En lo atinente al mutismo, y el que forma parte de una melodîa, amplifica
Kosmos a raîz de regresar a la Kosmona, que el de su novela, y allende que de
aquêlla, asimismo hace parte de un ritmo, lo que precisamente permite que su
obra tenga una movilidad, una marcha, un desplazamiento en el tiempo un po-
co disîmil al que por ethôs caracteriza a otras pâginas del mundo, lo que no y
traduce por diferente poco que El bullicio en el silencio conste o con un desa-
fîo o con una competencia, sino que mâs bien por parangôn apârtase de lo ha-
bitual en busca de otros frutos, los que de tal guisa no son vedados, y que son
los enlazamientos que lôgranse con el traslado, las atingencias o que si no lo
correlativo entre las sustancias que entran al diâlogo.
----Cuerda tensada y parche de chivo; prioridades para el avance o el retroce-
so---acentûa el didâscalos filosôfico.
----Me vas a tener que volver a decir cenutrio, pero aquî sî que me quedê co-
mo Anteo....
----Disculpe la interrupciôn, Perrasiestes, pero en todo caso deberîa usted a
mî preguntarme, y no mirar a Kosmos.
----Didâscalos, es que usted no me dice cenutrio por no haber entendido al-
go, aunque me haya dicho par de veces que me gustaba que me lo dijeran.
----Y te lo dirîa una tercera al buscar la mirada de Kosmos.
----Hoy no le dirê cenutrio, aunque entre en contacto con mi mirada, mas y
dîgame usted una cosa: quê tiene que ver Anteo con lo que fluye semântico?
----Que recibe fuerzas nuevas mâgicamente, Kosmos.
----Por lo que entenderîa que estâ usted endeble.
----Con sôlo oirte hablar me debilitô.
----Pero, Perrasiestes, a quiên usted no entendiô en realidad, a Kosmos por
lo que dijo o por lo dicho por mî?----indaga el didâscalos filosôfico.
----A ninguno de los dos, pero que mirê a Kosmos por lo que usted sabe.
----Perrasiestes, te preguntarîa lo mismo que Kosmos: quê tiene que ver An-
teo, quê pinta en todo esto?, porque las fuerzas nuevas mâgicamente las re-
cibe de la tierra, no de los hombres.
----Temîganes, parece mentira que usted lo tome tan al pie de la letra, usted
tomândolo asî?
----Tômelo con los labios mas que no con la boca mental.
----Otras de tus marranadas verbales, no Kosmos?
----Êsa es la res, Temîganes, êsa!!
----Parece mentira que con una persona fallecida, un contertulio, ustedes no
cesan de hablar---considera Asonis.
----Cômo, luto verborrêico?, lo que serîa otra muerte: la de la palabra.
----Me parece que exageras, Kosmos, que no hay que exagerar.
----Para no hablar mucho, pregunto poco---dice el tîo de Kosmos.
----Cuâl serîa la pregunta?, amplifîcala!!
----Kosmos, y precisamente dirigida a ti.
----Escucho como Dionisio!!
----A quê se debe que hayas entrado por la puerta refiriêndote al mutismo?
----Por la necesidad de la conciencia de ser conciencia de algo.
----Y de quê fue conciencia la tuya?
----De que me fui sin decir adônde iba.
----Pero tû hablaste sobre el mutismo con ritmo y melodîa de tu novela.
----Especîficamente que forman parte de lo uno como de la otra.
----La precisiôn es relevante!!
----Êsa es la res, êsa!!
----Sospecho que aquî hay una cosa: la resonancia engendrada por la palabra y
mutismo.
----Usted como cuasi siempre que câptame bien, didâscalos---dice Kosmos que
agrega: pero dejô tal palabra y cuêntoles algo.
----Si de contar se trata, es que ha sucedido algo.
----Didâscalos, es que conocî a Argos, el apodo del soldado bâtaro de recorrido
que encontrô sin vida el corpus de Kifisodoto.
----Eureka!!, un inveterado apodo. No tendrîa que preguntar si tiene buena vista.
----Que si no serîa su pregunta una perogrullada.
----Como lo sê no pregunto.
----Y risas de Kosmos que barrunta: en sus tiempos de juventud fue el mismo y
soldado que me condujo a la celda, mas que estâ tan cambiado su semblante que
de êl no me acordê.
----Quê, tû estuviste preso?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.
----No exactamente, sôlo fui arrestado con el têlos de hacerme varias preguntas,
las que no me hicieron por la intervenciôn del astrôlogo Sula, y el que trâjome mi
carta astral.
----Carta astral en una celda?
----Un tanto compleja serîa la dilucidaciôn, cenutrio.
