Montag, 30. Mai 2022

La cazuela de Vitelio ( 1011)

    A continuaciôn de abandonar Albula, y antes de volver a la Kosmona, Kosmi-

thôs y Kosmos pasan por palacio. Penetraron en la corte por su puerta principal,

la que por su posiciôn en la construcciôn mayestâtica quedaba mâs lejos de la y

cocina que la puerta de atrâs, mas aun asî entrô por sus narices el profundo e in-

tenso olor de la carne de puerco que preparaba Endimiôn para la cena. A raîz de

esto sucedieron dos cosas disîmiles: Kosmithôs tapôse sûbito sus olfativos con-

ductos con su mano derecha; Kosmos, lo que ostensiblemente no harîa falta de-

cir que es lo contrario, respirô profundamente con el propôsito de alcanzar frui-

ciôn finita. Êstas dos cosas mantuviêronse hasta que ambos llegaron a la puerta

del salôn de los recibimientos donde estaba Dido, algo que supo Kosmos por la

señal codificada que hîzole el cibiosactes desde lejos, y la que no divisô Kosmi-

thôs. 

----Y esta novedad de ver a padre e hijo aquî en palacio?---pregunta Dido.

----Nos enteramos por Lucila y Crotonia de que hay un nuevo cocinero que se

llama Enmiodôn---dice Kosmithôs.

----Y risas de Kosmos.

----Ven acâ, ya tu risa de rîe de cualquier cosa?

----Câspita!!, que no es Enmiodôn sino Endimiôn.

----Asî es, y de momento preparara la cena, la primera que hace---dice Dido.

----Pero quê olor que sale de tal cena que prepara; tan fuerte que tuve que tapar-

me la narîz.

----Kosmithôs, es producto del sazôn que tienen las masas de carne de puerco, y

no hace mucho puestas en el fuego---dice Dido.

----Y cômo tû sabes que hace poco?----indaga Kosmos.

----Porque yo estuve en la cocina.

----Tû en la cocina, desde cuândo?, bueno, y segûn el oscuro de Êfeso, lo ûnico 

que perdura es el cambio.

----No empieces con tus apoyos filosôficos, que si yo estuve en la cocina fue por

motivo de una conversa entre las âcraticas y Endimiôn.

----Y cuâl tema tenîa como perîstasis?

----Un tema concreto no fue posible, mâs bien basôse en preguntas y respuestas.

----Pero tal mecanismo no es mayêutica?

----Êsa es la res, êsa!!--afirma Kosmos.

----Ya estâs igual que tu padre, Kosmithôs?---pregunta Dido.

----Igual, quê dices?, hay una tremenda diferencia entre êstos que estân aquî---y

responde Kosmithôs mirando a Kosmos.

----En lo atinente a las âcraticas, nos las encontramos en Albula.

----De eso no me dijeron nada---dice Dido.

----Sabes quiên tuvo un accidente?, Angelicus---barrunta Kosmithôs.

----Quê tipo de accidente?

----Le cayô una rama encima...

----Cômo, cômo que una rama encima?, por lo que la pregunta: estaba debajo y

de un ârbol?, estâ de mâs; pero, que la especificaciôn es importante, quê tipo de

ârbol?

----Buena pregunta que no podemos responder, porque no lo sabemos.

----Cômo que no, si estaban en Albula.

----En Albula sî, mas no encima del ârbol para reconocerlo, o para tener la certe-

za de quê ârbol era---dice Kosmos.

----Lo que sî sabemos, es que Angelicus miraba con prismâticos a las âcraticas y

 desnudas dentro del agua---deja saber Kosmithôs.

----Eso tampoco me lo dijeron ellas----dice Dido que pregunta: y ustedes quê y

miraron?

----Cômo corrîa el agua por Albula; la corriente que la empujaba---dice Kosmi-

thôs.

----Y risas de Kosmos.

----Verdad, no me digas?, como si no los conociera: de tal palo tal astilla!!

----Y cômo no mirarlas, si estaban frente a nosotros, al semblante que tenemos?

----Sî, Kosmithôs, ya sê que tales son sus semblantes; el tuyo y el de Kosmos.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, quê, ya tienes belebele

por el conditum paradoxum que tienes encima de la mesa?

----Bele quê?, nada de eso, Kosmos, que tû sabes que yo aguanto---responde Di-

do.

----Y quê respondes, que lo ûnico que tû sabes es que no sabes nada?---pregunta

Kosmithôs.

----Câspita!!, que adivinaste la respuesta----dice Kosmos agarrando la botella de

conditum paradoxum.


      Seguido a barruntarle Kosmos a Dido, de que habîa estado en la roca Tarpe-

ya por cumplirse hoy unos cuantos años del accidente sucedido, êsta deja osten-

sible dicho, de que precisamente tal cumplimiento fue el que diole pâbulo de te-

ner una botellita de conditum paradoxum, lo que vendrîa a ser algo asî como un

celebrar señero el hecho de haber sobrevivido (a)quel tanto inolvidable como y

deplorable acontecimiento acarreado por Euticô, allende que sumamente signifi-

cativo por estar embarazada; de que si el sprintia aûn viviese tomarîase con êl y

una sûmula de copas, y el que sempiternamente quedarâ en su nemôsine por ser

su salvador, el que eludiô su caîda al vacîo.

---Pues de señero ora ya no tiene nada tu celebrar porque estamos aquî---dice y

Kosmos.

---El celebrar tambiên va contigo, porque estabas dentro de mî; ya no es señero,

claro, sino que tiene concomitancia. Dônde estâ el vaso murrano que hace años

 te dadivê?---pregunta Dido.

---Câspita!!, que la copia hecha del vaso de mirra fue la engendrante del susodi-

cho accidente. El vaso de mirra no lo tengo en mi cuarto, sino en la Kosmona.

---Y cuâl es el porquê de que el vaso no estê aquî sino allî?

---Porque allî estoy mâs que aquî.

---No te pierdes una para hacer tus indefectibles virajes!!, le sacas el sumo pro-

vecho a todo lo que, segûn tû, tiene vitamina.

---Y no deberîa sacarle el zumo a todito que tiênela?

---Te quedô bien el jueguito con las palabrillas sumo con s y zumo con z.

---El rey del jueguito!!---afirma Kosmithôs.

---Mas que sin corona---agrega Dido.

---Pônesme la guirnalda?----pregunta Kosmos.

---Mira, y ya que tienes el vaso murrano en la instituciôn, coge esta copa, llêna-

la, y brindemos nosotros por estar en este mundo---dice Dido.

---Y yo quê, estoy en el otro?----pregunta Kosmithôs.

---Y risas de Dido y Kosmos.

---No, claro que no!!, a ver, toma esta copa tû, que es la mâs pequeña que tengo

aquî---dice Dido.

---Quê, tiene que ver el tamaño de la copa con el tamaño que uno tiene?

---Algo como eso...

---"El hombre es la medida de todas las cosas", y todas las tuyas no son grandes.

---Se cumple lo que dijo mi abuela: le sacas provecho a todo.

---Gracias, Kosmithôs, gracias!!---afirma Dido.

---Êsa es la res, êsa!!---afirma Kosmos.

---Ya estân llenas las copas?

---La mîa al mâximo---dice Kosmos.

---La mîa al mînimo, porque no es tan grande como la tuya.

---Dêjense de lo mâximo y de lo mînimo, y hagamos un brindis.

---Age en plural, age!!---afirma Kosmos.












 








 












  



 












































Samstag, 28. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1010)

     Como ya dîjose, y con la debida sensatez para evitar que fuesen vistas, las y

âcraticas Lucila y Crotonia dirigîanse a la cocina de palacio, y con el têlos con-

creto de saber el porquê del olor tan profundo que provenîa de êsta, uno que las

atrajo desde el mîsmîsimo momento que penetraron por una puerta trasera y de

palacio, y que de facto no es muy usada por estar donde estâ. De tener la suerte

insôlita que tuvieron, que no es otra que la de no encontrarse con el cibiosactes,

no necesitarîa de una dilucidaciôn especîfica por no tratarse de momento de ês-

te tema universal, aunque pudiêrase sospechar que si el cibiosactes no dio cala-

ña de presencia, debiêrase mâs a su ocupaciôn que a una planificaciôn subraya-

da. 

     Endimiôn, que como ya dîjose habîa empezado a cocinar los pedazos de car-

ne sacados de la masa del ingente puerco aberturado de arriba a abajo, y que de

unos ganchos de plata colgaba testa abajo, estaba tan concentrado en su impres-

cindible labor, por ser la responsable de proporcionar el menester sustento a to-

das las bocas que ingieren alimento en la corte, que ni tenîa tiempo para pensar

que alguna criatura viniese a visitarlo a la cocina; y menos ora, en este momen-

to de su primera muestra de calidad como cocinero, que si no de la pertinente y

demostraciôn de êsta  a cabalidad, o sea, que de haber algûn desliz en lo atinen-

te a la sazonerîa quedarîa, como cierta, una delicada reprimenda por poder con-

vertirse en la causa de que la reina viêrase en la necesidad de sacarlo de la coci-

na; y, asî, tuviêrase que lamentar por la pêrdida del trabajo.

----Discûlpenos, Endimiôn, pero queremos saber quê es lo que desprende un y

tan profundo olor----pregunta Lucila.

----Vaya susto el que ustedes me han dado!!, no pudieron tocar a la puerta?

----Cômo si estaba abierta?

----Verdad que abierta estaba?

----Puede comprobarlo usted mismo yendo hacia ella.

----Y cômo yo puedo estar seguro de que no fueron ustedes quienes la dejaron

abierta?

----Nuestra palabra, Endimiôn, la que le dice que no estaba cerrada. Pero quê y

desconfiado que es usted que no cree en lo que se le dice.

----Razones tengo o experiencias me sobran para serlo.

----Pero, Endimiôn, nos va a decir lo que quisimos saber o no?---pregunta Cro-

tonia.

----El sazôn es el responsable del olor que penetra por la nariz.

----Pero debe ser entonces uno especial, no?

----De especial no tiene nada, ya que es mâs bien la combinaciôn de hierbas, la

cantidad de cebolla, ajo y pimienta lo importante para lograr un buen olor.

----Y de cuâl carne se trata?----pregunta Lucila.

----De puerco, y nada tiene de grasa, porque ya se la quitê.

----Y la carne de puerco es tîpica en Caria?

----Es usted oriundo de Caria, no?---pregunta Crotonia.

----Y cômo ustedes lo saben?

----Por la resonancia que hay en palacio; y, asî, cuasi todo se oye a distancia.

----Y entonces quê, esta conversaciôn que tenemos la escucharân los demâs?

----Es posible, Endimiôn, aunque no es una conversaciôn importante----dice y

Lucila.

----Conoce usted, Endimiôn, o conociô, porque ya no existe, la însula de la y

Espuma?

----Conocerla como tal no, mas como estaba muy cerca de Caria sî sabîa de

ella. Pero dime: por quê me haces esa pregunta?

----Porque nosotras somos âcraticas.

----Quê buena noticia!!, como que pudiera decirse que son mis vecinas, no?

----Sî que pudiera decirse!!, que no nos fastidia que lo diga---clara Crotonia.

----Y dîganos, Endimiôn, que usted es cocinero: sabe lo que es la alpistera?

----Sî!!, mas nunca la he preparado, porque en Caria no se come.

----Lo que no quiere decir que no pueda hacerla, no?---pregunta nuevamente

Lucila.

----Vaya!!, como que es difîcil hacer una tortilla con sus ingredientes particu-

lares. Claro que hacerla puedo.

----Y la harîa si se lo pedimos?----indaga Crotonia.

----La harîa con gusto, pero no olviden que acabo de llegar a esta cocina, y no

puedo darme el lujo de preparar todo lo que me pidan individualmente.

----Eso podemos entenderlo, mas no tiene que ser ni para esta noche, ni para y

mañana ni para pasado mañana, sino que mâs bien para un futuro.

----Y cômo yo puedo saber si estarê aquî para entonces?

