Si del sîmbolo fâlico de la serpiente en los misterios de Sabazios y que forma
parte del culto de Dêmeter y Korê volviô a hablar el mago hiperôsmico, Ma-
nes de Nicôpolis, no fue por otra cosa que por barruntarle a Kosmos sobre el
tema que habîa conversado recientemente con Dido, asimismo que del hacer-
le saber a êsta que Kosmos ya estaba al tanto, enterado de la insistencia del y
padre de la reina, Bole, de que su majestad Dido iniciârase en los susodichos
misterios.
----No estaba ajeno al saber de que usted, Manes, conversaba con mi madre y
en el lentâculum, êsa es la res, êsa!!
----Y cômo lo supiste, Kosmos, cômo?
----Manes, en la mesa redonda salen muchitantas cosas a relucir como en la y
noche estrellas, las que despuês son empolladas por la temperatura de los dis-
cursos o de las polêmicas.
----Como que la Kosmona es fuente de informaciôn, no?
----Algo anâlogo, Manes, sî, algo como eso aunque no sôlo eso, porque hay y
mâs. Y dîgame, Manes, cuâl fue la reacciôn de mi madre al saber que ya yo y
sabîa, por usted, de la insistencia de Bole en su iniciaciôn?
-----No mostrô con sus palabras mucho enfado ni me hizo pregunta alguna y
sobre el porquê de habêrtelo contado.
-----Câspita!!, entonces sî algo de enfado, no?
----Bueno, Kosmos, es que ya sabe que tû sabes del origen del miedo que ella
tiene por las serpientes, de dônde sale su autosugestiôn al respecto....
----No sê el porquê del miedo, porque nunca iniciose.
----Eso averîgualo tû algun dîa, si lo deseas, claro. Y yo me retiro a mi cuadra-
tura, porque ya dîjete lo que querîa decirte. Pon atenciôn y no te pierdas, y que
tengas un buen dîa.
-----Y de la misma forma que lo tenga usted, Manes; y no de otra, que serîa y la
menos correspondiente---suelta Kosmos y rîe.
----Ya nos podemos largar?----pregunta Kosmithôs.
----Age en plural, age!!----afirma Kosmos.
En el bosuqe cercano a Albula las flechas del cazador zumbaban unas tras otra y
encajâbanse unas cuantas en la corteza de los ârboles, fuesen ya êstos de tronco
flacos o gordos; mas ninguna hasta el momento habîa horadado la piel protectora
del adecuado sustento, de la carne menester apreciadîsima por el que con pericia
estira la cuerda del arco varias veces en la semana y durante la sumatoria repetida
de tres imprescindibles horas, tiempo mâximo utilizado o aprovechado de cacerîa.
Llegada de las tres la hora dos y media, vese en la obligaciôn el cazador de cesar
con el lanzamiento de las flechas, debido a que no muy lejos de donde estaba, al-
go asî como a quince metros, la presencia de tres criaturas acarrea una parada de
su actividad, que como ya dîjose no ha sido exitosa hasta ora. Seguido a colgarse
el arco y guardar en el estuche la ûltima flecha colocada, algo tan hacedero que y
como tal no es blanco de descripciôn, quêdase parado y dirige sus retinas hacia y
el sitio donde estaban las tres criaturas, dando como resultado de la observaciôn
minuciosa la detectaciôn de las identidades que conformaban el trîo, razôn por la
cual las espera a que estên mâs cerca, y con el objetivo sin repaso de sin dilaciôn
formular la pertinente pregunta, la indefectible que deberîa hacerse. Non plus ul-
tra de siete minutos tôcale el turno a la interrogativa correspondiente, y entonces
escuchan las tres criaturas la siguiente pregunta:
----Quê ustedes hacen aquî en el bosque, piensan cazar sin el arma debida?
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, quê susto nos ha dado y
tremendo, cazador---amplifica Kosmos que agrega: estâ usted tan arropado con y
verdes que no es fâcil detectarlo.
----Como tampoco mis posibles presas, por eso no llevo ropa de color amarillo.
----Lleva muchitanto tiempo cazando?
----Dos horas y media, êsas!!
----Al parecer hoy aûn no ha tenido suerte, no?
----Suerte con la cacerîa?, no, quê va!!, no estoy de acuerdo con esa palabra....
----Ah no, y con cuâl?
----Dêjamelo a mî, que sê lo que te digo. Y dime: quê hacen por aquî?, que los y
veo como tratando de hallar algo.
----Es que hay un pasadizo, que segûn el plano de construcciôn que tiene Kalîas,
tiene una puerta que debe estar por los derredores de donde estamos....
----Yo sê donde estâ esa puerta que ustedes buscan, pero no sabîa que era la de y
un pasadizo: y adônde conduce êl?
----A la corte derruida de su inveterada majestad Vologeso, allî!!
----Ah!, pero Kalîas, como usted tiene ese plano de construcciôn?----pregunta el
cazador.
----Se le olvidô que fui lacayo de la majestad susodicha? El plano lo encontrê ha-
ce poco entre viejas cosas que poseeo de aquel tiempo.
----Y por quê ustedes estân interesados en ese pasadizo?
----Nosotros no, sôlo mi padre---responde Kosmithôs.
----Yo que te conozco de antes pudiera imaginarme el porquê de tu interês en êl.
----No lo dudo, cazador, no lo dudo!!----afirma Kosmos.
----Entonces vengan conmigo, que los conduzco al lugar donde estâ esa arcaica y
puerta----dice el cazador.
----Al avîo, al avîo!!, que êsa es la res, êsa, age!!---afirma Kosmos.
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