Donnerstag, 2. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1013)

     Aguijada sentirîase Dido, mas (sôlo) en el caso de que Kosmos diêrale basto

barrunte de lo que sucede en El bullicio en el silencio, de lo contrario no por la

siguiente razôn: la de no enterarse del cômo transpôrtase una sustancia del pre-

sente al pasado con un ligero cambio, y que hasta cierto punto favorêcela en al-

go por darle la posibilidad de entrar en rol ampliativo, lo que traduce que la re-

presentaciôn que juega puêdese alongarse por el magîn del artîfice, mas que no

quiere decir que por alargarse pierda un porciento de su identidad. Al respecto

amplifica Kosmos, que Sabinsqui es un factor esencial de enlace, de conexiôn,

aunque asimismo ocûpase de hilvanar, o por lo menos lo intenta, una gran can-

tidad de reminiscencias tanto de êl mismo como de los demâs participantes en

el lûdico con los arilos del Taxus, recuerdos que van apareciendo desorganiza-

dos debido al no saberse el resultado que va a salir a raîz de la ûltima tirada de 

los arilos susodichos; y del que depende, por la sûmula de las disîmiles nume-

rales que conducen a un igual a, el tipo de reminiscencia que aparece, que y a

puesto sale sustentando los diâlogos; tambiên es un personaje que clara causa

de trasfondo, lo que mantenîase solapado por razones bien especîficas, que si

no que repasadas, que si no fuera asî quê espacio quedarîa para atiborrarlo de 

los dadores cupulativos que proporciona el efecto, empero que posible en otra 

dimensiôn del tiempo mediante. Pero quiero acentuar, destaca Kosmos, que y

la causa de transfondo es la de Sabinsqui, la que no debe confundirse con cau-

sa sui taxativamente, porque esto implicarîa un develamiento mâs coralino no

manipulable, un esfuerzo por dilucidar lo que en sî no menestera explicaciôn

por ser como es, y que nada tiene que ver con una actitud determinada, un ac-

to compulsivo o una pericia reforzada; simplemente es lo que tiene que ser y,

siendo, ya no harîale falta llegar a ser. Yo terminarîa, por ora, amplificando y

un verso que alude a lo engendrativo: una simiente dorada ha sembrâdose y

en un arriate.

    Kosmithôs, allende de ya estar con un cosiato mareo acarreado por las co-

pitas de conditum paradoxum, escuchaba lo anterior con destacado asombro;

creyô que su padre sî que estaba completamente ebrio, empero asimismo que

su abuela estaba mâs borracha que su padre por la atenciôn que prestôle a ês-

te sin detenciôn ninguna, como si lo que estaba oyendo careciera de alguna y

complejidad, fuese facilîsimo de entender, como si el discurso tratârase de ro-

sas sostenidas por un tallo en un jardîn cualquiera, cuando en realidad es todi-

to lo contrario: una verborrea que ni tiene tallo ni flor, mucho menos hojas y

para que brinque un sapo.

---Que verdaderamente que me aguijaste, Kosmos, con tu basta informaciôn,

y sabes una cosa?, Sabinsqui me da pensar, y tû sabes por quê---dice Dido.

---En realidad no lo sê, mas si te da pensar piensa.

---No te creo que no lo sepas, pero si lo quieres negar niêgalo.

---Pues yo me quedê como las burbujas que arrastra la marea: sin fijeza y de

niungûn tipo---deja saber Kosmithôs.

---Ten cuidado con el conditum, que si reciente saliste de una borrachera ora

podrîas entrar en otra, a pesar de que la copa que tienes es pequeña---dice Di-

do.

---Mira para acâ, que aûn puedo unir dos dedos sin fallo alguno--dice Kosmi-

thôs ofreciendo una demostraciôn.

---Dije podrîas, no que estâs borracho---acentûa Dido.

---Mâs hipotêtico que têtrico, que por indicativo presente te dê oscuridad.

---Cômo, que tû has dicho?

---Kosmithôs, aûn no conoces a tu padre?---pregunta Dido.

---Y tû sî lo conoces?, difîcil de captar---dice Kosmithôs.

---Por eso mismo pregûntole poco, porque la respuesta serâ complicada.

---Câspita!! y quê tiene que ver la captaciôn con el conocer?--pregunta Kos- 

mos.

---No respondo porque responderîa fâcil---responde Kosmithôs.

---Estâs en juego por antonomasia semântico!!---afirma Kosmos y rîe.

---Quê si no ya pegada tu metodologîa?

---Y siempre vigente en la Kosmona, no?---pregunta Dido.

---Quê serîa de la no vigencia en la Kosmona de tal metodologîa?

---Kosmos, que la Kosmona ya no existiera.

---La respuesta exacta, justa, precisa!!

---Y, Sabinsqui, tambiên juega?

---Como que sigues pensando, no?

---Ya te dije que, Sabinsqui, me daba pensar.

---Câspita!!, que ya de êl no se habla.

---Mas queda su resonancia!!

---Resonancia si ya no se habla de êl, cômo?---pregunta Kosmithôs.

---Kosmithôs, piensa mejor cômo formular la pregunta---dice Dido.

---Quê, pensar yo?, a mi no me gusta eso, por eso, por lo mismo pienso na-

da.

---Ya te advirtiô tu abuela sobre las copitas de conditum---dice Kosmos.

---Quê, debo volver a demostrar que puedo unir sin fallo los dos dedos?

---Deja, Kosmithôs, deja, no demuestres nada---dice Dido.

---Y cuândo estâ la cena, que estoy famêlico, por lo que me apremîan las

masas de puerco?---indaga Kosmithôs.

---Ya debe estar el cibioscates poniendo la mesa, asî que vâmonos para allâ,

cambiêmonos de lugar---dice Dido.

---Mutatis mutandis!!, in casu el lugar---colofona Kosmos.








































  




   

 

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...