Samstag, 30. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1041)

      Embelesado por la beldad de Meli, cual extatismo de los que atrapan fuerte,

Sabinsqui recordôse del ônoma Nefestiti, y el que significa " la bella ha llega-

do". Con esta reminiscencia asimismo el semblante de su amiga bautizada por

êl mismo Dina marca llegô a un primer plano en su testa, no siendo otra la per-

tinente razôn que por caracterizarse por una conspicua belleza, allende que por

su lîmpida candidez, algo tîpico de los rostros escandinavos mâs cercanos y al

norte, segûn revelan fuentes fiables como tambiên monografîas hechas por în-

clitos estudiosos de tan atractivo asunto. Habrîa que destacar que la susodicha

fascinaciôn de Sabinsqui no fue detectada por nadie, lo que traduce que y por

tanto no quedarîa expuesta a un examen detallado del cual saldrîan una sûmu-

la de comentarios, opiniones y puntos de vistas, lo que no quiere decir que de-

jara de sentir Meli una sensaciôn extraña anâloga a una cosquilla, mas sin que

tuviera la necesidad de rascarse para encontrar (algo de) alivio. 

Dienstag, 26. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1040)

       Pero no fue relevante para el vate el momento de distracciôn creado a raîz

de lo sucedido con el Kekrifalo, ya que al mantener su concentraciôn en una

sola cosa, y que a saber no es otra que la de la bûsqueda de las palabras corres-

pondientes para pincelar la reciente imago, cualesquier fruslerîas quedaban sin

atenciôn, aun sacadas a puesto, a colocaciôn por algûn contertulio. Mas habrîa

que recordar, que tanto lo que incitô a la bûsqueda como lo que hizo totalmen-

te posible el despertar de la imago fue el verso de Kosmos ( Ludica con Casio-

pea o trêpase en el carro de Faetôn) y que, allende, funcionô como aliciente. Y

sî, todo aliciente es algo asî como un empellôn, un empuje hacia delante, si no

que un toque que impulsa, y hasta como que pudiera dirimir obstâculos defini-

tivamente creados por (sobre todo) dos cosas: una endeblidad en la dimensiôn

de lo magnânimo y una sûmula de pensamientos que nunca pasaron a lo empî-

rico, y dos cosas que, amên, son el preciso blanco para la idea del ojo asoman-

te de Kosmos, la que ya sâbese que ocûpase (de)rruir todo aquello que ya estâ

de mâs, lo que traduce lo que ya no pinta nada o carece de rol actual.

    Verîase hasta cierto punto, mas visto no por cualquier ôculo ni por cualquier

conciencia, la que de facto incluye en su programa una metodologîa para atis-

bar el mundo, que si no para escrutarlo para encontrar un beneficio o la dado-

rîa, que tanto Casiopea como el carro tienen una existencia, aunque sea mîtica

la de êste, y lo que ostensiblemente implica una suntuosa interpretaciôn a par-

tir (o partiendo) de informaciones y datos concisos, aunque asimismo de un y

estudio que deje explicitado rasgos y caracterizaciones de creencias senectas,

 o tal vez de una monografîa por concentrar aûn mâs complejas descripciones

y opulencias detalladas.

    Mas Kosmos no dilacionô en darse cuenta de que el vate laboraba con el y

têlos de colorear una imago. Y si no demorôse en la captaciôn fue debido y a

dos cosas: la primera, por el resaltar del vate por el verso; la segunda, por la

tîpica posiciôn que adoptaba al estar presente una imagen, y de facto caracte-

rizada por un encogimiento del cuerpo anâlogo al de un animal invertebrado

de cuerpo alargado y simetrîa bilateral, sin extremidades articuladas, blando

y contrâctil, mas en el preciso momento que conviêrtese en una figura circu-

lar. Empero como no quiso interrumpir el trabajo de pincelamiento, que y es

a su vez tâ pros tô têlos, pregûntale al didâscalos filosôfico:

----Quê usted cree del momento de distracciôn?

----Al tû explicarme, o en lo que lo hacîas tû, un momento de distracciôn; y.

cuasi siempre, el que procede a un posible sustanciado, porque sin potencia

êste de muy poco servirîa, implica la presencia de un acto; o mejor dicho, la

existencia de êste, la que a su vez implica la autonomîa del acto.

----Y la auto-nomîa no la ve usted como un movimiento?

---Kosmos, digâmoslo de otra manera: Si el acto no es puro movimiento, de-

berîa definirse por una intenciôn...

----Nomîa?, eso no tiene que ver con las abejas, Kosmos?---pregunta Asonis.

----Recupêrese usted, Asonis, del trastazo dejado por el error de acento, que

de lo que usted habla es de "Nomia".

----Asonis, y quê es eso?---pregunta Perrasiestes.

----No te lo puedo explicar como lo harîa Kosmos.

----Un cosmo-polita gênero de abejas que pertenece a la especie Halictidae.

----Gracias, Kosmos, gracias!!---dice Perrasiestes rascândose la testa.

----Y por quê la separaciôn de la palabra autonomîa, Kosmos?

----Temîganes, para dejar conspicuo el prefijo aqueo, el que ademâs viêne-

me de maravilla como "propio" o "por mî mismo".

----Kosmos, que no he terminado---dice el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!, que su verba cortôse por la interrupciôn de Asonis, no por la 

mîa; pero igual, que a ver, amplifique lo que sigue, lo siguiente, amplifîque-

lo, age!!---pide Kosmos.

----Lo pos-terior no es muy largo, asî que no aburrirê..

----Acabe de tediar brevemente!!

----Un sustantivo transformado en verbo: eureka!!, asimismo me encantan y

los adjetivos sustantivados.

----Vaya destacado excurso, vaya!!---afirma Temîganes de Alejandrîa.

----Retorno a la perîstasis. La cosa es la siguiente y en lo atinente concreta-

mente a la "intenciôn": comoquiera..

----Parêceme que asimismo encântanle los adverbios.

----Kosmos, que ahora sî que interrumpiste tû---dice Asonis.

----Êsa es la res!!, in-te-rum-pî (constante)---reconoce Kosmos y rîe.

----A ver, didâscalos, sigua usted---pide Asonis.

----Que comoquiera que considêrese la intenciôn, no puede ser otra cosa, y

que un trascender lo dado hacia un resultado de obtener.

---Cômo, quê usted ha dicho?---pregunta Kosmos que agrega: dejen dejen,

explîquenme despuês, mâs tarde.

----Vate, y quê tal la imago a continuaciôn de: ludica con Casiopea o trêpa-

se en el carro de Faetôn?

----Que aûn no he terminado, Kosmos, aûn no, que me falta pincelamiento.

----Tal dilaciôn delaciona la poca cercanîa apolînea.

----Has dicho!!

----Contertulios, regresamos a la Kosmona?---pregunta Kosmos.

----Menos yo, que debo ir a reparar el Kekrifalo---dice Kosmithôs.

----Al avîo entonces, al avîo!!---afirma Kosmos.

----Yo voy contigo---dice el grumete redomado.

----Pues vamos, Xabier, vamos!!---afirma Kosmithôs.


































 







   

Montag, 25. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1039)

    Seguido al cese de la risa general provocada por las ûltimas palabras ampli-

ficadas por Kosmithôs, el vate como que siêntese acosado por una resonancia,

y la que como tal mantenîa la sonora vibraciôn de la pincelada de Kosmos di-

ciendo lo siguiente: Ludica con Casiopea o trêpase en el carro de Faetôn. Em-

pero si por un lado no serîa tempestivo el uso de la palabra excepticismo, por-

que de facto el vate no dudaba de la creatividad de Kosmos; por el otro, algo

que  in casu serîa posiblemente lo mâs justo que sucediese, no habrîa que ser

adivino para saber que la pincelada serîa el mâs propicio aliciente -- si decir:

el incentivo favorable, da igual porque al caso es lo mismo--del cual partirîa-

se y con el objetivo de hacer una composiciôn poiêsica, la que no tiene nece-

sariamente que ser larga para calificarla de buena ni atiborrada de esos recur-

sos que apellîdanse "retôricos" para convertirse en excelso paradigma de una

elaboraciôn complicada; amên que ambigua, precisamente, por la carga o sû-

mula de aquêllos, lo que traduce que repleta de los mismos.

    Mas en lo que el vate estaba con su sentir, Kosmithôs con determinada sor-

na acêrcase al grumete redomado y siêntase a su lado. Non plus ultra de unos

dos minutos de haber posicionado su tafanario donde estâ, y dândole igual la 

materia sobre la cual estaba sentado, que a la postre y al cabo en nada influye

como  tampoco es ôbice de ningûn tipo, con su mano derecha va sacando del

bolsillo izquierdo del pantalôn de Xabier el Kekrifalo, mas sin aûn tener con- 

cretamente  pre-visto lo que iba a hacer con êste. Ya en su posesiôn el objeto

mira a Xabier y sonrîele, mas ignorando completamente êste el motivo de la

sonrisa, pero que precisamente por la sonrisa pensô la (indubitable?) pregun-

ta siguiente: por quê Kosmithôs habrâ sonreîdo? Empero al no hallar alguna

respuesta a su interrogativa eludiô volver a pensar en la misma pregunta.

    Kosmos, que cuasi todo ve, ya le habîa extrañado que Kosmithôs acomo-

dârase de soslayo a Xabier de la manera que lo hizo, aunque por conclusiôn

la que sacô fue la mâs posible justa; Kosmithôs estâ en algo. Cinco minutos

despuês, y siguiendo con la mirada a êste, el que ya habîase levantado y ca-

minaba  en derredor del Taxus como un paseante querubînico caracterizado 

por  su pericia terrestre, observa que a la vez que caminaba llevada con sus

pies hacia un punto determinado las ramitas partidas, las que una vez todas

juntas  terminaron formando una cosiata montañita verdosa. Pasando otros

cinco  minutos, suma que entonces llega a diez, la numeral que êl mismo y

seleccionô  como la adecuada para incorporarla a El bullicio en el silencio

como  simbolizaciôn del "principio", percibe que Kosmithôs abre el Kekri-

falo  para  introducir  en êl las ramitas cumuladas, momento entonces del e

inicio del acto de dirimir la forma de la montañita susodicha. Empero igno-

rando totalmente quê al convertirse en trânsito pasaba por la calle fantasio-

sa de aquêl, o procesado por el magîn servirîa como medio para lograr un

fin, no dilaciona en dirigirse adonde estaba Kosmithôs para preguntarle lo

siguiente:

---Puêdesme decir quê piensas hacer con esas ramitas metidas en el Kekri-

falo?

---Hacer, quê voy a hacer con esto? Ni idea. Sôlo que se me ocurriô hacer-

lo asî por asî, por hacer algo, por ocupar el vacîo a causa del instante tedio-

so.

---Por ocupar el vacîo a causa del instante tedioso? No suena mal, lo valo-

ro o reconozco, mas que asimismo lo pongo en duda, porque no creo que

haya eternidad con tedio en un lugar donde hay un Iubhar.

---Una cosa es lo que tû crees; otra, la cosa que creo yo.

---Y cuâl es la diferencia entre las dos cosas?

---Quê cuâl es la diferencia, verdad que cuâl es ella?

----Êsa fue mi pregunta, êsa.

----Pues que sê yo cuâl es la diferencia; me da igual cuâl sea.

----Que te da igual cuâl sea, verdad que igual te da?

----Como lo acabas de oîr: me-da-igual: eso.


