Freitag, 30. Dezember 2022

1083, 21.

         Esciato, Sefiro, Giaros y Cosura!!, afirma Kosmos previo a ocuparse

êl mismo de aberturar la puerta de la cocina. Tal intempestiva careciô com-

pletamente de la debida comprensiôn de los que estaban presentes, empero

aun asî amplifica el leñador de Britania:

----Ni que fuêramos nosotros desterrados famêlicos acogidos por însulas.

----Câspita!!, entonces sabe usted de lo que yo estoy hablando.

----Kosmos, de lo que hablas sî, mas ignoro el porquê de algo tan fuera de 

lugar.

----Al parecer el estado hambriento induce a decir disparates.

----Yo no creo que sea por eso, Kosmos, que si tû lo dijiste no fue por gus-

to, por solamente darle puesto o colocaciôn a un disparate---considera Ver-

cingetôrix.


        Mas sî de algo estaba ajeno Kosmos era de la procedencia del actual

cocinero de la corte, y al que quedâbanle dîas contados para cambiar y de

trabajo por cuestiones de salud. Era oriundo de Cosura, la que encuêntrase

entre Malta y las costas africanas, y no en el Egeo donde estân las tres res-

tantes. Lo anterior es revelado por el cibiosactes seguido a abrir la puerta

de la cocina, ya que al estar del otro lado de êsta y oîr lo que conversaban

los llegantes, êl mismo ocupôse del servicio gratuito, de la acciôn genero-

sa en funciôn del prôjimo, de la dadorîa altruista.

----Lo que parecîa ser, o me pareciô, consecuencia o resultado del estado

hambriento, fue mâs bien una especie de conexiôn con un determinado y

gentilicio---dice Kosmos.

----Viste, Kosmos, que lo que dije no fue por gusto---dice Vercingetôrix.

----Mondo lirondo, que sigo tocando fondo!!--afirma Kosmos que le pre-

gunta al cibiosactes: y cuâl es el ônoma del cocinero?

----Se llama Viator, Kosmos, Viator.

----Nada tacitum, porque hace un estrêpito tremendo.

----Tû sabrâs el porquê de lo que acabas (de)cir.

----Muy saludable que usted haya dicho eso, cibioscates, ya que al adop-

tar usted una aptitud de indiferencia carecerîa su testa de un posible fas-

tidio por consecuencia de una dilucidaciôn que darîale Kosmos.

----Cômo, Vercingetôrix, su conducta la de un felôn?

----Por quê necesariamente tal conducta, Kosmos?

----Lo sibilino revelante por medio de un separable conclusionado---dice

el leñador de Britania.

----Escuche usted, leñador: la revelaciôn sibilina de las conclusiones mâs

separadoras da pâbulo de pensar lo parvîfico que fue una atingencia en un

momento determinado, o lo que al ñudo fabricô siendo lo fabril en un peri-

riquete un recurso confeccionista de fijeza y lealtad.

----No tengo mâs nada que decir!!---afirma el leñador de Britania.

----Y risas de Kosmos que pregûntale al cibiosactes: cree usted que Viator

quisiera conversar conmigo?

----Kosmos, de momento es imposible por estar en horario laborable, no y

sê despuês si tenga ganas o no de entrar en diâlogo.

----Bueno, que si mâs tarde deseara dejar de verbar para tener enthymia,

yo me ocupo de dirimîrsela. Êsa es la res!!

----Tû estâs seguro que es êsa, Kosmos?---pregunta Vercingetôrix.

----Ostensible que êsa es!!

----En fin, que como êsta es la cocina de la corte y no la instituciôn, mejor

pasen y dejen el intercambio semântico, y bienvenidos aquî.

----Gracias por lo de bienvenidos y por abrirnos la puerta, cibiosactes.

----De nada, leñador de Britania, de nada.

----Nadie preguntôme quê es enthymia---dice Kosmos.

----No preguntamos aun no sabiêndolo---suelta Vercingetôrix.

----Y retorno de la risa de Kosmos.
























   



 




  

Dienstag, 27. Dezember 2022

1082, 20.

       Despuês de tres dîas de intensa e incensante labor teolôgica, de recibir

en el templo de Jano Quirino a una sûmula de criaturas que vinieron a con-

fesarse en busca de la absoluciôn, llega el flamen a palacio con el têlos de

escuchar  las declaraciones pecaminosas de Dido. Seguido a traspasar y el

umbral  de la puerta de la corte amplifica su epîmone favorito, motivo por

el cual abandona Kôs el salôn de los cristales, presêntase frente a êl y rau-  

do dîcele:

----Julio Cêsar fue el que dijo "Cayo un rayo en un lago de Cantabria y se

descubrieron doce hachas.

----Muy bien, Kôs, acabo de ser testigo de que has adquirido conocimien-

to, de que te instruyes en la corte: quiên fue el maestro, tû abuelo?

----Mi abuelo dijo la frase, pero quien me dijo a quiên pertenecîa fue y el

leñador de Britania, el que aûn conversa con Dido.

----Cômo?, entonces Dido estâ atrasada con el programa de recibimientos,

asî que parece que voy a tener que esperar.

----En el salôn de los cristales estâ Vercingetôrix, y en el cuarto de Rubria

estâ mi abuelo.

----Contra, como que la espera no me va a inquietar, porque al estar tales

personas en la corte seguro que no faltarâ la dialogizaciôn.

----Kôs, estaba en el cuarto de Rubria, y del que ella misma acâbame de

botar.

----Cômo, Kosmos, que tu esposa te boto de su cuarto?

----Injusticia tremenda, flamen, flagelo inmerecido, brutal!! Pero en fin.

punto a la raya y que continûe la letra.  A quê debêmosle el honor de su

visita?

----Es que tu madre quiere confesarse, pero segûn Kôs aûn estâ hablando

con el leñador de Britania.

----Câspita!!, y cuândo llegô el leñador a la corte?

----Abuelo, cuando tû estabas en el cuarto de Rubria---responde Kôs.

----Se nota, Kosmos, que estabas entretenido en el susodicho cuarto, no?

----Y risas de Kosmos que dice: cumpliendo con el cometido de cônyuge.

----Ah, verborrea de culto por la palabra hierâtica.

----Verborrea de culto por la palabra hierâtica!!, quê pimpante, flamen...

ha logrado usted atizar mi sensibilidad auditiva, 

----Quê quiere decir esa expresiôn, abuelo?---indaga Kôs.

----Ve en busca de tinta y papel, que te escribo un resumen de lo que de-

cir quiere.

----Kosmos, y quê quiere decir mâs allâ de lo que dice?

----Flamen, lo hipertêlico y engorda la finalidad; y êsta, ampulada, a Kôs

debo apocârsela: no cree usted que estamos en el campo de lo difîcil?

---Pero acaso apocada se convierte en fâcil?, ademâs de que reducida por

tu escritura.

----"El intento es lo fundamental, no el logro"

----Recuerda que "se recompensa mal a un maestro de mantenerse siem-

pre discîpulo"....

----Si permanêcese siempre discîpulo, rectifico, que usted sabe que yo y

padezco del sîntoma de las precisiones fraseolôgicas.

----Fraseologîa, brazo de la lingüistica.

----Brazo por rama: recurso retôrico!!

----Por no decir que la metâfora.

----Por no decirla?

----Ya sê, acabo (de)cirla.

----Y si sâbelo para que lo dice?

----Kosmos, vas a empezar con tu mayêutica acrobâtica?

----Con lo indefectible que pertenece al lûdico, êsa es la res, êsa!!

----Mira, abuelo, aquî estâ el papel y la tinta---dice Kôs.


       En lo que Kosmos escribe el resumen, Vercingetôrix llega y dîcele al

flamen:

----Tiempo que no veîa al representante teolôgico. 

----Y yo a usted, Vercingetôrix, el escandinavo insurrecto---dice el flamen

dando su mano derecha.

----Quê tal, cômo estâ usted, goza aûn de buena salud?

----Todo es hasta que el Uno quiera; sus designios nadie los conoce.

----Sî, ya sê, pero usted puede saber si se siente mal o bien, no?

----Yo me siento flamen, nada mâs y nada menos. Vercingetôrix, y quê ha-

ce usted en palacio?

----Dilucidândole a Kôs sobre conocimientos celtas.

----Sî flamen!!, ya me hablô sobre esas dos tribus que se me olvidan los y

nombres---dice Kôs que agrega: habitaron unas regiones de Britania, algo

que me dijo el leñador de..

----Tribus, cuâles, Vercingetôrix?

----Flamen, los trinobantes y los catuvelarios. Sabe usted algo al respecto?

----Muy someramente, conocimiento de superficie.

----Lo que yo intrepreto como cantidad de un mînimo.

----Ah sî, Vercingetôrix, y desde cuândo usted interpreta?

----Lo ûnico que perdura es el cambio!!

----Êsa es la res, êsa!!---afirma Kosmos y entrêgale el resumen a Kôs.

----Gracias abuelo, despuês lo leo---dice Kôs y se retira.

----Kosmos, y quê tû escribiste en ese papel que le diste a Kôs?---fisga Ver-

cingetôrix.

----Un resumen de lo que quiere decir una frase amplificada por el flamen.

----Verborrea de culto por una palabra hierâtica---dice el flamen.

----Y yo que pensê que podrîa descansar de la Kosmona.

----Puedo entenderlo, Vercingetôrix, puedo---dice el flamen.

----Vercingetôrix, revêleme usted una cosa---pide Kosmos.

