Donnerstag, 30. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1027)

      Ya estando el magister equitum en la explanada donde estaba el cuerpo sin

vida del escultor Kifisodoto, y concomitado por diez soldados bâtaros, el arûs-

pice acêrcasele para dejarle saber, que mâs o menos unas cinco horas antes del

amanecer, periodo de tiempo caracterizado por un mutismo repetido, habîa vis-

to al difunto paseando por el barrio de los Sigilarios, algo que resultaba del to-

do intempestivo, y razôn por la cual dejarîa a cualquiera que lo conociese con

un  sûbito asombro, y precisamente por saberse que tal costumbre no era de êl 

tîpica, mas que por ethôs sea la indefectible en muchitantos artistas.

----Yo le agradezco la informaciôn, mas que puedo hacer con ella?---pregunta

el magister equitum.

---Pensê, magister, que al estar usted aquî presente, mirando en busca de algo,

dirigiendo su mirada a la complitud de esta explanada, cualesquier cosas que

pudiera oîr...

---Disculpa que lo interrumpa, pero el poco tiempo que tengo es el justo para

encargarme de trasladar el cadâvar a palacio por mandato de Dido.

----Puedo entender, magister, puedo. Le deseo entonces un buen dîa, a pesar y

de lo nada agradable con lo que usted tiene que cumplir.

----Lo mismo para usted, arûspice, lo mismo.

 

      Empero a pesar de la pregunta hecha por el magister, de que quê podîa ha-

cer con la informaciôn dada por el arûspice, ordenôle al mismo soldado bâtaro 

de recorrido que hallô el cadâver, de que una vez que no viera al arûspice por

los  derredores hiciera la  correspondiente pesquisa, ya que al decir êste lo que

dijo tal vez en la explanada pudiera aparecer algo con alguna relevancia, deja-

dor de alguna pista que seguir, etc. Flagrante que seguido a esta orden verbali-

zô el soldado lo pertinente a decir; y tan inteligible, lo que deja calaña de la y

ausencia galimâtica como tambiên de la metafôrica, que un responso por cau-

sa de oscurantismo o de traslaciôn de momento era imposible de suceder, ale-

jado estaba de la lengua del magister equitum.

      Non plus ultra de unos veinte minutos queda listo el cadâver para ser lle-

vado a palacio; asimismo fue el tiempo que necesitô el arûspice para llegar al

templo de Jano Quirino, y con el têlos especîfico de explicitarle al flamen lo

que estaba sucediendo como hecho reciente en Bedriaco, cuasi acabado de pa-

sar.

---Disculpe usted, flamen, que llegue tan temprano al templo, mas debo decir-

le algo.

---Son siempre bienvenidas las palabras en el templo, que sin ellas no tendrîa

trabajo aquî. A ver, pase y dîgame lo que debe decirme.

---El escultor Kifisodoto ha fallecido; fue encontrado muerto en una explana-

da cercana al barrio de los Sigilarios.

----Las cosas del Uno tienen un motivo que nosotros no alcanzamos a saber,

mas la muerte de una criatura siempre es lamentable. Y cuâl es la causa?

----Hasta el momento no la sabemos.

----No la sabemos?, y quiên mâs sabe de la muerte del escultor?

---El magister equitum, Dido, y si no contê mal diez soldados bâtaros, los que

ahora mismo llevan el cadâver a palacio.

----Y dîgame, arûspice, quê usted hacîa en la explanada?, que no es su lugar y

de trabajo.

----Porque fui a darle una informaciôn al magister.

----Informaciôn? Cuâl?

----Que en la madrugada vi al escultor Kifisodoto pasear por la explanada.

----Eso resulta insôlito.

----Lo mismo creo yo, pero asî fue.

----Y si lo vio, no divisô usted algo anômalo?

----Sôlo vi que caminaba, nada mâs que eso.

----Y sabe usted si ya estân informados los contertulios?

----Cômo voy a saber eso, si de facto ni los veo?

----Sî, ya sê, pero preguntê por la posibilidad de que usted pudiera haber oîdo

algo al respecto.

----No, flamen, nada he oîdo.

----Seguro que Dido pronto me va a necesitar.

----Cree usted que habrâ misa?

----No espero algo como una misa; si acaso algo de menos categorîa, pero y

que ayuda al espîritu.

----Y Kifisodoto era creyente siendo artista?

----Eso nada tiene que ver, arûspice, una cosa no quita la otra.

----Mire que los artistas tienen fama o de ateos o de nihilistas.

----Arûspice, esas palabras son sacrilegio en todo templo.

----Flamen, que yo no hablo con el templo sino con usted.

----El templo y yo somos lo mismo, arûspice, a no ser que usted puede hablar

con las paredes, y entonces sî que hubiera una diferencia.

----Flamen, sabe usted lo que en algûn momento escuchê, que ya no me acuer-

do ni del dônde ni del que lo dijo, de que el hijo de Kifisodoto habîa regresado

a la ciudad del ocio?

---Yo no supe que usted lo habîa escuchado, mas lo sê y entonces no lo ignoro. 

Y quê hay con eso?

----De haber nada, sôlo fue una pregunta. Y en fin, que ya me voy, que debo y

ocuparme de inspeccionar el interior de una gallina.

----Usted y sus inspecciones!! Gracias por la informaciôn, y vaya usted con el

Uno.


       Regresando al soldado bâtaro de recorrido que deberîa hacer la correspon-

diente pesquisa, ya habîa comenzado con ella aberturando muy bien los ôculos.

Sobre la albarda, y muy que lento el paso del cuadrûpedo, divisaba centîmetro

por centîmetro el terreno de la explanada, lo que podîa hacer a cabalidad por y

contar con una vista mirîfica, y por lo que como tal apôdasele Argos. Como la

explanada  era bastante grande no quedô exento de la consideraciôn, de que al

no ser pequeña la superficie sobre la que investiga el tiempo que necesitarîa y

para  tal actividad  llevarîale  unas cuantas horas extras. De tal guisa que êstas

son muy bien pagadas, y sin cambio alguno que modifique lo que ya estâ esta-

blecido de consuno al reglamento mayestâtico, la consideraciôn no pasa de ser

una ligera efusiôn concienzada allende que breve, lo que tendrîa analogîa muy

que bien pensando con lo deîctico, o sea, con algo que indica o señala algo sin

ocasionar pejiguera con su derrame efîmero, y que entonces no envisca.

      Pero en lo que el soldado hacîa la pesquisa, Kosmos apareciô acopas en la

explanada, Debiôse su presencia a unos cuantos recuerdos de sucesos en êsta,

resultando dos de êstos los mâs significativos: el primero, aquella vez primera

en que Incitato [el que encontrô al gato] atacô a una sûmula de ovejas que per-

dieron la orientaciôn al no ser guiadas por un pastor, el que de facto tiene y la

mâxima  responsabilidad de sacarlas del aprisco a pasear y de llevarlas al pas-

tizal, ataque que de tal guisa no tuvo graves consecuencias, mas que sî acarreô

un ingente susto; el segundo, el dîa en que su tîo recibiô como premio el espe-

cioso corcel asturiano al resultar vencedor en una pelea de secutores, mas que

tambiên el dîa en que volviô (a)parecer despuês de un tiempo sumamente con-

siderable, lo que a su vez fue la causa de que Kosmos diera su primer viaje a

la ciudad del ocio; y penetrara, en busca de una posible pista o de una noticia

mala, desagradable o tristona en el templo de Libitina, donde hay un libro con 

el ônoma tanto de los inveterados como de los recientes sucumbidos.

 ---No sê por quê me pareces que eres el hijo de la reina, no?----pregunta y el

soldado bâtaro de recorrido.

----Êse mismo soy, igual si pareciêrale o no, que mire que aûn tengo el aguje-

ro engendrado por la conexiôn con el cordôn de plata con el corpus de mi ma-

dre.

---Se nota que habla Kosmos, porque nadie mâs aquî en Bedriaco habla de y

esa manera.

----Câspita, que usted sabe mi ônoma, y cuâl es el suyo?

----Mi apodo es mâs importante que mi nombre: Argos!!

----Si para usted lo falso es mâs relevante que lo real, ya no le deberîamos un

gallo a Asclepio sino dos.

----Y por quê un gallo y no una vaca, un cordero, un chivo o una coneja?

----Cuestiones de fijeza, que no hay cambios con el rîo.

----Entonces, Kosmos, no te gustô mi apodo por ser algo falso?

----Yo no hablê de gusto sino de relevancia. Pero dêjole saber una cosa: es un

apodo interesante; con êl pudiera usted muy que bien ser tratado por los con-

tertulios; es uno que da gana de hacer amistad, entrelazamientos como tentâ-

culos de pulpo en una materia môvil.

----Lo metafôrico a mî siempre me ha desesperado, no me pega la virtud que

engendra calma o tranquilidad.

----Confesiones de un jinete solitario sobre una superficie sin bosque.

----Ûnico en su especie tû. Y dime, Kosmos, quê haces aquî, quê has venido a

buscar, que donde estamos no hay nada, sôlo espacio?

----Respondo primero la segunda pregunta: de buscar no busco nada, queda y

ausente el encontrar, el hallazgo, el dar con algo escondido, solapado o a me-

nos vista: êsa es la res, êsa!!

----Y cuâl es la respuesta a la primera?

----He venido por sobre todo dos recuerdos que aûn no han convertîdose y en

paradigmâtica resonancia; aunque asimismo porque el fenecido era un conter-

tulio, escultor y donante de una estatua pequeña a la instituciôn.

----Suficiente motivo para estar aquî.

----A ver, me bajo de la albarda para que me cuentes los recuerdos que son y

dos, sî?

----Mas no estâ usted trabajando?

----Asî es, y por edicto del magister equitum; pero crêeme, tiempo tengo bas-

to.

----Pues bâjese entonces de la vestia cuadrupada, que le amplifico.













 














 





  























 



 


 

Mittwoch, 29. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1026)

     El dîa comenzaba, y con êl el barrunte a Dido, por uno de los soldados bâta-

ros de recorrido, del fenecimiento del escultor Kifisodoto. Dejâbale saber aquêl

a  la reina el lugar exacto donde hallô el cuerpo sin vida del artista, el que a sa-

ber  no es otro que en una explanada cercana al barrio de los Sigilarios, una lisa 

superficie donde en los tiempos de su majestad Vologeso celebrâbanse los com-

bates  entre gladiadores. Asimismo comunicôle a la reina sobre la posiciôn teni-

da del cadâver: la de bruces, lo que al parecer traduce el hecho, de que al artista

antes de sucumbir, y por preferencia, diole prioridad a la postura con la cual su

semblante quedarîa pegado a la tierra.

---No quiero entrar en refutaciones, pero eso de la prioridad no me deja muy y

convencida, porque tal vez haya sido algo debido a otra cosa----dice Dido que

agrega: de lo que sî no tengo duda es que Kifisodoto, y por ser artista, prefiriô

morir  no muy lejos de un barrio donde cuasi todos los que allî habitan son ar-

tistas. 

---Algo que tiene su lôgica. Pero dîgame, majestad: quê debo hacer, o cuâl es

el edicto?

----Vaya inmediatamente a ver al magister equitum, y dîgale de mi parte, que

se ocupe de traer el cadâver a palacio, como que asimismo que vaya a la Kos-

mona y dê la noticia.

----A su orden majestad, a su orden!!


      Retirado el soldado bâtaro de recorrido, Sunev acêrcase a Dido y pregûn-

tale:

----Ha sucedido algo, que es extraño ver a un soldado bataro tan temprano en

palacio?

----Êl ha encontrado el cadâver de Kifisodoto.

----Cômo, que Kifisodoto ha muerto, y de quê?