      Mas como el Kekrifalo ya estaba roto, siendo êsta la razôn por la cual Xa-

bier lo llevaba en el bolsillo, y con el têlos de llevarlo a reparar, como ya se y

sabe, con el peso de las ramitas se rompiô un poco mâs, lo que traduce que, y

entonces, el agujero resultô ser mâs grande, lo que trajo como consecuencia

que raudo quedârase vacîo al salir por aquêl todas las ramitas. Esta salida en-

gendrô un leve bullicio que escuchô el grumete redomado; por lo cual, y con

toda razôn, dîcele un tanto enfadado a Kosmithôs:

---Mira, por tu culpa, el kekrifalo se ha roto mâs de lo que estaba, y sabes la

cosa que sigue?, que tû mismo vas a llevarlo a reparar sin que se entere la y

bailarina pelirroja, porque despuês a quien le dira un montôn de cosas serâ

a mî, no a ti: de acuerdo?

---De acuerdo!! Yo soy el culpable y me ocuparê de eso; pero dime, que me

he quedado pensando: cômo enterarîase Corônide de la rotura si ni tû ni yo

le decimos nada?---pregunta Kosmithôs observando el agujero.

---Verdad, cierto, cômo.

---Câspita, Xabier, que hay cosas que dîcense por empellôn emotivo menos

que por otra cosa, o por no poder encontrar algo que decir y, con tal vacîo,

dîcense las mâs refutables, sin fijeza y sin peso. Por esto ûltimo tendrîan pa-

rangôn con el follaje.

---Kosmos, parangôn con el follaje, cuâl?

---Llêvaselo el pneuma, llêvaselo!!

---Y quê pasa aquî, una perîstasis extra de soplos?

---Venga, didâscalos, que dilucîdole ipso facto: venga!!

---Quê vaya, adônde?, aun oyendo mi ônoma.

---Y risas de Kosmos que dice: no dije Nîope.

---Ora el que se rîe soy yo despuês de tu beneplâcito.

---Concedido, age!!, o sea, rîase!!


























  





 


   





  

Samstag, 23. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1038)

    A pesar de carecer totalmente de interês por los nûmeros, Circe dedicôle la

atenciôn debida a la dilucidaciôn de Sabinsqui, explicaciôn tempestiva a raîz

de la tirada de aquêlla con los arilos del Taxus, y la que dejô como resultante

la numeral diez. Êsta simboliza, decîa Sabinsqui, una transiciôn de jaez rele-

vante, mas al sumar sus dos cifras representa "el principio" por dar el igual a

"uno", el primer nûmero. No tanto por lo del primer nûmero sino por lo de y

el principio, es que Circe da calaña de interês por lo que estaba oyendo, mas

de una forma sumamente discreta, lo que traduce que observar ipso facto su

interês no fue posible, ni aun por los ôculos de Pilaris, de Lolia Paulina y de

Cornelia que estaban sentadas cerquitica de ella, y tan asî que cuasi rozaban 

sus muslos, empero exentas de la posibilidad del despertar de un alcheringo-

so deseo que raudo atrapa como tentâculos de pulpo. 

    Al tomar un rumbo la conversa apoyada con el tema de "el principio", te-

ma que acopas fue llegando a puesto, a colocaciôn sin que ninguno de los y

presentes hubiêranlo seleccionado; si acaso asunto mâs por una cuestiôn de

carâcter azaroso que causal, las argumentaciones atractivas y eyectadas por 

Pandolfo Colunnecio fuêronle dando a la direcciôn de la dialogizaciôn una

coruscancia tremenda, comparando êl mismo êsta con la del diamante roba-

do  de las pertenencias de Sarambo, y el que por acto volitivo dadivôle sen-

satamente a Jancia por debajo de la mesa. Empero a pesar de tal, de la suso-

dicha coruscancia, las argumentaciones apellidadas atractivas entraron y en

conflicto con la verba de Sabinsqui, empero no por el subrayado de una sû-

mula de oponencias sino que por la forma de enfoque, que si no de transmi-

misiôn a partir de un punto de vista, de un solo triturar y engurrar semânti-

cos dadorîas superlativas en funciôn de ampulamiento.   

    Mas habrîa que decir una clara y delacionable cosa: Circe no era acadê-

mica como para detenerse (a)nalizar las argumentaciones atractivas ampli-

ficadas por Pandolfo Colunnecio [el que tampoco tenîa atingencia con nin-

guna academia, pero que sî experiencia militar de sobra en disîmiles para-

sangas del mundo como para explicitar las razones por êl mismo proyecta-

das], de lo que sale que mâs bien da muestra de interês por  "el principio" 

debido  a que toma êste como un punto recordativo que hâcela volver y a

tiempos  inveterados, y en los que aûn siendo una muchacha de barrio de-

jâbase  llevar por sus vocingleras amigas que no paraban de hablar sobre

el tema de Cupido. Mas la intenciôn de Sabinsqui no era precisa y exacta-

mente la de referirse a lo primero (el principio) en este sentido, sino que y

mâs bien con el objetivo de subrayar la contingencia que, como ûnica, es

la del "principio". aunque los oyentes no lo hubiesen captado inteligible-

mente por cuestiones de transparencia de verba.

---Sabe usted, Pandolfo, que mâs que sus argumentaciones me gusta mâs

eso del diamante robado-regalado, pero por ser difîcil de creer, porque y

quiên regala un diamante robado?

---Cotisôn, ya sê que suena insôlito, mas sepa usted que cuando hay fren-

tea uno una especiosa fêmina la belleza del diamante seduce menos.

---Cômo, quê usted acaba (de)cir, verdad, no me diga? Me parece que no

es que sea usted un romântico sino un tonto, que si no un ilusionista.

---Mire usted quê cosa interesante...

---Interesante?

---Sî!!, porque si en otro momento me hubiera usted ofendido, como lo y

acaba de hacer, un duelo entre nosotros serîa el solvento contra sus pala-

bras oprobiosas.

---En quê quedamos: ofensa u oprobio?

---Quien me ofende me deshonra porque es alto mi orgullo militar.

---No es que sea interesante, Pandolfo, sino mâs bien que en este sistema

ya no tienen sentido reacciones que son tîpicas del primer sistema---clara

Atabân.

---Asî es, Pandolfo, asî---dice Flacius Ilyricus.

---A ver, Sabinsqui, que eso de la simbolizaciôn del diez me ha dejado y

con ganas de saber. Quê es eso de la transiciôn?---fisga Lolia Paulina.

---De jaez relevante, Lolia Paulina.

---Sî, Sabinsqui, sî!! Es algo complejo de explicar?

---Asî es, aparte que menester, porque sin transiciôn apagarîanse las lu-

ces de un conocimiento mayor...

----Y de quê nos sirve a nosotros tal conocimiento estando en el segundo

sistema?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.

----Yo no he dicho que les sirva de algo, sôlo lo nombrê---dice Sabinsqui.

----Viste?, eso te pasa por impertinente, metido y testadura---dîcele a Co-

tisôn Lolia Paulina.

----Los que vamos a tener un duelo ahora somos tû y yo por decirme esas

barbaridades---dice Cotisôn Alanda Coto.

---No te hagas el valeroso y valiente, que ni tan siquiera agarraste un cu-

chillo siendo rey de Ferencia.

---El cuchillo lo agarraban los soldados seguido a cumplir tu orden---le

dice Atabân a Cotisôn Alanda Coto.

----Y miren quê cosa: a cuchilladas muriô---dice Lolia Paulina.

----Ves, Sabinsqui?

----Quê debo ver, Cotisôn?

----Que la ûnica contingencia no es la del principio: siempre hay otra se-

guido o despuês de êste.

---Al parecer lo que dije se puede tomar como juego a conveniencia.

---Y quê algo no tiene su utilidad?

---Esa palabrita "juego", me recuerda la Kosmona---dice Temîsclates de

Fuganvilla.

----A mî igual---dice Mildesias de Bapullôn.

----Ah, la instituciôn. Me gustarîa hacer una o participar en una.

----Sî Sabinsqui!!, ya sabemos porque lo dijiste---dice Cornelia.

----Participar es mejor, porque hacerla cuesta---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Se le olvidô que tengo una herencia dejada por mi tîo?

----Verdad que sî, Sabinsqui, no lo recordê---responde Cotisôn Alanda Co-

to.


     Seguido a esta respuesta de Cotisôn aparece Meli que pregunta:

---Puedo pasar al espejo?

---Y tû quiên eres?---pregunta Cornelia.

---Meli, una etera de Masalia.

---Pero tû vienes de la corte?

---Sî!!, de ahî vengo. Pero acaso hay otro lugar de donde venir, porque yo

no he visto mâs ninguno?

---No habrîa que dudar que acabas de llegar al segundo sistema.

---Entonces queda claro: Casandra te mandô---dice Lolia Paulina.

---Sî!!, fue ella.

----Pues bienvenida, pasa!!




























 
















 


  




     


Dienstag, 19. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1037)

     Y entonces dilucida Kosmos, aun con lo incesante de un ruidito engendrado

por  Kosmithôs al partir unas cuantas ramitas (al)cance de sus manos, que ni y

que fuera un pîfano que busca (o selecciona) la madera para fabricar su flautîn,

que  la mîmesis no tiene que ver nada con lo degenerativo, como que tampoco

es una consecuencia debido a la carencia de la fantasîa, sino que mâs bien trâ-

tase del resultado de un acto volitivo que a todo trance busca acercarse a crea-

ciones diversas que (muy que bien) muchitanto pudieran ser aprovechadas al 

mâximo, dando igual si despuês  (o seguido) a un bruñimiento efectivo que a

partir de un estudio pausado con unos cuantos subrayamientos, algo que râpi-

do  ( o a su vez) traduce o el laboro conspicuo de una tinta perseverante o el 

de  una plumbagina que apellîdase distinguida: cômo la de un cartulario? Pe-

ro asimismo agrega, algo que de sobra êl mismo conoce tan bien; y asî, o co-

mo tal , no puede quedar des-cartado/ des-deñado, que la mîmesis mâs dado-

ra no pudiera ser otra que la acentuante de lo correlativo, y asî por fundir be-

neficiosamente lo pudiente con lo atingente, dos componentes (o elementos)

impepinables de un sistema cupular que asciende a cielo y toca estrellas: lu-

dica con Casiopea o trêpase en el carro de Faetôn?

       Mas Vercingetôrix pûsole menos atenciôn a lo que amplficaba Kosmos

sobre la mîmesis para fijarse mâs en lo que con las ramitas hacîa Kosmithôs,

o sea, partirlas, actividad considerada por êl algo mâgica por acarrear, como

consecuencia, una especie de ruidito que escuchado a cabalidad pudiera ter-

minar causando alteraciones en la conciencia; y asî, en tal estado, que clara-

mente no es el mâs adecuado para solventar con soltura ciertas dudas o que

si no determinadas sospechas, quedarîa mâs fâcilmente expuesta a lo que de

imperativo tiene un hechizo una vez bien instalado, Con tal susodicha fijaciôn 

fuêronle llegando reminiscencias del inveterado muêrdago, del que el druida 

Divitaicus el Aeduan escribiô una sûmula de pâginas que mâs tarde enviô a 

Julio Cêsar; ya que êste, al tener interês en ceremonias druîdicas celebradas 

en la êpoca del solsticio de invierno para la recolecciôn de hojas fijadas a las 

ramitas, no podîa prescindir de êstas por tener como costumbre quemarlas en 

una cazuela para despuês, como si  fuesen incienso, oliscarlas, lo que a su vez 

provocâbale un trance de categorîa  largo, y en el que allende participaban las 

fêminas amantes de la concupiscencia  al servicio de la corte, lo que traduce 

indubitablemente la fruiciôn que êrales preferible: la lujuria.

