Mittwoch, 6. Juli 2022

La cazuela de Vitelio (1029)

       En lo atinente al mutismo, y el que forma parte de una melodîa, amplifica

Kosmos a raîz de regresar a la Kosmona, que el de su novela, y allende que de

aquêlla, asimismo hace parte de un ritmo, lo que precisamente permite que su

obra tenga una movilidad, una marcha, un desplazamiento en el tiempo un po-

co disîmil al que por ethôs caracteriza a otras pâginas del mundo, lo que no y

traduce por diferente poco que El bullicio en el silencio conste o con un desa-

fîo o con una competencia, sino que mâs bien por parangôn apârtase de lo ha-

bitual en busca de otros frutos, los que de tal guisa no son vedados, y que son

los enlazamientos que lôgranse con el traslado, las atingencias o que si no lo

correlativo entre las sustancias que entran al diâlogo.

----Cuerda tensada y parche de chivo; prioridades para el avance o el retroce-

so---acentûa el didâscalos filosôfico.

----Me vas a tener que volver a decir cenutrio, pero aquî sî que me quedê co-

mo Anteo....

----Disculpe la interrupciôn, Perrasiestes, pero en todo caso deberîa usted a

mî preguntarme, y no mirar a Kosmos.

----Didâscalos, es que usted no me dice cenutrio por no haber entendido al-

go, aunque me haya dicho par de veces que me gustaba que me lo dijeran.

----Y te lo dirîa una tercera al buscar la mirada de Kosmos.

----Hoy no le dirê cenutrio, aunque entre en contacto con mi mirada, mas y

dîgame usted una cosa: quê tiene que ver Anteo con lo que fluye semântico?

----Que recibe fuerzas nuevas mâgicamente, Kosmos.

----Por lo que entenderîa que estâ usted endeble.

----Con sôlo oirte hablar me debilitô.

----Pero, Perrasiestes, a quiên usted no entendiô en realidad, a Kosmos por

lo que dijo o por lo dicho por mî?----indaga el didâscalos filosôfico.

----A ninguno de los dos, pero que mirê a Kosmos por lo que usted sabe.

----Perrasiestes, te preguntarîa lo mismo que Kosmos: quê tiene que ver An-

teo, quê pinta en todo esto?, porque las fuerzas nuevas mâgicamente las re-

cibe de la tierra, no de los hombres.

----Temîganes, parece mentira que usted lo tome tan al pie de la letra, usted

tomândolo asî?

----Tômelo con los labios mas que no con la boca mental.

----Otras de tus marranadas verbales, no Kosmos?

----Êsa es la res, Temîganes, êsa!!

----Parece mentira que con una persona fallecida, un contertulio, ustedes no

cesan de hablar---considera Asonis.

----Cômo, luto verborrêico?, lo que serîa otra muerte: la de la palabra.

----Me parece que exageras, Kosmos, que no hay que exagerar.

----Para no hablar mucho, pregunto poco---dice el tîo de Kosmos.

----Cuâl serîa la pregunta?, amplifîcala!!

----Kosmos, y precisamente dirigida a ti.

----Escucho como Dionisio!!

----A quê se debe que hayas entrado por la puerta refiriêndote al mutismo?

----Por la necesidad de la conciencia de ser conciencia de algo.

----Y de quê fue conciencia la tuya?

----De que me fui sin decir adônde iba.

----Pero tû hablaste sobre el mutismo con ritmo y melodîa de tu novela.

----Especîficamente que forman parte de lo uno como de la otra.

----La precisiôn es relevante!!

----Êsa es la res, êsa!!

----Sospecho que aquî hay una cosa: la resonancia engendrada por la palabra y

mutismo.

----Usted como cuasi siempre que câptame bien, didâscalos---dice Kosmos que

agrega: pero dejô tal palabra y cuêntoles algo.

----Si de contar se trata, es que ha sucedido algo.

----Didâscalos, es que conocî a Argos, el apodo del soldado bâtaro de recorrido

que encontrô sin vida el corpus de Kifisodoto.

----Eureka!!, un inveterado apodo. No tendrîa que preguntar si tiene buena vista.

----Que si no serîa su pregunta una perogrullada.

----Como lo sê no pregunto.

----Y risas de Kosmos que barrunta: en sus tiempos de juventud fue el mismo y

soldado que me condujo a la celda, mas que estâ tan cambiado su semblante que

de êl no me acordê.

----Quê, tû estuviste preso?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----No exactamente, sôlo fui arrestado con el têlos de hacerme varias preguntas,

las que no me hicieron por la intervenciôn del astrôlogo Sula, y el que trâjome mi

carta astral.

----Carta astral en una celda?