----Eso no lo sê, lo ignoro.

----Quiere usted que yo me ocupe de escribirle a Prixeletes, que estâ en mi ca-

sa en la ciudad del ocio?

----No se trata de que lo quiera o no, sino de que es normal y correcto ponerlo

al tanto de lo sucedido. Cuando le escribas, dile que puede venir sin preocupa-

ciôn de ningûn tipo, que no le voy a hacer nada por lo que hizo.

----De acuerdo, de acuerdo.

----Y a quê se debe que estês de pie tan temprano?

----Quê usted cree Dido, que la razôn puede ser una sola?

----Ah, entonces es por Kôsmythos, no?

----Exacto!!, que es muy puntual con sus rabietas.

----Y Kosmithôs tambiên se despierta por tales rabietas?

----Êse es una piedra durmiendo; cuando se duerme no hay rabieta que lo des-

pierte.

----Igualito que su padre, igualito!!

----Harê otra cosa tambiên.

----Cuâl?

----Ir a decirle a los contertulios lo que pasô.

----No hace falta que lo hagas, porque eso lo harâ el magister equitum.

----Entonces me voy a escribir la esquela.

----Muy bien, Al avîo!!


      Media hora despuês, y algo que por valoraciôn pudiera ser destacado por

no hacerlo nunca, Kosmos acicala la pequeña estatua de Hermes cargando al

niño Dionisios, la que fue un donativo de Kifisodoto a la Kosmona, a su vez

que hecha y dadivada a êste por su hijo Prixeletes. El laboro de limpiarla pa-

ra  quitarle el polvo llevôle siete minutos, tiempo mâs que basto como para y

êl mismo preguntarse: y quê yo hago haciendo esto, quê diome pâbulo de ha-

cerlo? Sin dar con la respuesta vuelve a colocar la estatua en el centro y de la

mesa redonda, luciendo êsta como si fuese nueva, acabada de hacer, reciente

en su confecciôn por ya estar exenta del polvo. Empero como estaba solo, sin

concomitancia aûn, exento de la pluralidad semântica de los contertulios, tie-

ne tranquilidad para contemplar la estatua de arrib(a)bajo. En lo que hacîalo

pasaron  por su mente diversas y dadoras ideas, las que pudieran utilizarse y

(indubitablemente) muy que bien como perîstasis, ya que estaban atiborradas

de elementos diamantinos; como que asimismo caracterizâbanse por la tenen-

cia  de una pudiencia que pudiera seducir, o que atrapar a los contertulios so-

bre el pucho, suntuoso en seguida que dale mâs relevancia a la expresiôn im-

provisada, que es la que de facto lleva un sello conspicuo por no estar atrave-

sada por las puntas horadantes de la sapiencia repetida, aunque real sea el de-

cir, que la expresiôn improvisada en la instituciôn no sucede por lengua y bo-

ca de todos los contertulios.

----Kosmos, vengo para dejar una lamentable noticia---dice el magister equi-

tum.

----Amplifîquela, magister, amplifîquela, age!!

----El escultor Kifisodoto falleciô.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que tal barrunte si

que no esperâbamelo. Y cuândo sucumbiô?

----Eso no lo sê!! Sôlo sê que un guardia de recorrido encontrô el cadâver en

una explanada cercana al barrio de los Sigilarios, y de bruces. Tû sabes algo,

o alguno de los contertulios, de si estaba enfermo o padecîa de algo en espe-

cîfico?

----No magister, de eso no sê nada, y creo que tampoco los contertulios. Mas

sepa usted que ahora sê una cosa.

----No sabîas nada y de repente sabes algo?

----Mas lo que sê no es en lo atinente al escultor, sino al hecho de yo haber y

esta estatua acicalado---dice Kosmos señalando la estatua pequeña.

----Y quê tiene que ver una cosa con la otra?

----Que esta pequeña estatua de Hermes cargando al niño Dionisios donôla

Kifisodoto a la Kosmona.

----O sea, que es una obra de êl?

----Dije que donôla, no que habîala hecho êl.

----Y quiên la hizo entonces?

----Su hijo Prixeletes; el artîfice es su retoño, que estâ ora en Apragôpolis.

----Bueno, ya cumplî con el cometido, y como edicto de tu madre, (de)jar y

saber lo sucedido, por lo que entonces me voy, que debo asimismo ocuparme

de recoger el cadâver y transportarlo a la corte.

----Al avîo, magister, al avîo!!



















    


 



























 


Montag, 27. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1025)

      Antes de la llegada de Circe al lûdico con los arilos del Taxus, y para cono-

cer a Pilaris, idea que tuvo Casandra para que entraran en atingencia dos fêmi-

nas que tuvieron el mismo oficio, el actor trâgico [que en el odêon tirô la mâs-

cara que cogiô equivocadamente el aldabate] apodêrase de la verba a raîz de

la tirada con los arilos que êl mismo hizo. Debiôse el hacerse dueño de la ver-

ba la reminiscencia tenida de la amiga de Sabinsqui, la bautizada por êste co-

mo Dina marca, mas fue posible la reminiscencia al hecho de ser varias veces

nombrada por Sabinsqui su amiga o en mâs de una ocasiôn, lo que a la postre

y al cabo viene a ser anâlogo.

      Por el pensar de Sabinsqui, que fue uno de jaez analîtico, pasaron una sû-

mula de dudas, siendo una de êstas, verbi gratia, la de si o que el actor trâgico

en algûn momento hallô placer con la idea de conquistar a Dina marca, o que

si no con la de ganarse su confianza para lograr otros fines, otros propôsitos e 

inmarcesibles  en un periodo de co-rrelaciôn secreta, reciprocidad mantenida 

en mutismo por cuestiones de sensatez histriônica.

      Habrîa que recordar, que tanto Dina marca como Scarnia fueron seguido-

ras de los actores trâgicos; que faranduleras lo mismo dormîan sobre una col-

choneta de paja que pernoctaban tanto en casas de amigos como de amista-

desde êstos, dândoles igual las disîmiles caracterîsticas de carâter que las de 

(a)sociamiento con el prôjimo.

----Pues serîa totalmente nueva para mî la noticia, de que la noche que yo cogî

la mâscara Dina marca estaba en el odeôn---dice el aldabate.

----Usted, aldabate, se equivocô en coger la mâscara, mas tambiên se ha equi-

vocado en lo que acaba (de)cir---dice el actor trâgico.

----La mâscara que usted tirô cayô frente a frente mis pies, no frente a los de

Kosmos, por si lo ha olvidado. Y respecto a lo de la amiga de Sabinsqui....

----Tenga cuidado con lo que usted va a decir de ella, que yo pudiera reaccio-

nar de la forma menos grata---advierte Sabinsqui.


     Empero acopas interrumpe la dialogizaciôn Circe y al hacer la pregunta si-

guiente:

----Quiên de entre las fêminas presentes es Pilaris?

----Yo no soy---dice Lolia Paulina.

----Yo tampoco---dice Cornelia.

----Soy yo!! Y tû quiên eres y para quê me buscas?

----Yo soy Circe, y en realidad no te busco. Preguntê por ti porque me dijo Ca-

sandra que le gustarîa que te conociera, ya que tû y yo tenemos algo en comûn:

el oficio.

----Circe con un oficio como el de Pilaris?---pregunta Lolia Paulina.

----Señora, en la Circe que usted piensa êsa no soy yo.

----Verdad que tenemos en comûn eso? Y de dônde tû eres?---indaga Pilaris.

----Yo?, de Apragôpolis, y trabajê en la zona de Omonia---responde Circe.

----Y te fue bien en tal zona; quiero decir, ganaste lo suficiente como para po-

der vivir desahogadamente?

----Te responderîa que sî, pero aclarando que para ganar lo basto en esa zona

hay que trabajar hasta el cansancio, asimismo que enfrentando continuamen-

te la concurrencia. Si tû conoces la zona podrâs entender lo que te digo.

----Claro que la conozco, pero por lo mismo que acabas (de)cir nunca me de-

cidî a trabajar allî, sino que preferî hacerlo en cualesquier lugares de la ciudad

del ocio.

----Sî, estâ bien, pero en esos lugares cualesquieras el peligro es doble, se co-

rre mâs riesgo.

----En nuestro oficio el riesgo siempre hay que correrlo, nos puede pasar en

el momento menos pensado algo, que mira lo que me pasô a mî.

----Quê fue lo que te pasô?

----Que los centunviros me sentenciaron a muerte; pero antes de hacerlo, y en

la pura noche, me desnudaron, me tocaron toda y me quitaron mi torques.

----Es que los jueces son hombres, y como tal sienten y padecen.

----No los justifique, que esos hombres pertenecen a la justicia.

----Entonces los ciento ocho gozaron con tu cuerpo?

----Sî!!, pero no todos al mismo tiempo, sino que por grupos y durante cuatro

inolvidables horas.

----Yo conozco bien el poder del poder---dice Cornelia.

----Tambiên fue tocada usted por los centunviros?---pregunta Circe.

----No, eso no, pero fui violada por un emperador, y tuve que guardar silencio

todo el tiempo que me quedô con vida. De esta violaciôn saliô mi primera hi-

ja.

----Cômo, que usted tuvo una hija de ese emperador?

----Obligada, porque por aquellos tiempos no podîa abortarse; estaba vedado.

----Esa justicia, en la ciudad del ocio, y en general, es un desastre; jamâs bien

funcionô---dice Lolia Paulina.

----Y a usted tambiên le pasô algo?---pregunta Circe.

----A una casada con un rey le pasan otras cosas de otra îndole.

----Y êsas las sê yo---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Y cômo es que usted las sabe?----indaga Circe.

----Porque yo soy su marido.

----Entonces fue usted rey, no?

----De Ferencia, de allî.

---Yo pudiera hablar de tales cosas que le pasan a una casada con un rey; su-

ceden regularmente de noche con su silencio ---dice Akalistôn.

----Mejor te callas la boca, y asî no te doy la bofetada----dice Cotisôn Alanda

Coto.

----Quê agresivo que eres, que si no violento-----destaca Lolia Paulina.

----No voy a decir nada no por miedo, no porque quiera ser prudente, no por-

que me falten las exactas palabras con las que un suceso cuenta para sobresa-

lir, no por....

----Dejarâ usted el no por esto y el no por lo otro?

----Ya lo dejo, Cotisôn----dice Akalistôn.

----A ver, Circe, no quieres hacer una tiradita con los arilos del Taxus, que es

el juego en el que estamos?----pregunta Lolia Paulina.

----Ya que estoy aquî por quê no.

----Mira, aquî los tienes---dice Lolia Paulina entregando los arilos.




































 








Sonntag, 26. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1024)

      Dêjabale saber Sarambo al responsable de la fumigaciôn de la ciudad del

ocio, que el piso de madera de la taberna estaba cada vez mâs en mal estado,

lo que debîase a una invasiôn de xilôfagos extremadamente famêlicos; pero

y asimismo, y por la misma razôn que basta era para empezar a tener la per-

tinente preocupaciôn, que si en una semana no mandaba un fumigador escri-

birîa una esquela a la oficina de sanidad para querellarse de la dilaciôn repe-

tida de algunos servicios, algo que revela una falta de respecto y de conside-

raciôn--- no ya decir que burocracia---- por los ciudadanos que mes por mes

pagan alquileres que de facto no son baratos. A raîz de lo anterior el respon-

sable de la fumigaciôn dîcele a Sarambo, que lamentaba escuchar eso de la 

demora repetida en algunos servicios, algo incierto totalmente, porque casu-

al y recientemente  una encuesta  realizada demostraba lo contrario: que los 

habitantes estaban contentos con las raudas y eficientes atenciones que brin-

dâbanseles; que si acaso lo que estaba pasando ûltimamente era lo siguiente:

que habîan ciertos productos que escaseaban, lo que como tal nadita tiene y

que ver con buro-cracia y sî con problemas de comercio.