----Vercingetôrix, me mira usted con tanta fijaciôn que cuasi que asusta.

----Êsa es la interpretaciôn que tû tienes de mi mirada, Kosmithôs, que de fac-

to mi mirada jamâs asustô a nadie.

----Interpretaciôn , verdad?, primera vez que escucho que una mirada puede 

interpretarse.

----No lo tomes al pie de la letra, que es tan sôlo una forma (de)cir.

----Bueno, y entonces cuâl es el porquê de que usted me mire como me mira?

----Kosmithôs, el porquê sî que te pudiera asustar, porque ni tienes experien-

cia ni conoces de ciertas cosas.

----Como que me parece que me quedô sin respuesta.

----Es mejor algunas veces no saber ciertas cosas que desconocemos, porque

por la misma razôn quedarîan expuestas al toque de la fantasîa; y êsta, un me-

canismo poderoso de elucubraciones gratuitas, mâs cerca estâ de lo fantasma-

gôrico que de lo real...

----Fantasmagôrico?, quê usted quiere decir con eso?

----Lo fantasmagôrico entre los druidas tenîa un significado totalmente distin-

to al que por normalidad tiene tal adjetivo; utilizâbase en momentos en que la

transformaciôn de algo tenîa lugar, ya que al suceder êsta estâ seguro lo cam-

biante, y todo lo cambiado escapa a su realidad primera.

----Para resumir, entonces la fantasîa es lo cambiante de todo?

----Si tû crees que vas a resumir con una pregunta como êsa te equivocas, ya

que con la pregunta que hiciste hay verba que soltar.

----Verba que soltar!!, eureka!!, lo pasional, lo vehemente soportable por un

tiempo indefinido---dice el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!, y lo vehemente soportable por un tiempo indefinido forma par-

te del ritmo que apellîdase sistâltico---amplifica Kosmos.

----Estamos en la materia con îsodos y êxodos...

----Mas que êsa que no tiene puerta!!---agrega Kosmos.

----Ya serîa el colmo que una materia tuviese puerta.

----Kosmithôs, vuelves a interpretar taxativamente.

----Cree usted, didâscalos?

----Creo no, estoy seguro.

----Te voy a dar una lista de los sîmbolos mâs usados para que estudies, ten-

gas repaso---anuncia Kosmos.

----Y es muy larga?---pregunta Kosmithôs que continûa partiendo ramitas.

----Quê de relevancia tiene para ti la medida?

----Que si no es corta me aburro, me acosa la desconcentraciôn.

----Kosmos, creo que aquî no se podrîa hablar de mîmesis, ya que la astilla es

diferente al palo---señala el didâscalos filosôfico.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que ha sacâdole us-

ted muchitanto provecho a mi verba inicial.

----Kosmos, y en lo atinente a tu inicial verba, me encantô eso de "ludica con

Casiopea o trêpase en el carro de Faetôn"---dice el vate.

----Quê si no: se cayô una manzana y no estâ ausente el recolector.

----Didâscalos, gracias por la metaforizaciôn, gracias!!

----Tîpota parakalô!!, vate.

----Cômo, quê usted ha dicho?---indaga Kosmithôs.

----De nada, Kosmithôs, de nada.

----De nada por quê, si yo no le he dicho gracias?

----Y risas del didâscalos filosôfico y de Kosmithôs.

----Vas a parar con la particiôn de las ramitas?, que ya me tienes nervioso.

----Cômo que nervioso, Perrasiestes, cômo que asî?---fisga Kosmithôs.

----Algo raro que pasa en mî, algo como eso: como nervioso.

----Algo como eso, como nervioso, no es algo raro, Perrasiestes.

----Didâscalos, raro porque no es habitual.

----Es algo normal que nos pasa a todos, por eso de raro no tiene nada.

----Comienza el desplumaje del gallo semântico!!---afirma Kosmos.

----Comienza?---pregunta Vercingetôrix.

----Taxativamente sî, al pie del gallo no---responde Kosmos.

----Kosmos, sabes a quiên me recuerdas?

----Amplifica a quiên, Xabier, amplifîcalo!!

----Al oriundo de Asia, a Maithuza Zatimû.

----Y a quê dêbese tal imago nemôsica?

----A que êl decîa cosas disparatadas como tû.

----Cosas disparatadas digo yo?, que tû no entiêndaslas es cosa otra...

----Que êsa es la res, no?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Que asî la cosa es!!---responde Kosmos.

----Xabier, es que entender a Kosmos es cosa complicada, cosa que ni la y

costumbre resuelve por no tener nada que ver con la costumbre.

----Algo sobre la cosa sê, mas que no tanto como ustedes, didâscalos.

----Has hablado de porcientos de cantidad.

----Cômo, didâscalos, cômo?

----Algo y no tanto, a pesar de que no tanto es algo.

----Cîrculo vicioso de sûmulas concentradas---dice Kosmos.

----Figura conspicua en la que rebotamos como pelotas---pincela el vate.

----Con la diferencia de que êstas no golpeôlas un bate.

----Queda ostensible la diferencia entre vate y bate?---pregunta el didâscalos

filosôfico.

----Y risas de Kosmos.

----Kosmithôs, y quê piensas hacer con las ramitas partidas?

----Vercingetôrix hacer?, y acaso ya no hice ruido?

----No esperaba que preguntaras eso, mas que te quedô bien.

----De vez en cuando utilizo mi fantasîa.

----Y risas generales.






































 
















 




    







   

   

 

Montag, 18. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1036)

    Mas antes de que Xabier llegara al Iubhar, dîcele el didâscalos filosôfico y a

Kosmos, allende que señalando a la tierra:

----Mira quê sûmula mâs redonda, veinte flores exctamente: quê tû crees?

----Cempohualxochtl por significado y no por efecto.

----De nuevo con ese nombrecito?---pregunta Kosmithôs.

----Câspita!!, que aunque ora estemos fuera de la Kosmona el mêtodo es y el

mismo: la repeticiôn.

----Y quiên sabe el nombre de las flores?----pregunta Asonis.

----Son silvestres, lo que como tal quiere decir que la identificaciôn no es na-

da fâcil---responde Vercingetôrix.


     Y entonces llega Xabier, y pregûntale Kosmithôs:

----Y eso tû por aquî, que es raro por aquî verte?

----En realidad regresaba a palacio, mâs me desviê al verlos.

----Regresabas?, y de dônde venîas?

----De la casa del arûspice, de ahî.

----Cômo, tû tambiên en busca de respuestas futuras?

----Por quê preguntas: tû tambiên?

----Porque Sunev me informô de que la etera de Masalia, que conociô el co-

cinero de Irlanda no hace mucho en el navîo, vino a Bedriaco a consultar al

arûspice.

----Ah, entonces ya saben que el cocinero de Irlanda regresô, no?

----Sî!!, ya lo saben.

----Pues yo estuve en casa del arûspice por acompañar a esa etera, mas asi-

mismo el cocinero y las dos âcraticas. 

----Y quê mâs sabes tû que no sepamos nosotros?

----Como no sê hasta dônde saben ustedes, les dirê lo que sê, por haberlo di-

cho la etera, la que a su vez revelô la razôn de la consulta.

----Amplifîca, Xabier, amplifica!!---pide Kosmos.

----Empiezo con decir, que el padre de la etera es Maithuza Zatimû, el que y

le compraba a mi padre los pharmakidês.

----No henos ajeno el ônoma de Maithuza Zatimû...

----Yo fui quien les barruntô de tal nombre---dice Temîganes de Alejandrîa

interrumpiendo a Kosmos.

----Mas nos acabamos de enterar de que es el progenitor de la etera.

----Asî es, Kosmos, asî es.

----Van a dejar que cuente Xabier?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----A ver, Xabier, cuenta---dice Kosmos y rîe.

----Bueno, y segûn la narraciôn de la etera, su padre le da la tarea al mîo de

que la bañe y la vista para que participara en la taurokathapsia, teniendo la

etera en ese momento doce años...

----Cômo, Xabier?, entonces tu padre no sôlo vendîale los pharmakidês al

padre de la etera, sino que tambiên participaba de sus antojos o caprichos.

----Me da una tremenda vergüenza reconocerlo, pero es como tû lo acabas

(de)cir, Kosmos, ademâs que eso lo he sabido por lo contado por la etera,

no antes.

---Tu padre el moro tiene antecedencia criminal, y lo digo por el secuestro

de mi hermana, la campesina, en el estrecho de España.

----Ya sê, Kosmithôs, no me lo recuerdes, pero en este caso no fue precisa-

mente un secuestro.

----Y cômo sigue la rerum, Xabier?---indaga Kosmos.

----Que al ser conducida la etera a la taurokathapsia logra escaparse de su

padre y del mîo, mas al correr se da un jorobôn de pie, el que como conse-

cuencia trajo unos cuantos dîas de reposo. Dos dîas despuês, y en su cuarto,

a la etera trâele un vaso de leche su padre, mas como ella estaba sumamen-

te enfadada con êl le da un manotazo tan fuerte al vaso que lo rompe. 

----Y no hiriôse la mano?

----Eso, Kosmos, no lo dijo.

----Y quê mâs dijo entonces?

----Que al romperse el vaso algunos pedazos de vidrio saltaron a los ojos

del padre, razôn por la cual con el tiempo quedô ciego hasta que se suici-

dô.

----Eso no lo sabîa, que se habîa suicidado---dice Temîganes de Alejandrîa.

----Eso nunca nos lo contô el moro, tu padre---dîcele a Xabier Perrasiestes.

----Ni a mî tampoco---dice Xabier.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que ya sospecho

una cosa.

----Cuâl es la cosa que sospechas. Kosmos?--- pregunta Temiganes de Ale-

jandrîa.

----Que la consulta con el arûspice tiene atingencia con todo esto.

----Y sospechas bien, Kosmos, porque de hecho la etera se siente culpable

de la muerte de su padre, porque de no haberse quedado ciego no se hubie-

ra suicidado---dice Xabier.

----Entiendo que pueda sentirse culpable, pero de que consulte a un arûspi-

ce por algo que fue un accidente me deja quê pensar---dice el didâscalos.

----Cuando usted piense, y saque sus conclusiones, nos los comunica, que

seguro lo por usted pensado servirâ de perîstasis, de facto lo ideal para el

mantenimiento del rimto sistâltico---dice Kosmos.

----Y risas del didâscalos filosôfico.

----Yo no creo que eso del accidente tenga consecuencias para el futuro, y

ademâs teniendo en cuenta que, cuando ocurriô, la etera contaba con sôla-

mente doce años---señala Asonis.

----Para las deidades no hay edades, cualesquiera de êstas pueden ser cul-

pables de algo, sin agregar que lo mayûsculo puede reducirse y lo reduci-

do puede mayusculizarse---acentûa Vercingetôrix.

----Vercingetôrix, que el hombre desciende el mono no del cielo---dice y

Kosmos.

----Tu racionalismo es extremo, quê si no?

----Xabier, y eso que tienes metido en el bolsillo derecho del pantalôn y

que ês?---pregunta Kosmithôs.

----No lo reconoces?

----De reconocerlo no te hubiera preguntado, que lo que se sabe no se y

pregunta, y reconocer es saber.

