Seguido a la amplificaciôn, de sacar a puesto, a colocaciôn algunas caracte-
rîsticas de los oriundos de Kapia, revela Kosmos a las âcraticas su deseo con fi-
jeza de haber ido alguna vez a la desaparecida însula de Aphros; asimismo, que
serîa la dilucidaciôn justa para que entendiêrasele correctamente, que el estado
o la condiciôn a toda flor resultaban para êl sumamente un beneficio, y no sôlo
por el deleite que deja una caricia de ola, sino porque allende todos los elemen-
tos, componentes o partes corporales embadûrnanse parejamente de sal, por no
decir que êsta es un elixir suntuoso entre los muchitantos naturales que existen
en el mundo.
----Nunca nos dijiste de tal deseo, o puede ser que sî y lo haya olvidado total-
mente?---pregunta Lucila.
----Y el estado o la condiciôn a toda flor, verdad, tû estâs hablando en serio?
----Respondo primero la segunda pregunta. Crotonia, ora no ludico, que estoy
fuera de la instituciôn; al parecer no, porque no es tan fâcil calcularme a partir
de pinceladas dejadas, las que precisamente ocultan, tapan o solapan, mas los
que conôcenme de atrâs saben lo que tienen que saber al respecto...
----Pues sabes una cosa?, yo que te conozco de atrâs sôlo sê que esto no lo sa-
bîa, y no me vuelvas a repetir que por lo menos sê algo---dice Kosmithôs.
----Câspita!!, ya te estâs poniendo senecto.
----De senecto nada, que eso yo no lo sabîa.
----Pero es igual, padre e hijo, por lo que no veo el motivo de que discutan. Y
a ver, Kosmos, respôndeme mi pregunta.
----Lucila, es posible que les haya revelado el deseo a mi manera...
----Quê quieres dedicr con eso de a mi manera?
----Con una coloridad que pinta hasta el mismîsimo deseo; y coloreado, enton-
ces, es mâs difîcil darse cuenta de que hablo de/sobre êl.
----Mi padre es como un artillero, pero que disparando palabras---suelta Kosmi-
thôs.
---El artillero bien que sabe disparar a un blanco levantando su cañôn---pincela
Kosmos.
----Eso de cañôn levantado enardece---destaca Crotonia.
----Atenciôn con el diâlogo que se forma, que todo diâlogo conduce.
----Êsa es la res, Lucila, muy acertada tu advertencia---suelta Kosmos.
----Podrâ conducir, Lucila, pero y si no se quiere?---pregunta Crotonia.
----Eso es como ir en un barco: aunque uno no la quiera ya se estâ encima de la
marea---ejemplifica Lucila.
----No te parece un poco forzado lo que has dicho?
----Y acaso el barco no conduce?
----Cuâl serîa la moraleja?---indaga Kosmos.
----Êsa te la dejamos a ti---responde Crotonia.
----Al avîo, atrêvete a decirla!!---afirma Kosmithôs.
----Y risas de Kosmos que dice: en cuanto têngala elaborada amplifîcola.
----Kosmithôs, y de dônde tû sacaste eso de al avîo?---fisga Lucila.
----De dônde tû crees?, a ver, piensa, medita.
----Dificilîsimo dar con el lugar, mas no imposible---anuncia Kosmos.
----Es mâs fâcil responder a la pregunta de Kosmithôs, si ya tû dijiste la pa-
labra lugar, por lo que descartado queda que haya sido de un libro.
----Câspita, aplausos!!, Lucila.
----Entonces, Lucila?----pregunta Kosmithôs.
----De la Kosmona!!
----Ahora te empiezo a estimar por ser buena dando en los blancos.
----Cuidado con eso de apreciar, que tambiên conduce.
----Quê, otra advertencia? No serâ que a ti te gusta que te conduzcan?
----Quê preguntas? Por quê lo preguntas?
----Porque para advertir hay que tener experiencia en algo...
----Pero yo no puedo tener experiencia con una palabra, no?
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que yo dije una sen-
sata mentira en la Kosmona para eludir un poco la rimbombancia semântica y
resulta que ora estoy en otra---querêllase Kosmos.
----Cômo, tû despreciando la verba?---pregunta Kosmithôs.
----Mondo lirondo, que me encantan los fondos!! No trâtase de desprecio, êsa
no es la res.
----Ah no, y cuâl es entonces?
----Una breve pausa, un instante de negaciôn.
----Cômo, quê tû has dicho?
----Pero, Kosmithôs, tû no puedes quedarte callado, o por lo menos sin hacer y
mâs preguntas?---pregunta Crotonia.
----Eso ya no es tan fâcil teniendo experiencia en la Kosmona.
----La costumbre es la madre de todos los vicios!!---afirma Kosmos.
----Como que me dices vicioso---dice Kosmithôs.
----Como no, sino que dîgotelo---destaca Kosmos.
----A ver, a ver, que ya esto va por mal camino. Quê les parece si nos vamos a y
mojar en Albula?---pregunta Crotonia.
----Es que îbamos a la roca Tarpeya---dice Kosmos.
---Ah, entonces lo que dijo Kosmithôs no era su imaginaciôn, como tû nos dijis-
te---dice Lucila.
----Pero podemos hacer una cosa.
----Quê propones, Kosmithôs?----indaga Crotonia.
----Que podemos bañarnos con ustedes en Albula cuando regresemos de la roca
Tarpeya.
----En serio que van a regresar?
----Yo por lo menos sî---responde Kosmithôs.
----Y tû, Kosmos?---pregunta Lucila.
----Creo que vendrîame bien, que hace años que no môjome.
----Bueno, entonces los esperamos.
----Que no te mojas en Albula, no?----fisga Kosmithôs.
----Y risas de Kosmos.
----Quê mal pensado que ha salido tu hijo.
----Mal pensado?, nôtase que tû, Crotonia, no lo conoces bien---dice Kosmos.
----El padre tirândole a lo que êl mismo engendrô---dice Kosmithôs.
----Acâbense de ir que asî regresaran mâs pronto---dice Lucila.
----Por lo mismo que serîa menos el esperar---agrega Kosmos.
----Asî mismo, Kosmos, asî mismo!!
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