----Un tanto compleja serîa la dilucidaciôn, cenutrio.

----Al fin me lo dijiste, ya me extrañaba que no me lo dijeras, y mira que ahora 

no te mirê.

----No lo miraste en busca de que te lo dijera, pero cômo no mirarlo si hablas 

con êl---dice el didâscalos filosôfico.

----Pero, Kosmos, yo a ese soldado no lo conozco----dice el tîo de Kosmos que 

ipso facto pregunta: y cuândo sucediô eso?

----Fîjate si tanto ya hace, que fue cuando tû desapareciste.

----Indiscutible que hace un montôn.

----Curioso que aûn siga siendo un soldado---dice Temîganes de Alejandrîa.

----Al respecto hice la adecuada pregunta---dice Kosmos.

----Y quê te respondio?

----Que le gustaba su trabajo como soldado de recorrido, mas dêjoles saber que

como contertulio no estâ mal: tiene sensibilidad y conspicuo apodo.

----Le hablaste de la Kosmona?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!, cômo no?, asî fue

 

      A continuaciôn de una efîmera pausa, tiempo basto para sacarle a lo dicho

anteriormente sus correspondientes lascas, Kosmos prepârase para amplificar

con mâs amplitud, lo que traduce con mâs alongamiento descriptivo, sobre los 

enlazamientos que logrânse con el traslado, las atingencias o lo correlativo de

las sustancias que entran al diâlogo, empero sucediô que no pudo hacerlo por

causa de la llegada a la Kosmona de Prixeletes, el hijo del escultor Kifisodoto,

y eyectando un estado de jeta de jaez taciturno.

----Bien-venido de nuevo a la Kosmona, Prixeletes, mas lâstima que su regre-

so haya tenido que ser en un momento difîcil, de pena, de sollozo----dice Kos-

mos.

----Asî es, Kosmos, que la vida tiene de todo un poco, mas que dentro de esta

cantidad prepondera la jovialidad y el sufrimiento, dos componentes con gran

potencialidad.

----Hemos encargado unas flores para ponerlas en derredor de la pequeña esta-

tua de Hermes cargando al niño Dioniso---dice el didâscalos filosôfico.

----Gracias a todos por haber querido a mi padre, gracias!!

----Câspita!!, didâscalos, que ni por usted ni por nadie supe lo de las flores: y

cuândo las mandaron a pedir?

----En el tiempo en que tû estuviste fuera. Y de no habêrtelo dicho fue debido

a que nos entretuvimos conversando, a que nos dejamos llevar por el fluido y

semântico.

----Yo estuve a punto de hacerlo, (de)cîrtelo, mas pudo mâs la atracciôn de la

verba que el querêrtelo decir---puntualiza Perrasiestes de Mocarês.

----Y punto a la raya y que continûe la letra---dice Kosmos.

----Y continûa con la siguiente pregunta que deseo hacerle a Prixeletes.

----De cuâl se trata, didâscalos?

----Por preferencia de tu padre quê deberîa hacerse con su cuerpo, enterrarlo

o convertirlo en pavesas?

----Eso no lo sê, ya que nunca hablamos de eso. Pero de mi parte me viene lo

segundo mejor, ya que asî tendrê sus restos para siempre. Y dîganme: alguien

de ustedes ya saben de quê muriô mi padre?

----No, Prixeletes, aûn no lo sabemos, ya que su fenecimiento fue muy recien-

te---responde Kosmos que a su vez pregunta: y tû sabîas algo si tenîa enferme-

dad alguna o padecîa de algo?

----Hasta donde yo sê no, nunca se querellô de nada, jamâs; su gusto por y la

comida fue muy que sobresaliente, y hasta ingerîa algo cuando hacîa sus tra-

bajos artîsticos, allende de que tuvo la costumbre, que con el tiempo perdiô,

de salir con la aurora a respirar aire fresco; nunca fumô ni se iba a la cama y

muy tarde, excepto  cuando laboraba en una obra que por pedido deberîa es-

tar  hecha lo mâs râpido posible, y entonces dejaba su testa sobre la almoha-

da un poco mâs allâ de la segunda vigilia.

---En realidad, y desde que lo conocî en el navîo, nunca lo vi ni tan siquiera

 con un resfriado---dice Kosmos.

----Ah, miren, han llegado las flores---dice el didâscalos filosôfico.

----A ver Prixeletes, vaya usted a descansar un rato, que nosotros nos ocupa-

mos de la colocaciôn de las flores en derredor de la estatua.

----Gracias Kosmos!!, que verdaderamente necesito el descanso, y despuês

de êste irê a palacio.

----De nada, de nada!!, y ya nos veremos en otro momento, en otra eternidad.










 









 





























































 

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