Donnerstag, 31. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (780)

 ----Empero como pûsele punto a la raya y como consecuencia hay continuo de

letra, Turilupino, y si retomamos ese agathos daimôn, usted sabe que por êste el

el rey (persa) Cambines estando en Egipito  pasaba a la acciôn e invadîa al etio-

pe paîs---saquemos de rol de momento a los ictiôfagos para que el tema no pase

a embajada----y siguiendo un mêtodo aplicado paradigmâtico de avanzadilla, de

desplazamiento, el mismo que incluia una estrategia funcional menos que por la

izquierda por la la derecha de la formaciôn de sus huestes---amplifica Kosmos.

-----Pero yo te dirîa, Kosmos, que dejarîa en su rol a los "comedores de pescado"

y sacarîa de escena a ese Cambines, el que de facto nunca gustô de ingerimien--

tos con espina por tener su garganta delicada; asimismo que yo no sê el porquê y

de seguirte el lûdico, que de toda y definitiva maneras nada tengo (tenemos) que

ver con esas promaquias en el oriente, forâneas.

-----Turilupino, un recipiente con mirra o una jarra de vino de palma harîanle sû-

bito cambiar de verba, que al fin y al cabo, sin lîmite o frontera, hay una avanza-

dilla secreta que a ultranza posiciona sus artefactos de lanzamiento, sean ya pie-

dras las que vuelen que bolas endurecidas de cristal que no es de Murano.

-----Tu jerga teñida o tu joyerîa de oro verbal no me harân cambiar nada, si aca-

so por ellas serîa el motivo de que en mi semblante proyectese un mohîn como y

sîmbolo de mofa.

-----Câspita!!, dice usted mofa?, pues adelanto la llegada de la risa.

----Pero, Kosmos, esos ictiôfagos son ajenos al conflicto, y no manifiestan leal-

tad por ninguno de los dos bandos; su funciôn no es otra que la de servir de dia-

llaktês para facilitar la colisiôn (de) entre dos culturas dispares-----dice el begar-

do.

---Eso dîgaselo usted a su compinche del anâlogo movimiento philosophanta, ya

que yo, como apartado, subrayê sacar a los susodichos de rol. Ah, y otra cosa en

lo atinente a ellos, que dêbole una rectificaciôn---dice Kosmos.

----Una rectificaciôn, cuâl?

----Que no son diallaktês, sino intermediarios.

----No veo la diferencia que no es muy grande.

----Siendo pequeña no deja de ser diferencia que hay!

----Si fueras un portador de sîmbolos llegarîas a las antîpodas y te recibirîan con

los brazos abiertos, Kosmos----señala el turilupino.

----Salga del hipotêtico y recurra a un presente prâctico, que aunque no llegue a y

las antîpodas llego con salto a la prôxima hoja...

----De malanga?

----Otra perogrullada: suman dos!!

----Te gusta la palabrita, no?

----Hoi kata physin ponoi!!---afirma Kosmos y rîe.












 











 

Mittwoch, 30. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (779)

      Mas aun mediante la pericia entre el fingimiento y la significancia, centrillo

ponderativo de una coloridad pre-dispuesta a y de una resonancia constante pa-

ra un porquê, no debe perderse (allende) el tener en cuenta la rigurosa manten-

ciôn de las exigencias mâs intrincadas, las que de facto (dadoras) son anâlogas

a la [ hoi kata physin ponoi] lumbre estrellada de una constelaciôn propicia, de-

bido a que su beneficio es de jaez relevante. No es otra que êsta la razôn funda-

metal por la que el turilupino no puede quedar en mutismo [ a raîz de la exposi-

tiva verbal y ûltima de Kosmos] como tampoco en pausa, a pesar de su tempes-

tiva amplificaciôn del palabrôn skhêma, el que por antonomasia un rol bien que

tiene en el histriônico ludus de la escenificaciôn de letras.

     Kosmos escucha y vuelve a decir: punto a la raya y que continûe la letra, em-

pero esta vez no sôlo mâs acentuado sino tambiên con mâs reciedumbre, que ya

sabîa por câlculo geomêtrico de los sîntomas matemâticos que padecîa el turilu-

pino, que es lo mismo a decir que por saltaduras de sumatorias sus numeraciones

en tropel podîan ser contadas sin detrimento de la testa por un esfuerzo conciso y

y claro, ora en funciôn de la chispa que no enciende ninguna yesca, mas sî que a

otro elemento con funcional aridez.

----Punto a la raya y que continûe la letra, Kosmos, ya se va convirtiendo como

en lema capital con utilidad en la Kosmona, mas no tanto aquî donde no funcio-

na instituciôn ninguna---suelta el begardo.

----Yendo por la conductual horizontal de los contrastes fortuitos no dejo de cap-

tar que su consideraciôn es endeble, empero mejor no dîgoselo para no causarle

alguna pejiguera, begardo---acentûa Kosmos.

-----Kosmos, que entre nosotros existe un elemento comûn, con la diferencia que

para nosotros es una imprescindible aplicaciôn...

-----Câspita, begardo, aplicaciôn o mêtodo?

----Si tal es la pregunta te dirîa que un mêtodo aplicado.

----Pues tal mêtodo corre el riesgo de ser apabullado por el palabrôn tenor:  estâ 

yusted consciente de eso?

----Quê dices?, que nosotros tenemos un buen agathos daimôn--- dice el turilupi-

no.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que nadie carece de êl ni

en circunstancias complicadas por el peso o desarrollo de una temâtica plûmbea.

----Ah, de salvar al yo se trata?---indaga el begardo.

----Empero usted contradîcese, porque no hace falta tirarle un salvavidas al yo si 

y de facto hay un agathos daimôn.

----Tû lo crees asî, verdad?

----Mondo lirondo que llego a fondo!!

----O sea que no lo crees, sino que estâs seguro.

----Êsa es la res, êsa!!

----Kosmos, y tû sabes quiên es tu agathos daimôn?----pregunta el turilupino.

----Vaya perogrullada la de usted pregunta, tremenda!!

----Entonces estâs seguro de que lo sê?

----Crêolo sî, crêolo!!, sin dudas ni sospechas, exento de êstas.

















 






Freitag, 25. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (778)

          La resonancia de lo amplificado por el turilupino ( figura circular!, seguimos 

en rumbo?) activô el magîn de Kosmos, motivo por el cual la mîmesis de un ma-

rinero no demorô en ser baricentro, asimismo que como tal la precisa, la adecua-

da, la pertinente para darle pâbulo de pensar en los *cabiros, y entonces por esto

râpido recordarse de las tablillas que deberîanse depositar conmemorativamente,

empero sôlo en el caso de que regresârase al sitio o punto de partida sano y salvo

seguido al suceso tempestivo de una tormenta. A su guisa de pensar êsta pudiera

ser no de una sola manera, lo que implica una traslaciôn tanto de sentido como y

de significancia dadores a otro plano de "visualidad infinita", a otro espacio don-

de êsta eyecte posibles en cantidad, muchitantos en tropel, sûmula de ellos como

granos de arena. En lo atinente a las tablillas ostensiblemente quedôse convenci-

do de que hacerse pudieran con la gruesa capa de las raîces, siendo in casu la lô-

gica  problemâtica el con quê penetrar en el espesor de las extensiones con el ob-

jetivo de sacar una parte y sobre ellas escribir los agradecimientos correspondien-

tes a los cabiros.

      Incitato, a la zaga de Kosmos yendo, cual guardiân fiel y kuôn protector de la

sombra conocida, no dilaciona en detectar la caîda del huevo, el que por su tenido

peso rompiô la tela del bolsillo del pantalôn de su dueño. Indubitable queda que y

êste es su kairos para darle mâs de una mordida, empero al darse cuenta de que 

no es posible horadarlo con sus colmillos deja de insistir en dirimirle su forma.

----Kosmos, que tu kuôn no puede deshacer la formaciôn del mundo, no le fue tal

privilegio concedido; digo, si es que de privilegio se trata y no de otra cosa.

----Sea la res que fuere, que es la res que debe ser; que no puede ser otra porque

êsa es la res, aun asî sus impulsos caninos dan calaña de su înclita naturaleza, de 

su esencia, de su ousîa intachonable, no?---dîcele Kosmos al begardo.

----Detrâs de todo estâ la batuta del *Khorêgos, la que bien sabe dirigir todo tipo 

de conciertos.

----Câspita!!, que no es la de un corifeo al servicio de Melpômene: lo trâgico ora

no tiene rol.

----Te fijaste, Kosmos, que el felino estâ como en la to mêdenos melein?----fisga

el turilupino.

----Quê si no siendo el felino de un taumaturgo?----pregunta Kosmos.

----Quê, doblemente visionero?