----Verdad que no puede saberlo?

----Crotonia, y cômo se puede saber eso?----pregunta Lucila.

----Ah , no sê!!, pero como cuasi todo el mundo piensa en un mañana, del futu-

ro se habla asî por asî.

----Pero por ejemplo, cômo yo pudiera saber si yo mañana, que ya es futuro, es-

terê vivo aûn; tû puedes saber eso?

----Claro que no, Endimiôn, claro que no puedo saberlo---responde Crotonia.

----Crotonia, y si cambia de trabajo o lo botan de aquî?---fisga Lucila.

----Sabes que serîa una nueva experiencia para mî que me boten de algûn lugar,

porque nunca me han botado de ninguno?

----Una nueva experiencia, Endimiôn, verdad que usted lo toma asî, o conside-

ra de tal forma?---pregunta Lucila.

----Yo sî que lo tomo asî.

----Entonce cree usted que funcionarîa de la misma forma al revês?

----A quê te refieres con al revês?

----Que para alguien que sî que lo han botado tendrîa una nueva experiencia al

quedarse donde estâ?

----No lo pudiera asegurar, mas tampoco darlo por imposible de que tenga una

nueva experiencia.

----A quê ustedes le llaman una nueva experiencia, a algo distinto, diferente, de-

sigual?

----Lucila, y acaso algo distinto, diferente, desigual, no es una nueva experiencia?

----No exactamente, Crotonia, creo yo.

----Lo que preguntô tu amiga dirime la costumbre y el vicio, por lo que entonces

conduce o lleva a una nueva experiencia---dice Endimiôn.

----Se puede saber quê estâ pasando aquî?, que hay demasiada resonancia en 

palacio---pregunta Dido.

----Conversâbamos solamente, Dido, y la culpa es de nosotras que vinimos aquî

a la cocina---clara Crotonia.

----Pues ustedes bien saben que aquî no deben estar, asî que retîrense a su cuar-

to, y dejen a Endimiôn que realice su trabajo.

----Discûlpenos, majestad, que râpido nos vamos---anuncia Lucila.

----Disculpa aceptada, pero sepan que si vuelven a venir, y las escucho, tendrân

la pertinente sanciôn.

----Eso no pasarâ, majestad, no pasarâ.

----Muy bien que asî sea, que sea asî---dice Dido que pregûntale a Endimiôn: y

cômo va esa primera comida que usted estâ preparando, que tiene un tremendo 

olor?

----Va tan buena que hasta yo mismo estoy extasiado por el olor.

----Extasiado por lo que usted mismo puede hacer?, cômo es eso?

----Es una forma (de)cir, (de)jar saber que algo propio mîo llega a nube, alcanza

altura.

----Esta tenencia poêtica de usted no me la dijo cuando hablamos, escribe usted

poesîa?

----Sôlo sucede adentro..

----En concreto quê usted quiere decir?

----Que no pasa a la mano, majestad.

----O sea, que no queda escrita.

----Correcto, majestad, correcto!!

----Pues sabe una cosa?, es una lâstima que no la escriba.

----Yo tambiên lo creo, mas seguirâ siendo una lâstima.

----Si asî usted lo prefiere es cosa suya. Y ahora me voy, que aûn me quedan co-

sas de las que ocuparme de la corte, Continûe usted con su labor, y dîgale al ci-

biosactes cuando venga, que me lleve una botellita de conditum paradoxum al y

salôn de los recibimientos.

----Delo como hecho, majestad!!, sin desliz ninguno.

----Estupendo su decir que da calaña de buena disciplina y de perfecciôn.

----Gracias, majestad, gracias!!


















































































 

Donnerstag, 26. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1009)

      Las mejores conversas (dirîase que) ni son cortas ni largas; la de Dido con

Endimiôn alcanzô el justo medio. Seguido al intercambio de verba ocupôse el

cibiosactes de (pacientemente) mostrarle la cocina de palacio a Endimiôn, asi-

mismo que el lugar preciso donde encontrâbanse todos los utensilios pertinen-

tes e imprescindibles, aunque tambiên relevantes en lo atinente a dejar al coci-

exento de un posible estado que apellîdase de jeta, de una pejiguera que termi-

nar pudiera en iracundia, o que si no de una sûmula de querellas que influyen

indubitablemente en el proceso que produce una diamantina magnanimidad.

---Nôtase que es una cocina de corte, nunca habîa estado dentro de una de ês-

tas ni tan siquiera por invitaciôn---dice Endimiôn.

---No conozco de invitaciones a una cocina de corte; ni en Alejandrîa, que el

relajo de los cocineros es sumamente conocido por el afrodisîaco que consu-

men; y, que segûn ellos, los hace creativos en cuestiones de platos.

----Alejandrîa, por quê usted la menciona precisamente a ella?

----Porque soy un alejandrino, oriundo de ella.

----Verdad que usted viene de Alejandrîa?

----No tengo razones para mentirle; aun teniêndolas nunca mentirîa, no es mi

estilo ni jamâs lo serâ. Pero dîgame una cosa, Endimiôn: por quê usted no me

creyô?

----Cibiosactes, porque tuve un amigo que era alejandrino, y ahora que usted

dijo la palabra mentira, mi amigo era un destacado mentiroso, y como tal hî-

zose popular para mal.

----Puedo imaginarme la suerte que haya corrido; a que seguro lo lapidaron y

varias veces?

----Cuasi siempre tenîa la testa rota; sangraba como un buey en sacrificio.

----Como que le creo sin refutaciôn alguna, ya que yo conozco muy bien ese

mêtodo de castigo contra las personas no gratas.

----Yo no dije que mi amigo era un ingrato.

----No lo dijo, ciertamente, pero alguien que se hace popular para mal, para

el bien de muchos no dirîase que resulta grato.

----Pudiera ser, no lo habîa pensado desde ese punto de vista. Y cibiosactes,

quê tiempo usted lleva aquî en palacio?

----Tanto que ya ni me acuerdo,

----Estâ claro, lo que traduce que bastante.

----Bastante es cantidad como tanto..

----Lo que en retôrica es un sîmil.

----Quê, sabe usted algo de retôrica?

----Yo?, quê va, nada de eso!!, de hecho ni la soporto.

----Y entonces cômo usted sabe que es un sîmil en retôrica?

----El hecho de que no sepa nada de retorîca no quiere decir que sea ignorante.

----Entonces usted sî sabe algo.

----A lo mejor no me expresê bien...

----A lo mejor no, mal se expresô. A lo mejor es una posibilidad.

----Me doy cuenta de que usted, cibiosactes, es un buen conversador.

----Y de quê me sirve serlo si nunca converso con nadie: sôlo cumplo edictos y

de la reina.

----Nunca no es ahora que usted conversa conmigo.

----Por eso es que ahora converso porque nunca lo hago..

----Entonces sî que le sirve de algo ser buen conversador; porque si malo, no se

alargarîa ninguna conversa ni con el mâs parco que conversa brevemente.

----Yo no creo que usted no converse con nadie; de hecho, y delante de mî, con

la reina conversô.

----Y usted cree que eso haya sido una conversaciôn?

----Sî, claro, aunque corta.

----Eso para mî no es una conversaciôn. No tiene en cuenta usted la que tenemos?

----Por conclusiôn o proposiciôn: la conversaciôn, para que lo sea, debe de no ser

corta?

----De acuerdo con la conclusiôn o la proposiciôn!!

----Entonces ya sê lo que para usted es una conversaciôn, cibiosactes.

----Êste que parece el final de la de hoy; mejor dicho, de la de ahora, me agrada

por ser el justo, ademâs que incluyente de la comprensibilidad de su parte, que y

le dirîa que me encanta. Le doy las gracias, y ya volveremos a conversar.

----De nada, cibiosactes, de nada!!; que yo, le confesarîa, hacîa "muchîsimo tiem-

po" que no conversaba, ni corta ni largamente, por lo que tambiên las gracias doy.

----Y hasta la prôxima, Endimiôn, que si usted debe ya a empezar a cocinar; yo a

ocuparme de los edictos de su majestad.


      Entonces, y ya listo para abrir de arriba a abajo un ingente puerco que colga-

ba de unos ganchos de plata----para mâs exactitud un gancho en cada pata trase-

ra---, Endimiôn concêntrase en el trabajo de penetraciôn de un afiladîsimo cuchi-

llo en la masa del animal, ya que de no ser el corte lîneal los ôrganos interiores y

de êste no saldrîan a la misma vez, lo que traerîa como consecuencia que tendrîa-

se que hacer otro corte paralelo al primero para que cayesen sobre el piso de mâr-

mol el resto de las partes del cuerpo que ocûpanse de una funciôn determinada o

especîfica. Pero de tal guisa no fue necesario un segundo corte, lo que traduce y

que el puerco de un solo tajazo quedôse completamente huero de sus componen-

tes imprescindibles, y siendo el destino de alguno de êstos terminar en sopas co-

mo sustento indefectible o pasados por la grasa una vez ya lascados, empero por

un cuchillo mâs pequeño a êste mas que tambiên con su correspondiente filo. A

raîz de echar en un cazuelôn todos los ôrganos ensangrentados, de sacar una sû-

mula de pedazos de la opulente masa con la que contaba el animal por tener un

peso insôlito, razôn por la que alguien pudiera hacerse la pregunta: quê fue y lo

que diêronle de comer al puerco para que llegase (a)lcanzar una unidad de peso

increîble?, Endimîon comienza a cocinar los pedazos sacados a la vez que los y

aderezaba con disîmiles hierbas, cebolla, ajo y pimienta. A medida que la carne

îbase lenificando por el toque del fuego, el olor que salîa de êsta cada vez era y

mâs intenso e impregnante, profundo y seductivo. Parsimônicamente fue la car-

ne cogiendo un color para ser descrito, detallado en alguna novela de acuerdo a

un capîtulo que sêale menester, es decir, que cubra el ampo de una hoja con el

tema gastro-nômico para todas las edades, menos que vedado para algunas por

cuestiones irracionales, que es lo mismo a decir por las caprichosas o por las y

que infieren carentes de experiencia, no ya decir que por las mâs insolentes en

fila o en pequeños grupitos. Una media hora despuês el olor expandîase a todo

el palacio por olvidarse Endimiôn de cerrar la puerta de la cocina, algo que co-

mo tal tuvo su efecto que a continuaciôn dilucîdase.

    Como es sabido las âcraticas quedaron en Albula, y algo que bien que saben

tanto Kosmos como Kosmithôs, en ayudar a Angelicus a llegar a su casa, y de-

bido al golpetazo que diôle a êste el ramôn que cayôle encima, y que por (suer-

te?) estar semicaîdo no lo aplastô, lo sacô de escena, de circulaciôn existencial.

Cumpliendo exitosamente con la ayuda aquêllas regresan a palacio. Ya habîa y

un tanto oscurecido; y, como tal, podrîa ocurrir algûn imprevisto, algûn suceso

desagradable de inmediato al pronunciamiento de un piropo intempestivo utili-

zando palabras de mal gusto, verbi gratia. Mas tal hipotêtico ni fue posible co-

mo culmen ni como apogeo de una posibilidad secreta, por lo que a fortiori di-

rîase que las âcraticas llegaron a palacio sin problema alguno. La entrada y a la

corta de êstas no fue por la puerta principal de palacio, sino por una que hay en 

la parte trasera de la construcciôn mayestâtica, por la que allende nadie entra y,

precisamente, por estar donde estâ. Con la intenciôn de arrumbar sus pasos ca-

llados a la estancia donde de ôrdago tienen mâs posibilidad de a-parecer y los 

onîricos, aunque asimismo el contacto efîmero con *Morfeo por la comodidad

incuestionable que ciertas posiciones ofrecen, tanto lucila como Crotonia atraî-

das siêntense por un olor que no era nuevo, mas que sî de no todos los dîas, de

un ser de vez en cuando imantaciôn para el olfato. No quedândoles otro dador

posible que el de la pesquisa adecuada, la que de facto clararîa el no subrayado

desconocimiento de ciertas y determinadas cosas que desprenden un olor iman-

tativo, mas que no antes que en el instante en que Prometeo las ablanda, sûbito

se dirigen a la cocina atentas de que nadie las viese. 








