Los Cercopes desapareciron al encotrarse Kosmos con un begardo y un tu-
rilupino, los que vivîan en el pasadizo y habîanse hecho buenos amigos, motivo
conspicuo de la atingencia el de que si êste recibiô en el pasado tanto los conse-
jos como las enseñanzas gratuitas y prâcticas de Borîstenes; aquêl, y en Megalô-
polis por Cercida, una educaciôn teôrica que le sirviô de apoyo para llevar una y
vida señera y desprovista de hasta el mâs mînimo lujo. Seguido a este barrunte y
dador, no demorô Kosmos en educir las posibles resonancias que dejarîan en es-
tas criaturas una polêmica sobre el *pithos, empero sin entrar en liza o en verbal
sofocaciôn.
Previo al encuentro el felino del taumaturgo dio calaña de un cambio raudo de
conducta, muestra que dejô saber a travês de un incesante ronroneo, allende de y
ser la causa de que uno de los cercopes dejara de montarlo y de halarle el peludo
rabo. Descartado no quedaba que el felino captara tales presencias muchitanto y
antes de verlas; que es lo igual a decir, o anâlogo, que aûn estando êstas en lonta-
nanza, en el enfrente alejado del punto de referencia, en el sitio distante invisible
para un ôculo existencial humano. Empero el ruido del gato no exacerbô a Incita-
to, el que mantuvo (entonces) su *apatheia natural, lo que equivale a decir no te-
nida gracias (a)lgûn entrenamiento especîfico, sino a su destino como sui gêneris
kuôn, que de facto deberîa ser asî por ser un concomitante exclusivo, asimismo y
que propiedad de una individualidad viajera.
---Interesante, Kosmos, que te acompañe un kuôn aunque no vivas en un pithos,
igual de la madera que fuese---dice el turilupino.
---Aunque tambiên, Kosmos, que portes en la mano lumbre, sin que sea la de un
hombre bûsqueda la meta propuesta o querida----agrega el begardo.
----Câspita!!, y saben ustedes lo que para mî es relevante?, que sepan, conozcan y
ni ônoma ustedes----acentûa Kosmos elevando la antorcha.
----Sabemos de ti, Kosmos, lo que ni tû de ti mismo sabes---revela el turilupino.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que esto sî que nada de
perogrullada tiene: me adelantan algo, amplifîcanme a lo atinente a ese saber no
sabido?
----Todo a su tiempo, no desesperes, poco a poco irâs oyendo---anuncia el begar-
do.
----Primero queremos hacerte una pregunta---dice el turilupino.
----Amplifîquela usted, amplifîquela!!----afirma Kosmos.
----Por quê tû crees que los Cercopes se esfumaron?
----Porque a ustedes no hay quê robarles.
----Exacta la respuesta, correcta!! Y êsta, a ver: por quê con nosotros te encontras-
te?
----Parêceme que por dos cosas: la primera, por cuestiones codificadas por parte y
del capitân orcivo; la segunda, por contraposiciôn u oponencias, debido a que soy
yo el hijo de una reina, por lo que mi forma vivencial es muchitanto disîmil a la y
de ustedes.
----Es todo un pastiche, Kosmos, un engendramiento de mundo, una creatividad y
en mutismo: por quê tû crees que un huevo llegô rodando?
----Sospecho algo que no quiero adelantarme a decir, êsa es la res, êsa!!
----Lo sospechas o lo recuerdas?----indaga el begardo.
----Cômo sospechar si no recuerdo, cômo recordar sin "imago y letra"?
----Ah, no estâ mal formulado el cômo; tiene su brillo y su resonancia,
----Creo que debo agacharme, que estoy un poco cansado---dice el turilupino.
----Desea usted hacer una pausa semântica?----pregunta Kosmos.
----Una corta, sî!!, que me vendrîa bien...
----Pues age en plural, age!!
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