La sûmula de los escritos llegaba a muchitanta, la cifra de êstos no era poquita,
por lo que decide Kosmos echarle una miradita a los que estaban mâs encima, en
la cûpula del templo erigido de papel. Datos, sentecias, ônomas de deidades y pi-
la, cantidad, burujôn de cosas mâs contenîan los escritos. Empero entre tanta plu-
ralidad de letras engendrantes de un incalculable lloviznôn de palabras, como si y
vecinas en pârrafos eyectasen cercanîa inmôvil, llâmale sûbito la atenciôn a Kos-
mos la palabra esticomitia por estar dos veces subrayada; allende que claramente
escrita repetida cuatro veces, con un dûo de lîneas con tinta prieta, calaña de ser y
portadora de un carâcter ceremonial, que si no de uno circunspecto con mayûscu-
la fijeza, lo que a primera vista indica la relevancia de su significado para Bole y
padre de su majestad Dido. Entonces por el subrayado y por la repeticiôn ostensi-
ble que no puede eludir Kosmos el tempestivo pensar, el examen oportuno, el pe-
netrar, el hundirse, hasta sacar de los corales la pertinente claraciôn, la corbatada
dilucidaciôn, el porquê de la vuelta (a)parecer significante destacada. Empero an-
tes de la conclusiva dadora se ve en la obligaciôn menesterosa de tener en cuenta
dos cosas: la distribuciôn de las frases y el hecho de un resultado en el diâlogo y
dramâtico. En lo atinente (a)quêlla en la estrofa; a êste, cuando cada uno de los y
versos es recitado por actores distintos; pero, que es aquî donde surge algo de în-
clita complejidad, de cuâl acciôn histriônica trâtase, y de cuâl escenario y en quê
lugar, en dônde: dondequiera pudiera ser? Apegado a la pesquisa con suceso ca-
llado en la entelequia, sin que el martillo de *Thor acarrease algûn despiste, un e
inesperado excurso, un desvîo, un saliente, un detrimento a causa de un golpeta-
zo acopas, fîjase Kosmos en otra palabra, y no muy distante de la susodicha, que
a saber no es otra que una mîtica; y, como nombre de una personificaciôn, sacada
a puesto, a colocaciôn en "Las obras y los dîas", obrilla hesiôdica. Mas seguido, a
continuciôn, lo (pro)siguiente quê?, pues la apremiante distinciôn de si es la Êride
hija de la noche y malvada, o si la puesta en el mundo (la buena) como espîritu de
emulaciôn, a su vez que como acicate por el progenitor magno olîmpico. La "Dis-
cordia" es la misma, mas la diferencia entre ambas (Êrides) para Kosmos es cime-
ra o imprescindible.
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