----Aprendiôse la lecciôn: apluasos!!---afirma Kosmos.

----Kosmithôs el Kekrifalo, el kekrifalo!!---responde Xabier.

----Câspita Xabier!!, te piensas poner peluca?

----Quê preguntas, Kosmos, quê?, claro que no, y si lo tengo es porque la y

bailarina pelirroja me lo dio para rapararlo, que estâ roto por una parte: lo y

tengo metido en el mismo bolsillo desde ya una semana.

----Parêceme que te suspenderân el contacto con la canasta de los dioses.

----Cômo Kosmos, la canasta de los dioses, quê es eso?

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!

----Si ni tan siquiera sabe de quê estâs hablando---dîcele el didâscalos filosô-

fico a Kosmos.

----Y risas de Kosmos.

----Y esas veinte flores de quê son?---pregunta Xabier.

----La respuesta no es posible por desconocimiento---responde Kosmos.

----Igual. Puedo arrancar cinco para llevârselas a Corônide?

----Como si quieres des-arraigar las veinte. Al avîo, al avîo!!

----Y entonces, empezamos con lo que sustenta al ritmo sistâltico?

----Age en plural, didâscalos, age!!---afirma Kosmos.



































 




































Sonntag, 17. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1035)

    Mas teniendo en cuenta que el ritmo sistâltico favorece indubitablemente a

los contertulios; y aûn mâs, que sin êl la instituciôn no existirîa por carecer de

desarrollo lo vehemente expresivo, el didâscalos filosôfico vuelve a tocar y el

asunto respecto a salir de la Kosmona un dîa por semana, y con el têlos preci-

so de embrisar las dialogizaciones con la sombra del tejo, embrisamiento que

como tal vendrîale muy que bien al ritmo susodicho por ser dador de lo basto

que  êste menestera para que no cese de funcionar. A raîz de lo anterior no di-

laciona en preguntar Kosmos por quê no hacerlo sûbitamente, ya que de con-

tinuar, seguir postergândose el asunto terminarîa por ser olvidado. De tal gui-

sa que todos los contertulios estuvieron de acuerdo, lo que traduce que no hi-

zo falta con la facundia esgrimir consideraciones o fundamentaciones en ple-

na oposiciôn, oponentes, contrarias efîmeramente mas pejiguerosas, conviêr-

tese en un hecho [real como que de dîa salen los rayos apolîneos a dejar tem-

pestivamente  su pudiencia en pieles arropadas] la ida de aquêllos hacia don-

de erecto lucîa el Iubhar su lozanîa cêltica.

      Empero mientras arrumbaban sus pasos los contertulios hacia donde es-

taba el ârbol, el grumete redomado, Xabier, regresaba a palacio al canto y de

dejar en casa del arûspice a la reciente conocida por el cocinero etera de Ma-

salia, y la que quedô concomitado por el cocinero de Irlanda y las âcraticas

Lucila y Crotonia, En lo que iba de retorno a la corte sôlo pensaba en una y

cosa: ora cuando llegue me voy (a)burrir, me acosarâ el tedio, pensamiento

que fue debilitândose al acordarse de que la bailarina pelirroja habîale pedi-

do de favor que llevârale a reparar el Kekrifalo, y el mismo que guardaba y

desde ya una semana en uno de los bolsillos del pantalôn raîdo, y asî por el

repetido uso y el hundimiento en el agua. A continuaciôn penetra su izquier-

da mano en el bolsillo derecho, saca el Kekrifalo, lo levanta, lo observa y lo

sacude, agitamiento con el propôsito de quitarle al objeto unos restos de pa-

pel que tenîa pegados como clavos a un imân. Mas al tenerlo levantado, al-

go que supone que su mirada enfocâbase hacia el frente, no muy lejano per-

cibe  el Iubhar, aunque un poco con dificultad por la posiciôn del Sol y a la

zaga  del ârbol. Indeciso entonces por lo siguiente a hacer, si ocuparse de y

llevar  el kekrifalo a reparar o si de dirigirse al tejo, piensa un poco hasta y

dar con una decisiôn convincente y final, , y la que no fue otra que la (de)-

jar la reparaciôn para otro lumbrado estî; lo que traduce, deja decir sin im-

poluta presencia de un esfuerzo o de una adivinaciôn, que el Kekrifalo vol-

verîa al orifico de donde saliô: el del bolsillo derecho.

    Los contertulios, y que amên ya habîan llegado al tejo, cumplen con el y

acto de colocar sus tafanarios sobre la tierra y en derredor del erecto tronca-

zo. Esto, por analogîa, semejâbase con la mîmesis de un cîrculo, figura por

antonomasia del gusto del colectivo de la Kosmona, y con la cual tanto co-

mienzo como final coinciden, mas no chocan, algo que ya sâbese extraîdo

de alguna que otra perîstasis imprescindible para los contertulios. Kosmos,

con su mirada de halcôn y con su fruiciôn por los des-cubrimientos, con y

sus retinas hace una breve pesquisa con la intenciôn de cumular detalles o

datos. los que viênenle igual si implîctos en el paisaje que explîcitos por y

estar de frente. Como unas castañuelas mira, remira y requetemira, empe-

ro exento totalmente de la idea del ojo asomante; que ora, instante sumer-

gido en el espacio de otra dimensiôn temporal, no es el momento de sacar

de su puesto acumulamientos en fila, retazos sobre-pasados por la memo-

ria, fragmentos denunciantes o cosas parecidas, Y en fin, y no antes de los

minutos correspondientes, ve que Xabier acercâbase al tejo.   





    

      





   

Donnerstag, 14. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1034)

      Mâs por inferencia que por otra cosa, Kosmos alude a los Cercopes, al decir

que las cestas pudieran ser hurtadas, de las que ya habîa amplificado Temîganes

de Alejandrîa que ponîanse afuera y de soslayo a las puertas, quedando ostensi-

ble que el didâscalos filosôfico fue el primero en captar la alusiôn, mas dejando

calaña de lo anterior mirando a Kosmos y eyectando una sonrisa.

---En quê estarâ usted, didâscalos, que mira a Kosmos y sonrîe?---pregunta Pe-

rrasiestes de Mocarês.  

---Yo sôlo estoy atento a lo que por cuestiones de "sacar consecuencias" hace y

referencia (a)lgo, mas con determinada sorna---responde el didâscalos filosôfico

que continûa mirando a Kosmos.

---Por cuestiones de sacar consecuencias que hace referencia (a)lgo?, puede ex-

plicar usted?

---Las cestas que pudieran ser robadas...

---Quê hay con ellas, Kosmithôs?----fisga el didâscalos filosôfico.

---Responde, Kosmithôs, responde, que entonces habrâ una pista----pide Perra-

siestes de Mocarês.

---Yo sospecho que mi padre tuvo en cuenta los cercopes, porque eso de robo,

de cestas...

---Kosmos, y esa tonterîa llegô a puesto en tu testa?

---Cenutrio, no subestime las tonterîas, que en este mundo asimismo tienen un

papel, una representaciôn o un porquê de salir a escena---  clara Kosmos que y

agrega: son algo asî como un balance, o un ponderamiento: entiende?

---Claro que sê quê es un balance o un ponderamiento.

---Sabiêndolo, entonces, sabrîa que la sonrisa del didâscalos es una tonterîa?

---Eso parece un silogismo desordenado---dice Temîganes de Alejandrîa.

---Câspita!!, no estâ mal la valoraciôn, Temîganes---dice Kosmos.

 

     Podrîase decir que con esta [no decladara como tal o explicitada tempesti-

vamente] perîstasis de la protecciôn activâronse fuerzas crîpticas, y quê prue-

ba mejor pudiera tenerse de lo anterior que la de que el sonajero comenzara a

moverse y como tal a sonar incesantemente, lo que diole pâbulo raudo a Kos-

mos de no descartar la posibilidad de acercamiento de entidades con cierto y

determinado garbo, o que si no con la necesidad de entrar en contacto con el

uso de un mêtodo con tremendîsima senectud.

----Quê tû crees, Kosmos, o quê nos dices de lo que llega del segundo siste-

ma?---pregunta Vercingetôrix.

---Antes de que respondas, dêjame decir una cosa---pide Perrasiestes de Mo-

carês mirando a Kosmos.

----Amplifique lo que sea, amplifîquelo!!---afirma Kosmos.

----Que referente a los sonajeros que se mueven sin pneuma ninguno decîa

un amigo mîo lo siguiente: la venganza de los fallecidos estâ por llegar.

----O este amigo suyo era un guerrero o un parcionero de la idea de que no

es amarga la venganza.

----Ninguna de las dos cosas, ya que mâs bien era un campesino de carâcter

noble y defensor extremo de su familia.

----Defensor extremo de su familia? Quê usted quiere decir con eso?

----Que con tan sôlo una palabra equivocada que dijeran al referirse a su fa-

milia reaccionaba violentamente, y con una cimitarra en la mano.

----Câspita!!, y menos mal que su carâcter era noble, que si no...

----Quê, ya empiezas con tus mofas?

----Cômo, mofarme yo?, por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos,

que yo en todo caso amôrfome para eludir el reconocimiento de mi lengua.

----Dejen lo que ya sabemos lo que es, y como tal asî termina, que entonces

tendrîa hoy respuesta mi pregunta, no mañana ---dice Vercingetôrix.

----Si de mi creer trâtase, Vercingetôrix, amplificarîa que las sustancias que

entran en contacto, algo que ya estâ implîcito en El bullicio en el silencio, y

que amên de forma dialogativa por tener el espejo dos caras, engendran las

correspondientes consecuencias imposibles de captar por el ôculo que del y

ritmo sistâltico depende para mantener su fiesta.

----Ritmo contrario al que produce la sofrosine, la contemplaciôn y el sosie-

go, como ya sabemos y hemos dicho en otros Kairôs---dice el didâscalos fi-

losôfico.

----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!---afirma Kosmos.

----Queda claro que el ritmo de nosotros es el sistâltico---dice Asonis.

----Estâ claro, Asonis, o seguro?

----Didâscalos, y acaso lo que estâ claro no estâ seguro?

----Atenciôn, Asonis, con su pregunta, que de facto no lo estâ, que una cosa

es la claridad; otra, la seguridad. Aquêlla puede ser dudada; êsta no le hace

falta la duda, la sospecha, ni nada que se le parezca.

----Entonces traducen sus palabras, que nosotros hablamos con claridad mas

no con seguridad, didâscalos?

----La cosa del hablar es la cosa mâs cercana; es la que nos compromete sin

que sin caer en pernicio.

----Cômplices nosotros de la facundia, de la verba embarazada, del toque se-

mântico disîmil al de los puertos y al de las tabernas---amplifica Kosmos.

----De la verba embarazada!!, una pincelada ampulosa---reconoce el vate.

----Dirîa ampulada, am-pu-la-da, lo que distînguese sobremanera.

----Quê si no que se distingue?

----Quê si no siempre conduce a otros peros.

----Quê, didâscalos, a consecuencias por lo que sigue a las comas?

----Una interesante pregunta, Temîganes, salida con su lêgein.

----Le agradezco el reconocimiento, didâscalos, mas cômo pudiera salir y

con otra cosa que no sea el lêgein?

----Êsta era la pregunta que esperaba.

----El viejo mêtodo de saber si uno estâ concentrado?

----Eureka!!, estâ usted en sintonîa, Temîganes.

----Estâ en sintonîa o estâ concentrado?

