Pero no fue relevante para el vate el momento de distracciôn creado a raîz
de lo sucedido con el Kekrifalo, ya que al mantener su concentraciôn en una
sola cosa, y que a saber no es otra que la de la bûsqueda de las palabras corres-
pondientes para pincelar la reciente imago, cualesquier fruslerîas quedaban sin
atenciôn, aun sacadas a puesto, a colocaciôn por algûn contertulio. Mas habrîa
que recordar, que tanto lo que incitô a la bûsqueda como lo que hizo totalmen-
te posible el despertar de la imago fue el verso de Kosmos ( Ludica con Casio-
pea o trêpase en el carro de Faetôn) y que, allende, funcionô como aliciente. Y
sî, todo aliciente es algo asî como un empellôn, un empuje hacia delante, si no
que un toque que impulsa, y hasta como que pudiera dirimir obstâculos defini-
tivamente creados por (sobre todo) dos cosas: una endeblidad en la dimensiôn
de lo magnânimo y una sûmula de pensamientos que nunca pasaron a lo empî-
rico, y dos cosas que, amên, son el preciso blanco para la idea del ojo asoman-
te de Kosmos, la que ya sâbese que ocûpase (de)rruir todo aquello que ya estâ
de mâs, lo que traduce lo que ya no pinta nada o carece de rol actual.
Verîase hasta cierto punto, mas visto no por cualquier ôculo ni por cualquier
conciencia, la que de facto incluye en su programa una metodologîa para atis-
bar el mundo, que si no para escrutarlo para encontrar un beneficio o la dado-
rîa, que tanto Casiopea como el carro tienen una existencia, aunque sea mîtica
la de êste, y lo que ostensiblemente implica una suntuosa interpretaciôn a par-
tir (o partiendo) de informaciones y datos concisos, aunque asimismo de un y
estudio que deje explicitado rasgos y caracterizaciones de creencias senectas,
o tal vez de una monografîa por concentrar aûn mâs complejas descripciones
y opulencias detalladas.
Mas Kosmos no dilacionô en darse cuenta de que el vate laboraba con el y
têlos de colorear una imago. Y si no demorôse en la captaciôn fue debido y a
dos cosas: la primera, por el resaltar del vate por el verso; la segunda, por la
tîpica posiciôn que adoptaba al estar presente una imagen, y de facto caracte-
rizada por un encogimiento del cuerpo anâlogo al de un animal invertebrado
de cuerpo alargado y simetrîa bilateral, sin extremidades articuladas, blando
y contrâctil, mas en el preciso momento que conviêrtese en una figura circu-
lar. Empero como no quiso interrumpir el trabajo de pincelamiento, que y es
a su vez tâ pros tô têlos, pregûntale al didâscalos filosôfico:
----Quê usted cree del momento de distracciôn?
----Al tû explicarme, o en lo que lo hacîas tû, un momento de distracciôn; y.
cuasi siempre, el que procede a un posible sustanciado, porque sin potencia
êste de muy poco servirîa, implica la presencia de un acto; o mejor dicho, la
existencia de êste, la que a su vez implica la autonomîa del acto.
----Y la auto-nomîa no la ve usted como un movimiento?
---Kosmos, digâmoslo de otra manera: Si el acto no es puro movimiento, de-
berîa definirse por una intenciôn...
----Nomîa?, eso no tiene que ver con las abejas, Kosmos?---pregunta Asonis.
----Recupêrese usted, Asonis, del trastazo dejado por el error de acento, que
de lo que usted habla es de "Nomia".
----Asonis, y quê es eso?---pregunta Perrasiestes.
----No te lo puedo explicar como lo harîa Kosmos.
----Un cosmo-polita gênero de abejas que pertenece a la especie Halictidae.
----Gracias, Kosmos, gracias!!---dice Perrasiestes rascândose la testa.
----Y por quê la separaciôn de la palabra autonomîa, Kosmos?
----Temîganes, para dejar conspicuo el prefijo aqueo, el que ademâs viêne-
me de maravilla como "propio" o "por mî mismo".
----Kosmos, que no he terminado---dice el didâscalos filosôfico.
----Câspita!!, que su verba cortôse por la interrupciôn de Asonis, no por la
mîa; pero igual, que a ver, amplifique lo que sigue, lo siguiente, amplifîque-
lo, age!!---pide Kosmos.
----Lo pos-terior no es muy largo, asî que no aburrirê..
----Acabe de tediar brevemente!!
----Un sustantivo transformado en verbo: eureka!!, asimismo me encantan y
los adjetivos sustantivados.
----Vaya destacado excurso, vaya!!---afirma Temîganes de Alejandrîa.
----Retorno a la perîstasis. La cosa es la siguiente y en lo atinente concreta-
mente a la "intenciôn": comoquiera..
----Parêceme que asimismo encântanle los adverbios.
----Kosmos, que ahora sî que interrumpiste tû---dice Asonis.
----Êsa es la res!!, in-te-rum-pî (constante)---reconoce Kosmos y rîe.
----A ver, didâscalos, sigua usted---pide Asonis.
----Que comoquiera que considêrese la intenciôn, no puede ser otra cosa, y
que un trascender lo dado hacia un resultado de obtener.
---Cômo, quê usted ha dicho?---pregunta Kosmos que agrega: dejen dejen,
explîquenme despuês, mâs tarde.
----Vate, y quê tal la imago a continuaciôn de: ludica con Casiopea o trêpa-
se en el carro de Faetôn?
----Que aûn no he terminado, Kosmos, aûn no, que me falta pincelamiento.
----Tal dilaciôn delaciona la poca cercanîa apolînea.
----Has dicho!!
----Contertulios, regresamos a la Kosmona?---pregunta Kosmos.
----Menos yo, que debo ir a reparar el Kekrifalo---dice Kosmithôs.
----Al avîo entonces, al avîo!!---afirma Kosmos.
----Yo voy contigo---dice el grumete redomado.
----Pues vamos, Xabier, vamos!!---afirma Kosmithôs.
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