----No refiêrome a eso, no lasco de esa masa!!

----Ah no, y de cuâl entonces?

----Si no sâbelo usted [......] a mî no somêtame a examen, que ya estoy curado de 

un muchitanto burujôn de pruebas, de un sumulôn de êstas.

----Muchitanto burujôn, lo redundante pluralizado?----pregunta el begardo.

----Metodologîa eficaz contra lenguas satîricas!---contr(a)taca Kosmos.

----Metodo/logîa, seguro que eso?

----Es cierto porque es imposible!!

----Kosmos, que eso pudiera ser skhêma----acentûa el turilupino.

----Vâlgame dos, que entre fingimiento y significancia media la conspicua peri-

cia.














 







 


   

Mittwoch, 23. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (777)

      El corpus de [ el tamaño y medida de una complitud codificada] todo un en-

tramado mistêrico; pudiêrasele valorar como una instituciôn a partir de los seni-

les fundamentos de la êpoca helenîstica, parsimônicamente aparecîa frente a los

ôculos de Kosmos, exento a su vez de [lo kata tôn khresterion] la potencia de un

brillo que causara obnubilaciôn, si no que algûn cansancio en las retinas concen-

tradas ora sumamente. 

---Saben ustedes que hay un complejo titulario atrayente y ocupando espacio de 

mi propiedad, empero que hace muchitanto resuena en mi testa?

----Kosmos, estamos bastante barruntados sobre ti, pero desconocemos lo que y

acabas de decir: cuâl complejo es êse?---pregunta el begardo.

---Si el intento sale adelante la ganancia es incalculable; si fracasa, por lo menos

lo intentê.

---Ah, pero el intento tambiên estâ sometido a los cambios que engendra el tiem-

po, el que permite dos cosas importantes entre algunas con distinguido peso.

----Amplifîquelas usted, amplifîquelas!!---afirma Kosmos mirando al turilupino.

----Antes de decîrtelas te hago saber que las conozco por las recibidas, gratuitas

y prâcticas, enseñanzas de mi maestro Borîstenes.

----Câspita!!, que êse es un mirîfico maestro, êsa es la res!!

----La primera, lo ta prospiptonta; la segunda, lo to automaton.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, empero no es la prime-

ro tambiên lo segundo y lo segundo pudiera resultar lo primero?

----Tienes que analizar con detenimiento eso que acabas de preguntar, dedicarle

una atenciôn.

----Decirme usted quiere que dêbole un repaso a tales cosas?---fisga Kosmos.

----Eso, Kosmos, eso!!

----Dêjame con vigilia una res.

----Que serîa....

----Que un alumno de Borîstenes amplifique indirectamente la palabra repaso.

----No me extraña, sabiendo lo que de ti sabemos, que te deje sin sueño una cosa,

pero te digo que hay cosas que tienen su excepciôn.

---A lo que respôndole que es una muy excepcional dentro del mundillo de "inva-

lidar la moneda en curso" y por el que pasa el kuôn, no?

----Por el que pasa o en el que vive?----indaga el begardo.

----Câspita!!, que si vive pasa y si pasa vive!!

----Tus conclusiones son muy râpidas; pero bueno, tîpico.

----La ataraxia engendra verborrea circunspecta!

----Apatheia y egkrateia tambiên incluidas.

----La primera es cuasi sinônimo de ataraxia....

----Pudiera decirse, Kosmos, pudiera decirse,

----"De lo que no puêdese hablar es mejor callar, no?

----Y como no tienes mutismo....

----Captada la inversiôn, captada!! El viraje no escapa de mi comprensiôn geo-

mêtrica.

----Figura circular!! Seguimos en rumbo?----pregunta el turilupino.

----Êsa es la res, êsa: seguimos!!, que la repeticiôn de una numeral a trîada lle-

gô---dice Kosmos volviendo a subir la antorcha.




















 




Montag, 21. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (776)

      Consideraba el begardo, a continuaciôn de percatarse de la fijaciôn mental de

de Kosmos con el ônoma de la personificaciôn  (Êride), que al parecer Bole tuvo

si no presente por monografîa tantîsimamente cercana la discordîa en su vida, de

lo que sale por extensiôn o rompimiento del nudo gordiano, que como resonancia

hereditaria la susodicha palabra aûn estê en pleno brollar, saltando o dejando y en

los integrantes de la familia mayestâtica ese tipo de poner atenciôn independiente

total de las presencias forâneas o locales que en cualesquier instantes sitûanse a la

zaga, delante o de soslayo al que hunde su mirada en la mar verbalizada en busca

de las pertinentes precisiones que alumbran o aclaran, sin descartar que asimismo

las que de alguna forma sustentan al corpus que interêsase por el saber.

     Punto a la raya y que continûe la letra, piensa Kosmos al oir la barrabasada chi-

priota anterior; hasta donde conoce, de acuerdo y a partir de lo poco revelado por

su madre, su abuelo Bole fue propietario de unos cuantos desacuerdos y una canti-

dad de conflictos con su majestad Vologeso [ la que no ingerîa queso por cuestiôn

de acidez], mas aun asî la desavenencia no contaba con esa reciedumbre lujosa, si

no que bruñida por la lija conciencial, como para sobresalir o coruscar sobre la su-

perficie de un plano determinado y en funciôn de perpetuo desafîo, sino que a gui-

sa lenguada exhibîa su temporalidad con cimero gagueo, que es lo mismo (a)mpli-

ficar o decir que con excitada dilaciôn de lo timbrante acentuado, de lo que llega a

puesto, a colocaciôn opuesto a lo apagado, a lo insonante escaso de tildes.

      En cambio, y a manera de resumen para eludir complejidades, el turilupino bo-

ca abriô para decirle a Kosmos, que gracias a la palabra ( esticomitia) cuatro veces

repetida y dos subrayada fue posible su discurso al servicio de un ritmo, de una in-

faltable melodîa que honoriza al imperio apolîneo, ceremonia musical allende que

acompañada por la flama de la antorcha, flamîgero dejante de un rumbo, de clarîsi-

ma señal en la parte superior del pasadizo, marca sempiterna basta para el uso.

      Dispuesto el begardo para volver a hablar, para añadir (si acaso) otra melodîa y

otro ritmo; disîmiles, claro estâ, a la coloridad y vigor de su oponente, el que al ser-

lo respira nueces y especiosas margaritas, oye por êste el decir impepinable de que

en el suelo del pasadizo hay unas salientes raîces; y tan pudientes con su forma, de

facto impresionante y atractiva, que parêcense a las que su madre agarrôse cuando

el accidente en la roca Tarpeya.

----Kosmos, no es que se parezcan, es que son las mismas con extensiôn, con alon-

gamiento---dice el begardo.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, verdad lo que usted ampli-

fica?----pregunta Kosmos alumbrândolas con la antorcha.

----Quê ganarîa yo con mentirte, de quê me vale, Kosmos?

----Quê, te interesan ahora mâs las raîces que los escritos de tu abuelo Bole?

----Debe saber usted que estas raîces no sôlo me salvaron a mî, sino tambiên a mi y

madre, no?

----Por supuesto que lo sê!!----responde el turilupino.

----Entonces, quieres ver hasta dônde llegan?, pero te adelanto que si traspasas ese y

punto lîmite podrîas caer en el vacîo----dice el begardo.

----Câspita!!, que esto pônese interesante, muchitantamente asî; y andando, que en y

calor entramos---dice Kosmos alzando la antorcha.