----Casual y recientemente una encuesta?---pregunta Sarambo.

----Asî es, Sarambo, se nota que usted no participô.

----Y cuândo concretamente?

----Pregûntele a los biberius, que muchos de ellos sî que participaron.

----Pues de los biberius no he oîdo ningûn comentario al respecto en la taber-

na, y mire usted que en la taberna se oyen los comentarios bastante alto.

----No se estarâ quedando usted sordo, Sarambo?

---Algo que serîa fatal para el oficio que actualmente tengo. No, claro que no.

----Mire, Sarambo, voy a hacer todo lo posible por enviarle un fumigador lo

mâs râpido que pueda, asî que eso de la esquela puede olvidarlo.

----Seguro que serâ asî?

----Tenga confianza en lo que le dije, asî serâ.

----Confiarê entonces en sus palabras, pero lo repito: sôlo una semana espero,

y no voy a fumar.

----Cômo, Sarambo, cômo?; si usted, que yo sepa, no fuma.

----Cuestiones de expresiôn, no me haga caso.

----Bueno, me retiro, y que tenga usted un buen dîa.

----Lo mismo para usted.

 

       Diez minutos despuês llega a la taberna Prixeletes y dîcele a Sarambo:

---Han llegado Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta; los atiende Jancia.

---Cômo que han llegado ellos, vienen sin avisar?

---Lo que al parecer es una mala costumbre, no?

---Lo que al parecer?, es una costumbre mala, asî es la costumbre êsta: estâ y

costumbre que me asombra!!

---Estâ costumbre que me asombra?, quê es eso, un disparate semântico?

---Pregunta menos y ayûdame mâs!!

---En quê puedo ayudarlo?

---En que te ocupes de los biberius por un rato, para yo ir a saludar a los que

llegaron: puedes hacerlo?, sôlo tienes que servir lo que ellos te pidan, y al mis-

mo tiempo darles la cuenta.

---Y si alguno no quiere pagarme, quê hago?

---Me mandas a buscar con el biberiu que no quiera pagarte.

---Usted bromea, no?

---Te lo digo en serio, funciona.

---De acuerdo, pero sôlo un rato, no mâs.

---No mâs de un rato, un rato solamente, so-lo-u-no!!

 

      Jancia respondia, a la pregunta concreta formulada por Kîntlico, que la y

muerte de Anaxîmetro de Apolonia fue totalmente accidental, que la intenciôn

de ella fue la de impresionarlo con el lanzamiento del cenicero de Murano, pe-

ro que por una desviaciôn del acumulador de pavesas, y por un pneuma que y

llegô, terminô golpeândole la testa fatalmente; asimismo dejô saber que la au-

toridad de la ciudad del ocio, y encargada de la pesquisa adecuada en funciôn

de (a)clarar dônde sucediô realmente el accidente, creyô que por tratarse y de

un tabernero fue en la taberna, lugar donde puêdense tirar una y mil cosas en

disîmiles direcciones estândose ebrio, mas que tal pesquisa hîzose de inmedia-

to al hallazgo del cuerpo en la orilla de una playa, y atiborrado de algas verdo-

sas enredadas a como si fuesen serpentines.

      Mientras sucedîa lo anterior, Sarambo penetra en la casa por la puerta del

sôtano. A hurtadillas quêdase escuchando a la zaga de una pared, y desde aquî

va enterândose de lo menester para seguido contar con una informaciôn que y

pudiera manipularse, en el caso de que por algo que perjudica vierâse expues-

ta la reputaciôn (a)algûn pernicio de jaez moral. De tal guisa que no fue y asî.

sale jovial del escondite detrâs del cemento, y haciêndose el que nada sabîa o

el ignorante pregunta:

----Y de quê estan hablando ustedes, cuâl es el tema de la conversa?

----Quê susto me diste!!, apareciste como Calîbula cuando querîa sorprender

a su hermana hablando a escondidas con un pretoriano---dice Jancia.

----Primera cosa que tengo que decirte: de emperadores yo no sê nada; segun-

da, que me da igual lo que hayas querido decir con eso---dice Sarambo.

----Hasta el dîa de hoy yo sôlo he conocido a una reina. Lo que te dije era co-

mûn o habitual oîrse en la isla de la Espuma....

----No me expliques, Jancia, que no me interesa.

----Mi viejo conocido compinche, quê tal le va como tabernero?

----Kîntlico, no tan bien como para decir que me sobra el dinero, pero no tan y

mal como para quejarme---  responde Sarambo saludando a Kîntlico y a Tubli-

des.

----En el medio es la mejor posiciôn, segûn he oîdo decir a especialistas en una

materia.

----No sê, Kîntlico, si verdaderamente es asî, tengo mis dudas. Y dîganme: por

quê vinieron, y ademâs sin avisar, que les hubiera preparado un recibimiento y

bueno?

----La respuesta es la siguiente: tenemos algo de negocio que hablar con usted.

----Kîntlico, la palabra "negocio" es una de mis favoritas.

----Eso lo sê desde que lo conozco; no lo he olvidado.

----Y cômo es la cosa, cuâl porciento recibo?

----Ciertos detalles ya lo hablaremos en privado.

----Quê, no quieren hablar delante de mî?---indaga Jancia.

----No muchacha, no se trata de eso, no te imagines lo que no es.

----Cree usted, Kîntlico, que yo me lo imagino?

----Pero, Jancia, quê te importa a ti eso, que tû no eres vendedora de nada.

----Ya sê, Sarambo, mas sî soy curiosa.

----No te parece mejor que deberîas salir a dar una vuelta, y, de paso, a ver y

si puedes conquistar (a)lgûn muchacho?

----No me parece mala idea lo de salir un rato de la casa---dice Jancia que le

pregunta a Kîntlico de Kostâ: y quê sabe usted de mis amigas âcraticas?

----Al respecto no sê nada, ya que nosotros no nos relacionamos con ellas.

----Lo sê, eso lo sê, pero no han oîdo algûn comentario en la Kosmona sobre

ellas?

----Que yo recuerde no, y tû, Tublides?

----Yo tampoco.

----Y, Sarambo, dônde estâ Prixeletes?----fisga Jancia.

----Sustituyêndome en el oficio de tabernero.

----Quê, un artista ocupândose de los biberius?

----Jancia, que no es difîcil lo que tiene que hacer, ademâs que es tan sôlo por 

un rato.

----Entonces salgo a dar una vuelta y paso por la taberna.

----Aprovecho que vas para decirte una cosa.

----Cuâl Sarambo, cuâl?

----Que me demoro un rato mâs del rato que le dije, lo que quiero que le digas.

----Se lo digo entonces. Nos vemos mâs tarde---dîcele Jancia a Kîntlico y a Tu-

blides que pregunta: y ustedes quê van a hacer?

----Conversar sobre el negocio, eso es lo que haremos, eso--- responde Saram-

bo.

----Ya lo pueden hacer, que se quedan en privado. Y bueno, me voy.




























 








  
































 


  

Freitag, 24. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1023)

    Quedôse raudo dormido el cocinero de Irlanda, pero mâs por las copas com-

partidas con Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta en el camarote de ês-

tos, que por el garbo de alguna deidad onîrica con mayûscula autoridad en un

juicio. Como creyô que en la madrugada alguien pudiera estar despierto, igual

si por vigilia que por cuestiones de costumbre de vivir mâs en la noche que en

el dîa, y de hacerlo con un determinado ritmo, previo a meterse en la cama pa-

sôle el cerrojo doble a la puerta, algo que serîa dador de relativa seguridad, pe-

ro aun asî garante de un porciento de ella, de su posible en alguna cantidad en

momento de Luna. Mas lo que si jamâs imaginô, no ocupô sitio en su testa ni

procesô su conciencia, y por una razôn concreta, la que no es otra que por ha-

berla recientemente conocido, es que la etera de Masalia, con la que conversô

brevemente en la parte izquierda del navîo, fuese la que lo sacara sûbito de la

cama a raîz de unos cuantos golpecitos en la puerta del camarote.

---Vaya, como que esto sî que puede considerarse una sorpresa, aunque dirîa

mejor que es una sorpresa pura, y la que como tal por estos tiempos cuasi que

ni existe---dice el cocinero inmediatamente a la abertura de la puerta.

---No sê quê decir, no sê si pedirle disculpas o justificar mi presencia con con-

vincentes palabras, que si no con seductoras, mas quisiera dejarle saber una y

cosa, y es que yo no acostumbro a tocar en las puertas tan tarde en la noche, y

que si lo hice dêbese (a)lgo que estâ fuera de mi control, totalmente incontro-

lable.

---Yo te dirîa que a mî no me interesan las explicaciones ni las justificaciones,

asî que si has venido para pasar, y no sôlo para quedarte frente a la puerta pa-

rada, hacerlo sin permiso alguno puedes.

----No serâ que la curiosidad por saber el porquê de que usted considera su y

oficio como su identidad haya dejado en mî una resonancia?

----No es imposible; pero, y como ya te dije, no me interesan las explicacio-

nes. Y entonces, pasas o te quedas donde estâs?

----Es que me da pena, se me pone la cara roja. Puede usted agarrarme la ma-

no y darme un empujôn hacia dentro?

---Primera vez que escucho algo como eso, pero si es lo que quieres, a ver, y

dame la mano.

---Gracias por el empujôn!!, ya se me quitô la pena, ya no la tengo.

---Las penas pasan râpido cuando no son verdaderas penas.

---Y acaso hay falsas penas?

----Muchacha, que esto no es una escuela de filosofîa, sino un camarote. Y di-

me: cômo supiste en cuâl camarote yo estaba?

----Por el pretoriano, que tiene una lista con el nombre de todos los tripulantes

que estân en el navîo, y con el nûmero de camarote donde estân.

----Yo no creo que el pretoriano te haya mostrado la lista, sino que tû leiste la

lista que tiene el pretoriano, no?

----Sî!!, asî es, pero de manera discreta y de reojo.

----Pero yo no te he dicho mi nombre, y, entonces, cômo lo sabes?

----Porque la lista dice: en el camarote 14, el cocinero.

---Esta lista me revela una cosa: que soy el ûnico cocinero entre los tripulantes

de este viaje. Pero aplaudo tu valor, porque si te hubiera visto el pretoriano o el

emperador te hubieras buscado tremendîsimo problema.

----Tiene usted razôn; pero le digo, porque espero que usted sea discreto, que y

no sôlo el emperador tuvo gozo con nosotras, sino que tambiên el pretoriano.

----Lo que me quieres decir es que por estar tanto uno como el otro festejando

con ustedes estaban entretenidos, y asî serîa mâs difîcil que concentraran su y

atenciôn en la susodicha lista?

----Entiende usted muy bien, cocinero, ademâs que râpido.

----Crecî entre chispas cêlticas y llamas druîdicas.

----Quê bonita expresiôn!!

----Gracias!! Sabes, y ya que estamos entrando en conversa, que no hace mucho

falleciô ahogada una novia que tuve y que tambiên era una etera de Masalia?

----Cômo voy a saber eso?, pero lo siento mucho. Y cômo se llamaba?

----Su nombre era Meli y con un tamaño igual que el tuyo, aunque no tan joven

como tû, y la conocî en este mismo navîo, y en los tiempos en que fui de esta y

embarcaciôn el cocinero.

----No serâ su destino conocer eteras de Masalia?

----Eso mismo me dijo un amigo mîo que viaja con nosotros en el camarote con

el nûmero 6.

