Mittwoch, 18. Mai 2022

La cazuela de Vitelio (1004)

        Cumpliendo a cabalidad con el edicto de Dido, el magister equitum trae a 

los pulvinares a Endimiôn, el cocinero oriundo de Caria que recientemente lle-

gô a palacio, empero como su majestad habîase quedado dormida, y sin que el

porquê de haber cerrado sus ôculos cêleramente ni ella misma sûpolo, tuvo ne-

cesariamente que agitarla varias veces por los hombros para sacarla del mundi-

llo efîmero de morfi.

----Ah es usted, magister equitum, que pensê que me removîan reyes, pastores

y cazadores.

----Disculpe usted, Dido, mas fui yo quien la removiô, que estaba usted hasta

roncando---dice el magister equitum.

----Roncando yo?, bueno, para que pase eso sôlo es posible de estar profunda-

mente dormida.

----Y cômo usted puede saber eso, majestad, que pase algo a partir de otro algo,

o sea, de una determinada condiciôn que lo haga posible?

----Venga acâ, magister, se contagiô usted con los contertulios?

----No, quê va!!, quê usted pregunta?, bueno, mire usted, que aquî estâ el nue-

vo cocinero, Endimiôn, por lo que entonces yo me retiro, que ya cumpli con su

edicto.

----Antes de que retîrese, magister, acêrquese, que quiero decirle algo al oîdo.

----Dîga, usted, majestad.

----Como me tengo que quedar a solas con este Endimiôn, a pesar de que ya el

cibiosactes me dijo que era un cario especial, mande a cuatro soldados bâtaros

a que se pongan detrâs de esta puerta---dice Dido señalando.

----A su orden, majestad, delo por hecho, que cierro la puerta---dîcele el magis-

ter a Dido haciêndole un guiño de ojo.

----Pero acomôdose, Endimiôn, pôngase cômodo. Desea usted tomar algo?

----Gracias, majestad!!, pero acabo de beber algo fuerte.

----Ya sê, mas aun asî no quisiera beber algo mâs?

----No lo deseo, ya es suficiente con lo que tomê.

----Muy bien!! Entonces dîgame: Ha pasado usted por alguna cocina mayestâti-

ca?

----No, pero sê cocinar para varias gentes, algo que sî he hecho en jolgorios pri-

vados, asî que puede quedar usted segura que los cazuelones no faltarân y bien

que sazonados.

----Por lo que acabo de escuchar tiene usted experiencia respecto al cocinar pa-

ra un colectivo; pero, que es asimismo importante, es usted disciplinado?

----No entiendo bien el sentido de la pregunta, majestad.

----Ser disciplinado aquî significa, en palacio, que todo el alimento que llega a

la boca tiene que estar listo a una hora precisa, ni antes ni despuês..

----Por lo que voy entendiendo, majestad, ser disciplando es cumplir con un ho-

rario de alimentaciôn?

----Ha hecho usted la exacta pregunta. Asî es, no de otra manera, que mi regla-

mento castiga tanto al antes como al despuês.

----Como que tal reglamento estâ pensado para la justa medida.

----La justa medida es la medida justa que aquî no puede fallar: queda claro?

----Clarîsimo, majestad, clarîsimo!!

----Y dîgame, Endimiôn: tiene usted esposa, novia, querida o amante?

----No, majestad, ya que he estado mucho tiempo fuera del mundo real.

----Quê, que ha estado mucho tiempo fuera del mundo real, y acaba (de)cir que

ha cocinado para jolgorios privados?

----Majestad, ya verâ usted el resultado de mi trabajo, que es lo mâs significati-

vo, no?, que por eso estoy aquî viniendo de muy lejos, desde cuasi las antîpodas.

----No hace falta que me recuerde dônde estâ ubicada Kapia.

----Disculpe usted, majestad, que en realidad no quise recordarle nada.

----Disculpa aceptada!! Y Endimiôn, padece usted de alguna enfermedad mayûs-

cula?

----Quiên mejor que yo para estar completa, totalmente sano, sin ningûn sîntoma

ni posible pejiguera; mâs sano que yo no existe nadie.