 






 








  

Samstag, 19. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio ( 775)

   La sûmula de los escritos llegaba a muchitanta, la cifra de êstos no era poquita,

por lo que decide Kosmos echarle una miradita a los que estaban mâs encima, en

la cûpula del templo erigido de papel. Datos, sentecias, ônomas de deidades y pi-

la, cantidad, burujôn de cosas mâs contenîan los escritos. Empero entre tanta plu-

ralidad de letras engendrantes de un incalculable lloviznôn de palabras, como si y

vecinas en pârrafos eyectasen cercanîa inmôvil, llâmale sûbito la atenciôn a Kos-

mos la palabra esticomitia por estar dos veces subrayada; allende que claramente

escrita repetida cuatro veces, con un dûo de lîneas con tinta prieta, calaña de ser y

portadora de un carâcter ceremonial, que si no de uno circunspecto con mayûscu-

la fijeza, lo que a primera vista indica la relevancia de su significado para Bole y

padre de su majestad Dido. Entonces por el subrayado y por la repeticiôn ostensi-

ble que no puede eludir Kosmos el tempestivo pensar, el examen oportuno, el pe-

netrar, el hundirse, hasta sacar de los corales la pertinente claraciôn, la corbatada

dilucidaciôn, el porquê de la vuelta (a)parecer significante destacada. Empero an-

tes de la conclusiva dadora se ve en la obligaciôn menesterosa de tener en cuenta

dos cosas: la distribuciôn de las frases y el hecho de un resultado en el diâlogo y

dramâtico. En lo atinente (a)quêlla en la estrofa; a êste, cuando cada uno de los y

versos es recitado por actores distintos; pero, que es aquî donde surge algo de în-

clita complejidad, de cuâl acciôn histriônica trâtase, y de cuâl escenario y en quê

lugar, en  dônde: dondequiera pudiera ser? Apegado a la pesquisa con suceso ca-

llado en la  entelequia, sin que el martillo de *Thor acarrease algûn despiste, un e

inesperado  excurso, un desvîo, un saliente, un detrimento a causa de un golpeta-

zo acopas, fîjase Kosmos en otra palabra, y no muy distante de la susodicha, que

a saber no es otra que una mîtica; y, como nombre de una personificaciôn, sacada

a puesto, a colocaciôn en "Las obras y los dîas", obrilla hesiôdica. Mas seguido, a

continuciôn, lo (pro)siguiente quê?, pues la apremiante distinciôn de si es la Êride

hija de la noche y malvada, o si la puesta en el mundo (la buena) como espîritu de

emulaciôn, a su vez que como acicate por el progenitor magno olîmpico. La "Dis-

cordia" es la misma, mas la diferencia entre ambas (Êrides) para Kosmos es cime-

ra o imprescindible.

 












    

Freitag, 18. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (774)

      En lo que el turilupino hacîa la pausa breve (semântica), Kosmos amplificâ-

bale a el begardo, de que daba igual el dônde de la ubicaciôn de un pithos utili-

zado como casa, ya que lo mâs relevante, entre algunas cosas de jaez conspicuas

asimismo que destacadas por su duraciôn, era el aprendizaje o el mutismo, mas y

êste en el caso de la precariedad de la fluencia verbal como consecuencia de y la

gnosis desconocida, menos que por timidez o desmedida indiferencia, resultados

calculados o conclusiones laxas a partir de un fundamento con resonancia en la y

conciencia. El begardo, que escuchaba atentamente, como si estuviese en una se-

necta hairesis y no en un pasadizo, no demorô en calificar las palabras oîdas de y

un tanto acadêmicas; lo que no quiere decir que no sean ciertas, pero sî retocadas

con un pincelamiento pimpante, el que de facto es tîpico tanto de oradores como

de vates, si no que de retôricos con caligas y telas cândidas que caminan sobre el

mârmol de alguna corte precisa.

---Kosmos, el enfoque de tu discurso lleva un sello educativo, pero una cosa y te

digo---dice el turilupino terminando su pausa.

----Amplifîquela, usted, amplifîquela!!

----El que vive en un pithos nada quiere saber de palabras, sean ya bonitas o feas,

sino que la acciôn es lo que le satisface; un acto en concreto, especîfico, y mâs de

una vez improvisado, es lo que del todo le interesa.

----No estoy en desacuerdo con usted, no entro en liza, empero sin ôbice dîgole, y

si dîgoselo es porque no prefiero el mutismo, que la acciôn es un producto de y la

verba que ocupa espacio en un pensamiento, que lo rellena, que le da peso pero y

tambiên medida, una especie de alongamiento coralino con un telos matematiza-

do....

----Espera, espera, que no estamos en la Kosmona...

----Câspita!!, usted la desprecia, no le da valor, lo que yo entenderîa como una în-

clita mofa.

----No hace falta que saques a posiciôn la ûltima palabra, que la conocemos bien,

ya que yo al decirte: no estamos en la instituciôn, lo que mâs bien quise dar a en-

tender es que no formamos parte de un colectivo intelectualizado, ya que nuestra

fôrmula es: a-polis, a oikos= kosmopolitês: entiendes?

----Êsa es la res: entiendo!!, y por entender no refuto, deja exenta a la fôrmula de

una invasiôn semântica---dice Kosmos y rîe.

----Te das cuenta que tû tambiên formas parte de la mofa?---pregunta el begardo.

----Por lo atinente a la risa?---pregunta Kosmos.

----Por eso!!, que lo tenemos en comûn, aunque no tengas como casa un pithos.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!; que lo dado, es lo que y

nos toca, por la tychê.

----Nosotros creemos que la tychê tambiên se hace, ya sea por gustos si no que y

por tempestiva selecciôn---señala el turilupino.

----Y bueno, y que al parecer ustedes hicieron la suya, cuânto tiempo llevan en y

este pasadizo viviendo?----fisga Kosmos.

----Tanto que ni el tiempo nos preocupa!

----Y por quê no?

----Porque vivimos en una sombra constante, que es la que se ve.

----Y el tiempo hay que mirarlo?

----Con los ojos de la conciencia sî: no es acaso (o de facto) con los que todos los

anthrôpos lo miran?

----Una suntuosa pregunta para un brinco de sapo en una hoja de malanga.

----Kosmos, con un cambio de posiciôn no se anula la mirada---suelta el begardo.

----Sabemos, Kosmos, de tu idea del ojo asomante, pero êste tiene otra utilidad.

----Deberîa asombrarme porque lo sepan?

----Asombrarte tû?, serîa una novedad----dice el turilupino.

----Mejor dicho ni en los versos eumôlpicos!----afirma Kosmos.

----Kosmos, queremos enseñarte algo---dice el begardo.

----No me diga usted, verdad, de quê trâtase?

----De unos escritos de tu abuelo Bole, que estân muy bien conservados.

----Quê, nos transportamos a los tiempos de Vologeso?

----Ven con nosotros, y olvîdate de los tiempos.




















 






   

Donnerstag, 17. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (773)

       Los Cercopes desapareciron al encotrarse Kosmos con un begardo y un tu-

rilupino, los que vivîan en el pasadizo y habîanse hecho buenos amigos, motivo

conspicuo de la atingencia el de que si êste recibiô en el pasado tanto los conse-

jos como las enseñanzas gratuitas y prâcticas de Borîstenes; aquêl, y en Megalô-

polis por Cercida, una educaciôn teôrica que le sirviô de apoyo para llevar una y

vida señera y desprovista de hasta el mâs mînimo lujo. Seguido a este barrunte y

dador, no demorô Kosmos en educir las posibles resonancias que dejarîan en es-

tas criaturas una polêmica sobre el *pithos, empero sin entrar en liza o en verbal

sofocaciôn. 

    Previo al encuentro el felino del taumaturgo dio calaña de un cambio raudo de

conducta, muestra que dejô saber a travês de un incesante ronroneo, allende de y

ser la causa de que uno de los cercopes dejara de montarlo y de halarle el peludo

rabo. Descartado no quedaba que el felino captara tales presencias muchitanto y

antes de verlas; que es lo igual a decir, o anâlogo, que aûn estando êstas en lonta-

nanza, en el enfrente alejado del punto de referencia, en el sitio distante invisible

para un ôculo existencial humano. Empero el ruido del gato no exacerbô a Incita-

to, el que mantuvo (entonces) su *apatheia natural, lo que equivale a decir no te-

nida gracias (a)lgûn entrenamiento especîfico, sino a su destino como sui gêneris

kuôn, que de facto deberîa ser asî por ser un concomitante exclusivo, asimismo y

que propiedad de una individualidad viajera.

---Interesante, Kosmos, que te acompañe un kuôn aunque no vivas en un pithos,

igual de la madera que fuese---dice el turilupino.

---Aunque tambiên, Kosmos, que portes en la mano lumbre, sin que sea la de un

hombre bûsqueda la meta propuesta o querida----agrega el begardo.

----Câspita!!, y saben ustedes lo que para mî es relevante?, que sepan, conozcan y

ni ônoma ustedes----acentûa Kosmos elevando la antorcha.

----Sabemos de ti, Kosmos, lo que ni tû de ti mismo sabes---revela el turilupino.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que esto sî que nada de 

perogrullada tiene: me adelantan algo, amplifîcanme a lo atinente a ese saber no

sabido?

----Todo a su tiempo, no desesperes, poco a poco irâs oyendo---anuncia el begar-

do.

----Primero queremos hacerte una pregunta---dice el turilupino.

----Amplifîquela usted, amplifîquela!!----afirma Kosmos.

----Por quê tû crees que los Cercopes se esfumaron?

----Porque a ustedes no hay quê robarles.

----Exacta la respuesta, correcta!! Y êsta, a ver: por quê con nosotros te encontras-

te?

----Parêceme que por dos cosas: la primera, por cuestiones codificadas por parte y

del capitân orcivo; la segunda, por contraposiciôn u oponencias, debido a que soy 

yo el hijo de una reina, por lo que mi forma vivencial es muchitanto disîmil a la y

de ustedes.