----Cenutrio, piense mejor su pregunta, vuêlvala a formular---dice Kosmos.



































 









 

Dienstag, 12. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1033)

      Al parecer la palabrota  CEMPOHUALXOCHITL dejô una resonancia in-

gente en la Kosmona; sin embargo, y por una reminiscencia con mâs relevan-

cia que la palabrota, Temîganes de Alejandrîa no dejôse llevar demasiado por

la sonora vibraciôn que estaba sucediendo, sino que mâs bien sacô a puesto, 

colocaciôn una inveterada costumbre muy popular en Masalia: poner durante

una semana bajo el sol las flores de crisantemo, y con el propôsito especîfico

de hacer collares con ellas que funcionaban como un amuleto, mas que colla-

res que no colgaban del cuello sino que de las paredes; en casos muy especia-

les eran puestas en una cesta a un costado de las puertas, empero que afuera

de la casa, y por lo cual terminaban arrastradas por el viento. Asimismo, y en

lo atinente a esto de los casos especiales, barruntô que el difunto y comercian-

te Maithuza Zatimû era un buen paradigma de êstos, pero que no con una ma-

yûscula constancia ubicaba las cestas en la posiciôn susodicha, sino que mâs

bien de vez en cuando, o en los dîas en que viêndose acosado por una supers-

ticiôn solventaba êsta con la idea efîmera, de que las flores âridas servirîanle 

de protecciôn.

     Mas si lo anterior despertô algo la atenciôn de los contertulios, a pesar y

de estar ocupados con la resonancia dejada por la palabrota susodicha, lo di-

cho por Asonis como que acarreô otra resonancia, y de facto mâs fuerte que

la  dejada por la palabrota. Dijo que mucho antes de la costumbre amplifica-

da por Temîganes, en Masalia hacîanse guirnaldas con esas flores de crisan-

temo, mas que este trabajo sî que no fue popular; jamâs podrîa serlo por ser

una falta gravîsima de respecto a los creyentes, falta que no se zanjarîa fâcil-

mente con un pedir perdôn ni tampoco con la fluencia deîctica de una sûmu-

la de arengas dadoras de valor en una plaza pûblica, aunque tal vez, a lo me-

jor pudiêrase resolver con el pago a hurtadillas de unas monedas que apellî-

danse de platas, y en el momento en que la Luna atraviesa el firmamento.

    Por tales dos cosas, la costumbre y la fabricaciôn de guirnaldas, el didâs-

calos filosôfico agrega, que dada a la formaciôn de culturas de la alcheringa,

momentos en el tiempo que ya son como capîtulos para una novela que aûn

estâ por hacerse, y que quien la haga tendrâ la responsabilidad de tener bue-

na acertaciôn con lo que dice, tanto lo que es posible como lo que sale a su-

perficie no remite a otra cosa, que a una con un fundamento que sostiene o

soporta un entramado plûmbeo de mentalidades mûltiples, lo que traduce y

significa que las variantes aplicativas siempre serân variantes dentro de un

marco expositivo que no siempre resalta por su proyecciôn, por revelar cul-

menes, por colofonar con puntos con negrura destacada, como si algo en y

su finalizaciôn representara lo finito con seriedad y fijeza irrefutables, cela-

da mâs bien que verosimilitud absoluta, eufemismo decorativo que sustan-

cialidad sempiterna, recurso demostrativo que mêtodo ponderante,

      Con toda esta discursiva en fluencia, la que a su vez pudiera ser un po-

deroso aliciente, o que si no un empellôn que engendrarîa otras improvisa-

das dialogizaciones que mantendrîan sustanciada a la fiesta, Kosmos cuasi

que ya estaba listo para amplificar con su tîpica soltura, amplificaciôn que

deplorablemente de momento no fue posible, cosa debida a que adelantôse

Vercingetôrix con su exposiciôn verbal; y en lo atinente, concretamente, al

tema de la protecciôn. Ôyesele decir entonces, que entre las plantas de y la

cultura celta descolla la carifilada, la que allende de ser una planta sagrada

empleâbase en amuletos [aunque asimismo que en inciensos, mas êstos de

momento no son tema], algo que por analogîa acercâbala a lo dicho por y

Temîganes de Alejandrîa, y como costumbre en Masalia con las hojas âri-

das del crisantemo una vez en collares.

---Câspita, Vercingetôrix, que yo iba a amplificar una cosa, mas que ora y

que usted dice de la carifilada, recuêrdame a mi abuelo Bole, el que nunca

conocî.

----Kosmos, y por quê te recuerdas de êl?

----Porque bañabase con el agua con la que habîan hervido las raîces de la

planta  onomada por usted, y lo que servîa como protecciôn contra las ser-

pientes...

----Por eso se le dominaba "pesadilla de las serpientes".

----Êsa es la res, quitômelo de la boca, mas perdônole la interrupciôn.

----La emociôn fue mâs fuerte que la educaciôn que tengo.

----Y risas de Kosmos que agrega: no tenga verecundia que entiendo lo com-

pulsivo.

----Y de nuevo risas, mas de Vercingêtorix.






  



  











 



 

Montag, 11. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1032)

     Arrumbando pasos hacia la vivienda del arûspice, la etera de Masalia revela

a sus acompañantes ( las dos âcraticas Lucila y Crotonia, y el cocinero de Irlan-

da) la razôn por la cual interesâbase ella en consultar al arûspice, y que no es y

otra que por una situaciôn de jaez abusiva ocurrida en el pasado. Contaba exac-

tamente con doce años, y paseaba con su progenitor el mismo dîa que tenîa ce-

lebraciôn la taurokathapsia, y con la cual dos cosas no podîan faltar: la bataho-

la y la ebriedad, ademâs que descollantes. A pesar de lo anterior, y lo que dâba-

le pâbulo para sentirse asustada, continuô con el paseo sin querella alguna cua-

si (como) que halada por la mano de su progenitor. En una parada que hace ês-

te para comprar una crâtera atiborrada de la dadorîa de Bacu, ella empieza y a

sentirse mal, cayendo al suelo unos segundos despuês a causa de una lipotimia.

Al recobrar la conciencia, regresar al mundo abriendo sus ôculos, se da cuenta

de que no estaba en el mismo lugar donde habîase desmayado, sino que acosta-

da en una cama y con su cuerpo a toda flor. En esta situaciôn el pavor que sen-

tîa le fue acarreando un estado sumamente alterado, y como consecuencia fue-

ron una sûmula de gritos los revelantes del susodicho estado a los que estaban

en la casa. mas como el recinto donde estaba tenîa la puerta cerrada con llave

los gritos duplicâronse. Llegado el momento en que ya no podîa continuar gri-

tando alguien abre la puerta, y con un buen manejo de artilugio entonces dîce-

le:

---Tû padre me dio la tarea de que te acicalara y vistiera de rojo para que par-

ticiparas en la taurokathapsia, ademâs de que me pagô por hacerlo.

----Y dônde estâ mi padre, señor, y de dônde usted lo conoce?

----Quêdate tranquila y no hagas preguntas, que yo sôlo cumplo con lo enco-

mendado.

----Señor, yo no creo ni una palabra de lo que usted me dice, no pudiera creer

que mi padre le ha dado tal tarea. Mire, dônde estan mis ropas, que ahora mis-

mo me voy.

---Creo que eso va a ser imposible, asî que no me obligues a ser desagradable,

a que vêame en la necesidad de aplicar la fuerza.

----No me intimida usted con lo que dice, que ni mi padre ha podido lograrlo

por otros medios.


     Mas de repente, y por la presencia de Xabier, el grumete redomado, la ete-

ra deja de contar el suceso, allende de que porque Lucila pregûntale (a)quêl:

----Y eso tû por aquî, te dio permiso la bailarina pelirroja para que salieras?

----Quê preguntas, permiso?, quê va!!, yo salgo cuando quiero, y camino al

darme la gana.

----Si tû estuvieras conmigo fuera otro el gallo que cantarîa menos liberal.

----Pero como no lo estoy el gallo se queda mudo---  dice Xabier que le pre-

gunta al cocinero de Irlanda: y usted de nuevo en Bedriaco?

----A no ser que sea mi fantasma. No ves que soy yo mismo?

----Quê imperfecto usted se ha puesto, cocinero, quê de asî.

----Te lo he dicho jugando y has reaccionado en serio.

----Y ella quiên es, cocinero?

----Una etera de Masalia que conocî en el navîo.

----Otra etera de Masalia?

----Con todos lo que he hablado hasta ahora mâs o menos que piensan lo y

 mismo.

----Y adônde van todos ustedes, juntos?

----A la vivienda del arûspice, que la etera tiene interês en consultar.

----Y eso, quê quiere saber del futuro?

----Aûn no lo sabemos por cortarse el suceso que contaba del pasado.

----Respecto al suceso, ya puedes seguir contândolo, que Xabier es como de

la familia---dîcele Lucila a la etera de Masalia.

----Sî!!, y que pasô entonces despuês?---pregunta Crotonia.

----Que tal señor comenzô a llamar varias veces a mi padre, destacando asî

su nombre asiâtico.

----Asiâtico el nombre, y cuâl es?

----Maithuza Zatimû!!

----Quê, Maithuza Zatimû?, no puede ser, insôlito!!---afirma Xabier.

----Por quê dices eso?---indaga la etera de Masalia.

----Porque tu padre le compraba al mîo, y al por mayor, los pharmakidês.

----Entonces tu padre era ese señor que no me dejaba salir del recinto: el mo-

ro.

----Cômo, quê tû dices?, estâs segura de lo que estâs diciendo?

----Sî!!, porque los Isakarion yo los vi en mi casa.

----Pues no sê quê decirte, me he quedado sin palabras,

----No tienes que decirme nada, tû no eres culpable de eso.

----Y cômo terminô lo del recinto, quê pasô despuês de venir tu padre?---pre-

gunta Crotonia.

----Que mi padre y ese señor, el moro, me vistieron a la fuerza y para llevarme

a la taurokathapsia, mas camino a êsta yo logrê escapar, y, corriendo, me joro-

bê un pie, joroba que me causô una deformaciôn en el hueso, y como tal un y

profundo dolor, el mismo que hoy siento cuando camino demasiado. Pero lo y

que cuento no es todo.

----Y quê mâs hay para contar?---pregunta Lucila.

----Que dos dîas despuês de la joroba mi padre entrô a mi cuarto para traerme

un poco de leche es un vaso. Yo le dije que no tenîa ganas de tomar nada y êl

insistiô en que sî. Mas al intentar ponerme el vaso en la boca, yo le di un fuer-

te manotazo a êste, el que se partiô en varios pedazos. Seguido a esto, comen-

zo a dar gritos mi padre, gritos de dolor. Com êstos se llevô las manos a sus y

ojos que sangraban, y sangraban mucho.

----O sea, que los pedazos de vidrio llegaron a sus ojos, no?

----Asî es!!

----Y entonces, quê tû hiciste?

----Salir en busca de un mêdico, el que llegô una media hora despuês porque

atendîa un caso. Mas cuando examinô las retinas de mi padre me dijo râpida-

mente: tu padre se quedarâ ciego.

----Y asî fue?

----Como lo dijo, y dos meses despuês mi padre se suicidô con unas pastillas

que tomô. Y êsta es la razôn por la que quiero consultar al arûspice, y para y

saber cuâl serâ mi futuro por lo que hice.

----Pero eso fue un accidente, no lo hiciste a propôsito---dice Xabier.

