Finalizada la cena con Dido, y momento en que êsta mândale a decir con el
cibiosactes a Endimiôn, de que la comida preparada quedôle exquisita; de que
las masas de puerco tan suaves y jugosas abriêronle tanto el apetito, que la sû-
mula que ingiriô de êstas fue bastante crecidita, razôn por la cual sintiêrase su
estômago como nunca atiborrado y pesante, Kosmithôs quêdase en palacio en
funciôn de atender a Kôsmythos por peticiôn de Sunev, y Kosmos regresa a la
Kosmona concomitado por la lumbre de la Luna, luz con ese ampo de ôrdago
que mantiene a un madrugador con los ôculos por largo tiempo abiertos, pero
tambiên la que posibilita una contemplaciôn del estrigido de Minerva, en y el
caso de que êste hâyase posado en una rama cercana a la conductual horizon-
tal por donde transîtase con jovialidad y cordura, a pesar de los [beneficiosos
deslices cometidos ayer] divagamientos que fueron ex profeso y de los profe-
sorados cantos que pudiêronse oîr con determinada mesura.
En lo que sucedîa este traslado de un punto a otro, y el que no durarîa mâs
de quince minutos, los contertulios dialogaban con la soltura habitual; discur-
saban exentos de una perîstasis concreta, y especîficamente sobre la partida a
la ciudad del ocio de Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta. De manera
general creîan, que la ida a Apragôpolis de êstos, la que allende ni fue planifi-
cada ni tampoco dicha, mâs estaba relacionada con algûn tipo de gestiôn y de
jaez mercantil, que debido a la demostraciôn de benevolencia hacia los ciuda-
danos de Apragôpolis, que a la postre y al cabo en ninguno de los dos prepon-
dera el factor filantrôpico, el de enlaces sofisticados y apremiante moralismo,
moral-ismo.
Pero a pesar de la ausencia de perîstasis, del hilo conductor que permite y
una organizaciôn de elementos descriptivos, entre otros, el didâscalos filosô-
fico sacaba de la coralinidad un tema por exigencias de su pensar. Veîase en
la necesidad de satisfacer a êste a todo trance, de darle lo tanto que no remi-
te en su cantidad a un docto con destacado empollamiento de una materia y
apellidada triunfal, mas sobre otras con mâs frialdad en el invierno concien-
cial de una testa, y que, ademâs, embrisa la ventisca, o de Diciembre la ade-
cuada sopladura que corta inexorablemente como filo de cuchillo. Quedaba
con el convencimiento de que el tema no dejarîalo saber, porque como tema
pudiera quedar expuesto a refutaciones no tan refutantes, algo que a otra co-
sa no dêbese, que a la parvedad sostenida de enfocamientos deleznables, de
endebles predicados que cumula una esquina como si fuesen pelotas, sobre-
saliente paradigma de que un lûdico siempre tiene vigencia.
----Pero, didâscalos, usted de sûbito se ha apartado del diâlogo, y al parecer
con el objetivo de ponerse a pensar.
----Asonis, êse es siempre el objetivo de los que piensan. Tendrîa que decir-
le quiênes son los pensantes?
---Si usted dice quiênes son los pensantes revelarâ a todo un completo colec-
tivo, êsa es la res, êsa!!---dice Kosmos.
----Como si estuviêsemos hablando de tî y seguido asomas corona---dice el
didâscalos filosôfico.
----Bâstame con que piênsenme y olvîdense de pensar en mî, de uno de los
pensantes.
----Necesitaste tanto tiempo para resolver lo del problema familiar?
----Es que Endimiôn, el nuevo cocinero oriundo de Kapia, preparô unas ma-
sas de puerco mirîficas, y mi madre nos invitô a comer a Kosmithôs y a mî.
----Sôlo masas de puerco en una cena de palacio?
----Câspita!!, claro que no, mas las masas fueron lo mâs relevante para mî y
del resto de lo que habîa.
----Te barrunto que hay una novedad.
----Amplifîquela, didâscalos, amplifîquela!!
----Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta se fueron a la ciudad del ocio.
----Algo tendrân que hacer, que tal dûo no muêvese por gusto.
----Y tû crees correcto que se hayan ido sin informarnos que se iban?
----Asonis, no empolle rescoldo, deje que las cosas sucedan----responde Kos-
mos que agrega: ha de ser lo que ha sido, y siendo es lo que fue.
----Eureka!!, estâs en sintonîa---dice el didâscalos filosôfico.
----Ah, entonces tû lo crees correcto, no?---pregunta Asonis.
----Mâs que de correcto o incorrecto, de lo que trâtase es de un hecho indele-
ble---responde Kosmos.
----Ademâs que irrepetible, porque siendo es lo que fue; una otra vez de la y
misma manera es imposible---dice el didâscalos filosôfico.
----Se toca el punto aquî, o el meollo de la cosa, de que una vez que una co-
sa suceda por el mismo hecho de suceder...
----Temîganes, antes de seguir tenga en cuenta que hace usted un excurso.
----Kosmos, y cuântos excursos aquî no se hacen?
----No he dicho que no hâganse, cômo decirlo si yo soy el primero que los
hace?
----Es que, Temîganes, a estas alturas de la noche hacer excursos no me pa-
rece conveniente,
----Me ha captado usted bien, didâscalos----dice Kosmos.
----Quid multa?---pregunta el tîo de Kosmos.
----Siempre que se diga lo conveniente, lo apropiado, lo tempestivo, lo que y
con trazos subraya a la oraciôn, el decir es basto---dice Kosmos.
----Siempre que se diga y, de acuerdo al que escucha, que pudiera inclinarse
por la perfecciôn semântica...
----Nihil est ab omni parte beatum!!---afirma el tîo de Kosmos.
----Agradecido sempiternamente por la interrupciôn---dice el didâscalos filo-
sôfico.
----Horribili dictu!!---afirma Kosmos.
----Horribili?---pregunta el tîo de Kosmos.
----Asî es de decir por decirlo un decir horaciano.
----Y precisamente por decirlo ese decir no es que no serîa horrible?
----Cenutrio, piêrdese usted en una realidad con jaleo---acentûa Kosmos.
----Y no con fiesta, Kosmos?
----Câspita!!, y acaso el jaleo no pertenece o forma parte de la fiesta?
----Y eso que a estas horas de la noche hacer excurso no es conveniente.
----Eureka, Temîganes, por recordarme mis propias palabras---dice el di-
dâscalos filosôfico.
----No es excurso como tal, sino que una consecuencia a partir de una se-
cuencia que no llega, in casu, a veinticuatro minutos---clara Kosmos.
----De una secuencia que no llega a veinticuatro minutos, quê es eso?
----Habra escucha, Temîganes. La divisiôn de una imago antes que su y
complitud engendre seducciôn o rechazo, impacto o desdên, desprecio o y
atracciôn, convencimiento o dudas, deleite o tedio, resonancia o no, etc..
----Te quedô pimpante la amplificada dilucidaciôn!!
----Pimpante es una cosa; otra, que usted hâyala entendido: entendiôla?
----Ya me da igual a estas horas entender que no. Me voy a contemplar y
la Luna.
----Ya su lumbre concomitôme al venir para acâ---dice Kosmos.
----Temîganes, dele de mi parte saludos a Diana---dice el didâscalos filosô-
fico.
----Saludos a la hermana de Febo? Ya verê si no me dispara sus flechas.
----Y risas del didâscalos y de Kosmos.
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