----Es todo un pastiche, Kosmos, un engendramiento de mundo, una creatividad y

en mutismo: por quê tû crees que un huevo llegô rodando?

----Sospecho algo que no quiero adelantarme a decir, êsa es la res, êsa!!

----Lo sospechas o lo recuerdas?----indaga el begardo.

----Cômo sospechar si no recuerdo, cômo recordar sin "imago y letra"?

----Ah, no estâ mal formulado el cômo; tiene su brillo y su resonancia,

----Creo que debo agacharme, que estoy un poco cansado---dice el turilupino.

----Desea usted hacer una pausa semântica?----pregunta Kosmos.

----Una corta, sî!!, que me vendrîa bien...

----Pues age en plural, age!!






 





















 

 

Mittwoch, 16. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (772)

    Kosmithôs, para no entrar en tedio por la espera de Kosmos, decide llenar su

tiempo vacîo yêndose a Albula, donde aûn estaban las âcraticas. Ya habîa oscu-

recido un poco, que es lo mismo a decir que el dîa ya daba muestra de su vejez,

por lo que la antorcha con su lumbre descollaba en un primer plano, como si en

el porciento de oscuridad posible en el instante, el que aûn no estaba crecidito o

alto, sobresaliera para ser atisbada muchitantas veces por los ôculos mâs intere-

sados en la materia bâsica proporcionada por Prometeo, allende que la apellîda-

da primerîsima (asimismo que fundamental) desde la alcheringa del mundo. Pe-

ro ostensible estâ que esto a Kosmithôs importâbale lo que a un pitirre dos inso-

portables tâbanos en el lomo de un cuadrûpedo, por lo que entonces el fuego co-

mo tema carecîa de relevancia para êl, resultândole mâs significativo o dador la

concentraciôn de su mirada en las presentes en Albula. Ya las âcraticas no cum-

plîan con la actividad de entregarse a la danza ritualizada; a una parte de lo que

conôcese como venerable no sacâbanle provecho, sino que mâs exacto o mâs y

bien a la otra buscâbanle sacarle ganancias con la verba examinativa si no que y

con la pregunta necesaria. Y entonces Jancia pregûntale a Kosmithôs:

---Y dônde estân los que te acompañaban, te dejaron solo?

---Uno de los tres en el pasadizo y los otros dos de regreso a casa.

----O sea, que de los tres el uno que estâ en el pasadizo es tu padre, no?

----No otro que êse, ese mismo!!

----Pero, Kosmithôs, no le habrâ pasado algo a tu padre, que lleva tiempo allâ y

dentro?----pregunta Lucila.

----No lo creo, sino que mâs bien mi padre se entretiene solo, y vaya quiên a ora

saber con quê----dice Kosmithôs mirando con fijeza a Jancia.

----Y busca algo tu padre en ese pasadizo?----indaga Jancia.

----Sabes que mi padre no busca, encuentra?

----Ah sî?, y cômo va a encontrar si no busca?

----Una pregunta muy fâcil, haz una mâs difîcil----pide Kosmithôs y rîe.

----Entonces dime: leîste todo mi diario?

----Todo no!!, sôlo sê lo del diamante que te regalô Flacius Ilyricus, sôlo eso.

----Y por quê entonces me dijiste que no habîas estado en el cuarto?

----Porque fue un atrevimiento mîo hacer lo que hice, lo que no debî hacer.

----Eso es cierto!!, un diario es algo privado....

----Sî, ya sê!!, pero espero no estês por eso molesta conmigo.

----Has oîdo eso, de que a la tercera va la vencida?

----Claro que sî!!, por lo que te asegurô que no habrâ una tercera, aunque y nue-

vamente vuelva a ver la puerta del cuarto abierta.

----Espero que cumplas con lo que aseguras!

----Kosmithôs, y quê te hace ser tan curioso?----fisga Crotonia.

----Un impulso natural con un côdigo preciso!

----Cômo, cômo que con uno asî?

----Pues asî mismo es como es, no de otra manera, no!!

----Y, Kosmithôs, estâs completamente seguro de tal como es?

----Cômo no, Lucila, cômo no voy a estarlo, por eso es que lo estoy...

----Y cômo tû sabes del côdigo preciso?----pregunta Jancia.

----Quê tû crees?, a ver, piensa---dice Kosmithôs.

----Me parece que hay dos respuestas: porque lo leîste en uno de los libros y de

tu padre o porque êste le lo dijo, no?

----La segunda es la respuesta adecuada, la segunda!

----Bueno, bueno, en fin, quê hacemos ahora, se les ocurre algo?

----Hacer algo, Crotonia, acaso hacemos nada?----pregunta Lucila.

----Hablar es hacer algo, que es lo que hacemos!---afirma Kosmithôs.

----Kosmithôs, tû que eres curioso, quisieras saber de nuestro pasado en la isla de

la Espuma, de Aphros?----pregunta Jancia.

----Como no es un diario entonces digan, informen, dejen saber, sî, eso!!

----Y risas de las âcraticas.



































 





  

Dienstag, 15. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (771)

  Un cosiato ruidito penetrô por los oîdos de Kosmos, como toque de campana

con resonancia breve. Al bajar la antorcha divisa un huevo que rodaba hacia êl

manteniendo una direcciôn lineal. Al colisionar con sus pies detiênese, empero

a su vez comienza a girar en el mismo lugar durante un tiempo de dos minutos;

no mâs, porque Incitato con la lengua lo parô y comenzô a olircarlo como si un

hueso fuese. Kosmos raudo coge el huevo con la intenciôn de eludir que metiê-

raselo en la boca su kuôn, ya que al conocerlo quedâbale indubitable que famê-

lico un tanto estaba, calaña que tambiên dejô de lo anterior con la forma de oler

el huevo. Pasado un rato de tenerlo en su mano derecha, asimismo que de pres-

tarle suma atenciôn, que es lo mismo a decir que atisbarlo concentradamente, lo

que sorprendiole no fue como tal la apariciôn del huevo, sino el hecho de saber

que conocîalo de alguna parte de las que habîa estado, pero sin recordar cuâl de

las posible era. A raîz de la insistencia de Incitato en querer morder el huevo, a

todo trance, dase cuenta Kosmos de que el huevo no rômpese una vez dejado y

caer en el angosto espacio de uno de los bolsillos del pantalôn. Extrañeza total

mas precaria la pregunta y descartada la duda; y para completar la individual u

ôntica fôrmula garante de una ataraxia beneficiante, impensanble la sospecha y

mediâtica efîmera. Si de traer a puesto, a colocaciôn la caracterîstica destacada

del huevo, dirîase que es la atinente a su peso, o sea, que no era un huevo habi-

tual, comûn, sino que plûmbeo, sin que por esto periclitara la consistencia de la

tela del bolsillo. Volviendo (a)rrumbar sus pasos por el pasadizo cumple sûbito

Kosmos con el acto de darle unos golpecitos en la testa de Incitato, ya que êste

con capricho continuaba queriendo morder el huevo, dirimirlo con sus cândidos

colmillos afilados. Un rato despuês vuelve Kosmos a sentir un ruidito, el que a

su vez exacerba la conducta del gato del taumaturgo; el que allende, como con-

secuencia, sin dilaciôn mândase a correr hacia detrâs, zaga de donde venîa el y

susodicho ruidito. Non plus ultra de unos minutos de ausencia, tiempo intacho-

nable que mantuvo Kosmos la antorcha alzada, regresa el gato con algo metido

en su boca, Entonces Kosmos agâchase, pega la antorcha a la boca del felino y

percâtase de lo que era: uno de los Cercopes. Con la sensatez adecuada, precisa

y justa sâcale Kosmos de la boca al gato el enano, el que ni se movîa para man-

tener su vida, no fuera a ser que al hacerlo entendiêralo el felino como un desa-

fîo, y como tal activara su defensa. Ya fuera de pernicio, y sobre la palma dere-

cha de la mano de Kosmos, el cercope mira a êste con gayas retinas, y como y

agradecimiento eyecta un movimiento de su cuerpo que al parecer era una des-

conocida forma de baile. Cesado el movimiento aparece el otro cercope, empe-

ro revelando su presencia con un estirôn del dobladillo del pantalôn que arropa-

ba a Kosmos; si reclamaba atenciôn o no no es relevante, pero sî el hecho aco-

pas de que al poner Kosmos la antorcha en el suelo para agarrar al llegante cer-

cope, el otro que ya estaba en la mano, y con notable rapidez, hûndese de cabe-

za en el bolsillo donde estaba el huevo, ludus que entiende Kosmos como el y

siguiente: el huevo era el entretenimiento que de momento tenîan los Cercopes.



