Dienstag, 31. Januar 2023

1095, 36.

    ( en el segundo sistema)


            

      El trîo dador por su formaciôn artîstica, y formado por Parrasio, Pa-

rresio y Kifisodoto, vêsele separado de otras mîmesis geomêtricas en el

jardîn asimêtrico de la corte de Podacres, y muy cerca de una especiosa

fontana donde salîa a flote una mârfaga negra. Aunque la separaciôn no

acarreô ni querellas ni lamentos, que tampoco el lanzamiento del algûn

que otro escarpîn con el telôs preciso de ocasionar pejiguera, sî que irô-

nicamente el comentario de Euticô y caracterizado por una inextricable

verba, la que en este sistema carece de atenciôn, de caso, no ya decir y

que  del aplauso que la celebre o que la honorice. De no poderlo eludir

dêbese mâs bien al incesante vapuleo autodado que a una reflexiôn es-

pecîfica de jaez trascendental. Êl mismo sabîa, dominaba; tuvo vigilia

y unos cuantos suspiros al lograr entender, mas en el momento en que

tiene  todo un posible de ser,  que menos que por su formaciôn autodi-

dacta su trabajo con las estatuillas dêbese, sobre todo, a la constante y

tîpica  estimulaciones del  barrio de los Sigilarios, lo que traduce com-

pletamente, que a pesar de su preparaciôn por sî mismo de no existir y

algo asî como un aliciente êsta no servirîa de mucho, si acaso ( y sôlo)

para ocupar el tiempo y escapar del tedio, mas que ni ocupaciôn ni es-

cape son garantes del peculio menester para la sobrevivencia. Tal azo-

te per se trâjole, ademâs, una inesperada consecuencia: por parangôn

con aquellos formantes del trîo una ingrata melancolîa, ya que de fac-

to sî que tuvieron ellos una formaciôn artîstica acadêmica, la que a la

postre y al cabo garantizarîa el peculio, hipotêticamente hablando, ya

que como lo ûnico que perdura es el cambio, hasta las formaciones y

acadêmicas puêdense ver embrolladas por lo perpetuo de la transfor-

maciôn.

      Como si escardara en el jardîn senil de una conciencia perjudica-

da por la  resonancia de lo que  ya no tiene remedio, o por la sombra

inmôvil  que fustiga  indômita, la  palabrota filosa del capitân orcivo

entra en funciôn mâs cerca de Euticô que del trîo. Pero el capitân ya

habîa sacado de la fontana [que estaba no muy lejos de donde estaba

el trîo con formaciôn acadêmica] la mârfaga negra que flotaba desde

no sâbese cuândo, la que sûbitamente engurrô y metiôsela en un bol-

sillo para dârsela a Euticô mâs tarde, empero solamente en el caso de

que êste insistiera en mirar y no dejarse mejorar por la verba cortan-

te.  Mas como de alguna parte lanzôse un escarpîn, Euticô retirôse y

frotândose con la mano la testa, lo que al parecer, de momento, fue y

el solvento definitivo.

      A continuaciôn los formantes del trîo acêrcanse al capitan orcivo,

Si los pintores Parrasio y Parresio exentos de temor por la presencia

del capitân; Kifisodoto con algo de parsimonia en los pasos por pare-

cerle êste una identidad enigmâtica fêrrea, mas que como tal mâs fâ-

cil de estatuizar por su firmeza vertical.

---Quê, kifisodoto, piensa usted en que yo pudiera servirle de modelo,

de ponerme unas horas frente a usted para que a su cincel o espâtula...

---Antes que termine la pregunta, capitân, cômo usted supo eso, cômo 

dio con la consideraciôn que sostengo?

----Kifisodoto, que estâ usted hablando con el capitân orcivo no con y

cualquier personaje de un barrio popular---interrumpe Parrasio.

----No me extraña su pregunta, Kifisodoto, y mâs sabiendo que usted

estâ fresco en este sistema, acabado de llegar, pero recuerde que aquî

las preguntas no son necesarias, como tampoco investigaciones o in-

dagaciones a escondidas, ya que por acâ todo es puro hecho, natural

desenvolvimiento y actuaciôn sin reglas, de lo que sale que todo es y

posible sin nada que lo impida---dice el capitân orcivo.

----Mire usted, capitân, hace poco me encontrê un cincel y cuando lo

agarrê para esculpir se me iba de la mano.

----Le acabo (de)cir que aquî todo es posible, no?

----Como tambien que acâ las preguntas no son necesarias, y usted me

acaba de preguntar: no?

---Tal no no es una pregunta en el sentido estricto de la palabra pregun-

ta.

----Quê, este sistema tiene otras reglas gramaticales?

----Kifisodoto, vuelve usted a preguntar, o es que no se da cuenta de y

que pregunta?

----Parresio, cômo no darme cuenta de eso?, mas no puedo evitarlo.

----Kifisodoto, ya lo podrâ eludir al ser su presencia mâs larga aquî, ya

usted verâ---dice el capitân orcivo que le deja saber a Kifisodoto: aga-

rre una y otra vez el cincel, que serâ usted testigo del resultado, que es-

pero que no lo haya votado.

----No no, lo tengo metido dentro de la media para que no se me caiga.

----Nunca escuchê a un escultor decir eso, Kifisodoto.

----Parrasio, acabo de oîr que aquî todo es posible.

----Muy bien que se defiende usted.

----Si cree o considera usted que es defensa.

----Debo dejarlos que tengo cosas que hacer en el navîo.

----Hasta la vista, capîtan!!---afirma Parrasio.

----Hasta la prôxima!! Ah, y antes de irme, quêdense con esta mârfaga y

que saquê de la fontana.

----Sî!!, dêmela acâ, que le taparê la cintura a Pilaris--dice Parresio.

----Ya esto es el colmo, que sea posible a Pilaris tapârsela.

----Kifisodoto, aûn piensa como si estuviese en el primer sistema.

----Y los dejo, Me voy!!---afirma el capitân orcivo.




















 









 





 










  



 



   


Montag, 30. Januar 2023

1094, 35.

        Al llegar Kosmithôs a la kosmona raudo reconociô al gato del cazador

por la quemadura en una parte del rabo en la que no saldrîan mâs pelos, he-

rida  que se hizo con el  fuego preparado para asar el conejo, actividad êsta

de la que encargôse Kosmithôs a pesar de nunca haberla realizado, de com-

pletamente  carecer de  experiencia en este trabajo, y razôn por la que el ar-

quîatra Golemo opûsose dos semanas atrâs en el bosque cercano a Albula y

donde estâ la puerta del pasadizo.

----Câspita, pensê que te habîas perdido en el pasadizo aun portando la an-

torcha---dîce Kosmos.

----Pues sabes una cosa? No entrê por cuestiones propias de decisiôn, y me

quedê con el arquîatra Golemo y el cazador comiendo un conejo que yo so-

lito asê---revela Kosmithôs a la vez que acaricîa a Lah.

----Parece que el gato te conoce, no?

----Cômo no me va a conocer si precisamente se quemô esta parte del rabo

con el fuego que yo hice para asar el conejo.

----Es un gato con buena memoria.

----Me va a empezar usted a fastidiar, didâscalos?, que mire que usted no es

mi padre.

----No viste a Argos, el que acaba de irse, de salir de esta cuadratura?---fisga

Kosmos.

----Argos, el soldado bâtaro?

----Conoces a otro Argos en Bedriaco?

----Sî Kosmithôs sî, êl mismo!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----No no!!, no lo vi. Saben una cosa? Viator se suicidô.

----Nos acabamos de enterar por Argos, barrunte fresco---dice Kosmos.

----Pero quê hacîa aquî en la Kosmona?---indaga Kosmithôs.

----Entretenerse por haber sido sancionado dos meses por el magister equi-

tum, mas como el resto de los contertulios andan por quiên sabe dônde re-

gresa pasado mañana.

----Tal sanciôn la desconocîa.

----En mutismo debe ser porque hay cosas...

----Deja, Kosmos, deja, que ya sê el porquê de la ironîa, de la burla o de la

mofa---dice el didâscalos filosôfico que agrega: que nosotros nada tenemos

que ver con la independencia.

----Quiên si no usted para captarme râpido, sobre el pucho?

----Eureka, Kosmos, eureka!!

----Ya te comunicô Sunev del lanzamiento de los caracoles de Kôs con el y

cochlear a Lah?---indaga Kosmos.

----Sî!!, ya lo sê---responde Kosmithôs.

----Y quê le dijiste a tu hijo, Kosmithôs?

----Quê le voy a decir, didâscalos, si yo hice lo mismo que êl cuando era ni-

ño, con la diferencia que nunca se los tirê a un gato?

---La respuesta que podrîa esperarse, la lôgica por memoria y cuasi justa por

identificaciôn---dice Kosmos.

----Justa por identificaciôn?---pregunta Kosmithôs.

----De tal astilla tal palo!!

----Ven acâ, eso no era al revês?

----Era, ya no. Quê es lo segundo, el huevo o la gallina?

----Y quê es lo primero?

----El que hace la pregunta de quê es lo segundo.
































Samstag, 28. Januar 2023

1093, 34.

     Dos dîas despuês del arresto quîtase la vida Viator. Su cuerpo mâs cân-

dido que el ampo del mârmol y tan frîo como una pêtrea de hielo es de la

ergâstula  sacado por el soldado Argos, el que con la ayuda de otros dos y

soldados bâtaros mêtelo en una caja fûnebre a raîz del edicto del magister

equitum. Con exactitud no podîase decir cuândo ocurriô lo trâgico a pesar

de  que Argos mantûvose todo el tiempo al tanto del reo, vigilante y hasta

servicial al ocuparse êl mismo de facilitarle un buen alcance del alimento

al ponerle el plato cerquitîsima de las manos, aunque asimismo de llenar-

le varias veces de agua una botella de color oscuro y con cristal frâgil. Al

entrar  en verba con el magister equitum, momento de aclaraciôn y como

tal el menester para demostrar que nada tuvo que ver con el suicidio, que

no era responsable de êste por alguna que otra cosa que hubiêrale servi-

do como  aliciente al prisionero  para hacer lo que hizo, Argos hablô del de-

recho que tenîa de separarse de la ergâstula en el caso de una apremiante

necesidad  de micciôn o de soltar la carga del cropolito, algo allende con

subrayamiento en el reglamento militar con una lînea rosada fosforescen-

te, y la que como tal salîa a relucir hasta lumbrada por la cosiata flama de

una vela. Y es entonces que el magister pregunta:

----Me quiere decir usted, Argos, que en este momento de micciôn o de y

lo otro pudiera haber sido la ocasiôn, el kairôs aprovechado por Viator pa-

ra salir de lo existencial?

---Sî magister!!, ha entendido usted perfectamente, tiene usted buena cap-

taciôn.

---Argos, que un militar sin buena captaciôn es como un ciego sin bâculo.

----No entiendo el sîmil, magister.

----No estamos en la Kosmona, no soy un contertulio.

----Disculpe usted, magister, disculpe!!

----Pero debo, Argos, como responsable de la seguridad de palacio, de la

caballerîa y de que cûmplase estrictamente el reglamento militar sancionar-

lo brevemente. Por quê? Porque usted sabe que estâ vedado que a los reos

se le den botellas de cristal para el agua..

----Pero, magister...

---Nada de peros, Argos. Asî que dêjeme aquî mismo todas sus armas y re-

tîrese sin chistar, lo que podrîa alongar su sanciôn a mâs de una semana.

----De acuerdo, magister, de acuerdo. Y mire, aquî tiene mis armas, me que-

dê sin ninguna.

----Bien. Ya puede irse, que ya le avisarê para que venga a recogerlas.

----A su edicto, magister, a su edicto!!





 









 







     

Freitag, 27. Januar 2023

1092, 33.