----Cuâl?

----Quiên de los contertulios tuvo la idea de poner carteles anunciando cur-

sos gratuitos en la instituciôn para los que supieran geometrîa?

----La idea fue de Temîganes de Alejandrîa y fue apoyada por votaciôn.

----Y cursos de quê?

----Aûn no estâ decido, asî que cuando te incorpores de nuevo a la Kosmo-

na...

----Decidiremos juntos cuâles serîan?

----Eso, Kosmos, eso!!

 

        Y entonces sale Dido del salôn de los recibimientos con el leñador de

Britania y, mirando al flamen, dîcele:

----Disculpe usted la dilaciôn, pero como ve no estaba desocupada. Venga,

flamen, venga, acompâñeme al mismo salôn del que acabo de salir.

----Con gusto majestad e interês teolôgico.

----Trajo usted mâppae, flamen?

----Kosmos, los apophoreta siempre estân en mi bolsillo cada vez que ven-

go a palacio, porque siempre hay algo que puedo llevarme.

----Ah, ya me habîa informado Kôs de que ustedes estaban en palacio.

----Y en disîmiles (entregas a) actividades, leñador---dice Kosmos.

----Sabes, Kosmos?, vine a pedirle un prêstamo a Dido, que por contrato

devuelvo a largo plazo.

----Mi madre lo conoce, es usted un correcto ciudadano, uno respetuoso y

prosêlito, leñador.

----De prosêlito no tengo mucho, sôlo un poco.

----Algo es algo aun reducido, en poca cantidad, en no categorîa de muchi-

tanto.

----Kosmos, estoy famêlico, tû no?---pregunta Vercingetôrix.

----Câspita!!, que yo tengo el estômago pegado a los pulmones. Pasamos

por la cocina?

----Puedo ir con ustedes?---indaga el leñador de Britania.

----Sîganos, si es que usted asimismo famêlico estâ---dice Kosmos.

----Y como, y co-mo!!

----Usted vendrâ a la cocina, ostensible que comerâ---ludica Kosmos.













 





 































































  

Sonntag, 25. Dezember 2022

1081, 19

          

      El vestido rojo que llevaba Cornelia, color que para las cercanîas tier-

nas y edulcoradas bien que se presta, se ajusta, se examina con ojo de

halcôn, aunque asimismo por sustituciôn pudiera remitirse a una vitalicia

imago engendrada por la irrigaciôn, y la primera noche que recibiô en su

casa a Sabinsqui, lo recuerda Kosmos de un pasaje escrito en alguna que

otra pâgina de "El bullicio en el silencio", debiêndose la reminiscencia a

un hecho contado recientemente por Rubria totalmente inesperado, y que

pasô  el dîa en que estâ fue al bosque con su gran amiga con el propôsito

de algunas plantas desarraigar y volverlas a sembrar en su domicilio para

ponerlas en la hornacina, como si el orificio arqueado sirviêrales de coro-

na. Mas a Sabinsqui concomitâbalo su amigota Dina. Êsta, y tanto por su

especiosidad como por su sencillez, ganôse sûbito la admiraciôn y cariño

de Cornelia, dos  dadorîas humanas que, de mantenerse, beneficiosamen-

te  pudieran terminar  engendrando una buena amistad. una simbiosis cu-

pulosa y un vînculo inderruible. Seguido al disfrute del aperitivo con de-

licias tîpicas de la ciudad del ocio, Cornelia sirve la comida silbando las

notas de una canciôn popular que tocaba un trovador bajo el balcôn y de

su enamorada, hasta que un dîa el progenitor de êsta mojôle la testa con

un cubo de agua, razôn basta como para dejar de tocarla en el mismo lu-

gar.



  

Freitag, 23. Dezember 2022

1080, 18.

        Lamberti de Valpolicella aparece en "En el bullicio en el silencio" co-

mo un mirîfico colega de Sabinsqui, y de los tiempos en que êste fue actor 

trâgico. Para  el mundillo no sôlo de la actuaciôn sino asimismo para el de 

los intelectuales, tales tiempos fueron de gran relevancia por proteger y de-

fender a todo trance tanto a actores como a escritores, y por lo mismo has-

ta llegô a pensar su majestad Vologeso en construir una academia artîstica

en los arrabales de Bedriaco, construcciôn que vendrîa despuês de la del 

pasadizo, mas que no hizôse por el repentino sucumbimiento del rey. Em-

pero Lamberti ni fue actor ni escritor, aunque sî una criatura que caracteri-

zôse por su visiôn pudiente, lo que dilucida el porquê de las visitas muchi-

tantas que tuvo en su casa de actores y escritores, los que interesados en 

el futuro querîan saber algo de êste formulando gayamente una ringlera de

preguntas. Uno de los interesados era Sabinsqui, el que tambiên amante y

de la escritura resonâbale en su mente la idea de escribir una novela, pero

que una con cierta complejidad y como tal difîcil de encontrarle un tîtulo,

de lo que sale que sus preguntas giraban en derredor del eje de lo anterior.

Resultô curioso el hecho, de que a pesar de que Lamberti al principio pen-

saba de Sabinsqui que carecîa de imaginaciôn, que su magîn no estaba su-

ficientemente preparado, con el pasar del tiempo y con el de las horas de

conversa  en su casa el afecto que cogiôle (a)quêl fue tanto, que hasta vo-

luntariamente  escribiôle en un  papel varios tîtulos posibles de acuerdo a 

lo  escuchado sobre la  novela; o mejor dicho, sobre el tema de êsta. Pero

en cambio Sabinsqui no quedô satisfecho con ninguno de los tîtulos, nin-

guno le convino, por lo que entonces, y para eludir un trabajo de incesan-

te pensamiento, decidiô ponerle a su novela Lamberti de Valpolicella.

    Tal ônoma, y desde que fue escrito en la primera hoja, la que no es otra

que  la incunabula de la novela, quedô doblemente subrayado, lo que tra-

duce  una cierta e indubitable importancia, que si no una significancia te-

nora o pinacular; da la impresiôn de que las letras que compônenlo estân

de fiesta al revelar un gentilicio o saltan por êste, mas un salto que no es

el conocido en una hoja, en un espacio con limitaciôn y pensado para un

fin deîctico, el que indica o señala algo, allende que sin pasar de un ana. 






 








  

Donnerstag, 22. Dezember 2022

1079, 17

        El ESPEJO IMPOLUTO

        (preludio semântico por la composiciôn geomêtrica corporal)


         Kosmos sacôle provecho al espejo al utilizarlo como medio para un

fin: el descollamiento invertido de la propia imago. Con êste sentîase Ru-

bria doblemente feliz, poseîda por lo eudemônico multiplicado por dos, y

como una fêmina que, al servicio de Vesta, gozaba al mâximo el instante

en el que prepondera el ritmo sistâltico, el caracterizado por la temperatu-

ra  elevada, por el  bullir de lo vehemente que hierve su fragancia interna

a  pesar de lo humectante  acarreado por el sudor, endeble salida de gotas

que refresca las fricciones, los menesteres rozamientos y los toques adus-

tos en plena actividad complaciente o seductiva, e incesantes hasta llegar

el apogeo, el que de facto pone la finalidad al ritmo susodicho, la posible

terminaciôn , el acabamiento puntualizado, infraestructura de un proceso 

bio-lôgico que cumple con su funciôn.

      Mas en la parte izquierda superior del espejo habîa pegada una frase

que decîa: lo simbiôtico no es lo histriônico parcionero de lo paliativo y

que proporciona efîmeramente la katharsis de la tragedia, y escrita hace

ya  bastante tiempo  por Kosmos, aunque pensada para incorporarla a su

obra  "El bullicio en el silencio", mas que ora cobra una mayûscula rele-

vancia al estar sucediendo una atingencia de organismos. Debiêrase cla-

rar que fue Rubria quien la pegô a la lamina de cristal, y a raîz de sacar-

la de entre una sûmula de hojas atiborradas de letras, cantidad que en y

realidad  no era otra cosa que el manus-crito original del artîfice y para

la susodicha obra----de recordarse Kosmos de una cosa curiosa, es que

êl mismo subrayô dos veces el ônoma forâneo que pûsole a lo escrito a 

mano: Lamberti de Valpolicella, nombre  que nadie supo a excepciôn y

de Rubria que jamâs quiso saber el motivo o el porquê de lo reforzado

dos veces con lîneas oscuras---y guardado en una carpeta de cuero con

el fin de eludir que lo embadurnase el polvo. Por la mayûscula relevan-

cia nombrada anteriormene es que Kosmos no piensa en responsar a su

esposa por sacar la frase de lo que era su empollamiento, su hontanar y

de calentura, su por extensiôn Prometeo desencadenado, porque con la

cadena resultarîale imposible mantener su dadorîa contraria a la del in-

vierno, incompatible con êsta por no conservar termostato, allende que

regulador de temperatura vigente al ocurrir lo simbiôtico, pudiera pen-

sar un sujeto con fantasîa elevada, con profundidad y fâcil traslado de

un sîmbolo a otro.

      En la parte derecha inferior del espejo estaba el fauno, no ya entre

las piernas de Rubria. Allî, posicionado erecto, combinaba con el espe-

jo una mîmesis festiva, que si no contribuîa a formar un pastiche atrac-

tivo entre lo apolîneo y lo dionisîaco, mezcla que pudiêrase dividir en

funciôn  de lo  preferente o lo selectivo de las miradas: si la de Rubria

mâs por la forma; la de Kosmos, y en plena fidelidad por la representa-

ciôn, por lo virado o por el viraje, algo asociado a las bacantes al subir

la voz y gritar lo que serîa un comienzo lûdico: evohê, evohê!!




