Un nuevo cocinero en palacio aparecîa; su ônoma, Endimiôn. Oriundo de la
antigua Caria ( Kapia) tuvo que enfrentarse varias veces a los ataques disîmiles
de los mercenarios que vivîan en los arrabales de Halicarnassos, amên que al y
servicio del imperio aquemênida con su gobernante Karkâ. Agregarîase breve-
mente, que nunca participô en ningûn tipo de conflicto como tampoco en plani-
ficadas promaquias, razôn por la cual queda descartada la posibilidad de vêrse-
le llevando una êgida con asa con su correspondiente ardid o un casco con cres-
ta, siendo esto ûltimo (invento militar) lo que diole pâbulo a los helênicos de y
llamar "gallos" a los carios.
Era de esperarse entonces la reacciôn de los soldados bâtaros de posta, que
si normalmente detienen a cualesquier criaturas que sean desconocidas o que y
si no con no muy buen porte y aspecto, a Endimiôn, que viene de Kapia, ya ca-
si que lo que esperarîale serîa una mortal lluvia de flechas. De tal guisa, y en el
instante en que êsta iba a suceder, elûdela el magister equitum con su presencia
sûbita, quien barrûntale ipso facto a los soldados que tratâbase del responsable
de la indefectible alimentaciôn, lo que como tal traduce que es una persona im-
prescindible.
----Gracias por su intervenciôn, señor, gracias!!, que de haberme caîdo encima
toda esa cantidad de flechas, ya sî que no despertarîa jamâs---dice Endimiôn.
----Êse no es otro que mi trabajo aquî en la corte, o mejor dicho, es una parte y
de lo que me debo ocupar en palacio.
----Y cuâl es su nombre, puedo saberlo?
----Puede usted siempre decirme magister equitum.
----Si asî puedo decirle entonces asî le dirê.
----Debe usted estar famêlico, no?, porque un viaje nada corto es el que ha he-
cho usted.
----En realidad le confieso que he ingerido algunos sustentos por el camino.
----Entonces, quiere usted comer algo o no?
----Mejor algo de beber, y fuerte, para abrir bien los ojos. Pero, magister equi-
tum, no deberîa presentarme primero ante la reina?
----El edicto que tengo de su majestad es el siguiente: primero saciar alguna ne-
cesidad que usted tenga; segundo, llevarlo frente a la reina.
----Si asî es el edicto..
----Entonces venga para cumplirlo, Endimiôn.
Simultâneamente el cibiosactes dejâbale saber a Dido de la llegada de Endi-
miôn, asimismo que del lugar de procedencia, por lo que la reina tiene la necesi-
dad de formular la siguiente pregunta:
----Estad usted seguro, cibiosactes, que viniendo de donde viene ese Endimiôn
no va a causar problemas en la corte?
----Puede usted quedar tranquila, majestad, que es un cario muy especial.
----Cibiosactes, y cômo usted sabe que es especial?
----No me dijo usted que me ocupara del asunto de conseguir un nuevo cocine-
ro?
----Asî fue, y?
----Que por ocuparme me ocupê bien, no faltô la correspondiente pesquisa, por
lo que por êsta lo que le digo de que es especial.
----Ah, es que ignoraba lo de la pesquisa que no faltô. Y por quê no me informô
de ella?
----Estaba por decîrselo, mas como usted me hizo la pregunta primera no pude.
Pero majestad, si usted me permite retirarme me retiro, que ya debe estar a la y
cocina llegando el magister con Endimiôn.
----Sî sî, puede usted retirarse, cibiosactes, que ya el magister tiene la orden de
traerme despuês a Endimiôn.
A continuaciôn Dido acomôdase en los pulvinares. En un periquete ciêrran-
seles los ôculos, êntrale como un onîrico de sopetôn sin poderle encontrar y el
motivo, el porquê al tan acopas deseo de dormir. Sin resistencia alguna se deja
ir al mundillo de morfi, como una plumela que arrastra el pneuma de un desco-
nocido viento, el que tal vez castigarîa Jûpiter por razones que êl entiende?
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen