El venerabilis Inceptor Macco abordarîa el navîo en Bedriaco, mas co-
mo êste saldrîa en una hora hacia la ciudad del ocio, lo que traduce que en-
tonces faltaban sesenta minutos para que pudiêrase de nuevo abordar, deci-
de aprovechar el tiempo en pasar por la Kosmona, ya que al haber leîdo lo
de los cursos gratuitos para los que sabîan geometrîa pensô que un buen y
kairôs como êste no dâbase dos veces, y mucho menos en el mundillo aca-
demicus. Seguido a la micciôn necesaria y de recibir la respuesta del con-
trolador peonio a la pregunta de dônde estaba la Instituciôn, arrumba sus
pasos hacîa êsta sobre el pucho. Yendo por el camino indicado, y caracte-
rizado por tener a la izquierda la descollante coloridad de unos hermosos
cipreses que erigidos en hilera proporcionaban un embrisamiento saluda-
ble, aunque asimismo por su limpidez insôlita y su horizontalidad exenta
de huecos, orificios o alguna que otra anomalîa perniciosa, percibe a dos
criaturas que venîan en direcciôn contraria y concomitadas por una infan-
te en medio de ellas, y la que miraba a los cipreses con mantenida fijeza.
Mas a medida que se acercaban la verba que entre ellas fluîa se podîa es-
cuchar; iba quedando menos inalcanzable y mâs inteligible, aunque sola-
mente no era la disminuciôn de la distancia la que proporcionaba mejor
escucha, sino que tambiên la direcciôn del viento con un pneuma no tan
fuerte, como si Eolo en fiesta hubiêrase propuesto facilitar la comunica-
ciôn sin acarrear mayûscula pejiguera. Entonces Macco, y ya bastamen-
te enterado de que las dos criaturas formaban parte de la instituciôn, pâ-
rase en el centro de la conductual y hace la siguiente pregunta:
----Cuândo es que empiezan los cursos gratis en la kosmona, que estoy
interesado?
----Câspita señor!!, o usted es mago que si no compinche desconocido
de Tiresias---dice Kosmos.
----Yo soy simplemente Macco, el venerabilis Inceptor.
----Y yo Kosmos, êl el didâscalos filosôfico y ella mi nieta, Ateriana.
----Eureka Macco!!, le doy mi mano---dice el didâscalos filosôfico.
----Macco, dîgame una cosa: cômo usted supo que êramos contertulios?
----Porque la direcciôn del viento me facilitô la captaciôn, Kosmos.
----Ah, entonces usted viene de Apragôpolis?---indaga el didâscalos fi-
losôfico.
----No!!, no vengo de ahi sino de Noñiva, mas como no sale el navîo y
hasta en una hora, pensê pasar por la Kosmona.
----Esa localidad înclita de donde usted viene sigue acogiendo a los y
amantes de la matemâtica?
----Asî es, kosmos, asî es, y si alguno de tales amantes quisiera titular-
se para lograr un puesto en alguna escuela que enseñase tal materia, lo
primero que tiene que hacer es presentar una tesis basada en lo nume-
ral a una comisiôn de doctos extremadamente austeros.
----Doctos extremadamente austeros, disciplina de carâcter fêrreo.
----Mâs o menos, Kosmos, mâs o menos.
----Bueno, Macco, el inicio de los cursos aûn no estâ decidido, ya que
primero tenemos los contertulios que decidir por sufragio la materia a
dar en ellos, o sea, que la cantidad decide.
----Cantidad es pluralidad, y "la pluralidad nunca debe ser propuesta y
sin necesidad", lo que en el caso de ustedes hay inversiôn de lo que es
una forma de un principio mîo, didâscalos.
----En condiciones iguales estamos nos, quiero decir, estamos con el
conocimiento, Macco---suelta kosmos.
----Por eso, Kosmos, es que dilucidamos sencillamente.
----No siempre eso es posible, Macco, mas ora sucede.
----Macco, y si usted es venerabilis Inceptor, es que entonces nunca pu-
do pasar a ser maestro, no?