     (Siete años atrâs y en la ciudad del ocio, Apragôpolis)

 

        Tenîa Florentina la edad de veinte años. Casualmente una noche que

paseaba por la zona de Omonia, nocturna ademâs lluviosa y por lo que se

quitô los zapatos para meter sus pies desnudos en una sûmula de charcos,

encontrôse con el propietario del lupanar de esta parte de la ciudad desco-

llante por la prostituciôn. La coralina visiôn y experiencia fundamentales

de  êste en el mundillo de la venta de los cuerpos facilitâbanle la casi per-

fecta selecciôn a primera vista de las fêminas jôvenes que pudieran hacer

crecer  su capital en cuestiones de horas al tener la carne fresca un precio

considerable, y los componentes en primavera y con especiosa masa pre-

ferencia por antonomasia. Florentina, la que por esta êpoca de su existen-

cia nada tenîa que ver con tal mundillo, lo que traduce que ignoraba total-

mente  lo contingente que  côrrese al abrirle las piernas a un desconocido

a continuaciôn de un denudarse frente a frente a sus ôculos, fuele menes-

ter una justificaciôn tempestiva para escapar de la verba manipulativa del

propietario, mas no por lo anterior amplificada con palabras toscas o des-

conocidas sino con las mâs dulces y populares posibles.

---Mire, señor, lo que usted me dice es muy seductivo, pero a mî no me

interesa, y si paso por aquî, y en esta noche con lluvia, dêbese solamente

a que corto camino y llego mâs râpido a la farmacia donde comprarê y el

medicamento que necesita mi madre enferma---dice Florentina.

---Eso que me estâs diciendo me parece una mentira, pero te digo una co-

sa: si en algûn momento quieres ganarte un buen salario trabajando en mi

lupanar, aquî tienes ni nombre y mi direcciôn, en el caso de que no desees

venir directamente al burdel, al congal o al putero.

---Gracias por la tarjeta, pero no creo que en algûn momento quiera ganar-

me un salario bueno trabajando en tal lugar.

----Eso dicen muchas chicas como tû y terminan trabajando como carrusia-

nas. De todas maneras guarda la carta y tiempo al tiempo.

----Adiôs, señor, adiôs!!


       Dos meses despuês vese Florentina en una situaciôn difîcil: al haberse

ido de su casa por una pudiente discusiôn con sus progenitores, y debido a

que êstos no permitîanle traer su novio a la vivienda, tiene que buscarse un

trabajo  para ganarse el peculio con el que pagarîa mâs de la mitad del pre-

cio del cuarto alquilado con su novio, ya que êste lo que ganaba era muy în-

fimo. Empero  como ella no tenîa experiencia laboral, lo que traduce sobre

el  pucho que carecîa de alguna recomendaciôn u opiniôn relevantes, que y

si no al  menos  garantes de la atenciôn en las oficinas administrativas, en-

contrar oficialmente un trabajo cuasi que resultaba imposible, a no ser que 

por sociolismo alguien pudiêrala ayudar, pero como desdeñaba las ayudas

porque  con el tiempo tienen su precio, tal posibilidad quedaba descartada.

Con el paso de las horas, de los dîas y de las vigilias por la preocupaciôn,

decide contarle al novio lo del encuentro con el propietario del lupanar en

la zona de Omonia, algo que a los oîdos de aquêl llegô para dejar mâs tris-

teza  que alegrîa, porque escuchar que su novia tendrîa que prostituirse ra-

jâbale en pedazos su corazôn. Un dîa despuês, y al percibir un cambio en

su novio a raîz de una conversa tenida con un senecto analista, Florentina

arrumba sus pasos a casa del propietario del lupanar. Llegada a la vivien-

da de êste, la que no estaba  demasiado lejos del cuarto alquilado y carac-

terizada por tener cubierta la fachada con buganvillas




  



 

  
















 





  

Mittwoch, 25. Januar 2023

1091, 32.

 (en Apragôpolis)


         La llegada de la nueva formaciôn de la tribu germânica a la taberna

acarreô un gran bullicio y que salieran de êsta unos cuantos biberius. Sa-

rambo inmediatamente prepârase para la defensa agarrando un palo que

tenîa detrâs de la barra con basto tamaño y tremenda dureza. El bury, el

que percâtase raudo de lo anterior, aconsêjale a Sarambo que mejor suel-

te  el palo y lo  ponga cercano a êl, ya que para los bructeros cualesquier

calañas de preparaciôn para el combate eran el principal aliciente para y

pasar a la acciôn, entrar en conflicto y escindir cabezas del corpus a que

pertenecen. Macco, el que de momento dejô de pensar en la explicaciôn

mâs sencilla por la igualdad de condiciones, posicionôse en uno de los y

sucuchos mâs tocados por la sombra, y desde el cual podîa tenerse la vi-

sibilidad mâs completa de lo que pudiera pasar. 

        Pasados unos diez minutos sucede algo inesperado: solamente tres

bructeros y Dolfopân Colunnecio penetran en la taberna, y el resto de la

tribu germânica retîrase. Êste, con paso firme y mirada austera, acêrcase

a la barra; aquêllos, quêdanse adentro y al lado de la puerta, algo que os-

tensiblemente traduce que ni los biberius que quedaban en el interior po-

dîan salir ni los que habîan salido podrîan entrar. Y entonces, y ya frente

a Sarambo, Dolfopân pregûntale:

--- Conoce usted a Kîntlico de Kostâ?

----Sî!! es un conocido de tiempo, Por quê me lo pregunta?

----Por cuestiones que sôlo son de mi incumbencia.

----Y usted se puede identificar, que nunca lo he visto, su semblante no

me es conocido?---pregunta Sarambo aun sospechando de quiên tratâ-

base.

----Yo soy el nuevo jefe de la nueva formaciôn de la tribu germânica, y

me llamo Dolfopân Colunnecio.

----No serâ que usted busca a Kîntlico por haber tenido relaciôn con su

supuesta madre Florentina en el lupanar de Omonia?

----Por lo que lo busco a usted no le interesa.

----Dolfopân, puedo hacerle la prôxima pregunta?

----Segûn la que sea se la respondo.

----Pues he aquî la pregunta: si yo le regalo las copas, se las dejo gratis,

usted me revela el porquê busca a Kîntlico de Kostâ?

----De acuerdo!!, pero tambiên las copas las pido gratis para los tres y

bructeros que me acompañan.

----Aceptada su peticiôn, Dolfopân, no hay problema. Mire, aquî tiene,

y para empezar una botella y cuatro copas.

---Bructeros vengan acâ, vengan!!---dice Dolfopân, como si fuese y un

edicto, y agrega: que podemos beber gratis.

---Brindemos por Saturno---dice uno de los bructeros levantando la co-

pa.

----Por Saturno, por Saturno!!---afirma Dolfopân.

----Muy buena su bebida, señor Ganimedes---reconoce otro de los bruc-

teros.

----Le agradezco su reconocimiento, mas yo no estoy tan alto---dice Sa-

rambo que añade: estoy donde hay polvo y muerden las ratas.

----Quê usted quiso decir con eso de que donde muerden las ratas, nos

ofende usted?

----Separa, quita la mano de la espada, que no me parece una ofensa si-

no un chiste de coperos---dice Dolfopân.

----Y entonces, Dolfopân, me revela el porquê?---pregunta Sarambo.

----Mire, no es por lo de Florentina, sino por lo del comprador que mu-

riô a causa de un pinchazo con la punta de un sigynon en el estrecho de

España y en la tienda de quien busco; era un buen amigo mîo, cuasi un

hermano.

----Pero, Dolfopân, hasta donde sê eso fue un accidente.

----Eso es lo que dice Kîntlico, y por lo mismo quiero escuchar su ex-

plicaciôn al respecto, Sabe usted dônde puedo encontrarlo, tiene la di-

recciôn de dônde se hospeda o vive?

----No, no la tengo, ademâs que ni le hace falta porque ya se fue de la

ciudad del ocio.

----Y cômo usted sabe eso?

----Porque no hace mucho estuvimos tomando juntos y me dijo que se

iba lo mâs râpido posible, que sôlo estaba de paso por aquî.

----Sarambo, una mentira de usted le puede costar la vida...

----Yo no miento, es la verdad, Dolfopân. Cree usted que yo quisiera y

perder mi cabeza?

----Yo solamente le digo una cosa: estê preparado para la consecuencia

si yo descubro que lo que usted me ha dicho es una falacia.

----Le repito que no lo es.

----Bueno [...] ya estâ advertido, ya sabe---dice Dolfopân y seguido a los

bructeros: a los caballos que nos vamos.






























 










Sonntag, 22. Januar 2023

1090, 31.

           Tanto la posiciôn erecta [....] de su columna, como la forma de cami-

nar con parangôn con la de un soldado que a golpe de bombo y platillo pon-

deramiento de pasos eyecta, suelen ser las dos caracterîsticas por antonoma-

sia de Kosmos mâs atrayentes a primera vista, aunque asimismo las que rau-

damente  dan motivo de un  comentario a cualesquier criaturas que en el ca-

mino crûcense con êl, aunque en realidad no escûchese bien porque siempre

es hecho en voz baja, con cierta sensatez de la salida del volumen, lo que si

acaso traduce que la real phronêsis dêbese mâs bien el hecho de eludir total-

mente un conflicto semântico que por cuestiones de no dejar saber de inme-

diato la tenencia de un vocabulario escaso o de la ignorancia que engendra-

rîa la risa, y de la que ya sâbese que es parte de un lûdico sempiterno. Mas

de  tal guisa ninguna criatura apareciô. La conductual horizontal era toda y

suya, o la distancia recta (efîmeramente) pudiera aprovecharla al mâximo,

hacer en ella lo que diêrale la gana, mas como êsta no era su intenciôn con-

tinuô yendo por su centro sin escollos fîsicos viniendo en direcciôn contra-

ria.

      En la Kosmona ocupâbase el didâscalos filosôfico, y cuasi reciên llega-

do a êsta, de volverle a quitar el polvo a la estatua pequeña de Hermes car-

gando  al niño Dioniso, trabajo que pertenecîale al escultor Kifisodoto, pe-

ro como ya no estâ por haber sucumbido alguien tiene que cumplir con êl.

porque al estar la estatua en el mismîsimo centro de la mesa redonda su y

limpidez es menester, indefectible. Como unas castañuelas pasâbale lentî-

simamente un plumero de arriba hacia abajo, lo que vendrîa por anâlisis a

cuestionar si tal parsomonîa tiene que ver con el cansancio que padecîa y

por  el paseo sin la acêmila, o si por otra razôn y a raîz de una premedita-

da o repasada intenciôn, de un fin pensado, de una meta.

----Didâscalos, se ha usted autodeclarado responsable de la limpieza de y

la pequeña estatua?---pregunta el vate.

----Quite usted lo de auto, que mâs tiene que ver con lo volitivo que con

un  prefijo, con un per se, o sea, con un  trabajo gratuito exento de afijos 

helenîsticos.

----Respuesta tempestiva con resonancia segura!!

----Resonancia segura? Sî acaso êsta es sôlo posible en palacio, êsta sî y

que allî se puede dar por segura.

----Sabe usted una cosa, didâscalos?

----Si no la dice no tendrîa refutaciôn, en el caso que haga falta.

----Que usted le pasa el plumero a la estatua como si fuera un cuadro sin

cristal, o sea, con excesiva calma para no dañar el color.

----Yo soy delicado hasta con las estatuas, lo que eso sî nunca pedirîales

limosnas para acostumbrarme al fracaso.

----Remîtsese usted al cînico de Sînope?

----Eureka!! A tal Kûon, sî, a êse, a êse!! Y dîgame, vate: por dônde andan

los contertulios?

----Êsa siempre es una buena pregunta.

----Las buenas preguntas carecen de una respuesta râpida, menos que de-

morada por desconocimiento.

