Claraba Kosmos que la idea del ojo asomante caracterizâbale solamente un
movimiento: el de hacia detrâs. Seguido agrego, que desde que la usaba sacâba-
le mâs provecho a las cosas por el hecho de volverlas a ver, empero asimismo y
por eso iba quitando las que por haberse acumulado sôlo la funciôn exclusiva te-
nîan de ocupar espacio, el menester y relevante para el empollamiento diamanti-
no de la simiente del pensamiento; de lo que sale entonces, sea ya a partir de al-
guna conclusiva lograda que a travês de un câlculo circunspectamente repasado,
que atiborrar su capacidad tendrîa, como consecuencia, la de la formaciôn de los
ôbices, la de los obstâculos para la fluencia verbal, punto clave o jardîn âureo al
servicio de la letra expuesta al pincelamiento del mayestâtico magîn, si no que y
al de la tinta (o al de la plumbagina que goza con soltura mesurada) que coralina
embadurna completamente una superficie cândida, de tal guisa que [horizontal]
no a los dedos en pleno usufructo.
----Kosmos, ya sabemos que con tal idea vas quitando, pero si hay empollamien-
to diamantino de la simiente del pensamiento hay nacimiento, y si hay êste hay y
material para llenar el mismo espacio que se habîa desocupado, no?
----No estâ mal su analîtica, Temîganes, y aquî es precisamente donde entra en y
rol el dêprise y el repise, pero es que desposeer-poseer es para lo que estamos y
hechos, ya que sin posesiôn existirîa vacîo; empero êste, con su espacio, es parte
de otra categorîa de capacidad muy disîmil de la que yo amplifico.
----El espacio del vacîo no es finito---dice el didâscalos filosôfico.
----Inteligible lo que usted quiere decir, didâscalos---dice Temîganes.
----Câspita, Temîganes, seguro que inteligible?---fisga Kosmos.
----Yo creo que sî!!
----Creer no es estar seguro sino confiado, porque uno conoce lo que cree--agrega
el didâscalos filosôfico.
----Y acaso puêdese desconocer lo que se cree?
----Temîganes, compleja titularia----señala Kosmos.
----Le aconsejo, Temîganes, que no se meta en ese laberinto, que ni las estrellas lo
van a poder ayudar a salir incôlume---dice el didâscalos filosôfico.
----Incôlume, y cuâl es el daño posible?
----El del adversario magno: la conciencia, sede del pensar!!
----Que ni los gansos blancos podrîan salvar su ciudad advirtiendo la llegada del
enemigo.
----Los gansos del templo de Juno?---pregunta el didâscalos filosôfico.
----Êsa es la res, didâscalos, êsa!
----No los entiendo---dice Temîganes.
----Rêstale, entonces, preguntarle a los galos, los que explicarân mejor----dice y
Kosmos.
----A los galos, y por quê no a Arco Marcio?----indaga el tîo de Kosmos.
----Porque aûn no era el cuarto rey de Roma.
----Quantum satis!!, querîa saber si lo sabîas...
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, pasê el examen.
----Nada inteligible el jueguito de ustedes---dice Temîganes de Alejandrîa.
----Pues pônese la cosa serîa, porque miren quiên ha llegado---anuncia Kosmos.
----Y de quiên se trata el llegante?----pregunta el didâscalos filosôfico.
----De Teariôn didâscalos, êse!!
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