Samstag, 28. Januar 2023

1093, 34.

     Dos dîas despuês del arresto quîtase la vida Viator. Su cuerpo mâs cân-

dido que el ampo del mârmol y tan frîo como una pêtrea de hielo es de la

ergâstula  sacado por el soldado Argos, el que con la ayuda de otros dos y

soldados bâtaros mêtelo en una caja fûnebre a raîz del edicto del magister

equitum. Con exactitud no podîase decir cuândo ocurriô lo trâgico a pesar

de  que Argos mantûvose todo el tiempo al tanto del reo, vigilante y hasta

servicial al ocuparse êl mismo de facilitarle un buen alcance del alimento

al ponerle el plato cerquitîsima de las manos, aunque asimismo de llenar-

le varias veces de agua una botella de color oscuro y con cristal frâgil. Al

entrar  en verba con el magister equitum, momento de aclaraciôn y como

tal el menester para demostrar que nada tuvo que ver con el suicidio, que

no era responsable de êste por alguna que otra cosa que hubiêrale servi-

do como  aliciente al prisionero  para hacer lo que hizo, Argos hablô del de-

recho que tenîa de separarse de la ergâstula en el caso de una apremiante

necesidad  de micciôn o de soltar la carga del cropolito, algo allende con

subrayamiento en el reglamento militar con una lînea rosada fosforescen-

te, y la que como tal salîa a relucir hasta lumbrada por la cosiata flama de

una vela. Y es entonces que el magister pregunta:

----Me quiere decir usted, Argos, que en este momento de micciôn o de y

lo otro pudiera haber sido la ocasiôn, el kairôs aprovechado por Viator pa-

ra salir de lo existencial?

---Sî magister!!, ha entendido usted perfectamente, tiene usted buena cap-

taciôn.

---Argos, que un militar sin buena captaciôn es como un ciego sin bâculo.

----No entiendo el sîmil, magister.

----No estamos en la Kosmona, no soy un contertulio.

----Disculpe usted, magister, disculpe!!

----Pero debo, Argos, como responsable de la seguridad de palacio, de la

caballerîa y de que cûmplase estrictamente el reglamento militar sancionar-

lo brevemente. Por quê? Porque usted sabe que estâ vedado que a los reos

se le den botellas de cristal para el agua..

----Pero, magister...

---Nada de peros, Argos. Asî que dêjeme aquî mismo todas sus armas y re-

tîrese sin chistar, lo que podrîa alongar su sanciôn a mâs de una semana.

----De acuerdo, magister, de acuerdo. Y mire, aquî tiene mis armas, me que-

dê sin ninguna.

----Bien. Ya puede irse, que ya le avisarê para que venga a recogerlas.

----A su edicto, magister, a su edicto!!





 









 







     

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