----Dêjole saber con verba, no con gestos, que realmente no sê dônde es-

tân.

----Mire usted, vate, quiên penetra por la puerta---dice el didâscalos seña-

lando êsta.

----Al fin apareciste, Kosmos. Quê, te cogiste unos dîas de vacaciones?

----Usted sabe, vate, que tal palabra me desagrada, no me gusta---respon-

de Kosmos poniendo los sustentos encima de la mesa.

----Quê has traîdo, la merienda para nosotros?

----No exactamente!! Mas si come uno comen otros.

----Altruismo de tu parte que si no....

----Da igual, didâscalos, lo que siga por el impulso que tiene su verba, mas

barrûntole algo que hablê con mi madre y en lo atinente a los cursos..

----Y no crees que si lo que me vas a informar es referente a los cursos no

deberîas esperar a que estuviesen todos los contertulios aquî presentes?

----Me parece lo mâs correcto, Kosmos---dice el vate.

----De acuerdo, mas sôlo le dirê a ustedes de lo que trâtase.

----A ver, Kosmos, quê es?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Allâ voy, por quê me llama---suelta Kosmos riendo y dice: a mi madre

no pareciôle mal la idea de los cursos gratis [ para los que supieran geome-

trîa], mas al preguntarme de dônde sacarîamos nosotros el correspondiente

peculio para pagar el material de estudio pûsome a pensar, que de facto no

es intempestiva la pregunta. Seguido a mi mutismo breve ella dêjame saber

ipso facto lo siguiente: yo me puedo ocupar del financiamiento, pero con y

una condiciôn: de que se olviden de lo gratuito de los cursos, lo que suena

"humano demasiado humano" en el mundillo de ustedes festivo, de polêmi-

cas y perîstasis, mas no en el mîo de realidad concreta.

---Creo, Kosmos, que una pregunta como êsa nos pondrîa a pensar a todos,

a nosotros los contertulios, porque ciertamente cômo pagarîamos eso.

---Es lôgico que una reina viva en otro mundillo muy disîmil al de nosotros,

que nada tiene que ver con el nuestro. Indubitable, no?

----Indubitable de que sea lôgico---acentûa Kosmos.

---Perîstasis para cuando estên todos los contertulios aquî---dice el didâsca-

los filosôfico.

----Êsa es la res, êsa!!---afirma Kosmos y seguido tumba los sustentos que

estaban encima de la mesa con el brazo izquierdo accidentalmente.


     Acopas, entonces, aparece Lah, olisca los sustentos y no se los come, ra-

zôn por la cual pregunta el vate:

----Y de dônde saliô este felino que nôtase bien cuidado?

---Câspita!!, es el gato del cazador, el que ludica con pescados azules y con

ratones---responde Kosmos.

----Cômo fue que dijiste?

----No sê decirte cômo fue!!

----Verdad lo que dices, Kosmos?

---Cierra los ôculos y pon la testa en la almohada!! Ora ni inventô ni recuer-

do para salirme con las mîas. Sî!!, sî que no es mentira. Lah estuvo en pala-

cio, y desde que me vio entro en atingencia, revelô un vînculo; recibe en y

los pulvinares los caracoles que dispârales Kôs con el cochlear.

----Sabes, Kosmos, que me llama la atenciôn una cosa?

----Cûal, vate, cuâl? Amplifîquela!!

----Que si el gato no se comiô la comida es que debe estar tosigada.

----Y que interês tendrîa Viator para tosigarme?, que yo a êl no he hêchole

nada.

----Y quiên es êse, Viator?

----El cocinero de la corte y oriundo de Cosura.

----Ah, la actual Pantellaria, no?

----Correcto, didâscalos, co-rrec-to!!---afirma Kosmos que dice: y pronto

abandonarâ el puesto por razones de salud.

----Fortuna ayuda al cocinero de Irlanda.

----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!

----Pero, Kosmos, el gato te mira como si te conociera de tiempo. Cômo

dijiste que se llamaba?---pregunta el vate.

----Lah, letras ele, a y hache.

----Si fuese una gata ya se hubiese enamorado de ti.

----Vate, y si es homosexual tambiên , no?

----Y risas del didâscalos y del vate. Y dice el didâscalos: bueno, termino

de limpidar la estatua, que ya me falta poco.

----Al avîo, didâscalos, al avîo!!---afirma Kosmos.



































































Freitag, 20. Januar 2023

1089, 30.

(en palacio)       

     Pasado el tiempo de dos horas Dido zarandea a Kosmos por los hom-

bros al ver que no despertâbase, algo que no fue una improvisaciôn sino

que mâs bien lo que deberîa hacer la reina en el caso de que êste quedâ-

rase profundamente dormido. Pero coincidiô el zarandeo con el onîrico

que  tenîa Kosmos  con Cornelia; y justamente, y con una precisiôn tan 

exacta que resultaba del todo insôlita, en el momento y en que Cornelia 

daba  calaña de jovialidad  suprema eyectando una efîmera risa, motivo 

por el cual amplifica lo siguiente Kosmos:

----Câspita!!, y menos mal que pude terminar con un inveterado acto y

placentero, que si no ya me hubieras tenido que oîr, tolerar a todo tran-

ce a pesar de lo que serîa un engorroso discurso.

----Y de quê tû hablas, Kosmos, pudiste terminar quê?, que yo sôlo hi-

ce lo que tû mismo me pediste---dice Dido.

----Estaba soñando con Cornelia, mas tanto ella como yo estâbamos y

en posiciôn horizontal.

----Sobre una alfombra o en la cama?

----Y ese detalle mâs importa que el inveterado acto?

----Ah, entonces ya entiendo eso de que menos mal que pude terminar.

Pero ahora dime tû: cômo yo pudiera saber que tû estabas soñando con

eso, a ver, dime?

----Es mentira porque es posible!!

----Deja de utilizar a Tertuliano para tus cosas, para desarrollar tus vira-

jes improvisados---pide Dido dândole golpecitos en el hombro derecho

de Kosmos.

----Percibo, noto [...] compruebo de que estâs informada. Êsa es la res!!

----Ya se te olvidô quiên fue la que te abriô el apetito por la lectura?

----Quiên?, que no me acuerdo, que mi nemôsine de vez en cuando falla.

----Tû me estâs fastidiando, no?

----Y risas de Kosmos que amplifica: el fastidio convertido en constante

Pi remite a que las pejigueras mâs superficiales engendren las preguntas

cortas del interlocutor.

----Verdad?, no me digas...

----Dîgote algo que mentira no es.

----Dêjate de patinaje verbal y dime: pensaste recientemente en Cornelia

o estabas pensando en ella antes de cerrar los ojos?

----No directamente, sino a travês del personaje de Sabinsqui.

---Ni que el personaje de Sabinsqui estuviera muy lejos de ti, en lontanan-

za o en arrabales.

----Arrabales!! Esta ubicaciôn en lo perifêrico darîa pâbulo de aberturar y

una polêmica.

----Pues olvîdate de la abertura y cierra tu lengua, o pâsale cerrojo a tus y

cuerdas vocales.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, quê pimpante y

poiêsico: aplausos!! Vuelves a leer poesîa?

----No mucho mas sî algo someramente.

----En lo atinente a la cantidad no importa lo poco siempre y cuando sea y

basto o deje dadorîa estimulante.

----Dadorîa estimulante, una de tus pinceladas mâs viejas y en funciôn de

lo difîcil.

----Êsa es la res, êsa!!, que lo fâcil no me toca.

----Tocar de llegar cerca o de incumbencia?

----Si de lo uno o de lo otro depende de algunos factores complejos.

----Como si solamente fuesen algunos factores y no tû el amante de la y

complejidad, Y dime: te quedas o te vas?

----Me parece que ya es hora de regresar a la Kosmona.

----No quieres llevarte algo para comer, aunque ya sê que no hace mucho

comiste?

----Idea mal no me parece llevarme algo, que cuando empiezo a hablar me

olvido de ingerir; êntrame aire por la boca y bloquêame la pudiencia de lo

que es menester.

----Muy bien!! Entonces hâgole la signal al cibiosactes para que se ocupe

de lo que te vas a llevar.

----Al avîo, al avîo!!

----Cômo?, que no soy yo la que lo va a hacer.

----Mas que sî la que lo va a edictar, no?

----Eso sî, el edicto sî. Pero debes esperar unos minutos.

----Câspita!!, que tiempo es lo que me sobra. Nihil mejor que lo que estâ

de mâs.

----Sea entonces la espera minutada.


      Mas en lo que esperaba Kosmos por la fuente alimenticia, por los sus- 

tentos que llevarîase para la Kosmona, los que traerîa el cibioscates a raîz

del edicto de la reina, llega a los pulvinares la campesina y trayendo consi-

go una pechina que encontrô cerca del lugar donde las plantas de las que y

ocûpase Rubria exhiben tanto lozanîa como tamaño, hallazgo que como y

tal si no especial resultaba insôlito, aunque Kosmos calificâralo raudamen-

te de jaez mâgico por la razôn de que en ese sitio, que cuasi es un sucucho,

suceden cosas crîpticas, lo que serîa un verbi gratia justo, concreto o exac-

to de lo enigmâtico la presencia llegada a dos veces del velocîsimo escara-

bajo.

----Tû sabes que yo no soy muy amante de esas cosas enigmâticas, de ha-

blar sobre algo que no ven mis ojos---dice la campesina.

----Y cômo tû dilucidarîas entonces el dar con una pechina donde estân la

hierbaluisa, el jazmîn de Arabia y el trêbol de cuatro hojas?

----Y por quê explicarlo si yo que bien me conformo con el hecho del en-

contrar, de agarrar con mi mano lo que aprecio y me gusta. Mâs tienen y

que ver las explicaciones contigo que conmigo, no?

----Una pregunta que no es crîptica sino todo lo contrario: totalmente in-

versa, ademâs que una perogrullada destacadîsima o descollante.

----Aunque seas mi padre yo no soy como tû, ya que yo gozo de otra ma-

nera, o sea, sin profundizar en la cosas por las que profundizas tû: una ex-

plicaciôn no es una profundizaciôn?

----No lo es siempre sino a veces, y de facto hay explicaciones someras.

Pero tû consideras que yo profundicê con tan sôlo decir lo del jaez crîpti-

co, sôlo por esto pudiera tratarse de una dilucidaciôn profunda?

----Yo  sî que lo considero asî, que mantengo la consideraciôn. Y en fin,

que tû ya conoces algo de mi carâcter, mejor es abandonar este tipo y de

diâlogo; el que me recuerda, con algo de diferencia, al caracterîstico del

leñador de Britania y por el que siempre terminâbamos fajados: ya olvi-

daste las cuantas veces que me quise ir de la granja por tal fajazôn?

----Câspita!! Cômo olvidarlo siendo quien soy.

----Siendo quien eres por tu memoria, no?

----Êsa es la res, que me captaste bien!! Y si sâbeslo por quê preguntas?

----Y la memoria algunas veces no falla aunque sea buena?

----Êse no es mi caso!! No-lo- es.

----Pues sabes quê? No te creo, no estâs diciendo la verdad.

----Mondo lirondo que la negaciôn tiene fondo!!

----Negaciôn? Cuâl?

----La del "NO". A ver, y para sacarle el agua al tonel de las danaides y

que si no romperîase su madera...

----Cômo? Escucha: tal tonel no tenîa fondo. Quê, me querîas coger para

tus cosas?

----Quê va!! Quê amplificas? Probaba conocimiento, prueba perpetua.

----Cierto, seguro [....] verosîmil?

----De tal cariz, del susodicho sî que lo es. Y respôndeme una pregunta.

----Cuâl?

----Quê vas a hacer con la pechina?

----Lo de siempre: abrirle un hueco para por êste pasar un hilo.