   











 





























   

Mittwoch, 25. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1008)

       Zambullîanse en Albula las âcraticas (Lucila y Crotonia) con el fin de tener

aquel viejo placer e imprescindible en la însula de la Espuma. Fue êsta la incu-

nabula de aquêl, su origen indeleble, la tierra tocada por todas partes por salada

agua la que lo proporcionô, la que lo dejô al alcance de las pieles desnudas y de

todas las fêminas que en ella habitaban. Pero que no aparezca confusiôn porque

el deleite es el de nado, el de mover brazos y piernas y atravesar grandes distan-

cias separadas por dos puntos, dando igual dônde encuêntrense como asimismo

a las latitudes que pertenezcan, que mâs bien la cuestiôn recae en el hecho de y

nadar, hecho que a su vez era un conspicuo desafîo frente a las olas que engen-

draban dos golfos; ademâs que pudientes. Tendrîa colocaciôn entonces, encaja-

rîa perfectamente, no resultarîa intempestiva la cuestiôn de amplificar lo que y

vendrîa siendo un lôgico educir: si las âcraticas desafiaban al potencial de gôl-

ficas corrientes con un hecho determinado, el hecho de nadar en Albula, y con 

una endeble corriente, les resultarîa tan fâcil; y, como tal, sin necesidad (de)sa-

fîo.

      Un rato despuês aparece Angelicus, el que alquilôle un bote al cazador y al

que Dido pagôle unas monedas por este mismo bote hundido con la barca y del

barquero de la ciudad del ocio ya fallecido. Al percatarse de que las dos criatu-

ras fêminas nadaban desnudas, con un estilo mirîfico y una soltura profesional,

mas que ignorando que eran âcraticas, con la pertinente pericia deja sûbito y de 

remar, y sin dilaciôn acerca la embarcaciôn a la orilla con los brazos, medio de

transporte con el que venîa por el oeste, latitud contraria a la que estaban aquê-

llas. Desde este mismo sitio, allende que protegido por el ramôn de un ârbol y

un tanto semicaîdo, y sacando sus prismâticos, comienza con su gozosa activi-

dad de contemplaciôn a distancia. Era de esperarse un emotivo raudo, y con y

êste un bombeo acelerado, un salir de los ojos por el cristal de los prismâticos

disparados como flechas, flechas que encajarîanse dulcîsimamente en las des-

collantes masas de aquêllas, y con un ampo tan destacado como el del mârmol

de Egipto. Mas si algo no era de esperarse, y que sucediô (tal vez) por la invi-

sible gracia de alguna deidad o celosa o vengativa, fue que el ramôn semicaîdo

desprendiôse completo del ârbol y cayô encima de Angelicus, de tal guisa que,

como no era mucha la altura, êste no fue apabullado por el peso de aquêl. De e

inmediato a lo que cuêntase, y por el ruido acarreado al chocar ineludiblemen-

te el ramôn con la madera de la embarcaciôn, las âcraticas enfocaron ipso fac-

to sus ôculos hacia el lugar del sonido que no era agradable. Con el dirigir sus

ojos hacia allî, Lucila dase cuenta de que una criatura salîa de abajo del ramôn

con cierta parsimonia, algo que diole pâbulo (de)cirle a Crotonia: en esa no tan

grande embarcaciôn hay alguien que necesita ayuda; que estâ en aprietos. Fue

asî que entonces ambas nadaron hasta el lugar del accidente lo mâs râpido que

pudieron, y que pudieron bien, por ser excelentes nadadoras.

----Pero señor, cômo fue posible que esta rama le haya caîdo encima?, y tuvo

suerte de que no lo matô---pregunta Lucila.

----Señor, nos estaba usted mirando con estos prismâticos?---indaga Crotonia

que a su vez dice: mire, si quiere vernos puede hacerlo, que estamos frente a

usted, que mirar no hace nada.

----Quê dices?, claro que no las miraba, que los prismâticos son para ver otra

cosa. Cômo que mirarlas, si ustedes pueden ser mis hijas.

----Le sale algo de sangre de su testa. A ver, incline la testa para echarle un po-

co de agua---dice Lucila.

----Gracias por la ayuda!!---afirma Angelicus.


     Quince minutos despuês, y en lo que sacaban el ramôn de la embarcaciôn lu-

cila y Crotonia, regresan de la roca Tarpeya Kosmithôs y Kosmos. Êstos no es-

perâbanse el espectâculo que veîan: aquêllas desnudas frente a un señor del todo

desconocido, primera vez visto por ellos. No pudo eludir entonces Kosmos am-

plificar uno de sus epîmones favoritos: el perfume de cerca mata.

----Cômo que perfume, si estân mojadas?---pregunta Kosmithôs.

----No tômeslo tan taxativamente, mas dîgote una cosa: el buen perfume no lo y

quita el agua.

----Te equivocas, Kosmos, nosotras no usamos perfume---revela Crotonia.

----Ves, te das cuenta que tu epîmone no siempre funciona?

----Câspita!!, quê poca imaginaciôn que tienes, Kosmithôs, o que endeble es el

funcionamiento de tu magîn. Pudieras ser mâs racionalista que juglar.

----Vengan acâ los dos, si ustedes no se fajan de palabras no estân tranquilos?

----Lucila, que la ataraxia engendra verborrea circunspecta, mas para tener ecua-

nimidad la bronca semântica ayuda---dilucida Kosmos.

----Dêjate de pedagogîa, y por quê mejor no nos ayuda a sacar a esta criatura de

la embarcaciôn.

----Y cuâl es el ônoma de este ejemplar humano?

----Me llamo Angelicus, y tû quiên eres?

----Kosmos, el ûnico hijo de la reina.

----Y yo Kosmithôs, el hijo de Kosmos y Dido es mi abuela.

----Ah, si eres el hijo de Dido, entonces conoces al cazador, no?

----Y seguro que primero que usted, desde que era taumaturgo. Y por quê la pre-

gunta?

----Porque tu madre me pagô por el bote hundido que yo le alquilê a êl.

----El bote que se hundiô con la barca?---pregunta Crotonia.

----Sî, êse!!, y cômo tû lo sabes?---pregunta Angelicus.

----Quê no se sabe en palacio por la resonancia.

----Y quê bote es êse?---indaga Kosmithôs.

----No te me hagas la muerta mosquita---dice Kosmos.

----Quê muerta mosquita es êsa, quê es eso?

----Kosmithôs, puedes ir en busca de nuestras telas?---pregunta Lucila.

----Ya se van a vestir?

----Pero serâ descarado tu hijo, Kosmos?---pregunta Crotonia.

----Y risas de Kosmos que dice: es lo que tiene que ser, no otra cosa.

----O sea, que soy descarado?---pregunta Kosmithôs,

----Y risas de Kosmos.

----Señor, quiere que lo ayudemos a llevarlo a su casa?---pregunta Lucila.

----Les darîa las gracias dobles.

----Kosmithôs, acabarâs de ir a buscar nuestras telas?

----Allâ voy, Lucila, por quê me llamas.

----Y nuevamente risas de Kosmos.





































  






Montag, 23. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1007)

        La posiciôn del pavo real indicaba, que el coche del vetturino Solger cuasi  

que estaba listo para ponerse en direcciôn hacia la frontera de Irsû, y para reco-

ger esta vez a los llegantes al segundo sistema, y que no eran otros que Hagapa-

jitas de Falogracia (el barquero de la ciudad del ocio), Circe y Meli (la etera de

Masalia). Empero en lo que el vetturino ya ocupâbase de la conducciôn del me-

dio de transporte, de cumplir a cabalidad con el cometido de trasladar a la corte 

del padre de Casandra a los llegantes,  Anaxîmetro de Apolonia entêrase por y

Casandra, de que entre êstos estaba el barquero. Ahora bien, y cosa ya dicha en

lo atinente a la nemôsine, si el reconocimiento de alguien no funciona tan râpi-

damente, por la razôn de que es algo que solamente sucede con estancia ya bas-

ta en el segundo sistema, no quiere decir que la sospecha o la duda dejen de ser

posibles en quien padezca de una resonancia que ponga de relieve alguna pista

o detalle que someta a un agente a una puesta de atenciôn. No completa, empe-

ro sî a su mitad, êsta puesta tûvola Anaximandro y, curiosamente, a raîz de sol-

tar Casandra el ônoma del barquero.

----Cômo me puedes explicar que yo haya dejado lo que estaba haciendo para

ponerme en funciôn de un interês por el nombre del barquero?

----Anaxîmatro, en este sistema hay preguntas que no tienen respuesta, mas y

que no porque sean preguntas difîciles o complicadas, sino mâs bien por ser in-

necesarias, y entiende por no necesario, y en jerga de este sistema, que tanto y

asî como ni pintan cuanto que menos tienen rol.

---Y, entonces, Casandra, cômo es que yo, que ya estoy en este sistema, pudie-

ra hacer una pregunta que carece de rol y pinta nada?

----No he dicho que no puedas hacer preguntas; puedes hacer todas las que de-

sees o quieras, mas como sî dije, no tendrân respuesta las que no las tienen.

----Y de quê tipo son las que la tienen?

----Ya lo sabrâs en su debido momento.

----Y cuântos momentos hacen falta para que llegue ese momento?

----Eso tambiên ya lo sabrâs.

----Como que aquî todo es buchito a buchito.

----Aquî todo es posible!

----Y cômo si todo es posible, no es posible la respuesta de algunas preguntas?

----Sigues insistiendo en preguntar lo innecesario?

----Innecesario tal vez para ti, no para mî..

----Anaxîmetro, aquî ya no existen categorîas, especies, distinciones, etc; es de

una manera y es definitiva el cômo son de las cosas.

----No hablâbamos del cômo de êsas, sino de preguntas.

----El cômo son de las cosas despierta el interês, y el interês conduce a la inves-

tigaciôn, al perquirir, a la bûsqueda y a la indagaciôn, entre otras cosas, de hecho

tû te pusiste en interês de algo, no?

----Por eso preguntaba por sentirme conducido.

----No eres malo encontrando salidas que te benefician.

----Que es lo que hace un buen tabernero cuando vende, pero en funciôn de otra

materia: la venta de alcohol!!

----Parece que los buenos taberneros tambiên hallan otras salidas beneficiantes,

y quiên mejor que yo para saberlo, porque un tabernero me matô.

----Quê oportunista que es usted, Akalistôn, a la ocasiôn se pega.

----Y no serîa, Anaxîmetro, tambiên Meleto un oportunista?, y claro que sî, por

la misma razôn.

----Ânito fue el culpable, no yo.

----Culpable tanto es el que mata a una res como el que le aguanta las patas.

----Un dicho muy viejo..

----Pero no por senil no vigente.

----Quê estâ pasando aquî, que hay demasiado bullicio en la corte?----pregunta

Podacres.

----Bullicio dice usted?, si casi que ni nos oîmos---dice Anaxîmetro de Apolonia.

----A ver, no quisieran ir a jugar con los arilos del Taxus?, que con tal juego sî y

que podrân hacer todo el bullicio que quieran.

----Y dônde estâ ese juego, porque yo no sê?---pregunta Akalistôn.

----Y menos yo, que casi soy nuevo en este sistema---dice Anaxîmetro de Apolo-

nia.

----Pues vengan conmigo, que los dejo cerca---dice Casandra.

----Gracias, Casandra!!, has encontrado una buena salida---dice Podacres.


