Dienstag, 31. Januar 2023

1095, 36.

    ( en el segundo sistema)


            

      El trîo dador por su formaciôn artîstica, y formado por Parrasio, Pa-

rresio y Kifisodoto, vêsele separado de otras mîmesis geomêtricas en el

jardîn asimêtrico de la corte de Podacres, y muy cerca de una especiosa

fontana donde salîa a flote una mârfaga negra. Aunque la separaciôn no

acarreô ni querellas ni lamentos, que tampoco el lanzamiento del algûn

que otro escarpîn con el telôs preciso de ocasionar pejiguera, sî que irô-

nicamente el comentario de Euticô y caracterizado por una inextricable

verba, la que en este sistema carece de atenciôn, de caso, no ya decir y

que  del aplauso que la celebre o que la honorice. De no poderlo eludir

dêbese mâs bien al incesante vapuleo autodado que a una reflexiôn es-

pecîfica de jaez trascendental. Êl mismo sabîa, dominaba; tuvo vigilia

y unos cuantos suspiros al lograr entender, mas en el momento en que

tiene  todo un posible de ser,  que menos que por su formaciôn autodi-

dacta su trabajo con las estatuillas dêbese, sobre todo, a la constante y

tîpica  estimulaciones del  barrio de los Sigilarios, lo que traduce com-

pletamente, que a pesar de su preparaciôn por sî mismo de no existir y

algo asî como un aliciente êsta no servirîa de mucho, si acaso ( y sôlo)

para ocupar el tiempo y escapar del tedio, mas que ni ocupaciôn ni es-

cape son garantes del peculio menester para la sobrevivencia. Tal azo-

te per se trâjole, ademâs, una inesperada consecuencia: por parangôn

con aquellos formantes del trîo una ingrata melancolîa, ya que de fac-

to sî que tuvieron ellos una formaciôn artîstica acadêmica, la que a la

postre y al cabo garantizarîa el peculio, hipotêticamente hablando, ya

que como lo ûnico que perdura es el cambio, hasta las formaciones y

acadêmicas puêdense ver embrolladas por lo perpetuo de la transfor-

maciôn.

      Como si escardara en el jardîn senil de una conciencia perjudica-

da por la  resonancia de lo que  ya no tiene remedio, o por la sombra

inmôvil  que fustiga  indômita, la  palabrota filosa del capitân orcivo

entra en funciôn mâs cerca de Euticô que del trîo. Pero el capitân ya

habîa sacado de la fontana [que estaba no muy lejos de donde estaba

el trîo con formaciôn acadêmica] la mârfaga negra que flotaba desde

no sâbese cuândo, la que sûbitamente engurrô y metiôsela en un bol-

sillo para dârsela a Euticô mâs tarde, empero solamente en el caso de

que êste insistiera en mirar y no dejarse mejorar por la verba cortan-

te.  Mas como de alguna parte lanzôse un escarpîn, Euticô retirôse y

frotândose con la mano la testa, lo que al parecer, de momento, fue y

el solvento definitivo.

      A continuaciôn los formantes del trîo acêrcanse al capitan orcivo,

Si los pintores Parrasio y Parresio exentos de temor por la presencia

del capitân; Kifisodoto con algo de parsimonia en los pasos por pare-

cerle êste una identidad enigmâtica fêrrea, mas que como tal mâs fâ-

cil de estatuizar por su firmeza vertical.

---Quê, kifisodoto, piensa usted en que yo pudiera servirle de modelo,

de ponerme unas horas frente a usted para que a su cincel o espâtula...

---Antes que termine la pregunta, capitân, cômo usted supo eso, cômo 

dio con la consideraciôn que sostengo?

----Kifisodoto, que estâ usted hablando con el capitân orcivo no con y

cualquier personaje de un barrio popular---interrumpe Parrasio.

----No me extraña su pregunta, Kifisodoto, y mâs sabiendo que usted

estâ fresco en este sistema, acabado de llegar, pero recuerde que aquî

las preguntas no son necesarias, como tampoco investigaciones o in-

dagaciones a escondidas, ya que por acâ todo es puro hecho, natural

desenvolvimiento y actuaciôn sin reglas, de lo que sale que todo es y

posible sin nada que lo impida---dice el capitân orcivo.

----Mire usted, capitân, hace poco me encontrê un cincel y cuando lo

agarrê para esculpir se me iba de la mano.

----Le acabo (de)cir que aquî todo es posible, no?

----Como tambien que acâ las preguntas no son necesarias, y usted me

acaba de preguntar: no?

---Tal no no es una pregunta en el sentido estricto de la palabra pregun-

ta.

----Quê, este sistema tiene otras reglas gramaticales?

----Kifisodoto, vuelve usted a preguntar, o es que no se da cuenta de y

que pregunta?

----Parresio, cômo no darme cuenta de eso?, mas no puedo evitarlo.

----Kifisodoto, ya lo podrâ eludir al ser su presencia mâs larga aquî, ya

usted verâ---dice el capitân orcivo que le deja saber a Kifisodoto: aga-

rre una y otra vez el cincel, que serâ usted testigo del resultado, que es-

pero que no lo haya votado.

----No no, lo tengo metido dentro de la media para que no se me caiga.

----Nunca escuchê a un escultor decir eso, Kifisodoto.

----Parrasio, acabo de oîr que aquî todo es posible.

----Muy bien que se defiende usted.

----Si cree o considera usted que es defensa.

----Debo dejarlos que tengo cosas que hacer en el navîo.

----Hasta la vista, capîtan!!---afirma Parrasio.

----Hasta la prôxima!! Ah, y antes de irme, quêdense con esta mârfaga y

que saquê de la fontana.

----Sî!!, dêmela acâ, que le taparê la cintura a Pilaris--dice Parresio.

----Ya esto es el colmo, que sea posible a Pilaris tapârsela.

----Kifisodoto, aûn piensa como si estuviese en el primer sistema.

----Y los dejo, Me voy!!---afirma el capitân orcivo.




















 









 





 










  



 



   


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