Lamberti de Valpolicella aparece en "En el bullicio en el silencio" co-
mo un mirîfico colega de Sabinsqui, y de los tiempos en que êste fue actor
trâgico. Para el mundillo no sôlo de la actuaciôn sino asimismo para el de
los intelectuales, tales tiempos fueron de gran relevancia por proteger y de-
fender a todo trance tanto a actores como a escritores, y por lo mismo has-
ta llegô a pensar su majestad Vologeso en construir una academia artîstica
en los arrabales de Bedriaco, construcciôn que vendrîa despuês de la del
pasadizo, mas que no hizôse por el repentino sucumbimiento del rey. Em-
pero Lamberti ni fue actor ni escritor, aunque sî una criatura que caracteri-
zôse por su visiôn pudiente, lo que dilucida el porquê de las visitas muchi-
tantas que tuvo en su casa de actores y escritores, los que interesados en
el futuro querîan saber algo de êste formulando gayamente una ringlera de
preguntas. Uno de los interesados era Sabinsqui, el que tambiên amante y
de la escritura resonâbale en su mente la idea de escribir una novela, pero
que una con cierta complejidad y como tal difîcil de encontrarle un tîtulo,
de lo que sale que sus preguntas giraban en derredor del eje de lo anterior.
Resultô curioso el hecho, de que a pesar de que Lamberti al principio pen-
saba de Sabinsqui que carecîa de imaginaciôn, que su magîn no estaba su-
ficientemente preparado, con el pasar del tiempo y con el de las horas de
conversa en su casa el afecto que cogiôle (a)quêl fue tanto, que hasta vo-
luntariamente escribiôle en un papel varios tîtulos posibles de acuerdo a
lo escuchado sobre la novela; o mejor dicho, sobre el tema de êsta. Pero
en cambio Sabinsqui no quedô satisfecho con ninguno de los tîtulos, nin-
guno le convino, por lo que entonces, y para eludir un trabajo de incesan-
te pensamiento, decidiô ponerle a su novela Lamberti de Valpolicella.
Tal ônoma, y desde que fue escrito en la primera hoja, la que no es otra
que la incunabula de la novela, quedô doblemente subrayado, lo que tra-
duce una cierta e indubitable importancia, que si no una significancia te-
nora o pinacular; da la impresiôn de que las letras que compônenlo estân
de fiesta al revelar un gentilicio o saltan por êste, mas un salto que no es
el conocido en una hoja, en un espacio con limitaciôn y pensado para un
fin deîctico, el que indica o señala algo, allende que sin pasar de un ana.
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