Freitag, 20. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1005)

       La resonancia en su testa fue claro paradigma de la potencia con la que un

prostaktikôn mantenîa su mandato, no siendo otro que el de acudir lo mâs rau-

do posible a la roca Tarpeya. Valiêndose de un anâlisis, o que si no de un corto

examen con el propôsito de hallar el motivo del mandato susodicho, encontrô-

lo entonces Kosmos non plus ultra de siete minutos: era el mismo dîa y la mis-

ma hora del accidente que tuvo su madre en el mismo lugar y estando embara-

zada. Con la intenciôn de eludir por unas horas el estrêpito semântico, la fiesta

de la verba con la repeticiôn de uno de sus epîmones conspicuos (punto a la ra-

ya y que continûe la letra) y acicateante, justifica su salida de la Kosmona con

el siguiente decir convincente a los contertulios: 

---Por un momento debo estar ausente por cuestiones de familia, y por lo mis-

mo debo estar a solas con Kosmithôs.

---Se puede entender tu responsabilidad como progenitor, Kosmos, claro que

sî!!, que me alegra que asî sea---dice el didâscalos filosôfico.

----Es en serio lo que tû dices, o es otra de tus inventivas para salirte con las

tuyas?---indaga Kosmithôs.

----Câspita!!, ven conmigo y dêjate de preguntas---responde Kosmos a la vez

que guîña un ôculo.

----Se nota que los tiempos cambian; quê gran diferencia entre unos y otros.

----Amplifique la dilucidaciôn a su decir, cenutrio, amplifîquela!!

----Kosmos, que en los tiempos en que era yo niño mi padre no me permitîa

hacer ninguna pregunta a raîz de algo dicho por êl.

----Perrasiestes, no olvide el proloquio del (oscuro) înclito de Êfeso: lo ûnico

que perdura es el cambio---dice el didâscalos filosôfico.

----Pero si ya dije que los tiempos cambian, no?

----Por eso mismo!!, porque es algo que quiêrase o no sucede.

----No acabo de entender del todo, didâscalos.

----Es que la cosa que usted dijo es la cosa cambiante, la que no conoce de fi-

jezas como tampoco de estatismos. Hay un acusativo: se nota que los tiempos

cambian.

----Entonces, didâscalos, si yo no hubiera dicho el acusativo quedarîa exento

de su discurso?

----Eureka!!, que empieza a captarme.

----Y dônde estân Kosmos y Kosmithôs?---pregunta Perrasiestes.

----Ambos son âgiles saliendo; tienen al respecto una buena pericia.

----Increîble, didâscalos, que se hayan ido y nadie los vio salir.

----El que salta cae, mas el que con habilidad se va no deja golpe en el piso.

----Esto sî lo entendî, didâscalos.

----Eureka!!, que entonces le debe un gallo a Minerva.

----Cômo, didâscalos, cômo?

----Y risas juntas.


        Pasada media hora, y mâs por la razôn de la equivocaciôn de camino que

por una planificaciôn especîfica de arrumbabientos de pasos hacia un determi-

nado lugar, las âcraticas Lucila y Crotonia cuasi que estaban muy cerquitica y

de Albula. Embrisaba sus cuerpos el pneuma no tan pudiente de un viento del

oeste, y el que de facto hacia posible que una grisalla nubosa no quedârase es-

tâtica, movimiento que lôgicamente era garante de que sus ropas no quedasen

de sopetôn completamente empapadas por la caîda de un aguacerôn. Mas y de

poder decirse algo, como agregamiento y con la intenciôn infalible de hacer y

notar aspectos de algunas conductas frente a fenômenos naturales, la manten-

ciôn de la ecuanimidad, tanto en una como en la otra, pudiera ser admirada o

puesta de relieve en un liber de aventuras de cualesquier artîfices amantes de

ôrdago del tema de ir de un lugar a otro sin ningûn tipo de reacciôn por aque-

llo que pudiera suceder fuera del ôntico control, de la dimensiôn de ser trans-

fenomênica del sujeto (conciencia), o de la gracia del idealismo que pretende

medir al ser por el conocimiento que tenga, cuando en realidad mâs grande es

y no por lo que sabe o conoce, sino que simplemente por lo que es. 

     Empero y gracias al camino equivocado que tomaron aquêllas, ocurrirîa y

otra media hora despuês el encuentro con Kosmos y Kosmithôs, los que sî y

venîan por el camino correcto que conducîa a la roca Tarpeya. Para tal instan-

te de encuentro ya el cielo estaba despejado, un azul lucîa su encanto, y unos

pâjaros desconocidos ofrecîan un concierto de canto gratuito, como si quisie-

ran seducir sobre el pucho a los oîdos mâs sensibles. Êsta fue la razôn de que

la escucha de Kosmos concentrârase en las melodîas entrecortadas, e ineludi-

blemente caracterizadas por una coloridad secreta. Pero como a la postre y al

cabo lo que mâs interesâbale era alcanzar una fruiciôn, el interês por un posi-

ble desciframiento, fuese ya cansôn por el esfuerzo que implica o que si no y

contingente por poder conducir a una falsa descodificaciôn, no despertôsele.

En cambio Kosmithôs, y mientras lo anterior sucedîa, trato varias veces de y

dirimir la concentraciôn de su padre, mas como la indiferencia de êste por y

sus preguntas ( Verdad que problemas familiares? Quê tipo de problemas? Y

cuântos son?) era mâs que notable, tuvo que esperar un rato por el decir per-

tinente de Kosmos. Mas ya dispuesto êste para amplificar que lo dicho en la

Kosmona fue sôlo una sensata mentira, y con el objetivo de eludir semântica

rimbombancia, Kosmithôs señala hacia delante y dîcele a su padre:

----Mira quiênes vienen por ahî: Crotonia y Lucila.

----Vaya dos juntas!!, y que al parecer o estuvieron o van a Albula: quê crees

tû?

----Que quê creo yo, y tû me preguntas?

----Dada tu respuesta valorarê tu...

----Deja, no valores nada. Y deja de hacer preguntas, que ya las tenemos enci-

ma.

----Quê casualidad!! Y adônde van ustedes?---pregunta Lucila.

----Caminamos juntos por razones de familia---responde Kosmos.

----De nuevo la mentira sensata?---pregunta Kosmithôs.

----Cômo que mentira sensata?---indaga Crotonia.

----No le hagas caso a Kosmithôs, que hoy tiene la imaginaciôn en su punto--y

dice Kosmos que pregunta: y ustedes de dônde vienen o adônde van?

----Salimos a pasear y tomamos otro camino---responde Lucila.

----Saben que no estân muy lejos de Albula, no?

----Sî, Kosmos, lo sabemos.

----Y cômo estâ la rerum en palacio?

----La quê?

----La cosa!!

----Lo ûltimo de lo ûltimo: llegô un nuevo cocinero y llamado Endimiôn.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!

----Por quê dices eso?

----Porque un cocinero con ese ônoma no serîa el mâs adecuado para alguien

que labora en la cocina: o la comida llega tarde o no llega.




























 



















 







Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...