  



 






 









 


 






 

Dienstag, 20. Dezember 2022

1078, 16.

      Las regiones de Suffold y Essex, y mencionadas por Vercingetôrix con

tremenda jovialidad, despertaron sûbito el interês de Kôs. Por tal razôn es

que entonces sale del salôn de los cristales y dirîgese al salôn donde Dido

recibîa a todas las criaturas que llegaban a palacio, y donde habîa una me-

sa  larga en la que la reina apoyaba sus brazos, solvento contra la rectitud

de la columna una vez finalizadas las conversaciones mâs extensas, y so-

bre la cual descansaba una bola del mundo polîcroma con todos los paises

del orbe. Mas al mismo tiempo llega a la corte el leñador de Britania, y el

que es conducido por el cibiosactes al salôn susodicho en el que deberîa y

esperar hasta que fuese atendido por su majestad. 

----Ah, Kôs, no sabîa que estabas aquî. Quê quieres encontrar en esa bola

con varios colores?---pregunta el cibiosactes.

----Dos regiones de las que me acaba de hablar Vercingetôrix

----Y cuâles son tales regiones?

----Suffold y Essex!!

----Kôs, busca Britania, que es donde estân las regiones---dice el leñador.

----Y cômo usted sabe eso?

----Porque yo soy oriundo de allî, y esas regiones ocupan la zona norte del

rîo Tâmesis y fueron habitadas por trinobantes y catuvelarios, y considera-

dos aquêllos como la tribu mâs pudiente.

----Vaya, quê casualidad!!, el mundo es pequeño, como esta bola.

----A quê dêbese que hayas dicho lo que dijiste?

----A que Vercingetôrix tambiên mencionô esos nombres, los que a decir y

verdad no se me acaban de pegar.

----Imposible que los desconozca Vercingetôrix, quiên mejor que êl para y

conocerlos? Sobre todo los primeros son la tribu con mâs fuerza y viveza.

Te dijo Vercingetôrix de dônde sale el nombre de êsta?

----Hasta ahora no. De dônde?

----De tri y novio, que significa "el pueblo mâs vigoroso".

----El pueblo, no es una tribu?

----Es que una tribu forma un pueblo, pero pequeño; entiendes?

----Sî!!, no es difîcil. Y dîgame, leñador, quiên dijo lo siguiente: cayô un

rayo en Cantabria y se descubrieron doche hachas.

---Ah, tal es una frase celebêrrima, la conoces tambiên por Vercingetôrix?

----No!!, sino por mi abuelo..

----Ya, otro con suficiente conocimiento como para saberla. La frase perte-

nece, precisamente, al conquistador de la Galia y de las tribus, Julio Cêsar.

Y por quê no te lo dijo tu abuelo?

---Porque Vercingetôrix le dijo a mi abuelo que se largara del salôn de los

cristales.

----Ah, entonces estâ Vercingetôrix en este salôn?

----Asî es, leñador, allî estâ!!, lugar donde me explica sobre los celtas.

----Te explicaba, porque ahora estâs aquî, no?

----Brevemente, porque sôlo vine a saber dônde estaban ubicadas las re-

giones.

----Y eso que te interesan los celtas?

----He leîdo algunos libritos sobre ellos y me resultan atractivos.

----Atractivos?, bueno, si eso es lo que te resultan...

----Y usted a que viene, a hablar con Dido, leñador?

----Sî, Kôs, si!!, a hablar con su majestad, la que debo esperar aquî. Pero

cuândo se fue el cibiosactes, que estaba detrâs de mî?

----El muñecôn de palacio que estâ en cualquier parte despuês de termi-

nada su funciôn diaria.

----Cômo que el muñecôn de palacio? Es una inventiva tuya o de tu abue-

lo?

----Mîa, leñador, mîa!!

----Sabes quê?

----Quê?

----Que sin con tan pocos años se te ocurre algo como lo anterior, cuando 

tengas mâs edad superarâs a tu abuelo en materia expresiva.

----Cree usted que eso pueda ser posible?

----Kôs, tan sôlo poquîsimas cosas son imposibles. Sigue leyendo, adqui-

riendo vocabulario, y ya tû verâs, que bien sabe tu abuelo lo beneficioso

que son estas cosas para sacarle riquezas al mundo semântico.

----Sacarle riquezas al mundo semântico (...) me gusta la frase. La puedo

copiar, leñador?

----Sî claro!!, que de hecho no es mîa.

----Ah no?

----No kôs, la escuchê en algûn momento viajando por el mundo.

----Usted viajero?, no lo parece.

----Kôs, y como debe parecer un viajero?

----Usted no estâ lleno de polvo ni usa botas.

----Otra de tus ocurrencias?

----De mi abuelo y que me la ha repetido.

----La repeticiôn y tu abuelo, dos cosas compatibles, pero te...

----Al parecer la conversaciôn es interesante, no?

----Buenas, Dido, buenas!!---afirma el leñador de Britania.

----Yo me retiro, regreso al salôn de los cristales, que Vercingetôrix me

espera---dice Kôs.

----Dale un saludo de mi parte---pide el leñador de Britania.

----A ver, leñador, de quê quiere hablar usted conmigo?

----De lo siguiente: de problemas de peculio, que la venta de madera ha

decaîdo notablemente en Bedriaco.


 






































 


















 




Sonntag, 18. Dezember 2022

1077, 15.

        De soslayo, porque de ser con profundidad el entendimiento resultarîa

difîcil, que no son los oîdos de una criatura escandinava octogenaria sino y

los de un infante del Sur con edad poquitîsima, caracterîzase la improvisa-

da dilucidaciôn que da Vercingetôrix a Kôs en palacio, y concreta y especî-

ficamente sobre mitologîa celta y en el salôn de los cristales, empero sin la

presencia de Coronide, la bailarina pelirroja, la que en este lugar de la sede

mayestâtica  ejercita sus piernas largas, las que analoga Kosmos con tentâ-

culos de pulpo. Aquî la resonancia era disîmil por la sûmula de lâminas de

vidrio que hay, menos que por el motivo de la imago que multiplîcase al y

reflejarse  en êstas, aunque de acuerdo con inveteradîsimas creencias, ver- 

bi gratia la del cibiosactes, la vibraciôn del sonido es aûn mayor al contar

con la posibilidad de una reproducciôn de cantidades corporales e iguales

en formas y medidas, dândole viveza a la proyecciôn, a lo eyectado con y

el color de las ropas, creencia que, a la postre y al cabo, totalmente carece

de un basamento teolôgico que abôguela o que simple y llanamente no la

dê como imposible, como un pneuma que pasa en funciôn de arrastrar lo

exclusivamente  fantasioso o de contribuir a que salgan del ipsum fantas-

magôricos restos depositados por el diantre, el que in casu tiene un genti-

licio alejandrino, de oriundez oriental.

----A ver, Kôs, que los trinobantes y los catuvelarios eran amantes de los

caballos negros, como el tuyo---dice Vercingetôrix.

----Los quê, Vercingetôrix, los quê?---pregunta Kôs rascândose la testa.

----Los pertenecientes a unos tribus romanizadas por el que dijo: cayo

un rayo en Cantabria y descubriêronse doce hachas.

----Contra, abuelo, que tû estâs por todas partes---dice Kôs.

---- Kosmos, que la dilucidaciôn no es para ti, asî que retîrate inmediata-

mente----pide Vercingetôrix señalando la puerta.

----Age para mî mismo, age!! Ya me fui!!


      Para entrar en relaciôn con la obra perfecta de la naturaleza, atingen-

cia que de facto es dejante del correspondiente beneficio, vuelve a pene-

trar Kosmos en el cuarto de Rubria, pero ignorando totalmente que êsta

lo esperaba con una estatuilla de un fauno entre las piernas, y comprada

a un vendedor ambulante que encontrô cercano a la tienda donde adqui-

riô los vestidos blancos, y el que allende dejôle saber que era una imita-

ciôn de la imago del fauno que estâ en Pompeya y cual significaciôn no

es otra que el poder fecundativo.

----Câspita!!, y dônde tû metiste la estatuilla que yo no la vi y el mismo

dîa que compraste los vestidos blancos?---pregunta Kosmos.

----Estaba en el fondo de la bolsa donde guardê los vestidos---responde 

Rubria tocando la estatuilla.

----Y por quê no me dijiste que la compraste?

----Eso es mâs importante que donde la estâs viendo ahora?

----Segûn donde estên las cosas es que tiênese en cuenta la importancia.

----Y entonces quê importancia tiene la cosa donde estâ?

----Una tremenda, tre-men-dî-si-ma!! Êsa es la res!! Y cômo tû supiste

que venîa para acâ?

----Por la resonancia de palacio, y al decirte Vercingetôrix que te largaras

del salôn de los cristales.

----Sî!!, mas me pudiera haber ido para otra parte, no?

----Kosmos, que conociêndote como te conozco, no creo que alguna par-

te de palacio tenga para tî mâs importancia que êsta.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que nôtase que

no me desconoces.

----Dejarâs tu facundia y te acercas mâs a mî?

----Aûn mâs cerca?, que mira que si no no quepo--  dice Kosmos riendo.

----Tu medida es la justa, asî que no digas mâs que no cabes. Le pasaste

el cerrojo a la puerta?

