no?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Sin dudas y sospechas que la hay, êsa es la res, êsa---dice Kosmos.

---Me parece que una combinaciôn que necesita monografîa, una participaciôn

en ella a manera general...

----Monografîa solamente, didâscalos?---indaga Asonis.

---Claro que sî!!, porque a partir de ella emergen los aclaramientos, no?

----Yo comparto su pregunta, Asonis, porque de hecho prevalece o prepondera

tambiên la imaginaciôn---dice el tîo de Kosmos.

----Câspita!!, que ataque contra mî mismo: virados los esquifes los disparos y

llegan cerca..

----Quê dices, Kosmos, que somos contertulios no guerreros---dice Asonis.

----Quê mejor cañonazo que el de la verba!!---afirma Kosmos.

----El que tâ pros tô têlos---agrega el didâscalos filosôfico.

----Tal contribuciôn es perniciosa a raîz de su contingencia.

----Sin contingencia, Temîganes, existirîa lo peligroso?

----Esto sî que necesita una monografîa, didâscalos...

----Complîcanse gratuitamente---dice Kosmos.

----Tû hablando de complicaciones?----pregunta Asonis.

----Y risas de Kosmos.

----"Conozco que yo conozco algo"---recurre a la proposiciôn del tîo de Kos-

mos.

----Sombra del que yo sôlo sê que no sê nada, que es saber (conocer) algo.

----Una especie de hysteron prôteron...

----No especîficamente, Temîganes, no asî tan exacto---clara el didâscalos filo-

sôfico.

----La exactitud es una cuestiôn de consideraciôn.

----Sî asî la de usted no es buena...

----Cômo que no?

----"Todo lo que conoce es"---continûa con la proposiciôn Kosmos.

----"Luego yo soy"----la termina el tîo de Kosmos.

----Pero pensamos por ser algo o somos algo porque pensamos?

----Monografîa no, didâscalos, sino polêmica por esto---dice Asonis.

----Age en plural, age!!---afirma Kosmos.





















 








 







  

Donnerstag, 4. November 2021

La cazuela de Vitelio (902)

         

        Jugando (a)lgo despuês de hacer rato que no jugaba a nada, segûn las pa-

labras utilizadas por êl mismo sin ningûn tipo de embrollo para salir a puesto o

a colocaciôn, la tirada de Cotisôn Alanda Coto asombrô a los jugadores presen-

tes y hasta el punto de que mâs de una boca abriôse con la duraciôn de siete se-

gundos. Fue  de jaez misteriosa por el producto final resultante de la sumatoria,

a su vez que anâlogo a la cantidad de dîas que necesitô Euticô para dar por ter-

minada  la copia del vaso murrano que por aquel entonces no era otra su dueña

que Dido, copia que, como tal, fue la causante del empellôn dado por Euticô a

Dido en la roca  Tarpeya. Ahora bien, que por causalidad o con-secuencia asî y

de sopetôn pudieran aparecer atingencias no calculadas, lazos que unen o ima-

gos con extensiôn o breves, sucediô que llega al lûdico con los arilos del Taxus

el sprintia, quien precisamente quedôse con la copia susodicha al haber feneci-

do Euticô.

----El prôximo que llega al juego!!---afirma Sabinsqui que a su vez pregunta: y

usted quiên es?

----Yo soy el sprintia, el caîdo a flechazos por los soldados bâtaros en la encru-

cijada de Bedriaco, y el que vendiô esa copia de la que se habla mâs tarde y al

copero de la taberna de Apragôpolis...

----De quê copia usted habla, de cuâl?

----Nôtase que usted aûn no puede escuchar ciertas y determinadas cosas...

----Eso es posible, mas como al parecer usted si puede, pudiera aclarar sobre y

esa copia?

----Yo le puedo tambiên responder esa pregunta, Sabinsqui---dice Euticô.

----Bueno, entonces hâgalo!!

----Para empezar le dirê, que el sprintia viviô despuês de mî en la misma casa,

y que fue posible gracias a su majestad Vologeso, quien se la dio por haber sal-

vado a Dido del accidente en la roca Tarpeya a raîz de mi empujôn...

----Si yo me hubiese enterado de eso seguro que hubiese fallecido antes---dice

Lolia Paulina.

----Pero cômo, Lolia Paulina, si usted misma dijo que por ese tiempo habîa de-

jado de ver a su hija Dido?

----Ya sê, Sabinsqui, ya sê, mas aun asî lo digo....

----Pero tû no tenîas el poder sino yo, no?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.

----Y êl no es el padre de Dido---agrega Sabinsqui mirando a Cotisôn.