----Ostensiblemente respondida la pregunta.

----A propôsito de preguntas, quiên es el señor del que me dijo Ateriana

que conversô contigo y con el didâscalos filosôfico?

----Macco, el venerabilis Inceptor, el interesado en saber sobre los cursos

gratis en la Kosmona.

----Primeta vez que escucho un nombre como êse.

----Asimismo para mî la primera. Y quê hace Ateriana?

----Se quedô mâs dormida que las danaides.

----Y risas de Kosmos que dice: bienvenida al lûdico semântico.

----Y quê trae el cibiosactes en sus manos?

----Sustentos que llêvome a la Kosmona.

----Mira, Kosmos, listos los alimentos y acabados de preparar por Viator.

----Gracias muchitantas, cibiosactes!! Y me voy, regreso a la Kosmona.

----Adiôs, Kosmos, adiôs!!---afirma el cibiosactes.

----Igual te digo---dice la campesina.



























  























  





































 

Mittwoch, 18. Januar 2023

1088, 29.

      (en Apragôpolis)


        Llegados a la ciudad del ocio van directo a la taberna, mas si Macco

un poco constispado, amên que padeciendo un estado febril y por lo mis-

mo  cansado; Buridân, al  que algunos de los bebedores mâs senectos llâ-

manle el Bury, apôcope que no funciona por reducciôn al absurdo sino y

que por cariño y simpatîa, repitiendo una frase latinizada que escuchô en

el navîo que encantôle: fruges consumere nati.

---Claro estâ que es la uva la que se consume aquî de tales frutos de la y

tierra--dice Macco que pregunta: pero nacidos para consumir ustedes tal

fruto o nacidos para vivir?

---Dime, Bury, de dônde tû sacaste a este señor que acaba de formular la

pregunta intempestiva?---indaga uno de los biberius cercano.

---Hicimos juntos el viaje en el navîo, o sea, que lo saquê del navîo.

---Mi nombre es Macco, el venerabilis Inceptor, y no formulê la pregunta 

intempestiva; al contrario, enunciê la adecuada o correspondiente: es aca-

so este local una charcuterîa?

---Charcuterîa ha dicho usted, Macco?

---Quê esta pasando aquî, quê sucede?---pregunta Sarambo.

--Que acâ, Macco, ha preguntado si es acaso este local una charcuterîa, lo

que me parece una ofensa---responde el biberius.

---No es para tomârselo tan a pecho ni cogerlo en serio, que es sôlo una y

pregunta---dice Sarambo que le pregunta a Macco: desea usted tomar una

copa de vino para menguar un poco la fuerza de su resfriado?

---De facto por eso es que estoy aquî.

---Mire, aquî tiene, y por cada sorbo haga gârgara, la que es santo elixir.

---Sî sî, es un viejo remedio; lo conozco bien.

---Y a mî quê?

---Sarambo, trâigale una copa a Bury que yo se la pago, va por mi cuenta,

por mi bolsillo---dice el biberius.

---Mire, Bury, aquî la tiene---dice Sarambo que dîcele al biberius: pues y

meta la mano en su bolsillo y pâgeme ipso facto la copa.

----No faltarîa mâs!! Tenga la moneda, Sarambo, agârrela y cierre bien su

mano, que si por casualidad se le cae y choca con el piso pierde su valor.

----No estarâ usted pasado de copas para decir un disparate tan descollan-

te?---pregunta Macco.

----Quê?, si precisamente el pasarse de copas ayuda a decir la verdad.

----In vino veritas!!---afirma Buridân.

---Tiene su refutaciôn, mas ahora que hago gârgaras...

---Sîgalas haciendo, venerabilis Inceptor, continûe con ellas.

---Y quê me cuentan de Bedriaco, alguna novedad, ya saben por allâ lo de

la nueva formaciôn de la tribu germânica?---pregunta Sarambo.

---Yo mismo le entreguê un correo a Dido, en persona se lo dî.

---Cômo, Bury, cômo? Quê tû hayas entrado en contacto con Dido me re-

sulta una felonîa---dice el biberius.

---Y por quê felonîa, por quê eso?

---Porque tû sabes bien que...

---A ver, a ver, que estamos aquî para disfrutar no para pelear---destaca y

Sarambo que pregûntale a Buridân: dijo usted que le entregô un correo a la

reina, no?

----Eso dije, Sarambo, eso. Y?

----Correo de quiên? Estâ usted al servicio de alguien?

----De nadie: de mi mismo!!

----De sî mismo y le dio un correo?

----No es esto una novedad, escribir para no decir?

----Oh sî!!, pero de locos, de trastornados con belebele.

----Belebele!! En algûn momento de nuestra conversa escuchê a Kosmos y

decir esa palabra---revela Macco.

----El viejo Kosmos!!---afirma Sarambo.

----De facto es abuelo y tiene una nieta y un nieto, mas yo sôlo conocî a la

nieta, Ateriana.

----Entonces estuvo usted en la Kosmona, Macco?

----Êsa era mi intenciôn, o sea, visitarla y por los cursos gratis, mas yendo

hacia ella me encontrê con Kosmos, el didâscalos filosôfico y Ateriana.

----La kosmona!!, instituciôn compleja.

----Pero sabe usted una cosa, Sarambo? Cuando lleguê a palacio salîa y de

êste un señor llamado Angelicus, el que le informô a Dido sobre la presen-

cia de la tribu en las Cutilias---dice Buridân.

----Esto sî que es una novedad de lûcidos.

----Entonces conoce usted a Angelicus, Sarambo?

----Cômo no lo voy a conocer si es el que se ocupa del nuevo negocio que

abrî en Bedriaco, y en el que sôlo se venden vestidos blancos.

----Ah, entonces goza usted con la entrada de capital por dos lados.

----Por aquî y por allâ, Macco, por Apragôpolis y por Bedriaco---dice Sa-

rambo que pregunta: y cômo vieron la situaciôn ustedes en Bedriaco.

----Yo no vî mucha agitaciôn, sôlo a un oficial en la corte y al que Dido le

dio la orden de levantar defensa---responde Buridân.

----Un oficial de buen porte y aspecto?

--- Sî!!, êl mismo.

----Ah, entonces no es otro que el magister equitum. Y usted, Macco, quê

me dice?

----Que ademâs de conversar con Kosmos y el didâscalos filosôfico, hablê

breve con el controlador peonio, quien me respondiô a la pregunta de dônde

estaba la Kosmona. Por el resto yo no percibî nada sobresaliente.

----Por lo que me han dicho pudiera sacar la conclusiôn que de momento no

peligra Bedriaco por el ataque de la tribu germânica. 

----Y ni aun atacando pudiera significar un alto pernicio, porque esos solda-

dos bâtaros son muy excelentes guerreros; caracterîzales el buen manejo y

de las armas y êgidas---acentûa Buridân.

----Y usted, Macco, cuânto timpo quêdase en la ciudad del ocio?

----Sarambo, hasta que mi novia me soporte, me aguante.

----Ah, con que tiene usted una novia, no? Pues sabe usted una cosa? Que y

goza de un privilegio tremendo al tener una hembra apragopolitana, y por y

ser muy fogosas y apasionadas.

----Pues la mîa no tiene nada de eso; al contrario, es frîa y nada vehemente.

----Entonces se cumple aquî eso de que toda regla tiene su excepciôn.

----Eso le hubiese dicho de hacerme usted una prôxima pregunta.

----Y dîgame, Macco: se siente usted mejor despuês de haber hecho gârga-

ras?

----Sî, claro que sî!!, y hasta creo que la fiebre me ha bajado.

----Muy bien!! Entonces brindemos por la salud de usted.

----De acuerdo!!







































































 



 

Montag, 16. Januar 2023

1087, 28

       En lo que arrumbaban sus pasos al templo de Jano Quirino el flamen y

Kôs, êste quêdase impresionado al ver una persona con un capacete puesto

y portando una antorcha apagada. Despiêrtasele entonces la curiosidad por

saber sobre las dos cosas, y con el objetivo de saciar râpido su interês y de

conocimiento  acude al medio mâs raudo de obtener informaciôn, o sea, el

de hacer preguntas. 

----Flamen, sabe usted por quê ese señor tiene en su cabeza un capacete y

lleva una antorcha que no estâ encendida?

----De cuâl señor tû hablas, Kôs?

----De aquêl, mire, el que estâ parado y mirando al cielo o a las nubes.

----Ah, êse es el cinciunatus, el ûnico que existe en Bedriaco.

----El cinciu quê?

----Cin-ciu-na-tus, Kôs, que significa en latîn "de cabellera larga". Mas lo

que sî me extraña sabes quê es?

----Quê, flamen, quê?

----Que tenga el capacete puesto y agarre una antorcha apagada.

----Si a usted le extraña quê podrîa decirle yo.

----Pero, a ver, te explico algo. La palabra antorcha, y en la edad media, te-

nîa el significado de "el sentimiento de amor sin lîmites", y la frase: "portar

una antorcha", interpretâbase en lengua inglesa no formal como "enamorar-

se o estar por alguien loco". Respecto al capacete, y si no me equivoco, no

es otro que el orci galea o capacete de Plutôn.

----Señor, estâ usted enamorado de alguien?---pregunta Kôs en voz alta.

----Kôs, que me prometiste que te portarîas bien---dice el flamen.


      Sin dilaciôn el cinciunatus escucha la pregunta y, acercândose un poco,

deja saber dando una apabullante respuesta:

----No, infante, no estoy enamorado, jamâs me enamorarîa, que enamorar-

se es el gran fallo (o el engaño) en el que caen las criaturas mâs dêbiles.

----Cinciunatus, no se habrâ usted aliado con el diantre?---pregunta el fla-

men.

----Lôgico que usted haga tal pregunta, flamen, pero le respondo que yo

no creo ni en tonterîas ni en montadas conveniencias metafîsicas fuera de

un alcance racional.

----Yo, como flamen, no estoy en este mundo para entrar ni en discusiones 

ni en refutaciones, sino mâs bien para dar la absoluciôn, Entiende lo que

quise decirle?

----Lo entiendo, mas ella no me hace falta, que yo nacî sin cadenas, sin y

creencia en banalidades o intereses concretos para lograr un fin.

----Bueno, señor, y por quê usted lleva un capacete puesto? Quê, protege

su cabeza del Sol?---indaga Kôs.

----No la protejo sino la adorno.

----Es el capacete de Plutôn?

----Es parecido, que si fuese el de êl, verdaderamente êse, ustedes no me

hubieran podido ver.

----Cômo? 

----Ah, entonces no es el real orci galea?---pregunta el flamen.

----Flamen, no!!, no lo es, por lo que como tal necesita de un trabajo de y

magia para darle el poder de la invisibilidad.

----Verdad señor, verdad que eso puede ser?---pregunta Kôs.

----Dime infante, cuâl es tu nombre?---pregunta el cinciunatus tocândole

la testa a Kôs.

----Me llamo Kôsmythos, pero me dicen Kôs.

----No me digas que tû eres el hijo de Kosmithôs y nieto de Kosmos?

----Exacto, señor, êse soy yo!! Y usted conoce a mi padre y a mi abuelo?

----Claro!!, pero mâs a tu abuelo que a tu padre. Tû seguro has oido a ês-

tos hablar del mago hiperôsmico, no?

----Que yo recuerde sôlo a Dido he oîdo mencionarlo. Por quê la pregun-

ta?

----Porque a Manes de Nicôpolis sî que lo conozco bien por haber sido y

mi vecino hace ya una gran cantidad de años; la ûltima vez que lo visitê

fue hace siete años.

----Bueno, cinciunatus, que nos tenemos que ir. Vaya usted con...

----Flamen, para no serle desagradable, mejor nos despedimos sin tanta 

parafernalia o decoraciôn: adiôs!!

----Adiôs, señor, adiôs!!