----Y por quê, si aquî nadie va a entrar, que no es la puerta ni del templo

de Jano Quirino ni la de la Kosmona?

----Escûchame, hazme caso y pâsalo!!

----Lo paso inmediatamente sin dilaciôn alguna: allâ voy!!
























 








  

Freitag, 16. Dezember 2022

1076, 14.

        Mas si al cuarto de Rubria arrumbaron sus pasos Kosmos y el cazador

inmediatamente de llegar a la corte, Kôs fue en busca del cochlear y los ca-

racoles. Aquêllos fueron seguidos por el cibiosactes, y el que traîa una jaula 

con un blanco ratôn, solvento posible  contra la conducta del gato lah de no 

querer salir del baûl, y donde habîase metido trayendo en su boca un pesca-

do azul. 

----Câspita Rubria!! De dônde sacô el pescado azul el gato?

----De la basura, de la basura---responde el cibiosactes que agrega: y yo no

sê cômo lo vio, porque todos los pescados que botê estaban envueltos con y

un papel plateado.

----No es por la vista, cibiosactes, sino por el olor que los detectô----dice el

cazador.

----Y eso que usted me dijo, cibiosactes, que como estaban descompuestos

no les interesarîan al gato.

----No serîan del interês del gato para ingerirlos, que fue lo que te dije con-

cretamente, digo, si mal no recuerdo, Rubria.

----Y de dônde usted sacô ese ratôn blanco, cibiosactes?---pregunta Rubria.

----De vez en cuando pasea por la cocina; es muy manso; se coge fâcil, lo

mismo a decir que no pone resistencia, ademâs de que cuando tiene hambre 

se posiciona al lado de uno de mis zapatos y me mira con cierta fijeza.

----Y, cibiosactes, si es muy manso por quê lo trae en una jaula?

----Rubria, para no darle demasiado calor con mis manos, por eso.

----Y quê usted cree, cazador, que dê resultado soltar al ratôn blanco para

que sûbito abandone el baûl Lah?

----Aquî tengo el cochlear y los caracoles---dice Kôs al entrar en el cuarto.

----Kôs, no cuasi que me acabas de prometer no tirarle mâs caracoles al ga-

to?---pregunta el cazador.

----Sî!!, no hace mucho, pero como êsta es una situaciôn especial, pensê...

----Pues deja de pensar que ya como que tenemos la soluciôn para que Lah

salga del baûl---dice Rubria.

----Kosmos, aunque Lah juega en mi casa con un ratôn negro, no puedo y

asegurar que haga lo mismo con uno blanco, mas que por no poderlo ase-

gurar no quiere decir que sea imposible---responde el cazador a la pregun-

ta hecha anteriormente.

----Entonces hay que probar. A ver, cibiosactes, suelte al ratôn blanco.

----Espera, espera, espera---dîcele el cazador al cibiosactes, agregando la

siguiente pregunta: cômo va a ver al ratôn blanco Lah si estâ metido en el

baûl?

----Verdad que sî, me fallô la geometrîa, mas con la que voy a decir cosa

para resolver el problema me ganarê el aplauso de todos.

----Y cuâl es la cosa, Kosmos?---pregunta Rubria.

----Virar el baûl y asî Lah podrâ percibir al ratôn.

----Aplausos, Kosmos, aplausos!!---afirma el cazador.


      A raîz de los aplausos aparecen en el cuarto de Rubria las âcraticas Lu-

cila y Crotonia, apariciôn no tan debida a la resonancia dejada por el man-

tenido breve palmeo de manos, sino que por la ubicaciôn cercana del cuar-

to de êstas con el de aquêlla, por la distancia entre ambos dormitorios que

llegaba (solamente) a la sûmula de cinco metros; lo que traduce, sin nece-

sidad de una interpretaciôn, de la hermenêutica, que el traslado de un pun-

to a otro puêdese hacer en cuestiones de poquitîsimo tiempo. Pudiera y de

soslayo decirse, para no caer en profundidades expresivas y engendrantes

de un posible excurso, el que de facto servirîa para colorear el tempestivo

momento con elementos forâneos al curso selectivo de la fluencia en colo-

caciôn o en puesto, que escuchar el susodicho traslado era cuasi imposible,

aun con el uso de suecos o chancletas de madera, ya que las âcraticas al y

haber crecido caminando todos los dîas en la arena dura de la însula de la

Espuma, isla de la que segûn cuêntase naciô de pavesas volcânicas, acos-

tumbrâronse a pisar tal superficie con una delicadeza tremenda, de lo que

sale que el andar que caracterîzales es de jaez silencioso. De efîmera rele-

vancia revelativa resulta el pensamiento que tuvo Lucila, el que nada mâs

y nada  menos no es otro, que el de que en el cuarto de Rubria una impro-

visada fiesta estaba teniendo lugar, ya que para toditas las fêminas que vi-

vieron en la însula de la Espuma los aplausos sôlo oîanse al ser los jolgo-

rios posibles y en una fecha determinada, fiestas en funciôn de honorizar

a la deidad salida de la espuma.

---Câspita!!, que afirmo porque ustedes han llegado sin nadie escucharlas

y las dos con bata blanca---dice Kosmos al percatarse de la presencia y a

su lado de las âcraticas.

----Te parecimos entidades aparecidas acopas, Kosmos?---pregunta Cro-

tonia que a su vez pregunta: y quê estâ pasando aquî?

---Que el gato Lah saliô del baûl al ver al ratôn blanco---contesta Rubria.

---Y el pescado azul de dônde saliô?---indaga Lucila.

----Del estuario cercano a la mar que por mucho tiempo humedeciô la y

orilla de la desaparecida însula de Aphros---responde el cibiosactes.

----Lo pensê, lo pensê, que nosotras comimos varias veces pescados con

ese color---dice Lucila que le pregunta a Crotonia: te acuerdas de eso?

----Cômo olvidarlo, Lucila, cômo?

----Y saben ustedes a quê se debe tal color?

----Rubria, segûn los pescadores de la zona, aunque mâs de una vez discu-

tiesen entre ellos por ciertos y determinados problemas de conocimientos,

el color tiene que ver con un sustento que sôlo encontrâbase en ese estua-

rio...

----Sî, Lucila, sî!!, pero el sustento lo sacaban los pescados de unas rarî-

simas algas...

----Algas no, sino vainas acuâticas.

----No Crotonia!!, vainas no sino algas de...

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, igual si vainas

o algas, que el caso es que los pescados son azules---dice Kosmos.

----Bueno, Kosmos, tu esposa hizo una pregunta, no?---pregunta Lucila.

----Imposible eliminarla, posible indeleble!!





















  





  






  



 








 






 

 

Dienstag, 13. Dezember 2022

1075, 13,

    (en la recâmara)


          A continuaciôn de traer la cuarta lujosa copa, y tan lîmpida y cui-

dada que parecîa acabada de comprar,  agarra la botella el copero, intro-

duce en su corcho un abridor de plata, y con una têcnica sumamente es-

pecial, menos vista va sacando el tapôn con lentitud, hasta que pasados

unos segundos queda la botella aberturada. Kosmos, y al percatarse sû-

bito de la forma en que era extraîdo el corcho, concentra sus retinas en

busca de lo que diêrale un sustento para amplificar acopas su indefecti-

ble verba, la estimadîsima y amada por encima de todas las cosas, que

si no la imprescindible por el cupular beneficio que dêjale o el gozo in-

dubitable que estimûlale. 

        Mas al mismo tiempo, y sosteniendo con su mano derecha la traî-

da cuarta copa, el cazador dase cuenta de la fijaciôn de la mirada de y

Kosmos, mas como si quisiera penetrar por el orificio de la botella pa-

ra râpido entrar en atingencia con el dueño del afrodisîaco que descan-

saba adentro, allende que ajeno totalmente a la frotaciôn acicateante y

seductiva. Nada de extraño esta impresiôn, y mucho menos sabiendo

que es la de alguien que, amên de cazador con arco y flecha, a su vez

es taumaturgo, pero in casu sin un aval conspicuo que garantîcele una

aceptaciôn general o colectiva, de lo gregario que amîstase por cono-

cer sobradamente una sûmula de cualidades dadora de lo que masiva-

mente onômase confianza tempestiva, la que por lo mismo suele mâs

breve ser que longeva, perpetua.

----Quê es lo que estâ pasando aquî, que uno mira una cosa y êsta es

mirada por otro?---pregunta el cocinero de Irlanda.

----Câspita!!, que usted mira bien, cocinero---dice Kosmos que agre-

ga: si lascara de la masa que frente a sus ôculos presêntase tendrîa la

posibilidad de tener un mayûsculo beneficio, un alegrôn por lograr y

un des-cubrimiento.

---Alegrôn por eso, Kosmos? Me permite, copero, asir la botella con

mis propias manos?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, cocinero, que

usted me ha querido de-mostrar quê es lo que dêjale un alegrôn--dice

Kosmos.

----Mâs clara no podrîa ser tu comprensiôn, Kosmos, mâs clara no!!

----Mâs clara ya serîa oscura, porque la intensidad obnubila.

----Dijo Kosmos!!---afirma el copero.

----Cazador, incline usted un poco la copa, y deje de mirar a Kosmos

que no es el que tiene la funciôn de Ganimedes..

----Pero su mirada es como la de un âguila---destaca el cazador incli-

nando la copa.

----Y un âguila que no choca con otro, que entonces no es uno que...

----Fue enviado a cumplir una misiôn---agrega el cazador.

