Samstag, 19. März 2022

La cazuela de Vitelio (974)

     Muy bien que sabîa el tîo de Sabinsqui de la facundia de Sabinsqui, a su vez 

que desarrollada en un ambiente nada tentado o sin preferencias por la magnîsi-

ma Sofhîa, menos que su hermano por haber, como ya sâbese, fenecido antes y

que êl. A pesar de esta patêtica situaciôn o realidad de una êpoca [en la que fue

posible la existencia de un Vologeso mâs atraîdo por los histrionismos protoco-

lares que por el financiamiento de locales culturales], Sabinsqui jamâs sintiôse

acosado por un pensamiento pesimista, por uno que de tal jaez en algûn instan-

te incitâralo tanto (a)bandonar lo que hacîa como a renunciar a su interês por la

escucha de la lengua latina en el templo de Jano Quirino, y amplificada suntuo-

samente por el mismîsimo flamen. Esta escucha claro que fue enriqueciendo su

facundia, que si no contribuyendo a su crecimiento, mas como todo tiene su co-

rrespondiente precio tuvo que pagar el de sentirse aislado, el de que la soez ma-

sa clasificâralo con un adjetivo infîmo las poquitîsimas veces que participaba o

veîasele en la sociedad, las que de facto sôlo respondîan a la necesidad de salir

a comprar los sustentos pertinentes o a la de visitar a sus amigas mirîficas Scar-

nia y Dina, siendo êsta bautizada por êl como Dina marca, y por la concreta ra-

zôn, como ya dîjose, de su gusto por marcas todito lo que causârale placer.

----Pero, alguien no dijo alguna vez que Vologeso construirîa una biblioteca?

----Una privada, Posides, y a la que sôlo tendrîan acceso compinches cercanos

a Vologeso y otros mînimos de plena confianza, y por paradigma siendo uno y

de êstos el polîmata Brugnoli, un excelente amigo mîo--- dice el tîo de Sabins-

qui.

----El que te despertô el interês por "los complejos derivantes matemâticos" y

expuestos en los Elementos---dice Sabinsqui.

----Te recuerdas el rechazo tuyo por estos complejos?

----Al principio sî; despuês, sin acordarme exactamente del tiempo pasado, me

resultaron interesantes, por lo que entonces pasaron a estudio facilitândome be-

neficiosamente comprender (la comprensiôn de) el enigma de concretas figuras 

geomêtricas.

---El enigma de concretas figuras geômetricas?, verdad que tienen un enigma?

---Sî, Posides!!, pero aquî enigma no tiene nada que ver con misterio, sino mâs

bien con la dificultad de câlculo a partir de la configuraciôn de tales figuras, y

que hasta pueden llegar a tener cinco ângulos---aclara el tîo de Sabinsqui.

----Respecto a ese polîmata Brugnoli, alguna vez te dije que tuve varios onîri-

cos con êl, y en los cuales oîale decir que yo era un reflejo de êl mismo?--fisga

el supuesto padre de Sabinsqui.

----Sinceramente si me lo dijiste no me acuerdo...

----Ya oî decir que en el sistema en el que ustedes estân todo es posible; ahora

bien, y a partir de esto mismo, ustedes nunca se han encontrado con Brugnoli?

----Yo nunca y tû?---pregunta el tîo de Sabinsqui a su hermano.

----Con tal oriundo de Nueva Zembla jamâs...

----Y si nunca te lo has encontrado, cômo sabes que es oriundo de ahî, te lo dijo

alguna vez en tales onîricos?

----Me lo dijiste tû mismo, tampoco de acuerdas?

----Eso no puede ser, y sabes por quê?

----Por quê no puede ser?

----Porque cuando yo conoci a Brugnoli ya tû habîas fenecido...

----Ya no estoy para discusiones, mas sôlo te digo que cuando lo conociste yo 

aûn vivîa.

----Yo tampoco estoy para discutir; pero, y si me lo permites, te harê una sola 

ûltima pregunta.

----Que serîa..

----No hace falta ni que usted hâgala ni que su hermano la oiga---dice el capi-

tân orcivo.

----Y por quê no?---pregunta el tîo de Sabinsqui.

----Porque ustedes sôlo existen como personajes de una novela, cuyo artîfice

es el responsable de que ustedes digan lo que êl quiere...

----Cômo, se ha vuelto loco usted?

----Nosotros fuimos oficiales de su majestad Vologeso; tanto que ganamos co-

mo que perdimos batallas en las parasangas mâs ilustres---dice el supuesto pa-

dre de Sabinsqui.

----Eso es lo que cuenta la novela, entre otras cosas, de la que ustedes son par-

te, mas sin realidad empirîca; es un pastiche entre realidad y ficciôn que utili-

za el pasado por razones muy bien pensadas por su autor: ya se olvidaron y de

que aquî todo es posible?

----No me cabe ya duda: estâ usted completamente arrebatado de su testa...

----Eso es lo que quiere la novela, no ustedes concretamente, de que me tomen

por eso: por un arrebatado o loco.

----Sabe usted una cosa, capitân orcivo?, que nos largamos, que no estamos pa-

ra escuchar tales disparates---dice el tîo de Sabinsqui.

----Y yo quê, capitân orcivo, tambiên soy irreal?---indaga Sabinsqui.

----Ya lo sabrâs a su debido tiempo; mientras tanto, que te va a ser mejor, sigue

como hasta ahora, como ibas, que es necesario---responde el capitân orcivo y a

la vez desaparece.

----Quê tû crees de lo dicho por el capitân orcivo, Lolia Paulina?

----Cornelia, creo en lo que êl dijo, que aquî todo es posible.

----Yo me preguntarîa una cosa---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Cuâl?---pregunta Cornelia.

----Por quê ahora, precisamente ahora, y no antes, el capitân informa sobre los

personajes de una novela?

----Tendrâ sus razones que nosotros desconocemos.

----Mira, tienes un papelito en el bolsillo izquierdo de tu vestido.

----De quê papelito tû hablas, Cotisôn?---pregunta Lolia Paulina.

----De êse, del que sobresale---responde Cotisôn a la vez que señala.

----Verdad que sî!!, no es una de tus bromas?

----Aquî todo es posible, mas yo nada tengo que ver con eso.

 

     Lolia Paulina abre el papelito y lee: el artîfice de la novela es tu nieto; con 

afecto y gratitud, el capitân orcivo.

----Y entonces, quê dice el papelito?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.

----Nada; estâ en blanco.

----Y quê hace un papelito en blanco en tu bolsillo?

----Quê sê yo, aquî todo es posible.


        Mas a pesar de la respuesta dada por el capitân orcivo a Sabinsqui, de que 

a su debido tiempo sabrâ si es irreal, y que siguiera como hasta ahora, como iba, 

êste comenzô a tener dudas sobre su identidad, como asimismo a tener en cuen-

ta la pericia con la que vâlese el capitân orcivo para hacer algunas cosas; siendo, 

por ejemplo una reciente, y de la que êl mismo fue testigo visual, la del papelito y

depositar en el bolsillo izquierdo del vestido de Lolia Paulina, cosa que por sensa-

tez quedarîa en el mutismo, mas ignorando que el capitân orcivo sabîa que habîa

sido visto, pero que por correspondencia êl tambiên guardarîa silencio. 






 

































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