Sin adulaciones de piedra y sin sublimidades de encargo, en el momento
preciso en que cumplîan con la espera, sin que ora tenga rol la justa per-
sona, como dirîa en su proposiciôn el inveterado estagirita, entre Kosmos
y Kalîa fluye un diâlogo precario y a raîz de una pregunta tempestiva he-
cha por aquêl, y que a saber es êsta directa y sin ambages:
----Dîcele a usted algo el ônoma de Gaye Macinas?
----Kosmos, regresando a los tiempos de su majestad Vologeso?, claro y
que me dice algo, porque se trata del controlador del navio por aquel ya y
remoto entonces. Pero cômo sabes su nombre?, nunca te lo oî decir.
----Câspita, Kalîas, que de no decirlo es que desconocîalo; y si lo sê, que
un reciente saber es, fresco y de no muchitantas horas, es porque hîzome-
lo saber Kosmithôs y seguido a su estar en casa de Antîmaco de Ocamitan,
el mûsico que toca el crotâlo, aunque tambiên tiene un sistro, y que habita
en la casa con la numeral 460, y con sitio en el barrio de los Sigilarios.
----No entiendo la relaciôn de una cosa con la otra, Kosmos, no la llego a y
entenderla: me explicas?
----Antîmaco de Ocamitan tiene una novia que onômase Konfuza, la que y
fue novia del controlador; mejor dicho, su concubina, la que barruntôle y a
Kosmithôs que Gaye Macinas conocîanos a mî y a Rubria, razôn entonces
o motivo por el cual Kosmithôs quiso conocerlo.
----Y de dônde los conoce a ustedes?
----Del puerto de Bedriaco, êsa es la res, êsa!!, de ahî.
----Pero no me acabas de decir que no lo conocîas?
----Y repîtoselo, Kalîas, repîtoselo!!
----Bueno, yo te confieso que nunca fui amigo de êl, no, quê va!!, sôlo que y
de vez en cuando sonaba su nombre en la corte de su majestad Vologeso.
----Sonaba como matraca china?----pregunta Kosmos y rîe.
----Sôlo sonaba, Kosmos, sôlo eso y sin comparaciones. A mira, ahî viene al
fin Kosmithôs.
----Mire, Kalîas, aquî tiene su crôtalo, en buen estado y sin polvo-----suelta y
Kosmithôs a la vez que entrega el instrumento.
----Muy bien que lo hayas cuidado, muy bien!!----afirma Kalîas mirando y el
crôtalo.
----Entonces nos vamos en busca del pasadizo?----pregunta Kosmithôs.
----Asî mismo, Kosmithôs, asî mismo, nos vamos----responde Kalîas.
Mas acopas la voz de Manes de Nicôpolis que dîcele a Kosmos:
----Antes de que te vayas quiero decirte una cosa.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, Manes!!, cômo supo y
usted que nos îbamos?
----Kosmos, porque lo acaba de decir Kalîas, no?
----Allende de ciego con buen oîdo!!, ostensible, sî, ostensible que acâbalo y de
decir. Es privado lo que desea decirme, Manes?---pregunta Kosmos.
----Sî, kosmos, es entre nosotros.
----Puêdense esperar unos minutos, que la cosa a decir creo que no sea ni exten-
siva ni larga?----pregunta Kosmos a Kalîas y a Kosmithôs.
----No hay problema, te esperamos, aunque yo no tengo mucho tiempo, que me
y esperan los halcones.
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