----Y una que termina en el ompalos del mundo.

----Cômo, Kosmos, en el ompalos del mundo?---pregunta Arete.

----Êsa es la res, Arete, êsa!!, el ombligo, Delfos!!

----Quê pretendes, Kosmos, empezar a hablar del templo de Febo?

----Câspita cazador!!, que usted sî que conoce ni mêtodo.

----Hace un evo ya, cuando trabajê como taumaturgo en el navîo: te

acuerdas?

----Ludica usted semânticamente, cazador?

----Paralelamente la marranada a la tuya imprescindible!!

----A ver, y ya que todas las copas lujosas estân llenas...

----Brindemos por mi gato, cocinero, por êl---dice el cazador.


       Sucede, entonces, que al unirse las voces, levantarse las copas y

repetir tres veces: por el gato, por el gato!!, regresa Kôs a la taberna

para comunicarle a Kosmos, de parte de Rubria, lo siguiente: ven y

lo mâs râpido posible a palacio, que no puedo sacar del bâul al gato

que trajo un pescado azul, razôn por la cual dîcele el cazador a Kos-

mos sobre el pucho:

----Voy contigo a palacio, no vaya a ser que pôngase rebelde Lah y

les caîga a ti y a Rubria (a)rañazos, que bien que conozco su conduc-

ta cuando tiene cerca uno de sus alimentos.

----Age, cazador, agê!!---afirma Kosmos y pregûntale a Kôs: viniste

a pie o con la bestia negra?

----Con la bestia, con la bestia oscura!!, y sin soldados.

----Y caben tres en el lomo?

----El tercero quedarîa fuera de la montura.

----Me propongo para ser el tercero---autoselecciônase el cazador.

----Kosmos, si quieres nos brindamos (a)yudarte---dice el cocinero de

Irlanda.

---Caspita!!, que no se trata del leôn de Nemea, mas gracias por anun-

ciar la ayuda gratuita. Quêdense ustedes aquî y sigan en fruiciôn.

----De acuerdo, Kosmos, y ya nos veremos.

----Entonces, nos vamos?----pregunta Kôs.

----Que de quedarnos nos quedamos con calor!!, Al avîo, al avîo!!

----Cômo, abuelo, cômo?

----Te explico despuês, mâs tarde.


        Non plus ultra de siete minutos de cabalgar sobre la superficie recta,

Kosmos ve un cartel que decîa lo siguiente: cursos gratuitos en la Kosmo-

na para el que sepa geometrîa. Mas una vez que enderezô su testa para mi-

rar hacia delante, pregûntale el cazador:

----Y quê entonces, que el que no sepa de geometrîa tendrâ que pagar tales

cursos?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, cazador, que yo ni

sê de cuâles cursos trâtanse. Al parecer los contertulios multiplican la fies-

ta cuando yo no estoy en la Kosmona.

----Abuelo, y por quê hay que saber geometrîa y no otra materia?---pregun-

ta Kôs.

----Kôs, la respuesta serîa bastante larga; no corta, amên que compleja en

su extensiôn.

----Mira, Kosmos, de nuevo otro cartel, pero con las letras en blanco y el

fondo negro---dice el cazador.

----Câspita!!, lo contrario al primero...

----Con letras negras y fondo blanco. Y quê tû opinas, quê dices?

---Conociendo al colectivo de la instituciôn tan sôlo dêbese a una cuestiôn

de estêtica.

----Abuelo, y no es posible que aparezca otro cartel todo negro o todo blan-

co?

---En lo atinente a lo que se habla puede pasar como en el segundo sistema.

----O sea, donde todo es posible?---pregunta el cazador.

----Êsa es la res, êsa!!

----Y abuelo, cuântos cursos se podrîan dar en la Kosmona?---pregunta Kôs.

----Mâs de uno, unos cuantos, montones.

----Los que necesitan de un programa serio, no Kosmos?

----Cazador, que mientras mâs circunspecto sea un programa mâs entra y en

dificultad, en tropiezos.

----Cômo, verdad, o tû estâs jugando?

----Ora circunspecto estoy!!

----Y cômo se puede dejar de ser serio para ser humorista?---indaga Kôs.

----Es imposible dejar de ser. Mâs trâtase de una modulaciôn, a partir de un

trabajo volitivo, que de un querer señero acosado por el capricho.

----De un querer señero acosado por el capricho (....) me cae bien la expre-

siôn, me gusta Kosmos.

----Amplifica usted el porquê, cazador?

----Porque me identifico con ella, me queda cerca.

----Cômo que le cae bien la expresiôn, acaso puede conocerla?

----Kôs, no la tomes taxativa- racionalmente la verba, que mejor disfrûtase

quitando al pie de la letra y un lôgico tanto por ciento---enseña Kosmos.

----Sabes a quiên me recuerdas por lo acabado (de)cir, Kosmos?

----De quiên trâtase? Amplifique la criatura, cazador.

----El capitân orcivo, êl.

----Câspita!!, el propietario înclito de los decires mâs longevos.

----El capitân orcivo? 

----Kôs, no te metas en un laberinto o en la caverna con estalactitas que y

goteando congelan--- dice Kosmos que agrega: calcarios colgantes perni-

ciosos in casu.

----Kôs, te puedo pedir una cosa?

----Cuâl cazador, cuâl (...) conducir la bestia?

----Que no le tires mâs caracoles al gato, que le puedes sacar un ojo.

----Estâ bien, cazador, no se los tiro mâs, se lo prometo.

----De tal tronco tal corteza!!---afirma Kosmos.

----Sî sî, que ya sê que el tronco es mi padre.

----Cômo olvidar la misma costumbre de Kosmithôs cuando fue niño con

el cochlear---dice el cazador que pregûntale a Kosmos: te acuerdas de la y

primera vez que me dejaste saber tal costumbre?

----Regresando a la alcheringa, fue cuando usted entrô en palacio no mu-

cho despuês de haberle dadivado la testa del tejôn a Kosmithôs ya siendo

cazador.

----Una memoria elefantina, tremenda!!

----En breve arribamos a la corte con el caballo oscuro---anuncia Kôs.

----Mejor que con el del sol, que si no todos nos ven---ironiza Kosmos.





















































  










 



 























 

   

Samstag, 10. Dezember 2022

1074, 12, quinta parte.

      Regresando a la recâmara, y en el preciso momento en que el copero

llegaba con una bandeja con el peso de tres lujosas copas y el de una bo-

tella aûn si abrir con la dadorîa dionisîaca, el cocinero de Irlanda apârta-

se sûbito de la ûnica ventana que tenîa el pequeño dormitorio, y debido

no  a otra cosa que al  encajamiento profundo en êsta de la punta de una 

flecha, lo que como tal diole pâbulo al copero inmediatamente de salir a

indagar  quiên la habîa disparado. De tal guisa no hizôle falta averiguar

nada, porque con tan sôlo abrir la puerta y salir al exterior estando de je-

ta y con la mirada larga en busca del arquero, el cazador sin dilaciôn dê-

jale saber lo siguiente:

----Disculpe usted el tiro de flecha, el que no era para su ventana sino y

que para un venado que de êl pudo escapar, y no me pregunte cômo su-

po el venado que la flecha venîa hacia êl, porque ni yo mismo puedo y

responder a tal pregunta.

----De tratarse de usted, cazador, no hay problema, que de ser otra per-

sona seguro que tendrîa que ocuparse o de la reparaciôn o de pagarme

en efectivo el daño causado a la madera de la ventana.

----Captaciôn a distancia del pernicio mortal, de la saeta que lo atrave-

sarîa de lado a lado---dice Kosmos.

----Y quê tû haces aquî, no deberîas estar en la Kosmona?----pregunta

el cazador.

----Câspita!!, que usted lo acaba de preguntar: deberîas, entonces, co-

mo no es obligatorio, estoy en otro lugar.

----Kosmos, no entendî eso de captaciôn a distancia del....

----Copero, era como la respuesta que el cazador no dio a la pregunta

que usted no hizo de cômo el venado supo que la flecha acercâbase  a 

su cuerpo.

----Y cômo tû oîste eso, si estabas adentro?

----Ya habîa salido y estaba cerca de ustedes, mas como usted estaba y

de espalda no me percibiô.

---Y usted, cazador, que estaba de frente, vio a Kosmos a la zaga de mî?

----Asî es, copero, si que lo vi, mas como me disculpaba...

----O una cosa o la otra: o pide disculpas o deja saber que me percibe.

----De ti quê otra verba pudiêrase esperar, Kosmos?

----Otra serîa cierta porque es imposible, copero.

----Cômo, Kosmos, no es posible el disparate por lo que acabas (de)cir?

----No complîquese usted, copero, con preguntas que pudieran llevar a

una complicaciôn mayor, de las que extiêndense y tienen mâs lejano el

punto final.

----Yo no puedo con êl, cazador, nunca he podido, ni cuando lo conocî

en la ciudad del ocio---dice el copero mirando a Kosmos.

----Lo conocemos desde la alcheringa, y eso de poder con êl ya sabemos

que es difîcil, tiene sus dificultades, etc---agrega el cazador.

---Ataraxia que engendra verborrea circunspecta la de usted acabada de

amplificar---dice Kosmos.

----Kosmos, y cômo le va a tu nieta con mi gato Lah?

----De suntuosa a con atingencia mirîfica.

----Quê es eso, una graduaciôn, una escala o algo parecido?

