Freitag, 16. Dezember 2022

1076, 14.

        Mas si al cuarto de Rubria arrumbaron sus pasos Kosmos y el cazador

inmediatamente de llegar a la corte, Kôs fue en busca del cochlear y los ca-

racoles. Aquêllos fueron seguidos por el cibiosactes, y el que traîa una jaula 

con un blanco ratôn, solvento posible  contra la conducta del gato lah de no 

querer salir del baûl, y donde habîase metido trayendo en su boca un pesca-

do azul. 

----Câspita Rubria!! De dônde sacô el pescado azul el gato?

----De la basura, de la basura---responde el cibiosactes que agrega: y yo no

sê cômo lo vio, porque todos los pescados que botê estaban envueltos con y

un papel plateado.

----No es por la vista, cibiosactes, sino por el olor que los detectô----dice el

cazador.

----Y eso que usted me dijo, cibiosactes, que como estaban descompuestos

no les interesarîan al gato.

----No serîan del interês del gato para ingerirlos, que fue lo que te dije con-

cretamente, digo, si mal no recuerdo, Rubria.

----Y de dônde usted sacô ese ratôn blanco, cibiosactes?---pregunta Rubria.

----De vez en cuando pasea por la cocina; es muy manso; se coge fâcil, lo

mismo a decir que no pone resistencia, ademâs de que cuando tiene hambre 

se posiciona al lado de uno de mis zapatos y me mira con cierta fijeza.

----Y, cibiosactes, si es muy manso por quê lo trae en una jaula?

----Rubria, para no darle demasiado calor con mis manos, por eso.

----Y quê usted cree, cazador, que dê resultado soltar al ratôn blanco para

que sûbito abandone el baûl Lah?

----Aquî tengo el cochlear y los caracoles---dice Kôs al entrar en el cuarto.

----Kôs, no cuasi que me acabas de prometer no tirarle mâs caracoles al ga-

to?---pregunta el cazador.

----Sî!!, no hace mucho, pero como êsta es una situaciôn especial, pensê...

----Pues deja de pensar que ya como que tenemos la soluciôn para que Lah

salga del baûl---dice Rubria.

----Kosmos, aunque Lah juega en mi casa con un ratôn negro, no puedo y

asegurar que haga lo mismo con uno blanco, mas que por no poderlo ase-

gurar no quiere decir que sea imposible---responde el cazador a la pregun-

ta hecha anteriormente.

----Entonces hay que probar. A ver, cibiosactes, suelte al ratôn blanco.

----Espera, espera, espera---dîcele el cazador al cibiosactes, agregando la

siguiente pregunta: cômo va a ver al ratôn blanco Lah si estâ metido en el

baûl?

----Verdad que sî, me fallô la geometrîa, mas con la que voy a decir cosa

para resolver el problema me ganarê el aplauso de todos.

----Y cuâl es la cosa, Kosmos?---pregunta Rubria.

----Virar el baûl y asî Lah podrâ percibir al ratôn.

----Aplausos, Kosmos, aplausos!!---afirma el cazador.


      A raîz de los aplausos aparecen en el cuarto de Rubria las âcraticas Lu-

cila y Crotonia, apariciôn no tan debida a la resonancia dejada por el man-

tenido breve palmeo de manos, sino que por la ubicaciôn cercana del cuar-

to de êstas con el de aquêlla, por la distancia entre ambos dormitorios que

llegaba (solamente) a la sûmula de cinco metros; lo que traduce, sin nece-

sidad de una interpretaciôn, de la hermenêutica, que el traslado de un pun-

to a otro puêdese hacer en cuestiones de poquitîsimo tiempo. Pudiera y de

soslayo decirse, para no caer en profundidades expresivas y engendrantes

de un posible excurso, el que de facto servirîa para colorear el tempestivo

momento con elementos forâneos al curso selectivo de la fluencia en colo-

caciôn o en puesto, que escuchar el susodicho traslado era cuasi imposible,

aun con el uso de suecos o chancletas de madera, ya que las âcraticas al y

haber crecido caminando todos los dîas en la arena dura de la însula de la

Espuma, isla de la que segûn cuêntase naciô de pavesas volcânicas, acos-

tumbrâronse a pisar tal superficie con una delicadeza tremenda, de lo que

sale que el andar que caracterîzales es de jaez silencioso. De efîmera rele-

vancia revelativa resulta el pensamiento que tuvo Lucila, el que nada mâs

y nada  menos no es otro, que el de que en el cuarto de Rubria una impro-

visada fiesta estaba teniendo lugar, ya que para toditas las fêminas que vi-

vieron en la însula de la Espuma los aplausos sôlo oîanse al ser los jolgo-

rios posibles y en una fecha determinada, fiestas en funciôn de honorizar

a la deidad salida de la espuma.

---Câspita!!, que afirmo porque ustedes han llegado sin nadie escucharlas

y las dos con bata blanca---dice Kosmos al percatarse de la presencia y a

su lado de las âcraticas.

----Te parecimos entidades aparecidas acopas, Kosmos?---pregunta Cro-

tonia que a su vez pregunta: y quê estâ pasando aquî?

---Que el gato Lah saliô del baûl al ver al ratôn blanco---contesta Rubria.

---Y el pescado azul de dônde saliô?---indaga Lucila.

----Del estuario cercano a la mar que por mucho tiempo humedeciô la y

orilla de la desaparecida însula de Aphros---responde el cibiosactes.

----Lo pensê, lo pensê, que nosotras comimos varias veces pescados con

ese color---dice Lucila que le pregunta a Crotonia: te acuerdas de eso?

----Cômo olvidarlo, Lucila, cômo?

----Y saben ustedes a quê se debe tal color?

----Rubria, segûn los pescadores de la zona, aunque mâs de una vez discu-

tiesen entre ellos por ciertos y determinados problemas de conocimientos,

el color tiene que ver con un sustento que sôlo encontrâbase en ese estua-

rio...

----Sî, Lucila, sî!!, pero el sustento lo sacaban los pescados de unas rarî-

simas algas...

----Algas no, sino vainas acuâticas.

----No Crotonia!!, vainas no sino algas de...

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, igual si vainas

o algas, que el caso es que los pescados son azules---dice Kosmos.

----Bueno, Kosmos, tu esposa hizo una pregunta, no?---pregunta Lucila.

----Imposible eliminarla, posible indeleble!!





















  





  






  



 








 






 

 

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