      Una hora despuês arriba a la corte de Podacres el vetturino Solger, y a la za-

ga del coche el pavo real con toda su cola abierta, abertura indefectible a raîz y

del cambio de su posiciôn. Êsta carecîa (totalmente) de significado para los lle-

gantes al segundo sistema, pero como ya conocen los mâs senectos en êste, que

no hacen falta nombrarlos por ser ya un tanto familiares, tal cambio tiene que y

ver con la adecuada o debida protecciôn, de ahî que sentido tenga el no tener el

pavo real la cola cerrada, lo que pudiera traducirse que simbôlicamente funcio-

na êsta como un mecanismo de defensa contra entidades compulsivas que cuasi

siempre siguen al coche, y con intenciones no muy buenas que digamos; y ade-

mâs que perniciosas, en lo atinente a que pueden causarle al coche un sempiter-

no virôn. A tal coche pâsale lo mismo que a un senil escarabajo: una vez estan-

do boca arriba asî quêdase para siempre. Mas en fin, que al no tener significado

el cambio de posiciôn, los llegantes mâs bien concêntranse en echarle una mira-

da a lo sobresaliente en derredor del medio de transporte, mirada que como tal

engendrô una estupefacciôn tremenda, y sobre todo al descollar frente a los di-

sîmiles ôculos, porque a cada uno de ellos caracterîzâbale un exclusivo tamaño,

la corte de Podacres, y con una puerta de entrada en medio de los columnas in-

gentes, y en las que ceñîanse dos magnas serpientes que infundîan pavor, o que

si no daban ganas de correr por parecer indômitas, aun estando inmôviles. Mas

Casandra, encargada del recibimiento, de darles la bien-venida, barrûntale a los

llegantes del lugar, de su arquitectura y de su historia, aunque asimismo de y la

forma en que funcionaba dado al sistema en que encontrâbase, y en el que ya y

sabido todo es posible. Ostensiblemente que esto del sistema sonâbales lôgica-

mente extrañîsimo; dirîase, por extensiôn, que intempestivo, mas que mâs ade-

lante al escuchar que tratâbase del segundo, hubo un cambio de categorîa sono-

ra; y, entonces, lo audible quedô como sometido a la resonancia que sale de un

gong.

----Vaya privilegio el de nosotros por estar frente a una corte--dice Hagapajitas

de Falogracia.

----Eso de corte es una palabra que me suena de alguna parte...

----A mî tambiên me pasa lo mismo, mas no sê de dônde, Meli---dice Circe.

----Ustedes acaban de llegar a este segundo sistema, asî que no se esfuercen por

nada, y menos por recordar---acentûa Casandra.

----Y tû quiên eres, la princesa de la corte?---pregunta Meli.

----No!!, soy la hija de Podacres, êsa soy yo.

----Lo que justifica el buen porte y aspecto que tienes---señala Circe.

----Eso aquî no tiene mucha importancia; es sôlo estêtica.

----Cômo que estêtica y no importancia, acaso no es importante la estêtica?

----Atenciôn con las preguntas que hacen; que no todas, en este sistema, tienen

respuesta.

----Entonces debe ser un sistema tedioso, no?---fisga Hagapajitas de Falogracia.

----Señor, si usted considera que asî es este sistema por no tener algunas pregun-

tas respuesta, la recomendarîa que no se apresure a inferir, que mejor espere y a

que su estancia aquî sea mâs larga, lo que le darîa la posibilidad de cambiar y de

opiniôn.

----Casandra, y cuândo hay comida, que estoy muerta del hambre?

----La comida, Meli, aquî no tiene horario; estâ todo el dîa sobre la mesa, y en y

cantidad, diversa, asî que cuantas veces quieras puedes comer.

----Pero tû no pareces que comes mucho; estâs flaca.

----Circe, es un problema de constituciôn menos que de lengua.

----O sea, que comas lo que sea no engordas?

----Asî es!!, me quedo flaca.

----Y tû estâs casada, Casandra?---pregunta Hagapajitas de Falogracia.

----No señor!!, êsa es una convenciôn del primer sistema, no de êste.

----Y un novio, un amante, un querido?

----Ya advertî que hay preguntas que no tienen respuesta.

----Quê misterioso!!, algunas sî y otras no, aun estando relacionadas con la mis-

ma materia.

----Asî funciona la cosa por aquî, Y bueno, vengan conmigo, que les muestro la

cuadratura donde van a dormir.




















  




  



























  

Sonntag, 22. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1006)

       Seguido a la amplificaciôn, de sacar a puesto, a colocaciôn algunas caracte-

rîsticas de los oriundos de Kapia, revela Kosmos a las âcraticas su deseo con fi-

jeza de haber ido alguna vez a la desaparecida însula de Aphros; asimismo, que

serîa la dilucidaciôn justa para que entendiêrasele correctamente, que el estado

o la condiciôn a toda flor resultaban para êl sumamente un beneficio, y no sôlo

por el deleite que deja una caricia de ola, sino porque allende todos los elemen-

tos, componentes o partes corporales embadûrnanse parejamente de sal, por no

decir que êsta es un elixir suntuoso entre los muchitantos naturales que existen

en el mundo. 

----Nunca nos dijiste de tal deseo, o puede ser que sî y lo haya olvidado total-

mente?---pregunta Lucila.

----Y el estado o la condiciôn a toda flor, verdad, tû estâs hablando en serio?

----Respondo primero la segunda pregunta. Crotonia, ora no ludico, que estoy

fuera de la instituciôn; al parecer no, porque no es tan fâcil calcularme a partir

de pinceladas dejadas, las que precisamente ocultan, tapan o solapan, mas los

que conôcenme de atrâs saben lo que tienen que saber al respecto...

----Pues sabes una cosa?, yo que te conozco de atrâs sôlo sê que esto no lo sa-

bîa, y no me vuelvas a repetir que por lo menos sê algo---dice Kosmithôs.

----Câspita!!, ya te estâs poniendo senecto.

----De senecto nada, que eso yo no lo sabîa.

----Pero es igual, padre e hijo, por lo que no veo el motivo de que discutan. Y 

a ver, Kosmos, respôndeme mi pregunta.

----Lucila, es posible que les haya revelado el deseo a mi manera...

----Quê quieres dedicr con eso de a mi manera?

----Con una coloridad que pinta hasta el mismîsimo deseo; y coloreado, enton-

ces, es mâs difîcil darse cuenta de que hablo de/sobre êl.

----Mi padre es como un artillero, pero que disparando palabras---suelta Kosmi-

thôs.

---El artillero bien que sabe disparar a un blanco levantando su cañôn---pincela

Kosmos.

----Eso de cañôn levantado enardece---destaca Crotonia.

----Atenciôn con el diâlogo que se forma, que todo diâlogo conduce.

----Êsa es la res, Lucila, muy acertada tu advertencia---suelta Kosmos.

----Podrâ conducir, Lucila, pero y si no se quiere?---pregunta Crotonia.

----Eso es como ir en un barco: aunque uno no la quiera ya se estâ encima de la 

marea---ejemplifica Lucila.

----No te parece un poco forzado lo que has dicho?

----Y acaso el barco no conduce?

----Cuâl serîa la moraleja?---indaga Kosmos.

----Êsa te la dejamos a ti---responde Crotonia.

----Al avîo, atrêvete a decirla!!---afirma Kosmithôs.

----Y risas de Kosmos que dice: en cuanto têngala elaborada amplifîcola.

----Kosmithôs, y de dônde tû sacaste eso de al avîo?---fisga Lucila.

----De dônde tû crees?, a ver, piensa, medita.

----Dificilîsimo dar con el lugar, mas no imposible---anuncia Kosmos.

----Es mâs fâcil responder a la pregunta de Kosmithôs, si ya tû dijiste la pa-

labra lugar, por lo que descartado queda que haya sido de un libro.

----Câspita, aplausos!!, Lucila.

----Entonces, Lucila?----pregunta Kosmithôs.

----De la Kosmona!!

----Ahora te empiezo a estimar por ser buena dando en los blancos.

----Cuidado con eso de apreciar, que tambiên conduce.

----Quê, otra advertencia? No serâ que a ti te gusta que te conduzcan?

----Quê preguntas? Por quê lo preguntas?

----Porque para advertir hay que tener experiencia en algo...

----Pero yo no puedo tener experiencia con una palabra, no?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que yo dije una sen-

sata mentira en la Kosmona para eludir un poco la rimbombancia semântica y

resulta que ora estoy en otra---querêllase Kosmos.

----Cômo, tû despreciando la verba?---pregunta Kosmithôs.

----Mondo lirondo, que me encantan los fondos!! No trâtase de desprecio, êsa

no es la res.

----Ah no, y cuâl es entonces?

----Una breve pausa, un instante de negaciôn.

----Cômo, quê tû has dicho?

----Pero, Kosmithôs, tû no puedes quedarte callado, o por lo menos sin hacer y

mâs preguntas?---pregunta Crotonia.

----Eso ya no es tan fâcil teniendo experiencia en la Kosmona.

----La costumbre es la madre de todos los vicios!!---afirma Kosmos.

----Como que me dices vicioso---dice Kosmithôs.

----Como no, sino que dîgotelo---destaca Kosmos.

----A ver, a ver, que ya esto va por mal camino. Quê les parece si nos vamos a y

mojar en Albula?---pregunta Crotonia.

----Es que îbamos a la roca Tarpeya---dice Kosmos.

---Ah, entonces lo que dijo Kosmithôs no era su imaginaciôn, como tû nos dijis-

te---dice Lucila.

----Pero podemos hacer una cosa.

----Quê propones, Kosmithôs?----indaga Crotonia.

----Que podemos bañarnos con ustedes en Albula cuando regresemos de la roca

Tarpeya.

----En serio que van a regresar?

----Yo por lo menos sî---responde Kosmithôs.

----Y tû, Kosmos?---pregunta Lucila.

----Creo que vendrîame bien, que hace años que no môjome.

----Bueno, entonces los esperamos.

----Que no te mojas en Albula, no?----fisga Kosmithôs.

----Y risas de Kosmos.

----Quê mal pensado que ha salido tu hijo.

----Mal pensado?, nôtase que tû, Crotonia, no lo conoces bien---dice Kosmos.

----El padre tirândole a lo que êl mismo engendrô---dice Kosmithôs.

----Acâbense de ir que asî regresaran mâs pronto---dice Lucila.

----Por lo mismo que serîa menos el esperar---agrega Kosmos.

----Asî mismo, Kosmos, asî mismo!!













































 









 

Freitag, 20. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1005)

       La resonancia en su testa fue claro paradigma de la potencia con la que un

prostaktikôn mantenîa su mandato, no siendo otro que el de acudir lo mâs rau-

do posible a la roca Tarpeya. Valiêndose de un anâlisis, o que si no de un corto

examen con el propôsito de hallar el motivo del mandato susodicho, encontrô-

lo entonces Kosmos non plus ultra de siete minutos: era el mismo dîa y la mis-

ma hora del accidente que tuvo su madre en el mismo lugar y estando embara-

zada. Con la intenciôn de eludir por unas horas el estrêpito semântico, la fiesta

de la verba con la repeticiôn de uno de sus epîmones conspicuos (punto a la ra-

ya y que continûe la letra) y acicateante, justifica su salida de la Kosmona con

el siguiente decir convincente a los contertulios: 

---Por un momento debo estar ausente por cuestiones de familia, y por lo mis-

mo debo estar a solas con Kosmithôs.

---Se puede entender tu responsabilidad como progenitor, Kosmos, claro que

sî!!, que me alegra que asî sea---dice el didâscalos filosôfico.

----Es en serio lo que tû dices, o es otra de tus inventivas para salirte con las

tuyas?---indaga Kosmithôs.

----Câspita!!, ven conmigo y dêjate de preguntas---responde Kosmos a la vez

que guîña un ôculo.

----Se nota que los tiempos cambian; quê gran diferencia entre unos y otros.

----Amplifique la dilucidaciôn a su decir, cenutrio, amplifîquela!!

----Kosmos, que en los tiempos en que era yo niño mi padre no me permitîa

hacer ninguna pregunta a raîz de algo dicho por êl.

----Perrasiestes, no olvide el proloquio del (oscuro) înclito de Êfeso: lo ûnico

que perdura es el cambio---dice el didâscalos filosôfico.

----Pero si ya dije que los tiempos cambian, no?

----Por eso mismo!!, porque es algo que quiêrase o no sucede.

