(en la recâmara)
A continuaciôn de traer la cuarta lujosa copa, y tan lîmpida y cui-
dada que parecîa acabada de comprar, agarra la botella el copero, intro-
duce en su corcho un abridor de plata, y con una têcnica sumamente es-
pecial, menos vista va sacando el tapôn con lentitud, hasta que pasados
unos segundos queda la botella aberturada. Kosmos, y al percatarse sû-
bito de la forma en que era extraîdo el corcho, concentra sus retinas en
busca de lo que diêrale un sustento para amplificar acopas su indefecti-
ble verba, la estimadîsima y amada por encima de todas las cosas, que
si no la imprescindible por el cupular beneficio que dêjale o el gozo in-
dubitable que estimûlale.
Mas al mismo tiempo, y sosteniendo con su mano derecha la traî-
da cuarta copa, el cazador dase cuenta de la fijaciôn de la mirada de y
Kosmos, mas como si quisiera penetrar por el orificio de la botella pa-
ra râpido entrar en atingencia con el dueño del afrodisîaco que descan-
saba adentro, allende que ajeno totalmente a la frotaciôn acicateante y
seductiva. Nada de extraño esta impresiôn, y mucho menos sabiendo
que es la de alguien que, amên de cazador con arco y flecha, a su vez
es taumaturgo, pero in casu sin un aval conspicuo que garantîcele una
aceptaciôn general o colectiva, de lo gregario que amîstase por cono-
cer sobradamente una sûmula de cualidades dadora de lo que masiva-
mente onômase confianza tempestiva, la que por lo mismo suele mâs
breve ser que longeva, perpetua.
----Quê es lo que estâ pasando aquî, que uno mira una cosa y êsta es
mirada por otro?---pregunta el cocinero de Irlanda.
----Câspita!!, que usted mira bien, cocinero---dice Kosmos que agre-
ga: si lascara de la masa que frente a sus ôculos presêntase tendrîa la
posibilidad de tener un mayûsculo beneficio, un alegrôn por lograr y
un des-cubrimiento.
---Alegrôn por eso, Kosmos? Me permite, copero, asir la botella con
mis propias manos?
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, cocinero, que
usted me ha querido de-mostrar quê es lo que dêjale un alegrôn--dice
Kosmos.
----Mâs clara no podrîa ser tu comprensiôn, Kosmos, mâs clara no!!
----Mâs clara ya serîa oscura, porque la intensidad obnubila.
----Dijo Kosmos!!---afirma el copero.
----Cazador, incline usted un poco la copa, y deje de mirar a Kosmos
que no es el que tiene la funciôn de Ganimedes..
----Pero su mirada es como la de un âguila---destaca el cazador incli-
nando la copa.
----Y un âguila que no choca con otro, que entonces no es uno que...
----Fue enviado a cumplir una misiôn---agrega el cazador.
----Y una que termina en el ompalos del mundo.
----Cômo, Kosmos, en el ompalos del mundo?---pregunta Arete.
----Êsa es la res, Arete, êsa!!, el ombligo, Delfos!!
----Quê pretendes, Kosmos, empezar a hablar del templo de Febo?
----Câspita cazador!!, que usted sî que conoce ni mêtodo.
----Hace un evo ya, cuando trabajê como taumaturgo en el navîo: te
acuerdas?
----Ludica usted semânticamente, cazador?
----Paralelamente la marranada a la tuya imprescindible!!
----A ver, y ya que todas las copas lujosas estân llenas...
----Brindemos por mi gato, cocinero, por êl---dice el cazador.
Sucede, entonces, que al unirse las voces, levantarse las copas y
repetir tres veces: por el gato, por el gato!!, regresa Kôs a la taberna
para comunicarle a Kosmos, de parte de Rubria, lo siguiente: ven y
lo mâs râpido posible a palacio, que no puedo sacar del bâul al gato
que trajo un pescado azul, razôn por la cual dîcele el cazador a Kos-
mos sobre el pucho:
----Voy contigo a palacio, no vaya a ser que pôngase rebelde Lah y
les caîga a ti y a Rubria (a)rañazos, que bien que conozco su conduc-
ta cuando tiene cerca uno de sus alimentos.
----Age, cazador, agê!!---afirma Kosmos y pregûntale a Kôs: viniste
a pie o con la bestia negra?
----Con la bestia, con la bestia oscura!!, y sin soldados.
----Y caben tres en el lomo?
----El tercero quedarîa fuera de la montura.
----Me propongo para ser el tercero---autoselecciônase el cazador.
