Ya estando el magister equitum en la explanada donde estaba el cuerpo sin
vida del escultor Kifisodoto, y concomitado por diez soldados bâtaros, el arûs-
pice acêrcasele para dejarle saber, que mâs o menos unas cinco horas antes del
amanecer, periodo de tiempo caracterizado por un mutismo repetido, habîa vis-
to al difunto paseando por el barrio de los Sigilarios, algo que resultaba del to-
do intempestivo, y razôn por la cual dejarîa a cualquiera que lo conociese con
un sûbito asombro, y precisamente por saberse que tal costumbre no era de êl
tîpica, mas que por ethôs sea la indefectible en muchitantos artistas.
----Yo le agradezco la informaciôn, mas que puedo hacer con ella?---pregunta
el magister equitum.
---Pensê, magister, que al estar usted aquî presente, mirando en busca de algo,
dirigiendo su mirada a la complitud de esta explanada, cualesquier cosas que
pudiera oîr...
---Disculpa que lo interrumpa, pero el poco tiempo que tengo es el justo para
encargarme de trasladar el cadâvar a palacio por mandato de Dido.
----Puedo entender, magister, puedo. Le deseo entonces un buen dîa, a pesar y
de lo nada agradable con lo que usted tiene que cumplir.
----Lo mismo para usted, arûspice, lo mismo.
Empero a pesar de la pregunta hecha por el magister, de que quê podîa ha-
cer con la informaciôn dada por el arûspice, ordenôle al mismo soldado bâtaro
de recorrido que hallô el cadâver, de que una vez que no viera al arûspice por
los derredores hiciera la correspondiente pesquisa, ya que al decir êste lo que
dijo tal vez en la explanada pudiera aparecer algo con alguna relevancia, deja-
dor de alguna pista que seguir, etc. Flagrante que seguido a esta orden verbali-
zô el soldado lo pertinente a decir; y tan inteligible, lo que deja calaña de la y
ausencia galimâtica como tambiên de la metafôrica, que un responso por cau-
sa de oscurantismo o de traslaciôn de momento era imposible de suceder, ale-
jado estaba de la lengua del magister equitum.
Non plus ultra de unos veinte minutos queda listo el cadâver para ser lle-
vado a palacio; asimismo fue el tiempo que necesitô el arûspice para llegar al
templo de Jano Quirino, y con el têlos especîfico de explicitarle al flamen lo
que estaba sucediendo como hecho reciente en Bedriaco, cuasi acabado de pa-
sar.
---Disculpe usted, flamen, que llegue tan temprano al templo, mas debo decir-
le algo.
---Son siempre bienvenidas las palabras en el templo, que sin ellas no tendrîa
trabajo aquî. A ver, pase y dîgame lo que debe decirme.
---El escultor Kifisodoto ha fallecido; fue encontrado muerto en una explana-
da cercana al barrio de los Sigilarios.
----Las cosas del Uno tienen un motivo que nosotros no alcanzamos a saber,
mas la muerte de una criatura siempre es lamentable. Y cuâl es la causa?
----Hasta el momento no la sabemos.
----No la sabemos?, y quiên mâs sabe de la muerte del escultor?
---El magister equitum, Dido, y si no contê mal diez soldados bâtaros, los que
ahora mismo llevan el cadâver a palacio.
----Y dîgame, arûspice, quê usted hacîa en la explanada?, que no es su lugar y
de trabajo.
----Porque fui a darle una informaciôn al magister.
----Informaciôn? Cuâl?
----Que en la madrugada vi al escultor Kifisodoto pasear por la explanada.
----Eso resulta insôlito.
----Lo mismo creo yo, pero asî fue.
----Y si lo vio, no divisô usted algo anômalo?
----Sôlo vi que caminaba, nada mâs que eso.
----Y sabe usted si ya estân informados los contertulios?
----Cômo voy a saber eso, si de facto ni los veo?
----Sî, ya sê, pero preguntê por la posibilidad de que usted pudiera haber oîdo
algo al respecto.
----No, flamen, nada he oîdo.
----Seguro que Dido pronto me va a necesitar.
----Cree usted que habrâ misa?
----No espero algo como una misa; si acaso algo de menos categorîa, pero y
que ayuda al espîritu.
----Y Kifisodoto era creyente siendo artista?
----Eso nada tiene que ver, arûspice, una cosa no quita la otra.
----Mire que los artistas tienen fama o de ateos o de nihilistas.
----Arûspice, esas palabras son sacrilegio en todo templo.
----Flamen, que yo no hablo con el templo sino con usted.
----El templo y yo somos lo mismo, arûspice, a no ser que usted puede hablar
con las paredes, y entonces sî que hubiera una diferencia.
----Flamen, sabe usted lo que en algûn momento escuchê, que ya no me acuer-
do ni del dônde ni del que lo dijo, de que el hijo de Kifisodoto habîa regresado
a la ciudad del ocio?
---Yo no supe que usted lo habîa escuchado, mas lo sê y entonces no lo ignoro.