----No acabo de entender del todo, didâscalos.

----Es que la cosa que usted dijo es la cosa cambiante, la que no conoce de fi-

jezas como tampoco de estatismos. Hay un acusativo: se nota que los tiempos

cambian.

----Entonces, didâscalos, si yo no hubiera dicho el acusativo quedarîa exento

de su discurso?

----Eureka!!, que empieza a captarme.

----Y dônde estân Kosmos y Kosmithôs?---pregunta Perrasiestes.

----Ambos son âgiles saliendo; tienen al respecto una buena pericia.

----Increîble, didâscalos, que se hayan ido y nadie los vio salir.

----El que salta cae, mas el que con habilidad se va no deja golpe en el piso.

----Esto sî lo entendî, didâscalos.

----Eureka!!, que entonces le debe un gallo a Minerva.

----Cômo, didâscalos, cômo?

----Y risas juntas.


        Pasada media hora, y mâs por la razôn de la equivocaciôn de camino que

por una planificaciôn especîfica de arrumbabientos de pasos hacia un determi-

nado lugar, las âcraticas Lucila y Crotonia cuasi que estaban muy cerquitica y

de Albula. Embrisaba sus cuerpos el pneuma no tan pudiente de un viento del

oeste, y el que de facto hacia posible que una grisalla nubosa no quedârase es-

tâtica, movimiento que lôgicamente era garante de que sus ropas no quedasen

de sopetôn completamente empapadas por la caîda de un aguacerôn. Mas y de

poder decirse algo, como agregamiento y con la intenciôn infalible de hacer y

notar aspectos de algunas conductas frente a fenômenos naturales, la manten-

ciôn de la ecuanimidad, tanto en una como en la otra, pudiera ser admirada o

puesta de relieve en un liber de aventuras de cualesquier artîfices amantes de

ôrdago del tema de ir de un lugar a otro sin ningûn tipo de reacciôn por aque-

llo que pudiera suceder fuera del ôntico control, de la dimensiôn de ser trans-

fenomênica del sujeto (conciencia), o de la gracia del idealismo que pretende

medir al ser por el conocimiento que tenga, cuando en realidad mâs grande es

y no por lo que sabe o conoce, sino que simplemente por lo que es. 

     Empero y gracias al camino equivocado que tomaron aquêllas, ocurrirîa y

otra media hora despuês el encuentro con Kosmos y Kosmithôs, los que sî y

venîan por el camino correcto que conducîa a la roca Tarpeya. Para tal instan-

te de encuentro ya el cielo estaba despejado, un azul lucîa su encanto, y unos

pâjaros desconocidos ofrecîan un concierto de canto gratuito, como si quisie-

ran seducir sobre el pucho a los oîdos mâs sensibles. Êsta fue la razôn de que

la escucha de Kosmos concentrârase en las melodîas entrecortadas, e ineludi-

blemente caracterizadas por una coloridad secreta. Pero como a la postre y al

cabo lo que mâs interesâbale era alcanzar una fruiciôn, el interês por un posi-

ble desciframiento, fuese ya cansôn por el esfuerzo que implica o que si no y

contingente por poder conducir a una falsa descodificaciôn, no despertôsele.

En cambio Kosmithôs, y mientras lo anterior sucedîa, trato varias veces de y

dirimir la concentraciôn de su padre, mas como la indiferencia de êste por y

sus preguntas ( Verdad que problemas familiares? Quê tipo de problemas? Y

cuântos son?) era mâs que notable, tuvo que esperar un rato por el decir per-

tinente de Kosmos. Mas ya dispuesto êste para amplificar que lo dicho en la

Kosmona fue sôlo una sensata mentira, y con el objetivo de eludir semântica

rimbombancia, Kosmithôs señala hacia delante y dîcele a su padre:

----Mira quiênes vienen por ahî: Crotonia y Lucila.

----Vaya dos juntas!!, y que al parecer o estuvieron o van a Albula: quê crees

tû?

----Que quê creo yo, y tû me preguntas?

----Dada tu respuesta valorarê tu...

----Deja, no valores nada. Y deja de hacer preguntas, que ya las tenemos enci-

ma.

----Quê casualidad!! Y adônde van ustedes?---pregunta Lucila.

----Caminamos juntos por razones de familia---responde Kosmos.

----De nuevo la mentira sensata?---pregunta Kosmithôs.

----Cômo que mentira sensata?---indaga Crotonia.

----No le hagas caso a Kosmithôs, que hoy tiene la imaginaciôn en su punto--y

dice Kosmos que pregunta: y ustedes de dônde vienen o adônde van?

----Salimos a pasear y tomamos otro camino---responde Lucila.

----Saben que no estân muy lejos de Albula, no?

----Sî, Kosmos, lo sabemos.

----Y cômo estâ la rerum en palacio?

----La quê?

----La cosa!!

----Lo ûltimo de lo ûltimo: llegô un nuevo cocinero y llamado Endimiôn.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

----Por quê dices eso?

----Porque un cocinero con ese ônoma no serîa el mâs adecuado para alguien

que labora en la cocina: o la comida llega tarde o no llega.




























 



















 







Mittwoch, 18. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1004)

        Cumpliendo a cabalidad con el edicto de Dido, el magister equitum trae a 

los pulvinares a Endimiôn, el cocinero oriundo de Caria que recientemente lle-

gô a palacio, empero como su majestad habîase quedado dormida, y sin que el

porquê de haber cerrado sus ôculos cêleramente ni ella misma sûpolo, tuvo ne-

cesariamente que agitarla varias veces por los hombros para sacarla del mundi-

llo efîmero de morfi.

----Ah es usted, magister equitum, que pensê que me removîan reyes, pastores

y cazadores.

----Disculpe usted, Dido, mas fui yo quien la removiô, que estaba usted hasta

roncando---dice el magister equitum.

----Roncando yo?, bueno, para que pase eso sôlo es posible de estar profunda-

mente dormida.

----Y cômo usted puede saber eso, majestad, que pase algo a partir de otro algo,

o sea, de una determinada condiciôn que lo haga posible?

----Venga acâ, magister, se contagiô usted con los contertulios?

----No, quê va!!, quê usted pregunta?, bueno, mire usted, que aquî estâ el nue-

vo cocinero, Endimiôn, por lo que entonces yo me retiro, que ya cumpli con su

edicto.

----Antes de que retîrese, magister, acêrquese, que quiero decirle algo al oîdo.

----Dîga, usted, majestad.

----Como me tengo que quedar a solas con este Endimiôn, a pesar de que ya el

cibiosactes me dijo que era un cario especial, mande a cuatro soldados bâtaros

a que se pongan detrâs de esta puerta---dice Dido señalando.

----A su orden, majestad, delo por hecho, que cierro la puerta---dîcele el magis-

ter a Dido haciêndole un guiño de ojo.

----Pero acomôdose, Endimiôn, pôngase cômodo. Desea usted tomar algo?

----Gracias, majestad!!, pero acabo de beber algo fuerte.

----Ya sê, mas aun asî no quisiera beber algo mâs?

----No lo deseo, ya es suficiente con lo que tomê.

----Muy bien!! Entonces dîgame: Ha pasado usted por alguna cocina mayestâti-

ca?

----No, pero sê cocinar para varias gentes, algo que sî he hecho en jolgorios pri-

vados, asî que puede quedar usted segura que los cazuelones no faltarân y bien

que sazonados.

----Por lo que acabo de escuchar tiene usted experiencia respecto al cocinar pa-

ra un colectivo; pero, que es asimismo importante, es usted disciplinado?

----No entiendo bien el sentido de la pregunta, majestad.

----Ser disciplinado aquî significa, en palacio, que todo el alimento que llega a

la boca tiene que estar listo a una hora precisa, ni antes ni despuês..

----Por lo que voy entendiendo, majestad, ser disciplando es cumplir con un ho-

rario de alimentaciôn?

----Ha hecho usted la exacta pregunta. Asî es, no de otra manera, que mi regla-

mento castiga tanto al antes como al despuês.

----Como que tal reglamento estâ pensado para la justa medida.

----La justa medida es la medida justa que aquî no puede fallar: queda claro?

----Clarîsimo, majestad, clarîsimo!!

----Y dîgame, Endimiôn: tiene usted esposa, novia, querida o amante?

----No, majestad, ya que he estado mucho tiempo fuera del mundo real.

----Quê, que ha estado mucho tiempo fuera del mundo real, y acaba (de)cir que

ha cocinado para jolgorios privados?

----Majestad, ya verâ usted el resultado de mi trabajo, que es lo mâs significati-

vo, no?, que por eso estoy aquî viniendo de muy lejos, desde cuasi las antîpodas.

----No hace falta que me recuerde dônde estâ ubicada Kapia.

----Disculpe usted, majestad, que en realidad no quise recordarle nada.

----Disculpa aceptada!! Y Endimiôn, padece usted de alguna enfermedad mayûs-

cula?

----Quiên mejor que yo para estar completa, totalmente sano, sin ningûn sîntoma

ni posible pejiguera; mâs sano que yo no existe nadie.

----Nunca habîa escuchado decir a nadie lo seguro que estâ de estar sano, que si y

no convencido de eso.

----En mi caso estoy seguro, ya que eso de con-vencimientos pudiera terminar en

causa (de)plorables desilusiones.

----Me parece interesante lo que usted acaba (de)cir; da calaña de que conoce us-

ted; revela un saber que sabe quien lo tiene sabiêndolo.

---Y a mî, majestad, me acaba de interesar esto de revela un saber que sabe qui-

en lo tiene sabiêndolo: maravilloso!!

---Le agradezco su interês, mas le confieso que no es de mi propiedad, sino que

pertenece a mi hijo Kosmos, algo que le escuchê decir hace ya tiempo.

----Entonces como que su hijo es un buen pensador, no?

----No se equivoca usted, asî mismo es!!


      Mas en lo que el diâlogo continuaba, y a pesar de estar la puerta cerrada, co-

mo ya sâbese, las âcraticas Lucila y Crotonia pudieron escuchar el lugar de pro-

cedencia de Endimiôn, razôn por la cual un estado de jovialidad fue sûbitamen-

te alcanzado por ellas; y, con êste, el despertar de la reminiscencia de la querîda

însula de Ahpros. En lo atinente a êsta por su posiciôn privilegiada entre dos im-

portantes golfos de la zona: el Cerâmico y el de Cos, y que es la misma a la que

tiene Kapia, de tal guisa que êsta no tuvo el mismo anankê, uno deporable que y

tambiên patêtico: desaparecer de su posiciôn a causa del embate de unas olas in-

gentes. Ostensible quedarîa el hecho de que hay resonancias que de facto favore-

cen, sobre el pucho estimulan y mantienen su vibraciôn sin cortapisa que las de-

rruyan, mas no hay que olvidar que es la resonancia, en este caso, que tiene y el

palacio; una interna que llega a todos los que estân en la corte, y que de acuerdo

o en dependencia a lo que porta o traslada, a lo que como factor cumulativo tie-

ne un agente, serâ por êste aprovechada o puesta solar o lunar para satisfacer su

necesidad.  

----Te acuerdas de aquel primer desafîo de Jancia de ir nadando de un lugar y a

otro bajo una lumbre de relâmpagos enfurecidos?----pregunta Lucila.

----Claro que sî!!, que precisamente por ser el primero no se olvida. Pero dime

una cosa: esa frase de "una lumbre de relâmpagos enfurecidos" es tuya o la leis-

te en algûn libro?

----No, Crotonia, no es mîa, me la aprendî despuês de copiarla el dîa que Nausi-

ca me la dijo.

----Ah, entonces es de Nausica?

----No!!, ella la sacô de su libro titulado [....] tû te acuerdas del tîtulo?

----Vaya pregunta!!, no, no me acuerdo, pero es igual.

----Tû tienes fresco en tu memoria cuândo fue que nosotras fuimos nadando con

Jancia al mismo lugar?

----Si mal no me acuerdo despuês de que Jancia fue sola cuatro veces; en la ter-

cera de êstas cogiô un resfriado que ni el alquermes se lo quitô.

