Dienstag, 10. Januar 2023

1083, 24.

 (en la ciudad del ocio)


          Llegaban con el colosero Kîntlico de Kostâ y Tublides de Malamon-

ta, y Sarambo ya habîa abierto la primera botella y puesto en derredor y de

êsta las correspondientes copas. Prixeletes leîa los urbis actas. Jancia frega-

ba ocho platos, sûmula a la que agregôsele el plato sobre el que estaba y la

alpistera; o mejor dicho, un pedazo que de ella quedaba y el que necesaria-

mente tuvo que calentarse. 

----Ah, llegaron los amantes de Omonia. Quê tal, cômo les fue?--- indaga

Sarambo.

----Yo me siento como si me hubiesen dado un palizôn---responde Kîntlico

de Kostâ.

----No me diga, verdad? Y eso por quê?

----Porque esa Florentina me hizo de todo.

----Y quiên es Florentina, Kîntlico?

----Una de las carrusianas del lupanar de Omonia, y la que al parecer no es

otra que la madre del nuevo jefe de la tribu germânica.

----Cômo? Y quiên le dijo eso, ella misma?

----No!!, me enterê por Tublides.

----Yo lo supe por Diôtima, la carrusiana mâs vieja del mismo lugar---dice

Tublides de Malamonta.

----Y usted, Sarambo, que labora en un lugar donde las lenguas son muchas,

sabe algo sobre esa tribu?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Lo ûnico que sê, hasta ahora, es lo que leî en la urbis acta.

----Y quê dice?

----Mire, Kîntlico, aquî estâ, lêalo usted mismo---dice Prixeletes.

----Quê? Increîble, totalmente insôlito!!

----Por quê, Kîntlico, quê dice?---pregunta Tublides de Malamonta.

----Que las fiestas lupercales fueron boicoteadas por la nueva formaciôn de

la tribu bajo el mando del hijo de Pandolfo Colunnecio, Dolfopân Colunne-

cio.

----No serâ porque esos bructeros idolatran las fiestas saturnales?

----Pudiera ser, Tublides, no queda descartado, pero de todas maneras abri-

rê oîdos a lo que dirîan los biberius en la taberna---dice Sarambo.

----Y usted no estâ preocupado, Sarambo?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Yo, y como dije no hace mucho aquî mismo, no; al contrario, ya que si

pasa por aquî la tribu me beneficia, ya que los bructeros son amantes y al

vino caliente.

----Y usted solamente piensa en el capital, Sarambo?

----Kîntlico, que yo trabajo en una taberna, vendiendo bebida. En quê otra 

cosa voy a pensar?

----Y hablando de bebida, hay quê tomar?

----Tublides, la botella estâ ya abierta y las copas esperan por ser llenadas.

----Entonces, Sarambo, puedo embadurnar la primera copa?

----Y completa si le da la gana, hasta arriba si quiere.

----Y eso que pensê que el sediento era yo---dice Kîntlico de Kostâ.

----El mâs sediento en todo caso por haber sudado tanto---dice Tublides de

Malamonta.

----Siendo la culpable Florentina de la salida en cantidad del sudor.

----No otra que êsa, Sarambo---reconoce Kîntlico de Kostâ.

----Y quê hizo usted en el lupanar, colosero?---fisga Sarambo.

----Conversar con Tublides y a su vez mirar.

----Y de cuântas cinturas, nalgas y tetas se acuerda?

----No valoro la cantidad sino el momento, Sarambo.

----Verdad que no, verdad?

----Si no me cree no es mi problema.

----Ustedes los hombres sôlo tienen en su mente la masa; piensan con y

el miembro---dice Jancia.

----Y no es acaso êse nuestro anankê, Jancia?---pregunta Sarambo.

----Anankê? Yo no creo que se trate de eso, sino de otra cosa.

----En fin brindemos, que discutir sobre el tema con una mujer siempre

termina en disputa, bronca, conflicto o riña.













































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