----Algo anâlogo a una escala, una graduaciôn---responde Kosmos riendo

y que agrega: Kôs es el que engêndrale una pejiguera al gato.

----No me digas, y por quê?

---Porque câele a caracolazos con el cochlear al estar el gato acostado en

los pulvinares.

----Como que tu nieto tiene la misma costumbre que tu hijo cuando era y

pequeño, no?

----Kosmos, tambiên tu hijo tirâbale caracoles a un gato?

----No copero, no!!, sôlo que los lanzaba con el cochlear, siendo êsta la

costumbre a la que refiêrese el cazador.

----Kosmos, ya estâs enterado de lo que hace actualmente Angelicus?

----Rubria me dijo que es el ônoma del vendedor de la tienda donde se

compran vestidos blancos, y sobre êl hablamos, no escapando de mi la

sospecha de que tratâbase del que alquilaba botes.

----Pues sospechas bien, porque no es otro que êse.

----Tan ônoma ya me daba vueltas en la testa, algo que tiene que ver y

con...

----Igual, Kosmos, con lo que tenga que ver o no, que el caso es que de

alquilar botes pasô a ser vendedor: no te parece un cambio tremendo?

----Como cambio sî que parêceme asî, pero sabe usted una cosa, caza-

dor?, que mâs vale una senecta suerte que una nueva por tener.

----Como que me queda cerca lo que acabas (de)cir, porque la suerte y

mîa en la ciudad del ocio no es la misma que la de aquî en Bedriaco, lo

que no quiere decir que êsta sea mala---acentûa al copero.

----Mire, cazador, tenga su flecha, que la acabo de sacar de la madera.

----El cocinero de Irlanda!!, quê sorpresa!! Pero usted no se habîa ido

definitivamente de Bedriaco?

----Asî fue, mas antes de llegar al Norte conocî a mi novia y entonces

regresê al Sur; ella estâ adentro, en la recâmara.

---Cazador, si lo desea se puede quedar, lo que eso sî, debo ir en busca

de la cuarta copa---dice el copero.

----Acepto la invitaciôn, copero; y, a usted, cocinero, gracias por traer-

me la flecha.

---De nada, cazador, de nada---dice el cocinero regresando a la recâma-

ra.

----Entonces vamos adentro, cazador?

----Sî, copero, vamos!!


       Simultânea y subrepticiamente, y en palacio, Rubria pônese en fun-

ciôn de buscar al gato, y con mâs ganas que nadie de encontrarlo por la

ûnica y razôn de haberle destrozado sus querîdîsimos vestidos blancos; 

y entre êstos, allende  que el que costôle mâs caro, el de lana de Canuso, 

empero sin saber concretamente quê harîa con êl una vez hallado. A pe-

sar de haberle barruntado Dido, algo que sucediô no hacîa mucho, cuan-

do  ambas estaban acostadas en los pulvinares, acomodamiento corto y

lo que traduce que efîmero, de que los gatos cuando son buscados debi-

do a un rescoldo o por el motivo de justicia personal suelen ponerse tan-

tîsimamente agresivos y como tal indômitos, Rubria hîzole poco caso a

este barrunte, lo pasô por alto por considerarlo totalmente consecuencia 

o efecto del afrodisîaco, de una verba noticiada bajo el imperio acosan-

te de êste, sin agregar que por cuestiones empîricas la reina jamâs habîa

tenido un gato, de lo que saldrîa entonces la siguiente pregunta de cate-

gorîa lôgica: quê sabe su majestad de felinos para noticiar algo con tan-

ta seguridad?

     Mas en lo que la bûsqueda sucedîa a escondidas, el cibiosactes echa-

ba en la basura unos pescados azules que ya no podîan ingerirse. Êl los

habîa envuelto con un papel plateado para eludir que el tufo acarreado

por la descomposiciôn no se expandiera por toda la corte, que el mal y

olor  no penetrara por los orificios nasales hasta tupirlos completamen-

te, ya que siendo tan fuerte correr un tupido velo esta obstrucciôn no es

parte de un decir de los que por antonomasia son informantes sinceros

de posibles que taponan hasta reducir la cantidad de aire que beneficio-

samente  penetra, que de facto es menesteroso. Asimismo sabîa que ta-

les, que los susodichos pescados fueron sacados de un estuario tantîsi-

mamente cercano a la mar que mojaba la orilla de la hundida însula de

Aphros; algo que dilucida, sin refutaciôn de ningûn tipo, el porquê del

color, aunque algunos pescadores de la zona tengan sus dudas y vende-

dores al por mayor su desacuerdo pincelado.  

      Habrîa que ver, porque como dice el oscuro de Êfeso: lo ûnico que

perdura es el cambio, que deja de ser subrepticia la bûsqueda, al sentir

Rubria un cansancio por haber caminado muchitanto sin lograr el con-

creto  objetivo de êsta, para pasar a revelada al penetrar en la cocina y

preguntarle al cibiosactes:

----Por alguna casualidad, cibioscates, a visto por aquî al gato Lah?

----Antes de salir de aquî no, y cômo verlo estando yo afuera.

----Estando afuera, dônde?

----Frente a la zona donde deposîtanse los desperdicios, las sobras o

los sustentos echados a perder, y que como tal no llegarîan a la boca.

----O sea, que usted se refiere a la zona donde estâ la basura, no?

----A esa misma, Rubria, êsa!!

----Y quê usted depositô allî?

----Unos pescados azules descompuestos.

----Pescados ha dicho usted?

----Ven acâ, Rubria, acaso dije la palabra pescados en otro idioma?

----No, quê va!!, la ha dicho correctamente con el nuestro, pero como

al gato le gustan los pescados....

----No creo que Lah interêsese por êstos estando en la condiciôn que

estân, asî que si pensaste que vendrîa a comêrselos puedes olvidar tu

pensar. Pero Rubria, quê hay con el gato?

----Que Kosmos lo metiô en el baûl donde estaban mis vestidos blan-

cos y los destrozô, los convirtiô en pedazos de telas.

----Siento lo de tus vestidos, pero quê culpa tiene el gato si lo metie-

ron en tal baûl?, en todo caso deberîas cogerla con tu esposo y no con

el pobre felino.

----Ya Kosmos me dio sestercios para comprarme unos nuevos, pero

aun asî...

----Quieres por venganza desaparecer al gato?

----Siêndole sincera, no sê aûn quê hacer con êl.

----Pero si ya tienes los sestercios para adquirir unos nuevos...

----Ya los comprê, cibiosactes, y siete, pero son nuevos y como tal no

significan lo mismo que los viejos, ya que êstos cuasi que formaban y

parte de mi existencia, parte que usted no puede entender.

----Y tû has pensado en una cosa, Rubria?

----En cuâl, cibiosactes, de cuâl se trata?

----Quê le dirîas al cazador?, que Lah no es de Ateriana.

----Tiene usted razôn, no habîa pensado en eso, no tuve en cuenta esta

cosa, o sea , la de la propiedad, la del dueño. Sabe usted quê?, que me

olvido de lo del gato y asî eludirê la tenencia de un problema. Gracias,

cibioscates, gracias!!

----Tal vez no serîa un problema sino un ligero conflicto.

----Y acaso un conflicto no es un problema?

----No, claro que no!!, es un enfrentamiento breve sin alongadas conse-

cuencias.

----Vaya, que muy suya la definiciôn, pero igual, que entonces eludirîa

la tenencia de un conflicto.

----Bravo, Rubria, bravo!! Y ahora me disculpa, pero debo continuar y

con mi trabajo, que ya usted sabe cômo pondrîase la reina si mi servi-

cio no es eficiente, suficiente puntual.

----Disculpe usted por haberlo distraîdo, cibiosactes, sacado por un y

corto tiempo de su trabajo al penetrar en la cocina.

----No tiene usted por quê disculparse, Rubria, que brevemente me ha

sacado de la diaria monotonîa, algo que por lo que yo deberîa darle y

las gracias; mejor dicho, debo dârselas, asî que quitando el hipotêtico,

gracias, Rubria, gracias!!

----Quê simpâtico!!---afirma Rubria, riêse y abandona la cocina.
















































 



 









   










































 









 






  


Donnerstag, 8. Dezember 2022

1073, 11, quinta parte.

         Mas si de algo no extrañâbase Kosmos, y ya estando en la recâmara

pequeña que tenîa el copero detrâs de su taberna en Bedriaco, allende que

concomitado por el cocinero de Irlanda y Arete, fue de que acopas el ôno-

ma de Angelicus comenzara a pasar por su mente como en pleno carnaval

una carroza en fiesta, porque al saber que cuando algo asî, anâlogo sucede,

es que en algûn otro lugar, rincôn o laberinto el nombre de una determina-

da y concreta persona estâ menciônandose, que si no estâ presente en algu-

na que otra conversaciôn sea del jaez que fuese, y que como tal, entonces,

acarrea una especie de resonancia que puede llegar a oîdos de alguna otra

criatura con destacada sensibilidad de escucha, con el privilegio de captar

desde la distancia identidades que participan en una sonora vibraciôn. Pe-

ro  para que lo anterior quede mâs claro aûn, inteligible, sin sombra e im-

poluto, dêjase saber lo que estâ sucediendo en palacio.

