Samstag, 6. März 2021

La cazuela de Vitelio (841)

         Los atributos separables de la naturaleza del objeto ( o cualidades acciden-

tales) serîan una perîstasis con peso para entrar en rol en la escena de la comple-

ja titularia, si no que el baricentro paliativo contra algunas opiniones que han so-

brevivido en el tiempo de soslayo a una proyecciôn concreta, pero a mî me pare-

ce. señala el didâscalos filosôfico, que en cuanto menos el arraigamiento sea po-

sible tanto mâs no es imposible que tales cualidades no se mantengan unidas por

tan sôlo el hecho de que sean atributos, sino mâs bien por la dilaciôn en un deter-

minado reconocimiento de que no son efîmeras caracterîsticas de un corpus acci-

dental.

----Verdaderamente, didâscalos, que mejor lugar para la representaciôn no la en-

cuentran sino en la compleja titularia---dice Temîganes de Alejandrîa.

---Aquî hay implîcito un movimiento que a medida que separa une, pero asimis- 

mo a medida que une separa----acentûa Asonis.

----No estâ mâl su katalêpsis, Asonis, ademâs de que tal movimiento es eterno...

----Al igual que la materia, didâscalos, no?

----Exacto, Asonis, exacto!!

----La compleja titularia!, cômo no?, si hasta me quedo dormido....

----Puedo entenderte, Kosmithôs, puedo---dice el didâscalos filosôfico.

----Saben una cosa?, me largo en busca del corcel asturiano, y de paso veo si es-

tâ disponible mi compinche Xabier, y no ocupado con la bailarina pelirroja.

----Esa Corônide va a secar a tu compinche el grumete redomado.

----Si fuera flor siempre mojada, a tierra de jardîn---colorea el vate.

----Câspita, vate!!, que tiene al "brillante" dador cien por ciento---suelta Kosmos.

----Sin que periclite su presencia por la presencia de Pitôn----agrega el didâscalos

filosôfico.         

-----Pues ahora no pregunto nada, sino que me largo.

----Age, age!!---afirma Kosmos.


       Simultâneamente en palacio Jancia dialogaba con Sunev (secretamente), mas

aun asî era bajito su tono de voz, ya sabiendo que la resonancia en la corte era per-

niciosa, por tener la caracterîstica de hacer rebotar las palabras como si fuesen bo-

las infladas. Confesâbale (absolutamente decidida) que no estaba dispuesta a labo-

rar en la cocina de la corte, quedândole como ûnica soluciôn irse de Bedriaco  (de

manera subrepticia) llegada la prôxima segunda vigilia; que su idea era la de esta-

blecer su estancia en la ciudad del ocio, una ciudad que como tal siempre fue de y

su encanto y a la que nunca fue por sentirse bien en la Isla de Aphros, sumamente

bien y satisfecha por las posibilidades que ofrecîale, las que a su vez perfectamen-

te encajaban con su propia naturaleza, por lo que no harîa falta decir que si existie-

ra aûn la însula de la Espuma cambiarîala por Apragôpolis. Ipso facto [y a raîz de

esto], (entonces), no deja para mâs tarde la siguiente pregunta:

----Tû me autorizas vivir en tu casa, me das el permiso para que habite en ella?

----Verdad que tû quieres hacer eso, irte de Bedriaco?---indaga Sunev.

----Totalmente eso harê, ya estâ decidido.

----Y quê dicen tus amigas âcraticas?

----Aûn no saben que me voy, ya les dirê.

----Bueno, respecto a mi casa en la ciudad del ocio, tû sabes que allî vive Sarambo

no?

----Sî lo sê, y?

----No te molestarîa vivir con un desconocido?

----No no, eso no es un problema.

----Si es asî no hay inconveniente ninguno de mi parte...

----Por el dinero del alquiler no te preocupes, que ya venderê el diamante que me y

regalô Flacius Ilyricus.

----Vaya afortunada que eres!; pero te digo una cosa, que no quiero problemas con

Dido por ser cômplice de tu ida: mi casa la puedes habitar, pero yo no sê nada de y

tu partida, ok?

----De acuerdo, Sunev, de acuerdo! Y gracias, gracias tantas!!


     Acopas abre la puerta del cuarto Kosmithôs y sûbito pregunta:


----De quê ustedes hablaban?

----Cosas de fêminas!!, no seas chismoso---responde Sunev.

----Y risas de Jancia y de Kosmithôs.



















  

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