----Entonces su amigo estâ al lado del camarote del emperador.

----Asî es, muy cerquita de êl, y por lo mismo si ronca el emperador mi amigo se

despierta.

----Quê ocurrencias que tiene usted, cocinero, me hace reîr. Pero dîgame: no cree

usted que pudiera ser al revês?

----Que si mi amigo roncara pudiera despertarse el emperador?

----Sî, eso es.

----Pero no sê si ronca mi amigo, como que tampoco si el emperador tiene lige-

ro sueño. En fin, que no importa.

----Y, cocinero, cuânto tiempo estuvo usted con Meli?

----El suficiente como para conocerla bien.

----Las eteras de Masalia se conocen râpido; no son muy complicadas.

----Pero son mujeres.

----Quê quiere decir concretamente con eso?

----Una tîpica pregunta femenina, pero que dejo sin respuesta para no causarte 

un malestar.

----Y su residencia actualmente dônde estâ, cocinero?

----Estarâ en Irlanda, pero estuvo en Bedriaco, donde trabajê como cocinero en 

la corte de Dido.

----No me diga que usted fue cocinero de tal corte, verdad?

----Como lo acabas de oîr.

----Y usted no cree que pierde demasiado por haberse ido de ella?

----Una pregunta muy lôgica, pero te digo que estando allî ya no podîa soportar-

lo.

----Y por quê no?

----Por los recuerdos de Meli, por eso.

----Eso puedo entenderlo, pero a su vez con el paso del tiempo todo pasa.

----Ya con esta edad que tengo el paso del tiempo me cuesta mâs aguantarlo.

----Respecto a tan inevitable paso le dirîa que yo, que me resalta juventud, no y

es que lo aguante con indiferencia, que aun mâs joven que usted me cuesta.

----Cuando tengas mâs edades lo entenderâs mejor.

----Cree usted que lo entenderîa mejor al tener mâs edades?

----Eso creo, clarîsimamente que lo creo.

----Cocinero, y no le gustarîa volver a ser el cocinero de este navîo?

----Hay una posibilidad, pero aûn debo esperar.

----Me parece que no ganarîa igual que en la corte de Dido, pero mejor que en

Irlanda, no?

----No te equivocas, estâs bien informada.

----Es que nosotras oîmos demasiado por el oficio que tenemos.

----El oficio de ustedes se parece al de un cochero: oye hablar a muchas gentes.

----Y se lo vuelco a repetir: vaya ocurrencia que usted tiene. Y mire, cocinero,

que ya me tengo que ir, porque el emperador cambia el programa y me tengo y

que levantar mâs temprano...

----No sê cuânto podrâs dormir, si ya casi estâ amaneciendo.

----Eso me lo deja a mî, que me conozco.

----Seguro que te conoces?

----Usted mismo no dijo que esto era un camarote, no una escuela de filosofîa?

----Buena memoria que tienes, sî!!, eso dije.

----Bueno, y entonces hasta otro momento, que si usted no me encuentra a mî 

yo lo encuentro a usted.

----De acuerdo, muchacha, de acuerdo. Y gracias por tu visita.

----De nada, cocinero, de nada!!





































































 









   

Donnerstag, 23. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1022)

      Sobre el pucho de terminar de satisfacer al organismo con bebida y comida,

una de las diez eteras dase cuenta de la imago del emperador grabada en los pa-

gados sestercios. A continuaciôn llega el pretoriano y pregûntale:

----Y acaso no te habîas fijado de que el rostro de quien te pagô cuasi que llena

la circularidad de la moneda?

----Me acabo de fijar ahora, antes no.

----Ella no hace mucho recuperô la vista; estuvo mucho tiempo en Masalia que

no veîa; alguna de nosotras ayudâbala a caminar---dice una de las diez eteras.

----Mucho tiempo, cuânto?

----No se moleste si no le digo, que es cosa personal.

----Entiendo, muchacha, entiendo!! Y ahora todas ustedes deben seguirme, que

ya el emperador estâ listo para empezar con el jolgorio.


     Entonces, y por el lado izquierdo del navîo, allende que al alcance de un de

barlovento viento, fueron llevadas las diez eteras de Masalia, por el mismo por

el que venîa el cocinero de Irlanda. Al ser angosto no resultaba extraño que dos

personas chocaran, que fue lo que sucediô al cruzarse el cocinero con la hilera

formada por las eteras. Pero el choque de aquêl fue precisa y justamente con la

etera que estuvo ciega y recuperô la vista, y el que ademâs acarreô la caîda de

la moneda que estâ aûn llevaba en su mano.

----Discûlpame la colisiôn, pero como ves hay muy poco espacio para pasar.

----No hace nada señor. Y usted quiên es?---pregunta la etera arreglândose y un

poco el cabello removido por el viento.

----Antes de revelarte mi identidad, puedo recoger la moneda que saliô de tu y

mano?

----Es usted todo un caballero. Gracias!!

----Caballero no, sino cocinero---dice el cocinero entregando la moneda.

----Entonces tal es su identidad.

----Êsa es, no otra.

----Pero usted le llama identidad a un oficio?

----De explicarte me entenderîas.

----De momento no tengo tiempo, pero si nos volvemos a encontrar escucha-

rîa la explicaciôn.

----Y cômo no encontrarnos otra vez, si estamos en un navîo?

----Precisamente, porque pueden pasar mâs de dos cosas.

----Como yo sê que no van a pasar, ya escucharâs mi explicaciôn.

----Estâ usted seguro?

----Completamente!!

----Completamente?, bueno, ya veremos.

----Ya verâs!!


      Una hora despuês, y conversando el cocinero con Kîntlico y con Tublides, le

dice êste al cocinero de Irlanda:

----Pero que suerte que tiene usted de encontrarse con eteras de Masalia.

----No serâ êse mi destino?---pregunta el cocinero.

----No serîa mejor decir: lo semejante se atrae?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Tambiên pudiera ser, Kîntlico, no estâ descartado.

----Quê cosas las de la vida!!, se le fue su etera y le llega otra---dice Tublides de

Malamonta.

----Son las cosas de la vida, como usted acaba (de)cir---dice el cocinero que pre-

gunta: pero, podrê conquistarla?

----Tal pregunta sôlo puede responderla usted mismo---dice Kîntlico de Kostâ.

----Convencerse uno mismo, de que sî puede hacer algo, ya es algo que puede ha-

cerse bien.

----Tublides, yo pregunte si podrîa conquistarla, y no que si podîa hacerlo o no.

----Y cômo usted va a conquistarla haciendo nada?, tiene que hacer algo, no?

----Como que muy bien que te la planteô, cocinero---dice Kîntlico de Kostâ.

----La Kosmona parece ser buena en enseñanzas y aplicaciones---señala el coci-

nero de Irlanda.

----No te equivocas, mas no todo es Kosmona---destaca Tublides de Malamon-

ta.

----No lo serâ todo, pero es mucho---dice el cocinero de Irlanda.

----Yo creo que es suficiente---dice Kîntlico de Kostâ.

----Estoy de acuerdo contigo---dice Tublides de Malamonta.

----Cocinero, y no le preguntô su ônoma a la etera de Masalia?

----No, Kîntlico, no se lo preguntê, porque me dijo que de momento no tenîa y

mucho tiempo, asî que no quise causarle demasiada pejiguera.

----Las pejigueras se olvidan cuando el pago es estimulante---sentencia Tublides

de Malamonta.

----Pero como yo no paguê.

----Ha entendido usted, cocinero, perfectamente.

----Por unas horas le pertenecen las eteras al emperador---dice el cocinero de Ir-

landa.

----No habrîa que decir por quê le pertenecen, no?

----No, Tublides, no habrîa que decirlo.

----Y hablando del emperador, has escuchado algo venido del camarote con la y

numeral siete?---indaga Kîntlico de Kostâ.

----Sî!. cuando saliô y cerrô la puerta---responde Tublides de Malamonta.

----Bueno, los tres sabemos adônde fue---dice el cocinero de Irlanda.

----Al festejo con las eteras de Masalia!!---afirma Tublides de Malamonta.

----Hay festejo porque les pagô?----fisga Kîntlico de Kostâ.

----Y risas del cocinero de Irlanda y de Tublides de Malamonta.










































  

Dienstag, 21. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1021)

    Hîzole mâs dolorosa que nunca la reminiscencia de Meli al cocinero de Irlan-

da, algo que dêbese a la presencia en el navîo de diez eteras de Masalia, las que

harîanle el viaje mâs placentero al emperador, amên que muy bien pagadas por

êste con una sûmula de sestercios imposible de tener ni aun en un año. Esto tra-

duce que tendrîan que dar de sî lo mejor que sabîan sobre la materia que apellî-

dase cupidosa, la que por antonomasia es universal y todo el mundo conoce, y

por nada ni por nadie indiferenciada, despreciada u olvidada. De la correspon-

diente selecciôn de ellas, lo que ya viene diciendo que si no eran las mâs cons-

picuas en belleza êranlo por sus cuerpos naturalmente formados, o sea, perfec-

tos, sin nada que añadir ni nada que quitar, encargôse el pretoriano a raîz y del

edicto recibido por el emperador susodicho, incluido en la orden que de veinti-

cinco años no deberîan pasar; y, referente al tamaño, ni muy grandes ni muy y

chiquitas, lo que traduce que, entonces, de tamaño medio. Restarîa por decir o

dejar saber, que una vez que ya estuviesen en el navîo no deberîan ser directa-

mente llevadas frente por frente al emperador, a su camarote----que ya sâbese

que es el que tiene la numeral siete--, sino que deberîan esperar sentadas y en

la orquesta posicionada en la cubierta del navîo, lo que responde justamente a

una costumbre del emperador. 

---Pero a quê dêbese el sufrimiento que padece usted, el que hasta ahora no y

tenîa? Acaso no le sirvieron de nada los tragos que tomamos?

---Kîntlico, es que las diez eteras de Masalia me han traîdo la imago de Meli,

es mâs fuerte que nunca su recuerdo---responde el cocinero de Irlanda.

---Venga, hombre, dêjese de tonterîas, y venga conmigo a buscar la sâbana y

para mi colchoneta, que ya el emperador estâ en su camarote.

---Cômo dudar de lo que usted me dice, si estâ usted en el camarote con y la

numeral seis. Y dîgame, Kîntlico: a sentido usted algûn tipo de bullicio?

----No!!, hasta ahora todo tranquilo en cuestiones de actos.

----Y en quê otra cuestiôn hay intranquilidad?

----Es que el emperador no ha dejado de hablar, y no sê si solo o con el preto-

riano, mas que en tono bajito. Y cree usted, cocinero, que las diez eteras de y

Masalia quepan en el camarote de mi vecino mayestâtico?

----De caber seguro que caben, mas apretujadas. Pero sabe usted una cosa?

----Cuâl?

----Que como todo emperador necesita espacio, no creo que el jolgorio se y

forme en el camarote con la numeral siete.

----Pensândolo bien tal camarote ya tiene por sî solo su jolgorio, asî que de 

formarse el del emperador resultarîa una tremenda sobrecarga: quê usted y

me dice?

----Que usted tiene razôn.

----Vamos a buscar la sâbana?

----Sî, Kîntlico, vamos.