----Quê envidia!!

----Por quê?

----Porque tienes una memoria buenîsima.

----Sabes quê me dijo alguien alguna vez?, sin acordarme ahora de tal alguien.

----Quê te dijo?

----Que no se trata de que la memoria sea buenîsima, sino de que es buena para

recordar algunas cosas, no todas; que las que recuerda son las que debe recordar

porque las necesita.

---Ah, entonces tu memoria no necesita recordar a ese alguien que te lo dijo, no?

----Parece que no.

----Y dime: que tû crees de esos cuatro soldados bâtaros que estân de guardia en

la puerta?

----Y quê tû crees que yo deba creer distinto de lo que tû crees?, que estân y de

guardia, como acabas (de)cir..

----Sî, eso lo sê, pero por quê estân de guardia si nunca lo han estado ahî?

----Ah, eso sî que no lo sê, el motivo lo ignoro. Y dime: quê te parece si salimos

a dar una vuelta?

----Que me parece bien, una que muy excelente idea.

----Entonces vamos, respiremos aire fresco.








 




















 





 










































Dienstag, 17. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1003)

     Un nuevo cocinero en palacio aparecîa; su ônoma, Endimiôn. Oriundo de la

antigua Caria ( Kapia) tuvo que enfrentarse varias veces a los ataques disîmiles

de los mercenarios que vivîan en los arrabales de Halicarnassos, amên que al y

servicio del imperio aquemênida con su gobernante Karkâ. Agregarîase breve-

mente, que nunca participô en ningûn tipo de conflicto como tampoco en plani-

ficadas promaquias, razôn por la cual queda descartada la posibilidad de vêrse-

le llevando una êgida con asa con su correspondiente ardid o un casco con cres-

ta, siendo esto ûltimo (invento militar) lo que diole pâbulo a los helênicos de y 

llamar  "gallos" a los carios.

     Era de esperarse entonces la reacciôn de los soldados bâtaros de posta, que

si normalmente detienen a cualesquier criaturas que sean desconocidas o que y

si no con no muy buen porte y aspecto, a Endimiôn, que viene de Kapia, ya ca-

si que lo que esperarîale serîa una mortal lluvia de flechas. De tal guisa, y en el

instante en que êsta iba a suceder, elûdela el magister equitum con su presencia

sûbita, quien barrûntale ipso facto a los soldados que tratâbase del responsable

de la indefectible alimentaciôn, lo que como tal traduce que es una persona im-

prescindible.

----Gracias por su intervenciôn, señor, gracias!!, que de haberme caîdo encima

toda esa cantidad de flechas, ya sî que no despertarîa jamâs---dice Endimiôn.

----Êse no es otro que mi trabajo aquî en la corte, o mejor dicho, es una parte y

de lo que me debo ocupar en palacio.

----Y cuâl es su nombre, puedo saberlo?

----Puede usted siempre decirme magister equitum.

----Si asî puedo decirle entonces asî le dirê.

----Debe usted estar famêlico, no?, porque un viaje nada corto es el que ha he-

cho usted.

----En realidad le confieso que he ingerido algunos sustentos por el camino.

----Entonces, quiere usted comer algo o no?

----Mejor algo de beber, y fuerte, para abrir bien los ojos. Pero, magister equi-

tum, no deberîa presentarme primero ante la reina?

----El edicto que tengo de su majestad es el siguiente: primero saciar alguna ne-

cesidad que usted tenga; segundo, llevarlo frente a la reina.

----Si asî es el edicto..

----Entonces venga para cumplirlo, Endimiôn.


      Simultâneamente el cibiosactes dejâbale saber a Dido de la llegada de Endi-

miôn, asimismo que del lugar de procedencia, por lo que la reina tiene la necesi-

dad de formular la siguiente pregunta:

----Estad usted seguro, cibiosactes, que viniendo de donde viene ese Endimiôn

no va a causar problemas en la corte?

----Puede usted quedar tranquila, majestad, que es un cario muy especial.

----Cibiosactes, y cômo usted sabe que es especial?

----No me dijo usted que me ocupara del asunto de conseguir un nuevo cocine-

ro?

----Asî fue, y?

----Que por ocuparme me ocupê bien, no faltô la correspondiente pesquisa, por

lo que por êsta lo que le digo de que es especial.

----Ah, es que ignoraba lo de la pesquisa que no faltô. Y por quê no me informô

de ella?

----Estaba por decîrselo, mas como usted me hizo la pregunta primera no pude.

Pero majestad, si usted me permite retirarme me retiro, que ya debe estar a la y

cocina llegando el magister con Endimiôn.

----Sî sî, puede usted retirarse, cibiosactes, que ya el magister tiene la orden de

traerme despuês a Endimiôn.


     A continuaciôn Dido acomôdase en los pulvinares. En un periquete ciêrran-

seles los ôculos, êntrale como un onîrico de sopetôn sin poderle encontrar y el

motivo, el porquê al tan acopas deseo de dormir. Sin resistencia alguna se deja

ir al mundillo de morfi, como una plumela que arrastra el pneuma de un desco-

nocido viento, el que tal vez castigarîa Jûpiter por razones que êl entiende? 


































 



Sonntag, 15. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1002)

     Abogaba Kosmos la idea de Vercingetôrix, la que no es otra que la siguiente:

salir una vez por semana de la instituciôn y hacer los discursos bajo la invetera-

da sombra del Iubhar. A raîz de la votaciôn indefectible que proporcionô clara-

mente los que estaban de acuerdo o no con la idea, sôlo Temîganes y Asonis re-

sultaron oponentes dando un voto negativo, empero sin decir el porquê, la con-

vincente razôn o el motivo concreto de seguir prefiriendo la mesa redonda para

los diâlogos y los discursos, y no un lugar al raso y expuesto a las exteriores in-

fluencias o fenômenos en derredor del ârbol. 

----Yo les dirîa a ustedes, que sôlo tiene efecto, funciôn o actividad aquello en

en lo que se cree, y yo no creo que ustedes sean unos creyentes en estas cosas,

por lo menos hasta el dîa de hoy no lo han demostrado----dîcele Vercingetôrix

a los dos oponentes.

----Vercingetôrix, no nos hace falta demostrar nada, porque en lo que creemos

creemos y basta, y punto, de acuerdo?

----Câspita!!, quê?, continûa la letra, Asonis?

----No, Kosmos, no sigue nada, que no es el punto tuyo.

----Hay un prostaktikôn de fondo que es el causante de una parada en seco...

----Didâscalos, quê usted quiere decir con eso de una parada en seco?

----Asonis, que cuando uno termina su habla con eso de y basta y punto es se-

nâl de que el avance ha sido forzado a detenerse, pero asî por un "imperativo"

o por un "mandato", menos que por la voliciôn del agente que pudiera seguir

caminando.

----Nosotros hêmoles dado diâlogo y ustedes nos devuelven una oponencia.

----Te explicas, Kosmos?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.

----En la doctrina de los pitagôricos la reciprocidad o el *Taliôn es lo justo en

absoluto.

----Dar exactamente al otro lo que se ha recibido---amplifica el didâscalos filo-

sôfico.

----Miren, ustedes son injustos, por quê?, porque desde que estamos aquî nun-

ca hemos dejado de dar diâlogo, asî que no me vengan con eso de que lo justo

no hemos dado---dice Asonis.

----No es mentira lo que usted discursa, Asonis, pero no se lo tome muy a pe-

cho, en circunspecto, que usted ya sabe de la fiesta que participa.

---Êsa es la res, didâscalos, brevemente super que muchitanto que bien dicho.

---No es tomarlo a pecho, didâscalos, es madura defensa---suelta Asonis.

---Madura defensa?, y desde cuândo la defensa es madura?---fisga Kosmithôs.

---Ni verde tampoco, es sôlo una forma de darle caracterizaciôn a la defensa.

---Un milagro!!, me has explicado sin decirme que despuês, mâs tarde.

---Simplemente que esta vez no dîjetelo, nada de milagro, que el hombre del y

mono desciende, no del cielo---clara Kosmos.

----Y êsta quê, una nueva pincelada?---pregunta el vate.

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!---afirma Kosmos.

----Entonces haremos lo siguiente: los que votaron a favor de la idea de Vercin-

getôrix al Taxus; los que en contra, que se queden en la Kosmona.

----Eso, didâscalos, muy fâcil no?

----Nada difîcil, Temîganes, para que pase a materia de câtedra.

----Para fijar certeza: un dîa cualquiera o uno especîfico?

----Si hay movimiento uno cualquiera; si estatismo, uno en concreto.

----Didâscalos, no hay estatismo---dice Kosmos.

----Cualquier dîa entonces porque hay movimiento?

----Y risas de Kosmos.

----La soluciôn posible, que los justos son mansos.

----Kosmithôs, recordando la sentencia o provocando?

----Didâscalos, siempre no hay una soluciôn para cualquier conflicto?

----Eureka, eso sî!!, cômo no?

----Eso sî cômo no que nosotros somos porque estamos aquî.

----Kosmos, que hoy estâs suelto y sin aguja en el brazo---dice el vate.

----Sôlo hoy no estoy amarrado o atado?

----Indubitablemente insustituible!!

----Fîjese que usted tiene mâs cerca la rodilla que el talôn.

----Porque Apolo se hospeda en la rodilla?

----Cômo que Apolo se hospeda ahî?

----Cenutrio, que al estar la rodilla mâs cerca, Apolo estâ mâs al alcance sû-

bito---dilucida Kosmos.

----Y tû no tienes tambiên rodilla?

----Y yo lo repito: a usted le gusta que le digan cenutrio---dice el didâscalos

filosôfico.

----Y no mîrenme, que ora pôngome serio---dice Kosmos.

----Un milagro que desciende del mono?

----Didâscalos, ya dejê de estar circunspecto!!

----Me siento contento por el resultado de la votaciôn---confiesa Vercingetôrix.

----Y age, en plural, asimismo la dialogizaciôn en el embrisado de otra sombra.

----Quê bien, Kosmos, quê bien!!









































  


Dienstag, 10. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1001)

        El magister equitum llega a la Kosmona para entregarle a Kosmos los tres

zarcillos; recuêrdale a êste una senecta pincelada del lictor [por la razôn de que

al traspasar el umbral de la puerta de la instituciôn, la que amên nunca se cierra,

los contertulios como que castigaban a los oîdos con lo cortante de la indefecti-

ble verba], y la que concreta e indeleblemente es la siguiente: 

  

Porque ellos (los contertulios) verdugan con el filo de la palabra,


----Câspita, magister, que si mal no reminiscencio, tal pincelada amplificôsela

el lictor cuasi reciente de su llegada a la ciudad, y en el tempestivo momento en

que ustedes dos hacîan un recorrido---destaca Kosmos y a la vez que agarra los

tres zarcillos.

----No sê si se pudiera decir que tû reminiscencias mal, serîa eso posible?

----Por causas concretas y superlativos ampulados amplificarîa que en este siste-

ma tanto lo posible como lo imposible dejan huella que si no sombra, mas y que

prepondere el uno o el otro ya deberîase a cuestiones de creencias especîficas o

de consideraciones pasantes. Sabe usted una cosa, magister?

----Esperando estoy que me la digas.

----La causa sui aquî compârtese, de lo que sale que suceden muchitantos efec-

tos.

----Yo mismo me busquê lo que no estaba para mî, y por estar esperando.

----Y risas de Kosmos que dice: yo no creo que usted no me haya comprendido.

----Es que tus pastiches son significativos como asimismo inesperados.

----En lo atinente al comentario que prosigue hâgolo con un silogismo?

----Quê, pretendes dejarme con fastidio de testa? Deja deja, no hagas eso, ade-

mâs que serîa en vano porque no soy contertulio.

----Al ñudo algo si es posible que suceda?

----Una cosa es que algo pase; otra, que pase algo porque tû quieres que suceda.

----No estâ mal esta valoraciôn que tendrîa polêmica.

----Mira, yo ya cumplî con lo que le dije al cocinero de Irlanda que harîa...