         Acomodadas en los pulvinares dorados estaban Rubria y Dido, y no

mucho despuês de que aquêlla penetrase por la puerta de palacio con Ate-

riana y revelando un estado de ânimo cuasi nunca visto, lo que flagrante-

mente debîase a la compra reciente y exclusiva de los siete vestidos blan-

cos. La conversa entre ellas, y preponderando mâs la verba de Dido que

la de Rubria, aunque haya sido êsta la dadora del aliciente, y el que a sa-

ber no es otro que el de sacar a puesto, a colocaciôn el ônoma del vende-

dor de la tienda, fluia sin escollos significativos y sin la interrupciôn ne-

cesaria del cibiosactes, aunque con algo de parsimonia a raîz de mojarse

los  labios la reina con el acicateante conditum paradoxum. Este preferi-

do estimulante fue dirimiendo (paultinamente) la conducta sensata de la

reina de no contar ciertas cosas por las cuales pudiera ser criticada y por

los miembros de la familia real, aunque tal crîtica no sobrepasara los lî-

mites de la corte, pero un juicio en lo atinente a su actuar en momentos 

tempestivos  menos que con firmeza y determinaciôn para siempre. En-

tonces, y al ya no quedar nada de la conducta susodicha, cuenta con sol-

tura Dido, o sea, sin prudencia:

 En una esquela que me enviô Sarambo, mas no recientemente sino hace

ya mâs o menos dos años, me dijo que estaba dispuesto a pagar el alqui-

ler correspondiente para abrir un negocio que sôlo venderîa vestidos de

color  blanco y del que se ocuparîa Angelicus, aunque sin dejar ostensi-

blemente revelado de dônde êl conoce a êste, un algo oculto que no dio

a conocer que a mî me importa un bledo, mas que por una curiosidad y

de corte breve uno quisiera saber de ciertas atingencias entre dos perso-

nas totalmente diferentes y ya un tanto acostumbradas a sobrevivir sea

como fuere en dos localidades disîmiles.

----Y quê le dijo usted respecto al alquiler, Dido, a pesar de que Saram-

bo haya tenido problemas aquî en Bedriaco, de que usted lo expulsô de

aquî por negociar mercancias ilegalmente?

----Le mandê escrita la sûmula de sestercios que deberîa pagar.

----Que êl aceptô, porque de estar funcionando la tienda....

----Asî es!!, y la que empezô a funcionar un mes despuês de la esquela

que me envîô.

----Y por quê usted no le dijo nada al respecto a Kosmos al conversar

anoche con êl.

----Yo le contê que le paguê a Angelicus una bolsita de sestercios por 

su bote hundido por culpa del cazador.

----Sî!!, eso me lo acaba de decir Kosmos, pero precisamente si le ha-

blô de una cosa por quê no de la otra?

----Tampoco te la hubiese dicho a ti si me quedase en lejanîa el condi-

tum paradoxum.

----O sea, que gracias a un estimulante una revelaciôn?

----Muy justa, exacta, precisa tu pregunta, y la respuesta es que sî.

----Entonces ya estâ claro: ese Angelicus es el vendedor de botes, co-

mo pensô Kosmos. Pero dîgame: cuândo usted lo vio tenîa barba y bi-

gote con crecidos pelos?

----Eso no!!, carecîa de tales dadorîas hormonales masculinas.

----De segregadas sustancias dirîa kosmos.

----Quê mi hijo no dice diferente al decir comûn?, algo que a todo tran-

ce en êl es infaltable. Y hablando de êl, dônde estâ ahora?

----Se fue con el cocinero de Irlanda y Arete a la taberna del copero.


     Inesperadamente llega Ateriana y pregunta:


----No han visto al gato por aquî?

----No!!, por aquî no ha estado, a pesar de que los pulvinares le gustan.

Miraste debajo de la cama de tu cuarto? ---pregunta Dido.

----Fue lo primero que hice, porque es su escondite favorito.

----No te preocupes, Ateriana, que los gatos van a vienen; hacen lo que 

les da la gana; son totalmente independientes---acentûa Rubria.

----Sî!!, ya sê, pero aun asî hasta ahora no se fue a ninguna parte.

----Tranquila, Ateriana, que tû verâs que regresa. Mira, pônte a tejer, y

asî pensarâs menos en eso---dice Dido.

----Me puedo quedar con ustedes en los pulvinares?

----Si es lo que prefires sî, ven, acomôdate con nosotras.






























 




  








 







Montag, 5. Dezember 2022

1072, 10, quinta parte.

      Dos horas despuês, y ya finalizado el espectâculo danzario de las bai-

larinas oriundas de Masalia, Rubria un tanto contentona barrûntale a kos-

mos, de que la sûmula de vestidos blancos comprados era de siete, empe-

ro que ninguno de êstos de lana de Canuso, porque segûn la verba diluci-

lativa  del vendedor, un señor  con barba amarilla, con un mostacho pelu-

disimo y onomado Angelicus, resultaba carîsima actualmente en Canuso

la producciôn de lana, a lo que agregâbase el asunto de la venta poquîsi-

ma en Bedriaco de los vestidos de la susodicha lana, dos factores impor-

tantes  a tener en cuenta previo al momento tempestivo de hacerse la po-

sible inversiôn.

----Angelicus dijiste?---pregunta Kosmos.

----Êse fue el nombre que acabas de escuchar---responde Rubria miran-

do los vestidos que pregunta: por quê la pregunta?

----Porque ese ônoma no es muy comûn en Bedriaco y solamente sê de

una persona que llâmase asî, y que no vende nada sino que botes alqui-

la.

----Y de dônde tû sabes eso, Kosmos?

---Me lo dijo mi madre cuando penetrê en su cuarto anoche, entre otras

cosas que conversamos, y debido a que ella pagôle una bolsa con sester-

cios por un bote hundido por culpa del cazador.

----Por culpa del cazador, cômo?

----El cazador le alquilô un bote por una hora, lo amarrô a la cadena del

ancla de la embarcaciôn del obitorado barquero de la ciudad del ocio, el

señor Hagapajitas de Falogracia, mas la embarcaciôn hundiôse en Albu-

la llevândose con ella al bote.

----Pero a pesar de no ser comûn el nombre, no pudiera ser que sea otra

persona?

----Lo pudiera saber si conociera el semblante de Angelicus, pero como

lo ûnico que sê es que nunca lo he visto...

----Ya, entendî, no hace falta que sigas.

----Serâ posible que me interrumpas, con lo bien que câeme eso?

----Ah, Rubria, quê bien volverte a ver, mucho tiempo sin verte.

----Usted, cocinero de Irlanda, no se habîa ido definitivamente de aquî?

----Êsa fue mi idea, mas por ella fue que regresê.

----Su novia o su esposa?

----Aun mi novia y que se llama Arete, una etera de Masalia.

----Encantada de conocerte, Arete---dice Rubria mirando a Kosmos.

----Igual le digo, Rubria---dice Arete.

----Vaya casualidad el que nos haya encontrado aquî.

----No, Rubria, casualidad no, porque quedê con Kosmos en que lo en-

contraba---clara el cocinero de Irlanda.

----Cuando estabas en la tienda el cocinero me vio y estuvimos dialo-

gando breve---explica Kosmos.

----Vienes con nosotros a tomarte unas copas?

----No, cocinero, no, porque tengo que regresar a palacio y dejarle esta

niña, mi nieta, a su madre---responde Rubria.

----Quê bonita!!, y cômo se llama?---indaga Arete.

----Ateriana.

----Quê tranquila parece, aunque asimismo tîmida.

----Cuando sale de palacio sî, mas dentro es otra cosa.

----Me gusta el lunar que tiene en la mejilla izquierda.

----Sabes, Rubria, y segûn enseñanzas celtas, quê significa tener un lu-

nar en tal mejilla?

----Sî, cocinero, porque ya Vercingetôrix nos dijo. Bueno, y ahora me

disculpan, pero tengo que irme por lo que ya dije. Hasta la prôxima y

les deseo que les vaya todo bien.

----Gracias, Rubria, gracias!!---afirma Arete.

----Lo mismo digo, Rubria---dice el cocinero de Irlanda.

----Y yo te digo, te hago saber, te barrunto que me voy con ellos a las

copas---dice Kosmos.

----De acuerdo, disfruten---acentûa Rubria que le dice a Kosmos: mi-

ra, aquî estâ el vuelto del peculio que me diste.

----Ven ustedes quê ingente paradigma de mujer correcta y disciplina-

da, de esposa que tengo?

----Agradezco tus palabras, Kosmos, pero no te rîas---pide Rubria.

----Y risas de êste.


         Llegados a la taberna de Bedriaco, la que precisamente estaba ati-

borrada por el ambiente festivo y por êste fâcil de encontrar por salir y

por su puerta un pudiente bullicio, lo que traduce que cualesquier cria-

turas forâneas darîan con ella sin que fuese menester encontrarla a raîz

de la respuesta dada a una concreta pregunta, fueron Kosmos, Arete y

el cocinero de Irlanda recibidos por el mismîsimo copero, el que fuma-

ba una tagarna lo mâs raudo posible en la entrada del local y beneficiâ-

base de paso al respirar aire puro, y el que allende dîcele a Kosmos se-

guido al saludo dejado con destacada jovialidad:

----No hace mucho pasô Kôs por aquî con su caballo negro y concomi-

tado por cuatro soldados de la guardia bâtara, algo que me extrañô por-

que normalmente sôlo son dos soldados los que lo protegen cuando sa-

le de paseo con la bestia.

----Serâ porque mi madre reforzô su custodia por tratarse de un dîa co-

mo êste y caracterizado por la continua batahola y alcoholes a fanega-

das.