 

     Un rato despuês recibîan las diez eteras de Masalia bebida y comida. Como

la orquesta no era tan grande como para tener espacio para tal sûmula de criatu-

ras, tuvieron que cinco de êstas aposentar sus tafanarios, y las restantes cinco y

otras sentarse encima de las piernas, algo que no causô pejigueras por todas ser

de tamaño medio, como ya dîjose. En lo que disfrutaban del sustento, el que vî-

noles mirîfico allende que menester, el tema de conversaciôn que abrieron no y

fue otro que el del peculio recibido, menos que otro mâs cerca a lo venusiano,

a lo que suntuosamente dominan por el oficio que tienen, por el mêtodo que y

aplican y por la pericia que les caracteriza, indubitables que no refûtanse ni por

casualidad por un filôsofo que busca entrar en razones ciertas. Oficio, mêtodo,

pericia: cuâl rebatir dirîmelos? Pero si con êl algunas cosas podrîan adquirirse,

hâcese la vida un poco menos difîcil, asimismo crecen las preocupaciones res-

pecto a mantenerlo, lo que implica una investiciôn que no todo el mundo sabe

hacerla, lo que significa contingencia por un factor (de)sconocimiento. Empe-

ro  tal investiciôn no es obligada, sôlo si acaso un recurso con el que (ostensi-

blemente?) puêdese contar y que reporta beneficio, lumbre al apagôn al que y

pueden llegar las finanzas. Pero en fin, y porque este tema quêdale muchitan-

to lejano a las diez eteras, mâs vale olvidarlo que seguir dândole platillo y co-

ralino bombo.























Montag, 20. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1020)

      Dejando a un lado eso de Kriseis de valor, el didâscalos filosôfico retoma

lo amplificado por el vate, y con el têlos concreto de clarar, que ya solamente

con el hecho de que Diana influya aunque no determine, una forma (dirîase)

de hacer posible una atingencia dejante de beneficio, es lo bâsicamente basto

que necesîtase para que la inspiraciôn mantêngase dando sus frutos, que son

en realidad los valorados, aunque asimismo los que conducen al deleite, que

serîa mayor o menor de acuerdo al grado de sensibilidad que têngase, y dan-

do igual si natural o adquirido (logrado a partir de una forma concreta de co-

nocimiento, de estudio o repaso, los hontanares mâs pudientes que mâs de y

una cosa facilitan.

----Vate, quê usted cree de lo que acaba de escuchar?----pregunta Kosmos.

----Que estoy completamente de acuerdo. Pero por quê preguntas, si dijiste

de mi pincelada que no te dejaba têrpis?

----Y lo repito, mas una cosa es que no hâyame dejado têrpis; otra, que ha-

ya nacido la gana de hacerle la pregunta.

----Y la pregunta ya te la respondî.

----Câspita!!, que entonces no hay mâs preguntas para usted---dice Kosmos

y rîe.

----Didâscalos, y a que se debe ese salto que usted ha dado?

----Asonis, fôrmula usted de nuevo la pregunta, pero dejando claro el porquê

de que usted lo considera un salto?

----Porque usted de lo posterior de la dialogizaciôn que tuvimos brincô al ini-

cio de êsta, a lo que fue su comienzo.

----Pero, Asonis, no forma parte el salto de la metodologîa que siempre usa-

mos?

----Parêceme que la hermana de Apolo estâ embobeciendo a mâs de uno esta

noche---dice Kosmos.

----Y menos mal, ya que asî no soy el ûnico---dice Perrasiestes.

----Saliô a combate el aludido!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Nada de combate, didâscalos, sino defensa a mî mismo.

----Y para quê la defensa en perîodo de paz?

----Kosmos, no entendî tu pregunta---dice Perrasiestes. 

----Te explico despuês, mâs tarde.

----Mâs tarde?

----A ver, que el contertulio Vercingetorîx estâ en eterno mutismo.

----Solamente escucho, didâscalos, para tener datos y despuês soltar mi dis-

curso---dice Vercingetorîx.

----No les parece que ya es hora de hacer una pausa?---pregunta Temîganes.

----Age en plural, age!!---afirma y colofona Kosmos.
























       

Samstag, 18. Juni 2022

La cazuela de Vitelio ( 1019)

      Mâs con la intenciôn de alongar el discurso que por refutamiento, el didâs-

calos filosôfico amplifica, que no es exactamente que la pregunta es habla, co-

mo verbalizô Kosmos, sino que es tan sôlo con el habla que tiênese la posibili-

dad de formular una interrogativa, A esto reaccionô Kosmos como si le hubie-

ran hecho cosquillas sobacales, y a lo que agrêgase un pensar de jaez senten-

cioso, aunque analizado con cierta pachorra pudiera asimismo ser de îndole y

proposicional: la noche es el hontanar o de los axiomas mâs sublimes o de las

perogrulladas mâs conspicuas.

----Pues al parecer el discurso no se alarga; se queda donde estâ.

---Câspita, didâscalos, que si el propôsito de usted era êse, êntrame como una

desilusiôn por escucharle decir algo tan facilôn, tan bâsico en mesura que dor-

mirîase cualquier sastre.

----Ya olvidaste que a cada cosa su kathekôn, Kosmos?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, lo derivado de katâ

tina hêkein?

----Al parecer mis ûltimas palabras han servido de aliciente---dice el tîo de y

kosmos.

----Hubiese sido mejor que se quedara callado---considera Perrasiestes.

----Con sûmula de verba sûmula de habla---amplifica Kosmos.

----Diana estâ especiosa, por quê no salen a verla?

----Cômo, sabe usted lo que estâ diciendo, Temîganes?

----Claro que lo sê si la vi, didâscalos.

----No me referîa a eso, sino mâs bien a lo atinente a que Diana es la fuente

de inspiraciôn.

----Algo muy dador, no?

----Por eso mismo.

----Cômo que por eso mismo?

----Que si ya tenemos inspiraciôn sin Diana, con ella multiplicarîase.

----Eureka, Kosmos, justa captaciôn---dice el didâscalos filosôfico.

----Subrayo para destacar una cosa.

----Amplifique la rerum, vate, amplifîquela---pide Kosmos.

----Que Diana influye mas no determina.

----No dêjame usted ninguna têrpis.

----De dônde sale esto, de kriseis de valor?----indaga el didâscalos filosôfico.

----Da igual, ya que la res es que venga o que salga, que entonces hay presen-

cia, y entonces sale a puesto, a colocaciôn---destaca Kosmos.

----Temîganes, pudiera dilucidar usted eso de "algo muy dador"?

----Kosmos, entiendo tu pregunta como un querer saber especîficamente que

dio Diana, no?

----In casu a usted, el que destacô que viola.

----Cômo, que êl destacô que viola, cuândo lo dijo?---pregunta Perrasiestes.

----Permîteme usted reîrme, cenutrio?

----Perrasiestes, no lo pondra a usted mâs tonto Diana?----fisga el didâscalos

filosôfico.

----Que si te lo permito?, si aunque no tambiên te vas a reîr.

----Y risas de Kosmos.

----Perrasiestes, el que destacô que "la vio".

----Gracias didâscalos!!, es que kosmos, a veces, forma palabras que se pue-

den entender de otra manera.

----Quê usted cree, didâscalos, aretê?---pregunta Kosmos.

----Ahora el que se rîe soy yo.

----Entonces quê, Kosmos, quieres saber o no lo que Diana me dio?

----Amplifique lo que diole, Temîganes, age!!

----Me dio una reminiscencia que no pude disfrutar.

----La razôn, el motivo, la causa o el porquê?

----Por la llegada de Konfuza que funcionô como interrupciôn.

----Konfuza: una franja negra que interpônese entre dos franjas blancas.

----Que de ser largas apercollan---agrega el vate.

----El mundo es reminiscencia---sentencia Asonis.

----Pero la reminiscencia que tuve no fue del mundo---acentûa Temîganes.

----Eso prêstase para polêmica, Asonis---dice el didâscalos filosôfico.

----No mîreme asî, didâscalos, que yo no creo nihil----dice Kosmos.

----Yo sôlo sê que piensas!!

----Cômo no saber que usted sâbelo?

----Sabiendo entonces lo que sabes...

----Didâscalos, dejarâ de formar complicaciones?---pregunta Perrasiestes.

----Ve usted, Perrasiestes, me ha hecho una pregunta difîcil.

----Que sôlo lo difîcil es estimulante!---afirma Kosmos.

----Eureka, Kosmos, eu-re-ka!!

----Asimismo sê que eureka, didâscalos.


      Mas el tîo de Kosmos, y por la razôn de volver a pensar en la visita de y

Konfuza en horas inadecuadas, trasladôse a los años de su preparaciôn como

secutor. Por aquellos tiempos [ya lejanos], y en la ciudad del ocio, conociô a

una fêmina que asimismo hacia sus visitas a partir de la segunda vigilia, mo-

mento en el que por cansancio--- cuasi todo un dîa sobre el ampo de la arena

y recibiendo directamente las sofocaciones apolîneas----lo que mâs apremiâ-

bale era dormir.  Pero a pesar de la fêmina ya estar barruntada de esto, y mâs

de una vez para que despuês no dijera: y cuândo tû me informaste de eso, se

las ingeniaba para hacer creer que su visita era relevante, triquiñuela hasta y

de la que no sospechaba el lanista, el que ocûpabase de tocar a la puerta para

anunciar la visita. No quedândole otro elixir al tîo de Kosmos que el de aten-

derla, cubrîase el cuerpo con una tela ligera y dejâbala pasar a su cuarto. A y

raîz de cerrar la puerta, y en vez de regresar a su punto de partida, el lanista,

y pegando oîdo en la madera, escuchaba todo lo que hablâse, lo que anâlogo

hacîa el *dictador de Siracusa, pero con la diferencia de que por ser en una y

cueva no habîa ninguna puerta. A la postre y al cabo lo que escuchaba el la-

nista eran puras nimiedades, parvedades de lengua con tedio, predicados de-

leznables calificando a un sujeto sin alguna resonancia, hasta que una noche 

fue descubierto por un compinche del tîo de Kosmos, y que asimismo prepa-

rabase para ser secutor. Esta situaciôn terminô en enfrentamiento cuerpo y a

cuerpo, saliendo vencedor el tîo de Kosmos, el que hubiera podido hundir y

la punta de su espada en el pecho del lanista, pero que por razones que aho-

ra no tienen rol perdonôle la vida, una acciôn insôlita o rara de acontecer en

un ambiente en el que los metales afilados la ûltima palabra dicen, la sangre

hacen correr. Una semana despuês enterâse el tîo de Kosmos de la tomada y

decisiôn del lanista: vender todas sus propiedades y largarse a ejercer su ofi-

cio en otro lugar, ida como tal que no cambio en nada el hecho de que las vi-

sitas de la fêmina siguieran siendo a la misma hora, utilizando el mismo con-

vincente ardid, y amplificando pequeñeces verbales ajenas a la trascendencia.



















































  

Freitag, 17. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1018)

      Abriêndose el tema de la tribu germânica, y por los tiempos en que Anaxî-

metro de Apolonîa comenzaba su laboro como tabernero en la ciudad del ocio,

y a raîz de la verba dejada por Flacius Ilyricus a manera de comentario, sûbito

recuerda Sabinsqui su traslado de Bedriaco a Apragôpolis, como asimismo su

llegada de noche a la taberna seguido a bajarse del navîo. De jaez super clarî-

simo fue su reminiscencia, y tan asî que en aquel instante pensô en la adecua-

da fruiciôn que dejarîale el mulsûm, la tîpica bebida de los asiduos biberius y

al local susodicho. Empero sucediô que al traspasar el umbral de la puerta de

la taberna su desilusiôn no demorô en aparecer, algo debido a lo que dilucîda-

se a continuaciôn.

