Como no dejan de ocurrrir los momentos tempestivos, las ocasiones oportu-
nas y los instantes en que algo puêdese resolver, el kairôs de que saliera de reco-
rrido la guardia bâtara, y ostensible estâ que bajo el mando del magister equitum,
con no otro conciso objetivo que el de buscar al colosero y a Prixeletes, a raîz de
que Dido diera el edicto y concediera el beneplâcito, la campesina aprovecha tal
salida para ir a la Kosmona y dejarle saber a Kosmos sobre la desapariciôn justi-
ficada de aquêllos. Mas no trasladôse a pie del palacio a la instituciôn, sino mâs
bien trepada en el caballo del magister equitum a la zaga de êste, el que no puso
ni mala jeta ni hizo ningûn tipo de mohîn para hacerle el favor de llevarla al sitio
al cual querîa ir. Durante el viaje breve; ya que la separaciôn, matematizada dis-
tancia con tiempo suficiente como para definirla correcta en funciôn de un espe-
cîfico propôsito, caminarse podrîase en cuestiones de minutos, la campesina con
sinceridad decîale al magister, que en realidad poner sus pies sobre la superficie
horizontal no era tanto de su agrado, que preferîa cambiar de lugar con un medio
de transporte, lo que no querîa decir que despreciaba andar si tuviera que hacerlo
necesaria o urgentemente; pero que ahora, algo improvisado o a causa de una for-
tuita ocurrencia, ni mediaba la necesidad ni la urgencia, sino que verdaderamente
un impulso que a su vez despertôle el deseo de no quedarse donde estaba, acopas
movimiento que harîa posible de que su padre supiera, de una vez y por todas, la
reciente novedad que por no saberla la desconocîa. Vencida entonces la distancia
corta, el tramo que no acarrea cansancio, arriba el cuadrûpedo adonde deberîa lle-
gar, y tan fresco como un pneuma de un cêfiro de poniente. Entonces la campesi-
na le da las gracias al magister equitum y sin dilaciôn penetra en la Kosmona, Ya
adentro, e interrumpiendo una dialogizaciôn fluyente ( quê si no?), de jaez difîcil
para una pronta clasificaciôn, sostenida con vigor y con acentos mâs que bien tra-
tados, lo mismo oriundos de Ferencia que de Apragôpolis, suelta la novedad que
ni imaginâbanse los contertulios, siguiêndole a êsta la explicaciôn del suceso que
tuvo lugar en Albula: el que dio pie a la novedad?
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que podrîa esperar algo
asî de la parte del colosero, pero no de Prixeletes---dice Kosmos.
----Hasta yo estoy sorprendido como progenitor, me cuesta creerlo--dice Kifiso-
doto rascândose la testa.
----Pero desaparecer por lo que hicieron con Jancia? No me parece un ingente y
motivo como para eso---acentûa el didâscalos filosôfico.
----Entraron en rol conspicuo anima y animus, por lo que habrîa que saber cuâl
preponderô---puntualiza Kosmos.
----Eso estâ muy lejos de mi comprensiôn, pero el caso es que ahora mismo son
buscados por el magister y la guardia bâtara en todo Bedriaco---informa la cam-
pesina mirando a su padre.
----Câspita!!, que lo sigo repitiendo, repitirîalo aeternamente: el perfume de cer-
ca mata!!---afirma Kosmos.
----Hedonê en marcha e imperativo el aroma---versa el vate.
----Êsa es la res, vate, êsa!!
----Eîdola!!---exclama el didâscalos filosôfico.
----Simulacra!!---afirma el tîo de Kosmos.
----Efluvio de sutiles imagos seductivas!!
----Parece que entendiste, Kosmos---ironiza el didâscalos filosôfico.
----Pero adônde irân ido a parar?----indaga Kifisodoto.
----Mi madre disfruta, goza, relâjase y comparte, pero amplifico una cosa: con las
propiedades de la corte es ingentemente exigente y celosa; si hurtânle algo de sus
pertenencias pônese como se pone---clara Kosmos.
----Pero si el colosero no robô nada, sino Jancia fue la que le quitô el arreo al ca-
ballo, y en el caso de que eso se considere hurto, entonces es la âcratica ladrona.
----Culpable tanto el que mata un vacuno como el.....
----Kifisodoto, el destino no importa, sino que sea bueno el escondite.
----Pudiera ser, Temîganes, pudiera ser.
----Tambiên lo doy como un hipotêtico, porque la guardia bâtara cuenta con regios
exploratores---agrega Kosmos.
----Entonces tû crees que los encuentren?----fisga la campesina.
----Si estân en Bedriaco, pudiera ser; no es imposible porque ser pudiera.
----Y quê dijo Jancia respecto a la sanciôn de mi abuela?
---No sê, Kosmithôs, no he hablado con ella despuês del suceso---responde la cam-
pesina.
----Câspita!!, que periclita la ataraxia del cocinero de la Irlanda...
----Kosmos, por el perfume de cerca?---indaga el didâscalos filosôfico.
----Y risas de Kosmos.
----Bueno yo me voy, que sôlo vine para informarte de la novedad---dice la campe-
sina.
----Muy bien que lo hayas hecho, porque aquî entre verba que rebota y la con êgi-
da protecciôn, el mundo pasa; o mejor dicho, pasan cosas en el mundo de las que y
nos enteramos tarde, despuês...
----Lo tâ pros tô têlos, Kosmos?
----En casu de que el têlos estê definido a êl contribuye.
----No esperaba una respuesta como êsa; toda una novedad.
----Yo ya me estoy yendo, que sus conversaciones son complejas---dice la campesi-
na.
----Y quê le responderîas, Kosmos?----pregunta el didâscalos filosôfico.
----Y retorno de la risa de Kosmos.
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