----Aun asî me siento culpable de su muerte, porque no se hubiera suicidado

de no haberse quedado ciego.

----Y por quê tû has esperado tanto tiempo para consultar a un arûspice?

----Porque no habîa encontrado a uno, o sabido de uno, por eso en cuanto me

dijo el cocinero que en Bedriaco vivîa uno, no lo pensê dos veces para venir y

acâ.

----Sabes que ya habîa notado que cojeabas un poco?---pregunta el cocinero.

----No lo sabîa, pero asî es, y por la razôn que ya dije.

----Bueno, seguimos rumbo a la casa del arûspice?---pregunta Crotonia.

----Sî!!, vamos a su casa, vamos---responde la etera de Masalia.















 






 




















    

     









 








Sonntag, 10. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1031)

      En la Kosmona los contertulios ya habîan terminado de poner las flores en

derredor de la pequeña estatua de Hermes cargando al niño Dioniso. Siendo y

aquêllas de Cempasûchil, Kosmos dilucida sin dilaciôn alguna la procedencia 

del ônoma: del nâhualt  "Cempohualxochitl", y que significa veinte flores. Pe-

ro es precisamente por la sûmula anterior que êl recurre a su mêtodo de câlcu-

lo, el que mâs satisfâcele su necesidad de matematizar partiendo de la senecta

sapiencia cêltica, y cual aplicaciôn es la siguiente: 2+0=2.

---Y el 2, Kosmos, es la numeral de la dualidad. Dîa y noche, luz y oscuridad,

varôn y hembra, e izquierda y derecha---dice Vercingetôrix.

---Êsa es la res, Vercingetôrix, empero amên es asimismo la numeral de la ele-

cciôn. Y punto a la raya y que continûe la letra---dice Kosmos.

---Y cômo va a continuar la letra si al parecer ya estâ dicho todo?----pregunta

Perrasiestes de Mocarês.

----Cenutrio, acâbalo usted de hacerlo oîble: al parecer.

----Sî, Kosmos, sî!!, pero no entiendo lo que me quieres decir.

----Que si hubieras preguntado: y cômo va a continuar la letra si ya estâ dicho

todo?, entonces si ya que êsta no podrîa continuar por estar todo ya dicho: en-

tiende?

----Que no se te va una, todo lo captas sûbitamente.

----Vaya perogrullada: tremenda!!

----Perrasiestes, es tan sôlo saber escuchar, o saber mirar la palabra con la es-

cucha---suelta el didâscalos filosôfico.

----Saber mirar la palabra con la escucha?, no estarân ustedes completamente

arrebatados.

----Puedo entender su reacciôn, lo que da calaña de que en usted no estâ tal y

saber.

----Discûlpenme la interrupciôn, pero necesito preguntarle algo a Kosmos.

----Amplifîque la pregunta, Asonis, amplifîquela---pide Kosmos.

----Puedes volver a decir esa palabrota largona que dijiste en el comienzo?

----Cempohualxochitl, Asonis, Cem-po-hual-xo-chitl: la puede repetir?

----Lo intentarê, mas no ahora, que seguro se me trabarâ la lengua.

----No dejar para horas despuês...

---Deja deja, te agradezco el consejo, que de responderte te vas a salir con las

tuyas, que ya te conozco.

----Y risas de Kosmos que pregunta: y quiên ocupôse de la elecciôn de las y

flores?

----Elecciôn?, si sôlo habîan de Cempasûchil---  responde Temîganes de Ale-

jandrîa.

----Se te olvidô que dijo el florero que se habîan agotado las de Crisantemo.

----Se me olvidô?, no!!, no se me olvidô, es que no lo oî, Perrasiestes.

----Cômo que no lo oîste?

----Preguntas como si no oîr fuese algo relevante, cuando precisamente es lo

contrario: quien no oye tiene mâs calma, ataraxia.

----Y la ataraxia engendra verborrea circunspecta.

----Kosmos, que no podîa faltar el epîmone; o mejor dicho, uno de los tuyos.

----Câspita, didâscalos, quê usted cree?, usted con embate de cañones hacia

mî?

----Son dos preguntas o una sola fragmentada?

----La rerum como que complîcase.

----Y tû molesto, bravo, con cierta roña o determinado rescoldo.

----Y retorno de la risa de Kosmos.

 

     Acopas llega Kosmithôs, y sin ningûn beneplâcito que autorizârale la toma

de la verba amplifica:

----El cocinero de Irlanda ha regresado a Bedriaco y con otra etera de Masalia.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, y por cuâl vîa llegô-

te la informaciôn?---pregunta Kosmos.

----Sunev me lo dijo, que estuvo en el puerto paseando con las âcraticas.

----Y asimismo dijôte el motivo del regreso?

----Porque la etera necesita consultar a un arûspice.

----Y la etera no pudo haber venido sola?

----Es que la conocîô en el navîo, de entre diez que mandô a buscar un empe-

rador a Masalia, y con el fin de hacer un âgape en el medio de transporte, y no

me hagas mâs preguntas que no sê mâs nada.

----Y acaso no hay arûspices en otro lugar?----fisga Temîganes de Alejandrîa.

----Hâgole saber ipso facto, Temîganes, que actualmente, o en la lumbre del y

mundo de hoy, hallar un arûspice es compleja tarea.

-----Y por quê es compleja?

-----Porque no encuêntranse dondequiera, por eso.

----Pensê que arûspice y flamen eran sinônimos.

----En realidad los dos son sacerdotes, mas ocûpanse de cosas disîmiles.

----Y saben que tambiên llegô Prixeletes?---pregunta Kosmithôs.

----Eso sî lo sabemos, porque ya estuvo aquî. Tû te encontrarste con êl?

----No, Kosmos, me lo dijo tambiên Sunev.

----Câspita!!, entonces sî que sabes algo mâs, que me dijiste que no te pregun-

tara nada mâs porque no sabîas mâs nada.

----Y risas de Kosmithôs que pregunta: y esas flores anaranjadas cômo se lla-

man?

----Cempasûchil---responde el didâscalos filosôfico.

----Y proviene el nombre de Cempohualxochitl.

----Aplausos, Asonis, aplausos!!, lo ha dicho usted sin que trabârasele la lengua.

----Lo dije, Kosmos, que lo intentarîa decir despuês, decir con el que cumplî.

----Cempo quê?---pregunta Kosmithôs.

----Y risas generales.




























 




 





























Freitag, 8. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1030)

       De nuevo con ganas de pasear, de que un pneuma fresco tocara sus cuerpos,

como que asimismo penetrara por sus narices para embrisar sus fêminos pulmo-

nes [de suntuosas nadadoras], Lucila y Crotonia salen de palacio, pero esta vez

arrumbando sus pasos al puerto de Bedriaco, lugar donde los soplos confluyen

por venir de varias direcciones, Habrîa que destacar, o dejar saber, que fue Cro-

tonia la que tuvo la idea de pasear por el puerto, idea a la que sûmase otra cosa:

el cumplimiento exacto de un año de haber llegado las âcraticas a Bedriaco jus-

tamente por el puerto, allende que a nado, y cual punto de partida fue la însula

de Aphros ya desaparecida. Seguido a que caminaran unos treinta metros, la y

voz de Sunev es escuchada, y haciendo la siguiente pregunta:

----Puedo ir con ustedes, que me da igual al lugar que vayan?

----Claro que puedes venir con nosotras al puerto de Bedriaco---responde Luci-

la.

----Y eso, tienes tiempo libre, no tienes nada que hacer?---indaga Crotonia.

----Es que quiero aprovechar que Kôsmythos estâ con su padre, si no sî que y

tuviera algo que hacer---responde Sunev que pregunta: y eso que van al puer-

to?

----Porque hoy hace un año que nosotras llegamos a este lugar por ese lugar, y

donde se respira aire fresco---responde Lucila.

----Ya un año?, parece mentira que haya pasado ya un tiempo considerable.

----Asî es, Sunev, asî es, un año ya---dice Crotonia.


      Media hora despuês ya estaban las tres en el puerto de Bedriaco, siendo la

parte de êste por donde llegaron nadando a la que primero fueron. Mas si algo

no esperâbanse, lo que a su vez fue la causa de que quedaran atônitas, fue y la

presencia a la zaga de ellas del controlador peonio, presencia que justificô con

las siguientes palabras: 

---Las divisê desde mi puesto de guardia, y pensê que se volverîan a tirar y al

agua.

---Pero usted tiene una buenîsima vista, porque la distancia que hay entre don-

de estamos y su puesto es bastante larga---dice Lucila.

---Forma parte de mi trabajo el poseer una vista buena, que si no ya me hubie-

se tenido que hacer una operaciôn de los ojos.

--Controlador, se tirarîan al agua ellas, no yo, ademâs que de hecho nado muy

mal---dice Sunev.

---Pero seguro que no te ahogas, porque lo que aquî sobran son salvavidas.

---En el caso de que me vean y puedan tirarme un salvavidas, si no quê?

---Sunev, ya sabes que llegô Prixeletes?, que lamentable lo de la muerte de su

padre.

---Quê, tan râpido ha llegado?

---Por quê dices tan râpido?

---Porque yo precisamente le escribî una esquela, y hace cuestiôn de unos tres

dîas, a no ser que el servicio de correos en la ciudad del ocio haya mejorado, lo

que me costarîa creer, porque allî no mejora nada; al contrario, empeora.

----Y cômo tû sabes que empeora, si hace un montôn de tiempo que tû vives y

aquî en Bedriaco?

----No me hace falta estar allî para saber de un lugar que yo muy bien conozco,

se le olvidô que allî tengo mi casa?

----Eso dice algo pero no lo dice todo. Y hablando de tu casa, sabes quiênes de-

ben de estar ya en ella?

----Nadie ûltimamente me ha dicho que va a mi casa. Quiênes?

----Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta, los que no hace mucho aborda-

ron el navîo.

----Ya es el colmo que yo no me entere a tiempo de quiên va a mi casa.

----Y Kosmithôs no te dijo nada?

----Vaya pregunta que usted me hace, que êse para que me diga algo intimidar-

lo debo primero, o hay que sacarle las cosas a la fuerza, en el caso de que las y

sepa.

----Ah, entonces pudiera ser que no lo supo, no?

----Sî, pudiera ser.

----Tremendo privilegio el de Jancia!!---afirma Lucila.

----A quê te refieres?---pregunta Sunev.

----A que la acompañan en tu casa cuatro hombres.

----Eso pudiera ser tambiên un problema.

----Cuatro no, cinco, porque tambiên estâ el colosero---rectifica Crotonia.

----Verdad que sî, se me olvidô el colosero---reconoce Lucila.

----Pero de quê vale la cantidad, si ninguno de los cinco se pone para Jancia?

----Aun asî, controlador, Jancia debe tener cuidado, necesita cuidarse---dice

Sunev.

----Sunev, y cômo le va a Sarambo?---pregunta el controlador peonio.

----Si no sê de mi casa cômo saber de Sarambo, quê sê yo. Tal pregunta de-

be responderla el copero, no cree usted?

----Sî, serîa el mâs indicado por cuestiones de conexiôn, pero pensê...

----No piense usted mucho, que no siempre uno da en el blanco.

----Y ustedes a quê vinieron al puerto, a recordar?--pregûntale el controlador

peonio a Lucila y a Crotonia.

----A eso y a respirar aire fresco---responde Lucila.

----Pues de fresco hoy aire no hay ninguno. No sientes que no hay soplo?