----Tambiên lo sê, pero de yo habêrselo pedido seguro que lo hubiera hecho...

----Entonces, Lolia Paulina, su hipotêtico deberîa ser corregido y decir: si yo me

hubiese enterado de eso seguro que Cotisôn provocârale la muerte antes, no?

----Bueno, Sabinsqui, pensê que sacarîa conclusiôn, mâs sabiendo que soy la es-

posa de Cotisôn---dice Lolia Paulina.

----Y Cotisôn por eso mandarîa a eliminar (a)lguien?---pregunta el centuriôn.

----Seguido a su peticiôn sî---responde Cotisôn Alanda Coto.

----Y dîgame, sprintia, por quê usted vendiô esa copia?---pregunta Sabinsqui.

----En primer lugar porque no me gustaba; en segundo, porque el copero me la

quiso comprar.

----Y cômo supo el copero de esa copia?

----Porque la vio puesta en la ventana un dîa que paseaba por el barrio de los y

Sigilarios.

----Vaya de cuâl ventana se estâ hablando perteneciente a la casa con el nûme-

ro 459, la de los difuntos---dice Temîsclates de Fuganvilla llegando con Milde-

sias de Bapullôn.

----La casa que jamâs volviô a tener puerta despuês de la lluvia de flechas tira-

das por el sprintia---agrega Mildesias de Bapullôn.

----El mismo dîa de mi sucumbimiento fue posible esa lluvia, porque estaba y

mâs ebrio que el mismîsimo Baco---dice el sprintia.

----Y ustedes quiênes son?---pregunta Sabinsqui.

----Yo Temîsclates de Fuganvilla.

----Y yo Mildêsias de Bapullôn, y tanto Temîsclates, como yo, fenecimos en esa

misma casa al caernos el techo encima...

----Quê fuerte sucumbimiento el de ustedes!!, pero por quê el techo?

----Por un movimiento de tierra que hubo, por eso.

----Pero el techo no nos cayô sôlo a nosotros encima de la testa, sino tambiên a y

otros contertulios de la Kosmona.

----Y que son los siguientes: Kôros, Licômedes, Zarabela, Parrasio y Parresio

----Estâ claro el porquê de llamarse esa casa la de los difuntos---dice Sabinsqui.

----Zarabela, Zarabela!!, bien que lo conozco---dice Lolia Paulina.

----Vaya si no siendo tu mensajero privado---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Estâ consciente de todo lo que ha provocado la tirada de usted, Cotisôn?

----Eso parece, Sabinsqui, eso, mas si nisi non esset...

----Pero entonces quê, Cotisôn, quê?

----Mejor me callo, que hay cosas que aûn usted no puede escuchar.


        Acopas y por el repercutir de la cuestiôn de las flechas, aunque en su caso

no haya sido exacta y justamente las disparadas por un soldado bâtaro, Neopto-

lemo hace presencia, y sin que mediara ninguna pregunta amplifica con soltura

lo siguiente:

----Como que el sprintia despertô mi interês de acercarme para revelar que mi y

sucumbimiento tambiên debiôse al disparo de una flecha, pero que no salida del

arco de un soldado bâtaro sino que accidentalmente de la ballesta del flamen en  

el templo de Jano Quirino...

----Accidentalmente mas merecîaselo, y no en un templo como êse.

----Por quê usted dice eso Lolia Paulina?----pregunta Sabinsqui.

----Porque su intenciôn fue la de asesinar a mi hija Dido.

----El ayudante de Sarambo tenîa intenciôn criminal, la que gracias al arûspice

fue detectada y quien se la comunicô al astrôlogo Sula, el amigo bueno del fla-

men----dice Temîsclates de Fuganvilla.

----Sabinsqui no vaya a preguntar quiên es Sarambo, que aûn no forma parte y

del colectivo de este lado---anticipa Mildêsias de Bapullôn.

----Si usted supiera que tenîa una pregunta, que no era êsa precisamente.

----Y cuâl es entonces, Sabinsqui?

----Que si del arûspice del que se habla es el mismo que vive en el barrio de las

Carinas?

----Sî sî, es êl mismo, quê, usted lo conocîa?

----Indirectamente, por mencionarlo mi tîo que sî lo conociô.

----De seguir con resonancia el tema de las flechas, no dudo de que recibamos

la visita del mercader---dice Temîsclates de Fuganvilla.

----Ah, êse sî que fue muerto por el disparo de una flecha en el mismo lugar y

que el sprintia: en la encrucijada---dice Neoptolemo.

----Y ahora sî pregunto: quiên es ese mercader?

----Sabinsqui, el que traîale las mercancias a Sarambo ilegales al lugar susodi-

cho---responde Neoptolemo.

