Mittwoch, 18. Januar 2023

1088, 29.

      (en Apragôpolis)


        Llegados a la ciudad del ocio van directo a la taberna, mas si Macco

un poco constispado, amên que padeciendo un estado febril y por lo mis-

mo  cansado; Buridân, al  que algunos de los bebedores mâs senectos llâ-

manle el Bury, apôcope que no funciona por reducciôn al absurdo sino y

que por cariño y simpatîa, repitiendo una frase latinizada que escuchô en

el navîo que encantôle: fruges consumere nati.

---Claro estâ que es la uva la que se consume aquî de tales frutos de la y

tierra--dice Macco que pregunta: pero nacidos para consumir ustedes tal

fruto o nacidos para vivir?

---Dime, Bury, de dônde tû sacaste a este señor que acaba de formular la

pregunta intempestiva?---indaga uno de los biberius cercano.

---Hicimos juntos el viaje en el navîo, o sea, que lo saquê del navîo.

---Mi nombre es Macco, el venerabilis Inceptor, y no formulê la pregunta 

intempestiva; al contrario, enunciê la adecuada o correspondiente: es aca-

so este local una charcuterîa?

---Charcuterîa ha dicho usted, Macco?

---Quê esta pasando aquî, quê sucede?---pregunta Sarambo.

--Que acâ, Macco, ha preguntado si es acaso este local una charcuterîa, lo

que me parece una ofensa---responde el biberius.

---No es para tomârselo tan a pecho ni cogerlo en serio, que es sôlo una y

pregunta---dice Sarambo que le pregunta a Macco: desea usted tomar una

copa de vino para menguar un poco la fuerza de su resfriado?

---De facto por eso es que estoy aquî.

---Mire, aquî tiene, y por cada sorbo haga gârgara, la que es santo elixir.

---Sî sî, es un viejo remedio; lo conozco bien.

---Y a mî quê?

---Sarambo, trâigale una copa a Bury que yo se la pago, va por mi cuenta,

por mi bolsillo---dice el biberius.

---Mire, Bury, aquî la tiene---dice Sarambo que dîcele al biberius: pues y

meta la mano en su bolsillo y pâgeme ipso facto la copa.

----No faltarîa mâs!! Tenga la moneda, Sarambo, agârrela y cierre bien su

mano, que si por casualidad se le cae y choca con el piso pierde su valor.

----No estarâ usted pasado de copas para decir un disparate tan descollan-

te?---pregunta Macco.

----Quê?, si precisamente el pasarse de copas ayuda a decir la verdad.

----In vino veritas!!---afirma Buridân.

---Tiene su refutaciôn, mas ahora que hago gârgaras...

---Sîgalas haciendo, venerabilis Inceptor, continûe con ellas.

---Y quê me cuentan de Bedriaco, alguna novedad, ya saben por allâ lo de

la nueva formaciôn de la tribu germânica?---pregunta Sarambo.

---Yo mismo le entreguê un correo a Dido, en persona se lo dî.

---Cômo, Bury, cômo? Quê tû hayas entrado en contacto con Dido me re-

sulta una felonîa---dice el biberius.

---Y por quê felonîa, por quê eso?

---Porque tû sabes bien que...

---A ver, a ver, que estamos aquî para disfrutar no para pelear---destaca y

Sarambo que pregûntale a Buridân: dijo usted que le entregô un correo a la

reina, no?

----Eso dije, Sarambo, eso. Y?

----Correo de quiên? Estâ usted al servicio de alguien?

----De nadie: de mi mismo!!

----De sî mismo y le dio un correo?

----No es esto una novedad, escribir para no decir?

----Oh sî!!, pero de locos, de trastornados con belebele.

----Belebele!! En algûn momento de nuestra conversa escuchê a Kosmos y

decir esa palabra---revela Macco.

----El viejo Kosmos!!---afirma Sarambo.

----De facto es abuelo y tiene una nieta y un nieto, mas yo sôlo conocî a la

nieta, Ateriana.

----Entonces estuvo usted en la Kosmona, Macco?

----Êsa era mi intenciôn, o sea, visitarla y por los cursos gratis, mas yendo

hacia ella me encontrê con Kosmos, el didâscalos filosôfico y Ateriana.

----La kosmona!!, instituciôn compleja.

----Pero sabe usted una cosa, Sarambo? Cuando lleguê a palacio salîa y de

êste un señor llamado Angelicus, el que le informô a Dido sobre la presen-

cia de la tribu en las Cutilias---dice Buridân.

----Esto sî que es una novedad de lûcidos.

----Entonces conoce usted a Angelicus, Sarambo?

----Cômo no lo voy a conocer si es el que se ocupa del nuevo negocio que

abrî en Bedriaco, y en el que sôlo se venden vestidos blancos.

----Ah, entonces goza usted con la entrada de capital por dos lados.

----Por aquî y por allâ, Macco, por Apragôpolis y por Bedriaco---dice Sa-

rambo que pregunta: y cômo vieron la situaciôn ustedes en Bedriaco.

----Yo no vî mucha agitaciôn, sôlo a un oficial en la corte y al que Dido le

dio la orden de levantar defensa---responde Buridân.

----Un oficial de buen porte y aspecto?

--- Sî!!, êl mismo.

----Ah, entonces no es otro que el magister equitum. Y usted, Macco, quê

me dice?

----Que ademâs de conversar con Kosmos y el didâscalos filosôfico, hablê

breve con el controlador peonio, quien me respondiô a la pregunta de dônde

estaba la Kosmona. Por el resto yo no percibî nada sobresaliente.

----Por lo que me han dicho pudiera sacar la conclusiôn que de momento no

peligra Bedriaco por el ataque de la tribu germânica. 

----Y ni aun atacando pudiera significar un alto pernicio, porque esos solda-

dos bâtaros son muy excelentes guerreros; caracterîzales el buen manejo y

de las armas y êgidas---acentûa Buridân.

----Y usted, Macco, cuânto timpo quêdase en la ciudad del ocio?

----Sarambo, hasta que mi novia me soporte, me aguante.

----Ah, con que tiene usted una novia, no? Pues sabe usted una cosa? Que y

goza de un privilegio tremendo al tener una hembra apragopolitana, y por y

ser muy fogosas y apasionadas.

----Pues la mîa no tiene nada de eso; al contrario, es frîa y nada vehemente.

----Entonces se cumple aquî eso de que toda regla tiene su excepciôn.

----Eso le hubiese dicho de hacerme usted una prôxima pregunta.

----Y dîgame, Macco: se siente usted mejor despuês de haber hecho gârga-

ras?

----Sî, claro que sî!!, y hasta creo que la fiebre me ha bajado.

----Muy bien!! Entonces brindemos por la salud de usted.

----De acuerdo!!







































































 



 

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