Si el cînico de Sinope andaba de dîa con una lâmpara en busca del verdadero hombre,
las âcraticas con dos antorchas luminaban el espacio, y el que a saber no es otro que y
el perteneciente a una parte de Albula, con la diferencia de que si aquêl hacîalo indis-
cutiblemente en funciôn del hallazgo de una sustancia pura, sin tapujos de ningûn tipo
y fiel a su naturaleza, êstas hacîanlo por normativas o reglas de un inveterado ritual de
jaez danzario, allende que muy conocido por las criaturas fêminas que vivieron en la e
însula de Aphros, la que como ya sâbese desapareciô del mapa por causa de las ingen-
tes olas que cayêronle encima. Empero lo relevante ora no trâtase ni del ritual danzario
ni de la bûsqueda del hombre verdadero, sino mâs bien de una de las dos antorchas en-
cendidas, y por servirle a Kosmos para tener luz en el pasadizo, orientarse, avanzar bo-
nito, trasladarse de un punto a otro por la conducente angosta.
Unos minutos antes de escuchar las voces de las âcraticas con tono jovial, con vigor si
no que con vitalismo, y cuasi a raîz de haber dado con la puerta del pasadizo, cosa que
facilitô, como ya sâbese, la ayuda del cazador, Kosmithôs tuvo la tarea, o el cometido,
de cortar un pedazo de rama de cualesquier ârboles en derredor y con el propôsito fun-
cional de ponerle un trozo de tela en una de sus puntas, la que una vez alcanzada por y
el elemento de *Prometeo arderîa indubitablemente. Pero aquî presêntase un problemi-
lla a solucionar: cômo treparse en un ârbol, porque todos caracterîzâbanse por su altura
considerable; ni aûn Kosmithôs subiêndose en los hombros de alguno de los presentes
llegaba (a)lcanzar la primera rama. Elixir contra esto no fue descartado de pensamien-
to, mas el remedio dilacionaba en llegar, en salir a puesto, a colocaciôn por la verba in-
defectible: la de Kosmos. Tras una ringlera de posibles estâticos en el salôn conciencial
de las testas reunidas, los que sucedîanse los unos a los otros con velocidad o en tropel,
Kalîas pregunta si no oîan tambiên como êl unas voces cercanas. Sî, verdad, pero son y
voces que transporta la resonancia, una onda expansiva que facilita el fenômeno, suelta
Kosmos que apendiza: un tîpico y nada insôlito que produce Albula. Por quê no vamos
a ver de quiênes son las voces?, pregunta el cazador. Age en plural, age!!, afirma sûbito
Kosmos.
Como unas castañuelas las âcraticas en fruiciôn bailante dâbanle a sus cuerpos delgados
muchitanta diversiôn; pudieran bienquebien estar al servicio de Terpsicore dondequiera
que êsta comoquiera incitara al movimiento de piernas y de cinturas, instante sumamen-
te galâctico e igual si protegido por un techo que al raso, que de tal guisa el cansancio y
por agitaciôn resulta fundamental, bienestar garante de la consecuencia en risas, cuadra-
tura no envuelta por un papel de regalo en la circunferencial existenciativa.
----Ah, pero si mira quiênes son!!, dudar claro que no de que sea posible el jolgorio---y
dice Kosmithôs.
-----Câspita!!, que lo que menester heme tiênenlo....
----Kosmos, entonces ya tu hijo no tiene que treparse en ningûn ârbol----señala Kalîas.
----Me liberê del trabajo, me li-be-re!!----dice Kosmithôs.
----Kosmithôs, pero no es un jolgorio, es otra cosa----clara Jancia.
----No veo la diferencia, pero si lo dices----apunta Kosmithôs.
----Claro que sî, que lo digo, si no cômo pudieras oîrlo?
----Y eso que llegaron, quieren bailar tambiên?----pregunta Lucila.
----Bailar nosotros?, quê va, quê dices?
----Kalîas, y por quê no, que tiene de malo bailar?----fisga Crotonia.
----No he dicho que tenga algo asî, simplemente que estamos aquî por otra cosa.
----Y vienen hasta aquî por estar en una cosa distinta?----indaga Jancia.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, acaso todos tenemos que en la
misma estar?----pregunta Kosmos.
----A ver, Kalîas, cuâl es la cosa en la que estân?----pregunta Crotonia.
----Que necesitamos una de las dos antorchas: nos la prestan?
----Vaya en lo que ustedes estân!!, y para quê la quieren?
----Para entrar en un pasadizo!
----Cômo que un pasadizo, verdad?----pregunta Lucila.
----Sî, mira, êste es el plano de construcciôn----dice Kalîas enseñândolo.
----Quê complicado, no es para mî.
----En fin, nos prestan la antorcha o no?----pregunta Kosmithôs.
----No hay problema, pero si la quieren deben esperar unos minutos hasta que y finalice-
mos con el ritual danzario: de acuerdo?
----De acuerdo, Jancia, de acuerdo, si tiempo es lo que nos sobra---dice Kosmithôs.
----Entonces mîrennos, que nos gusta!!
----Abierto los ojos y con vigilia las retinas!!----afirma Kosmos.
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