----Adiôs, Kôs.






 




















 






 















Sonntag, 15. Januar 2023

1086, 27

        Por cierto ardor teolôgico y por mor de lo barruntado por Dido sobre

la tribu germânica, saca a puesto el flamen una pincelada del înclito Juve-

nal que cuasi pudiera ser una parresia:

      Sed iam serpentum maios concordia, parcit cognatis maculis similes

      feras

      Al escucharla Dido como que siente un espeluznamiento general, y al

que ûnese una estupefacciôn como nunca antes padecida, tenida en su in-

terior atravesando los intersticios con velocidad de flecha, ocasionândole

un temblor de los ôrganos mas que de tal guisa efîmero. Êsta fue la razôn

de hacerle una signal al cibiosactes para que trajêrale sobre el pucho una

botella de conditum paradoxum, amên que un racimo de uvas frescas, pe-

dido que ipso facto fue cumplido es cuestiones de segundos.

----Majestad, como que en su semblante hay una perplejidad que yo no y

habîa visto jamâs. Quê, yo soy el culpable por lo que acabo (de)cir?

---Usted es el ûnico responsable de lo que sucede en mi cuerpo, de lo que

pasa en êste acopas---responde Dido y tomândose la primera copa.

---Lamento ser el responsable yo, pero espero que sepa que mi intenciôn

no fue causarle algo asî, una pejiguera de improviso. Yo sôlo quise...

----Flamen, mire, aquî tiene una copa, llênela y brindemos por cualquier

cosa que nos favorezca, que sea bonita, que por su relevancia eternamen-

te signifique.

 

     Y en lo que elevan las copas para brindar, movimiento de brazos ralen-

tizado por cuestiones de una vieja costumbre entre ellos, propio de los epî-

gonos de Baco que demoran el alzamiento de la crâtera una vez comenza-

da la fiesta, llega Kosmos y sin dilaciôn pregunta:

----Flamen, quiên es la serpiente y quiên la alimaña?

----Vaya escucha la tuya; jamâs se debilita; es siempre la misma.

----Y dônde tû estabas que oîste lo que dijo el flamen?---pregunta Dido.

----Al penetrar por la puerta me llegô la resonancia---.responde Kosmos y

rascândose la oreja derecha.

----Y Ateriana no estaba contigo?

----Se fue corriendo al cuarto de su madre; la traje sana y salva.

----Kosmos, me parece que eres buen abuelo---suelta el flamen.

----Y risas de Kosmos.

----Y dime Kosmos: de quiên es la frase que dije?

----Câspita flamen!!, del senecto Juvenal y se puede leer en Sâtiras.

----El dîa que su hijo se equivoque vamos a tener que brindar dos veces,

Dido.

----Bueno, flamen, que ya usted lo conoce, y no es que no pueda equivo-

carse, sino que es muy raro que se equivoque, lo que nada tiene que ver

con la perfecciôn sino con la nemôsine.

---En la horizontal que conduce al puerto nos encontramos el didâscalos

y yo con una interesante criatura.

----De cuâl criatura se trata, Kosmos?---pregunta Dido.

----De Macco, el venerabilis Inceptor.

----Venerabilis Inceptor? Rato que no escuchaba esa categorîa----deja el

flamen saber.

----Allende que no es muy comûn en estos tiempos, si es que aûn existe.

----Sigue existiendo, Kosmos, lo que es eso: no muy comûn.

----Y cuâl relaciôn hay entre ustedes?---indaga Dido.

----Vino a Bedriaco por su interês en los cursos gratis en la Kosmona, y

ya se fue porque sôlo de tiempo tenîa una hora.

----Y adônde se fue?

----A la ciudad del ocio a visitar a su novia.

----Y cursos gratis en la Kosmona, Kosmos, desde cuândo?

----Es una idea nueva que saliô de Temîganes de Alejandrîa.

----Y de quê son los cursos?---pregunta el flamen.

----Aûn no estâ decidido cuâles serân.

----Ah, Kôs, por dônde estabas, que desde ayer no te veîa?---pregunta Di-

do.

----Castigado en el cuarto, de penitencia.

----De penitencia, Kôs? Desde cuando tu madre y tu padre son de ponerte 

en penitencia?

----Peni de pena---suelta Kosmos.

----Y tencia, Kosmos?---fisga Dido.

----Dêdicate al estudio!!---afirma Kosmos y riendo.

----Abuelo, salimos a pasear?---pregunta Kôs.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que cuasi que lle-

go de un paseo con Ateriana.

----Entonces eso es un no, no?

----Kôs, que ya soy abuelo y la resistencia no es la misma.

----A ver, quieres ir al templo de Jano Quirino, que nunca has estado ahî?

----Sî, flamen, sî!!, quiero ir---responde Kôs.

----Pero tienes que prometerme que te portarâs bien, que no vas a hacer y

ninguna de las tuyas.

----Se lo prometo, flamen, prometido estâ.

---De acuerdo. Ve entonces a decirle a tu madre que te vas conmigo, que

te dê el beneplâcito.

----El quê? Bueno, voy a que me dê eso.

----Y risa de los presentes.

----Flamen, y usted cree que le guste el ambiente del templo?

----Dido, eso es algo que no sê, ya se sabrâ cuando estê adentro.

----Y flamen, tiene usted bien escondida la inveterada arma de artillerîa?

----Kosmos, la ballesta estâ fuera totalmente del alcance de la vista.

----Kôs salîô tan intrêpido como su padre---dice Dido.

----Y su padre tan intrêpido como yo?

----Kosmos, tu hijo te sobrepasa en intrepidez---dice el flamen.

----Querîa comprobar si ustedes conocen bien a mi hijo.

----Quê, Kosmos, nos estâs fastidiando?

----Que si no, Dido?---dice el flamen.

----Nôtase que conocen bien al padre!!---afirma Kosmos.

----Y risas del flamen y de Dido.

----Ya estoy aquî, mi madre me dio eso.

----Kôs, el beneplâcito---recuerda Dido.

----Eso mismo!! Nos vamos, flamen?

----Dêjame, Kôs, terminar con la copa.

----Con la copa, o con el vino que hay en ella?

----Mejor no te respondo, Kosmos, mejor que no.

----Kosmos y sus eternos fastidios!!---afirma Dido.

----Êsa es la res, êsa!!

----Majestad, desea usted algo mâs?---pregunta el cibiosactes.

----De momento mâs nada, que ya me siento aliviada del espeluzna-

miento y de la estupefacciôn, asî que puede retirarse.

----A su edicto, majestad, a su edicto.

----Kosmos, y tû quê vas a hacer?---pregunta Dido.

----Tirarme un rato para alcanzar solaz en los pulvinares.

----Se nota que ya eres abuelo, que las edades te cansan.

----Câspita, que si me repites eso te buscarâs una parrafada.

----Pues mutismo en mi boca, que no estoy para discursos largos.

----Bueno, kôs, vamos, que ya terminê con el vino de la copa.

----Vamos, flamen, vamos!!

----Y adiôs a los dos---dice el flamen.

----Hasta la prôxima, flamen---dice Dido.

----Hasta êsta, flamen, hasta êsta!!---afirma Kosmos.












































































    

Freitag, 13. Januar 2023

1085, 26.

      Como la proa del navîo no acercâbase a ninguna orilla, sino mâs bien

era la popa la que alejâbase lentamente del puerto, el venerabilis Inceptor

posiciônase vertical en aquêlla, parte de la embarcaciôn donde puede ocu-

larse mejor la cadena del âncora recogida, asimismo que un tanto oxidada

por el toque de la sal. Pero si recuerda algo al observar con fijeza la cade-

na es la inveterada tragedia aquea atribuida a Esquilo, y no tanto por refe-

rirse  a la atadura de un titân con una cadena al desafiar a las deidades, si-

no mâs bien por haber sido dador de fuego a la humanidad, uno de los se-

nectos elementos de la naturaleza dentro de los cuatro mâs seniles. Pudiê-

rase ostensiblemente entender que, por la necesidad de tener êl mismo ca-

lor. esta reminiscencia  fuese lôgica y tempestiva, la justa que de momen-

to encaja, y a fortiori al tenerse en cuenta que donde estâ es en la proa.

---Señor, quê usted hace en esta parte del navîo donde la temperatura que

hay acarrea un tiriteo?

---Tiriteo ha dicho usted?---pregunta el venerabilis Inceptor.

---Sî!! Tiriteo. Por quê pregunta?

---Porque primera vez que escucho en mi vida una desviaciôn semântica 

como...

----Desviaciôn semântica? Quê entiende o llama usted por eso?

----Que en todo caso es tiritar y no tiriteo.

----Y acaso la diferencia es muy grande como para que usted me hiciera

una pregunta?

----No se trata de diferencia sino de hablar correctamente, de tener un res-

peto por las palabras, que un cambio de êstas puede tener su consecuencia.

---Cômo? Es usted maestro, tiene que ver con la enseñanza, con la acade-

mia?

----Si de maestro se trata nunca pude serlo, pero me hubiera gustado.

----Por lo mismo no estarâ usted frustrado y le busca a su frustraciôn una

compensaciôn?

----Le dirîa solamente que yo sin buscar encuentro.

----Y cômo se puede encontrar lo que no se busca?

---Ya noto, percibo, compruebo que usted carece al respecto de la debida

experiencia. Señor, escuche. Por quê mejor no nos amistamos, lo que elu-

dirîa el hecho de hacer un viaje ingrato, desagradable [...] pesado?

---Deme cinco minutos para pensarlo, que necesito tiempo para dar una

respuesta definitiva.

----De acuerdo, señor, de acuerdo, pero sôlo cinco, que si mâs tiempo sû-

bito cambio de idea o de proposiciôn.

     

         Macco  entonces aprovecha estos cinco minutos para dejar en su ca-

marote un pequeño saco en el que guardaba sus pocas pertenencias, y que

a saber no son otras que un diccionario de ontologîa, un cepillo de dientes,

dos  mudas de ropa, pluma y tinta para escribir, un mediado cofre con la y

foto  de su novia y una  cajita metâlica donde echaba la picadura de su ca-  

chimba  que comprô en Egipto. Empero ya estando en el camarote le da y

por  sacar las pertenencias del saco, y en lo que hacîalo pasô el tiempo su-

sodicho, lo que en realidad fue la causa especîfica de los toques tempesti-

vos y repetidos en la puerta.

----Usted disculpe que lo moleste, pero ya pasaron los cinco minutos.

----Perdôneme usted, es que no tuve en cuenta el tiempo al concentrarme

en una actividad---clara Macco que pregunta: y cuâl es su respuesta?

----Positiva, y entonces me amisto con usted.

----Muy bien, ya que me parece la respuesta mejor. Pero pase, acomôdo-

se y siêntese si lo prefiere.

----Gracias!! Y cuâl es su nombre, ya que estamos amistados?

----Me llamo Macco, el venerabilis Inceptor. Y usted?

----Buridân, un biberius y asiduo a la taberna de Apragôpolis.

----Y quê usted, Buridân, vino a hacer a Bedriaco, tiene familia aquî?

----Ni aquî ni en la ciudad del ocio tengo familia. Vine para traerle un y

correo a Dido y por la presencia de la tribu germânica en las Cutilias.

----Y quiên decidiô, despuês del examen correspondiente, que fuera us-

ted el elegido para cumplir con tal misiôn, porque de hecho biberius hay

de sobra en tal taberna?

----Decidir, Macco?, nadie decidiô. Volitivamente, y apoyado por mi ra-

zôn, trasladê el correo de un lugar a otro.

----Razôn, cuâl?

----La de que si hago algo del tal jaez, y expuesto al riesgo que se corre

al venir de un punto a otro, el servicio debe ser pagado. Pero dîgame us-

ted, Macco, que hîzole pensar en la palabra decisiôn?