 






 

















   

Montag, 14. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (770)

 (EN EL OTRO SISTEMA)

A pesar de los golpecitos en el hombro dados por Atabân, Flacius Ilyricus 
no pudo eludir echar una miradita a las piernas abiertas de Pilaris, empero
al hacerlo sintiô la sensaciôn de algo ajeno a su fruiciôn habitual, a lo que
ûnese la insôlita lentitud de su reacciôn compulsiva, la que siempre y muy
eficazmente le dio pâbulo a su organismo de alcanzar en un periquete sun-
tuoso placer. Un tanto confuso intentô una y otra vez formularse la misma
pregunta de formas disîmiles, mas aun asî no aparecîa la respuesta adecua-
da, correspondiente y justa, razôn por la cual decidiô entonces olvidarse de
ella, pero sin descartar la posibilidad de que a lo mejor, mâs tarde o si no y
que despuês la *respuesta aparecerîa sin ôbice de ningûn tipo, exenta de la 
opositiva deidad oculta que no daba el beneplâcito de que fuese conocida.
Finalizado el viaje corto pero con sonrisa larga, arriba el coche del vetturi-
no Solger a la corte, y en su puerta esperaba Casandra al reciente llegado y
al segundo sistema asimismo que traido de la frontera de Irsû. Pilaris resul-
tô ser la primera en descender del medio de transporte, pero si algo en su y
semblante descollaba no era otra cosa que una jovialidad tremenda, siendo
êste el motivo de que el pavo real acercârase para acariciarla con su mîtica
cola. Casandra, contemplando el espectâculo atentamente, no tuvo dudas y
de que si el pavo real hacîa lo que hacîa significaba una sola cosa; la que y
a saber no es otra, por ser la cosa de las cosas, que la atinente al lujurioso y
desenfreno de Pilaris, la portadora por excelencia de una materia antigua y
bastamente responsable de las causativas deleitosas con poder magno, con
resonancia sempiterna, aunque hasta cierto punto y en dependencia de dôn-
de tengan posible eco y rebote pudieran considerarse absoluta y definitiva-
mente las engendrantes supremas de toda una atenciôn esclavizada, del en-
cadenamiento ôntico del deseo o de la concupiscencia, a una base inmôvil
con chisporreteo de fuego, al eje en derredor del que giran las afrodîticas y
estrellas con lumbre de atrape fuerte, y sin que pôngalas un analîtico en la
lista de los exâmenes pôstumos para someterlas a un confutamiento o si no
que a la tachadura de la pluma con pudiente tinta y punta larga: al empolla-
miento de un pensar de jaez inmarcesible?; pero, que ya ha dîchose mâs de
una vez, como en el segundo sistema todo es posible, habrîa que dejar pro-
vechosamente que lo no imposible fluya como rîo a su estuario, que las pa-
vesas caigan sin que necesariamente hâyanse encendido unas volâtilosas y
tagarnas en sûmula, carnaval del mâs con pluralizante enfocamiento, feste-
jo separado de la mano que lo programa para que de forma empîrica en un
dîa exhiba sus campanas oxidadas, sus polîcromas telas, su impoluto bulli-
cio sobre una horizontalidad somera, base tanto para las carrozas como pa-
ra los pies con danza y entusiasmo, calaña cupular de un divertimento dife-
rente del que por tedio sucede en la calle de la conciencia, el que a trancas
y barrancas alivia (si acaso) un chorro de pejigueras plûmbeo. 


 



 











      




Donnerstag, 10. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (768)

 

Ya dentro del pasadizo, antorcha en mano y ôculos bien abiertos encuêntrase Kosmos

con una piedra de esteatita que tenîa grabada la siguiente divisa: Qui non intelligi aut

discat aut taceat, Ostensible y totalmente de acuerdo con ella leyôla varias veces y en

voz alta, mas en lo que hacîalo no pudo eludir pensar en el flamen del templo de Jano

Quirino, quien seguramente la sacarîa a colocaciôn en el instante preciso de un duelo

teolôgico con el primer ministro de la sombra oculta, y con el propôsito exclusivîsimo

de sacar de circulaciôn una arenga de mal gusto amplificada ludicamente, de inmedia-

tamente dirimirla para transformarla en arena, de lo que sale que por consecuencia no

quedarîa como otra cosa que como una deleznable, y por lo que entonces al pneuma y

mâs cercano de algûn vientillo poderoso estarîa expuesta, si no que por êsta condiciôn

utilizada por un decâpodo que diviêrtese por el dominio [con pericia] que posee o tie-

ne del ineluctable tiempo, no ya decir que sometida al peso apabullante de una aventu-

rera bota que lleva el pie de un vigîlico selenita----aunque dîgase que tîmido, una cosa

cosa no quita a la otra---que saliô a pasear a las dos de la madrugada, menos que en la

hora doce o la una y por ser êstas las propicias para el desarrollo o manifestaciôn de la

sûmula de entidades viajantes y como tal exentas de carta identidaria, de un gentilicio

especîfico, de un sombrero y de cuatro ropas, de la obligatoria por verecundia breve o

efîmera risa. Empero (allende) sabîa asimismo Kosmos, que la divisa es aplicable en y

cualesquier momentos en que la sensatez es la receta contra esos apercollamientos con

apellido premeditados, con antelaciôn a un suceso y por voliciôn fijos a la raîz senecta

de una conciencia finita, cual posible que en su vaivên busca la orilla antes de tener un

barco con el que a êsta arribarîa ampuladas sus correspondientes velas; aunque tal vez

o a lo mejor sin hinchamiento menester, pero ver para creer: aforismo sin patas largas,

mas abarca espacio, ocupa superficie y resuena, como matraca china?. Ahora bien, que 

ni las respuestas flotan ni caen gratuitas de nubarrones en formaciôn de un ejêrcito gri-

salloso, Kosmos hâcese la pregunta: Por quê la divisa grabada en una pêtrea esteatita y

no en unas, por paradigma, calizas o areniscas? Vâlgale su pensar coralino para un cla-

rar de tal monta, pero las complejidades, a veces, imperan inextricables, sin contar que

como tales resulten aporîas; que ya entonces la soluciôn, menos que el lumbramiento y

de una respuesta, entrarîa en escena e incluyendo a su vez un ludus puzzleado con frag-

mentadas fichas, o mejor decir dispersas sobre la magnitud de un tablero que, estâtico y

en una mesa, espera por las manos que a êl llegarîan con soltura regalada, con esa ono-

mada disposiciôn fêrrea, firmeza o tenacidad mayûsculas que deben siempre repasarse,

porque de tomar (perspicua) circunspecta la proposiciôn heraclitana ( lo ûnico que per-

dura es el cambio), un siempre "volver a ver" es cimera relevancia, honcejo que por al-

tura respira muchitanto mejor ventiscas confluyentes y embrisamientos armoniosos, în-

clitos elementos con rebote en un sistema. A fortiori----globo para los engorros y cimi-

tarra para la cucûrbita----la idea del ojo asomante, pero en lo atinente a recurrir al dos y

una mâs mirada, que es lo que de facto hace Kosmos.









 










 






Mittwoch, 9. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (767)

 

Si el cînico de Sinope andaba de dîa con una lâmpara en busca del verdadero hombre,

las âcraticas con dos antorchas luminaban el espacio, y el que a saber no es otro que y

el perteneciente a una parte de Albula, con la diferencia de que si aquêl hacîalo indis-

cutiblemente en funciôn del hallazgo de una sustancia pura, sin tapujos de ningûn tipo

y fiel a su naturaleza, êstas hacîanlo por normativas o reglas de un inveterado ritual de

jaez danzario, allende que muy conocido por las criaturas fêminas que vivieron en la e

însula de Aphros, la que como ya sâbese desapareciô del mapa por causa de las ingen-

tes olas que cayêronle encima. Empero lo relevante ora no trâtase ni del ritual danzario

ni de la bûsqueda del hombre verdadero, sino mâs bien de una de las dos antorchas en-

cendidas, y por servirle a Kosmos para tener luz en el pasadizo, orientarse, avanzar bo-

nito, trasladarse de un punto a otro por la conducente angosta.