----No habîa pensado en eso, Kosmos, tiene sentido, sî!! Les advierto

que la capacidad del local estâ totalmete ocupada, pero que si lo quie-

ren, desean, puedo ofrecerles mi servicio en la recâmara pequeña que

tengo adentro.

----De mi parte el estar de acuerdo, no sê de la de ellos---deja saber y

kosmos mirando al cocinero y a Arete.

----A mî me da igual dônde sea siempre y cuando haya alcohol---dice

el cocinero de Irlanda.

----Y yo no tengo ningûn problema en pasar un momento agradable y

divertido en cualquier lugar---dice Arete.

----Perfecto!!, entonces vengan conmigo que los llevo al lugar susodi-

cho---dice el copero.

----A la recâmara, no?

----Kosmos, vas a empezar con tus fastidios intencionados?

----Esta vez no me rîo, cocinero: aguanto la risa!!






















 
















 
































Samstag, 3. Dezember 2022

1071, 9, quinta parte.

       Con la llegada de la aurora y la fijeza del rosicler, el que por eyectar un

color rosa claro inspirarîa a un poeta que hûndese en las profundidades y en

busca de corales y de beneficios, que si no de lo diamantino que de ôrdago

estimula, Ateriana siente los maullidos del gato Lah en el cuarto de Rubria.

Por tal motivo acêrcase en puntillas de pie a la puerta de êste, mas al pegar

en la madera la oreja izquierda se da cuenta de que no estaba cerrada. Con

muchîsimo cuidado entonces la empuja y mete sôlo su testa con el propôsi-

to  de escudriñar. Con este  anâlisis o inspecciôn no de superficie, sino que 

mâs bien lo contrario, o sea, a fondo, percâtase de dos indelebles cosas; la

primera, que tanto Rubria como Kosmos aûn dormîan con totalmente des-

cubierta la superficie primitiva; la segunda, la que realmente mâs interesâ-

bale, que los maullidos del gato Lah provenîan de un baûl posicionado ho-

rizontalmente en uno de los sucuchos del recinto. Sin pensarlo dos veces,

y para ipso facto sacar al felino de un espacio angosto que limitaba patêti-

camente su libertad como gato, penetra en el cuarto y dirîgese con cautela

al rincôn donde estaba el (grande) maletôn. Una vez abierto êste y cargar

a Lah, no podîa creer lo que estaba observando: el destrozo general nunca

visto de una sûmula de telas blancas. Y entonces despiêrtase Rubria y sin

dilaciôn pregunta:

----Ateriana, quê tû haces en mi cuarto, que tû sabes que antes de entrar

hay que tocar la puerta?

----Es que sentî al gato maullando y la puerta no estaba del todo cerrada.

----Cômo, y dônde estaba el gato?

----Dentro del baûl, y si quieres saber lo que hizo, echa una miradita.


     Seguido a ser Rubria testigo visual de algo para ella tantîsimamente y

deplorable, sacudîô fuertemente por los hombros a Kosmos y diciêndole

a la vez:

----Despiêrtate, despiêrtate!!, que me has hecho un daño tremendo.

----Câspita!!, tû le llamas daño tremendo al hecho de haber dormido des-

nudo al lado tuyo sin decîrtelo, sin que supiêraslo?---pregunta Kosmos a 

la vez que arrôpase.

----No a eso, sino que por tu culpa el gato me ha destrozado todos mis y

vestidos blancos, incluyendo el de con lana de Canuso, que tû sabes que

no me costô barato.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que ni sabîa y

que en ese baûl guardabas esos vestidos.

----Y cômo se te ocurriô meter el gato en el baûl, por quê tû hiciste eso?

----Es que mira (...) a ver (...) escucha..

----Ni miro, ni escucho, ni nada..

----Y entonces para quê me preguntas?, y câlmate, que trâtase solamente

de telas.

----Mas que todas juntas me costaron un montôn de monedas.

----Encârgome de financiar o por mi correrân los gastos; cuâl es el proble-

ma?

----No puedes entender porque no eres fêmina.

----Mira que disfrâzome, pîntome los labios y pôngome tacones.

----Aun asî seguirâs siendo mâsculo. Y dêjate de jueguitos, que tû me co-

noces.

----Rubria, yo tengo la culpa por haberle dejado al gato.

----Y por quê tû le diste el gato, Ateriana?

----Porque no me dejaba dormir.

----Yo fui quien le dije, que para que pudiera cerrar los ôculos, deberîa no

dejar el gato dentro de su cuarto.

----En fin, que ya el daño estâ hecho.

----A ver, hacemos una cosa.

----Cuâl Kosmos, cuâl?

----Nos vamos al âgora y tû te compras todos los vestidos que quieras.

----Al âgora?

----A la zona donde hacen burbujas los comercios.

----Una sustituciôn de las tuyas por tiendas?

----Êsa es la res, êsa!!

----Y yo puedo ir con ustedes?---pregunta Ateriana.

----Pero sin Lah: de acuerdo?

----Sî sî, de acuerdo!!, y lo dejarê en los pulvinares para...

----Cômo que ahî? Acaso quieres que Kôs caîgale a caracolazos?---fisga

Kosmos.

----De dîa el no lo hace por la presencia de Dido.

----Cômo que le cae a caracolazos al gato?----pregunta Rubria.

----Y acaso no lo sabîas, lo ignorabas, no pasô por tu visiôn o no lo tenîas

en cuenta?---indaga Kosmos.

----Sabîa que nuestro nieto tira caracoles en el triclînium, mas no al gato.

----Pues yo me enterê anoche y por la lengua del cibiosactes.

----Y a quê hora tû llegaste?

----A las dos de la madrugada a palacio, y a las tres y pico penetrê aquî.

----Y tû Ateriana, quê hacîas despierta a esa hora?---pregunta Rubria.

----Ya lo dije, porque no podîa dormir por los maullidos del gato.

----Kosmos, y cuândo vamos al âgora?

----A continuaciôn de que estês emperi-follada.

----Mide tus palabras que estâ Ateriana delante.

----Quê quiere decir esa palabra?---pregunta Ateriana.

----Ves la pregunta que te buscas?

----Cuando estê arreglada, Ateriana, eso----responde Kosmos.

----Me pongo entonces en funciôn del emperifollamiento.

----Age, Rubria, Age!!---afirma Kosmos.


          Una hora despuês, y ya cerca de la tienda donde sôlo podîan com-

prarse vestidos blancos, Rubria dîcele sin dilaciôn a Kosmos, que a ella

no interesâbale quedarse mirando el espectâculo danzario, el que como

actividad cultural precedente a la fiesta de la buena diosa tenîa lugar en

el mismo sitio donde erigîa su carpa el circo de vez en cuando, y ofreci-

do por unas bailarinas de Masalia que parecîan deidades, y que llevâba-

se a Ateriana con ella para eludir que unos ôculos aûn sin ninguna expe-

riencia entraran en contacto con unos movimientos muy ardientes, apa-

sionados (...) fogosos.

----Câspita!!, que yo sê de tu rechazo por las oriundas de Masalia, sean

ya bailarinas, eteras o servidoras pûblicas---dice Kosmos.

----Estâs hablando demasiado de prisa, porque sabes tû bien quê bien y

me llevê con la difunta Mêli.

----Mêli-melosa!!, mas es que siempre existen excepciones, empero ês-

tas no quitan el rechazo; son las encargadas de darle una coloridad a la

aversiôn o al repudio, empero  dar la susodicha êsta no garantiza algu-

guna  eliminaciôn, escindimiento o rompimiento del retroceso del cor-

pus por una acciôn ajena: me entendiste?

----Sabes quê?, que me largo a la tienda con Ateriana.

----Age, lârgate, age!!, cumple con el yendo, con un irse a otro lado y

con ubicaciôn cercana---dice Kosmos y rîe.


    Siete minutos despuês una voz conocida dice cerca de Kosmos:


----Ya veo que llevas puesto los tres zarcillos, quê biên!!

----Mondo lirondo que, por el bombo de las sorpresas, late a fondo mi

cuasi ya viejo corazôn. El cocinero de la inveterada Irlanda---dice Kos-

mos y lo saluda.

----Verdad que tû no cambias, siempre el mismo con la ocurrencia, con

la expresiôn.

---Hubiese tenido un gran problema con el oscuro de Êfeso porque nin-

gûn tipo de cambio sucede en mî.

----Mira, Kosmos, te presento a Arete, mi novia nueva y etera de Masa-

lia.

----Un placer, un gusto, otra fiesta Arete!!

----Mîo tambiên, Kosmos, que me han hablado muchîsimo de ti---dice

Arete y regalando un beso.

----Ya me enterê que eres abuelo, cômo te sientes?---indaga el cocinero.

----Câspita cocinero!!, que la cosa es que no me siento, que me pueden 

pinchar y no reacciono, que yo mismo ni salto.

----Y risas del cocinero que pregunta: tienes tiempo mâs tarde para to-

marnos unas copas?

----Continuaciôn del jolgorio!! Claro que sî!!, y de paso oculo al senil

copero de la taberna de Apragôpolis que tiempo que no ha estado fren-

te a frente a mis retinas.

----Entonces nos vemos cuando finalice el espectâculo.

----Dônde, cocinero, dônde?

----No te preocupes que yo te encuentro.

----Adiôs Kosmos!!, hasta despuês.

----Adiôs!!, Arete, hasta pasado el tiempo debido que harâ posible el ver

[que serâ gratuitamente una fiesta visual para el mirar] prôximo.


















 








 












































  

 



 

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...