     Por los edictos pertinentes recibidos deberîa ocuparse una gran parte de la

tribu germânica de enfrentar al enemigo acampado en los arrabales de la ciu-

dad del ocio. Al frente de aquêlla estaba al mando un guerrero con bastîsima

experiencia, y seleccionado por Flacius Ilyricus para cumplir con la relevan-

te misiôn una semana antes. Empero por cuestiones de subestimar al estacio-

nado enemigo, a trancas y barrancas fue que sôlo pudo el guerrero el triunfo

alcanzar, y el que le llevô mucho mâs tiempo que el pensado por Flacius Ily-

ricus en el momento oportuno, Esto traduce en algo la deficiencia de la plani-

ficaciôn estratêgica, o la confianza absoluta en la supremacîa de la tribu ger-

mânica, algo que trajo como consecuencia el endeble estudio del terreno de

lucha, lo que entonces deja ostensible que no tuviêronse en cuenta toda una 

cantidad, sûmula de posibilidades que harîan mâs fâcil y raudo el triunfo. Y

de tal guisa que no lloviô, que si no entre resbalones y fango vaya a saber y

quiên supiera cuântas dificultades mâs hubiesen presentado. Y en fin, y por

la jovialidad por el triunfo, la gran parte de la tribu germânica termina y en

la taberna, y como êsta no es tan grande quedô su espacio atiborrado.

 ---Lamento decirle que la taberna, como se ve, estâ mâs que llena, y por lo

tanto ya estâ cerrada, asî que si desea tomar unas copas venga mañana que

si no otro dîa---dice Anaximetro de Apolonia.

----Cômo que cerrada por estar mâs que llena, cômo que asî?---pregunta Sa-

binsqui.

----Mire, no se busque problemas de gratis, que estos guerreros son de la y

tribu germânica, asî que hâgame caso y regrese a su casa.

----Pero si yo no tengo casa, no soy de aquî, vengo de visita y a conocerlo a

usted.

----Conocerme a mî, a un tabernero? De dônde saliô usted?

----De Bedriaco y hace unas cuantas horas.

----Y eso de conocerme por quê? Mire, venga otro dîa, y me dice el motivo

cuando no haya tanto estrêpito aquî.

----Y dônde puedo encontrar un cuarto para pasar el tiempo que me quedo y

en Apragôpolis?

----En la zona de Omonia, allî todo es mâs barato y mâs placentero.

----Gracias!!, y entonces regresarê mañana.


      Mâs ademâs de este recuerdo de Sabinsqui sucede simultâneamente otra

cosa: Circe entêrase por Casandra de que Pilaris estaba en el lûdico con los y

arilos del Taxus.

---Te agradezco la informaciôn, mas yo no conozco a esa Pilaris---dice Circe.

---Ya sê que la desconoces, pero te lo dije porque ambas dominan el mismo y

oficio---dice Casandra.

---Y tû crees que sôlo por eso harîamos una buena amistad?

---Amistad es una palabra que en este sistema no existe, si acaso relaciôn, en-

lace, o algo parecido.

----Y por quê un juego, no es eso para aburridos?

----Se nota que acabas de llegar a este sistema.

----Menos que jugar lo que deseo es comer.

----Ya te dije que aquî no hay horario de comida; que hay êsta todo el dîa.

----Sî que me lo dijiste, pero dônde estâ que no la veo?

----Cômo que no la ves, si estâ delante de ti, frente a tus ojos. Concentraciôn

solamente, sôlo eso. Concêntrate y ya verâs!!

----Quê, que la comida aparece por concentraciôn?

----Recuerda que aquî hay preguntas que no tienen respuesta: no lo olvides.





      

 















      


       

Dienstag, 14. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1017)

     Diana eyectaba su redondez primordial. Con tal circularidad imponîase en

la noche sin ningûn tipo de violencia, lo que traduce que  (totalmente) exenta 

de lo coactivo, Temîganes de Alejandrîa la contemplaba desde el portalôn de

la Kosmona, y en el tempestivo momento en que su lumbre iluminaba a la y

puerta de la instituciôn completa, lo que dêbese (ostensiblemente) a la exacta

posiciôn que tenîa. La contemplaciôn engendrôle un estado de jovialidad ab-

soluta; y con êste, aunque su duraciôn sea efîmera, la posibilidad de lo recor-

dativo no quedaba descartada, por lo que entonces no es de extrañar que la y

reminiscencia entrara en funciôn, en actividad conspicua trayendo del imbo-

rrable pasado una sûmula de cosas que terminarîan o por dejar deleite o el y

pertinente rechazo, fuesen ya en hileras revelando un orden que por pedazos

destacando un caos. Mas habrîa que decir que sucediô una cosa de las que y

apellîdanse inesperadas: Konfuza apareciô y el recuerdo se fastidiô.

----Y quê hace usted por aquî, Konfuza, y en horas de la nocturna?

----Temîganes, es que vengo a ver a Kosmos para hablar con êl de un asunto

delicado.

----Pero si es delicado pudiera esperar a mañana, que urgente no ha dicho us-

ted.

----Sepa usted, Temîganes, que para mî lo delicado resulta urgente.

----Nunca oî una cosa como êsa, mas si usted lo dice..

----Y se lo repetirîa, mas no es necesario. Y dîgame: dônde puedo encontrar

a Kosmos?

----Venga conmigo, que la llevo a la mesa redonda.


     Non plus ultra de siete minutos, y tiempo que entretûvose Konfuza en di-

rigir su mirada a la parte interior de la Kosmona que quedâbale (al)cance de 

sus ôculos, aparece Kosmos tan silenciosamente, que Konfuza tuvo que lle- 

varse sus manos al pecho por el susto recibido, a lo que seguido dijo:

----Nunca pensê que fueras tan delicado con tu caminar.

----Delicado?, mire usted mis pies y sabrâ el porquê de no sentirme llegar.

----Ah, Kosmos, en que no llevas calzado, eso.

----Êsa es la res, Konfuza, êsa!!

----La quê?

----Olvîdese de la cosa que no es cosa para su consumo. Y barrûnteme: cuâl

es el motivo de su presencia a estas horas de la nocturna?

----Es que mira, Kosmos, mi amiga la signora Lacrusea estuvo en la tarde en

el templo de Jano Quirino, y por el flamen se enterô que tû en tu novela le y

diste muerte a mi guacamayo polîcromo...

----Câspita!!, y sôlo por eso es que usted ha venido a verme?

----Cômo no si el guacamayo para mî tiene una gran importancia.

----Pero, Konfuza, trâtase sôlo de un sucumbimiento literal, lo que nada per-

judica a la salud del guacamayo.

----A la de êl no, mas a la mîa sî, y sabes por quê?, porque con tan sôlo pen-

sar en que algûn dîa debe morir, me pongo muy nerviosa.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que parêceme que

es usted extremadamente sensible.

----Y no te equivocas en lo que dices, asî soy yo.

----Siendo lo que es ya no llegarâ a ser lo que deberîa ser.

----Mira que tû dices cosas complicadas.

----Ha descubierto usted el agua tibia.

----Eureka, quê viva Pîndaro!!---afirma el didâscalos filosôfico de lejos.

----Quê, quê ha dicho tu amigo desde allî?---indaga Konfuza.

----Una comunicaciôn normal entre los contertulios, tîpica, habitual y de

cada dîa---responde Kosmos.

----Buenos oîdos que tienen los contertulios!

----Conditio sine qua non!!

----Vas a dejar (de)cirme cosas raras, extrañas a mi escucha?

----Age para mî mismo, eso!!

----Kosmos, ni tû ni los contertulios duermen?

----Y acaso no estâ usted tambiên despierta?

----Quê bien que te defiendes!!

----Y quiên mejor que yo para defenderme a mî mismo?

----Eso es cierto, cada cual es su mejor defensor.

----Y regresando al guacamayo, quê tal estâ, cômo le va?

----Cada vez mâs viejo, y como tal con los achaques de la senectud.

----Y quê barrûntame del mûsico del crôtalo?

----Antîmaco de Ocamitan ya casi que ni toca el instrumento desde que y

tiene sordera el guacamayo polîcromo; de vez en cuando discute con Gaye

Macinas por dos razones sobre todo: o por tedio o por celos.

----Celos?, de quê tipo, especie o categorîa?

----Sencillamente por resonancias del pasado, por eso.

----Resonancias del pasado, una perîstasis interesante serîa.

----Interesante si acaso para ti, no para mî.

----Y para nosotros para hacer mâs floridos los discursos. Resonancia, en y

general, palabra conspicua entre los contertulios.

----Floridos los discursos?, bueno, si tû lo dices. Como que los discursos y

para ustedes son como jardines, no?

----No estâ mal su pregunta, Konfuza, revela una traslaciôn o un recurso re-

tôrico.

----Yo de eso no sê nada.

----No dirêle que entonces sabe algo.

----No me lo dirâs y me lo dices?

----Y risas de Kosmos.

----Bueno, sabes quê?, que ya creo que me retiro, ademâs de que me siento y

cansada, porque a estas horas jamâs hablo mucho, si es que hablo algo.

----La costumbre es la madre de todos los vicios!!

----Te puedo pedir algo antes de irme?

----Amplifique la peticiôn, amplifîquela!!

----Que no me maltrates demasiado al guacamayo en tu novela.

----Maltratarlo?, si estâ a salvo en el otro sistema, y como tal nada expuesto a

la mano que no bien trata.

----Entonces ya no me pondrîa tan nerviosa. Gracias!!

----No tiene que darme las gracias, que ya yo las tengo.

----Cômo?

----Y retorno de la risa de Kosmos.


     Ida Konfuza, el tîo de Kosmos acêrcase a Kosmos y pregûntale:


----Tû crees que esta Konfuza estê bien de su testa?

----Y quê hâcete creer que estâ mal?

----Cômo que quê?, que venga a esta hora a hablar contigo sobre lo que y

hablô: del guacamayo en tu novela.

----Con tan sôlo ese baremo no pudiêrase definir si mal o bien, con el que

define a partir de actitudes determinadas, lo que viene siendo como conven-

cionalismos estructurados para ciertos fines o propôsitos.

----Ex praecognitis et...

----Deja deja, câllatelo, que no siempre es el mismo el tiro de la pelota, aun

teniendo el tiro un conocido, un aceptado mecanismo de lanzamiento.

----El tiro de la pelota?

----"De lo que no puêdese hablar es mejor callar", y la pregunta es habla.

----No me digas, verdad?

----Êsa es la res, êsa!!




























































Mittwoch, 8. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1016)

     Finalizada la cena con Dido, y momento en que êsta mândale a decir con el

cibiosactes a Endimiôn, de que la comida preparada quedôle exquisita; de que

las masas de puerco tan suaves y jugosas abriêronle tanto el apetito, que la sû-

mula que ingiriô de êstas fue bastante crecidita, razôn por la cual sintiêrase su

estômago como nunca atiborrado y pesante, Kosmithôs quêdase en palacio en

funciôn de atender a Kôsmythos por peticiôn de Sunev, y Kosmos regresa a la

Kosmona concomitado por la lumbre de la Luna, luz con ese ampo de ôrdago

que mantiene a un madrugador con los ôculos por largo tiempo abiertos, pero

tambiên la que posibilita una contemplaciôn del estrigido de Minerva, en y el

caso de que êste hâyase posado en una rama cercana a la conductual horizon-

tal por donde transîtase con jovialidad y cordura, a pesar de los [beneficiosos

deslices cometidos ayer] divagamientos que fueron ex profeso y de los profe-

sorados cantos que pudiêronse oîr con determinada mesura.

     En lo que sucedîa este traslado de un punto a otro, y el que no durarîa mâs

de quince minutos, los contertulios dialogaban con la soltura habitual; discur-

saban exentos de una perîstasis concreta, y especîficamente sobre la partida a

la ciudad del ocio de Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta. De manera

general creîan, que la ida a Apragôpolis de êstos, la que allende ni fue planifi-

cada ni tampoco dicha, mâs estaba relacionada con algûn tipo de gestiôn y de

jaez mercantil, que debido a la demostraciôn de benevolencia hacia los ciuda-

danos de Apragôpolis, que a la postre y al cabo en ninguno de los dos prepon-

dera el factor filantrôpico, el de enlaces sofisticados y apremiante moralismo,

moral-ismo.