----Kosmos, si quieres nos brindamos (a)yudarte---dice el cocinero de
Irlanda.
---Caspita!!, que no se trata del leôn de Nemea, mas gracias por anun-
ciar la ayuda gratuita. Quêdense ustedes aquî y sigan en fruiciôn.
----De acuerdo, Kosmos, y ya nos veremos.
----Entonces, nos vamos?----pregunta Kôs.
----Que de quedarnos nos quedamos con calor!!, Al avîo, al avîo!!
----Cômo, abuelo, cômo?
----Te explico despuês, mâs tarde.
Non plus ultra de siete minutos de cabalgar sobre la superficie recta,
Kosmos ve un cartel que decîa lo siguiente: cursos gratuitos en la Kosmo-
na para el que sepa geometrîa. Mas una vez que enderezô su testa para mi-
rar hacia delante, pregûntale el cazador:
----Y quê entonces, que el que no sepa de geometrîa tendrâ que pagar tales
cursos?
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, cazador, que yo ni
sê de cuâles cursos trâtanse. Al parecer los contertulios multiplican la fies-
ta cuando yo no estoy en la Kosmona.
----Abuelo, y por quê hay que saber geometrîa y no otra materia?---pregun-
ta Kôs.
----Kôs, la respuesta serîa bastante larga; no corta, amên que compleja en
su extensiôn.
----Mira, Kosmos, de nuevo otro cartel, pero con las letras en blanco y el
fondo negro---dice el cazador.
----Câspita!!, lo contrario al primero...
----Con letras negras y fondo blanco. Y quê tû opinas, quê dices?
---Conociendo al colectivo de la instituciôn tan sôlo dêbese a una cuestiôn
de estêtica.
----Abuelo, y no es posible que aparezca otro cartel todo negro o todo blan-
co?
---En lo atinente a lo que se habla puede pasar como en el segundo sistema.
----O sea, donde todo es posible?---pregunta el cazador.
----Êsa es la res, êsa!!
----Y abuelo, cuântos cursos se podrîan dar en la Kosmona?---pregunta Kôs.
----Mâs de uno, unos cuantos, montones.
----Los que necesitan de un programa serio, no Kosmos?
----Cazador, que mientras mâs circunspecto sea un programa mâs entra y en
dificultad, en tropiezos.
----Cômo, verdad, o tû estâs jugando?
----Ora circunspecto estoy!!
----Y cômo se puede dejar de ser serio para ser humorista?---indaga Kôs.
----Es imposible dejar de ser. Mâs trâtase de una modulaciôn, a partir de un
trabajo volitivo, que de un querer señero acosado por el capricho.
----De un querer señero acosado por el capricho (....) me cae bien la expre-
siôn, me gusta Kosmos.
----Amplifica usted el porquê, cazador?
----Porque me identifico con ella, me queda cerca.
----Cômo que le cae bien la expresiôn, acaso puede conocerla?
----Kôs, no la tomes taxativa- racionalmente la verba, que mejor disfrûtase
quitando al pie de la letra y un lôgico tanto por ciento---enseña Kosmos.
----Sabes a quiên me recuerdas por lo acabado (de)cir, Kosmos?
----De quiên trâtase? Amplifique la criatura, cazador.
----El capitân orcivo, êl.
----Câspita!!, el propietario înclito de los decires mâs longevos.
----El capitân orcivo?
----Kôs, no te metas en un laberinto o en la caverna con estalactitas que y
goteando congelan--- dice Kosmos que agrega: calcarios colgantes perni-
ciosos in casu.
----Kôs, te puedo pedir una cosa?
----Cuâl cazador, cuâl (...) conducir la bestia?
----Que no le tires mâs caracoles al gato, que le puedes sacar un ojo.
----Estâ bien, cazador, no se los tiro mâs, se lo prometo.
----De tal tronco tal corteza!!---afirma Kosmos.
----Sî sî, que ya sê que el tronco es mi padre.
----Cômo olvidar la misma costumbre de Kosmithôs cuando fue niño con
el cochlear---dice el cazador que pregûntale a Kosmos: te acuerdas de la y
primera vez que me dejaste saber tal costumbre?
----Regresando a la alcheringa, fue cuando usted entrô en palacio no mu-
cho despuês de haberle dadivado la testa del tejôn a Kosmithôs ya siendo
cazador.
----Una memoria elefantina, tremenda!!
----En breve arribamos a la corte con el caballo oscuro---anuncia Kôs.
----Mejor que con el del sol, que si no todos nos ven---ironiza Kosmos.
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