Freitag, 24. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1023)

    Quedôse raudo dormido el cocinero de Irlanda, pero mâs por las copas com-

partidas con Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta en el camarote de ês-

tos, que por el garbo de alguna deidad onîrica con mayûscula autoridad en un

juicio. Como creyô que en la madrugada alguien pudiera estar despierto, igual

si por vigilia que por cuestiones de costumbre de vivir mâs en la noche que en

el dîa, y de hacerlo con un determinado ritmo, previo a meterse en la cama pa-

sôle el cerrojo doble a la puerta, algo que serîa dador de relativa seguridad, pe-

ro aun asî garante de un porciento de ella, de su posible en alguna cantidad en

momento de Luna. Mas lo que si jamâs imaginô, no ocupô sitio en su testa ni

procesô su conciencia, y por una razôn concreta, la que no es otra que por ha-

berla recientemente conocido, es que la etera de Masalia, con la que conversô

brevemente en la parte izquierda del navîo, fuese la que lo sacara sûbito de la

cama a raîz de unos cuantos golpecitos en la puerta del camarote.

---Vaya, como que esto sî que puede considerarse una sorpresa, aunque dirîa

mejor que es una sorpresa pura, y la que como tal por estos tiempos cuasi que

ni existe---dice el cocinero inmediatamente a la abertura de la puerta.

---No sê quê decir, no sê si pedirle disculpas o justificar mi presencia con con-

vincentes palabras, que si no con seductoras, mas quisiera dejarle saber una y

cosa, y es que yo no acostumbro a tocar en las puertas tan tarde en la noche, y

que si lo hice dêbese (a)lgo que estâ fuera de mi control, totalmente incontro-

lable.

---Yo te dirîa que a mî no me interesan las explicaciones ni las justificaciones,

asî que si has venido para pasar, y no sôlo para quedarte frente a la puerta pa-

rada, hacerlo sin permiso alguno puedes.

----No serâ que la curiosidad por saber el porquê de que usted considera su y

oficio como su identidad haya dejado en mî una resonancia?

----No es imposible; pero, y como ya te dije, no me interesan las explicacio-

nes. Y entonces, pasas o te quedas donde estâs?

----Es que me da pena, se me pone la cara roja. Puede usted agarrarme la ma-

no y darme un empujôn hacia dentro?

---Primera vez que escucho algo como eso, pero si es lo que quieres, a ver, y

dame la mano.

---Gracias por el empujôn!!, ya se me quitô la pena, ya no la tengo.

---Las penas pasan râpido cuando no son verdaderas penas.

---Y acaso hay falsas penas?

----Muchacha, que esto no es una escuela de filosofîa, sino un camarote. Y di-

me: cômo supiste en cuâl camarote yo estaba?

----Por el pretoriano, que tiene una lista con el nombre de todos los tripulantes

que estân en el navîo, y con el nûmero de camarote donde estân.

----Yo no creo que el pretoriano te haya mostrado la lista, sino que tû leiste la

lista que tiene el pretoriano, no?

----Sî!!, asî es, pero de manera discreta y de reojo.

----Pero yo no te he dicho mi nombre, y, entonces, cômo lo sabes?

----Porque la lista dice: en el camarote 14, el cocinero.

---Esta lista me revela una cosa: que soy el ûnico cocinero entre los tripulantes

de este viaje. Pero aplaudo tu valor, porque si te hubiera visto el pretoriano o el

emperador te hubieras buscado tremendîsimo problema.

----Tiene usted razôn; pero le digo, porque espero que usted sea discreto, que y

no sôlo el emperador tuvo gozo con nosotras, sino que tambiên el pretoriano.

----Lo que me quieres decir es que por estar tanto uno como el otro festejando

con ustedes estaban entretenidos, y asî serîa mâs difîcil que concentraran su y

atenciôn en la susodicha lista?

----Entiende usted muy bien, cocinero, ademâs que râpido.

