TA EROTIKA DE RUBRIA.
Volver por la reminiscencia a tener placer por unos minutos, y con la
que la imago de Cutilias descollaba en primer plano, fue para Rubria un es-
timulante en proyecciôn inesperado. Con tal imagen, y en la parte de las zo-
na termal donde posiciônabase una mesa destinada a masajes, cômo no ver-
se ella misma en bruces y desnuda recibiendo los masajes de un masajista
otomano, el que embadurnaba su espalda con un aceite refinadîsimo y sobre
el cual resbalaban sus manos lenificando la superficie acosada por la aridez,
cômo no pensar que llegaba a las nubes al sentir que tales manos descendîan
por sus glûteos y piernas hasta llegar parsimônicamente a la planta y de los
pies, base de las columnas que sostienen a un entramado e in casu el de ella
a toda flor y horizontal.
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