----Lo sentimos!!, pero al tener en cuenta de que hoy hace un año que llega-

mos, tal sentir no nos afecta.

----No hables en plural, que a mî me afectan las dos cosas: que no hay pne-

uma y recordar lo que recuerdo---dice Crotonia.

----Ah sî?, me entero ahora---dice Lucila.

----Fêminas, me tengo que retirar, que el deber me llama. Buena estancia en

el puerto y hasta que nos volvamos a ver---dice el controlador peonio.

----Gracias!! y tenga usted buena jornada---dice Sunev.


      Media hora despuês el âncora del navîo cae en el agua del puerto de Be-

driaco. El controlador peonio, y en funciôn de su laboro, posicîonase de sos-

layo a la escalerilla, y como siempre aberturando bien sus ôculos con el Tê-

los preciso de sacar de la fila, como ya sâbese, a cualesquier viajeros porta-

dores de objetos con puntas afiladas, considerados un pernicio para la segu-

ridad de Bedriaco. Empero si algo sorprêndele sobre el pucho no es otra co-

sa que el volver a ver al cocinero de Irlanda, mas esta vez con un semblante

mâs jovial y concomitado por una muchacha que podîa ser su hija.

----Pero, cocinero, quê usted hace de nuevo aquî en Bedriaco, ademâs que

concomitado por una chica tan joven y bonita?---pregunta el controlador.

----Si usted supiera que no regreso por mî, sino que mâs bien por ella por y

estar interesada en consultar un arûspice, una criatura difîcil de encontrar

tanto en Apragôpolis como en Masalia.

----Y de dônde usted sacô este ejemplar fêmino con intereses de pronôsti-

cos?

----Se acuerda usted del emperador que no hace mucho abordô el navîo?

----Cômo se me va a olvidar eso?, claro que me acuerdo y?

----Que gracias a êl fue que conocî en el navîo a esta etera de Masalia.

----No entiendo la relaciôn entre una cosa y la otra.

----Es que tal emperador mandô a buscar diez eteras de Masalia para uno

de sus banquetes en el navîo; que no pudo hacer, claro estâ, en el camaro-

te con la numeral siete...

----Entiendo êse no poder hacer por cuestiones de espacio, por lo angosto

de la habitaciôn del medio de transporte, no?

----Ha entendido muy bien usted.

----Entonces quê, usted participô en ese âgape?

----No, claro que no, estaba vedado.

----Señor, es usted controlador peonio o investigador privado?

----Un poco mâs de respeto, muchacha, que si pregunto es porque conozco

al cocinero de Irlanda.

----No lo tome muy a pecho, controlador, que tanto ella es joven y bonita

como compulsiva: la dominan los impulsos---clara el cocinero de Irlanda.

----Por venir ella con usted, cocinero, voy a perdonarle la pregunta que me

hizo, y como tal no tendrâ que escucharme soltar palabras mayores.

----Algo que le agradezco, sî, cômo no.

----Se nota que usted no pierde el tiempo, cocinero; lo aprovecha al mâximo.

----Ah, Sunev, tû?, y con dos de las âcraticas: quê hacen por aquî?

----Nosotras paseando. Y tû quê pintas de regreso a Bedriaco? Me enterê de

que usted le dejô los tres zarcillo a Kosmos, no?

----Dêjame primero presentarla a ella, y despuês respondo tus dos preguntas.

----De acuerdo.

----Ella es una etera de Masalia que conocî en el navîo.

----Vaya suerte que tiene usted para encontrar eteras de ese lugar.

----Eso parece. Respecto a las preguntas, estoy aquî otra vez porque ella estâ

interesada en consultar un arûspice, y es verdad de lo que te enteraste.

----Disculpen que interrumpa, mas yo tengo que seguir con mi trabajo---dice

el controlador peonio.

----No hay problema, siga usted con lo suyo---dice el cocinero de Irlanda.

----Y ellas dos quiênes son?---pregunta la etera de Masalia.

----Yo soy Lucila.

----Y yo Crotonia, mas ambas, nosotras dos âcraticas.

----Âcraticas, verdad?---pregunta la etera de Masalia.

----Asî es, asî es!!

----Se me ocurre una idea, y asî alargamos el paseo---dice Crotonia.

----Cuâl?---fisga Lucila.

----Que podemos llevarla adonde el arûspice; digo, si es que ella no tiene y

algûn inconveniente, o quisiera que la llevara el cocinero.

----Para mî es igual, no hace nada---dice la etera de Masalia.

----Entonces vamos.

----Yo no, yo regreso a palacio, que no sê cuâl es el destino de mi hijo, el y

que estâ en manos de su padre---dice Sunev.

----De acuerdo, te entendemos---dice Crotonia.

































 




















  
















 










































 

Mittwoch, 6. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1029)

       En lo atinente al mutismo, y el que forma parte de una melodîa, amplifica

Kosmos a raîz de regresar a la Kosmona, que el de su novela, y allende que de

aquêlla, asimismo hace parte de un ritmo, lo que precisamente permite que su

obra tenga una movilidad, una marcha, un desplazamiento en el tiempo un po-

co disîmil al que por ethôs caracteriza a otras pâginas del mundo, lo que no y

traduce por diferente poco que El bullicio en el silencio conste o con un desa-

fîo o con una competencia, sino que mâs bien por parangôn apârtase de lo ha-

bitual en busca de otros frutos, los que de tal guisa no son vedados, y que son

los enlazamientos que lôgranse con el traslado, las atingencias o que si no lo

correlativo entre las sustancias que entran al diâlogo.

----Cuerda tensada y parche de chivo; prioridades para el avance o el retroce-

so---acentûa el didâscalos filosôfico.

----Me vas a tener que volver a decir cenutrio, pero aquî sî que me quedê co-

mo Anteo....

----Disculpe la interrupciôn, Perrasiestes, pero en todo caso deberîa usted a

mî preguntarme, y no mirar a Kosmos.

----Didâscalos, es que usted no me dice cenutrio por no haber entendido al-

go, aunque me haya dicho par de veces que me gustaba que me lo dijeran.

----Y te lo dirîa una tercera al buscar la mirada de Kosmos.

----Hoy no le dirê cenutrio, aunque entre en contacto con mi mirada, mas y

dîgame usted una cosa: quê tiene que ver Anteo con lo que fluye semântico?

----Que recibe fuerzas nuevas mâgicamente, Kosmos.

----Por lo que entenderîa que estâ usted endeble.

----Con sôlo oirte hablar me debilitô.

----Pero, Perrasiestes, a quiên usted no entendiô en realidad, a Kosmos por

lo que dijo o por lo dicho por mî?----indaga el didâscalos filosôfico.

----A ninguno de los dos, pero que mirê a Kosmos por lo que usted sabe.

----Perrasiestes, te preguntarîa lo mismo que Kosmos: quê tiene que ver An-

teo, quê pinta en todo esto?, porque las fuerzas nuevas mâgicamente las re-

cibe de la tierra, no de los hombres.

----Temîganes, parece mentira que usted lo tome tan al pie de la letra, usted

tomândolo asî?

----Tômelo con los labios mas que no con la boca mental.

----Otras de tus marranadas verbales, no Kosmos?

----Êsa es la res, Temîganes, êsa!!

----Parece mentira que con una persona fallecida, un contertulio, ustedes no

cesan de hablar---considera Asonis.

----Cômo, luto verborrêico?, lo que serîa otra muerte: la de la palabra.

----Me parece que exageras, Kosmos, que no hay que exagerar.

----Para no hablar mucho, pregunto poco---dice el tîo de Kosmos.

----Cuâl serîa la pregunta?, amplifîcala!!

----Kosmos, y precisamente dirigida a ti.

----Escucho como Dionisio!!

----A quê se debe que hayas entrado por la puerta refiriêndote al mutismo?

----Por la necesidad de la conciencia de ser conciencia de algo.

----Y de quê fue conciencia la tuya?

----De que me fui sin decir adônde iba.

----Pero tû hablaste sobre el mutismo con ritmo y melodîa de tu novela.

----Especîficamente que forman parte de lo uno como de la otra.

----La precisiôn es relevante!!

----Êsa es la res, êsa!!

----Sospecho que aquî hay una cosa: la resonancia engendrada por la palabra y

mutismo.

----Usted como cuasi siempre que câptame bien, didâscalos---dice Kosmos que

agrega: pero dejô tal palabra y cuêntoles algo.

----Si de contar se trata, es que ha sucedido algo.

----Didâscalos, es que conocî a Argos, el apodo del soldado bâtaro de recorrido

que encontrô sin vida el corpus de Kifisodoto.

----Eureka!!, un inveterado apodo. No tendrîa que preguntar si tiene buena vista.

----Que si no serîa su pregunta una perogrullada.

----Como lo sê no pregunto.

----Y risas de Kosmos que barrunta: en sus tiempos de juventud fue el mismo y

soldado que me condujo a la celda, mas que estâ tan cambiado su semblante que

de êl no me acordê.

----Quê, tû estuviste preso?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----No exactamente, sôlo fui arrestado con el têlos de hacerme varias preguntas,

las que no me hicieron por la intervenciôn del astrôlogo Sula, y el que trâjome mi

carta astral.

----Carta astral en una celda?

----Un tanto compleja serîa la dilucidaciôn, cenutrio.

----Al fin me lo dijiste, ya me extrañaba que no me lo dijeras, y mira que ahora 

no te mirê.

----No lo miraste en busca de que te lo dijera, pero cômo no mirarlo si hablas 

con êl---dice el didâscalos filosôfico.

----Pero, Kosmos, yo a ese soldado no lo conozco----dice el tîo de Kosmos que 

ipso facto pregunta: y cuândo sucediô eso?

----Fîjate si tanto ya hace, que fue cuando tû desapareciste.

----Indiscutible que hace un montôn.

----Curioso que aûn siga siendo un soldado---dice Temîganes de Alejandrîa.

----Al respecto hice la adecuada pregunta---dice Kosmos.

----Y quê te respondio?

----Que le gustaba su trabajo como soldado de recorrido, mas dêjoles saber que

como contertulio no estâ mal: tiene sensibilidad y conspicuo apodo.

----Le hablaste de la Kosmona?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!, cômo no?, asî fue

 

      A continuaciôn de una efîmera pausa, tiempo basto para sacarle a lo dicho

anteriormente sus correspondientes lascas, Kosmos prepârase para amplificar

con mâs amplitud, lo que traduce con mâs alongamiento descriptivo, sobre los 

enlazamientos que logrânse con el traslado, las atingencias o lo correlativo de

las sustancias que entran al diâlogo, empero sucediô que no pudo hacerlo por

causa de la llegada a la Kosmona de Prixeletes, el hijo del escultor Kifisodoto,

y eyectando un estado de jeta de jaez taciturno.

----Bien-venido de nuevo a la Kosmona, Prixeletes, mas lâstima que su regre-

so haya tenido que ser en un momento difîcil, de pena, de sollozo----dice Kos-

mos.

----Asî es, Kosmos, que la vida tiene de todo un poco, mas que dentro de esta

cantidad prepondera la jovialidad y el sufrimiento, dos componentes con gran

potencialidad.

----Hemos encargado unas flores para ponerlas en derredor de la pequeña esta-

tua de Hermes cargando al niño Dioniso---dice el didâscalos filosôfico.

----Gracias a todos por haber querido a mi padre, gracias!!

----Câspita!!, didâscalos, que ni por usted ni por nadie supe lo de las flores: y

cuândo las mandaron a pedir?