Unos minutos antes de escuchar las voces de las âcraticas con tono jovial, con vigor si

no que con vitalismo, y cuasi a raîz de haber dado con la puerta del pasadizo, cosa que

facilitô, como ya sâbese, la ayuda del cazador, Kosmithôs tuvo la tarea, o el cometido,

de cortar un pedazo de rama de cualesquier ârboles en derredor y con el propôsito fun-

cional de ponerle un trozo de tela en una de sus puntas, la que una vez alcanzada por y

el elemento de *Prometeo arderîa indubitablemente. Pero aquî presêntase un problemi-

lla a solucionar: cômo treparse en un ârbol, porque todos caracterîzâbanse por su altura

considerable; ni aûn Kosmithôs subiêndose en los hombros de alguno de los presentes

llegaba (a)lcanzar la primera rama.  Elixir contra esto no fue descartado de pensamien-

to, mas el remedio dilacionaba en llegar, en salir a puesto, a colocaciôn por la verba in-

defectible: la de Kosmos. Tras una ringlera de posibles estâticos en el salôn conciencial

de las testas reunidas, los que sucedîanse los unos a los otros con velocidad o en tropel,

Kalîas pregunta si no oîan tambiên como êl unas voces cercanas. Sî, verdad, pero son y

voces que transporta la resonancia, una onda expansiva que facilita el fenômeno, suelta

Kosmos que apendiza: un tîpico y nada insôlito que produce Albula. Por quê no vamos

a ver de quiênes son las voces?, pregunta el cazador. Age en plural, age!!, afirma sûbito

Kosmos.

Como unas castañuelas las âcraticas en fruiciôn bailante dâbanle a sus cuerpos delgados

muchitanta diversiôn; pudieran bienquebien estar al servicio de Terpsicore dondequiera

que êsta comoquiera incitara al movimiento de piernas y de cinturas, instante sumamen-

te galâctico e igual si protegido por un techo que al raso, que de tal guisa el cansancio y

por agitaciôn resulta fundamental, bienestar garante de la consecuencia en risas, cuadra-

tura no envuelta por un papel de regalo en la circunferencial existenciativa.

----Ah, pero si mira quiênes son!!, dudar claro que no de que sea posible el jolgorio---y

dice Kosmithôs.

-----Câspita!!, que lo que menester heme tiênenlo....

----Kosmos, entonces ya tu hijo no tiene que treparse en ningûn ârbol----señala Kalîas.

----Me liberê del trabajo, me li-be-re!!----dice Kosmithôs.

----Kosmithôs, pero no es un jolgorio, es otra cosa----clara Jancia.

----No veo la diferencia, pero si lo dices----apunta Kosmithôs.

----Claro que sî, que lo digo, si no cômo pudieras oîrlo?

----Y eso que llegaron, quieren bailar tambiên?----pregunta Lucila.

----Bailar nosotros?, quê va, quê dices?

----Kalîas, y por quê no, que tiene de malo bailar?----fisga Crotonia.

----No he dicho que tenga algo asî, simplemente que estamos aquî por otra cosa.

----Y vienen hasta aquî por estar en una cosa distinta?----indaga Jancia.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, acaso todos tenemos que en la 

misma estar?----pregunta Kosmos.

----A ver, Kalîas, cuâl es la cosa en la que estân?----pregunta Crotonia.

----Que necesitamos una de las dos antorchas: nos la prestan?

----Vaya en lo que ustedes estân!!, y para quê la quieren?

----Para entrar en un pasadizo!

----Cômo que un pasadizo, verdad?----pregunta Lucila.

----Sî, mira, êste es el plano de construcciôn----dice Kalîas enseñândolo.

----Quê complicado, no es para mî.

----En fin, nos prestan la antorcha o no?----pregunta Kosmithôs.

----No hay problema, pero si la quieren deben esperar unos minutos hasta que y finalice-

mos con el ritual danzario: de acuerdo?

----De acuerdo, Jancia, de acuerdo, si tiempo es lo que nos sobra---dice Kosmithôs.

----Entonces mîrennos, que nos gusta!!

----Abierto los ojos y con vigilia las retinas!!----afirma Kosmos.
















 





  



 












Dienstag, 8. Dezember 2020

Un conspicuo otro paisaje.


 







Vasto espacio que en mutismo bien invita a las gaviotas;

muestra al raso algûn color que no incluye un vodevil,

y si acaso un tanto breve de lo que un polichinela saca a

puesto, al risôn o al relucir),

para que un otro mantenga con vigilia a la sonrisa que

flagrante manifiesta su largura o extensiôn);

no es de facto una tildante de las plumas sofocadas,

las que a trancas y barrancas logran lîneas en papel sin el

begrar correspondiente o el laboro con resonancia cierta),

relevancias coralinas para un arte distinguido;

es citado una y mil veces por el soldado nocturno que no

busca peculio gayo en el ejêrcito verbal),

como tampoco el aplauso de las manos sin detrimento,

aunque un tanto sofocadas por la precariedad airosa de otra

funciôn coloquial);

si el grumete que lo encumbra o el caramillo que lo celebra

con tres notas vaporadas pasan con soltura portando guirnalda,

entonces que ver habrîa dônde quedô el fundamento que ni

tapa el gorgorân ni el gorjear de una garganta con ilusiones

tenoras.


 



 



 





 

La concupiscencia de Adriana.


 Adriana buscaba el deleite a todo trance en la noche;

el espejo le servîa para un raudo penetrar en el ambiente

preciso de la materia adusta),

donde en fiesta los flamigeros bien que excitan y acicatan;

indiferente total a la mirada de al lado contemplâbase desnuda

exenta de cortapisa),

porque ya sabîa un tanto de lo que existe en su esencia

y activândose para un gozo cuando su blanco la Luna posa,

baricentro con un ampo donde pueden destacarse las sumantes 

que en tenencia orgullecen contempladas); 

es de ese jaez de las fêminas indômitas,

y como tal no llegarîa a ser sriviente de algûn fuste que golpea en

la cuadrada jaula para su control lograr.






Montag, 7. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (767) ---opcional.

 Acosada por la reminiscencia del dîa que con los prismâticos observô bañândose

a Prixeletes, Jancia arrumba sus pasos en direcciôn a la Kosmona sola y a las do-

ce y media del dîa. La pudiencia de los rayos apolîneos obligâronla a cubrirse su

testa con un gorgorân rojizo, que como tal no era tan grueso para completamente

solucionar la pejiguera causada por los rayos, empero por lo menos de algo servîa

para disminuirle su poder, dando igual en este momento la cantidad o el cuânto de

su porciento.  Mientras mâs caminaba mâs sentîase pegajosa por la incesante ine-

ludible sudoraciôn, la que a su vez tornâbase ingrata al mojar cada parte de su en-

tramado no exenta del apretôn de las prendas interiores; y tan justas, algo que lo y

pesado hacîa mâs presente, que era imposible con un pensamiento beneficiante lo-

grar un solvento propicio, no ya decir que con un grito llamar la atenciôn y que y

alguien acudiera en su ayuda al proporcionarle cuatro o cinco vasos de agua que y

apellîdase refrescante y recientemente sacada de un pozo, que serîa lo ideal a la y

vez que lo mâximo, porque sin sumatoria de dudas cuâl otra serîa mayûsculôn eli-

xir en instantes como êstos que salen a colocaciôn, a puesto en la linealidad que y

no describe pinceladas compulsivas. Quedândole como ûnica si no que exclusiva

soluciôn dadora despojarse de sus ropas, a la que de inmediato ni podîa acudir ni

a raîz de un pensamiento convertirla en hecho, ya que entonces sî que los rayos y

apolîneos apoderarîanse de su corpus entero, espera entonces encontrar el que pu-

diera ser el adecuado y pertinente ârbol, asimismo que garante de la indefectible y

sombra dejante de embrisamiento. En funciôn de este têlos concentra su mirada y

para detectar su objetivo en lontananza o en derredores a la conducente por la que

iba, Lo descubre non plus ultra de diez minutos de haber comenzado su bûsqueda

y el que a saber no es otro, porque real y bien plantado descollaba como imponen-

te pirâmide, que el pimpante tejo, el arbolôn con una corteza arcaica allende que y

en sintonîa con gayas transformaciones de jaez cupulosas, por no decir magnas in-

variables con un côdigo al raso. Sin dilaciôn repasada dirîgese a êl, respira lo mis-

têrico de su sombra y sin analizarlo una vez deja caer sus ropas sûbito y deleitosa-

mente, empero olvîdase quitarse el gorgorân rojizo puesto en la cabeza. Una vez y

ya desnuda siêntase sobre una de las raîces, y pega su espalda a la corteza, pose

que parsimônicamente va ofreciêndole destacada mejorîa. A continuaciôn de unos

minutos que verdaderamente no calculô, porque no tûvolos en cuenta porque falta

no hacîa, porque no era apremiante un tener como êse, mâs bien otro imprescindi-

ble o funcional, comenzô a sentir un alivio tremendîsimo y acompañado a su vez y

de un cambio en lo atinente a la sudoraciôn somâtica; de lo que sale, como conse-

cuencia tempestiva, que su magnanimidad creciera hasta el punto de eyectar una y

ôntica sonrisa sin parangôn con otras tenidas en el pasado, fuese ya la causa una y

de corte familiar que provocada por el triunfo de alguna apuesta ganada, Empero a

saber algo sucede: un mugido de toro penetra por sus oîdos, como jupiteriano true-

no, algo inesperado que de facto causôle impresiôn; como acopas, el contar con un

impulso reactivo que ipso facto provocô un cambio de posiciôn. Desde êsta, que no

es otra que la de en pie y vertical, observa que unos tarros inclinados apuntan hacia

su cuerpo, como si quisiesen horadarlo tan raudamente posible, lo que le da pâbulo

entonces de que volviêrase a vestir de la manera mâs sensata posible, no fuera a ser

que el animalôn tomâralo como desafîo y entonces su ataque llegara a ser absoluta y

definitivamente mortal. Por asperjamientos mentales que no dilucîdanse, pero segui-

do al acto de arropamiento y continuar oyendo el mugido del toro, acuêrdase de tal

guisa Jancia de que llevaba en su testa el gorgorân rojizo, cosa que sî explica la con-

tinua voz del toro perteneciente a su naturaleza. Sobre el pucho quîtaselo y el toro y

de mugir dejô.