     Pero a pesar de la ausencia de perîstasis, del hilo conductor que permite y

una organizaciôn de elementos descriptivos, entre otros, el didâscalos filosô-

fico sacaba de la coralinidad un tema por exigencias de su pensar. Veîase en

la necesidad de satisfacer a êste a todo trance, de darle lo tanto que no remi-

te en su cantidad a un docto con destacado empollamiento de una materia y

apellidada triunfal, mas sobre otras con mâs frialdad en el invierno concien-

cial de una testa, y que, ademâs, embrisa la ventisca, o de Diciembre la ade-

cuada sopladura que corta inexorablemente como filo de cuchillo. Quedaba

con el convencimiento de que el tema no dejarîalo saber, porque como tema

pudiera quedar expuesto a refutaciones no tan refutantes, algo que a otra co-

sa no dêbese, que a la parvedad sostenida de enfocamientos deleznables, de

endebles predicados que cumula una esquina como si fuesen pelotas, sobre-

saliente paradigma de que un lûdico siempre tiene vigencia.

----Pero, didâscalos, usted de sûbito se ha apartado del diâlogo, y al parecer

con el objetivo de ponerse a pensar.

----Asonis, êse es siempre el objetivo de los que piensan. Tendrîa que decir-

le quiênes son los pensantes?

---Si usted dice quiênes son los pensantes revelarâ a todo un completo colec-

tivo, êsa es la res, êsa!!---dice Kosmos.

----Como si estuviêsemos hablando de tî y seguido asomas corona---dice el

didâscalos filosôfico.

----Bâstame con que piênsenme y olvîdense de pensar en mî, de uno de los

pensantes.

----Necesitaste tanto tiempo para resolver lo del problema familiar?

----Es que Endimiôn, el nuevo cocinero oriundo de Kapia, preparô unas ma-

sas de puerco mirîficas, y mi madre nos invitô a comer a Kosmithôs y a mî.

----Sôlo masas de puerco en una cena de palacio?

----Câspita!!, claro que no, mas las masas fueron lo mâs relevante para mî y

del resto de lo que habîa.

----Te barrunto que hay una novedad.

----Amplifîquela, didâscalos, amplifîquela!!

----Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta se fueron a la ciudad del ocio.

----Algo tendrân que hacer, que tal dûo no muêvese por gusto.

----Y tû crees correcto que se hayan ido sin informarnos que se iban?

----Asonis, no empolle rescoldo, deje que las cosas sucedan----responde Kos-

mos que agrega: ha de ser lo que ha sido, y siendo es lo que fue.

----Eureka!!, estâs en sintonîa---dice el didâscalos filosôfico.

----Ah, entonces tû lo crees correcto, no?---pregunta Asonis.

----Mâs que de correcto o incorrecto, de lo que trâtase es de un hecho indele-

ble---responde Kosmos.

----Ademâs que irrepetible, porque siendo es lo que fue; una otra vez de la y

misma manera es imposible---dice el didâscalos filosôfico.

----Se toca el punto aquî, o el meollo de la cosa, de que una vez que una co-

sa suceda por el mismo hecho de suceder...

----Temîganes, antes de seguir tenga en cuenta que hace usted un excurso.

----Kosmos, y cuântos excursos aquî no se hacen?

----No he dicho que no hâganse, cômo decirlo si yo soy el primero que los

hace?

----Es que, Temîganes, a estas alturas de la noche hacer excursos no me pa-

rece conveniente, 

----Me ha captado usted bien, didâscalos----dice Kosmos.

----Quid multa?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Siempre que se diga lo conveniente, lo apropiado, lo tempestivo, lo que y 

con trazos subraya a la oraciôn, el decir es basto---dice Kosmos.

----Siempre que se diga y, de acuerdo al que escucha, que pudiera inclinarse

por la perfecciôn semântica...

----Nihil est ab omni parte beatum!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Agradecido sempiternamente por la interrupciôn---dice el didâscalos filo-

sôfico.

----Horribili dictu!!---afirma Kosmos.

----Horribili?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Asî es de decir por decirlo un decir horaciano.

----Y precisamente por decirlo ese decir no es que no serîa horrible?

----Cenutrio, piêrdese usted en una realidad con jaleo---acentûa Kosmos.

----Y no con fiesta, Kosmos?

----Câspita!!, y acaso el jaleo no pertenece o forma parte de la fiesta?

----Y eso que a estas horas de la noche hacer excurso no es conveniente.

----Eureka, Temîganes, por recordarme mis propias palabras---dice el di-

dâscalos filosôfico.

----No es excurso como tal, sino que una consecuencia a partir de una se-

cuencia que no llega, in casu, a veinticuatro minutos---clara Kosmos.

----De una secuencia que no llega a veinticuatro minutos, quê es eso?

----Habra escucha, Temîganes. La divisiôn de una imago antes que su y

complitud engendre seducciôn o rechazo, impacto o desdên, desprecio o y

atracciôn, convencimiento o dudas, deleite o tedio, resonancia o no, etc..

----Te quedô pimpante la amplificada dilucidaciôn!!

----Pimpante es una cosa; otra, que usted hâyala entendido: entendiôla?

----Ya me da igual a estas horas entender que no. Me voy a contemplar y

la Luna.

----Ya su lumbre concomitôme al venir para acâ---dice Kosmos.

----Temîganes, dele de mi parte saludos a Diana---dice el didâscalos filosô-

fico.

----Saludos a la hermana de Febo? Ya verê si no me dispara sus flechas.

----Y risas del didâscalos y de Kosmos.



 













 





 









 























 




  






Montag, 6. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1015)

          (tres horas antes al horario del crepûsculo)


       Daba calaña de intranquilidad, de un moverse de un lado a otro incesante-

mente, por lo que pudiera pensar cualquiera de los tripulantes que esperaban y

para abordar el navîo, que dentro de êl habîa una tremenda turbaciôn, pero co-

mo saben los mâs doctos de una determinada materia, la diferencia que existe

entre pensar una cosa y dar con el motivo concreto del suceder de una cosa es

de facto tremendîsima, diferencia que, como tal, pudiera conducir a lo contin-

gente, de que por lo mismo que piênsase el agente que piensa no ha pensado y

bien, y que tan sôlo lo que piensa es algo asî como un acicate que satisface li-

mitadamente el deseo de tener algo siempre en el pensar a posteriori de la mi-

rada dirigida hacia un objetivo posible. Pero el caso es, que la eyectada mues-

tra de intranquilidad del controlador peonio mâs tenîa que ver con el haber sa-

bido de que vendrîa un emperador dos minutos antes de que el navîo alzara el

âncora y emprendiera su viaje hacia Apragôpolis, que con especîficamente un

problema interior de alguna clase o de algûn jaez. Comprensible queda, que y

dos minutos antes por razones de seguridad, de la que allende ocupâbase a ca-

balidad un pretoriano con excelsa disciplina y con especioso uniforme. Habrîa

que decir, que el emperador susodicho llevarîa una orquesta a la ciudad apellî-

dada del ocio, la que dadivôle un senador de gran prestigio, y de madera de al-

ta calidad, y la que traerîase al puerto en una carroza de tamaño medio cargada

por unos esclavos de Egipto, los que por su musculatura pudiesen tener paran-

gôn con los atletas olîmpicos, que si no con Hombre.

     Al llegar la carroza, instante para disfrutar de toda una demostraciôn lujosa,

y por la misma el motivo de que los tripulantes no pudiesen eludir una en con-

junto abertura de boca, a la que siguieron comentarios con un tono bajito, y no

debiêndose êste a otra cosa que a la sensatez que deberîase tener a la hora de 

amplificar palabras que pudieran intrepretarse de disîmiles maneras, porque no

todos los oîdos captan lo mismo ni todas las lenguas pronuncian una misma pa-

labra con la menester brillantez fonêtica que de facto merece, que le es indefec-

tible para una valoraciôn mejor de la calidad con que un hablante se expresa y

con su propia lengua, la madre por antonomasia de los triunfos o fracasos y en

el campo de la comunicaciôn, el controlador peonio pide a los tripulantes en fi-

la, que por favor dirimieran êsta para que la carroza pudiera seguir avanzando

hasta el lugar preciso, y desde el cual resultarîa mâs râpido el traslado de la or-

questa al navîo por haber una distancia corta---si mâs larga traerîa como conse-

cuencia la dilaciôn de la partida del navîo a la hora prevista, demora que harîa

sentir mal al emperador por carecer de una virtud pinacular: la paciencia. Y en

fin, que en lo que el controlodar peonio cumplîa con su trabajo, una voz, y a la

zaga, acopas pregûntale:

---Y quê es lo que estâ pasando aquî, que percibo algo de movimiento?

---Ah es usted, Kîntlico, y quê alivio!!, porque pensê que me iban a regañar o

a criticar mi trabajo---dice el controlador peonio.

---No entiendo el porquê de que usted haya dicho lo que acaba (de)cir.

---Porque usted tiene la voz muy anâloga a la del pretoriano que protege al em-

perador, que es guardia personal de êste.

---Un pretoriano, un emperador?, de quê usted habla, controlador peonio.

---Ve usted esa carroza?

---Claro que la veo, que no estâ muy lejos de nosotros.

---Bueno, la carroza pertenece a un emperador que llegarâ dos minutos antes y

de la salida a la mar del navîo, y el pretoriano, como acabo (de)cir, es su guar-

dia personal.

---Vaya privilegio para este navîo, que por lo que hasta ahora sê, nunca habîa

escuchado que un emperador viajase en este medio de transporte, a excepciôn

de Dido.

----Aunque asimismo Vologeso, mas cuando êste abordô el navîo, el controla-

dor de êste era Gaye Macinas.

----Gaye Macinas, el que tuvo como concubina a Konfuza?

----Tal êl y, por ser êl mismo, no otro.

----Esto que acaba de soltar pudiera ser una perîstasis para los contertulios.

----Cômo, le parece a usted muy complicado lo que dije?

----Complicaciôn no por lo que dijo, sino por la forma (de)cirlo, de cômo lo y

dijo.

----Si usted lo dice, que ha estado mâs cerca de los contertulios.

----Y dîgame, controlador: de dônde es el emperador?

----De Cremona. Sabe usted, ha sabido que Bedriaco estâ entre Cremona y Ve-

cona?

----Si no lo he olvidado, es la primera vez que lo escucho. Lo que sî sê, es que

Bedriaco era una ciudad fortificada, y que Vologeso le quitô la fortificaciôn.

----Es que Vologeso fue un pacîfico y un confiado, por eso le pasô lo que le y

pasô, pero bueno, ya eso es historia. Kîntlico, y va usted al estrecho de Espa-

ña?

----No!!, vamos a la ciudad del ocio.

----Vamos?

----Sî!, es que Tublides estâ a retaguardia porque se toma unos tragos antes de

abordar el navîo.

----Y quê va a hacer a la ciudad del ocio?

----Voy a ver a Sarambo, que conoce ya unas cuantas gentes, que necesitamos

vender unas cuantas cosas.

----O sea, que el viaje no es vacacional sino que mâs bien de negocio, no?

----Asî mismo!!

----Discûlpeme que ahora tenga que dejarlo, mas le deseo que le vaya bien con

el negocio. Ah, y una cosa: no vaya al camarote siete sino al seis--- dice el con-

trolador peonio, a la vez que dêjale caer la llave en el bolsillo del camarote su-

sodicho sin que diêrase cuenta Kîntlico.