----No tiene importancia, cuestiones de mi pensar, o exigencias de êste.

----Verdad que eso, Macco?

----Ah, Buridân, piensa usted en que digo mentira?

----No!!, mas sî en lo siguiente, y algo que yo que muy que bien defien-

do: la posibilidad de calcular cualquie decisiôn a partir de la razôn.

----Eso estâ muy bien, Buridân, me ha sorprendido usted.

----Quê, esperaba menos de mî, Macco, me habîa subestimado?

----Sinceramente dicho, no lo creîa capaz de llegar tan lejos, de que de-

fensor de algo fuera usted.

----Y por quê no me creyô capaz?

----Porque quien habla mal no puede pensar bien.

----Pero, Macco, sôlo por una palabra ya usted saca una conclusiôn, o y

discursa una proposiciôn como êsta?

----Buridân, lo bâsico para algo no tiene pluralidad, un senecto principio:

lo conoce?

----De oîda sî, y precisamente en la taberna.

----Mire usted, Buridân, quê pasa de dârsele candela a la materia seca?

----Que inmediatamente se prende.

----Correcto!! Es algo bâsico, no?

----Lo bâsico es lo que no tiene una dilucidaciôn compleja.

----Y quê engendra la pluralidad?

----Complejidad o complicidad!!

----Y êstas quê ocasionan?

----Una explicaciôn que no es sencilla.

---Y si no es sencilla pudiera ser dada por la categorîa de una condiciôn

entre dos personas con conocimiento?

----Me parece que no, porque lo sencillo caracteriza a tal categorîa.

----Perfecto, Buridân, perfecto!! Y dîgame: fuma usted cachimba?

----Sôlo cuando alguien la fuma, pero no en este camarote.

----Cômo, y por quê no en êste?

----Porque es el nûmero siete.

----Se explica usted sencillamente, Buridân?

----Este camarote es complicado y suceden cosas complejas.

----Bueno, Buridân, si esto es lo bâsico para dejar saber que este cama-

rote tiene su cosa, entonces vamos afuera.

----De acuerdo: vamos!!








 





















 



















 




  

       

















   

Mittwoch, 11. Januar 2023

1084, 26.

       El venerabilis Inceptor Macco abordarîa el navîo en Bedriaco, mas co-

mo êste saldrîa en una hora hacia la ciudad del ocio, lo que traduce que en-

tonces faltaban sesenta minutos para que pudiêrase de nuevo abordar, deci-

de aprovechar el tiempo en pasar por la Kosmona, ya que al haber leîdo lo 

de los cursos gratuitos para los que sabîan geometrîa pensô que un buen y

kairôs como êste no dâbase dos veces, y mucho menos en el mundillo aca-

demicus. Seguido a la micciôn necesaria y de recibir la respuesta del con-

trolador  peonio a la pregunta de dônde estaba la Instituciôn, arrumba sus

pasos hacîa êsta sobre el pucho. Yendo por el camino indicado, y caracte-

rizado por tener a la izquierda la descollante coloridad de unos hermosos

cipreses  que erigidos en hilera proporcionaban un embrisamiento saluda-

ble, aunque asimismo por su limpidez insôlita y su horizontalidad exenta

de  huecos, orificios o alguna que otra anomalîa perniciosa, percibe a dos

criaturas que venîan en direcciôn contraria y concomitadas por una infan-

te en medio de ellas, y la que miraba a los cipreses con mantenida fijeza.

Mas a medida que se acercaban la verba que entre ellas fluîa se podîa es-

cuchar; iba quedando menos inalcanzable y mâs inteligible, aunque sola-

mente  no era la disminuciôn de la distancia la que proporcionaba mejor

escucha, sino que tambiên la direcciôn del viento con un pneuma no tan

fuerte, como  si Eolo en fiesta hubiêrase propuesto facilitar la comunica-

ciôn  sin acarrear mayûscula pejiguera. Entonces Macco, y ya bastamen-

te  enterado de que las dos criaturas formaban parte de la instituciôn, pâ-

rase en el centro de la conductual y hace la siguiente pregunta:

----Cuândo es que empiezan los cursos gratis en la kosmona, que estoy

interesado?

----Câspita señor!!, o usted es mago que si no compinche desconocido

de Tiresias---dice Kosmos.

----Yo soy simplemente Macco, el venerabilis Inceptor.

----Y yo Kosmos, êl el didâscalos filosôfico y ella mi nieta, Ateriana.

----Eureka Macco!!, le doy mi mano---dice el didâscalos filosôfico.

----Macco, dîgame una cosa: cômo usted supo que êramos contertulios?

----Porque la direcciôn del viento me facilitô la captaciôn, Kosmos.

----Ah, entonces usted viene de Apragôpolis?---indaga el didâscalos fi-

losôfico.

----No!!, no vengo de ahi sino de Noñiva, mas como no sale el navîo y

hasta en una hora, pensê pasar por la Kosmona.

----Esa localidad înclita de donde usted viene sigue acogiendo a los y

amantes de la matemâtica?

----Asî es, kosmos, asî es, y si alguno de tales amantes quisiera titular-

se para lograr un puesto en alguna escuela que enseñase tal materia, lo

primero que tiene que hacer es presentar una tesis basada en lo nume-

ral a una comisiôn de doctos extremadamente austeros.

----Doctos extremadamente austeros, disciplina de carâcter fêrreo.

----Mâs o menos, Kosmos, mâs o menos.

----Bueno, Macco, el inicio de los cursos aûn no estâ decidido, ya que

primero tenemos los contertulios que decidir por sufragio la materia a

dar en ellos, o sea, que la cantidad decide.

----Cantidad es pluralidad, y "la pluralidad nunca debe ser propuesta y

sin necesidad", lo que en el caso de ustedes hay inversiôn de lo que es

una forma de un principio mîo, didâscalos.

----En condiciones iguales estamos nos, quiero decir, estamos con el

conocimiento, Macco---suelta kosmos.

----Por eso, Kosmos, es que dilucidamos sencillamente.

----No siempre eso es posible, Macco, mas ora sucede.

----Macco, y si usted es venerabilis Inceptor, es que entonces nunca pu-

do pasar a ser maestro, no?

----Exacto, Kosmos, exacto!!, pero no por eso carezco de epîgonos.

----Puedo captarlo perfectamente, Macco. Y punto a la raya y que con-

tinûe la letra.

----Objeto singular de la intuiciôn de que puêdese seguir hablando, pe-

sabes una cosa, Kosmos?

----Amplifîquela, Macco, amplifîquela!!

----A menudo es compuesto, mas siempre irreductiblemente singular.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, pura ontolo-

gîa.

----Se nota lo que tiene que notarse, Kosmos, asî que estarîa de mâs y

que te lo diga.

----O de sobra, por lo que serîa dicho una perogrullada.

----Macco, se une con nosotros al paseo?

----Didâscalos, de unirme, y por la direcciôn que ustedes tienen, regre-

sarîa al puerto, no? Quê, quieren que me vaya?

----No!!, claro que no, que de todas maneras cursos no hay aûn en la

Kosmona, y no se preocupe, que cuando empiecen le avisamos.

----De acuerdo. 

----Cuânto tiempo se queda usted en Apragôpolis?

----Mâximo un mes, si es que mi novia no me bota antes, se cansa an-

tes del mâximo de estancia mîa.

----Y risas del didâscalos y de Kosmos.


        Cuarenta y tres minutos despuês despîdese Macco de las tres criatu-

ras con las que paseô, momento en que faltaban diez minutos para la par-

tida del navîo. En lo que hacia la cola para abordar el medio de transpor-

te, la que no era tan larga mas no exenta de la indefectible vigilancia del

controlador peonio, êste acêrcasele parsimônicamente mâs con el propô-

sito de hacerle una pregunta que para detenerlo por llevar consigo algûn

tipo de objeto con punta o cortante, objetos que, como tal, estân vedados

por el reglamento disciplinario del capitân orcivo.

---Y por fin, venerabilis Inceptor, llegô usted sin tropiezos o dificultades

a la Kosmona?

---No!!, no fui a la Kosmona, porque me encontrê en el camino que me

indicô usted con Kosmos y el didâscalos filosôfico, ah, y con la nieta de

Kosmos, Ateriana.

----No me diga. Se encontrô con las personas justas en el momento pre-

ciso. Causalidad indirecta, creo yo.

----Señor controlador, la causalidad ni es directa ni indirecta, entêrese y

de una vez.

----Ya estoy enterado. Y quê le dijeron los dos mâs destacados de la ins-

tituciôn?

----Que los cursos no han comenzado, ya que los contertulios no saben

aûn sobre quê materia darlos; esperan por el sufragio para en colectivo

lograr un estar de acuerdo todos en una asignatura.

----En una asignatura? No ha dicho usted que no saben sobre quê mate-

ria darlos? No serâ que sî saben que son dos o tres materias, mas que y

con la votaciôn decidirân en comûn cuâl serâ la destinada a los cursos?

----Sî señor!!, tiene usted razôn.

----Y dîgame, Macco: va usted a la ciudad del ocio por motivos acadê-

micos?

----No, controlador, mas sî por motivo personal: visito a mi novia.

----Ah, lo cupidoso atrayente, necesario y vital.

----Tales son palabras bonitas, mas no quiero entrar en refutaciôn.

----Y desde cuândo conoce a su novia?

----Desde hace dos meses, dos solamente.

----Yo tambiên quisiera tener una novia, mas como siempre estoy aquî

en el puerto....

----Puedo imaginarme las palabras que faltan, pero puedo asegurarle, y

sin duda alguna, que cuasi todo tiene una soluciôn.

----Y no hay soluciones difîciles de encontrar?

----Es posible, mas no por difîciles imposibles.

----Bueno, Macco, ya es hora de que aborde el navîo, Le deseo un buen

viaje y buena estancia en la ciudad del ocio.

----Gracias, controlador, gracias!! Y ya nos veremos de nuevo, que regre-

so cuando empiecen los cursos.

----Hasta entonces, Macco, hasta entonces.




































 











































   


 



  


Dienstag, 10. Januar 2023

1083, 24.

 (en la ciudad del ocio)


          Llegaban con el colosero Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamon-

ta, y Sarambo ya habîa abierto la primera botella y puesto en derredor y de

êsta las correspondientes copas. Prixeletes leîa los urbis actas. Jancia frega-

ba ocho platos, sûmula a la que agregôsele el plato sobre el que estaba y la

alpistera; o mejor dicho, un pedazo que de ella quedaba y el que necesaria-

mente tuvo que calentarse. 

----Ah, llegaron los amantes de Omonia. Quê tal, cômo les fue?--- indaga

Sarambo.

----Yo me siento como si me hubiesen dado un palizôn---responde Kîntlico

de Kostâ.

----No me diga, verdad? Y eso por quê?

----Porque esa Florentina me hizo de todo.

----Y quiên es Florentina, Kîntlico?

----Una de las carrusianas del lupanar de Omonia, y la que al parecer no es

otra que la madre del nuevo jefe de la tribu germânica.

----Cômo? Y quiên le dijo eso, ella misma?

----No!!, me enterê por Tublides.

----Yo lo supe por Diôtima, la carrusiana mâs vieja del mismo lugar---dice

Tublides de Malamonta.

----Y usted, Sarambo, que labora en un lugar donde las lenguas son muchas,

sabe algo sobre esa tribu?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Lo ûnico que sê, hasta ahora, es lo que leî en la urbis acta.

----Y quê dice?

----Mire, Kîntlico, aquî estâ, lêalo usted mismo---dice Prixeletes.

----Quê? Increîble, totalmente insôlito!!

----Por quê, Kîntlico, quê dice?---pregunta Tublides de Malamonta.

----Que las fiestas lupercales fueron boicoteadas por la nueva formaciôn de

la tribu bajo el mando del hijo de Pandolfo Colunnecio, Dolfopân Colunne-

cio.