----Al fin me lo dijiste, ya me extrañaba que no me lo dijeras, y mira que ahora
no te mirê.
----No lo miraste en busca de que te lo dijera, pero cômo no mirarlo si hablas
con êl---dice el didâscalos filosôfico.
----Pero, Kosmos, yo a ese soldado no lo conozco----dice el tîo de Kosmos que
ipso facto pregunta: y cuândo sucediô eso?
----Fîjate si tanto ya hace, que fue cuando tû desapareciste.
----Indiscutible que hace un montôn.
----Curioso que aûn siga siendo un soldado---dice Temîganes de Alejandrîa.
----Al respecto hice la adecuada pregunta---dice Kosmos.
----Y quê te respondio?
----Que le gustaba su trabajo como soldado de recorrido, mas dêjoles saber que
como contertulio no estâ mal: tiene sensibilidad y conspicuo apodo.
----Le hablaste de la Kosmona?---pregunta el didâscalos filosôfico.
----Câspita!!, cômo no?, asî fue
A continuaciôn de una efîmera pausa, tiempo basto para sacarle a lo dicho
anteriormente sus correspondientes lascas, Kosmos prepârase para amplificar
con mâs amplitud, lo que traduce con mâs alongamiento descriptivo, sobre los
enlazamientos que logrânse con el traslado, las atingencias o lo correlativo de
las sustancias que entran al diâlogo, empero sucediô que no pudo hacerlo por
causa de la llegada a la Kosmona de Prixeletes, el hijo del escultor Kifisodoto,
y eyectando un estado de jeta de jaez taciturno.
----Bien-venido de nuevo a la Kosmona, Prixeletes, mas lâstima que su regre-
so haya tenido que ser en un momento difîcil, de pena, de sollozo----dice Kos-
mos.
----Asî es, Kosmos, que la vida tiene de todo un poco, mas que dentro de esta
cantidad prepondera la jovialidad y el sufrimiento, dos componentes con gran
potencialidad.
----Hemos encargado unas flores para ponerlas en derredor de la pequeña esta-
tua de Hermes cargando al niño Dioniso---dice el didâscalos filosôfico.
----Gracias a todos por haber querido a mi padre, gracias!!
----Câspita!!, didâscalos, que ni por usted ni por nadie supe lo de las flores: y
cuândo las mandaron a pedir?
----En el tiempo en que tû estuviste fuera. Y de no habêrtelo dicho fue debido
a que nos entretuvimos conversando, a que nos dejamos llevar por el fluido y
semântico.
----Yo estuve a punto de hacerlo, (de)cîrtelo, mas pudo mâs la atracciôn de la
verba que el querêrtelo decir---puntualiza Perrasiestes de Mocarês.
----Y punto a la raya y que continûe la letra---dice Kosmos.
----Y continûa con la siguiente pregunta que deseo hacerle a Prixeletes.
----De cuâl se trata, didâscalos?
----Por preferencia de tu padre quê deberîa hacerse con su cuerpo, enterrarlo
o convertirlo en pavesas?
----Eso no lo sê, ya que nunca hablamos de eso. Pero de mi parte me viene lo
segundo mejor, ya que asî tendrê sus restos para siempre. Y dîganme: alguien
de ustedes ya saben de quê muriô mi padre?
----No, Prixeletes, aûn no lo sabemos, ya que su fenecimiento fue muy recien-
te---responde Kosmos que a su vez pregunta: y tû sabîas algo si tenîa enferme-
dad alguna o padecîa de algo?
----Hasta donde yo sê no, nunca se querellô de nada, jamâs; su gusto por y la
comida fue muy que sobresaliente, y hasta ingerîa algo cuando hacîa sus tra-
bajos artîsticos, allende de que tuvo la costumbre, que con el tiempo perdiô,
de salir con la aurora a respirar aire fresco; nunca fumô ni se iba a la cama y
muy tarde, excepto cuando laboraba en una obra que por pedido deberîa es-
tar hecha lo mâs râpido posible, y entonces dejaba su testa sobre la almoha-
da un poco mâs allâ de la segunda vigilia.
---En realidad, y desde que lo conocî en el navîo, nunca lo vi ni tan siquiera
con un resfriado---dice Kosmos.
----Ah, miren, han llegado las flores---dice el didâscalos filosôfico.
----A ver Prixeletes, vaya usted a descansar un rato, que nosotros nos ocupa-
mos de la colocaciôn de las flores en derredor de la estatua.
----Gracias Kosmos!!, que verdaderamente necesito el descanso, y despuês
de êste irê a palacio.
----De nada, de nada!!, y ya nos veremos en otro momento, en otra eternidad.
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