La vieja metodologîa de los carniceros mâs selectos de la verba, los que las-
cando en masa jamonera tanto que dan pâbulo de que aparezcan una disimilitud
(sûmula) de perîstasis como que asimismo de pensar en un goce que muchitanto
estimula sustentado por la glotologîa, sale esta vez a uso para sacarle el indefec-
tible provecho a esta pincelada (muy tempestiva) amplificada recientemente por
Kosmos: activo el magin y el canal de la nemôsine, y la que, allende, pudiera te-
ner estos dos sentidos: como hecho y como estado verbal acusativo, pero oculta-
do el sujeto. Al filo de los cuchillos el escindir maravilloso, la penetraciôn preci-
sa en una cierta cantidad de materia, el hundimiento en êsta de jaez vertical defi-
nitivamente cortante que, como de alguna manera ya dicho, lo que busca es y el
buen resultado, y el que a su vez tiene sus consecuencias, porque a partir de y la
divisiôn posible espêrase el aparecer de las pertinentes y dadoras resonancias en
la instituciôn, o sea, de lo que en vibraciôn atiza favorablemente.
Oîrsele a un instrumento como inûtil por sôlo dar una nota; y como tal insufi-
ciente en suntuosidades melôdicas, no dirîase que es el mâs gustoso o preferente
de los contertulios, amên que mucho menos el que de facto preponderarîa expul-
sando breve sonido es un espacio destinado a los conciertos semânticos, al ser el
caso uno sucedido subrepticiamente y de algûn que otro integrante del colectivo
susodicho, aunque pudiera pensarse que sobre el pucho quedarîa expuesto a los
disparos de un burujôn de mofas que son vâlidas en la fiesta, en el jolgorio repa-
sadamente alongado en el sucucho de los empollamientos, como si aquî las mâs
diversas y mûltiples dosificaciones calentaran a las imagos, como Prometeo y a
una diosa que eyecta su figura si no a las dos a las cuatro de la indeleble madru-
gada, verbi gratia dos pares de agradables numerales que incitan a un artîfice a
dar coloraciôn, o dirigir la plumbagina hacia el ampo de un papel que lo mismo
ni côrrese ni pone resistencia---lînea coralinamente versada dîrîa "reticencia"---,
por quedar tocado por la punta que lo llena.
Cerrando mâs el cîrculo, mîmesis de la que se ha dicho que proporciona y el
coincidir de dos extremos funcionales ( principio y fin), mas no antes de que los
contertulios tuvieran la oportunidad de hacer una selecciôn, êsta como tal (y un
tanto menester?) revelante de una grata preferencia, en el sentido que agradable-
mente conserva sustanciales conspicuos, el vate deja saber que quêdase con eso
de "activo el magin"; el didâscalos filosôfico con "el canal de la reminiscencia",
y el resto de los contertulios ni aquêllo ni êsto, lo que entonces traduce que pre-
fieren la pincelada completa. Brevemente dirîase, que previo al comienzo de la
selecciôn ni Kîntlico de Kostâ ni Tublides de Malamonta estuvieron totalmente
decididos a hacerla, razôn por la cual la intervenciôn de Kosmos fue necesaria,
menos que subrayada por su ser de rigor por cuestiones de la subrutina repetidî-
sima e intachonable en la Kosmona, A raîz de êsta las dos criaturas, que apelli-
darse pudieran de irresolutas, convencidas quedaron de cambiar la tomada (vo-
litivamente) direcciôn que debiô no estar exenta de un anticipado pensar, que y
no dêbese olvidar que êste es el hontanar primordial engendrante tanto de y las
decisiones como de las indecisiones----serîa el tema de las dudas otra masa pa-
ra el filo de los cuchillos carniceros, mas que ora no cuestiônase para no pecar
por exceso---, que sî que no dan un brinco, como el de un sapo conocido, y allî
en la pudiente hoja que onômase de malanga.
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