Muy bien que sabîa el tîo de Sabinsqui de la facundia de Sabinsqui, a su vez
que desarrollada en un ambiente nada tentado o sin preferencias por la magnîsi-
ma Sofhîa, menos que su hermano por haber, como ya sâbese, fenecido antes y
que êl. A pesar de esta patêtica situaciôn o realidad de una êpoca [en la que fue
posible la existencia de un Vologeso mâs atraîdo por los histrionismos protoco-
lares que por el financiamiento de locales culturales], Sabinsqui jamâs sintiôse
acosado por un pensamiento pesimista, por uno que de tal jaez en algûn instan-
te incitâralo tanto (a)bandonar lo que hacîa como a renunciar a su interês por la
escucha de la lengua latina en el templo de Jano Quirino, y amplificada suntuo-
samente por el mismîsimo flamen. Esta escucha claro que fue enriqueciendo su
facundia, que si no contribuyendo a su crecimiento, mas como todo tiene su co-
rrespondiente precio tuvo que pagar el de sentirse aislado, el de que la soez ma-
sa clasificâralo con un adjetivo infîmo las poquitîsimas veces que participaba o
veîasele en la sociedad, las que de facto sôlo respondîan a la necesidad de salir
a comprar los sustentos pertinentes o a la de visitar a sus amigas mirîficas Scar-
nia y Dina, siendo êsta bautizada por êl como Dina marca, y por la concreta ra-
zôn, como ya dîjose, de su gusto por marcas todito lo que causârale placer.
----Pero, alguien no dijo alguna vez que Vologeso construirîa una biblioteca?
----Una privada, Posides, y a la que sôlo tendrîan acceso compinches cercanos
a Vologeso y otros mînimos de plena confianza, y por paradigma siendo uno y
de êstos el polîmata Brugnoli, un excelente amigo mîo--- dice el tîo de Sabins-
qui.
----El que te despertô el interês por "los complejos derivantes matemâticos" y
expuestos en los Elementos---dice Sabinsqui.
----Te recuerdas el rechazo tuyo por estos complejos?
----Al principio sî; despuês, sin acordarme exactamente del tiempo pasado, me
resultaron interesantes, por lo que entonces pasaron a estudio facilitândome be-
neficiosamente comprender (la comprensiôn de) el enigma de concretas figuras
geomêtricas.
---El enigma de concretas figuras geômetricas?, verdad que tienen un enigma?
---Sî, Posides!!, pero aquî enigma no tiene nada que ver con misterio, sino mâs
bien con la dificultad de câlculo a partir de la configuraciôn de tales figuras, y
que hasta pueden llegar a tener cinco ângulos---aclara el tîo de Sabinsqui.
----Respecto a ese polîmata Brugnoli, alguna vez te dije que tuve varios onîri-
cos con êl, y en los cuales oîale decir que yo era un reflejo de êl mismo?--fisga
el supuesto padre de Sabinsqui.
----Sinceramente si me lo dijiste no me acuerdo...
----Ya oî decir que en el sistema en el que ustedes estân todo es posible; ahora
bien, y a partir de esto mismo, ustedes nunca se han encontrado con Brugnoli?
----Yo nunca y tû?---pregunta el tîo de Sabinsqui a su hermano.
----Con tal oriundo de Nueva Zembla jamâs...
----Y si nunca te lo has encontrado, cômo sabes que es oriundo de ahî, te lo dijo
alguna vez en tales onîricos?
----Me lo dijiste tû mismo, tampoco de acuerdas?
----Eso no puede ser, y sabes por quê?
----Por quê no puede ser?
----Porque cuando yo conoci a Brugnoli ya tû habîas fenecido...
----Ya no estoy para discusiones, mas sôlo te digo que cuando lo conociste yo
aûn vivîa.
----Yo tampoco estoy para discutir; pero, y si me lo permites, te harê una sola
ûltima pregunta.
----Que serîa..
----No hace falta ni que usted hâgala ni que su hermano la oiga---dice el capi-
tân orcivo.
----Y por quê no?---pregunta el tîo de Sabinsqui.
----Porque ustedes sôlo existen como personajes de una novela, cuyo artîfice
es el responsable de que ustedes digan lo que êl quiere...
----Cômo, se ha vuelto loco usted?
----Nosotros fuimos oficiales de su majestad Vologeso; tanto que ganamos co-
mo que perdimos batallas en las parasangas mâs ilustres---dice el supuesto pa-
dre de Sabinsqui.
----Eso es lo que cuenta la novela, entre otras cosas, de la que ustedes son par-
te, mas sin realidad empirîca; es un pastiche entre realidad y ficciôn que utili-
za el pasado por razones muy bien pensadas por su autor: ya se olvidaron y de
que aquî todo es posible?
----No me cabe ya duda: estâ usted completamente arrebatado de su testa...
----Eso es lo que quiere la novela, no ustedes concretamente, de que me tomen
por eso: por un arrebatado o loco.
----Sabe usted una cosa, capitân orcivo?, que nos largamos, que no estamos pa-
ra escuchar tales disparates---dice el tîo de Sabinsqui.
----Y yo quê, capitân orcivo, tambiên soy irreal?---indaga Sabinsqui.
----Ya lo sabrâs a su debido tiempo; mientras tanto, que te va a ser mejor, sigue
como hasta ahora, como ibas, que es necesario---responde el capitân orcivo y a
la vez desaparece.
----Quê tû crees de lo dicho por el capitân orcivo, Lolia Paulina?
----Cornelia, creo en lo que êl dijo, que aquî todo es posible.
----Yo me preguntarîa una cosa---dice Cotisôn Alanda Coto.
----Cuâl?---pregunta Cornelia.
----Por quê ahora, precisamente ahora, y no antes, el capitân informa sobre los
personajes de una novela?
----Tendrâ sus razones que nosotros desconocemos.
----Mira, tienes un papelito en el bolsillo izquierdo de tu vestido.
----De quê papelito tû hablas, Cotisôn?---pregunta Lolia Paulina.
----De êse, del que sobresale---responde Cotisôn a la vez que señala.
----Verdad que sî!!, no es una de tus bromas?
----Aquî todo es posible, mas yo nada tengo que ver con eso.
Lolia Paulina abre el papelito y lee: el artîfice de la novela es tu nieto; con
afecto y gratitud, el capitân orcivo.
----Y entonces, quê dice el papelito?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.
----Nada; estâ en blanco.
----Y quê hace un papelito en blanco en tu bolsillo?
----Quê sê yo, aquî todo es posible.
Mas a pesar de la respuesta dada por el capitân orcivo a Sabinsqui, de que
a su debido tiempo sabrâ si es irreal, y que siguiera como hasta ahora, como iba,
êste comenzô a tener dudas sobre su identidad, como asimismo a tener en cuen-
ta la pericia con la que vâlese el capitân orcivo para hacer algunas cosas; siendo,
por ejemplo una reciente, y de la que êl mismo fue testigo visual, la del papelito y
depositar en el bolsillo izquierdo del vestido de Lolia Paulina, cosa que por sensa-
tez quedarîa en el mutismo, mas ignorando que el capitân orcivo sabîa que habîa
sido visto, pero que por correspondencia êl tambiên guardarîa silencio.
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