Freitag, 6. Januar 2023

1081, 23.

         Angelicus diose un baño de oro en Cutilias, mas antes de la llegada

de la tribu germânica. A êsta la vio desde lejos cuando regresaba a su jor-

nada laboral en la tienda, y desde una colina que facilitaba una visiôn pa-

norâmica de una especîfica zona. Êsta fue la razôn de su pensar de pasar

primero  por palacio para poner al tanto Dido, informarla de lo que sus y

retinas  fueron testigo, que a la  postre y al cabo unos minutos de retraso

en volver a ejercer su oficio como vendedor era mucho menos relevante

que lo anteriormente pensado, aunque sin olvidar que serîa detenido por

la guardia bâtara una vez que estuviera cercano a la corte. Diez minutos

despuês sucediô la detenciôn, empero a raîz de revelar el pertinente mo-

tivo de su presencia en la sede mayestâtica, el porquê de haber venido a

êsta acopas, la guardia bâtara bajô las armas e inmediatamente fue y en

busca del magister equitum uno de los soldados de posta.

----Cômo que usted vio a la tribu germânica, Angelicus, si êsta ya no y

existe?---pregunta el magister equitum.

----Usted me disculpa, magister, pero tendrîa que decirle que si no me

cree puede mandar a sus soldados a que lo comprueben, que quê nece-

sidad  tendrîa yo de informar sobre algo que es mentira, o de inventar-

me algo como eso asî por asî. Cree usted que me es agradable pasar y

por la detenciôn de sus soldados de posta?

----Ya sê que no lo es, mas es lo que los soldados tienen que hacer por

ser un edicto.

----Comprobamos lo de la tribu germânica, magister?----pregunta uno

de los soldados bâtaros.

----Sin pêrdida de tiempo alguna, y encârguese usted mismo de la can-

tidad de soldados que usted crea necesaria.

----Enseguida, magister, enseguida!!

----Y conmigo que pasa, magister?---indaga Angelicus.

----Regrese a su negocio, y no le diga a nadie lo que usted vio. Me ha

entendido usted?

----Perfectamente, magister, asî lo harê.

----Muy bien, y ya puede retirarse.


          Pero de suceder algo, fue lo siguiente: cuasi yêndose Angelicus

llega un correo de la ciudad del ocio, y entregado por uno de los bibe-

rius amantes del imperio de Dido; y claro estâ, por ya saberse indefec-

tible, despuês de la detenciôn, correo que es entregado personalmente

por el magister a la reina.

----No, no puede ser, de nuevo estos enemigos?

----De quê se trata el correo, majestad?---pregunta el magister equitum.

----De que hay una nueva formaciôn de la tribu germânica y su jefe no

es otro que el hijo de Pandolfo Colunnecio.

----Entonces lo que dijo Angelicus no es mentira, pero no se preocupe,

que ya di el edicto de hacer la debida pesquisa en Cutilias.

----Angelicus? No entiendo, magister.

----Angelicus acaba de venir a palacio e informarme sobre el asunto.

----Mas me pregunto el porquê de que la tribu interêsele Cutilias, don-

de solamente hay baños termales, quê hace allî? Sabe usted algo, ma-

gister?

----Majestad, los bructeros no soportan las fiestas lupercales.

----Y por quê no?

----Porque se oponen a las saturnales, que son las que idolatran.

----Pero fiestas lupercales en Cutilias, desde cuândo?

----Yo no creo que sean las fiestas como tal, sino el alboroto por êstas.

Pero recuerde que Cutilias estâ en el mismo centro; o mejor dicho, en-

tre la ciudad del ocio y Bedriaco.

----Quê me quiere decir usted con eso, magister?

----Que la distancia que separa Bedriaco de Cutilias favorece la forma-

ciôn de una defensa con tiempo, de la que me encargarê preparar y en

cuanto regresen los soldados bâtaros.

----Esperar a que regresen? Y por quê no de inmediato, magister?

----Si usted lo desea, majestad, serâ de inmediato.

----Pues inmediatamente ocûpese de ella, magister, sin dilaciôn alguna.

----A su edicto, majestad, a su edicto!! Ah, una cosa, que se me olvida-

ba.

----Cuâl, magister, cuâl?

----El biberius, por el correo, y a pesar de que gûstale su imperio, pide

una recompensa.

----Quê si no de un biberius? Mire, dele esta bolsita y el agradecimien-

to de mi parte.

----De acuerdo, majestad, ahora mismo voy hacia êl aunque no me lla-

me.

----Cômo, magister, lo contagiô mi hijo?

----Hablando de êl estâ en la cocina con Vercingetôrix y el leñador de

Britania. Y el flamen ya se fue?

----Se fue a la cocina con ellos.

----Entonces ya me fui, para cumplir con sus ôrdenes.

----Y mantêngame informada, magister.




































 
















 





   

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