Mittwoch, 2. Dezember 2020

LA CAZUELA DE VITELIO (764)

 Sin adulaciones de piedra y sin sublimidades de encargo, en el momento

preciso en que cumplîan con la espera, sin que ora tenga rol la justa per-

sona, como dirîa en su proposiciôn el inveterado estagirita, entre Kosmos

y Kalîa fluye un diâlogo precario y a raîz de una pregunta tempestiva he-

cha por aquêl, y que a saber es êsta directa y sin ambages:

----Dîcele a usted algo el ônoma de Gaye Macinas?

----Kosmos, regresando a los tiempos de su majestad Vologeso?, claro y

que me dice algo, porque se trata del controlador del navio por aquel ya y

remoto entonces. Pero cômo sabes su nombre?, nunca te lo oî decir.

----Câspita, Kalîas, que de no decirlo es que desconocîalo; y si lo sê, que

un reciente saber es, fresco y de no muchitantas horas, es porque hîzome-

lo saber Kosmithôs y seguido a su estar en casa de Antîmaco de Ocamitan,

el mûsico que toca el crotâlo, aunque tambiên tiene un sistro, y que habita

en la casa con la numeral 460, y con sitio en el barrio de los Sigilarios.

----No entiendo la relaciôn de una cosa con la otra, Kosmos, no la llego a y

entenderla: me explicas?

----Antîmaco de Ocamitan tiene una novia que onômase Konfuza, la que y

fue novia del controlador; mejor dicho, su concubina, la que barruntôle y a

Kosmithôs que Gaye Macinas conocîanos a mî y a Rubria, razôn entonces

o motivo por el cual Kosmithôs quiso conocerlo.

----Y de dônde los conoce a ustedes?

----Del puerto de Bedriaco, êsa es la res, êsa!!, de ahî.

----Pero no me acabas de decir que no lo conocîas?

----Y repîtoselo, Kalîas, repîtoselo!!

----Bueno, yo te confieso que nunca fui amigo de êl, no, quê va!!, sôlo que y

de vez en cuando sonaba su nombre en la corte de su majestad Vologeso.

----Sonaba como matraca china?----pregunta Kosmos y rîe.

----Sôlo sonaba, Kosmos, sôlo eso y sin comparaciones. A mira, ahî viene al

fin Kosmithôs.

----Mire, Kalîas, aquî tiene su crôtalo, en buen estado y sin polvo-----suelta y

Kosmithôs a la vez que entrega el instrumento.

----Muy bien que lo hayas cuidado, muy bien!!----afirma Kalîas mirando y el

crôtalo.

----Entonces nos vamos en busca del pasadizo?----pregunta Kosmithôs.

----Asî mismo, Kosmithôs, asî mismo, nos vamos----responde Kalîas.

Mas acopas la voz de Manes de Nicôpolis que dîcele a Kosmos:

----Antes de que te vayas quiero decirte una cosa.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, Manes!!, cômo supo y

usted que nos îbamos?

----Kosmos, porque lo acaba de decir Kalîas, no?

----Allende de ciego con buen oîdo!!, ostensible, sî, ostensible que acâbalo y de

decir. Es privado lo que desea decirme, Manes?---pregunta Kosmos.

----Sî, kosmos, es entre nosotros.

----Puêdense esperar unos minutos, que la cosa a decir creo que no sea ni exten-

siva ni larga?----pregunta Kosmos a Kalîas y a Kosmithôs.

----No hay problema, te esperamos, aunque yo no tengo mucho tiempo, que me

y esperan los halcones.


































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