----De acuerdo, controlador, eso harê!! Y hasta la prôxima.



































 



   

Freitag, 3. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1014)

     Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta abordan el navîo en pleno hora-

rio de crepûsculo.  Haciêndole caso al controlador peonio, quien dejôles saber

que mejor hicieran el viaje no en el siete, sino en el camarote con la numeral y

seis, aunque sin clarar el porquê de lo que les habîa dicho, explicitarlo sin nin-

gûn tipo de metaforizaciôn para una comprensiôn mâs fâcil, para que la poten-

cia que procesa no encontrase ôbice o tuviera la necesidad de duplicar su cora-

lino mecanismo, ambos suntuosos compinches dieron calaña sûbita de una ex-

celente obediencia, algo muy tîpico o caracterîstico de las criaturas disciplina-

das. Seguido al correspondiente tiempo que necesîtase, el que en dependencia

de la ubicaciôn que tenga la habitaciôn de barco define su lîmite, ocûpase con

cierta pachorra Kîntlico de abrir la puerta, lo que traduce ostensiblemente que

era êl el que tenîa la llave. Empero si por algo queda pensativo Tublides es no

por otra cosa que por la siguiente pregunta que êl mismo hîzose: en quê exac-

to momento diole la llave el controlador peonio a Kîntlico?, pregunta hecha y

ya estando ambos dentro del camarote. Como tal y siendo una pregunta total-

mente de jaez efîmero, o sea, que por carecer de cierta relevancia su duraciôn

es corta, Tublides cêleramente la olvida y entrêgase a la actividad de estirar y

la sâbana de una colchoneta que estaba un tanto engurrada, como si el tafana-

rio de alguien hubiese sido puesto encima de ella por mâs de si no de diez de

veinte minutos, câlculo aproximado que cumple con la funciôn de satisfacer

ciertos deseos de encontrar una cantidad de algo donde sea, lo que hasta y un

punto determinado no estâ muy lejos de un vendedor y, en este caso, del Es-

trecho de España, mas que viaja a la ciudad del ocio, no a êste. Mas en cam-

bio, y razôn para querellarse, la colchoneta de Kîntlico no tenîa ninguna tela

que la cubriese, que tapârale algunas mâculas que sobresalîan como pirâmi-

des en Egipto, de lo que sigue que viose con el apremio de volver (a)brir la

puerta para dirigirse a hacer la pertinente reclamaciôn, aun desconociendo y

con quiên ir a exigirle que diêrale una sâbana para la denuda y no impoluta

colchoneta. Puesto ya en funciôn de lo anterior, y cumpliendo con el traba-

jo de ir puerta por puerta hasta hallar la que tiene el cartel denunciante y de

"lavanderîa", oye su nombre pronunciado por una voz que resûltabale cono-

cida, siendo êste el motivo de su rauda detenciôn en seco.

---Quê sorpresa encontrarlo a usted en el navîo, mas pense que usted ya es-

taba en su lugar de origen, en la Irlanda---dice Kîntlico de Kostâ.

---Si usted supiera, Kîntlico, que desde que abordê el navîo no me he baja-

do de êl.

---Y cuâl es la razôn de su permanencia?

---He pensado varias veces al respecto, y siempre doy con la imago del dîa

en que conocî a Meli en esta embarcaciôn, de la primera noche del mismo

dîa en la que tuvimos un disfrute tremendo, quedando de mâs que yo le ex-

plique el tipo de gozo que es....

----El gozo mayor para muchos, de ahî que cuando no se tiene quisiêranse

cortar las venas. Sabe usted?, a mî me parece que yo soy una excepciôn.

----Porque no tiene tal gozo y sus venas estân sin corte alguno?

----Ha entendido usted correctamente,

----Pero, Kîntlico, a pesar de lo que ya le dije de la imago con la que siem-

pre doy, han llegado a mis oîdos comentarios diversos, mas relacionados y

con el mismo asunto.

----Y cuâl asunto es êse?

----Que posiblemente el cocinero actual del navîo abandone el puesto por y

razones familiares, mejor dicho, por las que tienen que ver con lo taciturno:

melancolîa por la ausencia de sus seres queridos.

----Y cômo se entiende entonces que haya aceptado un trabajo como el que

hace, que precisamente lo aleja de los queridos seres por largo tiempo?

----Êsa misma pregunta me la (he)echo mâs de una vez.

----Y estâ usted seguro de que el puesto quedarâ para usted, de que no hay y

otro cocinero esperando y que usted no lo sabe?

----Con la permanencia en el navîo he tenido la posibilidad de hacer una pes-

quisa al respecto, por lo que le responderîa que no, que no hay otro cocinero,

ni en lista ni en nada.

----Y supo usted, y por la misma pesquisa, cuândo es que el cocinero se va?

----Es una ida abierta...

----Quê usted quiere decir con eso?, como si la ida tuviese puerta.

----Que puede ser en cualquier momento, y hasta en plena travesîa del navîo.

----Entonces es buen nadador?

----No, no es eso, sino usando un bote. Hay servicio de bote gratuito.

---Gratuito?, un adjetivo que cuasi ni se oye en este mundo, salvo que en muy

contadas ocasiones.

----Entonces se oye en tales ocasiones que contadas son, no?

----Asî es, y asî son: contadas.

----A dîgame, Kîntlico: sabe usted si ya Kosmos tiene los tres zarcillos?

----Sî, ya los tiene; y entregados por el magister equitum.

----A êste se los di yo para que se los diera a Kosmos.

----Y otra pregunta: pasea usted por el navîo?

----No paseo, sino que iba en busca de una sâbana para mi colchoneta.

----Mire usted quê casualidad..

----Por quê casualidad?

----Porque tengo un buen amigo en la lavanderîa, asî que podrâ tener todas y

las sâbanas que usted quiera.

----No necesito mâs de una, con una me basta, ya que duermo con ropas.

----Pues tendrâ una sin ningûn tipo de problema.

----Muy bien!! Y, alguna otra pregunta?

----En cuâl camarote estâ y si solo?

----En el seis y acompañado por Tublides de Malamonta.

----Y por quê entonces, y si hay dos colchonetas, una sola sâbana?

----Porque la colchoneta de êl ya la tiene.

----Eso es raro que pase en el navîo: una sî y otra no; pero igual, estâ pasan-

do.

----Hay un hecho que confirma que estâ pasando algo: la ausencia de una sâ-

bana.

----Pasa el hecho!! Y venga conmigo, para acabar con la ausencia.

----Gracias por llevarme a la lavanderîa, que estaba perdido.

----De nada!!, que yo sê que este navîo es como un laberinto, por eso no de-

be faltar la brûjula; no le pregunto si usted la tiene, porque serîa una pregun-

ta tonta, o que estarîa de mâs.

----Me parece muy lôgico, porque si no no me perderîa: al no tener la brûju-

la no hallo la lavanderîa.

----Eso, Kîntlico, eso!!

----Y dîgame: quê pasa con el camarote con la numeral siete?, que el controla-

dor peonio me dijo que mejor viajara en el que estoy, que viajâramos en el y

que estamos.

----Eso no lo sê, pero si el controlador peonio se lo dijo, se lo dijo por algo, y

no por gusto.

----Por gusto en decirlo?

----No, porque no es en vano, por lo que no es por gusto.

----Entiendo, entiendo.

----En fin, vamos a la lavanderîa.

----De acuerdo, vamos!!


      Ya frente a la puerta que tenîa un cartel que decîa "lavanderîa", la que ade-

mâs estaba pintada de un color diferente a las demâs de todo el navîo, y de to-

tos los camarotes, tanto Kîntlico como el cocinero de Irlanda son visuales tes-

tigos de la mala jeta que puso un pretoriano al verlos muy cerca de êl, debiên-

dose el porquê a una situaciôn muy especial: un emperador estaba adentro del

lugar donde lâvanse las ropas en busca de la adecuada tela para cubrir una pre-

ciosa orquesta que habîale dadivado un senador de gran prestigio, y con el ob-

jetivo concreto de protegerla de la sal que quedaba en el aire, y proveniente de

las olas que chocaban cara a cara con el navîo.

---Cômo que un emperador dentro de una lavanderîa?, eso nunca lo habîa por

nadie escuchado---pregunta el cocinero de Irlanda.

---Pues ya lo ha oîdo por primera vez, asî que quêdese tranquilo donde estâ us-

ted para que no se busque problema---advierte el pretoriano.

---Buscarme problema?, mire guardia, yo sôlo he venido a buscar una sâbana,

nada mâs, y para este señor que me acompaña que la necesita para vestir y su

colchoneta.

---De momento eso es imposible, por lo que mejor me parece que deben retor-

nar a sus camarotes, o si lo prefieren vâyanse a dar una vuelta por el navîo.

 

    Kîntlico de Kostâ, y en lo que sucedîa este hecho verbal, atisbaba de arriba

(a)bajo al pretoriano. Esta observaciôn permitiôle descubrir, que del pantalôn

de uniforme de êste salîa un pedazo de madera que tenîa grabado el nûmero y

siete, por lo que sin dilaciôn supo la numeral del camarote donde estaba el su-

sodicho emperador, porque de ese pedazo de madera cuelga la llave sujetada

por una argolla. Asî entonces, y ya detectado esto, dîcele al cocinero de Irlan-

da:

----Vâmonos a dar una vuelta y regresamos mâs tarde, que de todas maneras

aûn no tengo sueño.


     Diez minutos despuês, y en la proa del navîo, desde donde podîase divisar

la orquesta, barrûntale Kîntlico al cocinero de Irlanda:

---Ya sê cuâl es la cosa con el camarote con la numeral siete.

---Cômo que la sabe si no la sabîa?, ni yo tampoco?

---En tal camarote viaje ese emperador.

---Que en el camarote con la numeral siete viaja un emperador?, cômo es eso,

cômo lo sabe?

---Mira esto.

---Sî, es la llave del camarote, y?

---Todas las llaves de los camarotes cuelgan de la misma madera, no?

---Asî es, todas sin excepciôn de ninguna.

---Bueno, del pantalôn del pretoriano salîa un trozo de madera con el nûme-

ro siete.

---Pero, Kîntlico, no pudiera ser el camarote donde estâ el pretoriano?

---No!!, y sabes por quê?

---Por quê?

---Porque el pretoriano es guardia personal de un emperador; el que lo cuida 

y ocûpase de abrir y cerrar la puerta con vista a la seguridad.

---Eso no lo sabîa, me ha dejado usted con la boca abierta.

---Pues ciêrrela, que se podrîa ahogar con la sal que estâ en el aire.

---Seguro que usted no va a poder dormir.

---Y por quê no?

---Porque los emperadores formam buen relajo de noche, segûn he oîdo.

---Sôlo de noche?, quê va!!, lo forman todo el dîa, asî que usted ha escucha-

do poco.

----Kîntlico, y cuândo regresamos por la sâbana?

----En una hora.

----Y quê hacemos mientras tanto?

----Irnos a tomar unos tragos. Hay alcohol en el navîo, no?

----Vaya pregunta, si alcohol es lo que sobra. Mâs mareos hay por el alcohol

que por la marea---dice el cocinero de Irlanda y rîe.

----Cocinero, y en cuâl camarote estâ usted?

----En el catorce!! Y, Kîntlico, quê van a hacer a la ciudad del ocio?

----Te recuerdas de Sarambo, el tendero expulsado de Bedriaco?

----Claro que me acuerdo y?

----Vamos en funciôn de negocios de venta, porque Sarambo, como tabernero,

conoce a unas cuantas gentes.

----Entiendo. Bueno, vamos por los tragos?

----Sî, claro, vamos.


















































 










































 







   

  

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...