----Nunca habîa escuchado decir a nadie lo seguro que estâ de estar sano, que si y

no convencido de eso.

----En mi caso estoy seguro, ya que eso de con-vencimientos pudiera terminar en

causa (de)plorables desilusiones.

----Me parece interesante lo que usted acaba (de)cir; da calaña de que conoce us-

ted; revela un saber que sabe quien lo tiene sabiêndolo.

---Y a mî, majestad, me acaba de interesar esto de revela un saber que sabe qui-

en lo tiene sabiêndolo: maravilloso!!

---Le agradezco su interês, mas le confieso que no es de mi propiedad, sino que

pertenece a mi hijo Kosmos, algo que le escuchê decir hace ya tiempo.

----Entonces como que su hijo es un buen pensador, no?

----No se equivoca usted, asî mismo es!!


      Mas en lo que el diâlogo continuaba, y a pesar de estar la puerta cerrada, co-

mo ya sâbese, las âcraticas Lucila y Crotonia pudieron escuchar el lugar de pro-

cedencia de Endimiôn, razôn por la cual un estado de jovialidad fue sûbitamen-

te alcanzado por ellas; y, con êste, el despertar de la reminiscencia de la querîda

însula de Ahpros. En lo atinente a êsta por su posiciôn privilegiada entre dos im-

portantes golfos de la zona: el Cerâmico y el de Cos, y que es la misma a la que

tiene Kapia, de tal guisa que êsta no tuvo el mismo anankê, uno deporable que y

tambiên patêtico: desaparecer de su posiciôn a causa del embate de unas olas in-

gentes. Ostensible quedarîa el hecho de que hay resonancias que de facto favore-

cen, sobre el pucho estimulan y mantienen su vibraciôn sin cortapisa que las de-

rruyan, mas no hay que olvidar que es la resonancia, en este caso, que tiene y el

palacio; una interna que llega a todos los que estân en la corte, y que de acuerdo

o en dependencia a lo que porta o traslada, a lo que como factor cumulativo tie-

ne un agente, serâ por êste aprovechada o puesta solar o lunar para satisfacer su

necesidad.  

----Te acuerdas de aquel primer desafîo de Jancia de ir nadando de un lugar y a

otro bajo una lumbre de relâmpagos enfurecidos?----pregunta Lucila.

----Claro que sî!!, que precisamente por ser el primero no se olvida. Pero dime

una cosa: esa frase de "una lumbre de relâmpagos enfurecidos" es tuya o la leis-

te en algûn libro?

----No, Crotonia, no es mîa, me la aprendî despuês de copiarla el dîa que Nausi-

ca me la dijo.

----Ah, entonces es de Nausica?

----No!!, ella la sacô de su libro titulado [....] tû te acuerdas del tîtulo?

----Vaya pregunta!!, no, no me acuerdo, pero es igual.

----Tû tienes fresco en tu memoria cuândo fue que nosotras fuimos nadando con

Jancia al mismo lugar?

----Si mal no me acuerdo despuês de que Jancia fue sola cuatro veces; en la ter-

cera de êstas cogiô un resfriado que ni el alquermes se lo quitô.

----Quê envidia!!

----Por quê?

----Porque tienes una memoria buenîsima.

----Sabes quê me dijo alguien alguna vez?, sin acordarme ahora de tal alguien.

----Quê te dijo?

----Que no se trata de que la memoria sea buenîsima, sino de que es buena para

recordar algunas cosas, no todas; que las que recuerda son las que debe recordar

porque las necesita.

---Ah, entonces tu memoria no necesita recordar a ese alguien que te lo dijo, no?

----Parece que no.

----Y dime: que tû crees de esos cuatro soldados bâtaros que estân de guardia en

la puerta?

----Y quê tû crees que yo deba creer distinto de lo que tû crees?, que estân y de

guardia, como acabas (de)cir..

----Sî, eso lo sê, pero por quê estân de guardia si nunca lo han estado ahî?

----Ah, eso sî que no lo sê, el motivo lo ignoro. Y dime: quê te parece si salimos

a dar una vuelta?

----Que me parece bien, una que muy excelente idea.

----Entonces vamos, respiremos aire fresco.








 




















 





 










































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