  










 





 


 

Samstag, 5. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (766)

 

Acopas escucha el cazador un conspicuo ruidillo que incitâlo a pasar a la acciôn,

consistiendo êsta en colocar una flecha en el arco y apuntar hacia el sitio de don-

de provenîa el sonido oîdo.  A continuaciôn pîdele a sus concomitantes ( Kalîas,

Kosmos y Kosmithôs) que quêdense quietos por unos minutos, asimismo que di-

ciêndoles que pudiera tratarse de una bestia perniciosa, la que como tal lanzarîa-

se al ataque sûbito en defensa o de su territorio o de su crîa, en el caso de que la

tuviese y por celosîa a todo trance la cuidase a su manera de protecciôn. Empero

de tal guisa (o afortunadamente) no tratâbase de ningûn animalôn, sino del senil

arquîatra Golemo que buscaba hojas de plantas especîficas para la confecciôn de

sus medicamentos. Entonces el cazador baja el arco, quita la flecha y raudo dîce-

le a Golemo a continuaciôn de êste dejar saber su identidad:

----Menos mal que usted dijo su nombre, porque si no ya estaba a punto de darle

a la cuerda del arco su estirôn y disparar la flecha. Y vaya quê sorpresa, Golemo,

que hace bastante tiempo que no lo veîa ni sabîa de usted; y mire, para que los y

conozca de una vez y para siempre, le presento a los que me acompañan y que y

de izquierda a derecha son Kalîas, Kosmithôs y Kosmos.

----Ah, y un gusto en conocerlos, un gusto-----dîce Golemo que a su vez a Kalîas

pregûntale: usted no fue lacayo al servicio de su majestad Vologeso?

----Yo mismo, êse soy yo, ya tocado por el paso del tiempo, pero cômo usted eso

supo, porque precisamente por lacayo ni fui importante ni popular?--fisga Kalîas.

----Eso no importa ahora, Kalîas, es igual el cômo supe de usted.

----Asî que es usted el arquîatra Golemo, vaya quê conocerlo a usted tan raudo y

en cuâl lugar----amplifica Kosmos.

----No comprendo por quê dices eso---dice Golemo.

----Porque no hace muchitanto el flamen me hablô de usted, barruntândome de la

crema que usted mandô a mi madre para que curase los rasguños acarreados por 

y el accidente en la roca Tarpeya..

----Y tanto que hace de eso, tantîsimo!!, de cuando Dido ni pensaba ser reina. Y 

sî que al flamen le di hace poco un antîdoto: cuerno de ciervo rallado mezclado 

con agua.

----A quiên debe agradecer usted el cuerno de ciervo?----pregunta el cazador.

----Cazador, que usted conoce la respuesta, la conoce y bien---dice Golemo.

----Golemo, y aûn sigue viviendo en los arrabales de Bedriaco?

----Ahî mismo, cazador, mi casa es la misma y mi aislamiento igual, sôlo de vez

en cuando me visitan mis epîgonos, solamente ellos.

----Golemo, y conoce usted al alquimista, Epîdea de Acopios?

----Sôlo de nombre, ya acabo de hablar de mi asilamiento, Kosmos. Por quê?

----Porque no hace mucho estuve en su laboratorio, y precisamente seguido y de

salir del templo de Jano Quirino y de hablar con el flamen, y le propuse mi idea

de que trabajasen ustedes juntos, lo que parêceme algo regio, mas ustedes no sô-

lo dos, sino tambiên el mago hiperôsmico, Manes de Nicôpolis, el arûspice y el

astrôlogo Sula: quê usted cree, Golemo?

----Creer, Kosmos?, por ahora nada!!, ni un sî ni un no.

----No me parece mal la idea, ya que del quinteto formado saldrîa un gran resul-

tado---considera el cazador que pregûntale a Golemo: y quê buscaba usted aquî y

en el bosque, algo exclusivo?

----Hojas de plantas especîficas para hacer unos medicamentos. Y la de ustedes y

presencia en el bosque a quê se debe?

----Mire esto, Golemo, observe---dice Kalîas dejando frente a la vista el plano de 

construcciôn del pasadizo.

----No entiendo nada, no soy arquitecto----deja saber Golemo a la vez que ve y el

plano.

---Se trata de un pasadizo que va desde aquî del bosque a la corte derruida de Vo-

logeso.

----Y cômo ustedes lo van a encontrar?

----Ya el cazador sabe dônde estâ la puerta, a la que nos dirigîamos.

----Y cômo usted sabe eso, cazador?----pregunta Golemo.

----Porque esa puerta la he visto varias veces sin saber que era la de un pasadizo.

----Y quiên de ustedes tiene la intenciôn de meterse en ese pasadizo?

----Yo, Golemo, yo!!, que me encantan los misterios y las conducentes crîpticas, 

êsa es la res, êsa!!

---Vaya quê te encanta!!, y cômo vas (a)lumbrar el camino si no te veo con antor-

cha?

----Verdad que sî, Kosmos, cômo?---pregunta el cazador.

----Câspita!!, que no sê, pero ya inventarê cômo---responde Kosmos.

----Les digo que yo sigo buscando mis hojas, asî que me voy---dice Golemo.

----Bueno, Golemo, ya le visitarê algûn dîa, y de paso hablamos de los tiempos y

viejos---anuncia el cazador.

----Usted mejor que nadie sabe dônde encontrarme, asî que allî le espero. Y adiôs 

al cuarteto!!























 
























Donnerstag, 3. Dezember 2020

La cazuela de Vitelio (765)

 Si del sîmbolo fâlico de la serpiente en los misterios de Sabazios y que forma

parte del culto de Dêmeter y Korê volviô a hablar el mago hiperôsmico, Ma-

nes de Nicôpolis, no fue por otra cosa que por barruntarle a Kosmos sobre el

tema que habîa conversado recientemente con Dido, asimismo que del hacer-

le saber a êsta que Kosmos ya estaba al tanto, enterado de la insistencia del y

padre de la reina, Bole, de que su majestad Dido iniciârase en los susodichos

misterios.

----No estaba ajeno al saber de que usted, Manes, conversaba con mi madre y

en el lentâculum, êsa es la res, êsa!!

----Y cômo lo supiste, Kosmos, cômo?

----Manes, en la mesa redonda salen muchitantas cosas a relucir como en la y

noche estrellas, las que despuês son empolladas por la temperatura de los dis-

cursos o de las polêmicas.

----Como que la Kosmona es fuente de informaciôn, no?

----Algo anâlogo, Manes, sî, algo como eso aunque no sôlo eso, porque hay y

mâs. Y dîgame, Manes, cuâl fue la reacciôn de mi madre al saber que ya yo y

sabîa, por usted, de la insistencia de Bole en su iniciaciôn?

-----No mostrô con sus palabras mucho enfado ni me hizo pregunta alguna y

sobre el porquê de habêrtelo contado.

-----Câspita!!, entonces sî algo de enfado, no?

----Bueno, Kosmos, es que ya sabe que tû sabes del origen del miedo que ella 

tiene por las serpientes, de dônde sale su autosugestiôn al respecto....

----No sê el porquê del miedo, porque nunca iniciose.

----Eso averîgualo tû algun dîa, si lo deseas, claro. Y yo me retiro a mi cuadra-

tura, porque ya dîjete lo que querîa decirte. Pon atenciôn y no te pierdas, y que

tengas un buen dîa.

-----Y de la misma forma que lo tenga usted, Manes; y no de otra, que serîa y la

menos correspondiente---suelta Kosmos y rîe.

----Ya nos podemos largar?----pregunta Kosmithôs.

----Age en plural, age!!----afirma Kosmos.


