La resonancia en su testa fue claro paradigma de la potencia con la que un
prostaktikôn mantenîa su mandato, no siendo otro que el de acudir lo mâs rau-
do posible a la roca Tarpeya. Valiêndose de un anâlisis, o que si no de un corto
examen con el propôsito de hallar el motivo del mandato susodicho, encontrô-
lo entonces Kosmos non plus ultra de siete minutos: era el mismo dîa y la mis-
ma hora del accidente que tuvo su madre en el mismo lugar y estando embara-
zada. Con la intenciôn de eludir por unas horas el estrêpito semântico, la fiesta
de la verba con la repeticiôn de uno de sus epîmones conspicuos (punto a la ra-
ya y que continûe la letra) y acicateante, justifica su salida de la Kosmona con
el siguiente decir convincente a los contertulios:
---Por un momento debo estar ausente por cuestiones de familia, y por lo mis-
mo debo estar a solas con Kosmithôs.
---Se puede entender tu responsabilidad como progenitor, Kosmos, claro que
sî!!, que me alegra que asî sea---dice el didâscalos filosôfico.
----Es en serio lo que tû dices, o es otra de tus inventivas para salirte con las
tuyas?---indaga Kosmithôs.
----Câspita!!, ven conmigo y dêjate de preguntas---responde Kosmos a la vez
que guîña un ôculo.
----Se nota que los tiempos cambian; quê gran diferencia entre unos y otros.
----Amplifique la dilucidaciôn a su decir, cenutrio, amplifîquela!!
----Kosmos, que en los tiempos en que era yo niño mi padre no me permitîa
hacer ninguna pregunta a raîz de algo dicho por êl.
----Perrasiestes, no olvide el proloquio del (oscuro) înclito de Êfeso: lo ûnico
que perdura es el cambio---dice el didâscalos filosôfico.
----Pero si ya dije que los tiempos cambian, no?
----Por eso mismo!!, porque es algo que quiêrase o no sucede.
----No acabo de entender del todo, didâscalos.
----Es que la cosa que usted dijo es la cosa cambiante, la que no conoce de fi-
jezas como tampoco de estatismos. Hay un acusativo: se nota que los tiempos
cambian.
----Entonces, didâscalos, si yo no hubiera dicho el acusativo quedarîa exento
de su discurso?
----Eureka!!, que empieza a captarme.
----Y dônde estân Kosmos y Kosmithôs?---pregunta Perrasiestes.
----Ambos son âgiles saliendo; tienen al respecto una buena pericia.
----Increîble, didâscalos, que se hayan ido y nadie los vio salir.
----El que salta cae, mas el que con habilidad se va no deja golpe en el piso.
----Esto sî lo entendî, didâscalos.
----Eureka!!, que entonces le debe un gallo a Minerva.
----Cômo, didâscalos, cômo?
----Y risas juntas.
Pasada media hora, y mâs por la razôn de la equivocaciôn de camino que
por una planificaciôn especîfica de arrumbabientos de pasos hacia un determi-
nado lugar, las âcraticas Lucila y Crotonia cuasi que estaban muy cerquitica y
de Albula. Embrisaba sus cuerpos el pneuma no tan pudiente de un viento del
oeste, y el que de facto hacia posible que una grisalla nubosa no quedârase es-
tâtica, movimiento que lôgicamente era garante de que sus ropas no quedasen
de sopetôn completamente empapadas por la caîda de un aguacerôn. Mas y de
poder decirse algo, como agregamiento y con la intenciôn infalible de hacer y
notar aspectos de algunas conductas frente a fenômenos naturales, la manten-
ciôn de la ecuanimidad, tanto en una como en la otra, pudiera ser admirada o
puesta de relieve en un liber de aventuras de cualesquier artîfices amantes de
ôrdago del tema de ir de un lugar a otro sin ningûn tipo de reacciôn por aque-
llo que pudiera suceder fuera del ôntico control, de la dimensiôn de ser trans-
fenomênica del sujeto (conciencia), o de la gracia del idealismo que pretende
medir al ser por el conocimiento que tenga, cuando en realidad mâs grande es
y no por lo que sabe o conoce, sino que simplemente por lo que es.
Empero y gracias al camino equivocado que tomaron aquêllas, ocurrirîa y
otra media hora despuês el encuentro con Kosmos y Kosmithôs, los que sî y
venîan por el camino correcto que conducîa a la roca Tarpeya. Para tal instan-
te de encuentro ya el cielo estaba despejado, un azul lucîa su encanto, y unos
pâjaros desconocidos ofrecîan un concierto de canto gratuito, como si quisie-
ran seducir sobre el pucho a los oîdos mâs sensibles. Êsta fue la razôn de que
la escucha de Kosmos concentrârase en las melodîas entrecortadas, e ineludi-
blemente caracterizadas por una coloridad secreta. Pero como a la postre y al
cabo lo que mâs interesâbale era alcanzar una fruiciôn, el interês por un posi-
ble desciframiento, fuese ya cansôn por el esfuerzo que implica o que si no y
contingente por poder conducir a una falsa descodificaciôn, no despertôsele.
En cambio Kosmithôs, y mientras lo anterior sucedîa, trato varias veces de y
dirimir la concentraciôn de su padre, mas como la indiferencia de êste por y
sus preguntas ( Verdad que problemas familiares? Quê tipo de problemas? Y
cuântos son?) era mâs que notable, tuvo que esperar un rato por el decir per-
tinente de Kosmos. Mas ya dispuesto êste para amplificar que lo dicho en la
Kosmona fue sôlo una sensata mentira, y con el objetivo de eludir semântica
rimbombancia, Kosmithôs señala hacia delante y dîcele a su padre:
----Mira quiênes vienen por ahî: Crotonia y Lucila.
----Vaya dos juntas!!, y que al parecer o estuvieron o van a Albula: quê crees
tû?
----Que quê creo yo, y tû me preguntas?
----Dada tu respuesta valorarê tu...
----Deja, no valores nada. Y deja de hacer preguntas, que ya las tenemos enci-
ma.
----Quê casualidad!! Y adônde van ustedes?---pregunta Lucila.
----Caminamos juntos por razones de familia---responde Kosmos.
----De nuevo la mentira sensata?---pregunta Kosmithôs.
----Cômo que mentira sensata?---indaga Crotonia.
----No le hagas caso a Kosmithôs, que hoy tiene la imaginaciôn en su punto--y
dice Kosmos que pregunta: y ustedes de dônde vienen o adônde van?
----Salimos a pasear y tomamos otro camino---responde Lucila.
----Saben que no estân muy lejos de Albula, no?
----Sî, Kosmos, lo sabemos.
----Y cômo estâ la rerum en palacio?
----La quê?
----La cosa!!
----Lo ûltimo de lo ûltimo: llegô un nuevo cocinero y llamado Endimiôn.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!
----Por quê dices eso?
----Porque un cocinero con ese ônoma no serîa el mâs adecuado para alguien
que labora en la cocina: o la comida llega tarde o no llega.
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