Diana eyectaba su redondez primordial. Con tal circularidad imponîase en
la noche sin ningûn tipo de violencia, lo que traduce que (totalmente) exenta
de lo coactivo, Temîganes de Alejandrîa la contemplaba desde el portalôn de
la Kosmona, y en el tempestivo momento en que su lumbre iluminaba a la y
puerta de la instituciôn completa, lo que dêbese (ostensiblemente) a la exacta
posiciôn que tenîa. La contemplaciôn engendrôle un estado de jovialidad ab-
soluta; y con êste, aunque su duraciôn sea efîmera, la posibilidad de lo recor-
dativo no quedaba descartada, por lo que entonces no es de extrañar que la y
reminiscencia entrara en funciôn, en actividad conspicua trayendo del imbo-
rrable pasado una sûmula de cosas que terminarîan o por dejar deleite o el y
pertinente rechazo, fuesen ya en hileras revelando un orden que por pedazos
destacando un caos. Mas habrîa que decir que sucediô una cosa de las que y
apellîdanse inesperadas: Konfuza apareciô y el recuerdo se fastidiô.
----Y quê hace usted por aquî, Konfuza, y en horas de la nocturna?
----Temîganes, es que vengo a ver a Kosmos para hablar con êl de un asunto
delicado.
----Pero si es delicado pudiera esperar a mañana, que urgente no ha dicho us-
ted.
----Sepa usted, Temîganes, que para mî lo delicado resulta urgente.
----Nunca oî una cosa como êsa, mas si usted lo dice..
----Y se lo repetirîa, mas no es necesario. Y dîgame: dônde puedo encontrar
a Kosmos?
----Venga conmigo, que la llevo a la mesa redonda.
Non plus ultra de siete minutos, y tiempo que entretûvose Konfuza en di-
rigir su mirada a la parte interior de la Kosmona que quedâbale (al)cance de
sus ôculos, aparece Kosmos tan silenciosamente, que Konfuza tuvo que lle-
varse sus manos al pecho por el susto recibido, a lo que seguido dijo:
----Nunca pensê que fueras tan delicado con tu caminar.
----Delicado?, mire usted mis pies y sabrâ el porquê de no sentirme llegar.
----Ah, Kosmos, en que no llevas calzado, eso.
----Êsa es la res, Konfuza, êsa!!
----La quê?
----Olvîdese de la cosa que no es cosa para su consumo. Y barrûnteme: cuâl
es el motivo de su presencia a estas horas de la nocturna?
----Es que mira, Kosmos, mi amiga la signora Lacrusea estuvo en la tarde en
el templo de Jano Quirino, y por el flamen se enterô que tû en tu novela le y
diste muerte a mi guacamayo polîcromo...
----Câspita!!, y sôlo por eso es que usted ha venido a verme?
----Cômo no si el guacamayo para mî tiene una gran importancia.
----Pero, Konfuza, trâtase sôlo de un sucumbimiento literal, lo que nada per-
judica a la salud del guacamayo.
----A la de êl no, mas a la mîa sî, y sabes por quê?, porque con tan sôlo pen-
sar en que algûn dîa debe morir, me pongo muy nerviosa.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que parêceme que
es usted extremadamente sensible.
----Y no te equivocas en lo que dices, asî soy yo.
----Siendo lo que es ya no llegarâ a ser lo que deberîa ser.
----Mira que tû dices cosas complicadas.
----Ha descubierto usted el agua tibia.
----Eureka, quê viva Pîndaro!!---afirma el didâscalos filosôfico de lejos.
----Quê, quê ha dicho tu amigo desde allî?---indaga Konfuza.
----Una comunicaciôn normal entre los contertulios, tîpica, habitual y de
cada dîa---responde Kosmos.
----Buenos oîdos que tienen los contertulios!
----Conditio sine qua non!!
----Vas a dejar (de)cirme cosas raras, extrañas a mi escucha?
----Age para mî mismo, eso!!
----Kosmos, ni tû ni los contertulios duermen?
----Y acaso no estâ usted tambiên despierta?
----Quê bien que te defiendes!!
----Y quiên mejor que yo para defenderme a mî mismo?
----Eso es cierto, cada cual es su mejor defensor.
----Y regresando al guacamayo, quê tal estâ, cômo le va?
----Cada vez mâs viejo, y como tal con los achaques de la senectud.
----Y quê barrûntame del mûsico del crôtalo?
----Antîmaco de Ocamitan ya casi que ni toca el instrumento desde que y
tiene sordera el guacamayo polîcromo; de vez en cuando discute con Gaye
Macinas por dos razones sobre todo: o por tedio o por celos.
----Celos?, de quê tipo, especie o categorîa?
----Sencillamente por resonancias del pasado, por eso.
----Resonancias del pasado, una perîstasis interesante serîa.
----Interesante si acaso para ti, no para mî.
----Y para nosotros para hacer mâs floridos los discursos. Resonancia, en y
general, palabra conspicua entre los contertulios.
----Floridos los discursos?, bueno, si tû lo dices. Como que los discursos y
para ustedes son como jardines, no?
----No estâ mal su pregunta, Konfuza, revela una traslaciôn o un recurso re-
tôrico.
----Yo de eso no sê nada.
----No dirêle que entonces sabe algo.
----No me lo dirâs y me lo dices?
----Y risas de Kosmos.
----Bueno, sabes quê?, que ya creo que me retiro, ademâs de que me siento y
cansada, porque a estas horas jamâs hablo mucho, si es que hablo algo.
----La costumbre es la madre de todos los vicios!!
----Te puedo pedir algo antes de irme?
----Amplifique la peticiôn, amplifîquela!!
----Que no me maltrates demasiado al guacamayo en tu novela.
----Maltratarlo?, si estâ a salvo en el otro sistema, y como tal nada expuesto a
la mano que no bien trata.
----Entonces ya no me pondrîa tan nerviosa. Gracias!!
----No tiene que darme las gracias, que ya yo las tengo.
----Cômo?
----Y retorno de la risa de Kosmos.
Ida Konfuza, el tîo de Kosmos acêrcase a Kosmos y pregûntale:
----Tû crees que esta Konfuza estê bien de su testa?
----Y quê hâcete creer que estâ mal?
----Cômo que quê?, que venga a esta hora a hablar contigo sobre lo que y
hablô: del guacamayo en tu novela.
----Con tan sôlo ese baremo no pudiêrase definir si mal o bien, con el que
define a partir de actitudes determinadas, lo que viene siendo como conven-
cionalismos estructurados para ciertos fines o propôsitos.
----Ex praecognitis et...
----Deja deja, câllatelo, que no siempre es el mismo el tiro de la pelota, aun
teniendo el tiro un conocido, un aceptado mecanismo de lanzamiento.
----El tiro de la pelota?
----"De lo que no puêdese hablar es mejor callar", y la pregunta es habla.
----No me digas, verdad?
----Êsa es la res, êsa!!
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