----No serâ porque esos bructeros idolatran las fiestas saturnales?

----Pudiera ser, Tublides, no queda descartado, pero de todas maneras abri-

rê oîdos a lo que dirîan los biberius en la taberna---dice Sarambo.

----Y usted no estâ preocupado, Sarambo?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Yo, y como dije no hace mucho aquî mismo, no; al contrario, ya que si

pasa por aquî la tribu me beneficia, ya que los bructeros son amantes y al

vino caliente.

----Y usted solamente piensa en el capital, Sarambo?

----Kîntlico, que yo trabajo en una taberna, vendiendo bebida. En quê otra 

cosa voy a pensar?

----Y hablando de bebida, hay quê tomar?

----Tublides, la botella estâ ya abierta y las copas esperan por ser llenadas.

----Entonces, Sarambo, puedo embadurnar la primera copa?

----Y completa si le da la gana, hasta arriba si quiere.

----Y eso que pensê que el sediento era yo---dice Kîntlico de Kostâ.

----El mâs sediento en todo caso por haber sudado tanto---dice Tublides de

Malamonta.

----Siendo la culpable Florentina de la salida en cantidad del sudor.

----No otra que êsa, Sarambo---reconoce Kîntlico de Kostâ.

----Y quê hizo usted en el lupanar, colosero?---fisga Sarambo.

----Conversar con Tublides y a su vez mirar.

----Y de cuântas cinturas, nalgas y tetas se acuerda?

----No valoro la cantidad sino el momento, Sarambo.

----Verdad que no, verdad?

----Si no me cree no es mi problema.

----Ustedes los hombres sôlo tienen en su mente la masa; piensan con y

el miembro---dice Jancia.

----Y no es acaso êse nuestro anankê, Jancia?---pregunta Sarambo.

----Anankê? Yo no creo que se trate de eso, sino de otra cosa.

----En fin brindemos, que discutir sobre el tema con una mujer siempre

termina en disputa, bronca, conflicto o riña.













































Sonntag, 8. Januar 2023

1082, 24.

        Seguido a un breve encuentro con Dido, y no mucho despuês de haber

estado en la cocina para darle a su estômago el sustento pertinente, Kosmos

regresa al cuarto de Rubria. Penetra en êste en el momento en que Ateriana

volvîa  a poner en su lugar la estatuilla del fauno, colocaciôn ademâs exen-

ta  de un fruir  absoluto por el  levantamiento de los brazos para darles una 

direcciôn especîfica, y la que no es otra, en este caso, que la de hacia arriba,

algo que trajo como consecuencia un estar de jeta.

----Câspita Rubria!!, por quê Ateriana da calaña de enfado, quê hizo o quê

no que deberîa hacer?---fisga Kosmos.

----Lo que hizo fue que cogiô la estatuilla del fauno y yo la regañê.

----Y por eso tû la regañaste? No es normal que una infante sienta curiosi-

dad por las cosas que desconoce?

----Kosmos, tû sabes que hay cosas desconocidas con la que los infantes

no deben jugar, que para eso tienen sus propios juguetes, no?

----Y tû ya te olvidaste que alguna vez fuiste infante?

----Puedo entender que defiendas a tu nieta, pero no me preguntes sobre

mi pasado que tû sabes que no me gusta. Pero sabes una cosa?

----Amplifîcala, amplifîcala!!

----Que por la reminiscencia me llegô una imago del pasado.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, no te gusta que

te preguntes sobre tu pasado, mas cuando trâtase de una reminiscencia de

êste tienes algo que decir como imago. En fin, dilo!!

---No es de extrañar esta reflexiôn tuya. Te acuerdas del masajista otoma-

no en Cutilias?

----En lo atinente a êsta tengo algo que decir.

----Pues deja para despuês el tuyo, que primero mi decir.

----Y risas de Kosmos.

----La imago por la reminiscencia no fue otra que la del gozo por el masa-

jeo, mas algo que pasô antes de conocerte en el navîo, mucho antes.

----Mondo lirondo que alcanzo a tener asombro!! Primera vez que me ha-

blas de eso. Êsa es la res!! Quedê estupefacto!!

----Tû estâs seguro que es la primera vez, Kosmos?

----Sî que la es, esa misma: la primera!! Y cuâl fue el motivo de la reminis-

cencia.

----El encontrarme con Angelicus y decirme lo que pasô en Cutilias.

----Ah, lo de la tribu germânica?

----Eso mismo!! Y cômo lo sabes?

----Me lo acaba de barruntar mi madre, asimismo que recibiô un correo y

traîdo por un biberius que hablaba del mismo asunto.

----Y quê piensa Dido al respecto?

----Diole el edicto al magister equitum de que ocupârase de levantar la de-

fensa, aunque êste ya habîa mandado soldados bâtaros a Cutilias.

----Y tû quê crees, corremos peligro?

----Eso no lo sê, puede que sî y puedo que no, ya que depende de lo que y

tenga como propôsito, como fin, como meta el nuevo jefe e hijo de Pandol-

fo Colunnecio.

----No fue tal Pandolfo quien le regalô el diamante a Jancia la noche que y

vino a cenar a palacio?

----La primera y ûltima cena para êl. Êl mismo, êse, ese mismo!!

----Y por quê repites tres veces cuasi lo mismo?

----Philia por la repeticiôn!!

----Abuelo, y quê es una tribu?---pregunta Ateriana.

----Un colectivo que no llega a ser un ejêrcito.

----Contra, Kosmos, no le puedes explicar a una infante de manera sencilla?

Quê sabe ella lo que es un ejêrcito?

----Sî abuelo, Rubria tiene razôn, no sê quê es eso---dice Ateriana.


      Mas en lo que Kosmos preparâbase para dar una respuesta no compleja,

unos toques en la puerta son el motivo de que no la dê y arrumbe sus pasos

hacîa êsta para abrirla.

---Como iba para mi cuarto aprovecho la direcciôn para decirte que la tribu 

ya no estaba en Cutilias; ni rastro de ella en cercanias y derredores----Dido

comunica.

----Pero aun asî, lo de la defensa mantiênese?---pregunta Kosmos.

----Me haces tal pregunta sabiendo lo precavida que soy?

----En algunos sî mas en otros momentos no.

----Pues êste es uno de los de sî: me oîste?

----Y tan cerca que cuasi quêdome sordo.

----Que no respetas a tu madre. Me quisiste decir eufemîsticamente gritona?

----Y retorno de la risa de Kosmos.

----Me retiro a dormir un rato, a darme solaz, una siesta.

----De siesta a fiesta la distancia es corta.

----Te dejo con tus ocurrencias, con tu magîn.

----Descansa en paz!!

----Kosmos!!

----Y de nuevo las risas de êste.

----No le haga caso, Dido, que usted ya sabe cômo es su hijo---dice Rubria.

----Sî, ya sê, pero algunas veces se pasa, sobrepasa el lîmite, va mâs allâ de

êste.

----Y termino en la hipertelia, o en lo hipertêlico---amplifica Kosmos.

----Sabes quê? Me voy. Adiôs!!

----Abuelo, salimos a dar una vuelta?---pregunta Ateriana.

----Una buena pregunta, Ateriana---dice Rubria que dîcele a Kosmos: y de

paso le explicas quê es un ejêrcito.

----De acuerdo, Ateriana, vamos a la vuelta---dice Kosmos y le da la mano

derecha a Ateriana. 


      Siete minutos despuês y en funciôn del paseo con Ateriana, lee kosmos

la siguiente aclaraciôn dirigida a todos los habitantes de Bedriaco: NO PE-

RICLITA LA MODESTA ATARAXIA DE BEDRIACO POR CAUSA DE

LA PERNICIOSA TRIBU GERMÂNICA, empero sin poder eludir hacer-

se  la pregunta  siguiente: cômo fue posible que supiêrase tan raudo sobre

el  asunto que sôlo contadas personas sabîan? Mas ateriana, que asimismo

leyô la aclaraciôn, dîce sin dilaciôn:

---Abuelo, la palabra tribu vuelve (a)parecer, la que significa, segûn tû, un

colectivo que no llega a ser un ejêrcito.

---Câspita!!, que lo has dicho exactamente como te lo dije en el cuarto de

Rubria, con las palabras exactas. Êsa es la res, êsa!!

---Y quê quiere decir eso, que tengo buena memoria?

----De facto la tienes, por lo que no hace falta la pregunta.

----Abuelo, y eso se mantiene o sôlo es posible por un tiempo?

----Eso dêjaselo al tiempo que es el que sôlo mantiene o no una cosa.

----Parece que por muchas cosas en este mundo hay que esperar.

----Lamentablemente es asî y no de otra manera.

----Lamentablemente, abuelo?

----Crêeme, una explicaciôn al respecto serîa compleja, Ateriana.

----Abuelo, y por quê tû casi siempre dices la palabra complejo o com-

plejidad?

----Porque lo complejo es lo contrario de lo fâcil; incluye lo difîcil, y

sôlo lo difîcil es estimulante: entiendes?

----Mâs o menos, ya que es un poco difîcil.

---Sostengo, mantengo y contengo la opiniôn de que tienes talento pa-

ra jugar con las palabras.

----No sê de dônde sale, porque a mî no me gusta leer como Kôs, que

sî que le encanta.

----Ateriana, sale de un lugar al que no tenemos acceso.

----Y quê quiere decir eso?

----Que aunque no lo sepas, si lo tienes, funciona, aunque eso sî, hay

que desarrollarlo.

----Abuelo, para lo que sî tengo talento es para la costura, lo que no 

quiere decir que no me deje de dar pinchazos en el dedo con la aguja.

----Todo talento estâ expuesto a una cosa o a otra.

----Ah sî? Y el tuyo, por ejemplo, a quê estâ expuesto?

----Al difîcil entendimiento por lo que digo.

----Que es a su vez estimulante, no?

----Para mî sî, no para el otro, para un interlocutor.

----Pero es desagradable para tus amigos de la Kosmona?

----No desagradable, sino que algunas veces tropiezan por demorar en

captar lo que digo, con la excepciôn del didâscalos filosôfico. el que es

flecha tirada.

----Cômo que flecha tirada?

----Una alusiôn a rapidez, aludo a êsta. Los aludimientos me encantan.  



























 










































































 

Samstag, 7. Januar 2023

     TA  EROTIKA  DE  RUBRIA. 

            

          Volver por la reminiscencia a tener placer por unos minutos, y con la

que la imago de Cutilias descollaba en primer plano, fue para Rubria un es-

timulante en proyecciôn inesperado. Con tal imagen, y en la parte de las zo-

na termal donde posiciônabase una mesa destinada a masajes, cômo no ver-

se  ella misma en  bruces y desnuda recibiendo los masajes de un masajista

otomano, el que embadurnaba su espalda con un aceite refinadîsimo y sobre

el cual resbalaban sus manos lenificando la superficie acosada por la aridez,

cômo no pensar que llegaba a las nubes al sentir que tales manos descendîan

por sus glûteos y piernas hasta llegar parsimônicamente a la planta y de los

pies, base de las columnas que sostienen a un entramado e in casu el de ella

a toda flor y horizontal. 


Freitag, 6. Januar 2023

1081, 23.

         Angelicus diose un baño de oro en Cutilias, mas antes de la llegada

de la tribu germânica. A êsta la vio desde lejos cuando regresaba a su jor-

nada laboral en la tienda, y desde una colina que facilitaba una visiôn pa-

norâmica de una especîfica zona. Êsta fue la razôn de su pensar de pasar

primero  por palacio para poner al tanto Dido, informarla de lo que sus y

retinas  fueron testigo, que a la  postre y al cabo unos minutos de retraso

en volver a ejercer su oficio como vendedor era mucho menos relevante

que lo anteriormente pensado, aunque sin olvidar que serîa detenido por

la guardia bâtara una vez que estuviera cercano a la corte. Diez minutos

despuês sucediô la detenciôn, empero a raîz de revelar el pertinente mo-

tivo de su presencia en la sede mayestâtica, el porquê de haber venido a

êsta acopas, la guardia bâtara bajô las armas e inmediatamente fue y en

busca del magister equitum uno de los soldados de posta.