Y quê hay con eso?
----De haber nada, sôlo fue una pregunta. Y en fin, que ya me voy, que debo y
ocuparme de inspeccionar el interior de una gallina.
----Usted y sus inspecciones!! Gracias por la informaciôn, y vaya usted con el
Uno.
Regresando al soldado bâtaro de recorrido que deberîa hacer la correspon-
diente pesquisa, ya habîa comenzado con ella aberturando muy bien los ôculos.
Sobre la albarda, y muy que lento el paso del cuadrûpedo, divisaba centîmetro
por centîmetro el terreno de la explanada, lo que podîa hacer a cabalidad por y
contar con una vista mirîfica, y por lo que como tal apôdasele Argos. Como la
explanada era bastante grande no quedô exento de la consideraciôn, de que al
no ser pequeña la superficie sobre la que investiga el tiempo que necesitarîa y
para tal actividad llevarîale unas cuantas horas extras. De tal guisa que êstas
son muy bien pagadas, y sin cambio alguno que modifique lo que ya estâ esta-
blecido de consuno al reglamento mayestâtico, la consideraciôn no pasa de ser
una ligera efusiôn concienzada allende que breve, lo que tendrîa analogîa muy
que bien pensando con lo deîctico, o sea, con algo que indica o señala algo sin
ocasionar pejiguera con su derrame efîmero, y que entonces no envisca.
Pero en lo que el soldado hacîa la pesquisa, Kosmos apareciô acopas en la
explanada, Debiôse su presencia a unos cuantos recuerdos de sucesos en êsta,
resultando dos de êstos los mâs significativos: el primero, aquella vez primera
en que Incitato [el que encontrô al gato] atacô a una sûmula de ovejas que per-
dieron la orientaciôn al no ser guiadas por un pastor, el que de facto tiene y la
mâxima responsabilidad de sacarlas del aprisco a pasear y de llevarlas al pas-
tizal, ataque que de tal guisa no tuvo graves consecuencias, mas que sî acarreô
un ingente susto; el segundo, el dîa en que su tîo recibiô como premio el espe-
cioso corcel asturiano al resultar vencedor en una pelea de secutores, mas que
tambiên el dîa en que volviô (a)parecer despuês de un tiempo sumamente con-
siderable, lo que a su vez fue la causa de que Kosmos diera su primer viaje a
la ciudad del ocio; y penetrara, en busca de una posible pista o de una noticia
mala, desagradable o tristona en el templo de Libitina, donde hay un libro con
el ônoma tanto de los inveterados como de los recientes sucumbidos.
---No sê por quê me pareces que eres el hijo de la reina, no?----pregunta y el
soldado bâtaro de recorrido.
----Êse mismo soy, igual si pareciêrale o no, que mire que aûn tengo el aguje-
ro engendrado por la conexiôn con el cordôn de plata con el corpus de mi ma-
dre.
---Se nota que habla Kosmos, porque nadie mâs aquî en Bedriaco habla de y
esa manera.
----Câspita, que usted sabe mi ônoma, y cuâl es el suyo?
----Mi apodo es mâs importante que mi nombre: Argos!!
----Si para usted lo falso es mâs relevante que lo real, ya no le deberîamos un
gallo a Asclepio sino dos.
----Y por quê un gallo y no una vaca, un cordero, un chivo o una coneja?
----Cuestiones de fijeza, que no hay cambios con el rîo.
----Entonces, Kosmos, no te gustô mi apodo por ser algo falso?
----Yo no hablê de gusto sino de relevancia. Pero dêjole saber una cosa: es un
apodo interesante; con êl pudiera usted muy que bien ser tratado por los con-
tertulios; es uno que da gana de hacer amistad, entrelazamientos como tentâ-
culos de pulpo en una materia môvil.
----Lo metafôrico a mî siempre me ha desesperado, no me pega la virtud que
engendra calma o tranquilidad.
----Confesiones de un jinete solitario sobre una superficie sin bosque.
----Ûnico en su especie tû. Y dime, Kosmos, quê haces aquî, quê has venido a
buscar, que donde estamos no hay nada, sôlo espacio?
----Respondo primero la segunda pregunta: de buscar no busco nada, queda y
ausente el encontrar, el hallazgo, el dar con algo escondido, solapado o a me-
nos vista: êsa es la res, êsa!!
----Y cuâl es la respuesta a la primera?
----He venido por sobre todo dos recuerdos que aûn no han convertîdose y en
paradigmâtica resonancia; aunque asimismo porque el fenecido era un conter-
tulio, escultor y donante de una estatua pequeña a la instituciôn.
----Suficiente motivo para estar aquî.
----A ver, me bajo de la albarda para que me cuentes los recuerdos que son y
dos, sî?
----Mas no estâ usted trabajando?
----Asî es, y por edicto del magister equitum; pero crêeme, tiempo tengo bas-
to.
----Pues bâjese entonces de la vestia cuadrupada, que le amplifico.
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