Sonntag, 22. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1006)

       Seguido a la amplificaciôn, de sacar a puesto, a colocaciôn algunas caracte-

rîsticas de los oriundos de Kapia, revela Kosmos a las âcraticas su deseo con fi-

jeza de haber ido alguna vez a la desaparecida însula de Aphros; asimismo, que

serîa la dilucidaciôn justa para que entendiêrasele correctamente, que el estado

o la condiciôn a toda flor resultaban para êl sumamente un beneficio, y no sôlo

por el deleite que deja una caricia de ola, sino porque allende todos los elemen-

tos, componentes o partes corporales embadûrnanse parejamente de sal, por no

decir que êsta es un elixir suntuoso entre los muchitantos naturales que existen

en el mundo. 

----Nunca nos dijiste de tal deseo, o puede ser que sî y lo haya olvidado total-

mente?---pregunta Lucila.

----Y el estado o la condiciôn a toda flor, verdad, tû estâs hablando en serio?

----Respondo primero la segunda pregunta. Crotonia, ora no ludico, que estoy

fuera de la instituciôn; al parecer no, porque no es tan fâcil calcularme a partir

de pinceladas dejadas, las que precisamente ocultan, tapan o solapan, mas los

que conôcenme de atrâs saben lo que tienen que saber al respecto...

----Pues sabes una cosa?, yo que te conozco de atrâs sôlo sê que esto no lo sa-

bîa, y no me vuelvas a repetir que por lo menos sê algo---dice Kosmithôs.

----Câspita!!, ya te estâs poniendo senecto.

----De senecto nada, que eso yo no lo sabîa.

----Pero es igual, padre e hijo, por lo que no veo el motivo de que discutan. Y 

a ver, Kosmos, respôndeme mi pregunta.

----Lucila, es posible que les haya revelado el deseo a mi manera...

----Quê quieres dedicr con eso de a mi manera?

----Con una coloridad que pinta hasta el mismîsimo deseo; y coloreado, enton-

ces, es mâs difîcil darse cuenta de que hablo de/sobre êl.

----Mi padre es como un artillero, pero que disparando palabras---suelta Kosmi-

thôs.

---El artillero bien que sabe disparar a un blanco levantando su cañôn---pincela

Kosmos.

----Eso de cañôn levantado enardece---destaca Crotonia.

----Atenciôn con el diâlogo que se forma, que todo diâlogo conduce.

----Êsa es la res, Lucila, muy acertada tu advertencia---suelta Kosmos.

----Podrâ conducir, Lucila, pero y si no se quiere?---pregunta Crotonia.

----Eso es como ir en un barco: aunque uno no la quiera ya se estâ encima de la 

marea---ejemplifica Lucila.

----No te parece un poco forzado lo que has dicho?

----Y acaso el barco no conduce?

----Cuâl serîa la moraleja?---indaga Kosmos.

----Êsa te la dejamos a ti---responde Crotonia.

----Al avîo, atrêvete a decirla!!---afirma Kosmithôs.

----Y risas de Kosmos que dice: en cuanto têngala elaborada amplifîcola.

----Kosmithôs, y de dônde tû sacaste eso de al avîo?---fisga Lucila.

----De dônde tû crees?, a ver, piensa, medita.

----Dificilîsimo dar con el lugar, mas no imposible---anuncia Kosmos.

----Es mâs fâcil responder a la pregunta de Kosmithôs, si ya tû dijiste la pa-

labra lugar, por lo que descartado queda que haya sido de un libro.

----Câspita, aplausos!!, Lucila.

----Entonces, Lucila?----pregunta Kosmithôs.

----De la Kosmona!!

----Ahora te empiezo a estimar por ser buena dando en los blancos.

----Cuidado con eso de apreciar, que tambiên conduce.

----Quê, otra advertencia? No serâ que a ti te gusta que te conduzcan?

----Quê preguntas? Por quê lo preguntas?

----Porque para advertir hay que tener experiencia en algo...

----Pero yo no puedo tener experiencia con una palabra, no?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que yo dije una sen-

sata mentira en la Kosmona para eludir un poco la rimbombancia semântica y

resulta que ora estoy en otra---querêllase Kosmos.

----Cômo, tû despreciando la verba?---pregunta Kosmithôs.

----Mondo lirondo, que me encantan los fondos!! No trâtase de desprecio, êsa

no es la res.

----Ah no, y cuâl es entonces?

----Una breve pausa, un instante de negaciôn.

----Cômo, quê tû has dicho?

----Pero, Kosmithôs, tû no puedes quedarte callado, o por lo menos sin hacer y

mâs preguntas?---pregunta Crotonia.

----Eso ya no es tan fâcil teniendo experiencia en la Kosmona.

----La costumbre es la madre de todos los vicios!!---afirma Kosmos.

----Como que me dices vicioso---dice Kosmithôs.

----Como no, sino que dîgotelo---destaca Kosmos.

----A ver, a ver, que ya esto va por mal camino. Quê les parece si nos vamos a y

mojar en Albula?---pregunta Crotonia.

----Es que îbamos a la roca Tarpeya---dice Kosmos.

---Ah, entonces lo que dijo Kosmithôs no era su imaginaciôn, como tû nos dijis-

te---dice Lucila.

----Pero podemos hacer una cosa.

----Quê propones, Kosmithôs?----indaga Crotonia.

----Que podemos bañarnos con ustedes en Albula cuando regresemos de la roca

Tarpeya.

----En serio que van a regresar?

----Yo por lo menos sî---responde Kosmithôs.

----Y tû, Kosmos?---pregunta Lucila.

----Creo que vendrîame bien, que hace años que no môjome.

----Bueno, entonces los esperamos.

----Que no te mojas en Albula, no?----fisga Kosmithôs.

----Y risas de Kosmos.

----Quê mal pensado que ha salido tu hijo.

----Mal pensado?, nôtase que tû, Crotonia, no lo conoces bien---dice Kosmos.

----El padre tirândole a lo que êl mismo engendrô---dice Kosmithôs.

----Acâbense de ir que asî regresaran mâs pronto---dice Lucila.

----Por lo mismo que serîa menos el esperar---agrega Kosmos.

----Asî mismo, Kosmos, asî mismo!!













































 









 

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