----Quê buen recuerdo el de la ballesta del flamen---dice el eunuco Posides.

----Se explica usted?

----Sabinsqui, es que el dîa en que yo con el secretario entramos en el templo y

de Jano Quirino para hurtarle al flamen la colecciôn de poemas neronianos, ês-

te nos apuntô con esa de artilleria arma arcaica.

----Y con quê fin era el robo?

----Con el de venta, porque esa colecciôn es carîsima.

----Por eso los dos terminaron en el mismo lugar que yo: en la ergâstula---dice

Euticô.

----De donde el centuriôn los sacô.

----Exacto, Sabinsqui, exacto!!---afirma el centuriôn.

----Bueno, y quiên se ocupa de la prôxima tirada con los arilos del Taxus?.

----Dêselos al reciente llegado, Sabinsqui---dice Lolia Paulina.

----Bueno, como dije al principio, vine por otra cosa, pero por quê no. A ver y

deme acâ esos arilos---dice Neoptolemo.



















 




 
































Montag, 1. November 2021

La cazuela de Vitelio (901)

        

            Ni la burra de Balaam, ni el Asinus Aureus de Apuleyo, ni la denomina-

ciôn el asno de Buridân con la que conôcese un argumento de reducciôn al ab-

surdo tenîan posiciôn analîtica (de momento, ora) en la testa de Kosmos, empe-

ro sî ubicaciôn prioritaria la necesidad de penetrar en palacio en busca de algu-

nos "detalles y datos" que habîa dejado como apuntes en su cuarto. Y respecto

a ellos querîa asegurarse, entre otras cosas, de una dadorîa matemâtica que ha-

bîa extraîdo de un liber arcaico basado en la materia numeral, y la que especîfi-

ca y concretamente trataba de la particiôn de nûmeros pares pero no de los im-

pares. Verbi gratia de los pares el tres y el seis, que a su vez son nûmeros trian-

gulares ---paradigma de los nûmeros cuadrados el cuatro y el nueve, y un cubo

es el ocho----por antonomasia. Pero en fin, que ya habiendo penetrado en pala-

cio con el mutismo debido y que de facto caracterîzale, divisa a Dido en medio

de Ateriana y Kôsmythos en los pulvinares, y tan a gusto, que sacarla de su ac-

tividad de atenciôn a las criaturas reciên bautizadas solamente serîa posible en

el caso de que por ciertas obligaciones o responsabilidades apareciese de sope-

tôn un problemilla en la corte necesitado de soluciôn improrrogable.

----Entras en la resonancia de palacio como un sultân de noche en el cuarto de

su concubina---dîcele Dido a Kosmos.

----Câspita!!, que de saber un mameluco de su penetrar en el recinto pudiera y

periclitar al otro dîa el prestigio del sultân por comentarios a hurtadillas a la y

zaga de las columnas...

----Quê si no tû y tus fantasîas incalculables!!, y eso que estâs por acâ?

----Vengo en busca de algo que estâ en mi cuarto protegido por la sombra. Pe-

ro y eso que tû en medio de los recientes bautizados, cambiaste el cargo por el

de cuidadora de infantes?

----De vez en cuando me siento como uno pero chupando el tete de la corte.

----Vaya lâcteo producto mayestâtico que sustêntate!! Ya parêceme que estas y

criaturas tienen la malacrianza asegurada.

----Verdad que tû crees que serîa malacrianza?

----Êsa es la res!!, pero una con destacado privilegio y con parafernalias de lujo.

----A ti siempre te quise igual; sin embargo, pudieras considerarte un malcriado?

----Si de consideraciones trâtase estarîas dispuesta a oîrme?

----Deja deja, que ya puedo imaginarme el discurso....

---Atiborrado de pensamientos tan determinados como los movimientos que re-

presentan---amplifica Kosmos y rîe.

----Creo haberte dicho que dejaras, no?

----Sî, ya sê, mas no puedo retirarme sin antes ponerle punto final a la raya, que

es lo mismo a decir dejar con cierre una prolongaciôn lineal.

----Pero cuâl, si yo ni tan siquiera me he extendido?

----No sôlo por extensiôn es que sucede una prolongaciôn, porque una oraciôn

corta pudiera ser la continuaciôn de alguna otra con pausa.

----Kosmos, te acabarâs de ir adônde ibas?

----Ipso facto, de facto y por razôn de lo factible.