----En el tiempo en que tû estuviste fuera. Y de no habêrtelo dicho fue debido

a que nos entretuvimos conversando, a que nos dejamos llevar por el fluido y

semântico.

----Yo estuve a punto de hacerlo, (de)cîrtelo, mas pudo mâs la atracciôn de la

verba que el querêrtelo decir---puntualiza Perrasiestes de Mocarês.

----Y punto a la raya y que continûe la letra---dice Kosmos.

----Y continûa con la siguiente pregunta que deseo hacerle a Prixeletes.

----De cuâl se trata, didâscalos?

----Por preferencia de tu padre quê deberîa hacerse con su cuerpo, enterrarlo

o convertirlo en pavesas?

----Eso no lo sê, ya que nunca hablamos de eso. Pero de mi parte me viene lo

segundo mejor, ya que asî tendrê sus restos para siempre. Y dîganme: alguien

de ustedes ya saben de quê muriô mi padre?

----No, Prixeletes, aûn no lo sabemos, ya que su fenecimiento fue muy recien-

te---responde Kosmos que a su vez pregunta: y tû sabîas algo si tenîa enferme-

dad alguna o padecîa de algo?

----Hasta donde yo sê no, nunca se querellô de nada, jamâs; su gusto por y la

comida fue muy que sobresaliente, y hasta ingerîa algo cuando hacîa sus tra-

bajos artîsticos, allende de que tuvo la costumbre, que con el tiempo perdiô,

de salir con la aurora a respirar aire fresco; nunca fumô ni se iba a la cama y

muy tarde, excepto  cuando laboraba en una obra que por pedido deberîa es-

tar  hecha lo mâs râpido posible, y entonces dejaba su testa sobre la almoha-

da un poco mâs allâ de la segunda vigilia.

---En realidad, y desde que lo conocî en el navîo, nunca lo vi ni tan siquiera

 con un resfriado---dice Kosmos.

----Ah, miren, han llegado las flores---dice el didâscalos filosôfico.

----A ver Prixeletes, vaya usted a descansar un rato, que nosotros nos ocupa-

mos de la colocaciôn de las flores en derredor de la estatua.

----Gracias Kosmos!!, que verdaderamente necesito el descanso, y despuês

de êste irê a palacio.

----De nada, de nada!!, y ya nos veremos en otro momento, en otra eternidad.










 









 





























































 

Sonntag, 3. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1028)

      Mas en lo que Kosmos amplificaba sobre las dos reminiscencias, el soldado

bâtaro de recorrido no sôlo escuchâbalo como con orejas del dictador descollan- 

te de Siracusa, amên que teniendo muy presente que no dêbese interrumpir al in-

terlocutor ni aun por razones emotivas, sino que tambiên îbase preparando para 

revelar de una vez y por todas, de que êl mismo era el soldado que condûjolo a

la celda, mas no con la intenciôn (de)jarlo prisionero sino que para respondiera

a una serie de preguntas que harîale un superior.

----Ya que has terminado de contar lo de tu perro Incitato y lo de tu tîo el secu-

tor, y premiado con el corcel asturiano, debo decirte una cosa que debes saber,

porque de ella no te acuerdas, y que ocurriô hace ya una gran cantidad de años.

----Debe usted saber asimismo, que para que yo olvîdeme de algo pudiera por

dos cosas pasar: o por lo que pasô para mî tuvo cosiata relevancia, o porque el

semblante de una persona haya tenido un cambio ingente; y, como tal, difîcil y

de reconocer---dice Kosmos que agrega: mas amplifique usted la cosa que sa-

ber debo yo.

---Que yo fui el soldado que te llevô a la celda, y a la que despuês llegô el as-

trôlogo Sula.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que como le acabo

de barruntar, de no acordarme de un semblante es una de las dos causas para

mi olvido, y como acordarme si el suyo es totalmente otro.

----Kosmos, en aquel entonces yo contaba con quince años, cômo tû crees de

que ahora lo tendrîa igual?

----No he dicho que igual, claro que no es posible, mas ni siquiera acêrcase y

al que yo vi; el suyo de ora nada tiene que ver con el que tuvo a esa edad; es

como si fuese el de otra persona. Pero. Argos, y usted mantiênese soldado?

----Ahora de recorrido, ya no de celda.

----Ya es para que usted fuera general con la sûmula de años que han pasado.

Revêleme usted: por quê entonces no dîjomelo desde el principio?

----Una vieja estrategia que aplico hasta con los civiles; no la puedo dejar de

usar tan fâcilmente; ya forma parte de mî; estâ arraigada a mi conciencia, etc.

----Etc?, como que tiene mâs cosas que amplificar sobre la vieja estrategia, y

lo que de facto es eyectado despuês del punto y coma.

----Asî es, pero de quê valdrîan mâs cosas que amplificar, como dices tû?

----Que de quê valdrîan? De mucho, de muchitanto para que el interlocutor

valore la amplitud de la riqueza expresiva, de la ampulosidad de la verba y

en su funciôn dadora.

----Se nota que hay cosas que para ti tienen un valor excelso, no?

----Êsa es la res, êsa!!

----Y como dicen, Kosmos: el mundo es chiquito.

----Y la causalidad grande; en cualquier momento sucede igual estêse don-

de estêse, el dic cur hic con su correspondiente caracterîstica; indefectible y

la considero.

----El dic cur hic!!, hacîa rato que no oîa eso.

----De haberme dicho que lo oîa a menudo, seguido tendrîame que decir y a 

quiên escuchôselo decir, lo que darîame pâbulo de arrumbar mis pasos hacia

la persona que lo dijo.

----Lo que quieres decirme es que es algo que dirîan muy pocos, contados y

con los dedos?

----Algo como eso.

----Kosmos, y cuâl fue el destino de Incitato?

----Un tôsigo que ingiriô y dado por Cornelia.

----Y quiên es Cornelia?

----Una difunta ya y madre de mi hija la campesina.

----Cômo, que la madre de tu hija le dio un tôsigo a tu perro?

----Mondo lirondo que el suceso llegôme hondo!!; menestera una larga dilu-

cidaciôn. Ni la engañifa de la lira al laurel en tristeza compârase, tiene paran-

gôn.

----Tus palabras revelan que adorabas a Incitato.

----Êsa es la res que revelan, Argos, êsa!!

----Pero el tiempo tachona todo, no?

----Tachonar no es quitar; es hacer menos visible una lînea perjudicativa.

----Hacer menos visible una lînea perjudicativa!!, elegante que suena.

----Percibo en usted una impepinable sensibilidad, con êsta, y con su apodo, y

como ya dîjele, serîa bien-venido a la Kosmona.

----Te agradezco el reconocimiento, pero me quedo donde estoy, que me gus-

ta, porque aprovecho al mâximo mi vista.

---La puerta de la Kosmona siempre estâ abierta, asî que cuando quiera pene-

trar en la instituciôn puede hacerlo sin beneplâcito ninguno.

----Lo tendrê en cuenta, Kosmos, no se me olvidarâ. Y ahora debo dejarte ya

que debo continuar con la pesquisa, y a lo mejor en otro momento nos vemos.

----Hasta entonces, y haga usted una mirîfica pesquisa, Argos.


     De regreso a la Kosmona Kosmos no pudo eludir desviarse del camino co-

rrecto, no siendo otro el motivo que el de escuchar el canto incesante de un ga-

llo. Estando muy cerca de la casa de Kalîas no fuele difîcil saber a quiên perte-

necîa el gallo, por lo que entonces arrumba sus pasos hacia la vivienda del vie-

jo lacayo que trabajô para su majestad Vologeso, y que ya en pensiôn dedicôse

al arte de la cetrerîa por un largo tiempo, hasta que murieron de un virus todos

sus halcones.

----Kalîas, y que sucêdele a su gallo que canta mâs de lo debido?

----Kosmos, vaya visita inesperada...

---Ni que yo lo visitara de vez en cuando para que alguna vez pudiera ser de y

su conocimiento.

----Algo extraño que le saques provecho hasta la mâs mînima cosa que alguien

te diga?

----Extraño fuera lo contrario: que no sacârale provecho---dice Kosmos y rîe.

----Respecto a tu pregunta, te responderîa que ni yo mismo sê el porquê de su

cantar de hoy sin parar, lo que empieza a preocuparme porque nunca se habîa

pasado de su horario de canto, por lo que se me ocurriô la idea de meterlo en

una de las jaulas de los halcones a ver si se calla.

----Câspita!!, y usted aûn conserva esas jaulas?, pensê que las habîa botado.

----Kosmos, ni idea tienes de lo que me costaron; en todo caso venderlas, mas

aûn no he sabido de ningûn comprador.

----Sabe usted, Kalîas, lo que creo?, que si mete usted el gallo en una jaula de

cantar no pararâ, lo que es lo mismo decir que el elixir serîa peor que la enfer-

medad.

----Y quê hago entonces, tienes alguna idea, Kosmos?

----Dêjelo suelto, que si no para de cantar por tedio lo harâ por cansancio.

----De acuerdo, eso harê. Y dime, Kosmos, es verdad eso de la muerte de Cir-

ce, de lo que me enterê no hace mucho?

----Kalîas, es tan cierto como que Apolo sale de dîa, pero tal sucumbimiento

hace un poco que sucediô. No estâ usted actualizado, ni que en los arrabales y

viviese.

----Y algo nuevo que yo me entere de lo que sucede en Bedriaco con cierto y

determinado retraso?; que tû sabes, ademâs, que las noticias para mî no son y

muy importantes.

----En fin, Kalîas, que de abrirse una polêmica, de suceder lo polemizante lle-

garîa mañana a la Kosmona. Pero dîgame una cosa: cayôle bien, gustôle la di-

funta?

----Lo primero, Kosmos, lo primero, ya que el dîa que la conocî, que de hecho

fue aquî mismo, hubo algo de ella que me vino grato, agradable, ameno...

----Que ya sê que fue el dîa que usted peinaba al gallo.

----Al gallo no, sino a sus plumas.

----Y acaso pueden haber plumas sin gallo, o sin otro corpus de donde salen?

----Vas a empezar con tu mayêutica?

----Y risas de Kosmos.

----Y dime, Kosmos: quê haces por aquî?

----Vengo de donde acaba de suceder un fenecimiento.

----De quîên?

----Del escultor Kifisodoto.

----Un milagro: me he enterado de una muerte reciente!! Y de quê muriô?

----La causa aûn no conôcese.

----Y dônde el fenecimiento sucediô?

----En la explanada cercana al barrio de los Sigiliarios.

----Ah, la explanada, la explanada!!, donde en tiempos de Vologeso corriô y

sangre.

----Êsa es la res!!, mas ya hoy estâ impoluta, inmaculada.

----Serîa ya el colmo que aûn tuviese manchas.

----El colmo?

----Sî sî, yo me entiendo, me entiendo yo.

----Y cômo usted entiêndese, a base de mayêutica?

----Quê importa el mêtodo si me entiendo?

----Que quê importa?, que introduce en su mente, o mejor dicho en su concien-

cia, acentuamientos significantes con peso y medida.

----De quê tû hablas, Kosmos, a ver, dime.

----Mejor regreso a la Kosmona, que por el canto del gallo y por el mîo termi-

narîa usted con fastidio de testa.

----De acuerdo, me parece bien. Y hasta la prôxima que nos veamos.

----Hasta êsa, Kalîas, hasta êsa!!






















































 










 



 








 















  

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...