----Exacto, Kosmos, exacto!!, pero no por eso carezco de epîgonos.
----Puedo captarlo perfectamente, Macco. Y punto a la raya y que con-
tinûe la letra.
----Objeto singular de la intuiciôn de que puêdese seguir hablando, pe-
sabes una cosa, Kosmos?
----Amplifîquela, Macco, amplifîquela!!
----A menudo es compuesto, mas siempre irreductiblemente singular.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, pura ontolo-
gîa.
----Se nota lo que tiene que notarse, Kosmos, asî que estarîa de mâs y
que te lo diga.
----O de sobra, por lo que serîa dicho una perogrullada.
----Macco, se une con nosotros al paseo?
----Didâscalos, de unirme, y por la direcciôn que ustedes tienen, regre-
sarîa al puerto, no? Quê, quieren que me vaya?
----No!!, claro que no, que de todas maneras cursos no hay aûn en la
Kosmona, y no se preocupe, que cuando empiecen le avisamos.
----De acuerdo.
----Cuânto tiempo se queda usted en Apragôpolis?
----Mâximo un mes, si es que mi novia no me bota antes, se cansa an-
tes del mâximo de estancia mîa.
----Y risas del didâscalos y de Kosmos.
Cuarenta y tres minutos despuês despîdese Macco de las tres criatu-
ras con las que paseô, momento en que faltaban diez minutos para la par-
tida del navîo. En lo que hacia la cola para abordar el medio de transpor-
te, la que no era tan larga mas no exenta de la indefectible vigilancia del
controlador peonio, êste acêrcasele parsimônicamente mâs con el propô-
sito de hacerle una pregunta que para detenerlo por llevar consigo algûn
tipo de objeto con punta o cortante, objetos que, como tal, estân vedados
por el reglamento disciplinario del capitân orcivo.
---Y por fin, venerabilis Inceptor, llegô usted sin tropiezos o dificultades
a la Kosmona?
---No!!, no fui a la Kosmona, porque me encontrê en el camino que me
indicô usted con Kosmos y el didâscalos filosôfico, ah, y con la nieta de
Kosmos, Ateriana.
----No me diga. Se encontrô con las personas justas en el momento pre-
ciso. Causalidad indirecta, creo yo.
----Señor controlador, la causalidad ni es directa ni indirecta, entêrese y
de una vez.
----Ya estoy enterado. Y quê le dijeron los dos mâs destacados de la ins-
tituciôn?
----Que los cursos no han comenzado, ya que los contertulios no saben
aûn sobre quê materia darlos; esperan por el sufragio para en colectivo
lograr un estar de acuerdo todos en una asignatura.
----En una asignatura? No ha dicho usted que no saben sobre quê mate-
ria darlos? No serâ que sî saben que son dos o tres materias, mas que y
con la votaciôn decidirân en comûn cuâl serâ la destinada a los cursos?
----Sî señor!!, tiene usted razôn.
----Y dîgame, Macco: va usted a la ciudad del ocio por motivos acadê-
micos?
----No, controlador, mas sî por motivo personal: visito a mi novia.
----Ah, lo cupidoso atrayente, necesario y vital.
----Tales son palabras bonitas, mas no quiero entrar en refutaciôn.
----Y desde cuândo conoce a su novia?
----Desde hace dos meses, dos solamente.
----Yo tambiên quisiera tener una novia, mas como siempre estoy aquî
en el puerto....
----Puedo imaginarme las palabras que faltan, pero puedo asegurarle, y
sin duda alguna, que cuasi todo tiene una soluciôn.
----Y no hay soluciones difîciles de encontrar?
----Es posible, mas no por difîciles imposibles.
----Bueno, Macco, ya es hora de que aborde el navîo, Le deseo un buen
viaje y buena estancia en la ciudad del ocio.
----Gracias, controlador, gracias!! Y ya nos veremos de nuevo, que regre-
so cuando empiecen los cursos.
----Hasta entonces, Macco, hasta entonces.
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