----Lamento la interrupciôn, mas debo preguntarle algo.

----Y cuâl es la pregunta?

----Sabe usted si el cocinero ya abandonô Bedriaco?

----Segûn el parte de dos soldados de recorrido estaba en el puerto esperando y

para abordar el navîo despuês de la detenciôn del controlador peonio.

----Detenciôn por quê?

----Por la salida de unas puntas de unos cuchillos que habîa comprado aquî.

----Quiên sabe si vuelve a encontrar una plaza de cocinero en el navîo.

----No creo que êl estê dispuesto a volver a hacer eso, porque de eso no me ha-

blô. Bueno, ya me tengo que ir que, como sabes, me esperan los cometidos en

palacio, pero antes te barrunto algo.

----Amplifique, magister, amplifique!!

----Cuando venîa para acâ me encontrê con dos parejas, una la de la bailarina

pelirroja con el grumete redomado; la otra, la de Teariôn con tu hija y su hija,

----Y dônde sucediô el encuentro?

----En el camino que tiene al lado derecho los cipreses. Teariôn me dijo que y

vendrîa para acâ al terminar el paseo, porque segûn êl tuvo un recuerdo acopas

del Kata-Shiro, un tanto fuera de lugar,

-----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, que no hace muchitan-

to que nosotros hablâbamos del susodicho Kata-Shiro: transferencia de algo a

distancia, êsa es la res, êsa!!

----Entonces me voy, que ya no tengo mâs nada que decir.

----Buen Ulises de regreso!!

----Cômo?

----Y risas de Kosmos.

 

        Al canto de la muestra de Kosmos de los tres zarcillos, Vercingetôrix fijô

su mirada como si estuviese viendo vaya a saber quiên quê cosa con atrayente

importancia, lo que entonces diole pâbulo (a)quêl para hacer râpido la pregun-

ta siguiente:

----La triple diosa es imago frente a sus ôculos del norte?

----No, Kosmos, no concretamente una imago, pero sî que por lo asociativo no

ha sido imposible tener un pensamiento.

----De quê medida y de quê tipo?

----Ahora no estoy para respuestas, asî que es mejor que mantengas levantado

los tres zarcillos unos minutos mâs.

----Unos minutos mâs?, pues sabe usted una cosa?, peco por exceso.

----Tendrîa que haber dicho los minutos justos, ni mâs ni menos, los que esta-

rîan en el medio de lo que es por defecto y por exceso----dice el didâscalos filo-

sofico.

----Van a empezar con el fastidio de ustedes?

----Fastidio, por quê, Kosmithôs?

----Didâscalos, porque eso de pecar por exceso o por defecto me parece una y

marranada de ustedes.

----Nada de marranada, Kosmithôs, nada de eso, fîjate que esto es muy serio.

----Y risas de Kosmos.

----Si te rîes tu hijo no me va a creer.

----Câspita, didâscalos, pues que siga pecando por defecto---dice Kosmos.

----Bravo, Kosmithôs , bravo!!---afirma el vate.

----Ven que tengo la razôn, que ustedes estân molestando?

----No, Kosmithôs, bravo por la palabra que dijiste: marranada!

----Pero, Kosmos, que Kosmithôs peca por defecto por no creer?

----Asonis, tendrîa que acudir al magno del Lîceo para aberturar una dilucida-

ciôn?

----Dêjalo para otro momento de....

----Cuâl es el porquê a que dêbese para otro momento dejar?

----Porque ahora quiero preguntarte una cosa.

----Age, desembucha!!

----No te gustarîa colgar los tres zarcillos al lado del sonajero?

----Usted no sabe lo que pregunta, Asonis, ignora totalmente las consecuencias

que eso traerîa----interrumpe Vercingetôrix.

----Tan delicada es la cuestiôn?

----Yo dirîa mejor perniciosa.

----Asonis, es que es juntar dos objetos absolutamente contrarios por sus dado-

rîas---clara Kosmos.

----Y solamente por eso puede ser algo peligroso?

----Usted peca por defecto---dice Vercingetôrix.

----Estamos iguales, Asonis, pecamos por eso por no creer---dice Kosmithôs.

----Captaste la no creencia por la pregunta que hizo Asonis---acentûa el didâsca-

los filosôfico.

----Hoy parace que estoy concentrado, didâscalos---dice Kosmithôs.

----Lo que merece un toque de crôtalo: dônde estâ?

----Lo tiene Kôsmythos, asî que espero que aûn sirva.

----Como que ya pensaste en la consecuencia: puede romperlo.

----Y no cree usted que pensar en eso es lôgico, didâscalos?

----Y lo es porque conoces lo que mejor saben hacer los niños cuando juegan.

----Lo lôgico no es lôgico por algo?

----Te lo acabo (de)cir, no?

----Ya estân dando vueltas en el mismo circulo---considera Temîganes de Ale-

jandrîa.

----Y cuâl otra figura geomêtrica mejor para girar?---pregunta Kosmos.

----Todo vicio estâ dentro de tal figura geomêtrica---dice el tîo de Kosmos.

----Eureka por la proposiciôn!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Entonces lo que sigue: lo girante dentro de un cîrculo tiene vicio. Nosotros

giramos dentro de êsta figura geomêtrica.

----Kosmos, un silogismo---dice el tîo de Kosmos.

----La tercera proposiciôn es la que es âurea, aunque no pudiera ser de oro sin

que precêdale dos de plata.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, quê delicadeza expre-

siva!!

----Reforzada, Kosmos, con dos elementos que funcionan metafôricamente.

----Êsa es la res, vate, êsa!!

----Oro y plata!---afirma Kosmithôs.

----Tû ves?, ora sî que crees, entonces no pecas por...

----Antes de que preguntes, te explico lo que quiso decir tu padre, Kosmithôs.

----Hâgalo usted, didâscalos.

----Creer es tambiên saber, porque quien no sabe en quê va a creer; uno sabe y

que existe algo, que ese algo le ayuda, y que la ayuda conduce a un estado be-

neficioso, y lo beneficioso posibilita el placer...

----El bien en verba del magno del Lîceo---agrega Kosmos.

----Entendî, didâscalos, entendî!!---afirma Kosmithôs.

----Bien-venido a la Kosmona, Teariôn, te estâbamos esperando---amplifica y

Kosmos.

----Quê, que estâbamos esperândolo?

----Didâscalos, disciplina con la protocolaridad que, cuando es en plural, sue-

na mâs protocolaria.

----Y risas del didâscalos filosôfico.

----Kosmos, y cômo supiste que venîa?

----Teariôn, y por quê tû crees que yo sûpelo?

----Porque acabas (de)cir: te estâbamos esperando.

----Quê, kosmos, el examen de concentraciôn para entrar en la Kosmona?

----Êsa es la res, didâscalos, cosa relevante.

----Entonces, Kosmos, quedo aceptado en la instituciôn como contertulio?

----Câspita!!, y cômo quê si no, Teariôn?

----Lo preguntê en broma, que no me interesa ser contertulio, y menos ahora

que tengo la responsabilidad de padre, y nada mâs y nada menos que con la e

hija de tu hija.

----Y por ser padre no se puede ser contertulio?----indaga Kosmithôs.

----No es que no se pueda, como tal no es eso, sino mâs bien que por tener ya

una responsabilidad mayor, y con êsta cosas de las que hay que ocuparse, de-

dicarle tiempo a un continuo lûdico me parece que no serîa lo correcto.

----Ves, Kosmithôs?, un paradigma de progenitor responsable---dice Kosmos.

----No voy a entrar en cacareo contigo, que no tengo complejo de gallina que

pone un huevo.

----Y risas de los contertulios.

----Te quedô super ocurrente!!---afirma Kîntlico de Kostâ.

----Teariôn, me barruntô el magister equitum de la reminiscencia intempestiva

que tuviste con el Kata-Shiro.

----Asî es, Kosmos, se lo dejê saber hace poco y cuando nos encontramos.

----Pues te comunico sobre el pucho, que no hace mucho nosotros verbalizamos

sobre el Kata-Shiro.

----Ah, entonces tu hija no estaba equivocada, tuvo razôn por lo que me dijo.

----Algo sabe de ciertas cosas que suceden a distancia, aunque bâsica y somera-

mente, y las que parecen fuera de lugar mas no es (tan) asî.

----Totalmente de acuerdo!!----afirma Vercingetôrix.

----Amplifica, Teariôn: te quedas un rato o te retiras sûbito?

----Kosmos, me quedo un rato.

----Pues prepârate para el fastidio de testa!!---afirma Kosmithôs.

----Y retorno de las risas.


 











 


















 













 




































 












 


















Sonntag, 8. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1000)

     Teariôn y la campesina, y en los brazos de êsta Ateriana, salieron a dar una

vuelta. Por el lado derecho del camino descollaba la especiosidad intensa y de

la coloridad de una sûmula de cipreses, los que tal vez vistos por retinas sensi-

bles, o sea, las que por analogîa no estân muy distantes de las que de tal guisa

favorecen a un poeta, pudieran tener parangôn con lo que erigido despierta la

fantasîa, o que si no servirîan como aliciente para satisfacer ciertas y determi-

nadas necesidades de jaez expresivo; mas por el izquierdo, lo que serîa sin re-

futaciôn alguna calaña de una total y gran diferencia, era el vacîo lo que fren-

te a los ôculos sobresalîa, por lo que pensar en una caterva de faranduleros ti-

rados al borde de êsta horizontal seguido a pasar una madrugada de un lado a

otro de la ciudad en busca de las actividades mâs gratas, de las que indiscuti-

blemente son asî para ellos por cuestiones de una inveterada costumbre tanto

cimera como imprescindible, quedarîa como posible y en el caso de que ipso

facto laborara una conciencia pudiente, ya que la endeble ni con una destaca-

da receta a tal pensar se arrima. Referente a lo dicho, que mâs por extensiôn

que por reducciôn pincela jovialmente con vista a detallar, allende que y sin

pecar por defecto, Teariôn pudiera mâs que la campesina encajar en lo y que

viênese amplificando, mas que como es un hipotêtico mejor salir de êl sobre

el pucho, no vaya a ser que vislûmbrese un exceso donde hay tan sôlo una y

posibilidad.

      Mas la campesina, menos que por la coloridad de la sûmula de cipreses

por la imago frente a la vista de los cupresâceos, no pudo eludir el recuerdo

de su secuestro en el Estrecho de España por los dos moros, debiêndose y la

razôn a que aquêllos no estaban muy lejos del lugar donde sucediô el rapto, 

del que gracias a los dos halcones que volaban en direcciôn contraria pudo y

en un periquete liberarse --- como todo tiene una consecuencia, en este caso

la que resultô ser fue la del  fenecimiento del halcôn de Kalîas---y de tal gui-

sa salir incôlume, quedadno solamente una cosa como significativa: el dado

trastazo contra el suelo que diose por tenerla los secuestradores cargada.

    Convendrîa no olvidar, por los estrechos lazos que ûnense entre una cosa

y la otra, que la causalidad funciona igual sea el momento, la hora y el inta-

chonable dîa que la permite. No es de extrañar entonces, por lo anteriormen-

te dicho, que una conexiôn actîvese, que un vînculo a puesto llegue o que y

una relaciôn haga posible cualesquier encuentros funcionales, o que si no y

de jaez diamantinos por lo que de relevante proporcionan una vez que apro-

vechados son, que lo mismo al mâximo que al mînimo un valor no se les y

quita de carâcter existencial.

----Mira quiênes vienen hacia nosotros---dîcele la campesina a Teariôn.

----El grumete redomado y la bailarina pelirroja. Pero te digo una cosa: yo

no estaba pensando en ellos.

---Y yo te digo otra: me acordaba del dîa de mi secuestro en el Estrecho de

España.

----Ah sî?, y a quê se debe el acordaste de eso?

----Por estos cipreses al lado derecho...

----Te explicas?

----Te recuerdas de la zona donde me secuestraron?

----Sî claro, y quê hay con ella?

----Que cerca de ella habîan cipreses.

