Mas si al cuarto de Rubria arrumbaron sus pasos Kosmos y el cazador
inmediatamente de llegar a la corte, Kôs fue en busca del cochlear y los ca-
racoles. Aquêllos fueron seguidos por el cibiosactes, y el que traîa una jaula
con un blanco ratôn, solvento posible contra la conducta del gato lah de no
querer salir del baûl, y donde habîase metido trayendo en su boca un pesca-
do azul.
----Câspita Rubria!! De dônde sacô el pescado azul el gato?
----De la basura, de la basura---responde el cibiosactes que agrega: y yo no
sê cômo lo vio, porque todos los pescados que botê estaban envueltos con y
un papel plateado.
----No es por la vista, cibiosactes, sino por el olor que los detectô----dice el
cazador.
----Y eso que usted me dijo, cibiosactes, que como estaban descompuestos
no les interesarîan al gato.
----No serîan del interês del gato para ingerirlos, que fue lo que te dije con-
cretamente, digo, si mal no recuerdo, Rubria.
----Y de dônde usted sacô ese ratôn blanco, cibiosactes?---pregunta Rubria.
----De vez en cuando pasea por la cocina; es muy manso; se coge fâcil, lo
mismo a decir que no pone resistencia, ademâs de que cuando tiene hambre
se posiciona al lado de uno de mis zapatos y me mira con cierta fijeza.
----Y, cibiosactes, si es muy manso por quê lo trae en una jaula?
----Rubria, para no darle demasiado calor con mis manos, por eso.
----Y quê usted cree, cazador, que dê resultado soltar al ratôn blanco para
que sûbito abandone el baûl Lah?
----Aquî tengo el cochlear y los caracoles---dice Kôs al entrar en el cuarto.
----Kôs, no cuasi que me acabas de prometer no tirarle mâs caracoles al ga-
to?---pregunta el cazador.
----Sî!!, no hace mucho, pero como êsta es una situaciôn especial, pensê...
----Pues deja de pensar que ya como que tenemos la soluciôn para que Lah
salga del baûl---dice Rubria.
----Kosmos, aunque Lah juega en mi casa con un ratôn negro, no puedo y
asegurar que haga lo mismo con uno blanco, mas que por no poderlo ase-
gurar no quiere decir que sea imposible---responde el cazador a la pregun-
ta hecha anteriormente.
----Entonces hay que probar. A ver, cibiosactes, suelte al ratôn blanco.
----Espera, espera, espera---dîcele el cazador al cibiosactes, agregando la
siguiente pregunta: cômo va a ver al ratôn blanco Lah si estâ metido en el
baûl?
----Verdad que sî, me fallô la geometrîa, mas con la que voy a decir cosa
para resolver el problema me ganarê el aplauso de todos.
----Y cuâl es la cosa, Kosmos?---pregunta Rubria.
----Virar el baûl y asî Lah podrâ percibir al ratôn.
----Aplausos, Kosmos, aplausos!!---afirma el cazador.
A raîz de los aplausos aparecen en el cuarto de Rubria las âcraticas Lu-
cila y Crotonia, apariciôn no tan debida a la resonancia dejada por el man-
tenido breve palmeo de manos, sino que por la ubicaciôn cercana del cuar-
to de êstas con el de aquêlla, por la distancia entre ambos dormitorios que
llegaba (solamente) a la sûmula de cinco metros; lo que traduce, sin nece-
sidad de una interpretaciôn, de la hermenêutica, que el traslado de un pun-
to a otro puêdese hacer en cuestiones de poquitîsimo tiempo. Pudiera y de
soslayo decirse, para no caer en profundidades expresivas y engendrantes
de un posible excurso, el que de facto servirîa para colorear el tempestivo
momento con elementos forâneos al curso selectivo de la fluencia en colo-
caciôn o en puesto, que escuchar el susodicho traslado era cuasi imposible,
aun con el uso de suecos o chancletas de madera, ya que las âcraticas al y
haber crecido caminando todos los dîas en la arena dura de la însula de la
Espuma, isla de la que segûn cuêntase naciô de pavesas volcânicas, acos-
tumbrâronse a pisar tal superficie con una delicadeza tremenda, de lo que
sale que el andar que caracterîzales es de jaez silencioso. De efîmera rele-
vancia revelativa resulta el pensamiento que tuvo Lucila, el que nada mâs
y nada menos no es otro, que el de que en el cuarto de Rubria una impro-
visada fiesta estaba teniendo lugar, ya que para toditas las fêminas que vi-
vieron en la însula de la Espuma los aplausos sôlo oîanse al ser los jolgo-
rios posibles y en una fecha determinada, fiestas en funciôn de honorizar
a la deidad salida de la espuma.
---Câspita!!, que afirmo porque ustedes han llegado sin nadie escucharlas
y las dos con bata blanca---dice Kosmos al percatarse de la presencia y a
su lado de las âcraticas.
----Te parecimos entidades aparecidas acopas, Kosmos?---pregunta Cro-
tonia que a su vez pregunta: y quê estâ pasando aquî?
---Que el gato Lah saliô del baûl al ver al ratôn blanco---contesta Rubria.
---Y el pescado azul de dônde saliô?---indaga Lucila.
----Del estuario cercano a la mar que por mucho tiempo humedeciô la y
orilla de la desaparecida însula de Aphros---responde el cibiosactes.
----Lo pensê, lo pensê, que nosotras comimos varias veces pescados con
ese color---dice Lucila que le pregunta a Crotonia: te acuerdas de eso?
----Cômo olvidarlo, Lucila, cômo?
----Y saben ustedes a quê se debe tal color?
----Rubria, segûn los pescadores de la zona, aunque mâs de una vez discu-
tiesen entre ellos por ciertos y determinados problemas de conocimientos,
el color tiene que ver con un sustento que sôlo encontrâbase en ese estua-
rio...
----Sî, Lucila, sî!!, pero el sustento lo sacaban los pescados de unas rarî-
simas algas...
----Algas no, sino vainas acuâticas.
----No Crotonia!!, vainas no sino algas de...
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, igual si vainas
o algas, que el caso es que los pescados son azules---dice Kosmos.
----Bueno, Kosmos, tu esposa hizo una pregunta, no?---pregunta Lucila.
----Imposible eliminarla, posible indeleble!!
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