----Crecî entre chispas cêlticas y llamas druîdicas.

----Quê bonita expresiôn!!

----Gracias!! Sabes, y ya que estamos entrando en conversa, que no hace mucho

falleciô ahogada una novia que tuve y que tambiên era una etera de Masalia?

----Cômo voy a saber eso?, pero lo siento mucho. Y cômo se llamaba?

----Su nombre era Meli y con un tamaño igual que el tuyo, aunque no tan joven

como tû, y la conocî en este mismo navîo, y en los tiempos en que fui de esta y

embarcaciôn el cocinero.

----No serâ su destino conocer eteras de Masalia?

----Eso mismo me dijo un amigo mîo que viaja con nosotros en el camarote con

el nûmero 6.

----Entonces su amigo estâ al lado del camarote del emperador.

----Asî es, muy cerquita de êl, y por lo mismo si ronca el emperador mi amigo se

despierta.

----Quê ocurrencias que tiene usted, cocinero, me hace reîr. Pero dîgame: no cree

usted que pudiera ser al revês?

----Que si mi amigo roncara pudiera despertarse el emperador?

----Sî, eso es.

----Pero no sê si ronca mi amigo, como que tampoco si el emperador tiene lige-

ro sueño. En fin, que no importa.

----Y, cocinero, cuânto tiempo estuvo usted con Meli?

----El suficiente como para conocerla bien.

----Las eteras de Masalia se conocen râpido; no son muy complicadas.

----Pero son mujeres.

----Quê quiere decir concretamente con eso?

----Una tîpica pregunta femenina, pero que dejo sin respuesta para no causarte 

un malestar.

----Y su residencia actualmente dônde estâ, cocinero?

----Estarâ en Irlanda, pero estuvo en Bedriaco, donde trabajê como cocinero en 

la corte de Dido.

----No me diga que usted fue cocinero de tal corte, verdad?

----Como lo acabas de oîr.

----Y usted no cree que pierde demasiado por haberse ido de ella?

----Una pregunta muy lôgica, pero te digo que estando allî ya no podîa soportar-

lo.

----Y por quê no?

----Por los recuerdos de Meli, por eso.

----Eso puedo entenderlo, pero a su vez con el paso del tiempo todo pasa.

----Ya con esta edad que tengo el paso del tiempo me cuesta mâs aguantarlo.

----Respecto a tan inevitable paso le dirîa que yo, que me resalta juventud, no y

es que lo aguante con indiferencia, que aun mâs joven que usted me cuesta.

----Cuando tengas mâs edades lo entenderâs mejor.

----Cree usted que lo entenderîa mejor al tener mâs edades?

----Eso creo, clarîsimamente que lo creo.

----Cocinero, y no le gustarîa volver a ser el cocinero de este navîo?

----Hay una posibilidad, pero aûn debo esperar.

----Me parece que no ganarîa igual que en la corte de Dido, pero mejor que en

Irlanda, no?

----No te equivocas, estâs bien informada.

----Es que nosotras oîmos demasiado por el oficio que tenemos.

----El oficio de ustedes se parece al de un cochero: oye hablar a muchas gentes.

----Y se lo vuelco a repetir: vaya ocurrencia que usted tiene. Y mire, cocinero,

que ya me tengo que ir, porque el emperador cambia el programa y me tengo y

que levantar mâs temprano...

----No sê cuânto podrâs dormir, si ya casi estâ amaneciendo.

----Eso me lo deja a mî, que me conozco.

----Seguro que te conoces?

----Usted mismo no dijo que esto era un camarote, no una escuela de filosofîa?

----Buena memoria que tienes, sî!!, eso dije.

----Bueno, y entonces hasta otro momento, que si usted no me encuentra a mî 

yo lo encuentro a usted.

----De acuerdo, muchacha, de acuerdo. Y gracias por tu visita.

----De nada, cocinero, de nada!!





































































 









   

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