        Una hora antes [de la llegada de Kosmos a palacio] habîa el cocinero de Ir-

landa terminado con la preparaciôn de la cena, por lo que entonces en tono bajito

comunîcale al cibiosactes, que por cuestiones de apremiante relajamiento necesi-

taba sûbito que Meli, la etera de Masalia, masajeârale todo el cuerpo con sus ma-

nos suntuosas, por no decir que especializadas en el oficio (de)jar placer, como y

tambiên pudientes en transformar lo que hasta el momento padecîa de algûn can-

sancio fuese clâsico o pagano; de jaez soez por ver quedarîa un cambio pertinen-

te en lo referente a la aplicaciôn. Ante lo que êrale menester al cocinero no pûso-

le ninguna cortapisa el cibiosactes, sôlo que dejô dîchole bien claro que intentara

no quedarse dormido como Endimiôn sobre un colchôn de pajas, ya que si por y

alguna casualidad dâbale a Dido por preguntar por êl seguro que un problema se

buscarîa, al ser la respuesta no otra que la de no saber dônde êl estaba, ni idea de

adônde poder haberse ido, la que asî darîa por no quedar como alcahueta por y la

razôn de permitir lo indebido que traducirîase como indisciplina de consuno con

el reglamento de la corte. Tomada en cuenta la verba ûtil del cibiosactes [ la que

ademâs deja  constancia de una ya hecha confianza por el tiempo basto que am-

bos  conôcense] el cocinero de Irlanda luchaba incesantemente por mantener y a

todo trance los ôculos abiertos como el vigilante longevo en la cola de Juno, que

de valorarse de otra manera serîa como un esfuerzo tremendo, ya que las manos

de Meli son tal dulces que no corresponderles adecuada o exactamente es una de

esas injusticias mâs imperdonables. Ostensible queda que el cocinero no durmiô-

se, empero lo que sî sucediô fue que dilacionô mâs de lo debido su estancia en el 

cuarto con Meli, de tal guisa que Dido, por estar en lo que estâ, extraño que la y

lengua moviera para preguntar por êl.

        Kosmos al ya no estar tan lejos de la puerta de su cuarto, cual distancia pu-

diera ser la de unos pocos metros, escucha unos gemidos sumamente emociona-

dos, y tan asî que parecîan expelidos por titanes venusianos. Al seguir caminan-

do sin la intenciôn de fijarse, aun sintiendo como un impulso que empujâbalo a

hacerlo, fue (ineludiblemente) testigo visual de que la puerta del cuarto de don-

de  salîan los gemidos no estaba del todo cerrada, cuarto que ya sabîa a quiênes

pertenecîa. De soslayo dirige entonces la redondez de sus retinas, siendo otra y

vez testigo pero de un acto a toda flor sobre el jardîn del colchôn, y entre dos y

cuerpos lujuriosos con desmesuras evidentes, famêlicos de la Afrodita apellida-

da Pandemus, menos que la de Urania que otro perfil representa.

       Por ciertas cosas que no habrîan que desmenuzarse con facundia regalada,

y de las que nadie puede saber por quê resultan tempestivas, acaeciô la cosa im-

borrable de que Rubria saliô de su cuarto por precariedad de onîrico, la que se-

guido a buscarle su porquê tal vez era debida a los gemidos que ella tambiên y

escuchaba, porque normalmente ella dormîase râpido de no haber ningûn moti-

vo venido del exterior o atravesando las paredes. Queda entonces atônita por y

sorprender a Kosmos mirando, mas sin demasiada resonancia que acosara a su

conciencia, la que dejante tal vez de alguna pejiguera hiciêrale pensar de que y

su esposo êrale infiel.

----No puedo creer que tû hagas lo que estâs haciendo, nunca te habîa visto en

eso...

----No es lo que tû imaginas, porque tal hacer a mi naturaleza no pertenece.

----Kosmos, no me vengas con esa justificaciôn que de que estabas mirando no

es mentira ni me lo imagino, que aunque sea tolerante no soy tonta, eh...

----Câspita!!, me dejas que te dilucide, para que cambies el rumbo de una injus-

ta opiniôn que de mî puedas tener?

---Ahora no estoy para explicaciones de ningûn tipo, no deseo ninguna, asî que

mejor te callas y me dejas sola por esta noche: de acuerdo?

----Totalmente si asî lo quieres, que tu querer fundamental me es.

----No me salgas con eso que al parecer no lo es....

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, que sôlo ha sido un mal

entendido.

----Mira, sabes quê?, lârgate de una vez y dêjame tranquila.

----Sôlo pîdote una cosa.

----Cuâl?

----Que me dejes coger unos apuntes que tengo en el cuarto que necesarios son-

me.

----Bueno, côgelos y vete, que por esta noche no quiero verte.








 












 












  




  



 














 





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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...