----Y cômo tû pudiste verlos si te habîan puesto un saco en la testa?

----Sî, ya sê, pero aun asî los vi; se podîan ver y saber que eran cipreses. Sabes

el porquê de que hayan cipreses en el lugar donde descansan los muertos?

----No lo sê!, por quê?

----Porque segûn se dice, y por la forma que tienen los cipreses, el cielo y la tie-

rra unen.

----Eso nunca lo habîa oîdo, pero....

----Vaya, quê casualidad este encuentro!!---afirma Corônide, a su vez que pîde-

le a la campesina que dêjela cargar a Ateriana.

----Sî, aquî la tienes, mas ten cuidado, aguântala bien, que cuando no conoce a

una persona da unos cuantos saltos.

----Y quê e cuentas, Xabier, que rato que no te veîa?---pregunta Teariôn.

----Lo normal, el mismo ritmo de la vida cotidiana.

----Y quê te parecen estos cipreses?, y ven acâ que quiero mostrarte algo---dice

Teariôn.


     En lo que Teariôn y el grumete redomado sepâranse un poco de la campesina

y de la bailarina pelirroja, êsta dîcele (a)quêlla:

 ----Hace rato que querîa revelarte algo, mas de hacerlo lo hago por tratarse de tu

hermano.

----Quê me tienes que decir de Kosmithôs?

----Que estaba en la barca del barquero de la ciudad del ocio antes de que se hun-

diera, ademâs que desnudo...

----Cômo?, y cômo tû sabes eso, viste a mi hermano desnudo?

----De verlo no, porque ya tenîa puesta una manta que le dio Xabier.

----Entonces tû tambiên estuviste en la barca?

----Llegamos Xabier y yo por la razôn de que mi esponja rosada se la llevô la co-

rriente, y fuimos tras ella para recuperarla.

----Tu esponja rosada?, no entiendo.

----Mira, ese dîa nos bañâbamos en Albula, y Xabier me restregaba la espalda y

con la esponja.

----Entiendo! Pero por quê mi hermano estaba desnudo?

----Por lo que vi aparentaba que habîan hecho una fiesta, y Circe, Meli y el bar-

quero dormîan tambiên desnudos.

----Vaya hermano mîo!!

----Y tû que bien lo conoces desde los tiempos que no sabîas que era tu hermano.

----No me lo recuerdes, que yo me acostê con mi propio hermano...

----Eso ya pasô, y tû lo ignorabas, al igual que Kosmithôs, asî que ninguno de los

dos son culpables.

----No es por lo de culpable o no, sino porque eso me ha dejado una tremenda re-

sonancia, ya menos que al principio a raîz de saber que era mi hermano, mas que

aûn estâ.

----Puedo entenderte como mujer; y mira, te devuelvo a tu hija, que pesa bastan-

te y yo no estoy acostumbrada.

----Y de quê ustedes estan hablando, se puede saber sobre quê?---fisga Teariôn.

----Sobre cosas de mujeres, asî que no seas chismoso--responde la campesina y

que pregûntale a Xabier y a Corônide: tienen algo que hacer ahora, quiero decir,

algûn plan?

----Plan ninguno, sôlo paseâbamos, sôlo eso---responde Corônide.

----Y por quê nos preguntas eso?

----Xabier, porque pensê que nos podîan acompañar, y asî damos la vuelta juntos.

----No me parece mala idea, de mi parte estoy de acuerdo---dice Corônide.

----Yo tambiên, yo tambiên!!---afirma Xabier.


      A continuaciôn las dos parejas arrumban sus pasos en la misma direcciôn, y

(muy) con cierto disimulo pregûntale la campesina y Teariôn:

----Quê tû le mostraste a Xabier cuando se separaron un poco de nosotras?

----Pues te respondo como tû misma me respondiste: no seas chismosa que es y

cosa de hombres.

----Quê pesado que eres!!

----Pesado yo que soy ligerito? 

----Tû sabes lo que te quise decir.

----Ahora dime tû: hay algo mâs respecto al recuerdo del dîa de tu secuestro, por-

que al interrumpir la bailarina pelirroja me parece que faltô algo por decir?

----Piensa quiênes fueron mis secuestradores.

----Los dos moros, no?

----Exacto!!, y?

----De quiên era el padre uno de ellos?

----De Xabier. Contra, quê causalidad que haya aparecido el grumete redomado.

----Viste?




































 







 













 




 



 




Freitag, 6. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (999)

         Quedôse pensando Sabinsqui en la pregunta que hîzole el capitân orcivo:

uno se relaciona para conocer o conoce para relacionarse?, pregunta que como

ya habîa notado Sabinsqui incluîa la distinciôn entre intenciôn y hecho. Se pu-

diera decir a la postre y al cabo, que mâs por una reminiscencia que por la per-

cibida distinciôn, es que la pregunta no permite alcanzar un quedar totalmente

exento de algo, de lo que entonces prosigue que [flagrantemente] tal quedarse

pensando llega a posibilidad en su testa, tiene una justificaciôn, allende de sû-

bito acarrear una inversiôn de la mirada, o sea, hacia adentro. Este adentrarse

ostensiblemente que facilita un estar con mâs fijeza en lo que recuêrdase, una

participaciôn en el recuerdo si acaso con mayor intensidad, una especie inefa-

ble de acercamiento por efectuarse entre los espacios intersticiales, mas y que

asimismo una forma de control de lo compulsivo, algo que es garante de la y

mejora de la fluencia que hace de facto posible una conexiôn mâs productiva

entre dos sustancias separadas por el tiempo. Respecto a la reminiscencia fue

la de Scarnia, una de sus dos mejores amigas, y sî con êsta por esta esclusiva

razôn: por eyectar mâs su intenciôn que por regocijarse por el hecho. El pro-

pôsito de ella siempre fue el de conocer, el de estar como unas castañuelas al

tener la mirada puesta en algo concreta y especîficamente, menos que en na-

da que llevârala a lo irresoluto, o a un vacîo sin fondo donde nunca termina-

rîa de caer, todo lo contrario de Îcaro al darse con la superficie un mîtico gol-

petazo. Retomândose lo de su propôsito, volviêndolo a onomar, dirîase que y

por analogîa era el mismo que el de Sabinsqui: convertirse en un polîmata y

anônimo, lo que traduce el desdên por aplausos y medallas, por los endulco-

ramientos efîmeros que bombones aparentan mas que en realidad son azûca-

res que con disimulo azuzan, con sorna repasada y con talla (de jaez) inmen-

surable.

----Hombre y usted en quê piensa, que su jeta lo revela?---fisga Temîsclates

de Fuganvilla.

----Hombre?, que fîjese usted que yo no he conseguido ningûn premio en los

juegos olîmpicos.

----Sin duda que tienes conocimiento, Sabinsqui.

----No entiendo en quê ustedes estân---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Es que Hombre es el nombre de un atleta cêlebre que obtuvo muchas ve-

ces el premio en tales juegos---clara Temîsclates de Fuganvilla.

----Me acabo de enterar de eso, hasta el momento lo desconocîa--- confiesa

Cotisôn Alanda Coto que pregûntale a Temîsclates: entonces usted preguntô

a propôsito de eso?

----No fue mi intenciôn, pero al parecer Sabinsqui le sabe sacar provecho y a

las cosas, lo que yo prudiera traducir como que es un excelente oportunista, y

segûn se dice, los oportunistas son destacados optimistas.

----Y no es mejor ser destacado optimista que pesimista?

----Escucha lo que leî una vez, Sabinsqui: un pesimista es un destacado opti-

mista, lo que con mucha informaciôn.

----Conozco esa proposiciôn, Temîsclates, la conozco desde hace rato...

----Que no es de extrañarme que asî sea, porque, como ya dije, sin duda tienes

conocimiento.

----Êse siempre ha sido mi propôsito, o sea, el de tener conocimiento, algo que

bien saben los polîmatas. Y mire, en lo atinente a lo siguiente pensaba: uno se

relaciona para conocer o conoce para relacionarse?

----Ah, la pregunta del capitân orcivo.

----Y quê si no?

----Quê usted quiere decir concretamente, Lolia Paulina?

----Temîsclates, que unas cuantas de las preguntas que hace el capitân orcivo o

dan quê pensar o dejan pensando.

----Ni a mî me ha dado ni me ha dejado pensando.

----Temîsclates, porque nunca le ha hecho una pregunta?

----Muy bien que entendiste, Sabinsqui, entendiste que muy bien.

----Pero, ya tû, Sabinsqui, no habîas dicho sobre eso de la intenciôn y el hecho?

----Exactamente, asî fue, mas me quedê pensando por otro motivo.

----Y quê usted dice entonces, Lolia Paulina?, porque si dice Sabinsqui que es y

por otro motivo, no es especîficamente porque las preguntas del capitân orcivo...

----Temîsclates, y antes que siga, creo haber dicho unas cuantas y no todas las y

preguntas de êl.

----Como que parece que de momento centralizase la mayêutica, no?--pregunta

Mildêsias de Bapullôn.

----Ni por aquî nos liberamos de la costumbre en la Kosmona, no estarâ hechi-

zada la susodicha instituciôn?

----Quê dices, Temisclates, tû hablando de hechizos?

----Mildêsias, y por quê a usted le asombra el hechizo, quê tiene que lo ha lleva-

do a formar parte de una interrogaciôn?----pregunta Cornelia.

----Que quê tiene, Cornelia?, que jamâs nosotros nos hemos encaminado por tal

direcciôn...

----Direcciôn, quê usted quiere decir con eso?

----Que es de mi decir una forma, como si uno se arrumbara por ese camino pa-

ra explicitar algo, algo que no encaja en nosotros: ha entendido usted lo que qui-

se decir?

----Asî explicado claro que puedo entenderlo.

----Yo me he quedado pensando, y pienso por quê utilicê tal palabra.

----O sea, Temîsclates, que su amigo tiene razôn, no?

----Sî que la tiene, Cornelia, y mucha al hacerme la pregunta que me hizo.

----Aunque ya sabemos que aquî todo es posible, me cuesta creer que lo sea el

oirte a ti hablar de hechizo---dice Mildêsias mirando a Temîsclates.

----Todo esto quiere decir que ustedes se conocen bien?----pregunta Cotisôn.

----Bien se queda corto, mâs que bien!!---afirma Mildêsias de Bapullôn.

----Entonces es usted, Cornelia, amante de los hechizos?

----No exactamente, Sabinsqui, pero ni me molestan ni me disgustan.

----En el mundillo de Vesta todo se mezcla---acentûa el eunuco Posides.

----Hestia para nosotros helênicos!!---afirma Temîsclates de Fuganvilla.

----Puedo aceptar que se forma como un pastiche, mas con cierta organizaciôn.

----Verdad, Cornelia, un pastiche organizado?

----Asî es, Mildêsias, asî!!

----Suena rara tal verdad---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Y quê tû sabes de pastiches, a ver, dime?---pregunta Lolia Paulina.

----Cotisôn, que lo tuyo fueron las celadas y las intrigas en Ferencia, entre al-

gunas cosas---deja saber Atabân.

----Totalmente de acuerdo---dice Flacius Ilyricus.

----Y yo tambiên, aunque sea mâs joven que mis predecesores en el mando de

la tribu germânica---agrega Pandolfo Colunnecio.

----Quê, me caen en pandilla?----fisga Cotisôn Alanda Coto.

----Venganza semântica pacîfica!!---afirma Atabân.

----Entonces, uno se relaciona para conocer o conoce para relacionarse?

----Sabinsqui, las dos cosas, que mira que nosotros conocimos y nos relaciona-

mos, aunque el final no haya sido muy bonito que digamos---declara Flacius Ily-

ricus.

----Bueno, ya, se acabô la mayêutica?---pregunta Lolia Paulina.

----Para entonces preguntar quiên se ocupa de la prôxima tirada?

----Para eso mismo, Mildêsias, para eso; y es mâs, aquî estân los arilos del taxus, 

al alcance de quien los quiera.


















































   

 

    

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...