En el bosuqe cercano a Albula las flechas del cazador zumbaban unas tras otra y

encajâbanse unas cuantas en la corteza de los ârboles, fuesen ya êstos de tronco

flacos o gordos; mas ninguna hasta el momento habîa horadado la piel protectora

del adecuado sustento, de la carne menester apreciadîsima por el que con pericia

estira la cuerda del arco varias veces en la semana y durante la sumatoria repetida

de tres imprescindibles horas, tiempo mâximo utilizado o aprovechado de cacerîa. 

Llegada de las tres la hora dos y media, vese en la obligaciôn el cazador de cesar

con el lanzamiento de las flechas, debido a que no muy lejos de donde estaba, al-

go asî como a quince metros, la presencia de tres criaturas acarrea una parada de

su actividad, que como ya dîjose no ha sido exitosa hasta ora. Seguido a colgarse

el arco y guardar en el estuche la ûltima flecha colocada, algo tan hacedero que y

como tal no es blanco de descripciôn, quêdase parado y dirige sus retinas hacia y

el sitio donde estaban las tres criaturas, dando como resultado de la observaciôn

minuciosa la detectaciôn de las identidades que conformaban el trîo, razôn por la 

cual las espera a que estên mâs cerca, y con el objetivo sin repaso de sin dilaciôn

formular la pertinente pregunta, la indefectible que deberîa hacerse. Non plus ul-

tra de siete minutos tôcale el turno a la interrogativa correspondiente, y entonces

escuchan las tres criaturas la siguiente pregunta:

----Quê ustedes hacen aquî en el bosque, piensan cazar sin el arma debida?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, quê susto nos ha dado y

tremendo, cazador---amplifica Kosmos que agrega: estâ usted tan arropado con y

verdes que no es fâcil detectarlo.

----Como tampoco mis posibles presas, por eso no llevo ropa de color amarillo.

----Lleva muchitanto tiempo cazando?

----Dos horas y media, êsas!!

----Al parecer hoy aûn no ha tenido suerte, no?

----Suerte con la cacerîa?, no, quê va!!, no estoy de acuerdo con esa palabra....

----Ah no, y con cuâl?

----Dêjamelo a mî, que sê lo que te digo. Y dime: quê hacen por aquî?, que los y

veo como tratando de hallar algo.

----Es que hay un pasadizo, que segûn el plano de construcciôn que tiene Kalîas,

tiene una puerta que debe estar por los derredores de donde estamos....

----Yo sê donde estâ esa puerta que ustedes buscan, pero no sabîa que era la de y

un pasadizo: y adônde conduce êl?

----A la corte derruida de su inveterada majestad Vologeso, allî!!

----Ah!, pero Kalîas, como usted tiene ese plano de construcciôn?----pregunta el

cazador.

----Se le olvidô que fui lacayo de la majestad susodicha? El plano lo encontrê ha-

ce poco entre viejas cosas que poseeo de aquel tiempo.

----Y por quê ustedes estân interesados en ese pasadizo?

----Nosotros no, sôlo mi padre---responde Kosmithôs.

----Yo que te conozco de antes pudiera imaginarme el porquê de tu interês en êl.

----No lo dudo, cazador, no lo dudo!!----afirma Kosmos.

----Entonces vengan conmigo, que los conduzco al lugar donde estâ esa arcaica y

puerta----dice el cazador.

----Al avîo, al avîo!!, que êsa es la res, êsa, age!!---afirma Kosmos.























































 










 

LA BOTELLA EN UN MENSAJE.

 Para los ôculos de un lector fue la botella palabra

aparecida diez veces y de color jaspeado),

como si navegara incôlume sobre el ampo de un papel

recibido por un cartero), 

que dejô mâs golpes en la puerta que una entidad festiva 

en la pared a las dos de la mañana).

La botella inveterada resultaba ser,

y como tal antigualla de las mâs sobresalientes exenta de

un precio fijo en ferias o mercados),

asimismo que de un dueño oriundo de cualesquier partes

del mundo) 

y orgulloso de un gentilicio con cuello, saco y corbata,

que lo mismo es al decir pimpante por cuestiones de

traslaciôn de un magîn que apellîdase pudiente).

Como unas castañuelas y en su tanto no quedaban los 

ôculos que leîan de forma ralentizada),

porque de facto ocupô el medio de sus retinas una duda 

con fijeza),

ya que el têlos de aparecer la botella en un mensaje por un

porquê no quedô respuesta de jaez impepinable.









 

Mittwoch, 2. Dezember 2020

LA CAZUELA DE VITELIO (764)

 Sin adulaciones de piedra y sin sublimidades de encargo, en el momento

preciso en que cumplîan con la espera, sin que ora tenga rol la justa per-

sona, como dirîa en su proposiciôn el inveterado estagirita, entre Kosmos

y Kalîa fluye un diâlogo precario y a raîz de una pregunta tempestiva he-

cha por aquêl, y que a saber es êsta directa y sin ambages:

----Dîcele a usted algo el ônoma de Gaye Macinas?

----Kosmos, regresando a los tiempos de su majestad Vologeso?, claro y

que me dice algo, porque se trata del controlador del navio por aquel ya y

remoto entonces. Pero cômo sabes su nombre?, nunca te lo oî decir.

----Câspita, Kalîas, que de no decirlo es que desconocîalo; y si lo sê, que

un reciente saber es, fresco y de no muchitantas horas, es porque hîzome-

lo saber Kosmithôs y seguido a su estar en casa de Antîmaco de Ocamitan,

el mûsico que toca el crotâlo, aunque tambiên tiene un sistro, y que habita

en la casa con la numeral 460, y con sitio en el barrio de los Sigilarios.

----No entiendo la relaciôn de una cosa con la otra, Kosmos, no la llego a y

entenderla: me explicas?

----Antîmaco de Ocamitan tiene una novia que onômase Konfuza, la que y

fue novia del controlador; mejor dicho, su concubina, la que barruntôle y a

Kosmithôs que Gaye Macinas conocîanos a mî y a Rubria, razôn entonces

o motivo por el cual Kosmithôs quiso conocerlo.

----Y de dônde los conoce a ustedes?

----Del puerto de Bedriaco, êsa es la res, êsa!!, de ahî.

----Pero no me acabas de decir que no lo conocîas?

----Y repîtoselo, Kalîas, repîtoselo!!

----Bueno, yo te confieso que nunca fui amigo de êl, no, quê va!!, sôlo que y

de vez en cuando sonaba su nombre en la corte de su majestad Vologeso.

----Sonaba como matraca china?----pregunta Kosmos y rîe.

----Sôlo sonaba, Kosmos, sôlo eso y sin comparaciones. A mira, ahî viene al

fin Kosmithôs.

----Mire, Kalîas, aquî tiene su crôtalo, en buen estado y sin polvo-----suelta y

Kosmithôs a la vez que entrega el instrumento.

----Muy bien que lo hayas cuidado, muy bien!!----afirma Kalîas mirando y el

crôtalo.

----Entonces nos vamos en busca del pasadizo?----pregunta Kosmithôs.

----Asî mismo, Kosmithôs, asî mismo, nos vamos----responde Kalîas.

Mas acopas la voz de Manes de Nicôpolis que dîcele a Kosmos:

----Antes de que te vayas quiero decirte una cosa.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, Manes!!, cômo supo y

usted que nos îbamos?

----Kosmos, porque lo acaba de decir Kalîas, no?

----Allende de ciego con buen oîdo!!, ostensible, sî, ostensible que acâbalo y de

decir. Es privado lo que desea decirme, Manes?---pregunta Kosmos.

----Sî, kosmos, es entre nosotros.

----Puêdense esperar unos minutos, que la cosa a decir creo que no sea ni exten-

siva ni larga?----pregunta Kosmos a Kalîas y a Kosmithôs.

----No hay problema, te esperamos, aunque yo no tengo mucho tiempo, que me

y esperan los halcones.


































TENTACULOS PRIVADOS.

 Por ser de rigor, entonces, se les verân alargados,

ludicando con las Nereidas sobre el lomo de las olas.

Espuma, sal y pompa elementos primordiales,

allende que retazos que transporta el escarceo como

si fueran juguetes que no prefiere un mancebo).

Cuando entonces hagan pausa,

y en solaz en las orillas,

tendrân que desafiar a un paseante cangrejo con mâs

tenidos Abriles que una vela en cumpleaños),

encendida y con su llamita lumbrando a la cuadratura

donde conspicua resuena una matraca que se apellida

china).

Serân tambiên como pinzas que al asir un objetivo

agârranlo hasta sacarle su mâs preciado sustento),

el que en sustancia serîa dadorîa fundamental.




 


 Las adulaciones de piedra y sublimidades de encargo.

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...