En lo que el turilupino hacîa la pausa breve (semântica), Kosmos amplificâ-
bale a el begardo, de que daba igual el dônde de la ubicaciôn de un pithos utili-
zado como casa, ya que lo mâs relevante, entre algunas cosas de jaez conspicuas
asimismo que destacadas por su duraciôn, era el aprendizaje o el mutismo, mas y
êste en el caso de la precariedad de la fluencia verbal como consecuencia de y la
gnosis desconocida, menos que por timidez o desmedida indiferencia, resultados
calculados o conclusiones laxas a partir de un fundamento con resonancia en la y
conciencia. El begardo, que escuchaba atentamente, como si estuviese en una se-
necta hairesis y no en un pasadizo, no demorô en calificar las palabras oîdas de y
un tanto acadêmicas; lo que no quiere decir que no sean ciertas, pero sî retocadas
con un pincelamiento pimpante, el que de facto es tîpico tanto de oradores como
de vates, si no que de retôricos con caligas y telas cândidas que caminan sobre el
mârmol de alguna corte precisa.
---Kosmos, el enfoque de tu discurso lleva un sello educativo, pero una cosa y te
digo---dice el turilupino terminando su pausa.
----Amplifîquela, usted, amplifîquela!!
----El que vive en un pithos nada quiere saber de palabras, sean ya bonitas o feas,
sino que la acciôn es lo que le satisface; un acto en concreto, especîfico, y mâs de
una vez improvisado, es lo que del todo le interesa.
----No estoy en desacuerdo con usted, no entro en liza, empero sin ôbice dîgole, y
si dîgoselo es porque no prefiero el mutismo, que la acciôn es un producto de y la
verba que ocupa espacio en un pensamiento, que lo rellena, que le da peso pero y
tambiên medida, una especie de alongamiento coralino con un telos matematiza-
do....
----Espera, espera, que no estamos en la Kosmona...
----Câspita!!, usted la desprecia, no le da valor, lo que yo entenderîa como una în-
clita mofa.
----No hace falta que saques a posiciôn la ûltima palabra, que la conocemos bien,
ya que yo al decirte: no estamos en la instituciôn, lo que mâs bien quise dar a en-
tender es que no formamos parte de un colectivo intelectualizado, ya que nuestra
fôrmula es: a-polis, a oikos= kosmopolitês: entiendes?
----Êsa es la res: entiendo!!, y por entender no refuto, deja exenta a la fôrmula de
una invasiôn semântica---dice Kosmos y rîe.
----Te das cuenta que tû tambiên formas parte de la mofa?---pregunta el begardo.
----Por lo atinente a la risa?---pregunta Kosmos.
----Por eso!!, que lo tenemos en comûn, aunque no tengas como casa un pithos.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!; que lo dado, es lo que y
nos toca, por la tychê.
----Nosotros creemos que la tychê tambiên se hace, ya sea por gustos si no que y
por tempestiva selecciôn---señala el turilupino.
----Y bueno, y que al parecer ustedes hicieron la suya, cuânto tiempo llevan en y
este pasadizo viviendo?----fisga Kosmos.
----Tanto que ni el tiempo nos preocupa!
----Y por quê no?
----Porque vivimos en una sombra constante, que es la que se ve.
----Y el tiempo hay que mirarlo?
----Con los ojos de la conciencia sî: no es acaso (o de facto) con los que todos los
anthrôpos lo miran?
----Una suntuosa pregunta para un brinco de sapo en una hoja de malanga.
----Kosmos, con un cambio de posiciôn no se anula la mirada---suelta el begardo.
----Sabemos, Kosmos, de tu idea del ojo asomante, pero êste tiene otra utilidad.
----Deberîa asombrarme porque lo sepan?
----Asombrarte tû?, serîa una novedad----dice el turilupino.
----Mejor dicho ni en los versos eumôlpicos!----afirma Kosmos.
----Kosmos, queremos enseñarte algo---dice el begardo.
----No me diga usted, verdad, de quê trâtase?
----De unos escritos de tu abuelo Bole, que estân muy bien conservados.
----Quê, nos transportamos a los tiempos de Vologeso?
----Ven con nosotros, y olvîdate de los tiempos.
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