----Cômo que usted vio a la tribu germânica, Angelicus, si êsta ya no y

existe?---pregunta el magister equitum.

----Usted me disculpa, magister, pero tendrîa que decirle que si no me

cree puede mandar a sus soldados a que lo comprueben, que quê nece-

sidad  tendrîa yo de informar sobre algo que es mentira, o de inventar-

me algo como eso asî por asî. Cree usted que me es agradable pasar y

por la detenciôn de sus soldados de posta?

----Ya sê que no lo es, mas es lo que los soldados tienen que hacer por

ser un edicto.

----Comprobamos lo de la tribu germânica, magister?----pregunta uno

de los soldados bâtaros.

----Sin pêrdida de tiempo alguna, y encârguese usted mismo de la can-

tidad de soldados que usted crea necesaria.

----Enseguida, magister, enseguida!!

----Y conmigo que pasa, magister?---indaga Angelicus.

----Regrese a su negocio, y no le diga a nadie lo que usted vio. Me ha

entendido usted?

----Perfectamente, magister, asî lo harê.

----Muy bien, y ya puede retirarse.


          Pero de suceder algo, fue lo siguiente: cuasi yêndose Angelicus

llega un correo de la ciudad del ocio, y entregado por uno de los bibe-

rius amantes del imperio de Dido; y claro estâ, por ya saberse indefec-

tible, despuês de la detenciôn, correo que es entregado personalmente

por el magister a la reina.

----No, no puede ser, de nuevo estos enemigos?

----De quê se trata el correo, majestad?---pregunta el magister equitum.

----De que hay una nueva formaciôn de la tribu germânica y su jefe no

es otro que el hijo de Pandolfo Colunnecio.

----Entonces lo que dijo Angelicus no es mentira, pero no se preocupe,

que ya di el edicto de hacer la debida pesquisa en Cutilias.

----Angelicus? No entiendo, magister.

----Angelicus acaba de venir a palacio e informarme sobre el asunto.

----Mas me pregunto el porquê de que la tribu interêsele Cutilias, don-

de solamente hay baños termales, quê hace allî? Sabe usted algo, ma-

gister?

----Majestad, los bructeros no soportan las fiestas lupercales.

----Y por quê no?

----Porque se oponen a las saturnales, que son las que idolatran.

----Pero fiestas lupercales en Cutilias, desde cuândo?

----Yo no creo que sean las fiestas como tal, sino el alboroto por êstas.

Pero recuerde que Cutilias estâ en el mismo centro; o mejor dicho, en-

tre la ciudad del ocio y Bedriaco.

----Quê me quiere decir usted con eso, magister?

----Que la distancia que separa Bedriaco de Cutilias favorece la forma-

ciôn de una defensa con tiempo, de la que me encargarê preparar y en

cuanto regresen los soldados bâtaros.

----Esperar a que regresen? Y por quê no de inmediato, magister?

----Si usted lo desea, majestad, serâ de inmediato.

----Pues inmediatamente ocûpese de ella, magister, sin dilaciôn alguna.

----A su edicto, majestad, a su edicto!! Ah, una cosa, que se me olvida-

ba.

----Cuâl, magister, cuâl?

----El biberius, por el correo, y a pesar de que gûstale su imperio, pide

una recompensa.

----Quê si no de un biberius? Mire, dele esta bolsita y el agradecimien-

to de mi parte.

----De acuerdo, majestad, ahora mismo voy hacia êl aunque no me lla-

me.

----Cômo, magister, lo contagiô mi hijo?

----Hablando de êl estâ en la cocina con Vercingetôrix y el leñador de

Britania. Y el flamen ya se fue?

----Se fue a la cocina con ellos.

----Entonces ya me fui, para cumplir con sus ôrdenes.

----Y mantêngame informada, magister.




































 
















 





   

Montag, 2. Januar 2023

1084,22

       (en la ciudad del ocio, Apragôpolis)


      En los urbis acta barruntâbase el siguiente suceso: Las fiestas luperca-

les fueron atacadas en Cutilia por la nueva formaciôn de la tribu germâni-

ca, y bajo  el mando de un bructero que dice ser el hijo del ûltimo jefe de

êsta, Pandolfo Colunnecio, y onomado Dolfôpan Colunnecio. No hay he-

ridos ni muertos, mas sî pavor general por las lanzas y las flechas. A raîz

de leer lo anterior, aunque exento de preocupaciôn alguna, de una inquie-

tud, Sarambo comunîcale la noticia a Jancia con el fin de saber cuâl serîa

su reacciôn, o quê dirîa al enterarse de que Pandolfo tenîa un hijo.

---Sarambo, quiero dejarle claro que yo nunca me acostê con Pandolfo a

pesar de que aceptê el regalo del diamante, asî que saque de su mente al-

gûn pensamiento que tenga al respecto.  

---Puedo asegurarte que no tengo ninguno.

---Pero dîgame usted una cosa: De dônde salîô ese hijo, y por quê de nue-

vo la tribu germânica?

----Bueno, el hijo saliô de la madre, no? Lo de la tribu no lo sê [...] a lo y

mejor por venganza, pero con el tiempo sabrê mâs por los comentarios de

los biberius en la taberna.

----Me resulta un poco raro que jamâs hâyase hablado al respecto. Quê y

dice usted?

----Decir yo, quê?---pregunta Sarambo y quêdase pensando.

 

       Mas en lo que pensaba llega Prixeletes y pregunta:


----Ya saben lo de la tribu germânica?

----Sobre eso hablâbamos. Quê se escucha afuera, quê se comenta?

----Sarambo, banalidades, estupideces y tonterîas verbales.

----No descartes, Prixeletes, que dentro del trîo anterior pueden estar las

cosas mâs serias.

----Serîas, aquî en la ciudad del ocio, verdad Sarambo, verdad?

----Prixeletes, por quê tû algunas veces eres tan negativo, a ver, dime?

----Negativo yo? La positiva por error si acaso eres tû.

----No empiecen con el conflicto semântico, que de todas maneras siem-

pre terminan ustedes besândose y apretândose hasta sacar el zumo---dice 

Sarambo.

----Y desde cuândo usted es poeta, Sarambo?

----Poeta, Jancia?, si acaso alguien con buena imaginaciôn en determina-

do momento.

----Sarambo, y usted no estâ preocupado?---indaga Prixeletes.

---Si me lo preguntas por lo de la tribu te respondo que no; al contrario,

porque esos bructeros son amantes del vino caliente y, como tal, me con-

viene, ademâs de que por carâcter no soy ni parecido al difunto Anaxîme-

tro de Apolonia, el que por su conducta ya estâ del otro lado. Tû sabes y

quiên si deberîa estar alerta, al tanto [...] preocupado?

----Quiên Sarambo, quiên?

----El cazador de Bedriaco, el que matô de un flechazo a Pandolfo Colun-

necio aquella noche en palacio.

----La misma noche que me regalô el diamante, êsa!!---afirma Jancia.

----Y en la primera y ûltima cena que sustentâronse juntos.

----Asî es, Prixeletes, asî es---dice Jancia.

----Y en la que tambiên tû alcanzaste placer, no?

----De cuâl placer usted habla, Sarambo?

----Jancia, del acarreado por la pierna de Pandolfo por debajo de la mesa

entre tus piernas.

----Vaya memoria la suya, Sarambo, que buena.

----Si no la tuviese, como vendedor, mejor retirarme del oficio.

----Como ex-vendedor!!---afirma Prixeletes.

----Con el trabajo que tengo actual tambiên es necesaria, y con la que pue-

do recordar las deudas que tienen conmigo los biberius, que mira que son

mâs de una---clara Sarambo dândose golpecitos en la testa.

----Verdad que las recuerda todas, Sarambo?---indaga Jancia.

----Una por una, y con su dîa y su fecha.

----Entonces ninguna ha llegado a ser anual, Sarambo.

----No Prixeletes, ninguna, ninguna se ha alargado tanto.

----Prixeletes, y cômo supiste que ninguna es anual?---pregunta Jancia.

----Porque Sarambo sôlo dijo que las recuerda con su dîa y con su fecha.

----Uff, se me escapô este detalle.

---Parece que fijarse en los detalles es parte de los que son tan negativos.

----Reconozco que tû tambiên tienes buena memoria, Prixeletes.

----Discrepo, porque una buena memoria no lo es para cosas cuasi acaba-

das (de)cir---acentûa Sarambo.

----No estoy de acuerdo con lo que usted ha dicho, Sarambo.

----Tu derecho, Prixeletes, derecho que tienes a no estarlo.

----Alguno de ustedes sabe dônde estâ el colosero?---pregunta Jancia.

----Me dijo que encontrâbase en Omonia con Kîntlico de Kosta y Tublides

de Malamonta, y que mâs tarde los traîa acâ---responde Sarambo.

----Ah sî?, pues comida para mâs de cuatro no hay preparada.

----No vienen por la comida, Jancia, sino por las copas, por la dadorîa dio-

nisîaca..

----Aun con la lluvia que estâ por caer?

----"Agua fuera, vino dentro"!!

----Bueno, me voy a la cocina para calentar un pedazo de alpistera que de

ayer quedô.

----Buen apetito, Jancia, provecho!!----afirma Prixeletes.


       Una hora despuês, y en lo que esperaban a que Kîntlico de Kostâ ter-

minara  de  satisfacer su  necesidad cupidosa, el colosero y Tublides con-

versan en el salôn de la casa donde los hombres mirâbanle de hito en hito

a  las carrusianas las partes mâs descollantes y destinadas a los ta erotika,

mirar con fijeza que paulatinamente despertaba el deseo lujurioso, el cual

podîa desarrollarse profundamente, sin lîmite o sin frontera en los cuartos

privados y. por ethos, pintados de rojo. Giraba la conversa en derredor del

tema de la supuesta madre del nuevo jefe de la tribu germânica, hontanar

biolôgico  aun sin comprobaciôn, mas que por ciertas sospechas parecîa y

ser de donde saliô el susosicho jefe. Habrîa que ver, que la lengua con al-

go de soltura de Diôtima, una de las carrusianas con mâs tiempo de servi-

cio en la casa y mâs usada por sus opulencias perfectas, revelaba haber y

visto mâs de una vez a Pandolfo Colunnecio entrar en el cuarto de la jo-

ven Florentina y en el cual quedâbase unas cuantas horas, de lo que sale

entonces que el peculio que tenîa que pagarle no era poco. Mas tal reve-

laciôn  tenîa lugar muy cerca de Tublides de Malamonta, el que allende

de escucharla a la vez que hablaba con el colosero espero un prudencial

tiempo para decirle a Diôtima lo siguiente:

---Quê casualidad que tanto usted, como nosotros, estuviêsemos hablan-

do sobre el mismo tema.

--Señor, quê usted quiere de mî, que me virase hacia usted para contem-

plarme de arriba a abajo, que yo aquî soy la mâs perfecta en dimensio-

nes y en servicio?

----No, claro que no!!, que no es mentira lo que acabo (de)cirle, y si no

me cree pregûntele a êl---dice Tublides señalando al colosero.

----Cômo se llama usted, señor?

----Mi nombre es Tublides de Malamonta y êl es el colosero.

----Yo me llamo Diôtima, la fêmina que todos quieren.

----Diôtima? Parece el nombre de una sacerdotisa.

----Sacerdotisa en un lugar como êste? Cree usted que eso serîa posible?










































 







        









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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...