Mittwoch, 8. Juni 2022

La cazuela de Vitelio (1016)

     Finalizada la cena con Dido, y momento en que êsta mândale a decir con el

cibiosactes a Endimiôn, de que la comida preparada quedôle exquisita; de que

las masas de puerco tan suaves y jugosas abriêronle tanto el apetito, que la sû-

mula que ingiriô de êstas fue bastante crecidita, razôn por la cual sintiêrase su

estômago como nunca atiborrado y pesante, Kosmithôs quêdase en palacio en

funciôn de atender a Kôsmythos por peticiôn de Sunev, y Kosmos regresa a la

Kosmona concomitado por la lumbre de la Luna, luz con ese ampo de ôrdago

que mantiene a un madrugador con los ôculos por largo tiempo abiertos, pero

tambiên la que posibilita una contemplaciôn del estrigido de Minerva, en y el

caso de que êste hâyase posado en una rama cercana a la conductual horizon-

tal por donde transîtase con jovialidad y cordura, a pesar de los [beneficiosos

deslices cometidos ayer] divagamientos que fueron ex profeso y de los profe-

sorados cantos que pudiêronse oîr con determinada mesura.

     En lo que sucedîa este traslado de un punto a otro, y el que no durarîa mâs

de quince minutos, los contertulios dialogaban con la soltura habitual; discur-

saban exentos de una perîstasis concreta, y especîficamente sobre la partida a

la ciudad del ocio de Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta. De manera

general creîan, que la ida a Apragôpolis de êstos, la que allende ni fue planifi-

cada ni tampoco dicha, mâs estaba relacionada con algûn tipo de gestiôn y de

jaez mercantil, que debido a la demostraciôn de benevolencia hacia los ciuda-

danos de Apragôpolis, que a la postre y al cabo en ninguno de los dos prepon-

dera el factor filantrôpico, el de enlaces sofisticados y apremiante moralismo,

moral-ismo.

     Pero a pesar de la ausencia de perîstasis, del hilo conductor que permite y

una organizaciôn de elementos descriptivos, entre otros, el didâscalos filosô-

fico sacaba de la coralinidad un tema por exigencias de su pensar. Veîase en

la necesidad de satisfacer a êste a todo trance, de darle lo tanto que no remi-

te en su cantidad a un docto con destacado empollamiento de una materia y

apellidada triunfal, mas sobre otras con mâs frialdad en el invierno concien-

cial de una testa, y que, ademâs, embrisa la ventisca, o de Diciembre la ade-

cuada sopladura que corta inexorablemente como filo de cuchillo. Quedaba

con el convencimiento de que el tema no dejarîalo saber, porque como tema

pudiera quedar expuesto a refutaciones no tan refutantes, algo que a otra co-

sa no dêbese, que a la parvedad sostenida de enfocamientos deleznables, de

endebles predicados que cumula una esquina como si fuesen pelotas, sobre-

saliente paradigma de que un lûdico siempre tiene vigencia.

----Pero, didâscalos, usted de sûbito se ha apartado del diâlogo, y al parecer

con el objetivo de ponerse a pensar.

----Asonis, êse es siempre el objetivo de los que piensan. Tendrîa que decir-

le quiênes son los pensantes?

---Si usted dice quiênes son los pensantes revelarâ a todo un completo colec-

tivo, êsa es la res, êsa!!---dice Kosmos.

----Como si estuviêsemos hablando de tî y seguido asomas corona---dice el

didâscalos filosôfico.

----Bâstame con que piênsenme y olvîdense de pensar en mî, de uno de los

pensantes.

----Necesitaste tanto tiempo para resolver lo del problema familiar?

----Es que Endimiôn, el nuevo cocinero oriundo de Kapia, preparô unas ma-

sas de puerco mirîficas, y mi madre nos invitô a comer a Kosmithôs y a mî.

----Sôlo masas de puerco en una cena de palacio?

----Câspita!!, claro que no, mas las masas fueron lo mâs relevante para mî y

del resto de lo que habîa.

----Te barrunto que hay una novedad.

----Amplifîquela, didâscalos, amplifîquela!!

----Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamonta se fueron a la ciudad del ocio.

----Algo tendrân que hacer, que tal dûo no muêvese por gusto.

----Y tû crees correcto que se hayan ido sin informarnos que se iban?

----Asonis, no empolle rescoldo, deje que las cosas sucedan----responde Kos-

mos que agrega: ha de ser lo que ha sido, y siendo es lo que fue.

----Eureka!!, estâs en sintonîa---dice el didâscalos filosôfico.

----Ah, entonces tû lo crees correcto, no?---pregunta Asonis.

----Mâs que de correcto o incorrecto, de lo que trâtase es de un hecho indele-

ble---responde Kosmos.

----Ademâs que irrepetible, porque siendo es lo que fue; una otra vez de la y

misma manera es imposible---dice el didâscalos filosôfico.

----Se toca el punto aquî, o el meollo de la cosa, de que una vez que una co-

sa suceda por el mismo hecho de suceder...

----Temîganes, antes de seguir tenga en cuenta que hace usted un excurso.

----Kosmos, y cuântos excursos aquî no se hacen?

----No he dicho que no hâganse, cômo decirlo si yo soy el primero que los

hace?

----Es que, Temîganes, a estas alturas de la noche hacer excursos no me pa-

rece conveniente, 

----Me ha captado usted bien, didâscalos----dice Kosmos.

----Quid multa?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Siempre que se diga lo conveniente, lo apropiado, lo tempestivo, lo que y 

con trazos subraya a la oraciôn, el decir es basto---dice Kosmos.

----Siempre que se diga y, de acuerdo al que escucha, que pudiera inclinarse

por la perfecciôn semântica...

----Nihil est ab omni parte beatum!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Agradecido sempiternamente por la interrupciôn---dice el didâscalos filo-

sôfico.

----Horribili dictu!!---afirma Kosmos.

----Horribili?---pregunta el tîo de Kosmos.

----Asî es de decir por decirlo un decir horaciano.

----Y precisamente por decirlo ese decir no es que no serîa horrible?

----Cenutrio, piêrdese usted en una realidad con jaleo---acentûa Kosmos.

----Y no con fiesta, Kosmos?

----Câspita!!, y acaso el jaleo no pertenece o forma parte de la fiesta?

----Y eso que a estas horas de la noche hacer excurso no es conveniente.

----Eureka, Temîganes, por recordarme mis propias palabras---dice el di-

dâscalos filosôfico.

----No es excurso como tal, sino que una consecuencia a partir de una se-

cuencia que no llega, in casu, a veinticuatro minutos---clara Kosmos.

----De una secuencia que no llega a veinticuatro minutos, quê es eso?

----Habra escucha, Temîganes. La divisiôn de una imago antes que su y

complitud engendre seducciôn o rechazo, impacto o desdên, desprecio o y

atracciôn, convencimiento o dudas, deleite o tedio, resonancia o no, etc..

----Te quedô pimpante la amplificada dilucidaciôn!!

----Pimpante es una cosa; otra, que usted hâyala entendido: entendiôla?

----Ya me da igual a estas horas entender que no. Me voy a contemplar y

la Luna.

----Ya su lumbre concomitôme al venir para acâ---dice Kosmos.

----Temîganes, dele de mi parte saludos a Diana---dice el didâscalos filosô-

fico.

----Saludos a la hermana de Febo? Ya verê si no me dispara sus flechas.

----Y risas del didâscalos y de Kosmos.



 













 





 









 























 




  






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