Samstag, 23. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1038)

    A pesar de carecer totalmente de interês por los nûmeros, Circe dedicôle la

atenciôn debida a la dilucidaciôn de Sabinsqui, explicaciôn tempestiva a raîz

de la tirada de aquêlla con los arilos del Taxus, y la que dejô como resultante

la numeral diez. Êsta simboliza, decîa Sabinsqui, una transiciôn de jaez rele-

vante, mas al sumar sus dos cifras representa "el principio" por dar el igual a

"uno", el primer nûmero. No tanto por lo del primer nûmero sino por lo de y

el principio, es que Circe da calaña de interês por lo que estaba oyendo, mas

de una forma sumamente discreta, lo que traduce que observar ipso facto su

interês no fue posible, ni aun por los ôculos de Pilaris, de Lolia Paulina y de

Cornelia que estaban sentadas cerquitica de ella, y tan asî que cuasi rozaban 

sus muslos, empero exentas de la posibilidad del despertar de un alcheringo-

so deseo que raudo atrapa como tentâculos de pulpo. 

    Al tomar un rumbo la conversa apoyada con el tema de "el principio", te-

ma que acopas fue llegando a puesto, a colocaciôn sin que ninguno de los y

presentes hubiêranlo seleccionado; si acaso asunto mâs por una cuestiôn de

carâcter azaroso que causal, las argumentaciones atractivas y eyectadas por 

Pandolfo Colunnecio fuêronle dando a la direcciôn de la dialogizaciôn una

coruscancia tremenda, comparando êl mismo êsta con la del diamante roba-

do  de las pertenencias de Sarambo, y el que por acto volitivo dadivôle sen-

satamente a Jancia por debajo de la mesa. Empero a pesar de tal, de la suso-

dicha coruscancia, las argumentaciones apellidadas atractivas entraron y en

conflicto con la verba de Sabinsqui, empero no por el subrayado de una sû-

mula de oponencias sino que por la forma de enfoque, que si no de transmi-

misiôn a partir de un punto de vista, de un solo triturar y engurrar semânti-

cos dadorîas superlativas en funciôn de ampulamiento.   

    Mas habrîa que decir una clara y delacionable cosa: Circe no era acadê-

mica como para detenerse (a)nalizar las argumentaciones atractivas ampli-

ficadas por Pandolfo Colunnecio [el que tampoco tenîa atingencia con nin-

guna academia, pero que sî experiencia militar de sobra en disîmiles para-

sangas del mundo como para explicitar las razones por êl mismo proyecta-

das], de lo que sale que mâs bien da muestra de interês por  "el principio" 

debido  a que toma êste como un punto recordativo que hâcela volver y a

tiempos  inveterados, y en los que aûn siendo una muchacha de barrio de-

jâbase  llevar por sus vocingleras amigas que no paraban de hablar sobre

el tema de Cupido. Mas la intenciôn de Sabinsqui no era precisa y exacta-

mente la de referirse a lo primero (el principio) en este sentido, sino que y

mâs bien con el objetivo de subrayar la contingencia que, como ûnica, es

la del "principio". aunque los oyentes no lo hubiesen captado inteligible-

mente por cuestiones de transparencia de verba.

---Sabe usted, Pandolfo, que mâs que sus argumentaciones me gusta mâs

eso del diamante robado-regalado, pero por ser difîcil de creer, porque y

quiên regala un diamante robado?

---Cotisôn, ya sê que suena insôlito, mas sepa usted que cuando hay fren-

tea uno una especiosa fêmina la belleza del diamante seduce menos.

---Cômo, quê usted acaba (de)cir, verdad, no me diga? Me parece que no

es que sea usted un romântico sino un tonto, que si no un ilusionista.

---Mire usted quê cosa interesante...

---Interesante?

---Sî!!, porque si en otro momento me hubiera usted ofendido, como lo y

acaba de hacer, un duelo entre nosotros serîa el solvento contra sus pala-

bras oprobiosas.

---En quê quedamos: ofensa u oprobio?

---Quien me ofende me deshonra porque es alto mi orgullo militar.

---No es que sea interesante, Pandolfo, sino mâs bien que en este sistema

ya no tienen sentido reacciones que son tîpicas del primer sistema---clara

Atabân.

---Asî es, Pandolfo, asî---dice Flacius Ilyricus.

---A ver, Sabinsqui, que eso de la simbolizaciôn del diez me ha dejado y

con ganas de saber. Quê es eso de la transiciôn?---fisga Lolia Paulina.

---De jaez relevante, Lolia Paulina.

---Sî, Sabinsqui, sî!! Es algo complejo de explicar?

---Asî es, aparte que menester, porque sin transiciôn apagarîanse las lu-

ces de un conocimiento mayor...

----Y de quê nos sirve a nosotros tal conocimiento estando en el segundo

sistema?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.

----Yo no he dicho que les sirva de algo, sôlo lo nombrê---dice Sabinsqui.

----Viste?, eso te pasa por impertinente, metido y testadura---dîcele a Co-

tisôn Lolia Paulina.

----Los que vamos a tener un duelo ahora somos tû y yo por decirme esas

barbaridades---dice Cotisôn Alanda Coto.

---No te hagas el valeroso y valiente, que ni tan siquiera agarraste un cu-

chillo siendo rey de Ferencia.

---El cuchillo lo agarraban los soldados seguido a cumplir tu orden---le

dice Atabân a Cotisôn Alanda Coto.

----Y miren quê cosa: a cuchilladas muriô---dice Lolia Paulina.

----Ves, Sabinsqui?

----Quê debo ver, Cotisôn?

----Que la ûnica contingencia no es la del principio: siempre hay otra se-

guido o despuês de êste.

---Al parecer lo que dije se puede tomar como juego a conveniencia.

---Y quê algo no tiene su utilidad?

---Esa palabrita "juego", me recuerda la Kosmona---dice Temîsclates de

Fuganvilla.

----A mî igual---dice Mildesias de Bapullôn.

----Ah, la instituciôn. Me gustarîa hacer una o participar en una.

----Sî Sabinsqui!!, ya sabemos porque lo dijiste---dice Cornelia.

----Participar es mejor, porque hacerla cuesta---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Se le olvidô que tengo una herencia dejada por mi tîo?

----Verdad que sî, Sabinsqui, no lo recordê---responde Cotisôn Alanda Co-

to.


     Seguido a esta respuesta de Cotisôn aparece Meli que pregunta:

---Puedo pasar al espejo?

---Y tû quiên eres?---pregunta Cornelia.

---Meli, una etera de Masalia.

---Pero tû vienes de la corte?

---Sî!!, de ahî vengo. Pero acaso hay otro lugar de donde venir, porque yo

no he visto mâs ninguno?

---No habrîa que dudar que acabas de llegar al segundo sistema.

---Entonces queda claro: Casandra te mandô---dice Lolia Paulina.

---Sî!!, fue ella.

----Pues bienvenida, pasa!!




























 
















 


  




     


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