Acopas escucha el cazador un conspicuo ruidillo que incitâlo a pasar a la acciôn,
consistiendo êsta en colocar una flecha en el arco y apuntar hacia el sitio de don-
de provenîa el sonido oîdo. A continuaciôn pîdele a sus concomitantes ( Kalîas,
Kosmos y Kosmithôs) que quêdense quietos por unos minutos, asimismo que di-
ciêndoles que pudiera tratarse de una bestia perniciosa, la que como tal lanzarîa-
se al ataque sûbito en defensa o de su territorio o de su crîa, en el caso de que la
tuviese y por celosîa a todo trance la cuidase a su manera de protecciôn. Empero
de tal guisa (o afortunadamente) no tratâbase de ningûn animalôn, sino del senil
arquîatra Golemo que buscaba hojas de plantas especîficas para la confecciôn de
sus medicamentos. Entonces el cazador baja el arco, quita la flecha y raudo dîce-
le a Golemo a continuaciôn de êste dejar saber su identidad:
----Menos mal que usted dijo su nombre, porque si no ya estaba a punto de darle
a la cuerda del arco su estirôn y disparar la flecha. Y vaya quê sorpresa, Golemo,
que hace bastante tiempo que no lo veîa ni sabîa de usted; y mire, para que los y
conozca de una vez y para siempre, le presento a los que me acompañan y que y
de izquierda a derecha son Kalîas, Kosmithôs y Kosmos.
----Ah, y un gusto en conocerlos, un gusto-----dîce Golemo que a su vez a Kalîas
pregûntale: usted no fue lacayo al servicio de su majestad Vologeso?
----Yo mismo, êse soy yo, ya tocado por el paso del tiempo, pero cômo usted eso
supo, porque precisamente por lacayo ni fui importante ni popular?--fisga Kalîas.
----Eso no importa ahora, Kalîas, es igual el cômo supe de usted.
----Asî que es usted el arquîatra Golemo, vaya quê conocerlo a usted tan raudo y
en cuâl lugar----amplifica Kosmos.
----No comprendo por quê dices eso---dice Golemo.
----Porque no hace muchitanto el flamen me hablô de usted, barruntândome de la
crema que usted mandô a mi madre para que curase los rasguños acarreados por
y el accidente en la roca Tarpeya..
----Y tanto que hace de eso, tantîsimo!!, de cuando Dido ni pensaba ser reina. Y
sî que al flamen le di hace poco un antîdoto: cuerno de ciervo rallado mezclado
con agua.
----A quiên debe agradecer usted el cuerno de ciervo?----pregunta el cazador.
----Cazador, que usted conoce la respuesta, la conoce y bien---dice Golemo.
----Golemo, y aûn sigue viviendo en los arrabales de Bedriaco?
----Ahî mismo, cazador, mi casa es la misma y mi aislamiento igual, sôlo de vez
en cuando me visitan mis epîgonos, solamente ellos.
----Golemo, y conoce usted al alquimista, Epîdea de Acopios?
----Sôlo de nombre, ya acabo de hablar de mi asilamiento, Kosmos. Por quê?
----Porque no hace mucho estuve en su laboratorio, y precisamente seguido y de
salir del templo de Jano Quirino y de hablar con el flamen, y le propuse mi idea
de que trabajasen ustedes juntos, lo que parêceme algo regio, mas ustedes no sô-
lo dos, sino tambiên el mago hiperôsmico, Manes de Nicôpolis, el arûspice y el
astrôlogo Sula: quê usted cree, Golemo?
----Creer, Kosmos?, por ahora nada!!, ni un sî ni un no.
----No me parece mal la idea, ya que del quinteto formado saldrîa un gran resul-
tado---considera el cazador que pregûntale a Golemo: y quê buscaba usted aquî y
en el bosque, algo exclusivo?
----Hojas de plantas especîficas para hacer unos medicamentos. Y la de ustedes y
presencia en el bosque a quê se debe?
----Mire esto, Golemo, observe---dice Kalîas dejando frente a la vista el plano de
construcciôn del pasadizo.
----No entiendo nada, no soy arquitecto----deja saber Golemo a la vez que ve y el
plano.
---Se trata de un pasadizo que va desde aquî del bosque a la corte derruida de Vo-
logeso.
----Y cômo ustedes lo van a encontrar?
----Ya el cazador sabe dônde estâ la puerta, a la que nos dirigîamos.
----Y cômo usted sabe eso, cazador?----pregunta Golemo.
----Porque esa puerta la he visto varias veces sin saber que era la de un pasadizo.
----Y quiên de ustedes tiene la intenciôn de meterse en ese pasadizo?
----Yo, Golemo, yo!!, que me encantan los misterios y las conducentes crîpticas,
êsa es la res, êsa!!
---Vaya quê te encanta!!, y cômo vas (a)lumbrar el camino si no te veo con antor-
cha?
----Verdad que sî, Kosmos, cômo?---pregunta el cazador.
----Câspita!!, que no sê, pero ya inventarê cômo---responde Kosmos.
----Les digo que yo sigo buscando mis hojas, asî que me voy---dice Golemo.
----Bueno, Golemo, ya le visitarê algûn dîa, y de paso hablamos de los tiempos y
viejos---anuncia el cazador.
----Usted mejor que nadie sabe dônde encontrarme, asî que allî le espero. Y adiôs
al cuarteto!!
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