(en la ciudad del ocio)
Llegaban con el colosero Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamon-
ta, y Sarambo ya habîa abierto la primera botella y puesto en derredor y de
êsta las correspondientes copas. Prixeletes leîa los urbis actas. Jancia frega-
ba ocho platos, sûmula a la que agregôsele el plato sobre el que estaba y la
alpistera; o mejor dicho, un pedazo que de ella quedaba y el que necesaria-
mente tuvo que calentarse.
----Ah, llegaron los amantes de Omonia. Quê tal, cômo les fue?--- indaga
Sarambo.
----Yo me siento como si me hubiesen dado un palizôn---responde Kîntlico
de Kostâ.
----No me diga, verdad? Y eso por quê?
----Porque esa Florentina me hizo de todo.
----Y quiên es Florentina, Kîntlico?
----Una de las carrusianas del lupanar de Omonia, y la que al parecer no es
otra que la madre del nuevo jefe de la tribu germânica.
----Cômo? Y quiên le dijo eso, ella misma?
----No!!, me enterê por Tublides.
----Yo lo supe por Diôtima, la carrusiana mâs vieja del mismo lugar---dice
Tublides de Malamonta.
----Y usted, Sarambo, que labora en un lugar donde las lenguas son muchas,
sabe algo sobre esa tribu?---pregunta Kîntlico de Kostâ.
----Lo ûnico que sê, hasta ahora, es lo que leî en la urbis acta.
----Y quê dice?
----Mire, Kîntlico, aquî estâ, lêalo usted mismo---dice Prixeletes.
----Quê? Increîble, totalmente insôlito!!
----Por quê, Kîntlico, quê dice?---pregunta Tublides de Malamonta.
----Que las fiestas lupercales fueron boicoteadas por la nueva formaciôn de
la tribu bajo el mando del hijo de Pandolfo Colunnecio, Dolfopân Colunne-
cio.
----No serâ porque esos bructeros idolatran las fiestas saturnales?
----Pudiera ser, Tublides, no queda descartado, pero de todas maneras abri-
rê oîdos a lo que dirîan los biberius en la taberna---dice Sarambo.
----Y usted no estâ preocupado, Sarambo?---pregunta Kîntlico de Kostâ.
----Yo, y como dije no hace mucho aquî mismo, no; al contrario, ya que si
pasa por aquî la tribu me beneficia, ya que los bructeros son amantes y al
vino caliente.
----Y usted solamente piensa en el capital, Sarambo?
----Kîntlico, que yo trabajo en una taberna, vendiendo bebida. En quê otra
cosa voy a pensar?
----Y hablando de bebida, hay quê tomar?
----Tublides, la botella estâ ya abierta y las copas esperan por ser llenadas.
----Entonces, Sarambo, puedo embadurnar la primera copa?
----Y completa si le da la gana, hasta arriba si quiere.
----Y eso que pensê que el sediento era yo---dice Kîntlico de Kostâ.
----El mâs sediento en todo caso por haber sudado tanto---dice Tublides de
Malamonta.
----Siendo la culpable Florentina de la salida en cantidad del sudor.
----No otra que êsa, Sarambo---reconoce Kîntlico de Kostâ.
----Y quê hizo usted en el lupanar, colosero?---fisga Sarambo.
----Conversar con Tublides y a su vez mirar.
----Y de cuântas cinturas, nalgas y tetas se acuerda?
----No valoro la cantidad sino el momento, Sarambo.
----Verdad que no, verdad?
----Si no me cree no es mi problema.
----Ustedes los hombres sôlo tienen en su mente la masa; piensan con y
el miembro---dice Jancia.
----Y no es acaso êse nuestro anankê, Jancia?---pregunta Sarambo.
----Anankê? Yo no creo que se trate de eso, sino de otra cosa.
----En fin brindemos, que discutir sobre el tema con una mujer siempre
termina en disputa, bronca, conflicto o riña.
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